02 - La decision de Kaiba
Kaiba Corp. tenía cientos de sucursales y oficinas en toda ciudad Domino, la ciudad natal de Yugi. Esta influyente corporación era número 1 en cuanto a producción de videojuegos se trataba del mundo, y aunque antiguamente estuvo dedicada a la fabricación de armas para la guerra, el actual director modificó por completo el camino de la empresa.
El presidente de la Corporación Kaiba era Kaiba Seto, un millonario joven de pelo castaño y ojos azules. No solo era un genio de la informática y la técnica, sino que también era un experto en todo tipo de juegos, incluido por supuesto el Duelo de Monstruos. No por gusto era el segundo mejor del mundo en ese juego, siendo el primero como ya sabemos su eterno rival, quizá su único y mejor amigo, Muto Yugi.
Seto solía ser arisco y casi nunca sonreía, y lo cierto es que no había cambiado en nada, según pudo notar Yugi cuando estuvieron frente a frente.
El despacho de Kaiba se hallaba en lo alto del edificio principal de Kaiba Corp., un rascacielos de más de 100 pisos de altura, todo de color azul y en cuya cúpula se podía ver una enorme estatua del Dragón Blanco de Ojos Azules, que parecía dormitar sobre lo alto de la torre. Este mítico dragón, además de ser su carta favorita, tenía un vínculo muy especial con Seto, un vínculo que trascendía los tiempos remontándose hasta una de las vidas pasadas del millonario, en la que había sido parte de la corte de Yatimu, el faraón, rey del Nilo.
Ahora, Kaiba miraba incrédulo a Yugi, sentado cómodamente en su silla de oficina, detrás del escritorio de color gris donde reposaba una computadora, cuya pantalla no podía ser divisada por Yugi. Seto vestía su habitual atuendo, un abrigo y un pantalón negros, botas rojas, y un sobretodo blanco que le daba un aire de superioridad suprema. Yugi iba vestido con una camisa azul y un pantalón de un tono más oscuro, y calzaba sus acostumbrados zapatos negros.
A Kaiba le costaba acostumbrarse a ver a Yugi sin su rompecabezas milenario, el cual siempre llevaba al cuello. Kaiba no entendía, ni quería entender, por qué Yugi ya no lo llevaba, no es que le importara demasiado. Solo en estos últimos años Kaiba había comprendido que realmente existían fuerzas más allá de su comprensión y control, y ciertamente eso había influido mucho en el drástico cambio en su personalidad que cualquiera que lo conociera habría notado desde un principio.
- Me extraña que hayas decidido venir, Yugi, y realmente no sé por qué decidí recibirte. Sea lo que sea, habla rápido. Estoy muy ocupado dirigiendo una empresa, aunque es tonto que lo diga dado que eso ya deberías saberlo.
- Kaiba-kun - le dijo Yugi, buscando las palabras con las que explicaría a Kaiba la situación - Para ir directo al grano, ¿has recibido algún reto últimamente?
Kaiba miró a Yugi con incredulidad.
- ¿A qué viene esa pregunta?
Yugi le relató brevemente lo que Pegasus le había explicado, no mencionando a Crawford como la persona que se lo advirtió.
- ¿Y cómo es que sabes todo eso, Yugi?
- Kaiba, eso no importa ahora - dijo Yugi - Lo que importa es que alguien allá afuera pronto vendrá por ti, debes estar alerta.
Se hizo silencio, durante el cuál nadie movió ni un músculo. Entonces, como si alguien hubiera reanudado la reproducción, Kaiba Seto estalló en una sarcástica carcajada, confundiendo a Yugi por completo.
- Yugi, Yugi - le dijo Kaiba, recuperando la compostura - No estás pensando las cosas con claridad. Je, es obvio que, aunque esa sarta de tonterías sea cierta, nadie puede ser capaz de derrotarme a mí, y menos a ti. Los otros duelistas dejaron de ser los mejores hace mucho, probablemente no hubieran jugado un juego en mucho tiempo. ¡Pero nosotros somos los mejores del mundo, Yugi! ¡Nadie, absolutamente nadie puede derrotarnos!
- Kaiba...
- Aprecio tu preocupación, Yugi, pero no hay amenaza alguna. Puedes irte si quieres.
- Mm, Kaiba, deberías entender, pero de acuerdo. Solo asegúrate de no hacer caso de ningún reto que te envíen, ¿de acuerdo?
Dicho esto, Yugi abandonó la oficina.
Kaiba se quedó solo con sus pensamientos. Instintivamente, encendió la computadora.
Observó cómo se iniciaba el sistema, y luego de 12 segundos se dispuso a introducir la contraseña. Kisara. Soñaba con una chica con ese nombre casi todas las noches.
Comprobó entonces, algo extrañado, que tenía correo. El remitente era completamente desconocido para él. Se sintió inseguro, pero finalmente decidió abrir la misiva.
Querido señor Kaiba:
Mi nombre es Unknow. Usted y yo tendremos un duelo esta noche, de otro modo, usted morirá. No hablo en broma, y para demostrarlo, uno de sus trabajadores morirá hoy a las 12:12. Si no se presenta en el Domino Park a las 00 horas, usted y su hermano podrían sufrir un accidente inesperado y completamente ilógico. Esperando que cumpla con lo estipulado,
Unknow
Kaiba simplemente no podía creerlo. Yugi, después de todo, tenía razón. Comprobó su reloj, eran las 12:11. Si las estipulaciones de este Desconocido eran ciertas, dentro de 1 minuto, alguien iba a morir. Seto no sabía qué creer, pero, ciertamente, no estaba seguro.
De un salto, Kaiba se levantó de su silla y salió de la oficina, justo para toparse con uno de sus guardas personales.
- Kaiba-sama, - dijo el hombre, vestido como casi todos sus hombres, con smoking. Debía tener unos treinta años, no llevaba bigote, y Kaiba no recordaba haberlo visto antes. Sin embargo no le dio importancia, pues él no recordaba a casi ninguno de sus trabajadores. - ¿Sucede algo?
- No sucede nada - dijo Kaiba, y frunció el ceño - Pero tengo el presentimiento de que algo va a ocurrir.
- ¿Eh? ¿Qué quiere dec...? ¡CUIDADO, SEÑOR KAI...!
Pero el hombre no completó la frase. Kaiba contempló estupefacto cómo una flecha cortaba el aire, pasando a pocos centímetros de su cabeza, para luego clavarse justo en el pecho del otro hombre, quien de inmediato cayó al suelo de bruces.
Instintivamente Kaiba se giró y no vio otra cosa sino un pasillo vacío, lleno de puertas cerradas. Seto Kaiba echó entonces a correr lo más rápido que podía, a la vez que accionaba un botón en la manga derecha de su abrigo. Este interruptor daría la alarma a todos los guardias en el edificio, alertándolos de cualquier cosa sospechosa.
Kaiba dio la vuelta a la derecha al llegar al final del pasillo, y siguió corriendo sin lograr ver quién había disparado la saeta.
- Kaiba-sama, ¿se encuentra bien?
Oyó Kaiba la voz de Rogers, el jefe de la guardia del edificio. Provenía de un micrófono oculto en uno de los botones del cuello del abrigo de Kaiba.
- Hay un intruso en el edificio - dijo Kaiba de una forma demasiado calmada para ser una emergencia - Bloqueen todas las salidas y revisen a todo el personal. Buscamos al portador de una ballesta o un arma capaz de lanzar flechas a larga distancia.
- Sí, Kaiba-sama. ¡No se preocupe! Concéntrese en ponerse a salvo, ¡por favor!
Pero Kaiba no quería, y no iba a quedarse de brazos cruzados. Realmente alguien, presumiblemente Unknow, había entrado furtivamente en su empresa, y había intentado matarlo.
¡Pero un momento! Pensó Kaiba. "Si la intención de ese sujeto era matarme, bien podría haberme alcanzado con esa flecha y escapar como lo ha hecho hasta ahora."
Kaiba encontró el ascensor, pulsó el botón de bajar, y lo tomó. Una vez dentro, pulsó el botón de la planta baja. El aparato se puso en movimiento.
"Eso quiere decir," continuó Kaiba sus cavilaciones "Que ese atentado no iba dirigido a mí, sino a mi subordinado. ¡Tal y como dijo en ese extraño mensaje, uno de mis hombres murió! ¿Quién es ese sujeto, será que quiere demostrarme que tiene todo el poder para matarme si me niego a tener un duelo con él? ¡Ja, no se saldrá con la suya!"
El ascensor se detuvo con un sonido, y las puertas se abrieron, permitiendo a Kaiba penetrar en el lobby de Kaiba Corp. Una gran fuente con motivo Dragón Blanco destacaba en el centro. Todo era azul y blanco en Kaiba Corp.
Las puertas de cristal habían sido selladas por gruesos barrotes de acero, y más de 20 guardias de seguridad se encontraban custodiando la zona. Mucha gente se hallaba en el salón, afligidos porque habían sido encerrados sin explicación de ningún tipo.
Kaiba observó de punta a cabo la escena. "Este va a ser un día difícil" pensó, y se preparó para dar un discurso de disculpa a todos los presentes.
Mientras tanto, en una cafetería cercana, Yugi se hallaba junto a Jounouchi y Honda, dos de sus mejores amigos, sentado en una mesa mientras todos comían hamburguesas.
- Entonces, Yugi - decía Honda - ¿Estás diciendo que hay alguien que quiere matarte a ti y a Kaiba?
- Eso lo resume - dijo Yugi, con la mirada perdida.
- AH, no tienes que preocuparte por eso, Yugi - dijo Jounouchi, sonriente - ¡Tu siempre derrotas a los tipos malos!
- Eso mismo me dijo Kaiba, aunque no de ese modo - dijo Yugi, y miró a sus amigos, - sin embargo no sé qué creer.
- Bah, has lidiado con demonios y con reyes del inframundo, Yugi - dijo Jounouchi - No creo que un simple asesino vaya a causar demasiado daño.
- Pero, a juzgar por la forma en que Pegasus me habló... parecía realmente preocupado.
- Bah, nunca confié del todo en ese Pegasus - dijo Honda - Quizás esto no sea más que una simple jugarreta. Creo que te has dejado llevar, Yugi.
- ¡Honda-kun, esto es serio! - dijo Yugi, poniéndose de pie - Hay gente muerta en todo este asunto. No quiero que Kaiba muera, y yo tampoco quiero morir.
- Lo que tú digas, Yugi, aunque yo creo que preocuparte no es más que una pérdida de tiempo.
- Emm, disculpen - llamó su atención una voz conocida. Los chicos levantaron la mirada y pudieron ver a una chica que todos conocían. Era Anzu.
- ¡Anzu-chan! - exclamaron los tres a la vez, invitándola Yugi a sentarse junto a él. - ¿Cómo has estado?
- Bien, dijo Anzu, sentándose, y luego hizo como si recordara algo - ¡Ah, toma, Yugi! Un desconocido me lo entregó, diciendo que es para ti.
Anzu sacó del bolsillo derecho de su suéter un sobre muy extraño, y se lo entregó a Yugi. Era de color negro, y había sido sellado con una marca de cera con las letras: UNK.
Yugi abrió el sobre, extrañado. Adentro, una pequeña nota, escrita en una letra completamente desconocida.
Querido señor Muto:
Mi nombre es Unknow. Usted y yo tendremos un duelo esta noche, de otro modo, usted morirá. No hablo en broma, y para demostrarlo, una de las personas del lugar donde se encuentra morirá a las 12:13. Si no se presenta en el Domino Hall a las 00 horas completamente solo, usted y sus amigos podrían sufrir un accidente inesperado y completamente ilógico. Esperando que cumpla con lo estipulado,
Unknow
Yugi leyó la carta estupefacto, y luego se la pasó a sus amigos.
En Kaiba Corp., no habían tenido suerte, y el sujeto parecía haber escapado. Kaiba estaba que rabiaba, caminando de un lado a otro, en su oficina. Había estado ocupado pensando en la nota de su nuevo enemigo jurado, ese desconocido Unknow (valga la redundancia).
Se había escapado delante de sus propias narices.
"Maldito seas, Unknow. No puedo permitir que esto continúe. Si tengo que desempolvar mi baraja, ¡entonces aceptaré tu desafío!"
De vuelta con Yugi...
- Esto tiene que ser alguna clase de broma - dijo Anzu, horrorizada, cuando todos hubieron leído la carta.
- ¿Qué hora es?
- Son, las 12:12 - dijo Jounouchi, consultando su reloj.
Yugi se puso de pie y miró a todos lados con nerviosismo. Había alrededor de 20 personas en la cafetería en ese momento, ¿realmente alguien iba a ser asesinado ahora? Yugi no sabía qué hacer. Quizás fuera una broma, pero... A Yugi se le acababa el tiempo.
El reloj marcó las 12:13.
Nota post-writing: ¡Yush! Capítulo 2, completado. Jejejejejejejjejejejeje, qué momento de tensión en este instante. ¿Será capaz Unknow de en tan solo un minuto salir de Kaiba Corp. sin ser visto y matar a alguien justo en frente de Yugi y sus amigos? ¿Y quién es este Unknow del cuál solo sabemos es el cazador de duelistas? ¿Será estúpido, que ha citado a Yugi a Kaiba a dos lugares diferentes a la misma hora? Las respuestas en el próximo capítulo.
AH, perdonen los grandes espacios mi navegador me la ha jugado... X:_:X (Qué emoticonos más raros me invento... Este es el de un extraterrestre
o el de alguien que está muy molesto.
Anuncio de mi otro Fan-fic:
Ojos Azules
Un título interesante, no creen? Apuesto a que creen que se trata de Kaiba. Pues no se equivocan, aunque en lo personal no creo que se centre solo en Kaiba. Veamos, no es mi personaje favorito, ni siquiera es de Yu-Gi-Oh! en cuestión. Verán, este, que promete al menos para mí ser mi MEJOR FAN-FICTION en el mundo (después de este), es un cross-over entre las cuatro sagas (Yu-Gi-Oh!, GX, 5D's, y la menos conocida, R) pero centrado en la 5D's. El protagonista será Yusei, junto a Aki, Jack, Crow y Ruka (o sea, los 5 Dragones) que deberán viajar al mundo de los espíritus de las cartas, llamado Kindomu (romanizado, Kingdom en inglés) llamados por el espíritu del Crinsom Dragon. Los Signos esta vez se enfrentan a un enemigo venido de un mundo paralelo y distante: El Dragón Blanco Definitivo de Ojos Azules (ese de tres cabezas). ¿Ya ven de dónde viene el título? Y eso es solo el principio, pues como ya dije es un crossover de toda Yu-GI-Oh!, aunque no va tan lejos como el de un amigo, que pretende poner a TOOOOOOOOOOOOODOS los personajes conocidos de la serie en su fan-fic, llamado Yu-Gi-Oh! QUEST!, una idea original mía, pero se la cedí gustoso para que la desarrollara. Está bueno, léanlo cuando se publique.
Quizás le cambie el nombre más tarde a mi propio fan-fic, pero por ahora se queda como Ojos Azules.
PS: Sí, salen Kaiba y Yami, pero no hay una X entre ellos, Ojo.
Shikai!, Daruku Yuugi!: 03 - ¡El desafío de Unknow!
