Disclaimer:Todo le pertenece a Stephenie Meyer, algunas referencias a Anne Rice y la trama que es mia.

Summary:Estas llamando a la fabulosa Rosalie Hale. Ella es tan pomposa como este mensaje, así que si no quieres seguir escuchándola, deja tu mensaje… ¡Bip! —Rosalie, es Alice. Dile a mis padres que me escapé con un vampiro. Vuelvo cuando me transforme. ¡Adiós!


Highway to Hell

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III. That Green Gentleman (Little deaths in musical beds, so it seems I'm someone I've never met)

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El esfuerzo que hacia me estaba dando jaqueca de las malas. En serio. Cada vez que Carlisle o Esme pasaban por la sala tenía que hacer un esfuerzo mayor para no, en un ataque casi psicótico, saltarles encima y sacudirlos para que me dijeran como rayos hacían para no pensar en eso. La sangre. Ese delicioso liquido que se desbordaba p-

¡No! ¡Concéntrate!

A lo que íbamos, Jasper. ¿Se necesitan años o fuerza de voluntad para no pensar en eso, para no atacar a las bolsas de eso? No creo, es solo masoquismo de este aquelarre, seguro que sí, ¿cómo soportarían, entonces, si no es por masoquismo? Era tan obvio en como el sabelotodo tenia ojeras o como Esme no hacia más nada que trabajo manuales en la casa; yo lo soportaba como todo un hombre. Sí, señor. Todo un hombre.

Si Garrett, Peter, o Charlotte me vieran así como estaba ahora, se reirían: sentado en un sillón, todo tenso y a punto de tener una –imposible– aneurisma. ¿Por qué nadie me dijo que era complicado no atacar a nadie? Carlisle me dijo solamente que lo complicado era adaptarse y ya. Maldito mentiroso.

Bueno, no exactamente. Carlisle era la persona más agradable que conocía y lo conocía desde hace ya cien años, nunca me había mentido así en ese tiempo. Bastardo. ¿Por qué Esme seguía bailando por la estancia? ¡Para ya, mujer! Unos pasos bajaban las escaleras y se escucha la risita irritante de Edward; por supuesto, el sabelotodo estaba escuchándome mentalmente.

— Deja de escucharme, entrometido. —dije, con los dientes apretados.

— Trato, pero tu mente es fascinante, ya sabes, y aunque seas todo serio y duro por fuera, eres tan dramático como uno de esos actores de Hollywood. —dijo, mientras caminaba por el patio.

Cerré los ojos y dije—: Cállate. Déjame en paz.

Su voz se escuchó desde el garaje—: Tienes suerte, voy a salir —pausa—. Ah, y deja de hablarte en tercera persona: es de locos. — Y se fue el bastardo.

A concentrarse, Jasper.

¿Cómo dijo Charlotte que había que meditar? ¿Con las piernas cruzadas y la mente en blanco? Estúpida Charlotte y sus viajes a la India. Argh, diablos, tenia que ir a "cazar" otra vez. Es la tercera desde que había anochecido y, creo, ya debe ser la hora en la que todo el mundo se va a trabajar. Normalmente, no era muy dado a fijarme en el tiempo, así que no estaba seguro.

El entrometido iba a recoger a su noviecita-bolsa, o así me había contado cuando nos conocimos ya hace siete meses más o menos. Su dulce olor viajaba en el aire de la casa cada vez que fingía respirar para calmarme. Tortura sin moverse de la casa. Fantástico.

Y todos se preguntaran: ¿Qué hago aquí si no me gusta nada de nada? Bueno (y aprovechando que el presumido no estaba…), Garrett y yo apostamos y, obviamente, perdí; el castigo era pasar todo un semestre entre vegetarianos y hacer todo lo que ellos hagan. Ya por mi amistad con Carlisle, tenía en donde quedarme, pero lo difícil era la dieta a base de animales roñosos. Por supuesto, no le dije que era una apuesta y que pondría en peligro la pantalla que tenía la "familia", sino que me arrepentía y blah, blah, blah.

Si mis ojos –antes rojos– cambiaban la semana próxima, podría salir y cumplir mi apuesta de tres meses e irme de este hueco vegetariano, ya que los humanos aparentemente se asustarían si tengo los ojos de un color tan llamativo como lo es el rojo, pero mientras tendría cara de constipado-a-punto-de-tener-una-aneurisma.

Ahora sí. Sé agradable, Jasper.

— ¿Esme? —manipulé un poco sus sentimientos para que se sintiese dispuesta.

— ¿Qué quieres, Jasper? —hmm, al parecer no le afectaba mucho.

Esto lo tendría que hacer rápido.

— Voy a salir. No me esperes —preocupación e irritación—. Tranquila, comeré afuera.

Y me reí mientras la dejaba con la palabra en la boca. Si decidía alcanzarme, le tomaría un buen rato encontrarme, porque el olfato y la rapidez no era el fuerte de los vegetarianos, sino de nosotros, los no muertos de hambre. Corrí hasta más allá del letrero de salida de Forks, no tenía ni idea cual era el pueblo o ciudad que venía después, lo importante era buscar algo que hacer.

Lo primero, era conseguirme un auto. Esos cacharros me habían gustado desde la época de Ford*, pero nunca tuve tiempo de tener uno por culpa de María. Rompí el vidrio de una tienda para sacar unos lentes oscuros que taparan el color de mi iris. ¿Dónde quedaría una tienda de esos bichos?

Seguí caminando, viendo a cada lado de la calle por si se me pasaba; trataba de no mirar (ni oler) a las bolsas que caminaban rápido a cada lado de mí, se vería especialmente feo si uno no llega al trabajo solo porque yo lo ataqué en medio de la calle concurrida, ¿verdad que sí?. Después de haber caminado un tramo, por fin la encontré, era de carros lujosos, como me gustaban.

Revisé mis bolsillos: la tarjeta que Carlisle me había dado para casos de emergencia seguía allí y no es como si la necesitase, porque podría irrumpir en un banco o robar a una bolsa con una facilidad impresionante, pero el bueno de Carlisle quiso dármela. La vendedora me encontró guapo y por eso me atendió eficientemente ¡hasta me propuso dar unas vueltas en los sedanes!

Al hablarle, no podía evitar soltar el precioso aire que quedaba de mis pulmones y eso quería decir que mejor era irme ya de allí.

— Me llevo este. —dije, señalando

— ¿Quiere que se lo enviemos a alguna dirección o prefiere manejarlo usted mismo? —sus buenos modales me daban ganas de vomitar (si pudiera).

Supe que ella quería dejármelo ella misma en una supuesta dirección que yo le daría para así verme otra vez. Qué patético. Pasó la tarjeta y luego me la devolvió.

— Manejarlo yo mismo, tengo compromisos… urgentes. —desilusión de parte de ella. Se llevó un mechón que le caía en la cara a detrás de la oreja.

— Viene de Europa, ¿sabe? Y nosotros no querríamos que a usted ni al auto le pasasen algo, por eso es mejor que uno de nuestros mejores empleados se lo llevara a la comodidad de su casa —se sonrió, pensando que había ganado. Yo sonreí con burla.

— Me lo llevo yo mismo, señorita —buenos modales, Jasper—. Gracias por sus servicios.

Le guiñé un ojo y me fui.

¿Qué por qué seguía viviendo la humana si tenía tanta hambre? Pues porque es inútil matar a los que te sirven, me dijo Peter una vez. No estaba bien matar a alguien que te podría servir luego para otra cosa, es como si insultaras a la persona que es tu jefe y después te quedaras sin trabajo. Es una simple regla de supervivencia.

Lo otro que faltaba era la placa, ese cuadro que había en la parte de atrás de un auto; lo quería cambiar por algo más divertido que ese poco de letras y números sin sentido para mí. Le tendría que preguntar a Edward o dárselo directamente a él, de verdad que no tenia ni idea en donde cambiarlo.

Lo único que podía hacer era "cazar" o irme al hueco vegetariano, el olor de las bolsas me estaba empezando a atormentar. En esta zona, a lo sumo debía haber animales vegetarianos o algo así; aparqué el auto cera de la carretera al pueblo y me adentré en el bosque. Cacé (si a eso se le podía llamar cazar) varios ciervos en el claro no muy lejos del camino, me había dejado un asqueroso sabor en la boca, pero al menor podría irme a al hueco vegetariano sin accidentes que me descubrieran.

¿Qué estarán haciendo mis queridos compañeros? Charlotte y Peter estarían besuqueándose en el bosque y Garrett acosando a alguna bolsa para luego comérsela, si yo estuviera con él, me reiría de la cara de psicópata que pone cuando caza (eso si era cazar). Sí, seguro que sí.

Al llegar al auto, no pude evitar fijarme en mí reflejo: no por no ser guapo, que lo soy, sino porque mis ojos ya no estaban de esa fea tonalidad naranja, estaban de color miel. Sonreí complacido. Ahora podía pasar por humano y cumplir la apuesta del estúpido Garrett e irme con los no muertos de hambre.

Qué bien, Jasper, eres todo un vegetariano. ¿Quién dijo que era tan difícil?


* Henry Ford (30 de julio de 1863 – 7 de abril de 1947) fue el creador de Fords Motor Company y padre de las cadenas de producción modernas.


¿Alguien allí? *grillos*

Er... a la(s) que esté(n) les quiero dar las gracias por no haberse olvidado de mí ni de este fic, de verdad, gracias. Y gracias también a las que en todo este tiempo (desde septiembre...) han dejado review o han hecho este fic en uno sus favoritos o le han dado a "alert" :) La única excusa que tengo es que la inspiración se fue y, como dice mi perfil, este fic estaba en un hiatus.

De verdad que lo siento si este cap no les gustó o creen que es muy corto, pero desde la perspectiva de Alice no me salía nada, apenas unas pocas líneas mal escritas :/ Así que se me ocurrió hacerlo desde el punto de vista de Jasper, nuestro vampiro favorito (o al menos el mío) y me salió ésto, que apenas llega a las 2000 palabras.

En mi perfil tienen todas las formas en las que se pueden comunicar conmigo (tengo twitter, facebook, tumblr, goodreads y formspring, nada de vida social, lo sé). Ah, lean otros de mis fics, si quieren ;)

Y si todavía siguen allí, déjenme review (porque cada uno hace que una neurona se me prenda) x)

Besos,

Pinky Dinky Doo.