Disclaimer: Inuyasha es propiedad de Rumiko Takahashi.

N/A: No puedo decir que siento el retraso, porque no tenía inspiración; Ni siquiera se me había ocurrido un título para este capitulo. Debo decir que permanecer demasiado tiempo cerca de mi madre me pone los nervios de punta, y no logro hacer otra cosa en todo el día, mas que estar de mal humor. Así que no esperen actualizaciones muy pronto.

"—Bianca— Dijo en un dulce susurro que sentí en la piel. Los labios de Lucas rozaban mi cuello. —Deberíamos de parar."

Fragmento de "Medianoche"; Autora: Claudia Gray.

Capitulo 6

"Lo mejor de las visitas es cuando se van"

Por

Dianattz

—¿Qué preferirías? ¿Lamer mantequilla de maní del suelo, o estar encerrada en una jaula con un monos?

—¿Esta conversación nos lleva a algún lado?

—Es un simple juego de palabras—. Respondió Miroku con un encogimiento de hombros.

¡Claro! Nada mejor que un tonto juego de palabras en un tarde lluviosa. Se giró hasta darle la espalda a Miroku, y continuó resolviendo su crucigrama en el periódico.

—Yo prefiero lamer la mantequilla de maní—. Dijo Kagome quien había aparecido de la nada; Ganándose un extraña mirada por parte de Sango, y una sonrisa por parte de Miroku.

—¿Y eso sería por?—. Preguntó Sango aún extrañada porque alguien le siguiera el estúpido juego a Miroku.

—Me gusta la mantequilla de maní—. Respondió simple.

Miroku lanzó una sonrisa a Sango.

—¿Lo vez? Ella es una chica de recursos. Sabe que estos juegos son divertidos.

—¡Ugh! Haces que todo suene tan sucio.

—Hablando de suciedad—. Sango observó a Kagome quien ya se encontraba cocinando unas tostadas francesas. Probablemente para alimentar al zángano de Inuyasha.—¿En donde se encuentra nuestro chico favorito?

—¡Aquí estoy!

Una pequeña bola de pelo castaño (Al menos era así como Kagome lo había percibido), saltó desde la ventana de la cocina hasta el regazo de Sango. Por un momento Kagome pensó que se trataba de algún ataque ninja, ó de un gato hablador. Pero una cara infantil, con unos ojos increíblemente verdes se asomó por debajo del brazo de Sango.

Nop, No era un gato. Era una ardilla, y una muy linda y habladora.

—¡Shippou!— Saltó Miroku ante la sorpresa, y al parecer una sorpresa no muy agradable.

—¿Creí que estabas de vacaciones en Bora- Bora con tú papá?— Habló Sango, antes de que a Miroku se le ocurriera decir algo desagradable.

—Bueno— Habló el niño por primera vez. Con una voz que a Kagome le pareció un poco chillona, pero nada que no pudiera soportar. — Mi papá decidió que le estorbaba, ya que consiguió una "amiguita" y quería estar solo. Así que me mando de regreso con mamá.

—¿Y por qué no estas con tú mamá?— Preguntaron Miroku.

Algo en el tono de voz que usó Miroku le decía a Kagome, que él no estaba muy contento con su llegada.

—Porque mamá también tiene un "amiguito" en la casa, y desde que no esperaba mi llegada, me mando para acá. Y debo agregar que después de un vuelo de casi doce horas, me encuentro hambriento.

El pequeño niño saltó del regazo de Sango a la barra de la cocina, en donde comenzó a comer (Ante la mirada incrédula de Kagome) las tostadas preparadas para Inuyasha.

¡Oh señor! Alguien allá arriba se iba a poner de mal humor.

—¡Vaya! Alguien en esta casa aprendió a cocinar—. Dijo Shippou metiéndose otro bocado de tostada al boca.

—Nadie ha aprendido a cocinar, más bien contratamos a alguien que PUDIERA cocinar.

Automáticamente todas las miradas se posaron sobre Kagome, que no había abierto la boca desde la "espectacular" entrada de Shippou.

—¡Así que es cierto!—. Shippou saltó hacía los brazos de Kagome, quién lo atrapó instintivamente.— Inuyasha ha demostrado que puede ser más inútil. Ahora también tiene una niñera.

No supieron si fueron los gritos de Shippou, la risa de Kagome, ó el simple hecho de que su desayuno no estaba en su cama. Pero Inuyasha apareció en la cocina, con una cara de muy pocos amigos. Su mirada viajó por todos hasta posarse en el rostro sorprendido de Kagome, y bajó hasta lo que estaba sosteniendo en brazos.

— ¡TÚ!—. La cara de Inuyasha, por un momento hizo pensar a Kagome que se estaba atragantando con algo ¿Su lengua tal vez? —Rata ¿Qué demonios estas haciendo en MÍ casa?— Gritó él nuevamente, dando unos pasos hacía atrás como si Shippou tuviera algo contagioso.

—Mi mamá me dijo que viniera para acá. Además no es tú casa hasta que cumplas veintiún años.

Inuyasha le lanzó una mirada envenenada, pero prefirió ignorar su comentario.

— ¡Ya le he dicho a tú madre que mi casa NO es una guardería!

—No creo que puedas seguir diciendo eso— Shippou lanzó una mirada a Kagome, y luego una al chico perro.

Inuyasha gruñó, y salió de la cocina, no sin antes lanzarle una mirada de "Todo esto es tú culpa a Kagome."

—¡Shippou LARGO DE MI CASA! ¡Kagome quiero mi desayuno en un minuto!

Esos arranques no podían ser buenos para su presión sanguínea. Pensó Kagome, mientras escuchaba una puerta azotarse a lo lejos.

-----

—¡Vaya, esto sí que es divertido!—. Soltó Inuyasha con sarcasmo.

—Te recuerdo que nadie te pidió que vinieras. Tú fuiste el que insistió en perseguirnos, y no me salgas otra vez con lo de: ¿Quién va a cepillarme el cabello?

—¡Y tú tomaste de pretexto a Shippou para poder escaparte de tus obligaciones!—. Explotó Inuyasha, llamando la atención de todos alrededor de ellos.

Kagome haló a Inuyasha de una de sus orejas. —¡Podrías bajar la voz!— Siseó ella. — Yo no tomé de pretexto a nadie, Sango fue la que me pidió cuidar a Shippou el día de hoy.

—¡Kagome hay que subirnos en la rueda de la fortuna!

Shippou tomó a Kagome por la manga de su chamarra, obligándola a correr hacía la fila de boletos. Dejando a Inuyasha solo, y con la palabra en la boca.

—¡Este día se va a descontar de tú sueldo!— Gritó él, como último recurso para hacerla recapacitar.

Kagome le respondió con un ondeo de su brazo, y continuó corriendo.

¡Oh genial! Ahora lo habían dejado atrás. Y ni siquiera le habían comprado un boleto.

Kagome había descubierto una cosa ese día: Los perros no son amigos de las alturas.

Inuyasha había tomado un extraño color entre amarillo mostaza y blanco estilo "Gasparin el fantasma amigable." Estaba completamente segura de que de un momento a otro Inuyasha iba a regresar su desayuno. Y eso no era una buena idea, desde que ella estaba sentada frente a él, en un lugar TAN reducido, y sin ningún sistema de ventilación.

Si solo de ver al chico le daban ganas de vomitar a ella también.

—Creo que alguien necesita un "Dramamine"—. Comentó Shippou sin dejar de mirar hacía afuera.

Inuyasha le lanzó una mirada mordaz, que tal vez habría tenido el efecto deseado, si él no hubiera lucido como un personaje de los "Simpsons".

—¿Qué tal sí contamos hasta sesenta, en lo que esta cosa se detiene?— Sugirió Kagome, en un intento desesperado porque Inuyasha olvidara su malestar, y no le vomitara encima de su blusa nueva.

—¿Crees que aguante hasta sesenta?— Shippou miró a Inuyasha con un gesto entre piedad y asco. —¡Oh, mira! Su cara comienza a ponerse verde.

Kagome giró la cabeza a su alrededor, en una búsqueda desesperada de una salida, una ventana, ¡LO QUE FUERA! ¿Cuándo demonios iba a parar esa cosa? Había sido divertido ver cambiar de color la cara de Inuyasha los primeros dos minutos. En ese momento solo quería evitar que la "gracia" de Inuyasha le cayera encima.

Por suerte el "Señor" aún tenía grandes planes para ella (Y para su blusa.), ya que en el último segundo el juego se había detenido, dándoles a todos la oportunidad de salir corriendo. Inuyasha al algún arbusto cercano, y Shippou y Kagome lo más lejos posible del hanyou.

Tal vez se estaba volviendo "blanda" con la edad, pero hubo algo en la cara de Inuyasha que le produjo cierta… ternura. Era la edad, ó definitivamente se estaba tomando demasiado en serio lo de ser "niñera" de Inuyasha.

Lo que hubiera sido, permitió que Inuyasha se recostara sobre las piernas de Kagome de regreso a casa. En una situación normal, que Inuyasha estuviera recostado sobre su regazo habría hecho que las mejillas de Kagome se encendieran como hornillos, pero en ese momento el muchacho simplemente estaba enfermo, y probablemente ir sentado de manera normal lo hubiera puesto c aún más pálido. Pero a pesar de todo, y casi sin que Kagome misma lo pudiera creer, estaba disfrutando de ese momento.

Aunque solo durara eso…

Un momento.

-----

Cuando Inuyasha despertó, después de ser sido semi inconscientemente guiado hacía su habitación por Kagome; Él esperaba verla ahí. No era que le importara mucho verla desvivirse por él per normalmente Kagome era muy sobreprotectora, y algo maternal. Por eso esperaba verla ahí. Pero lo único que encontró fue la no muy agradable presencia de Miroku.

Por lo menos Kagome olía mejor.

—¿Qué quieres?—. Gruñó, y se deslizó debajo de sus colchas.

—¡Aww! El bebé se puso malito en la rueda de la fortuna.

Una almohada fue lanzada certeramente hacía la cara de Miroku, haciéndolo balancearse por unos segundos.

—¿Qué? Yo solo repito lo que Kagome me dijo.

Eso hizo recordar algo a Inuyasha.

—¿En dónde demonios se metió esa perra?

—Deberías de tratar mejor a las damas Inuyasha. A este paso no vas a conseguir novia muy pronto.

—¿Podrías dejar tú basura para alguien a quien le interese?—. No iba a ser distraído. —¿En donde esta Kagome?

—Afuera—. Miroku hizo un movimiento rápido con la cabeza. —Esta jugando con Shippou. Al parecer se están llevando MUY bien.

¡¿QUÉ?!

¿Ella estaba afuera? ¿Jugando? ¿Mientras él estaba AGONIZANDO en cama?

Lo más natural sería que ella se hubiera quedado a "cuidarlo", pero NO. Ella estaba afuera jugando con el mocoso latoso de al lado. Y al parecer se estaban llevando "MUY BIEN"

¡PERFECTO!

De un solo salto el chico salió de la cama, y salió con una sola cosa en mente: Alguien lo iba a escuchar en ese mismo momento.

-----

—¡Piedra, papel ó tijera!

—¡Perdiste!—. Gritó Shippou poniéndose de pie, y girando alrededor de Kagome como una especie de danza india.

—No es tan fácil como parece—. Se quejó. Ese pequeño demonio (Literalmente.) la iba a volver loca. Realmente ya no tenía la edad para esos trotes.

—¡KAGOME!

Shippou y Kagome saltaron desprevenidos ante el grito proveniente del interior de la casa. Alguien había despertado, y no la había hecho como un conejo feliz.

¿Qué demonios le pasaba ahora? Se preguntó Kagome. Tal vez alguien había parpadeado muy fuerte cerca de él mientras dormía.

Kagome se puso de pie, y vio a Inuyasha avanzar peligrosamente hacía ella.

—¿Qué bicho trepó a tú trasero?—. No estaba de humor para ser agradable. Estaba cansada de jugar todo el día, y quería un buen baño.

—¡¿Qué se supone que es todo esto?!

Kagome miró a su alrededor buscando lo que estaba haciendo enfadar al chico.

—¿De qué demonios hablas?

—¡ESTO!—. Inuyasha señaló desdeñosamente a Shippou.

Shippou decidió que en esta ocasión era mejor mantener el pico cerrado.

—¡Oh, por el amor de Dios!—. Kagome llevó sus manos a la cabeza, tratando de controlar la jaqueca que se avecinaba. —¡Es solo un niño Inuyasha! Se va a ir a su casa en un par de horas.

—¡Pues pareciera como si no quisieras que se fuera!

Una idea retorcida y desconcertante cruzó la mente de Kagome ¿Él no podía…? Era demasiado descabellado para que fuera realidad, pero todo apuntaba a eso.

—¿Tú…?—. Se sentía estúpida con el solo hecho de preguntar eso.

—¿Qué?

—No estarás celoso ¿O sí?

Un tenue rubor cubrió las mejillas de Inuyasha.

—¡No lo estoy!

–¡Sí lo estas! Si no lo estuvieras, no estarías actuando como maniático.

—¡Claro que no!

—¡Que sí!

—¡No!

—¡Sí!

—¡¿Quién lo dice?!

—¡YO lo digo!

Compartieron una LARGA mirada, que Inuyasha finalmente rompió con un "Keh" y regresó rápidamente a la casa, no sin antes correr una vez más a Shippou.

Una sonrisa cruzó el rostro de Kagome.

¿Así que estaba celoso?

No sabía porque, pero le agradaba…

Y mucho.

"Lucas quería lo mismo que yo. El deseo ardía en mi interior y no tenía que detenerme. Empujé a Lucas contra el suelo y le mordí con fuerza.

Bianca…"

Fragmento de "Medianoche"; Autora: Claudia Gray.

N/A: ¡Terminé! Son las 2:38 de la mañana, pero por fin terminé.

Dramamine: Son unas pastillas para el mareo.

Gasparin: El fantasma amigable.

Algunas personas me han preguntado sobre las pequeñas citas que pongo al inicio y al final, y la respuesta es: Sí. Yo he leído todos esos libros, si no, no tendría caso ponerlas.

Hice unas pequeñas correcciones, para que nadie se ofenda.

En fin… espero que les haya gustado.

XOXO

Diana.

30 de Agosto del 2009. Cuernavaca, Morelos; México.