Disclaimer: Inuyasha pertenece a Rumiko Takahashi. Por otro lado, la historia es mía.
N/A: Muchas gracias por todos su reviews. Sé que ha pasado bastante tiempo desde mi última actualización, pero más vale tarde que nunca.
"Tenía la sensación de estar aspirando su alma junto con su sangre. Nunca habíamos estado tan unidos con en este momento.
Mío, pensé. Mío"
Fragmento de "Medianoche"; Autora: Claudia Gray.
Capítulo 7
"El jefe"
Por
Dianattz
La parte positiva de darle a Inuyasha malas noticias, era el placer de ver como su cara se desfiguraba en una mueca de horror. La parte negativa, era que, con seguridad iba a gritar muy fuerte.
Y eso era malo para Kagome, desde que ella se había convertido en una especie de "Embajadora de Paz". Aunque no era de mucha utilidad, ya que por lo general Inuyasha gritaba, y ella gritaba de vuelta. Pero en esos momentos Inuyasha tenía un gesto de pánico. Como sí un meteorito fuera a estrellarse contra su cabeza (demasiado dura, así que no correría ningún peligro).
Inesperadamente Inuyasha tomó a Kagome por la muñeca, y la haló para comenzar a correr como desquiciados por los pasillos de la villa —. Recorrieron la planta alta, el gimnasio, el comedor, las recamaras de empleados. Era como sí Inuyasha buscara algo desesperadamente.
Cuando comenzaron a recorrer el jardín, estuvo a punto golpear a Inuyasha para poder recuperar su brazo. Pero Inuyasha se detuvo en seco, haciendo que Kagome chocara contra su espalda, rebotara en esta, y finalmente su trasero termino saludando al césped.
—¡Oye!— Protesto levantándose del suelo, y sacudiéndose un poco de tierra del pantalón ¡Genial, eran los que se había comprado la semana pasada!
—¡Shh!
Kagome le lanzó una mirada furiosa. Primero actuaba como demente y la obligaba a correr por toda la villa, y ahora la callaba.
Imbécil.
—Podrías ser más amable ¿Sabías? En algunos países podrían demandarte por callar a las personas…
Inuyasha le frunció, y le hizo un gesto con la mano… callándola nuevamente.
Lo observó alejarse, y desaparecer detrás de unos árboles, y eso la hizo sentirse un poco nerviosa. Estaban lejos de la casa principal de la villa, y realmente no sabía como había llegado hasta ese lugar. Y todo era culpa de Inuyasha, como siempre. Habían bastado que le dijera que Sesshomaru iba a hacer una visita, o más como que ya estaba en la villa y planeaba inspeccionar todo y a todos, para que Inuyasha se hubiera vuelto completamente loco.
Sesshomaru daba miedo, pero no podía ser tan malo ¿Verdad?
—¡Mueve tu flojo trasero Kagome!— Gritó Inuyasha a lo lejos.
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—Es obvio que ambos son más incompetentes de lo que pensaba.
Sango y Miroku se pusieron rígidos al instante. La voz de Sesshomaru podía ser calmada y suave, pero ambos sabían que detrás de su aparente amabilidad, siempre había alguna intensión peligrosa. Y no les preocupaba el solo hecho de que él fuera el jefe, sino que también era un demonio temperamental y peligroso; Y las personas que apreciaban su vida, no hacían enojar a demonios peligrosos.
Aunque ninguno de ellos había hecho nada realmente. Kagome e Inuyasha eran los que deberían de estar ahí en el lugar de ambos, pero habían huido como las pequeñas ratas que eran.
—Podemos ir a buscarlos— Comenzó Sango. Aunque realmente lo que quería era alejase lo más pronto de Sesshomaru. —No creo que estén muy lejo…
—No. Es obvio que ustedes dos no pueden hacer nada bien.— Interrumpió Sesshomaru, y una sonrisa se dibujó en su cara— Yo mismo los buscaré.
Para cuando Sango y Miroku pudieron recuperar la respiración, Sesshomaru ya había salido por la puerta del estudio.
—¿Estan jodidos verdad?— Preguntó Miroku.
—Bien jodidos.
—¿Quieres pay?
—¡Seguro!
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—¿Podrías hacerte a un lado? Tú codo se esta enterrando en mis costillas.
—No es mi culpa que tengas las costillas ahí.— Gruñó Inuyasha.
—No. Pero es tú culpa que yo este escondida aquí como si fuera un fugitivo.
Y era literal, ya que estaban escondidos en uno de los pequeños almacenes de herramientas al fondo del jardín.
Kagome intentó moverse, pero solo logró quedar en una posición más incomoda entre la pared, el piso e Inuyasha.
Inuyasha se alejó cuando Kagome lo rozó accidentalmente con su pecho. No era que él estuviera al pendiente de eso, pero no quería que sí después ella se daba cuenta lo golpeara y acusara de pervertido… como le pasaba a cierta persona que él conocía.
—Discúlpame por tratar de evitar que Sesshomaru pateara tu trasero a mil kilómetros fuera de esta casa.
¡Demonios! Se le había escapado completamente, solo esperaba que ella no lo hubiera escuchado.
Pero lo había escuchado, y ahora lo observaba como si se hubiera vuelto loco.
—¿Qué? ¿Repentinamente me salió una segunda cabeza?
Kagome bufó y se cruzó de brazos.
—De ser así, sería más divertido mirarte.
Inuyasha sonrió.
—¿O sea que admites que me estabas mirando?
Kagome bufó nuevamente.
—Si quieres alimentar tu ego con eso, adelante hazlo.
Inuyasha la miró durante unos segundos. Realmente no quería admitir que lo estaba viendo ¿Verdad?
—Lo que no me haz contestado es ¿Por qué Sesshomaru iba a patear mi trasero?
Inuyasha se erizó. Había esperado que ella ya lo hubiera olvidado.
—¿Yo dije eso?— Fingir demencia era efectivo cuando sabías actuar. Gracias a Dios Inuyasha no estaba deseoso de ganar un "Oscar"… se hubiera llevado una GRAN decepción.
−Ambos SABEMOS que lo dijiste. Si esta es otra de tus estúpidas bromas…
—¡Podrías relajarte!
Kagome fue dejada con la boca abierta, y estuvo a punto de protestar; Pero Inuyasha le lanzó una mirada de advertencia.
Una muy efectiva, ya que Kagome pareció calmarse y se relajó en su lugar.
—No es fácil relajarse cuando estas a punto de ser despedida. — Murmuró repentinamente incomoda con la idea de perder su trabajo. No podía perder este trabajo; Si lo hacía, realmente no sería capaz de ver a su familia a los ojos otra vez.
—Nadie dijo que ibas a ser despedida. Solo mencione que Sesshomaru tenía intenciones de lanzarte a la calle.
Kagome lo miró como si fuera estúpido.
—¿Eso no es ser despedido?
Inuyasha titubeó por un momento.
—No, solo estoy mencionando que ya que no eres indispensable en esta casa, Sesshomaru podría tener intenciones de patear tu trasero.
Ella le lanzó una mirada realmente ofendida.
—¿No soy indispensable?
Realmente sonaba enojada, y eso no era bueno desde que estaban juntos en la misma habitación y a una corta distancia el uno del otro… fácilmente podía golpearlo. Y ella realmente golpeaba duro.
—No estoy diciendo eso.
—¡Es exactamente lo que estas diciendo!
Solo la estaba haciendo enfurecer más ¿Verdad? Lo mejor sería quedarse completamente callado.
Al menos hasta que estuvieran a una distancia prudente, y su cabello no se viera involucrado en el asunto.
Pero Kagome no parecía estar dispuesta a calmarse.
—¡¿Se podría saber que harías SIN MI?!— Explotó ella.
Inuyasha se quedó en blanco.
—¡Eso exactamente! ¡NADA!
—Claro que…
—¡Yo te hago de comer, te ayudo a vestirte, te ayudo a bañarte… incluso te ayudo a cortarte las uñas!
Inuyasha se sonrojo antes eso último.
—¡NADIE TE HA PEDIDO QUE LO HAGAS! — Gritó. Y se arrepintió al momento en que Kagome le lanzó una mirada mortal.
—¡Por supuesto que NO! — Bufó con sarcasmo. — ¡SOLO TÚ, TODOS LOS DÍAS DESDE QUE LLEGUE A ESTA CASA!
—¡No es como si no te llevaras una buena cantidad cada mes por hacer eso!
Kagome retrocedió como si le hubieran dado una bofetada.
Inuyasha lo había hecho sonar como si fuera una especie de interesada, y eso la había herido…solo un poco. No era como si él no supiera que era su trabajo. Ella lo ayudaba durante todo el mes, y a cambio recibía una paga. Pero ahora por alguna razón él la había hecho sentir incomoda con la idea de recibir dinero por el trabajo que hacía.
—Es un trabajo, se supone que te deben de pagar. — Murmuró. Ahora ya no se sentía capaz de mirarlo a los ojos. Pero ¿Por qué?
—¡Muy bien! Yo no te estoy diciendo que no debes de recibir una paga.
—Pero lo haces sonar como si te estuviera…— La palabra estaba en su boca "traicionando", pero no sabía si iba a ser capaz de decirla en voz alta.
—¡Mira yo no sé porque te enojas! La única razón por la que te traje aquí es para que no te despidieran.
¡YA! Lo había dicho.
No quería que la despidieran.
Tal vez para Sesshomaru Kagome no era necesaria, pero para Inuyasha SÍ. Claro que no estaba dispuesto a admitirlo frente a Kagome. Ella empezaba a caerle un poco bien… solo un poco.
Y claro cuando NO estaba gritándole, regañándolo ó dándole ordenes.
Después de todo no era fácil encontrar a alguien que hiciera unos auténticos hot cakes en forma de ositos sonrientes.
—Pero claro eres TAN ruidosa y chillona que nunca me dejas explicarte nada, y todo lo tomas a mal. Como si yo fuera el malo de la historia y…
Un fuerte abrazo acompañado de un "Gracias" detuvo a Inuyasha en seco. Kagome se las había arreglado para darle un fuerte abrazo de "oso rompe huesos".
¡Y eso que ÉL era el impulsivo!
La puerta del almacén se abrió repentinamente, y no dio tiempo de reaccionar a tiempo ni a Kagome ni a Inuyasha. Sesshomaru los observó sorprendido por un momento, y después su cara cambio a una mueca de disgusto.
De pronto Kagome e Inuyasha se dieron cuenta de lo que realmente parecía aquello. Ellos dos en un pequeño almacén…
Una reunión de amantes.
Instantáneamente ambos se pusieron rígidos y se alejaron lo más posible el uno del otro.
Sesshomaru salió del almacén murmurando un "Muevan su trasero de regreso a la casa"
Esto no podía ser bueno.
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—No creo estarte pagando para que te besuquees con el inútil de mi hermano.
—Yo no…
Un carraspeo por parte de Inuyasha, y una mirada envenenada por parte de Sesshomaru le hicieron saber a Kagome que no era bueno tomar ese camino.
—No es que me importe mucho la clase de gente con la que se mezcla Inuyasha.
Eso realmente había ofendido a Kagome. No era como si ella tuviera piojos. Y tampoco era como si realmente hubiera algo entre Inuyasha y ella.
—Pero— Continuó Sesshomaru; En un tono que distaba mucho de ser alguien feliz. —No te contrate para que Inuyasha te arrastrara con él a todos lados, sino para que lo mantuvieras controlado y entretenido.
—¡No soy un perro al que tienes que mantener entretenido! — Gruñó Inuyasha.
Sesshomaru le lanzó una mirada divertida. —¿Estas seguro de eso?
Inuyasha frunció, y se sentó malhumorado en un sillón del estudio. Mientras que Kagome se mantenía de pie, y rígida de miedo.
—En resumen— Murmuró Sesshomaru en tono perezoso. —No creo que estés siendo de mucha utilidad en esta casa. Es más creo que lo único que estas logrando es que Inuyasha se haga cada día más inútil de lo que ya es.
Para cuando Sesshomaru iba en la última frase, ella ya sabía lo que seguía, aún sin creer que le estuviera pasando eso de nuevo.
—Estas despedida.
Sip. Ya sabía lo que seguía.
Lo demás lo escucho como si estuviera muy, muy lejos.
Sesshomaru decía que podía recoger su último cheque con Sango, y se podía ir esa misma tarde a su casa. Ni siquiera le agradecía por sus servicios.
Realmente no esperaba que él lo hiciera.
Inuyasha por su parte, se había quedado completamente estático. Sabía que Sesshomaru iba a soltar un sermón, pero realmente no se había esperado que despidiera a Kagome. Estaba de acuerdo que ella no era un empleada estrella, pero tampoco era un holgazana. Además Sesshomaru no tenía ningún buen motivo para despedirla.
Solo fue un simple abrazo ¡No era para tanto!
Kagome salió de la oficina antes de que las lágrimas se desbordaran de sus ojos. Pasó entre un par de sorprendidos Sango y Miroku. Y finalmente subió corriendo las escaleras hasta su recamara… ex-recamara ahora. Iba a empacar sus cosas y se iba a ir con toda la dignidad que le quedaba. Después de todo no quería quedarse en un lugar en donde la habían llamado inútil, porque así era como la habían hecho sentir.
¡Pues bien, ellos se lo pierden! Pensó ella mientras se secaba las lagrimas con la una mano, y con la otra trataba de alcanzar un par de toallas (Propiedad de Inuyasha) de un estante, para meterlas en su maleta. Pero un brazo salió de la nada, y las alcanzó antes, depositándolas en una sorprendida Kagome.
—¿Un baño vespertino? — Le sonrió Inuyasha.
—No exactamente— Respondió ella, mientras pasaba por su lado para meter las toallas y el resto de sus cosas en su maleta rosada.
—¿Eso significa que las estabas robando? — Preguntó él a su espalda. Y algo en su tono de voz le hizo saber que se estaba divirtiendo.
¡Por lo menos alguien se divertía en esos momentos!
—Eso significa que las estaba tomando prestadas. Además no es como si fueras a extrañarlas… tienes muchas.
Un silencio incomodo se extendió entre ambos. Solamente se escuchaban los cierres de la maleta abrirse y cerrarse.
—¿Qué es lo que quieres? Porque estoy segura de que no viniste a ver como me robaba tus toallas. — Por alguna razón, había sonado un poco más ruda de lo que hubiera deseado. —¿O tal vez solo viniste a asegurarte de que me apresura a empacar para que me fuera?
—Estamos amargados ¿Eh?
—Acabo de ser despedida, no es algo que me ponga a brincar de felicidad.
Continuó arrojando ropa en su maleta, mientras Inuyasha seguía atento a todos sus movimientos.
—¿Por qué no hiciste nada? — Preguntó ella repentinamente.
Realmente no sabían quién era el más sorprendido de los dos, si Kagome que no esperaba que Inuyasha la defendiera, o Inuyasha que no esperaba que Kagome quisiera que la defendieran.
—Es… es decir… tú dijiste que no querías que me despidieran. — Balbuceó, y se sorprendió a sí misma por estarle pidiendo explicaciones a Inuyasha quién no le debía absolutamente nada.
Bueno, tal vez solo un cabello perfectamente cuidado.
—Yo no dije que no quería que te despidieran, simplemente quería evitar que te despidieran.
—Ah…— Por un momento había tenido la esperanza de que ellos ya se estaban llevando un poco mejor. Y de que él la apreciaba aunque fuera un poco.
—Pero eso no significa que no hiciera nada— Agregó Inuyasha rápidamente cuando vio la cara de decepción de Kagome.
Kagome lo volteó a ver confundida.
Él metió las manos en sus bolsillos, y miró al suelo repentinamente incomodo.
Una respiración profunda y un torrente de palabras salió de su boca apresuradamente:
—Sesshomaru se molestó cuando lo golpeé por haberte despedido. Y dijo que si yo te quería aquí debía de hacerme cargo yo personalmente. Y yo le dije que estaba perfecto que no me interesaba... quequeríaquetequedaras.
Inuyasha se detuvo con un gran sonrojo en las mejillas; y una gran sonrisa se dibujo en la cara de Kagome.
Estuvo a punto de abrazarlo cuando recordó que eso les había ocasionado todo este problema.
—¿Eso significa que ya somos amigos? —Le sonrió ella.
Inuyasha bufó, y salió de la habitación murmurando un "Sigue soñando niña"
Inuyasha no era un completo idiota ¿Verdad?
—¡Aún no he desayunado! — Se escuchó el grito de Inuyasha desde las escaleras.
Bueno, solo un poco.
"—Quiero saborearlo, Heath
—Lo sé preciosa. Adelante—Susurró él.
No pude resistirme. Saqué la lengua y lamí la sangre de su cuello."
Fragmento de "Traicionada"; Autoras: P.C. Cast y Kristin Cast.
N/A: No es por nada, pero cuando me propongo algo lo logro. Me propuse a terminar este capítulo el día de hoy. Y aquí lo tienen.
Espero que lo disfruten. Creo que esta un poco romántico, pero yo que sé júzguenlo ustedes y me dejan sus comentarios.
Muchas gracias a todas, y perdón por hacerlas esperar tanto tiempo. Prometo actualizar más pronto.
XOXO
Diana.
6 de Diciembre del 2009. Puerto Vallarta, Jalisco; México. 10:02 P.M.
