Título: Él duerme.
Rating: K.
Advertencias: Siguen los pequeños spoilers del 2x14, «Blame it on the Alcohol».
Playlist: Daydream by The Smashing Pumpkins.

#07. «Al que madruga, Dios lo ayuda».

El sueño de Kurt Hummel siempre ha sido liviano. Si bien su política de belleza exige, como mínimo, unas ocho horas de descanso diarias, siempre ha tenido problemas en mantener un sueño profundo después de cinco o seis horas dentro de la cama. Por supuesto, eso jamás ha sido un problema, teniendo en cuenta su ordenada vida y sus tranquilos despertares, por lo menos hasta la fiesta de Rachel.

Ni siquiera ha conseguido dormir tres horas, cuando los sonidos exteriores comienzan a atentar contra su sensible oído y su inexplicable percepción. Un gruñido bajo se escapa de sus labios, al saber que, aunque se encuentra cansado, será imposible volver a dormir. Gira sobre la cama, sin poder ir demasiado lejos; un cuerpo impide su movimiento y los recuerdos llegan a su cabeza con la misma velocidad con la que él comienza a despabilarse.

El rostro de Blaine se encuentra lo suficientemente cerca del suyo como para sentir el perfume que desprende, que ha quedado impregnado en las sábanas de su cama. Sus largas pestañas bañan las morenas mejillas y hay algo en él que obliga a Kurt a sonreír, incluso con los recientes y patéticos recuerdos de la noche anterior. Lejos de la imagen de chico ideal de instituto privado, Blaine luce desaliñado y vulnerable. Su cabello, siempre prolijamente peinado, yace sobre la almohada en irregulares y rebeldes rizos. Su rostro, siempre compuesto, se encuentra orientado hacia el lado de Kurt y los labios entreabiertos delatan el origen de unos suaves y acompasados ronquidos. Su cuerpo carece de educada postura; simplemente está perdido entre las sábanas de seda, en un nudo del que difícilmente podrá escapar con agilidad.

Adorable. Esa es la única palabra que cruza la mente de Kurt. Estira su mano y sus dedos vacilan en el aire, antes de perderse, con una comedida caricia, entre las revoltosas hebras de cabello oscuro. Como el artífice de un crimen, retira la mano rápidamente y se dedica sólo a mirarlo por algunos minutos, con una incontenible sonrisa sobre su rostro.

Repentinamente, las escasas horas de sueño parecen una nimiedad.

Él duerme. Y a Kurt realmente no le molestaría dejar de dormir de por vida, si eso significa poder seguir observándolo.