Capítulo 01 – El cazador de reyes

— ¡!

Fue un grito desgarrador, agudo, que probablemente despertó a todo el vecindario. Cualquiera diría que alguien estaba siendo torturado salvajemente. No era esto del todo cierto, aunque bien podría serlo, dada la intensidad de los gritos. No fue solamente uno, puesto que cinco segundos después la misma persona volvió a gritar.

Si hubiese alguna persona merodeando por aquella oscura calle esa media noche, probablemente hubiese decidido irse de ahí cuanto antes. Sin embargo, si esa persona fuese lo suficientemente valiente, quizás se aventurara a descubrir el origen de tan horrendas lamentaciones. Escucharía el siguiente grito, y se dirigiría corriendo al edificio más cercano, el que hacía esquina, pintado amarillo, con techos verdes, y que por su apariencia tenía que ser una tienda. "GAME" se podía leer sobre la entrada, en letras grandes.

Una tienda de cartas de Duelo de Monstruos. La entrada por supuesto estaba cerrada con llave, pero si nuestro valiente personaje hubiese hallado la forma de entrar, habría tenido que, siguiendo un nuevo gemido, subir las escaleras de la trastienda, para encontrar un par de habitaciones en la planta superior. En la primera, un anciano de pelo puntiagudo y extraño durmiendo muy tranquilamente. No, obviamente aquí no puede ser.

Sin embargo, en la segunda habitación, encontraría la respuesta.

Era una habitación que sin duda tenía todas las características de ser la habitación de un chico normal. La pared estaba pintada de azul, como casi toda la casa. Había un escritorio con una computadora, un armario lleno de ropa, y junto a este, una cama. Pero qué visión para nuestro invisible personaje, pues en la cama se hallaba, gritando en sueños debido a una agónica pesadilla, un chico de unos 14 o 15 años, vestido con una pijama blanca. El chico tenía el pelo negro purpúreo, y varias hebras de pelo rubias sobresalían sobre su frente. ¿Qué clase de horrible pesadilla podría causar que ese pobre muchacho gritase de esa manera?

De pronto el chico despertó, y si nuestro personaje hubiese estado allí, se hubiese llevado un buen susto, así que mejor hagamos como si nunca hubiese existido.

Sudoroso, asustado y confundido, el chico se escurrió de las sábanas y se levantó, con la mirada apesadumbrada por el cansancio. Caminó hacia la puerta, la abrió y salió al pasillo oscuro a medianoche, dirigiéndose probablemente hacia el baño con el fin de refrescarse con un poco de agua en la cara. Cuando pasaba cerca de la habitación del abuelo, la puerta se abrió y el anciano vio al chico, deteniéndolo.

— Yugi, ¿has sido tú quien ha gritado? — preguntó el anciano al muchacho. Yugi lo miró fijamente, entristecido.

— Sí, supongo, abuelito. De repente las pesadillas han vuelto, y es que inexplicablemente todas las noches vuelvo a verlo.

— ¿Al faraón? — preguntó el abuelo. Yugi asintió.

— Estoy realmente preocupado. Solamente ha pasado un año desde que se fue, pero lo extraño. Cada vez que aparece en mis sueños, siempre se va y es absorbido por una gran oscuridad, y sufre, grita amargamente. No soy yo quien sufre, sino él, cuando doy esos gritos.

— Pero, Yugi, tu vínculo con el faraón se rompió cuando ambos tuvieron ese encuentro final. ¿Cómo es posible que aún puedas sentir lo que siente Yatimu? Así se llamaba, ¿no?

Yugi bajó la cabeza. No lo sabía, no tenía las respuestas que necesitaba. Por supuesto, no las iba a obtener si no hacía nada. Las pesadillas no podían continuar, o nunca podría volver a dormir como dios manda.

— Abuelito, ¿tienes idea de cómo contactar a Ichizu?

— Eso creo, Yugi, tengo que revisar en mi agenda de teléfonos. — El abuelo sonrió intentando alegrar a su nieto — ¡Ah, vamos Yugi! Levanta esos ánimos. Creo que todo lo que necesitas es un buen duelo para liberar las tensiones.

— Ahora que lo dices, abuelo, no he tenido un duelo en mucho tiempo. ¿Sabes de algún torneo donde pueda meterme?

— ¿A tu nivel? Claro que no, nieto. Sabes que eres el rey de los juegos, así que tu lugar está en los campeonatos mundiales y de ese tipo.

— Pero abuelo, ¿nunca has pensado que es mucho más divertido enseñar a los demás cómo jugar al Duelo de Monstruos que solo pelear con gente presumida que se las da de ser mejores que tú?

— Mi nieto, no tiene sentido pelear con gente débil solo para enseñarle un par de trucos del juego. Ninguno de esos aficionados que vienen a mi tienda todos los días duraría más de tres turnos peleando contigo, ¿entiendes?

— Tal vez tengas razón — dijo Yugi, con la mirada perdida. Se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia su habitación — Intentaré dormir. Buenas noches, abuelito.

Sugoroku Muto se quedó mirando a su nieto, con los ojos llorosos. Estaba tan orgulloso de él, atravesando ese problema de las pesadillas, y a la vez sonriendo, y deseando tener duelos. Así era su nieto. El anciano bostezó, y se dio cuenta de que estaba realmente cansado. Pensando en lo que haría al día siguiente, entró en su alcoba nuevamente y se metió en la cama.

La noche transcurrió rápidamente, sin que Yugi volviera a tener pesadillas.

A las 7:20 AM, la computadora personal de Yugi se encendió automáticamente, y emitió el acostumbrado sonido que Yugi había programado hiciera para despertarlo. Saltando de la cama y desperezándose, Yugi se acercó a la computadora y comprobó la pantalla. Una pequeña ventana parpadeaba, mostrando la imagen de un sobre. Aquello solo podía significar que tenía un correo nuevo.

Yugi movió el puntero del mouse e hizo clic sobre la imagen del sobre. Instantáneamente, un programa de reproducción de vídeo se activó, mostrando en la pantalla completa el rostro de un hombre con un bigote negro y tupido que llevaba espejuelos oscuros. El tipo vestía de negro y no parecía muy amigable.

— Es usted Muto Yugi? — preguntó el personaje a través del interfono.

— Sí, soy yo — respondió Yugi, aún medio dormido.

— El señor Pegasus J. Crawford desea hablar con usted.

Eso despertó a Yugi por completo. ¿¡Pegasus!

Pegasus J. Crawford era un enigmático hombre de pelo largo y blanco, el cual siempre le tapaba su ojo derecho. Este hombre anteriormente había puesto en peligro la vida de Yugi y de su abuelito, sin embargo Yugi había logrado derrotarlo y había salvado al mundo. Ahora Crawford lo llamaba, ¿por qué? Sería mejor que lo averiguara.

— Muy bien, que así sea — dijo Yugi, con el ceño fruncido. El hombre murmuró un asentimiento y la pantalla cambió, mostrando el sonriente rostro, el rostro que Yugi durante gran parte de su vida había odiado tanto. — Qué quieres de mí esta vez, Pegasus?

— Oh, Yugi-kun, qué manera de saludar a tu viejo amigo Pegasus — dijo Pegasus en un tono ofendido, sin dejar por ello de sonreír. Levantó una mano, en la que sostenía una fina copa de vino. Bebió un sorbo y luego continuó — Solo quería saludarte, y preguntarte si no has recibido casualmente un correo electrónico muy extraño.

— ¿A qué te refieres, Pegasus?

La expresión de Pegasus cambió, ahora el hombre mostraba cierta preocupación.

— Últimamente, según he podido comprobar, ha aparecido una especie de cazador de duelistas — dijo Pegasus frunciendo el ceño. Yugi lo miró extrañado — No solo de cualquier duelista, sino de los campeones del Duelo de Monstruos. Como sabes se han realizado torneos internacionales desde hace varios años. Bueno, alguien ha estado enviando correos a los ganadores de esos torneos, a los Reyes de los Juegos anteriores a ti, Yugi, retándolos a luchar. Los duelistas aceptan por alguna razón, y todos han desaparecido misteriosamente, presumo, luego de haber peleado con ese misterioso Cazador de Yu-Gi-Oh's. Ha pasado por cada país del mundo, derrotando y matando, debo inferir, a los mejores duelistas. Y me temo que ha terminado con casi todos, excepto con dos, el inmediato anterior a ti, y tú mismo, claro está.

Pegasus hizo una pausa para que sus palabras hicieran efecto en Yugi, quien se había quedado mudo del asombro. Volvió a tomar algo de vino, y continuó.

— El otro duelista que aún sigue con vida es nuestro "querido" amigo Kaiba Seto, y presumo que muy pronto, si no ha sucedido ya, recibirá el e-mail con el reto de ese "Mata-reyes". Te preguntarás por qué te estoy diciendo todo esto, pues, lo cierto es que, suponiendo que el resto de los duelistas estén muertos, tú mi buen Yugi y Kaiba son los mejores duelistas del mundo, y sus poderosas mentes no deben ser, emmm, desperdiciadas, de una forma tan simple. No estoy diciendo que no seas capaz de derrotar a ese sujeto, Yugi, siendo el actual rey de los juegos, pero no quiero correr riesgos, y aunque me moleste decirlo, tampoco con Kaiba.

— Entiendo todo eso, Pegasus, pero, ¿qué piensas hacer, aparte de avisarme?

— Es por eso que te he llamado. Ya sabes que Kaiba no puede verme ni en pintura, así que tú deberías intentar convencerlo para que te ayude a investigar a ese extraño sujeto que pretende matarlos a ustedes dos. ¿Qué me dices?

Yugi lo meditó un momento. Realmente, no tenía ninguna razón para no creerle a Pegasus. Con llamar a Kaiba debería bastar. Si Kaiba o él recibían algún mensaje, deberían estar preparados para tomar ese reto.

— De acuerdo, Pegasus, hablaré con Kaiba. Aunque, conociéndolo, no creo que crea todo lo que has dicho. Dirá que no le hagamos perder el tiempo y esas cosas.

— Por tu bien y el de Kaiba, Yugi-kun, debes hacer que Kaiba entre en razón — le dijo Pegasus, más serio que nunca — No queremos que el actual rey de los Juegos muera. ¿Quién va a salvar a la humanidad entonces?

Pegasus cortó la comunicación, y dejó a Yugi solo con sus pensamientos. El reloj marcaba las 8:23AM.

Nota post-writing:

¡First chapter, terminado!

Pasé trabajo, como siempre, y es que quiero que todo me salga perfecto, a pesar de que siempre resulta una m...

En el siguiente capítulo aparecerá Kaiba y algo muy inesperado o tal vez no bueno...

Me encanta este fan-fic, y tengo proyectos de escribir otro. Y ya no escribiré más fan-fictions, eso creo, me gusta usar mis propios personajes y no los de otros.

Por cierto, hablando de fan-fics recientemente terminé de leerme James Potter y la Encrucijada de los Mayores, ¡un fic de Harry Potter! Y simplemente es uno de los mejores fan-fiction que he leído, gente, si a alguien le gusta HP y si no también léanlo que está SUPER GENIAL (El fan-fiction casi se pone a la altura de las originales vamos)

¡Y chau!