Y llego el tercer capitulo! este sera el ultimo que publique por ahora, tengo una idea de como terminar, pero necesito inspiracion y tiempo! En fin, espero que les guste el capi!
Capitulo 3
The Killings
No me costó mucho decidir el orden en el que mataría a mis víctimas. Comenzaría con John, porque él había sido el responsable de todo ese show, aunque en cierto punto también estaba agradecida de que todo pasó antes y no estando casada con Royce.
No me interesa el orden en que el resto mueran, solo quiero dejar a Royce a lo último. Quiero que se entere de lo que les espera a sus amigos. Quiero que padezca el doble que ellos. Que se vuelva loco cuando descubra lo que pasa. Quiero verlo llorar, rogar por su miserable y repugnante vida. En fin, quiero que sufra.
Localizar a John fue muy fácil una vez que robé la lista de invitados a la boda. Nadie lo notó, debido a que estaban muy ocupados buscándome. Desearía poder decirles que en realidad estaba muerta y que Royce fue el responsable, pero Edward y Carlisle me prohibieron hablar con nadie sobre nosotros. Se suponía que no existíamos y de todos modos los Vulturi me matarían, a mí y a quien quiera que le contara, si revelaba nuestro secreto.
Decidí actuar de noche, contra menos testigos mejor. Llevaba puesta una larga capa negra con capucha para ocultar mi rostro y sobre todo mis ojos, los cuales eran de un intenso color rojo carmesí. Me había percatado de ese detalle apenas hace unas horas, cuando decidí mirarme en un espejo; me causo un infinito placer descubrir que me había convertido en la mujer más hermosa que jamás haya visto. Era incluso más preciosa que siendo humana, y eso era decir mucho. El único detalle fuera de lugar eran los ojos, pero Carlisle y Edward me aseguraron que se convertirían en dorado en un par de meses si continuaba con su "dieta"
Pensaba en todo esto mientras me dirigía al hotel donde se hospedaba John. Al parecer había decidido quedarse para apoyar a su amigo en la perdida de su prometida. Ja! Seguro se quedo para tapar el desastre que habían provocado.
Fui directo a la recepción y le di el nombre completo de John a una señorita muy amable. Mi garganta ardió con el deseo que me provoco el aroma de su sangre, pero no deje que me distrajera de mi misión.
"Se hospeda en el cuarto número 18" Me dijo amablemente.
"Muchas gracias" Conteste con cortesía, siempre cuidadosa de que no viera mis ojos bajo la capucha.
Cuando llegue a la puerta correcta, llame un par de veces y espere a que me abriera. En cuanto lo hizo me deslice al interior con rapidez sobre humana y cerré la puerta detrás de mí con llave. John se quedo de piedra al ver la velocidad con la que había entrado. Baje la capucha para que pidiera reconocerme y lo mire directo a los ojos.
"¿Me recuerdas John?" Le pregunte con una sonrisa malvada en los labios.
"Im-imposible" Tartamudeo "T-tu… Pero… Yo… Estabas muerta. ¡Y-yo te vi morir!" Me complacía enormemente verlo trabarse al hablar y como el terror comenzaba a hacerse visible en su rostro, dejando atrás el aturdimiento inicial.
"Vas a pagar por lo que me hiciste" Le espete con un tono fiero pero suave, que lo hizo caer de rodillas frente a mí, temblando igual que una pluma al viento.
"¡N-no! ¡No, por favor!" Comenzó a suplicar, pero ya era demasiado tarde para suplicas, ellos no tuvieron misericordia conmigo esa noche, y yo no iba a ser compasiva con ninguno de ellos.
Me arrodille para quedar a su altura, lo mire a los ojos una vez más y pose mis manos a ambos lados de su rostro, tomándolo delicadamente.
"No te preocupes John" Le susurre delicada y dulcemente, lo que parecía ponerlo más nervioso y tembloroso "Dentro de muy poco volverás a reunirte con tus amiguitos." Y sin más, gire su cuello bruscamente y su cuerpo se relajo instantáneamente. Solté su rostro y su cuerpo se desplomo ya sin vida.
Al día siguiente, todo el pueblo hablaba de la muerte de John. Carlisle no me dijo nada, actuaba como si nada hubiese ocurrido, al igual que Esme y Edward.
Yo por mi parte, estaba demasiado contenta como para ocultarlo. Mi plan estaba saliendo de maravilla, ya que nadie tenía ni una pista de quien pudo haber matado a John.
Esa tarde salí de caza, por un lado, para matar el tiempo, y por otro, para fortalecerme para mi próximo asesinato.
Seguí la misma rutina que la primera vez, hace ya una semana, fui hasta la casa de mi segunda víctima vestida con la misma capa negra. Llame a la puerta un par de veces, cerré la puerta con llave en cuando me atendieron y me volví para matar al desgraciado de la misma manera que lo había hecho con John.
Una vez más, al día siguiente se corrió el rumor de que se había encontrado el cuerpo sin vida de otro hijo de ricachones y, al igual que la última vez, no tenían ni una pista de su asesino.
Y así, continúe con los otros dos bastardos. Para cuando encontraron el cuerpo de mi cuarta víctima, me enteré que Royce estaba encerrado en una habitación sin ventanas cuya única vía de entrada, una puerta tan gruesa como la de una caja fuerte, estaba custodiada constantemente por policías armados.
Estaba decidida a hacer sufrir a Royce todo lo que más pueda, así que deje pasar un par de semanas antes de ir tras él.
Para la ocasión, opté por vestir un traje de novia blanco que robe de una tienda, en lugar de mi capa negra. Al llegar al lugar donde se encontraba Royce, distinguí los dos policías que custodiaban la puerta. Me reí de su pobre esfuerzo por protegerse mientras mataba a los dos hombres.
Continué hacia la puerta y la abrí, fue tan fácil como abrir cualquier puerta ordinaria. Lo escuche gritar con todas sus fuerzas en cuanto me vio, lo que provoco que sonriera aun más ampliamente.
"Hola, amor" Lo salude mientras me acercaba a él. Gritó horrorizado al verme acercándome y se apretó contra la pared detrás de él "No te alejes" le pedí dulce pero aterradoramente.
Cuando llegue a su lado alce una mano hacia su pelo, como queriendo acariciarlo, y tire de él con la fuera suficiente para arrancarlo de raíz. Royce aulló en agonía mientras yo reía cruelmente.
"Díme Royce" Le gruñí furiosa, "¿Que se siente ser lastimado por tu propia mujer?" Mientras decía esto, tome tu brazo y lo torcí con el menor esfuerzo. Sonreí satisfecha cuando escuche sus huesos romperse. Royce dejo escapar un grito desgarrador.
"Contéstame" Le grite al tiempo que mi puño golpeaba su zona baja con fuerza.
Él pareció quedarse sin aire. Cayó al suelo agarrándose sus partes. Yo estaba en un estado de éxtasis, su dolor era como una droga, me complacía en un nivel superior a cualquier sensación que haya experimentado hasta el momento. Sentía incluso más placer que el que me provocaba el sabor de la sangre.
Continué rompiendo cada uno de sus huesos por horas, susurrándole palabras de odio y disfrutando cada sensación de satisfacción que sentía por cada uno de sus gritos.
Eventualmente, Royce comenzó a rogarme que lo matara de una vez, lo que provocaba que recibiera otro golpe o le rompiera otro hueso, siempre teniendo especial cuidado de que no perdiera la conciencia o se derramara siquiera una gota de sangre, sabía que eso era todo lo que necesitaba para perder el control y no quería que eso pasara.
Cuando ya no hubo más daño que pudiera infringirle, decidí matarlo.
"Nunca debiste haberte metido conmigo, amor" Le susurre amenazadoramente "Podríamos haber sido tan felices juntos, pero tenias que comportarte como un imbécil!" Escupí la última palabra con asco. "Adiós, amor. Que te vaya bonito en el infierno junto con tus repugnantes amigos!" Y dicho esto, le di un golpe fatal en el pecho justo donde se encontraba su corazón, el cual dejo de latir al instante. Solté su cadáver y abandoné la habitación con una enorme dicha. Ahora si podía vivir tranquila y disfrutar de mi eterna belleza.
Por fin Rosalie obtuvo su venganza! Pero no esta fuera de peligro!
