Diclaimer: todo de Stephenie Meyer, algunas referencias a Anne Rice
Summary: Estas llamando a la fabulosa Rosalie Hale. Ella es tan pomposa como este mensaje, así que si no quieres seguir escuchándola, deja tu mensaje… ¡Bip! —Rosalie, es Alice. Dile a mis padres que me escapé con un vampiro. Vuelvo cuando me transforme. ¡Adiós!
Highway to Hell
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II. Disturbia (Nothing Heard, nothing said. I can't even speak about it)
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6:22 a.m, cuarto de Alice.
Inhala.
Exhala.
Inhala otra vez.
Exhala otra vez más.
Inha… ¡cuidado! ¡te estas acelerando, Alice!
Exhala lentamente…
Llevaba desde muy temprano contando y vigilando mis respiraciones, no quería que me diese un ataque de pánico y me tuviesen que llevar a emergencias porque me estaba asfixiando (Inhala, Exhala). Sin duda eso seria divertido. Seguí con mi rutina y traté de no salirme de ella otra vez. Mañana trataría q… ¡oh, no! ¡el instituto! (¡cálmate, Alice!) ¡no podía ir si esa cosa volvía a estar allá!
Tranquilízate, Alice, te estas acelerando otra vez. Me restregué los ojos y me aparté el cabello de la cara; estaba sudando pero no quería levantarme de la cama. Cuando llegué a mi casa después de esa aterradora experiencia, de una vez me encerré en mi cuarto y no he salido desde entonces. Los rasguños en la puerta de Quinn se habían parado hace media hora –seguramente dejaría marca–, a él ni siquiera le había dirigido alguna palabra cariñosa y me sentía un poquito mal.
Suspiré. ¿Cómo iría a hacer ahora? Si solo fuera una invención mía…
5:36 p.m, biblioteca del Instituto de Forks.
¡El extraño era un vampiro!
Mi mente no trabajaba; estaba en blanco. Traté de quitar la mirada de la cara del extraño, de sus uñas, ¡de su todo! Estúpidamente me pregunté si leería mi mente; no daba señales tan obvia de ello como Edward, pero, ahora que un vampiro de verdad se me presentaba, todo podía ser posible.
— ¿Le pasa algo, señorita Brandon?
La pregunta de la señorita Rose me despertó abruptamente. La miré directamente a su cara de fingida preocupación, no mostraba signos de reconocer al vampiro. ¿¡Cómo nadie podía no hacerlo! ¡Saltaba a la vista lo obvio! Retrocedí un paso y me aparté un mechón de la cara con desespero.
— N-n-no. — tartamudeé estúpidamente. El vampiro ya empezaba a mirarme con un perfecto aburrimiento ,y la señorita Rose, con irritación.
— Entonces, salga de mi biblioteca y deje de hacer ruidos. Molesta a este joven, señorita.
El vampiro volvió a su posición original: apoyado despreocupadamente en el escritorio de la señorita Rose. Ella, me dirigió una mirada airada y luego puso su atención en el vampiro. Anotaba mentalmente los detalles del extraño que me habían hecho descubrir su naturaleza; uñas como cristal, rostro perfectamente tallado en mármol, palidez extrema, cabello perfecto (tal vez sería un supermodelo, pero, mi pregunta sería: ¿Si así fuera, que haría uno en Forks?)
Cuando dejaron de prestarme atención, corrí fuera de la biblioteca tan rápido como pude. Los pasillos estaban vacios de estudiantes y profesor (Vagamente me pregunté si la señorita Rose y el conserje cerraban juntos el instituto). Me detuve bruscamente. Recapitulé lentamente lo que había pasado en la biblioteca y analicé la última escena.
No pudo haber sido un vampiro, ¿cierto?. Se veía perfectamente normal, nada extraño o sobrenatural que me hiciera cuestionarme. Además, era imposible que un humano muerto y revivido pueda sobrevivir a base de sangre y nada más. Oh, Dios, Alice; te estás convirtiendo en Bella, pensé.
El porsche, así como los asientos, los arboles y la acera estaban cubiertos de pequeñas gotitas de lluvia. Me envolví un poco más en mi abrigo. Miré cautelosa hacia la entrada del instituto, me extrañó ver un deportivo negro muy lujoso descansando cerca de la entrada. Pensé en Edward Cullen o en alguien de su familia; ellos eran los únicos que conducían ese tipo de auto (además de mi y Emmett, claro está).
Me acerque –mirando a los lados cuidadosamente–, al deportivo (que luego supe que era un Sedan). Noté que era descapotable al igual que el mío y que se veía muy caro; de los que se consiguen solo en Europa y se hacen muy pocos. Le di la vuelta, admirándolo; no era de esas chicas –como Rosalie– que le gustaban mucho las marcas de auto y comentarlo, pero había que reconocer que el deportivo era una preciosidad. La parte trasera no tenia nada excepcionalmente especial, solo la curiosa placa que me hizo casi correr despavorida a mi amigo color amarillo.
FANGS 18*
¡Esto no puede ser una jodida coincidencia! Mi sensible y susceptible humor cambió drásticamente. ¡Ningún vampiro respetable podría ponerse eso en su propio auto! (suponiendo que ese sea del vampiro y no de algún estúpido adolescente, claro). Me tiré del cabello con frustración y le di al deportivo una mirada furiosa. Regresé a mi descapotable pisando fuertemente el pavimento, apretando los puños hasta que los nudillos se me pusieron muy pálidos.
— No es un vampiro verdadero, Alice. — me dije con los dientes apretados y furiosa por haber creído que ese extraño en la biblioteca pudiese hacerme creer que él era un vampiro.
Mi porsche tal vez fuera a prueba de balas, pero no a prueba de resbalones; así que retrocedí cuidadosamente por el pavimento mojado, fuera del instituto.
Miré ausente mi despertador, marcaba las siete ya, todavía faltaba para ir al instituto. Pensé en algún libro para entretenerme pero simplemente no podía dejar de pensar en ello (y, también, porque los había repasado uno a uno hace apenas unas horas). Si tal vez Bella… no. (Sacudí la cabeza) ella era la mas escéptica respecto a eso, pero ¡necesitaba a alguien!
Suspiré, marqué el número y esperé.
Sonaba ocupado. ¿A quién Bella podía estar llamando a esta hora? ¿a Edward?. Volví a marcar el número una vez más.
— ¿Hola? — la voz de Bella no estaba adormilada como esperaba, sino, como si hubiese estado despierta por alguna razón.
— ¿Estabas despierta, o te he despertado? — susurré.
Se quedó un momento pensando.
— Oh, no, no — dijo rápidamente —. Acaba justo de regresar de la cocina — casi podía imaginar como se sonrojaba al decir esa mentira.
Escuché como se sentaba en su cama y suspiraba de alivio. Luego, otra voz se escuchó; lo suficientemente bajo.
— ¿Estás con alguien allí, Bella?
Silencio. Mucho silencio.
— ¿Bella? — pregunté por la línea.
— ¡Estoy aquí! Si… eh, solo… Charlie.
Definitivamente Bella me estaba mintiendo, pero, para suerte de ella, yo no la estaba llamando para interrogarla.
— Bien… ignoraré éso — otro suspiro de alivio —. Necesito que me ayudes. Tengo un Gran problema, con G mayúscula.
—Está bien, puedes decirme todo lo que quieras, Alice. — me conmovió su honestidad, ella era la única que se preocupaba de esa forma por mi.
Me aclaré la garganta y dije —: ¿Qué me dirías si te dijese que acabo de ver a un vampiro de verdad…?
El auricular cayó con un golpe seco — ¿Bella?, ¿Hola? ¿Estás allí?
Pude escuchar, ya que el auricular cayó en una posición favorable para que pudiera escuchar bien, que Bella hiperventilaba muy ruidosamente; que una voz –masculina– tranquilizaba a Bella y le decía que me atendiera.
— ¿Bella? ¡Bella, si no atiendes inmediatamente voy directo hasta allá con mi rápido porsche!
Tamborileé con mis dedos mientras escuchaba como el teléfono fue agarrado rápidamente.
— ¡Alice! Lo siento, estaba… uh, ¿atendiendo cosas? — pausa — ¿Qué era lo que querías decirme?
— ¡Ah, si! Vi un vampiro esta tarde y te quería pedir consejo porque estoy trastornada y no puedo dormir. — se lo traté de decir lo mas normal y naturalmente que pude, Bella a veces podía ser un poco dramática. La respiración de Bella se hizo un poco pesada.
Le relaté lo de esta tarde en la biblioteca.
— Lo siento, Alice, pero, como tu dijiste, creo que estas trastornada y no piensas con claridad. ¿Qué te hizo pensar que ese chico era — su tono adquiría escepticismo —"un vampiro"?, y, quiero que sepas que estoy haciendo comillas con mis dedos.
—Odio cuando eres tan desconfiada a veces. No sé, Bella, se veía tan real… lo quise tocar pero, tal vez, me hubiera arrancado las manos de un mordisco — me reí histérica. Bella soltó una especie de risita que me dio un poco de miedo.
— ¿Al menos le pudiste ver los colmillos? — Bella preguntó en tono burlón — Porque si no es así, entonces, tus razones para creerlo un ser sobrenatural son un puñado de casualidades, Alice.
— Creo que tienes razón. Quizás, sea un poco paranoica — Bella, al otro lado de la línea, murmuró un mucho. Recordé brevemente cuando venía de regreso a mi casa, un escalofrío me recorrió la espalda. — con todo esto de los vampiros.
Silencio.
— ¿Estás asintiendo con la cabeza?
Silencio.
— ¿Bella?
— ¡Lo siento, lo siento! A veces se me olvida cuando estoy en el teléfono…
Charlamos más o menos hasta que fue la hora de ir al instituto y tuve que correr si no quería volver a llegar tarde. Por suerte para mi, hoy no llovió en la mañana y no se mojaron mis preciosos asientos. En la carretera, miré cohibida los lados de bosque que la rodeaban. Ya me habían pasado dos cosas que me habían trastornado, así que mejor era ir con cuidado. No miré a los lados; con los ojos en el frente, como una persona responsable.
Al llegar, Bella me esperaba junto al Volvo de Edward, él me miraba cauteloso.
— ¡Hey! — Bella me saludó moviendo enérgicamente la mano. Edward me dirigió un asentimiento de cabeza muy educado.
— Hola, Bella — miré rápidamente al obvio grupo de personas—. Oye, ¿sabes por qué hay tanta gente reunida allá?
Ella miró rápidamente hacia atrás y dijo —: Oh, si. Hay un nuevo estudiante y aquel — señaló la congregación — es su auto, muy lujoso por lo que oí.
Se encogió de hombros.
Hice un ruidito de meditación. — Forks a veces puede ser muy chismoso. No sé para qué tenemos periódicos que salen todos los días, la gente sabe todo antes de tiempo.
— Ajá, lo sé, es lamentable.
Hice una mueca. La campana sonó y rápidamente nos dirigimos a las clases. Grupitos de estudiantes de todos los años murmuraban acerca del nuevo estudiante, y de su auto, por supuesto, no les presté atención; la mayoría no era de importancia.
— ¿Lo viste?
— ¿Al nuevo? ¡Por supuesto!
— ¡No te lo vas a creer! Estuvo en…
Susurros de ese tipo se escuchaban por todo el instituto. Trataban al nuevo como si fuese una estrella de cine que estuviese filmando una película en el pequeño Forks, todo eso era tan excitante para los pueblerinos. Lo que me alegraba era que las miradas ya no me siguiesen con prejuicios en los ojos por no ser la típica chica de tenedor.
Suspiré, cómo odio a Forks.
Presté atención a la conversación que se desarrollaba entre Edward y Bella
—… con él y no puedo con ustedes.
— ¿Qué cosa? — pregunté a Bella confusa.
— Edward me está diciendo que no puede almorzar con nosotras.
— ¿Por qué? ¿Qué pasa? — giré mi cabeza hacia Edward.
— Tengo que almorzar con alguien más, mi primo, mas en especifico.
En ese momento abandoné la conversación, eso era todo lo que tenía que saber, no como Bella que tenia que poner muchos peros. Me recosté en mi casillero y miré a la gente curiosa que murmuraban excitados por la nueva noticia, los rumores iban desde que el nuevo era una estrella de cine encubierto hasta donde el nuevo era el hijo de un millonario dueño de una gran empresa y que había sido desterrado a este pueblucho porque había embarazado a alguien pobre.
Del grupo de Lauren, escuché que él era un príncipe de algún país europeo muy remoto que venia a encontrar su princesa entre las plebeyas. De Mike y Eric, que el nuevo se inyectaba algún medicamento –al igual que Edward– inventado por el doctor Cullen, su tío, que hacia que fuera más atractivo. Me reí de cada uno de ellos (unos con más intensidad que otros), ¡algunos eran tan ridículos!
Bella, Edward y yo caminamos entre la masa de personas a la cafetería. Edward se despidió de Bella con un beso muy empalagoso en la boca, para luego irse a una mesa vacía; para esperar a su primo, dijo. Bella y yo fuimos al final de la fila a comprar nuestra comida.
De un momento a otro, la cafetería se quedó en absoluto silencio; un muy absoluto silencio. Que dramáticos, pensé, me miré las uñas desinteresada. Al avanzar en la fila, vagamente vi una cabellera rubia. Luego de oh-es-muy-importante momento, la cafetería siguió su curso normal y nosotras pudimos sentarnos en nuestra mesa.
Miré alrededor por costumbre y me di cuenta de que todas las cabezas de los estudiantes (exceptuando la mía y la de Bella) estaban en una sola dirección, volteé la cabeza a ese sitio y solo vi a Edward que venia hacia acá y me encogí de hombros y seguí con mi comida.
— Bella —dijo Edward que ya se encontraba al frente de nuestra mesa, ella volteó al escuchar su nombre —, Alice — volteé confundida —, les presento a mi primo, Jasper Whitlock. Viene de Houston.
Hizo un movimiento con la mano y, de detrás de él, un chico –mejor un hombre, creo yo– se deslizó suavemente al lado de Edward.
Oh por Dios. Mi instinto de supervivencia me dijo que corriera y no me detuviese hasta que pasase la frontera con Canadá. Mi lado racional –con una voz muy parecida a la de Bella– me dijo que eso era simplemente imposible. Y, mi cabeza, emocionada, me expuso los detalles que no había visto antes ayer.
Con una expresión menos hostil, me di cuenta que su cara no era tan terrorífica como me pareció ayer en el bosque y en la biblioteca. Su rostro ahora tenía una sonrisa amable –perfectamente cuidada– y no se veía tan salvaje como ayer. Él, por su parte, nos analizaba silenciosamente, cuando terminó con Bella, siguió conmigo. Sus ojos –de un extraño dorado rojizo–, por segunda vez, brillaron en reconocimiento y, con eso, recordé el momento en donde los había visto por primera vez.
6:13 p.m, carretera a casa de Alice.
Conduje tranquilamente por la solitaria carretera. No había más autos ni transeúntes que esquivar, el aire estaba húmedo por la reciente llovizna. Traté de no pensar en lo de esta tarde, fallé; mi mente se llenó de momentos en lo que recapitulaba y editaba la escena de la biblioteca una y otra vez.
Pensé que la carretera estaba sola hasta que vi el mismo deportivo del instituto estacionado muy cerca del bosque. Parecía que hubiese sido abandonado a su suerte por el dueño... muy sospechoso. Bajé un poco la velocidad y miré detenidamente la escena; había que ser muy precavido, no sabias si te iba a salir un asesino en el medio del bosque. No había rastros de sangre ni nada que pudiese incriminar a cualesquiera que fuesen los sospechosos .
Justo antes de que siguiera mi camino, un rostro apareció entre la maleza. Oh, no ¿acaso no puede ser peor?, pensé. El reconocimiento brilló aterradoramente una milésima de segundo, para luego sustituirlo por una mirada que solo se ve cuando un puma tiene en la mira a un pobre venado. Abrí los ojos exageradamente y el extraño (¡por Dios, creo que si era un vampiro!) sonrió burlonamente; su aspecto terrorífico también se debía a que estaba cubierto por tierra y hojas pegadas, como si hubiese salido de los confines del bosque.
Pisé a fondo el acelerador, rogando para que Charlie Swan o algunos de sus ayudantes no se les ocurriera detenerme por exceso de velocidad.
— ¿Alice? ¿Pasa algo?
Edward me veía con cara preocupada. Su primo, Jasper (a.k.a ** el vampiro extraño y verdadero) se había ido a su mesa hacia unos pocos segundos, Bella comía –aunque sabía que estaba escuchando atentamente– y Edward me miraba extrañado; como si me hubiese crecido una nueva cabeza.
Sacudí la cabeza — Nada, Edward, absolutamente nada.
— ¿Segura? — me instó.
— ¡Si, Edward! No me pasa nada. Ve a "almorzar" con tu primo, y déjame tranquila.
Bella nos miraba entre dudosa de interrumpir y de querer salir corriendo de allí, iba a decir algo cuando Edward la calló despidiéndose de ella con un beso. Quité la mirada de ellos, avergonzada e incomoda. Edward se fue al cabo de un beso muy largo.
Bella esperó hasta poder respirar normalmente antes de hablarme —: ¿Qué les pasa a Edward y a ti? ¡No me quieren contar nada!
Se cruzó de brazos molesta.
— Lo siento, Bella, pero es que Edward a veces puede ser muy paranoico — Bella asintió con una carcajada, volteó rápidamente la cabeza hacia la mesa de Edward.
— ¿Qué te parece Jasper? — preguntó desinteresada.
— ¿Quién? — me tensé.
— Su primo rubio, Alice. Estuvo aquí hace menos de diez minutos.
Me miró con una ceja levantada.
— Oh, si. Ya sé quien, no tengo tan mala memoria, Bella.
Hizo una pausa para meterse un pedazo de pizza en la boca.
— ¿Entonces?
— Supongo que está bien, no es nada del otro mundo — excepto que es un vampiro que me aterrorizó dos veces ayer, pensé sarcásticamente. Me encogí de hombros.
Jugué con mi comida un poco, me sentía muy confundida; no sabia si mi doble encuentro con el primo de Edward había sido mi imaginación o mi mente jugándome una buena broma. Suspiré cansinamente. No sabia por qué, pero tenia la sensación de que ese no iba a ser mi ultimo encuentro con Jasper Whitlock.
El sonido del timbre de la salida, conllevó a que una gran masa de estudiantes me interrumpiera el paso a mi porsche durante un rato. Esperaba que si dejaba pasar a bastante gente, no tendría problemas en sacar mi auto sin ningún contratiempo ni rayón en su pintura amarilla.
Esquivé varios obstáculos antes de llegar sana y salva a mi porsche, el volvo de Edward me impedía el paso a el. Sorteé inútilmente el volvo, su dueño me paró justo antes de poder pasarlo.
— Alice, aléjate de Jasper.
— ¿Qué? Lo siento, Edward, pero si no me das más pista pasaremos aquí toda la tarde.
Traté de buscar una salida con la mirada.
Sonrió brevemente — Sabes bien de lo que te hablo — me crucé de brazos expectante.
— Si sé de lo que me hablas, entonces, dime.
— No quiero que te acerques a mi primo Jasper. Es peligroso y nada bueno para ti.
Me enojé por eso. Apreté los puños debajo del brazo, mis susceptibles cambios de emoción explotaron.
— Mira, Edward, eres muy amable, pero no soy una niña pequeña a la que tienes que cuidar. Lo sé hacer yo sola; lo he hecho por años. Además, ¡no me puedes decir con quién o no debo estar! — los estudiantes que quedaban en el estacionamiento me miraron estupefactos — , es mi problema no el tuyo y yo no soy Bella.
Con eso, lo dejé sorprendido (un aspecto que no se conocía de Edward Cullen). Me fui directo a mi auto, no volteé a ver si Bella nos estuvo mirando o si Edward seguía en la misma posición en la que lo dejé.
Ese Edward Cullen (vampiro o no) ya me estaba hartando y si no quería que yo estuviera cerca de su primo… pues, lastima; no por nada yo era la rebelde de Forks, así que… Jasper, prepárate.
*Colmillos 18, quiere decir.
**A.K.A es "also know as" ("también se conoce como")
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