Disclaimer: Todo le pertenece a Stephenie Meyer, algunas referencias a Anne Rice y la trama que es mia.

Summary: Hola, estas llamando a la fabulosa Rosalie Hale. Ella es tan pomposa como este mensaje, así que si no quieres seguir escuchándola, deja tu mensaje… ¡Bip! —Rosalie, es Alice. Dile a mis padres que me escapé con un vampiro y que no se preocupen. Vuelvo cuando me transforme. ¡Adiós!


Highway to Hell

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I. Always Running Out of Time (I won't tell you how to live your life, so please stay away from mine)

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— ¡Levántate, enana! —

Otra fría, aburrida y gris mañana en Forks. ¿Acaso nunca se acaban?, creo que debí pensármelo mejor antes de nacer en este pueblo. Creo que hubiese sido mejor ahorrárselo a mis padres hace diecisiete años, así yo no tendría que ver la misma mañana durante años. Emmett se fue mucho antes de que lo maldijera por despertarme, su vozarrón se escuchó por toda la casa mientras yo iba al baño.

Empecé con mi monótona rutina cepillándome los dientes, para luego quitarme mi pijama y ponerme la ropa para el instituto. Ese día, era negra completa. No es que fuera una chica punk o gótica (un poco si), era solo una costumbre. Siempre había algo negro en mi vestuario: una camisa, el pantalón, brazalete, etcétera.

Me quedé un momento pensando en el sueño que había tenido. Era muy diferente a los demás sueños; normalmente, eran de mí en diferentes épocas: siglo XVIII, época isabelina, antiguo Egipto, etcétera. Esta vez, fue de un pasillo muy largo, que se extendía más allá de mi vista. Corría y corría mientras mas se alargaba el pasillo. Fue atemorizante por mi poca claustrofobia.

Suspiré cansinamente y bajé a enfrentarme a mi familia.

Estaban desayunando felizmente como una familia común y corriente. Emmett reía de todo y nada a la vez, su risa asustaba a Tarquin, mi gato (le decíamos Quinn como sobrenombre gracias a mi). Mi madre soltó una risita tonta cuando mi hermano hizo que Quinn saliera corriendo despavorido a mis pies. No sé como a Emmett no lo expulsaban de la universidad si se la pasaba en la casa. Se callaron al verme.

Claro, su antisocial hija acababa de bajar; todos cállense, ella los va a morder. Me reí internamente por mi broma mental. Mi madre era muy conservadora y un poco histérica para entenderme y Emmett… bueno, él solo hacia bromas. Mi padre era gruñón y le daban ataques de ansiedad de vez en cuando, mantenía los ataques en bajo perfil leyendo el periódico e ignorando su querida familia.

Acaricié a Quinn brevemente y me dirigí a la mesa, mi padre no levantó la vista de su periódico matinal. No me sorprendí, era así todas las mañanas. Mi madre me saludó incomoda y puso mi desayuno en frente de mi, Emmett me miró largamente, avaluándome. Después de varias cucharadas a mi cereal, soltó el chiste semanal.

— ¿Día negro hoy, hermana?

Lo miré ceñuda. Sus dos hoyuelos se hicieron mas pronunciados cuando rompió a reír escandalosamente, le gruñí y seguí comiendo. Me hacia el chiste cada pocos días a la semana, era irritante ver como se reía escandalosamente cada vez que lo decía. Cada vez y con la misma energía. Se siguió riendo de mí hasta que terminé mi desayuno y recogí mis cosas para irme. Me acomodé mi capucha para protegerme del frio, era obligatoria llevarla a cualquier lugar que fuera. Las eventuales y habituales lluvias de Forks podían caer en cualquier momento y uno tenia que estar protegido.

Mi auto me esperaba tristemente en la acera, su color amarillo –un muy feliz amarillo patito– destacaba entre el gris panorama de Forks. Mis padres me lo habían comprado de ese color para "animarme" de mi ola negra y llevarme al maravilloso arco iris de la vida real sin nada sobrenatural en ella. A veces me preguntaba por qué mis padres decidieron mudarse aquí en este pueblito en medio de la nada que se llama como un utensilio para comer*, ¿les pareció divertido el nombre cuando se mudaron? O ¿es que buscaron el lugar más aburrido y lluvioso por internet y apareció Forks?

No es que odiara mucho a Forks –un poco si, no tanto–, si no que me deprimía ver a la misma gente y hacer la misma rutina una y otra y otra vez, cada día. Aunque, a veces, el clima combinaba perfectamente con mis emociones y eso lo hacia menos monótono. Deseé que hoy pasara algo emocionante en el instituto. Lastimosamente, lo mas emocionante que pasaba en Forks era que alguien se mudase o se fuese del pueblo, el chisme duraba semanas.

El pueblo estaba más aburrido de lo normal en el momento en el que se acababa el chisme. Exactamente, este momento. Se había acabado el chisme de que los Brody y su hijo Michael se habían mudado a Ohio. Suertudo Michael.

Los alrededores del camino se hicieron menos boscosos a medida que me acercaba al instituto. Maldije entre dientes cuando un estúpido venado se interpuso en la carretera y tuve que desviarme y casi estrellarme con un árbol. Bambie, asustado, corrió de regreso al bosque a refugiarse de la loca humana que casi lo atropellaba. Murmuré otro insulto y volví de nuevo a la carretera.

Llegaría tarde, pero no me importaba, esos profesores eran unos incompetentes. Estúpido Forks, me dije cuando la lluvia arreció, el porsche no tenia techo porque estaba en el taller. ¿De qué sirve tener un auto deportivo y de lujo si no servía para las lluvias de Forks? Me acomodé mejor la capucha de mi abrigo sobre mi cabeza y respiré profundamente varias veces, debía tranquilizarme; la histeria y ansiedad era genética. Lo sabía por experiencia.

Llegué al estacionamiento del instituto sin contratiempos después de ese episodio de "Animal Planet", estacioné cuidadosamente al lado de un Volkswagen escarabajo y procedí a internarme a ese purgatorio que llaman "Instituto". Mis botas resonaban en el silencioso pasillo a mi clase, mi salón de historia había empezado hace diez minutos, lo suficiente tarde para que el profesor me castigara. Al menos, podría leer después de clases.

La clase me miró burlona cuando entré y me disculpé con el profeso, le miré fastidiada y me mandó a sentarme, no sin antes mandarme un castigo.

— Se quedará ayudando a la señora Cope con los archivos.

Bufé fastidiada y fingí que prestaba atención a las explicaciones sobre la Primera Guerra Mundial. Me hubiese quedado mejor ayudar a la bibliotecaria que a la señora Cope; era tan empalagosa y la oficina de administración era más verde que el mismo exterior. Suspiré otra vez. Lo mejor seria esperar que no fuera nada tedioso.

— Y así fue cómo el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía Chotek fueron asesinados en 1914 por…**

La clase se disolvió rápidamente cuando el timbre sonó, parecían animales en medio de una estampida. El profesor Thomas me llamó antes de irme para decirme –otra vez– que estaba castigada con la señora Cope. Bella me esperaba con su extraño novio en la puerta del salón.

Edward Cullen, el novio de Bella, era muy extraño. La palidez de su rostro lo evidenciaba, no tenia ningún color en su tez, ni se sonrojaba. Yo podría haber dicho que era un vampiro, pero Bella se ponía muy nerviosa cuando lo comentaba. Los vampiros de mis libros, obviamente, eran interesantes, tenían muchos poderes y salían de noche. Si Edward fuera un supuesto vampiro, yo lo habría notado. Lo único en lo que se parecían mis vampiros al supuesto vampiro Edward era su pálida piel.

Pero como ya he dicho, no existían los vampiros, ni Edward Cullen era uno. Claro, Bella me había metido estas ideas.

— ¡Alice! Estaba preocupada por ti, no te vi en el estacionamiento esta mañana… — le sonreí. Al parecer, era la única que se preocupaba por mí. — y Edward no me dejó esperarte hasta que llegaras porque llegaríamos tarde a algebra.

— Un venado se atravesó en la carretera, casi choco contra un árbol — Bella hizo una mueca de preocupación. Y luego casi lo quise atropellar pero se fue…, pensé. Edward formó una sonrisa, ummm… los vampiros leen mentes ¿Edward lo habrá hecho? Él se removió incomodo y decidí no prestarle atención.

— ¿Y cómo está Emmett? La ultima vez que lo vi fue aquella vez que fuimos al cine y el estaba con Rosalie Hale… ¿todavía sigue con ella?

— ¡Oh, si! Rosalie casi vive con nosotros y él está perfectamente. Creo que me cae mejor ella que mi hermano.

— Vale, no digas eso. A mi me gustaría tener un hermano como Emmett — rió y se agarró mas de Edward. Se veían muy bien como pareja y Edward la protegía. Pero tanta dependencia no puede ser muy buena para ninguno de los dos. —. Vamos, Alice, el timbre acaba de sonar. Nos tenemos que ir a literatura antes de que nos pongan un castigo.

Hice una mueca al recordar el mío. Bella se despidió de Edward en la puerta del salón, se besaron un momento y yo le despedí con una mano.

— Bella, me castigaron por llegar tarde. No voy a poder acompañarte a Port Angeles hoy. — le dije mientras nos sentábamos en las mesas de la ultima fila.

— Oh, que malo. Podemos ir mañana, el baile no se va a ir corriendo — dijo y me tensé, a tiempo que sacaba el libro que estábamos leyendo. Se quedó pensando. —. Corriendo no, pero bailando si. — se rió y la acompañé. El estúpido chiste había aligerado la presión del baile.

Bella iba a ir con Edward –para tristeza de las féminas del instituto–, y yo no iba ir ¿Quién querría ir con la rarita de Alice Brandon que tenía de hermano al grande y fuerte Emmett Brandon? Nadie cuerdo, claro está. Bella me prometió que no me sentiría sola si iba al baile sin pareja, ella y Edward estarían para acompañarme, aunque de lejos se viera que quisieran estar juntos.

Bostecé y traté, esta vez, de prestarle atención a la clase.

La cafetería se llenó de murmullos cuando Bella, Edward y yo hicimos nuestra entrada. En Forks, no había muchos chicos problema, ellos me consideraban uno y también a Emmett, pero él ya estaba en la universidad y no contaba. Bella se sonrojó por toda la atención y yo puse mi cara más indiferente, no hay que echarle leña al fuego y que digan que tenía problemas con la ira.

Nos sentamos en nuestra mesa en completo silencio, las conversaciones anteriores a nuestra llegada se reanudaron milagrosamente. Bella dejó su sonrojo para otro momento y Edward su cara tensa. Mastiqué mis alimentos lentamente, como me enseñaron; te podías ahogar tragándote un pedazo completo de comida. Mis acompañantes de mesa se dedicaron a hablar entre si en susurros, levanté la vista cuando Bella hizo un movimiento brusco con el brazo.

— ¿Qué pasa, Bella? —ella se volvió a sonrojar.

— Oh, no es nada, Alice. Solo me sorprendí por lo que me dijo Edward.

Por la mirada que me dio, entendí que estaba rogando que no le preguntase nada acerca de ello. Tal vez fuera algo acerca de la clandestina vida vampira de Edward. Él se tensó justo después de que pensara eso y me miró intensamente.

— ¿Qué?

— Nada. — el tono de su voz me hizo sospechar más.

Bella nos miró desconcertada. — ¿Qué pasa? ¿Edward, Alice?

— No pasa absolutamente nada, amor — al decir esto, me miró advirtiéndome. ¿De qué? ¿De qué le dijera a Bella mis absurdas teorías acerca del vampirismo de su novio? No se lo creería, y, además, de que ya habíamos comentado eso y ella me callaba con un ¡No existen los vampiros, Alice! Supéralo así y no volvíamos a hablar de eso.

No miré a Edward ni pensé en él todo el rato. Bella, desconcertada, trataba de sacarnos el por qué estábamos así, yo misma, no lo entendía mucho. Rosalie, la hermana de mi novio y que estaba en último año, se vino a sentar con nosotros. Normalmente, ella no se sentaba con nosotros, a menos de que fuera algo importante y quisiera algo.

— ¡Hola, Alice! — exclamó mientras se sentaba a mi lado. Saludo rápidamente a Bella y Edward y se giró completamente a mi. — necesito que me ayudes con algo urgentísimo.

Movió la mano en un gesto dramático.

— ¿Qué será eso, Rosalie?

Se acercó más a mí. — Necesito que no vayas a tu casa esta tarde — la miré desconcertada. —, ve a casa de Isabella o de alguien por el momento. — me miró suplicante.

— ¿Por qué?

— Emmett va a tener la tarde libre y quiero estar con él, sabes que no podemos estar juntos todos los días.

Me miró expectante. Yo la miré con una mueca.

— Cómo quieras, Rosalie. Hoy estoy castigada.

Ella me miró radiante y me abrazó. Me sentí un poco incomoda, así que dejé mis brazos inertes a mis costados. Ella se fue chillando con sus amigas que iba a ver a Emmett, su novio universitario, hoy.


Me recosté distraídamente en la silla de la sala de espera. Ya habían terminado las clases, así que esperaba que la señora Cope no me hiciera esperar mucho. Jugué un poco con mi cabello antes de que de la oficina de administración se oyeran voces. Me arrimé un poco más a la puerta para escuchar mejor.

— Se inscribió ayer, Arthur — dijo la voz de la señora Cope con voz contenida. —. Los rumores son ciertos.

— Pero, ¿Cómo era, Louise? — exclamó en susurros la voz del director a la señora Cope — En el pueblo dicen que es muy reservado.

—Y es verdad. Cuando se inscribía fue muy indiferente y misterioso, me intimidó. — confesó "Louise".

Se oyeron pasos y una silla fue movida. Supuse que el director o la señora Cope se sentaron.

— Es muy extraño para ser adolescente. Oí que se hospeda con sus tíos, los Cullen — el director hizo un sonido desdeñoso. Se oyeron sonidos de papel moviéndose y un sonido indescifrable. — ¿Por qué no tiene foto? ¿Acaso no se lo dijiste, Louise? Se necesita una foto para inscribirse.

Otro sonido de papel. El la señora Cope suspiró y dijo —: ya sé que la edad me afecta, pero eso no se me olvida. Y si, si se lo dije. Pero me dijo que tenía algún problema en los ojos y que las cámaras solo lo agravaban más. Pensé en llamar al doctor Cullen; usted sabe que él es el mejor doctor d… — el director hizo un sonido de impaciencia e instó a la señora Cope para que se ahorrara eso. Ella se aclaró la garganta. —, pero seria muy obvio.

Dijo esta parte rápidamente y se quedaron en silencio.

— ¿Crees que será como el otro Cullen?

— No lo sé. Si son familia, creo que si. Al menos él no causa problemas como los adolescentes de ahora…

La señora Cope hizo un sonidito de aprobación y habló —: lo único fuera de lo normal de Edward Cullen son sus faltas pero lo compensa con sus notas — agregó con tono soñador y me reí por lo bajo. A la señora Cope le encantaban los hombres sea cual sea su edad. Después de su divorcio, ella echaba fuego. —hablando de buenos adolecentes… tengo a una que no lo es esperando castigo.

— ¿Quién es? — dijo desinteresado el director. Yo sabia de quién estaban hablando.

— Alice Brandon, la chica rebelde y gótica — ¡Me llamaban "rebelde y gótica" a mis espaldas! —. La que es amiga de Isabella Swan, la hija del jefe de policía Swan.

— ¿la novia de Cullen? Si, ya sé. Esa chica también va por mal camino si se sigue juntando con la señorita Brandon. — ¡¿Cómo se atreve? ¡El director Stanley era más o igual de chismoso que su sobrina Jessica!

Volví a mi posición original y me crucé de brazos, enfadada. Era cierto que yo no era la hija o una pueblerina ejemplar y que era diferente de todos ello, pero eso no les daba el derecho a criticar a Bella por ser mi amiga. Siguieron hablando un rato más, pero no los oí. La señora Cope salió un rato después a ponerme el castigo.

— ¿Eres Alice Brandon, querida? — si que sabia mentir. Asentí indiferente. Cuando el director salió, me dirigió una mirada despectiva cuando confirmé que era yo. — debes disculparme, Alice, pero no puedes ayudarme hoy. Tendrás que ayudar a la señorita Rose con los libros — traté que ninguna expresión se viera en mi rostro. Estaba muy feliz de librarme de archivar y de ayudar a Eleanor Rose, la bibliotecaria. Con sus cosas. —. La acabo de llamar. Te espera.

Inmediatamente, los sonidos de los tacones de la señora Cope se escucharon en el pasillo, alejándose.


La biblioteca estaba tan silenciosa como la señorita Rose. Era una solterona de cuarenta años que le interesaban más el estado de los libros que las personas. Quizás, así terminaría yo. La señorita Rose no levantó la vista de sus lentes cuando me presenté ante el mostrador, revisaba, por lo que pude ver, permisos para llevar libros.

Antes de que pudiera hacerle notar mi presencia, ella me señaló una gruesa pila de libros con instrucciones para que los acomodara según su fecha, titulo y categoría. Encontré un carrito para transportarlos más cómodamente por los pasillos de la biblioteca. Estos, albergaban estudiantes que estudiaban a ultima hora para los exámenes o estudiosos que, solo por interés, leían grandes libros de textos sobre cualquier materia.

Las estanterías llegaban al techo y, por suerte, este era bajo. Encontré la sección del primer libro, biología; busqué su fecha y luego el titulo. Me encantaba este silencio, no como los incómodos en los que tienes que hablar y hablar. Seguí con esta tarea por un rato mas, me dolía la muñeca cada vez que subía un libro pesado a una estantería alta. A pesar de eso, me gustó, tenia que llegar tarde mas seguido.

La pila de libros se iba reduciendo considerablemente, dejé el carrito a un lado y hojeé la contraportada del libro. Encontré su estante en la parte mas alejada de la salida, allí se encontraba un grupito de deportistas que estaban apiñados sobre la mesa. Ellos no me habían visto todavía. Una ráfaga de viento me despeinó y me trajo el olor de algún tipo de hoja. me atonté un momento y luego me paré en seco ¿Hoja? ¡Era droga! (o tal vez era el inexistente club de jardinería de Forks, aunque eso era poco probable), dejé el libro de cualquier forma en el estante y corrí a por la señorita Rose.

Vamos, podría ser la supuesta chica problema pero no me metía en esas cosas. Pero tampoco era la chica ejemplar; había probado mi primer cigarro por una apuesta con Emmett hace tres años, no me había gustado para nada y mi hermano se rió a costa mía dos semanas.

Cuando llegué a unos tres metros de el escritorio de la señorita Rose, me detuve. Una persona estaba apoyada en el, su complexión me ayudó a saber que era un hombre y que no era mucho mayor que yo. Parecía brillante, sobresalía entre los gastados volúmenes de la biblioteca y todas las personas a su alrededor. Un extraño impulso se instaló en mi mente de querer tocarlo y saber si su piel era tan suave como se veía. Me di una patada mentalmente y traté de pensar en otra cosa.

Tenía una sospecha de que el extraño no era normal; no anormal como yo, sino, anormal como Edward. Tenía su misma iridiscencia y me daba la misma sensación. El extraño hablaba con la señorita Rose, no pude escucharlos por la distancia que nos separaba, según su lenguaje corporal, no deseaba estar allí. Movió la mano derecha para acomodarla sobre el otro lado del otro lado del escritorio.

Un sonido de sorpresa escapó violentamente de mi boca: sus uñas parecían cristales y brillaban sobrenatural.

La señorita Rose y el extraño me miraron molestos por la interrupción. No sé que pasó primero, si me sorprendió el rostro del extraño o que otro sonido de sorpresa salió de mi boca. El rostro del extraño parecía una mascara, blanca y desconcertantemente bella. Me abrumó la vista, sabia que era. Había leído lo suficiente para saberlo a primera vista.

¡El extraño era un vampiro!


*"Forks", significa "tenedor"

**Cuando los asesinaron, fue la causa de que se produjera la Primera Guerra Mundial. Léanlo en la Wiki, es bastante interesante.


¡Hey!

Aquí tienen el primer capítulo de Highway to Hell, este primer cap es mas que todo introducción y todo eso, lo emocionante ya viene ;D Cualquier pregunta, sugerencia (o un Follow a mi Twitter) es bienvenido xD

Gracias a todas por sus RRs, alertas y favs,

PinkLlilys.