Título: Pequeños trucos.
Rating: K+.
Advertencias: Ninguna.
Playlist: Just Like Heaven by The Cure.

#04. «Perro que ladra, no muerde».

—¡Blaine Anderson!

Ante la mención de su nombre, el joven de ojos verdes traga pesado y fuerza una sonrisa. Apoyando el libro que ha estado leyendo pacíficamente en la sala, se vuelve hacia la puerta, sabiendo a la perfección que debe afrontar el huracán que precede a semejante calma en la Academia Dalton. Un huracán a la moda y de piel fina, que se encarga de otorgarle una mirada asesina en toda regla.

—¿Sí, Kurt?

—¡No cantaré esa canción en nuestra próxima presentación! —insiste el joven Hummel, pensando en lo mal que se vería él personificando a Rihanna. Tenía que ser una broma pesada—. Ni-muerto.

—Pero iría bien contigo —responde el moreno, con su usual e imperturbable parsimonia, mientras se pone de pie lentamente y acorta luego las distancias entre ambos, con seguridad y pasos tranquilos.

—¡Estás loco si crees que yo…!

Antes que pueda terminar su frase, Blaine apoya suavemente sus labios sobre los de Kurt. Un contacto suave basta para que el silencio reine nuevamente en la sala de ensayo de los Warblers. Un contacto de apenas unos segundos consigue desarmar a Kurt, dejándolo completamente mudo e inmóvil.

—Podrás hacerlo, créeme —asegura Blaine, sonriendo suavemente ante la estupefacción del pálido muchacho—. Muero por verlo.

Kurt balbucea algo incoherente y, así como ha venido, se aleja con el rabo entre las patas y la cabeza gacha, aún diciendo alguna que otra cosa para sí mismo que Blaine no puede llegar a escuchar.

El moreno sonríe, mientras vuelve a sentarse y retoma su lectura.

Es bueno conocer una de las pocas formas de aplacar la ira de Kurt Hummel.