Hola :D... me parece muy triste anunciar que: Sasori y Deidara no se quedaran juntos en este fic u.u
JAJAJAJA, no es cierto XD. Eso me pareció cuando una amiga me critico mal el trabajo y me dijo que el yaoi era cosa de locas , pero eso no me importó y por eso me halló aquí en la noche dejando la conti de mi Fic SasoDei =)
Espero que este capi sea de su agrado y sigan comentando para que Mary sea buena chica y siga publicando el bello arte que forman Sasori y Deidara cuando están juntos *¬*
Definitivamente cuando por su mente había pasado salvar a Deidara, no se le había ocurrido que esa mujer lo hubiera extrañado tanto. Claro que lo halagaba el simple hecho de que ella hubiera estado esperándolo, pero por otro lado…
-¡AAAAAHHHHHHH!- grito mientras daba media vuelta y corría en dirección a la puerta.
Dos mujeres que habían llegado a ella antes que él ahora la cubrían, Sasori levantó el palo de golf mirándolas, y luego girando a ver a la masa de mujeres que se formaban tras su espalda. Estaba muy asustado, y no querría admitirlo, pero de verdad que resultaba aterrador, ¿qué le deparaba el destino ahora?
Estaba claro que no se le había ocurrido pensar en la posibilidad de que si algo saliera mal en el plan, él tuviera que ser el rescatado.
De pronto, algo en su cabeza, muy, muy adentro de ella, comenzó a gritar negaciones.
Claro, si iba a tener a Deidara, él no iba a ser el uke, Sasori sabía que estaba hecho para ser el seme.
-Aléjense de mí- susurro mientras comenzaba a lanzar golpes con su arma, las mujeres comenzaron a alejarse de él con cuidado -¡No dejare que me hagan nada a mí o a Deidara!- grito. De pronto, se dio cuenta de un detalle muy importante -¿Dónde está Deidara?-
-¡Aquí, hum!- se escucho la voz del rubio. En este momento se encontraba en el suelo, aún con las cadenas en las manos, y maldiciendo interiormente que esas viejas desgraciadas lo hubiesen tirado al suelo tan de repente. Era actor, no piedra, y ahora le dolía bastante la nuca y los codos.
-Eh… ¿Dónde estás?- preguntó buscando con la mirada a su amigo.
-¡En el suelo, hum!-
Sasori considero la idea de abrirle la cabeza a palos a unas cuantas a ver si de repente aparecía el rubio.
-Sasori, no debemos de enemistarnos así, mi amor- dijo la chica de cabellos azules mientras saltaba de la tarima –Si quieres, yo puedo ser Deidara, ya que tanto parece preocuparte…- dijo con tono seductor.
-Eh…am… yo… ¿qué?- tartamudeo Sasori poniéndose rojo. Pronto comenzó a negar con la cabeza –A mí… no me improta Deidara-
-¡SIGO AQUÍ!- grito el rubio
-¡NO DE ESA MANERA!- grito Sasori poniéndose más colorado y nervioso.
Deidara pensaba que aquella respuesta era de lo más normal. Sasori no lo amaba, pero el hecho de repetírselo en la mente, solo lo hacía sentirse más desgraciado que en aquellos momentos en que estaba siendo violado. Bueno, pensó, al menos había ido a rescatarlo.
La mujer de cabellos azules caminó moviendo las caderas de un lado a otro, parecía como si la cubriera una especie de campo de fuerza que apartaba a las otras mujeres, abriéndolas en una especie de círculo perfecto alrededor de ella. Miraba altaneramente al pelirrojo, que de haber podido se hubiera echado unos cuantos pasos hacia atrás.
-¿Entonces no?- pregunto la chica de cabellos azules, sus ojos verdes destellaron en ese momento, Sasori asió con más fuerza entre sus dedos el palo de golf, hasta sentirlos entumecidos –Bien, escucha Sasori, te propongo un trato…-
Se detuvo en cierto punto de la aglomerada sala llena de mujeres y se agacho.
-¡Eh!- grito Deidara mientras la mujer lo levantaba por el cuello. Sasori se tensó en el momento y apretó los labios en una fina línea -¡Deja, que duele, hum!-
-¿Eh, Sasori…?- pregunto sin hacerle caso al menor, parecía no afectarle el peso de Deidara, Sasori se sorprendió bastante, ya que, por experiencia propia, sabía que Deidara no pesaba una pluma.
-¡Déjalo!- grito con voz firme, nuevamente sonaba como el Akatsuki que representaba en Naruto -¡No lo toques!-
Cuando ella giro a verlo y sonrió con unos dientes perfectos y blancos, a Sasori se le formó un nudo en la garganta. ¿Qué tenía esa mujer que lo aterraba tanto? Era muy bonita, pero en definitiva, aquella palabra no cuadraba con su alma, había algo maligno en ella, algo que helaba los huesos. Y Deidara estaba maldiciendo por lo bajo.
-¡He dicho que lo bajarás!- grito Sasori. Una exclamación de oooohhhhs se formo en el lugar, y la chica de cabellos azules dejo de sonreír.
-Y yo te he dicho que lo podemos hablar- dijo con voz serena la mujer.
-¿Qué podemos hablar?- rezongó Sasori -¡No podemos hablar nada si no lo sueltas! ¡Y si no lo haces ahora, me paso sobre todas estas locas y te parto la cabeza a golpes, lo juro!-
Nuevamente el silencio se hizo presente. La mujer de cabellos azules abrió los ojos y arqueo las cejas con sorpresa. Deidara, que aún continuaba agarrado por el cuello y retorciéndose débilmente también miraba con sorpresa a Sasori.
-Bueno. Escucha. La verdad es que a mí no me interesa el elenco de Akatsuki, pero soy la que da las órdenes aquí, así que… si me permites una charla…- dejó caer a Deidara al suelo. El rubio soltó un alarido.
Sasori se le quedo mirando un buen rato con el ceño fruncido.
-¿Todavía no?- pregunto la chica levantando una ceja –Bueno pues. ¡Apartaos todas!-
Las mujeres hicieron lo que su jefa les mandaba y se hicieron a un lado. Sasori por fin sintió un tremendo alivio cuando vio a Deidara, sobándose la cabeza con las manos atadas, el pelo más despeinado que antes, rasguños en la piel y un taparrabos que ya no dejaba mucho a la imaginación.
Luego de mirarlo atontado siete segundos, se regreso a la realidad y corrió lo más que pudo hacia él, sin preocuparse de que pudieran cogerlo por detrás en una emboscada.
-¡Deidara!- grito mientras llegaba con él y se tiraba de rodillas -¿Estás bien?- pregunto con voz tierna mientras levantaba con una mano el mentón de Deidara.
Si, bien, habían estado a punto de violarlo, pero valdría la pena pasar por eso mil veces si después Sasori ponía su delicada mano en su mentón y lo miraba a los ojos como en esos momentos. Parecían estar brillando, y quizá, pensó luego, fueran por las lágrimas que amenazaban con salir de esos bellos ojos miel.
Sasori no era perfecto, y mucho menos alguien romántico. Pero era una buena persona que a pesar de sus arranques de uno que otro día, lo quería. Deidara lo sabía, y por eso también se le llenaron los ojos de lágrimas.
-Deidara- susurro Sasori antes de abrazarlo. Deidara sentía su respiración cosquillearle los hombros, y el sudor de su frente pegándose en su piel, Sasori emanaba un olor a la madera de las marionetas con las que se pasaba todos los días, y también a hojas de los libros de la biblioteca donde le gustaba pasar el tiempo libre.
-Sasori…- susurro él mientras la voz se le quebraba.
-Sí, bueno. Esto es muy tierno Sasori- replicó la mujer –Pero ¿sabes una cosa? ¡A la que deberías abrazar es a mí!-
Sasori se separó de Deidara y la miró con ojos llameantes de furia. Deidara la maldijo mil veces en su interior y se preparo para lanzarle una buena mentada de las palabras que había aprendido en compañía de su querido amigo Hidan.
-¿Por qué haces esto?- pregunto con voz cortante -¿Qué te hace pensar que nosotros queremos esto? ¿Por qué no nos dejas en paz y te vas?-
-¡Porque quiero estar contigo!- grito la chica haciendo un berrinche, y por primera vez pareciendo afectada.
Deidara notó como Sasori se ponía colorado y abría los ojos sorprendido, y luego serenaba su expresión, mirando hacia otro lado unos segundos, antes de penetrar con esa mirada suya a la chica.
-¿Y no crees que sería mejor si me lo pidieras… amablemente?- pregunto Sasori con el ceño fruncido. Hasta entonces Deidara no se había dado cuenta de que sobre sus magulladas manos estaban las de Sasori, entrelazando sus dedos y casi protegiéndolos del dolor.
-¿No crees que ya se me habría ocurrido?- pregunto la chica -¡Dios! Sasori, tú eres un celebre actor BIEN SEXY, y yo solo soy…-
Una loca maniática que debería ir a un hospital psiquiátrico, pensó Deidara con amargura. Sin embargo Sasori no dijo nada y la chica se limitó a dejar la frase incompleta.
-Mira- continúo la mujer luego de unos segundos de silencio –Hablemos de esto ¿sí? Dejare ir a Deidara, dejare ir a tus amigos, si te quedas conmigo, y me…quieres- Hubo un murmullo de negación por parte de las mujeres que estaban ahí, la chica las miró con enojo -¡A callar, bola de idiotas!-
Al momento, ellas se silenciaron, bajando la mirada, obedientemente.
Deidara parpadeo varias veces, incapaz de comprender o más bien, asimilar completamente aquellas palabras. Giro a ver a Sasori, que parecía sorprendido, luego herido, y luego, parecía estar considerándolo.
-¿QUÉ?- pregunto furioso Deidara -¡No, Sasori no haría algo así, hum!- giro a verlo. Sasori no lo miraba, tan solo sus ojos estaba fijos en la chica -¡Sasori no tendría porque sacrificar su libertad por mí o…!-
Cuando Sasori giro a verlo, tenía una sonrisa triste en los labios. Deidara se estremeció y sintió como todo dentro de su ser se derrumbaba con fuerza. Comenzó a negar con la cabeza, primero lenta, y después rápidamente.
-No, no, no. ¡Sasori, no!- termino gritando y sintiendo la voz quebrada –No tienes…-
-Escucha Deidara- dijo Sasori sin dejar de sonreír, había cerrado los ojos en un gesto que pretendía ser alegre, pero Deidara sabía que solo quería ocultar el dolor –No importa eso. Ustedes tienen que salir. Tú tienes que salir-
-Sasori… no… yo…- no pudo evitar las lágrimas que corrieron por sus mejillas y los ahogados sollozos que salieron de sus labios –No…-
-Dei- aquella manera de pronunciar su nombre le hizo temblar las piernas. Lo miro a los ojos, y vio en ellos algo que no había visto nunca: La cordura de una decisión serenamente tomada. Nunca lo había visto así; y no le gustaba –No te preocupes por mí, estaré bien, ella no me hará nada-
A Deidara le temblaba el mentón. Estaba a punto de replicar cuando Sasori puso sus dedos en sus labios. Amaba esos dedos, y mil veces había soñado que hacía eso mismo, para callarle las incoherencias que pudiera decir antes de besarlo. Amaba esos dedos, los quería solo para él, no solo desde el momento en que los vio, ni los toco, sino en el momento en que los había visto tocar el piano con agilidad y destreza, y se preguntaba que se sentiría si con ellos recorría su cabello, o sus labios.
-¿Te quedarás entonces?- pregunto la chica de cabellos azules, entusiasmada.
Sasori nuevamente apartó la mirada de Deidara y la posó en ella. Solo asintió una vez.
La chica lanzó una risa nerviosa y se acercó a Sasori, lo levantó con delicadeza y se encamino apartándolos a los dos. Luego, giro la cabeza en dirección a las mujeres.
-Llévenselo con los demás y luego sacadlos de la casa- ordenó.
-Diles que no le hagan nada…- susurro Sasori volteando hacia atrás.
-Claro. ¡Y no le hagan nada!-
Las mujeres lanzaron gritos de desaprobación. Pero cuando ella giro la cabeza, ya no hubo más reproches. Dos mujeres, una morena y una pelirroja tomaron de los brazos a Deidara y lo levantaron con delicadeza y lo hicieron caminar con leves empujones.
-¡Sasori!- grito Deidara -¡Sasori, hum! ¡No, Sasori, NO!- gritaba Deidara que se retorcía entre los brazos de las dos mujeres, empujándose hacia delante para tratar de alcanzar a Sasori, sin embargo, cual fuera su sorpresa al descubrir que esas no se movían ni un centímetro.
Sasori giraba a verlo un poco con una sonrisa triste en el rostro, esperando que no se diera cuenta de cómo le dolía alejarse de él. La mujer le tomo del brazo y con la otra mano le hizo girar la cabeza hacia el frente. Cruzaron una de las puertas, Deidara no se escuchaba gritar gracias al martilleo de su corazón, pero fue capaz de escuchar cómo se cerraba aquella puerta y de ella perdía de vista a Sasori.
-¡Se supone que nos dejarían salir!- grito Hidan mientras se mecía en los barrotes con cara de maniático psicópata. ¿Quién no estaría así luego de que Deidara les explicara lo que supuestamente constaba en el trato de esa vieja bruja?
Había sido mucha su sorpresa al verse arrojado nuevamente a ese lúgubre lugar, mientras era recibido por Itachi que se había acercado a ayudarle a ponerse de pie y a hallar el maldito camino al suelo sin caer de cara y hocico.
-¡P**** Madre! ¡Con una chi******, déjenme salir!- gritaba el peliblanco cada vez más fuerte. Deidara ya sentía sus tímpanos sangrar a causa del ruido, pero lo único en lo que podía pensar era en que Sasori se había sacrificado por nada, ¿qué le estaría haciendo esa mujer allá arriba? ¿Lo habría besado ya? ¿le estaría manoseando su…? Quizá no era buena idea pensar en eso.
-¿Podrías callarte de una puñetera vez, estúpido Jashinista?- pregunto Kakuzu con una vena a punto de explotarle en la sien.
Sí, bueno. Lo único que había cambiado desde que lo habían encerrado ahí, era que pocos minutos después habían arrojado ahí a Konan, Kakuzu, Zetsu y Kisame que por alguna razón estaba en calzoncillos. Zetsu y Kisame hablaban de lo "suertudos" que eran al no ser guapos. Tobi aún se hallaba en posición fetal en una de las esquinas, junto con Pein que le daba de vez en cuando palmaditas en el hombro para que se calmara y se animará a dejar de llorar.
Deidara, ahora le envidiaba a Tobi la prominente oscuridad en la que estaba sumido su rincón, porque quería estar en él. Quería llorar y quería maldecir. En cambio, se veía obligado a pegar las rodillas contra su pecho y sumir su cabeza en el hueco de los brazos. Pronto sintió una mano en su hombro y se giro a ver los pozos negros de Itachi que le miraban con suma compasión.
-¿Estás bien, Deidara?- pregunto Itachi con voz tranquila.
Deidara se limitó a negar con la cabeza, sabía que si decía algo, rompería a llorar. Itachi se sentó a su lado y miró hacia la celda donde ahora discutían y se golpeaban Kakuzu e Hidan.
-Je. Quizá ha sido por eso que los han separado, ¿no?- dijo Itachi, tratando de subirle el animo a su amigo. Deidara lo miro con cierto desprecio y desesperación, hizo un gran esfuerzo por aclararse la garganta.
-Déjame solo, Itachi, hum- volvió a sumir la cabeza entre las manos.
-No puedo hacer eso, Deidara- dijo Itachi con voz neutral –No quiero que te vayas a… emoticar-
-¿Emoticar?- repitió Deidara con una sonrisa triste –Eso no existe, hum-
-Podría existir- dijo Itachi. Por el tono de su voz, Deidara supuso estaba sonriendo. Algo le dijo que levantara la vista, que lo viera y observara a detalle. Lo hizo. No se equivocaba, Itachi sonreía, y se veía de lo más lindo así. No pudo evitar sonreír.
Al lado, estaba Konan sentada sin hacer ruido, enfurruñada y malhumorada por los malos días que había tenido. Su mirada se posaba donde Pein y Tobi. De pronto se puso de pie y se acercó a ambos. Se sentó a un lado de Pein e intercambio unas cuantas palabras.
-¿Tobi estará bien, hum?- pregunto Deidara mirando al ovillo que era Tobi.
-Yo creo que sí. ¡Vamos, Deidara, hemos salido de peores!- contesto el Uchiha
-Solo que ahora no se te ocurre ninguna, ¿verdad, hum?- dijo el rubio mientras volvía a recargar su cabeza en los brazos –Ojalá y fuera el verdadero Deidara, hum-
-¿De qué hablas?- pregunto Itachi –Tú eres el verdadero Deidara. Eres lindo, y buena persona. Eres inteligente y bastante agradable…- de pronto Itachi calló como si hubiera caído en la cuenta de haber dicho algo horrible –No…-
-¡Pero yo quisiera ser el Deidara de Naruto, el que puede explotar cosas y exprimir a poderosos ninjas, hum!- grito el rubio sin darse cuenta del sonrojo de Itachi, lo cual, el pelinegro agradeció mucho.
-Pero… bueno…- tartamudeo Itachi con el ceño fruncido –No lo eres-
-¡Y es lo que me molesta, hum!- grito Deidara.
-Pues a mí me molesta que no hayan cumplido su promesa- Dijo una tercera voz. Ambos levantaron la vista y se encontraron con Pein, el peli naranja se sentó a un lado de Deidara y recostó su cabeza sobre la dura piedra.
-Pein…- susurro Deidara -¿Y Tobi?-
-Konan trata de calmarlo, a mí no me pela ni un pelo- contesto Pein encogiéndose de hombros.
-¿No te pela ni un pelo?- repitió Itachi, extrañado por la comparación.
-No- contesto Pein.
-Jejeje. Suena friki- comentó Deidara sonriendo.
De pronto, el sonido de pasos hizo callar a los distintos parlantes que había en la celda. Apareció una mujer de cabellos castaños y largos hasta los tobillos, unos ojos verdes destellaban tras un mechón de cabello pintado de rosa. Se acercó hasta los encarcelados y miró de un lado a otro.
-¿Deidara sempai?- pregunto con voz tierna. Deidara la miró con desconfianza, sin embargo, se puso de pie y se acercó hasta la puerta con el mayor aire amenazante que pudo.
-¿Qué, hum? ¿Han venido a sacarnos por fin? ¡Si no, traigan a Sasori, no lo sabe ¿verdad? No sabe que estamos aquí encerrados todavía, hum!-
-No.- respondió la chica encogiéndose de hombros, metió la mano en un bolsillo y sacó un objeto amarillo que estaba completamente manchado de negro. Así que, en cualquier caso, era un objeto negro con una mancha amarilla. Deidara lo observó con detenimiento, sintiendo un pequeño reconocimiento que se abría por sus entrañas –Te ha mandado esto-
Estira el objeto y Deidara lo toma por entre los barrotes. Casi grita de felicidad, sentía el suave pelaje del señor Boom. Creía que no lo iba a ver nunca jamás, pero ahí estaba. Lo apretó entre sus dedos y miro a la chica.
-¿Él me lo ha mandado, hum?- pregunto con una firme voz que le sorprendió hasta él mismo.
-Sí. Bueno, eso es todo. Nos vemos- dijo y se retiro.
-¡ESPERA! ¿Cuándo nos van a sacar de aquí? ¡Eh, p****!- grito Hidan volviendo a columpiarse de los barrotes.
Deidara, le limpio un poco del polvo que tenía en la cara al señor Boom. Itachi se había parado y estaba a su lado. Los demás, a excepción de Hidan, lo miraban atentamente.
El rubio no pudo evitar una fugaz sonrisa. El señor Boom; Sasori lo había ganado en uno de esos juegos de feria que parecía imposible de ganar. Recordaba lo triste que estaba cuando el estúpido cohete que tenía que derrumbar no lo había hecho cuando lo había golpeado, y Sasori, enojado con el señor encargado del juego, le había golpeado con la pelota, el señor había dado traspiés y había golpeado el cohete, tirándolo en el acto. Había bajado el pequeño oso de peluche y se lo había dado mientras sonreía.
Sí, la policía les puso una multa al agarrarlos, porque el señor había perdido varios dientes tras el pelotazo de Sasori, pero…
La sonrisa de Deidara se desvaneció, y se dio cuenta de que estaba llorando.
-¿Deidara?- pregunto Itachi a su amigo. Deidara lo miro, completamente serio.
-Itachi. Tenemos que rescatarlo, hum- dijo.
TO BE CONTINUED
Y hasta aquí el capi de hoy, sempais. Mi papá quiere que vaya a ver una película de ARRECIFE y espero que este buena, porque quería seguir escribiendo más ¬¬
Espero poder actualizar rápido... si es que hay interes todavía en la historia, que yo espero que sí, porque esta vez Jashin los castigara si no comentan ¬¬... jejeje, no es cierto ^^
¿Serán separados para siempre nuestra querida pareja? ¿Lograrán escapar de la celda? ¿Itachi se podrá declarar a Deidara?¿Deidara se imaginará que Itachi lo ama? ¿Tobi dejará de estar emo? ¿Será Konan capaz de hacerlo sonreír?
Sí, asi es señores. TobiKonan e ItaDei XP
Hasta la próxima, sempais.
Mary is a good girl :D
