Hola sempais :D. Jo... vaya que las cosas apestan cuando tienes un estúpido bloqueo -_-u pero aquí estoy =) para todos los que lloraban. Etto... digo, si es que hubo alguien ¬¬u. Espero que sí...

Ya saben, los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto... aún no lo perdono por matar a mis sempais akatsukianos ¬¬


CAPÍTULO 5.

¡A DAR PORRAS!

-¿…No lo crees, Sasori kun?- pregunto la chica de azulados cabellos mientras tomaba entre sus dedos un mechón y lo retorcían sensualmente.

Sasori giró a verla con expresión aburrida, en realidad no había estado escuchando absolutamente una palabra de lo que esa chica le había estado diciendo durante… ¿cuánto tiempo había estado ahí? Creía recordar que al menos una hora y media.

-¿Qué?- pregunto con un tono déspota.

-Jajaja, que adorable eres- susurro la chica poniéndole una mano en el pecho.

¡Santo Jashin! Pensó Sasori con un escalofrío bajándole la espalda, si decía a esa mujer que era el ser más repulsivo de la tierra (y verdaderamente lo creía), ella diría que él era adorable.

Sasori se limitó a sonreír de medio lado y volver su vista a la enorme ventana que una vez había pertenecido al cuarto de Pein, y que ahora era dominado por esa mujer.

-Oye- pregunto Sasori, cayendo en la cuenta de algo muy importante -¿Cómo es qué te llamas?-

-¿Cómo me llamo?- repitió ella señalándose con el dedo. Sasori evitó dejar salir su personalidad de actor, porque si lo hacía, creía que ella era capaz de regresar a ese infierno a Deidara y a los demás… ¡pero que les dieran a los demás! Él solo lo hacía por Deidara –Mi nombre es Ayaka-

-¿Ayaka?- repitió Sasori, como probando a que le sabía el nombre si lo pronunciaba él. Le parecía una extraña combinación de letras, muy lejana a ser bonito. No, es que simplemente ella no era precisamente una flor colorida que se dijera –Es… un nombre muy… ¿bonito?-

-Jejeje, muchas gracias Sasori kun- dijo ella en tono meloso, mientras acariciaba los cabellos de Sasori con delicadeza.

Ayaka volvió a platicarle un sin número de cosas que le traían sin cuidado. Él, solito y sin que nadie se lo dijera, se daba cuenta de que las pláticas de otras personas solían aburrirle, entonces siempre se iba a visitar "Sasorilandia" como le decía Kakuzu a su pequeña mentecilla extraña.

Ahí bien podía estar escuchando música ambiental que le viniera a la mente, o preparar nuevas canciones de cuna que tocaría más tarde en el piano de su cuarto. Se pregunto entonces si éste seguiría allí, intacto. Algo en su interior le dijo que no.

Recordó que hubo un tiempo en el que había pensado en dejar de tocar, pues le quitaba mucho tiempo para salir con los amigos y tomar unas cuantas copas; pero algo le había quedado claro hace un par de meses: A Deidara parecía gustarle mucho como tocaba el piano. Y eso bastaba para que todas las noches, se sentara frente al instrumento y tocara lo primero que se le viniera en mente. Muchas veces las notas que se elevaban eran de nostalgia y dolor, a veces se trataban de amor y locura. Pero todas ellas le seguían pareciendo arte.

Miró por la ventana. Las nubes estaban grises, no tardaría en llover.

-Ojalá y ellos ya hayan encontrado un buen lugar donde quedarse- pensó mientras recordaba que sus amigos estaban allá fuera de la casa.


Claro que todos sabemos dónde estaban realmente los Akatsuki. Bien calientitos y cobijados por un techo de cárcel que no recordaban haber constuido jamás en sus vidas.

-¿Y cómo haremos eso?- pregunto Itachi con una ceja levantada mientras miraba a Deidara.

-No lo sé- volvió a responder y se hizo un silencio antes de que se oyeran exclamaciones de hastió y sorpresa por parte de los otros -¡Cállense! ¡Bien que es cómodo sentarse ahí a esperar mientras uno se parte la cabeza! ¿No? Hum- protesto el rubio enojado.

-Bueno, cálmate Dei…dara… no tienes porque enfadarte- dijo el Uchiha mientras se encogía de hombros.

Hubo un enorme silencio después del comentario del pelinegro, todos miraban atentamente a Deidara, excepto Tobi, que aún continuaba en su papel de ovillo.

-Muy bien. Usemos la cabeza, hum- dijo Deidara momentos después mirando determinadamente a alguien en particular.

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.

-¡Pero no mi cabeza!- grito Zetsu mientras Itachi, Pein, Kakuzu, Hidan y Deidara corrían contra la reja, con el bipolar de cabeza a los barrotes.

El golpe fue aturdidor, al menos para Zetsu quien al igual que los barrotes comenzó a temblar debido al impacto. Solo que había una diferencia: La celda no se había abierto, ahí con la poca luz, Deidara creía haber visto que lo que se había abierto, era otra cosa: la cabeza de Zetsu.

Bola de idiotas, pendencieros y sin cerebro!- grito Zetsu molesto mientras se retorcía entre los brazos de sus compañeros y luego de librarse y caer al suelo comenzó a revolcarse sobándose con fuerza la cabeza.

-No ha funcionado- dijo Kisame mirando los barrotes y suspirando resignado.

-¡Por supuesto que no ha funcionado!- grito Konan desde el rincón de la celda, junto a Tobi, todos giraron a verla -¿Qué pensaban que pasaría? ¿Se abriría así nomás? ¡Pudieron matar a Zetsu!-

-No es culpa nuestra que aquí no esté Sasori- dijo Hidan encogiéndose de hombros –Si hubiera estado aquí…-

-¡No hables así de Danna, hum!- grito Deidara furioso. En parte por el "uso" de su maestro y en parte por frustración de que su primer intento de escapar fallara –Y no te quejes Konan. Este plan estaba basado en hechos que se basan en fundamentos reales y muy, muy específicos, hum-

-¿A sí?- dijo Konan arqueando las cejas -¿En la película de Toy Story 2?-

-¡Pero qué cosas dices, Konan!- grito Deidara escandalizado -¡No habría casi matado a Zetsu haciendo fundamentos de una película de niños, hum!-

-Pues perdón si te he ofendido- dijo ella con expresión cansada.

-Hmph- respondió Deidara cruzándose de brazos y dándole la espalda a Konan.

-¿Ahora qué?- pregunto Kakuzu malhumorado -¿Vamos a tratar de salir con la parpadeante lucecita de Buz Ligthyear?- dijo sarcásticamente.

-Bájale a tus humos, Kakuzu- dijo Itachi con el ceño fruncido –No aportas ninguna idea, no tienes derecho a opinar-

-Mira quién lo dice, Uchiha- contesto Kakuzu a la defensiva.

-No se mira, se escucha- dijo Hidan como si fuera un maestro de primaria que corrige a un niño ignorante… que diga… a un alumno estudioso y preocupado por aprender más.

-¡Tú no te metas, pedazo de…!- comenzó a protestar Kakuzu cuando de pronto Pein se pone de pie y se atraviesa entre ellos dos.

-No comiencen aquí una de sus escenas, por favor.- pidió amablemente el actor del Rinegan –Recuerden que juego de manos es de villanos-

-Este es el momento…- dijo Tobi, impresionando a todos de que por fin saliera de su trance –En el que Sasori san diría que somos villanos-

-¡Tobi!- grito Deidara y lo miro de arriba abajo -¿Qué demonios tienes en la…?-

Pero Tobi no tenía nada en la cara. Nada además de una expresión seria. Y unos encantadores ojos rojos como el carmín, y un sedoso cabello negro que le caía sobre el fino rostro (lleno de rasguños y lápiz labiales) de tono blanquecino.

-¡OMG!- gritaron todos los Akatsuki mirando atónitos el verdadero rostro de Tobi. El pelinegro se rasco la nuca y sonrió.

-Hola, sempais- dijo mientras reía nerviosamente -¿Será esta la primera vez que ven mi cara?-

-¡No puedo creerlo!- grito Pein lleno de asombro -¿¡Entonces de verdad eres Madara Uchiha en el cuerpo de Obito!-

-Pues claro que sí- contestó el pelinegro con una gota en la cabeza -¿Creías que era el cuarto Hokage? ¡Qué infames pensamientos los tuyos, Pein san!-

-¡Oh, Por mi Jashin samma!- grito ¿Kakuzu? Todos giraron a verle todavía más sorprendidos

-Perdón Kakuzu… eh… ¿qué dijiste?- pregunto Kisame con un hilo de voz.

-Ah… que… yo… ehm…- comenzó a tartamudear el moreno.

-¡No nombres a Jashin samma en vano, ateo de m****!- grito Hidan molesto y enseñándole un dedo especial a Kakuzu.

-¡Eh, no te pases conmigo!- grito Kakuzu a punto de ir a grandes zancadas hacia donde estaba Hidan y meterle una buena colleja.

-¡Oh, Konan!- grito Pein mientras se acercaba a su amiga y le pasaba la mano frente a los ojos de arriba abajo, sin que ella pareciera tener ningún tipo de respuesta. A no ser que se contara como respuesta el pequeño hilo de sangre que comenzaba a correrle de la nariz.

-Creo que ya le dio- susurro Zetsu con un paño frío en la cabeza mientras se acercaba a ver a sus compañeros.

-¿Konan?- pregunto Pein con voz preocupada.

-Quizá si tanto les urge golpear a alguien en la cabeza este es el momento, pedazo de inútiles descerebrados- prorrumpió la parte mala de Zetsu, todavía malhumorado por el trato para con él.

-No. Creo que tengo otra idea, hum- dijo el rubio mirando a Konan y a Tobi. Todavía sin poder creerse que Tobi fuera tan condenadamente apuesto.


Tal vez si olvidara lo loca que estaba ella, podría tratar de disfrutar un poco de su compañía. Y tal vez también podría resultar si ella tratara de no tocar su parte íntimamente privada.

-¿Por qué no mejor nos… conocemos?- pregunto Sasori mientras se escondía del otro lado de uno de los sillones que tenía Pein instalados en su cuarto, listo para correr si para eso se daban las circunstancias.

-Ya me cansé de hablar y que no me peles- contesto Ayaka molesta, tenía un látigo negro que se enroscaba alrededor de su pierna como si de una serpiente se tratara. De pronto, lo desenrollo y dio un latigazo al suelo, que hizo que Sasori diera un gritillo agudo y se escondiera más en el sillón.

-Bueno… si no te has dado cuenta… Etto… yo no soy muy bueno escuchando hablar a nadie- contesto con voz temblorosa.

-Entonces, supongo que serás mejor bailando- sonrió maliciosamente –A menos que quieras recibir un castigo- paso una de sus manos sobre el látigo.

-Eh… no creo ser mejor…- Sasori fue interrumpido cuando Ayaka le mandó un latigazo, que gracias a esconderse rápidamente por los pelos no le había dado.

-¡BAILA!- grito ella –Mientras yo cantare: ¡Mucha ropa, mucha ropa! Y entonces… tú ya sabes que hacer-

Sasori. Sasori. Sasori. ¿Por qué tenía que ser él? ¿Por qué no mejor un maldito subnormal como Kisame o Zetsu? Quién lo había dibujado como lo había dibujado era el culpable de su desgracia, y que Jashin lo castigara mil veces.

-Eh… sé tocar mucho mejor el piano de lo que se bailar…- susurro Sasori aún escondido detrás del sillón.

-¿De verdad?- pregunto Ayaka, parecía entusiasmada. Sasori se permitió el no muy lujoso lujo de asomarse y dedicarle una de esas sonrisas tiernas.

-Sí. Me sale muy bien eso-

Los ojos verdes de ella destellaron mientras sus labios se elevaban en una sonrisa.

-Entonces, te dejare tocarlo- dijo ella mientras se daba la vuelta y se sentaba en la cama.

Sasori la miro perplejo. Tenía el ligero presentimiento… de que esa loca no le había entendido bien.

.

.

-¿Por qué no te acercas?- repitió por tercera vez Ayaka mientras abría las piernas. Sasori solo se ponía más rojo y más nervioso.

-Es que… de verdad. Me refería a un piano… no tenía ningún otro significado-

-¡ERES UN PEDAZO DE BASTARDO SIN CORAZÓN, ALÉJATE D EMÍ, NO QUIERO VERTE!-

Sí así de buena fuera la vida, pensó Sasori antes de lanzar un suspiro.

-¿Eh Sasori?-

-Ya te dije que no me refería a eso…- susurro cansado y un tanto molesto. Comenzaba a sentir la necesidad de sacar su otro yo y mandarla a la China.

Pero si lo hacía…

No. Estaba "bien" mientras se mantuviera alejada y mientras estuviera así como ahora, aunque no le molestaría que cerrara las piernas.

-¡Ah!- grito ella con desesperación -¿Es que por qué? ¿Por qué no quieres estar conmigo?- comenzó a golpear la cama haciendo un berrinche.

Sasori no quería decirle que realmente no era ella… o bueno, sí. Pero también se trataba de él. No tenía esos gustos, probablemente si él fuera "normal" entonces la hallaría sumamente atractiva.

-No es eso- dijo. Pero era eso. No quería estar con ella –Es que… creo que necesitamos tiempo para conocernos-

-¿Conocernos? ¿los hombres hacen eso?- pregunto ella poniéndose de pie y mirándolo con gesto de no creerle ni una palabra.

-Eh… quizá no todos pero…-

-¡Los que se preocupan por una dama, sí lo hacen!- grito emocionada Ayaka y con los ojos brillosos.

-Supongo…- contesto él, aturdido por un pequeño reconocimiento en aquellos ojos.

-¡Oh, Sasori kun!- dijo Ayaka en tono meloso -¡Eres tan adorablemente tierno! ¡Quieres conocerme antes de pedirme matrimonio, que mono!-

-¿Ma… tri… mo… nio?- pregunto Sasori repitiendo cada silaba en su mente, tratando de asimilar como iban esas letras juntas con una relación con él, se pronto se dio cuenta de que la oración SasoAya no le gustaba ni un pelo -¡MONO TU CARA!- grito Sasori mientras con un estremecimiento corría hacia la puerta.

Cuando tuvo la mano en la manija e intento girarla una mano se lo impidió cerrando la puerta, lo poco que había logrado abrirla. Sasori giro a ver a Ayaka.

Sus ojos verdes destellaban de furia, y estaba claro que eso no le vendría a traer nada bueno. Tenía la cara enrojecida, y eso le decía que estaba molesta. Apretaba los labios en una fina línea y eso la hacía ver, odiaba admitirlo, muy sexy.

-Déjame aclararte algo, Sasori- dijo ella mientras le tomaba de la muñeca y se la apretaba con desmesurada fuerza.

-¡Duele!-

-Si no haces todo lo que yo te diga… Deidara se muere ¿eh? ¡Deidara se muere!-

Sasori se quedo helado al escuchar esas oraciones. Había algo en la manera en que las decía que había logrado dejar de pensar en cómo le dolía la muñeca, que había logrado cortarle la respiración y que su corazón dejara de latir.

De pronto no se hallaba solo ante Ayaka, una chica loca. Se hallaba ante alguien que prometía con suma sinceridad en sus palabras que mataría a Deidara. Y en sus ojos, en esos llameantes ojos verdes, podía ver a Saito, amenazándolo para que le dejara en paz y continuara su vida.

Pero él no la había continuado. Sasori había querido, pero no había tenido la suficiente fuerza. No hasta que había encontrado a Deidara y aún así, a ese rubio de celestes ojos le tenía más miedo que a nadie, si lo llegaba a lastimar… no, ya no podría con una herida así. Por eso había decidido callar esos sentimientos.

¿Qué probabilidad había de que ese miedo se hubiera convertido en un ratón comparado con lo que sentía ahora? A lo que más creía haberle temido todo este tiempo era a que a su corazón le pasara algo. En esos momentos, había descubierto que le tenía más miedo a que algo le pasara a Deidara. Y eso le asustaba. ¿Por qué se había tenido que enamorar de él? ¿Por qué esta vieja loca sabía lo que sentía y lo obligaba a…? Jopetas, ¿de verdad era tan obvio lo que sentía?


Puede que la realidad fuera más aterradora que la mentira. Puede que sería mejor si se tratara del Deidara que podía explotar cosas y no pensar en nada más que su arte explosivo.

Pero la realidad era que solo era un actor que había perdido mucha inspiración en tan solo cuatro días. Recordaba lo tranquilo que había estado, haciendo otra de sus esculturas, cuando de pronto escucho una ventana romperse y a Pein gritar algo.

Las palabras habían sonado como: ¡ECHAN PORRAS!; sinceramente Deidara se encogió de hombros. Al menos antes de que la puerta se abriera y entrara un Sasori corriendo y le tomara de la mano. A empujones lo sacara de la habitación y corriera por el largo pasillo.

A pesar de que Deidara le hubiera gritado que le diera una explicación Sasori se limitó a subir al quinto piso, abrir la puerta del baño y meterlo ahí. Luego, le había dicho un poco sobre el asunto, después le había dado al señor Boom con una sonrisa, diciendo que lo había rescatado.

Y de pronto, cinco pares de manos lo habían cogido de atrás y ahora se lo llevaban. Por más que Deidara trato de evitarlo, lo único bueno que recibió fue a un Sasori poniendo seguro a la puerta del baño y metiéndole una buena patada en la barbilla que le hizo desmayar y luego, lo único que había sido capaz de escuchar fue la puerta cerrarse con fuerza.

Sasori siempre estaba rescatándolo, protegiéndolo, ayudándole. Puede que fuera él quien de los dos tuviera más sentido común, pero, en definitiva, el mejor amigo era Sasori. Agradecía a Kami, a Jashin o a cualquier ser superior que lo hubiera puesto frente a él.

Sentía la mirada de todos en su persona y sabía que estaban atentos a sus palabras. Bueno, quizá Konan no, que continuaba mirando a Tobi con cara de colegiala enamorada. Se pregunto si a esa no le habría gustado más de lo que debería el buen chico. Volvió la cabeza en su lugar, salir de la celda, rescatar a Sasori y recuperar la casa.

Ahora era su turno de brillar, y le pedía a cualquier ser superior que lo escuchara: Que le echara porras, porque ahora sí que tenía que salir airoso de esta. Y quizá después, solo tal vez, se animaría a decirle a Sasori lo que sentía por él. Así que ahora tomó una bocanada de aire, y dejó escapar el aire con un sordo suspiro.

-Muy bien. Esto es lo que haremos, hum-

TO BE CONTINUED


Bien sempais :D hasta aqui el capi de hoy, y espero que les haya gustado, y los ahaya hecho reír ya que quise retomar un poco del humor que suspuestamente tenía que tener ¬¬u

¿Saldrán por fin nuestros amigos Akatsuki de su prisión? ¿Podrá Ayaka llevar a cabo su malefico plan para casarse con Sasori? ¿Él aceptará con tal de que sigan en libertad sus amigos que no estan en libertad?

Enterense en el siguiente capi. Recuerden solo si en los reviews piden conti =O Mary is a good girl, sempais :D