Tardé algo en subir la continuación, pero mi papá nos sacó de vacaciones al mejor lugar de la vida xd y no lleve el pecé u.u y además este capitulo es algo mas corto que los demás ._. no lo merecen y yo soy una mala persona a la que deberían golpear virtualmente :B
Disclaimer: nada de lo que reconozcan es mío y blah, blah, blah que lo disfruten
Love y Rocket.
El tiempo pasa rápidamente y cuando te das cuenta ya estamos a finales de año, en plena víspera navideña y en una casa; mas bien un departamento; donde vive: una histérica rubia que amenaza con suicidarse si Papá Noel no le lleva de regalo un "macho men" en bolas y con un rosetón en el cuello. Una niña sordo-muda que quiere el jet y la casa de barbie y a barbie y mil otras barbaridades y que a penas ve un comercial en la televisión se pone a saltar como loca por la casa y una pobre chica, trabajadora que, aunque se esfuerce mucho, estas navidades perderá a una gran amiga a causa del suicidio por culpa de un Papa Noel, que no puede cumplir sus caprichos.
-Frentona, vamos cuéntame que te han parecido estos dos meses de trabajo junto a tu gran amiga Ino.
- ¿Para qué quieres saberlo?
- Solo contesta
- Pues han sido buenos, la verdad más que buenos. Estar en el Hospital me ha ayudado a despejarme de algunas cosas- confesó suspirando
- Y eso se lo debes a la mejor de las personas – sonrió la rubia haciendo ojitos
- ¿Qué se te ocurrió ahora, Cerda?
- ¿Ves a ese chico de allí? – soltó apuntando hacia algún punto detrás de Sakura. Ésta, dispuesta a ver quién era se comenzó a girar- pero no mires que se dará cuenta…
- ¿Entonces, como quieres que lo vea?
- Imagínatelo!.
- Bien. ¿Qué con él?
- Lo quiero. Debajo de tu árbol, con un rosetón.- La pelirosa la observó con cara de " me estas jodiendo, no?"- Me lo merezco por ser una buena amiga.
- Ino, por favor. Ahora que Hinata se ofreció a cuidar de Akari en su casa y no tenemos que andar con ella, ¿me puedes acompañar a comprar el no sé que de barbie?
- Eres una egoísta ¿y qué pasa conmigo? ¿y mis necesidades? Se van por el…- calló, procesando lo que su amiga le había dicho.
- ¿Cerda?
- ¿No que Hinata cuidaría de Akari en tu departamento?
- Sí, pero un cambio de planes a último momento la obligó a llevarse a mi pequeña a su casa, ¿por qué?
- Nada- respondió sonriendo. Cuando llegue la hora de ir por Akari, Ino estaría en primera fila para observar su reacción al ver al padre de su hija, junto a su hija. "Sakurita linda, a veces tu misma te armas tu propias trampas"
*o*
Hinata observaba a su novio con una sonrisa pegada en el rostro. Desde que el rubio había puesto un pie en el departamento, que más bien parecía casa de lo amplio que era, su atención había sido en exclusiva para la pequeña que estaba cuidando.
-Naruto, por 8va vez. Akarí es sordo-muda. No te entiende lo que intentas decirle.
- Ne, Hinata-chan…ayúdame – y así continuaron cerca de 3 horas entre Hinata y Akari, enseñándole a Naruto el lenguaje de señas.
Cerca de las 5 de la tarde y con una Akari dormida en el cuarto de Hinata, Sasuke hizo acto de presencia en su casa. Venía cargado con algunas bolsas que, según Naruto, eran todos regalos para él en estas navidades.
-Vamos teme, déjame ver que me compraste para navidad- se quejó intentado ver lo que contenía una de las bolsas.
- Aléjate Usuratonkashi.
- No importa, esperaré a que estés dormido. Hablando de eso, ¿ a qué no sabes quién está dormida en el cuarto de Hinat…- zaz. Un proyectil con la forma de un cojín voló hacia Naruto. Sasuke y el rubio observaron a la chica, que avergonzada bajaba la cabeza.
- Sasuke-kun, yo…ehm, estoy cuidando a una niña…y…la-la traje aquí, es la hija de una compañera del hospital, la hija, hija de Sa…
- No me interesa, mientras no me moleste, no me interesa de quien sea hija- soltó caminando hacia su habitación donde se encerró.
- ¿Hija de quién es?
- De…Sak…que te importa, me echaste al agua Naruto-kun.- se quejó cruzándose de brazos y sentándose en el sillón donde minutos después se sentó su novio y se dedicó a pedirle disculpas.
*o*
Ino y Sakura salían de la juguetería con las manos llenas de bolsas de todos los tamaños en dirección a una cafetería. Estaban hambrientas, cansadas y ya empezaba a caer la noche, y con eso, un frio de los mil demonios y como se veía el cielo, vendría acompañado de su gran amiga, Nieve.
-Un capuccino-pidió la rubia, sacándose la bufanda y acomodándose en el asiento.
-Un latte y dos muffins- terminó la pelirosa, sentándose frente a su amiga- definitivamente ser madre es un cacho- suspiró derrotada
- Saku, hablas de Akari.
- Lo sé, yo amo a mi hija, ella es mis ojos, pero de verdad que es un cacho sobre todo para las tres fechas que nunca olvida.
- ¿Cuáles son esas?
- Navidad, su cumpleaños y el dia del niño.- sonrió. Ino la acompañó, pero algo llamó su atención detrás de su amiga.
- Pero si Dios sí hace milagros antes de navidad
- Ino tu no crees en Dios y no tengo idea de que mierda estás diciendo.
- Estoy diciendo que mires hacia tu espalda y veas quienes están allí- la pelirosa se giró y rápidamente volvió a su posición original con la cara roja como tomate y apretándose las manos.
- Ino, ni lo pienses porque sino yo…- tarde. Ino Yamanaka se ha caracterizado por lo directa que puede llegar a ser, así que, haciendo gala de su reputación, se levantó del asiento y se dirigió a los dos muchachos que al verla se levantaron y la siguieron hasta la mesa donde se encontraba Sakura.
- Mira Sakura, me encontré por casualidad con Sai y Gaara en una de las mesas cercanas a los baños, así que los invité a que nos acompañaran- sonrió maliciosa. Hace aproximadamente un mes, quizá menos, Gaara ha intentado tener una cita con Sakura, pero esta no ha querido aceptar.
- Hola feita- Sai la saludo, despeinándole el pelo y sentándose a lado de Ino
- Hola- Gaara se sentó junto a Sakura y pidió dos mocca- ¿cómo está Akari?
- Bien, ahora la cuida Hinata, mientras nosotras compramos sus regalos- sonrió la pelirosa algo nerviosa. No negaría que le gustaba ese chico. Era diferente a los demás, reservado y algo frio, pero Sakura amaba como se comportaba con su hija. Consintiéndola en todo, Gaara se había ganado el cariño de la pequeña, pero Sakura no podía evitar pensar en Sasuke ¿él sería igual a Gaara con la pequeña o se comportaría frío? O quizá se comportaría como lo hacía con ella, frío, pero siempre cuidándola. "¿Qué te pasa Sakura, te engañó con Karin, no pienses en él", se recriminó, volviendo a la plática que mantenían los tres restantes.
*o*
- Al parecer se han retrasado- murmuró Hinata mientras ponía la mesa para tomar un aperitivo.
- Mira Hinata-chan, ya me entiende- contento le habló el rubio mientras mantenía una conversación con la pequeña Akari.
- Naruto-kun, déjala en una de las sillas y ve a buscar a Sasuke, dile que ya serviré el té- El rubio subió a la pequeña a una de las sillas y, poniéndole varios cojines para que se sentara, logro hacerla quedar a la altura ideal de la mesa.
Cuando Sasuke llegó a la mesa, irrevocablemente giró su cabeza para observar al intruso, mas bien LA intrusa de cabellos negros y ojos verde esmeralda que se le hacía extrañamente familiar.
-Creí que para las 8 de la noche ya se habría ido.
- Sasuke-kun…
- Teme no seas malo, quizá su madre se retrasó por la congestión, en estas fechas todos están comprando los regalos y eso…
- Solo nos dice que tiene una madre irresponsable- miró a la niña nuevamente, esta lo observaba fijamente con una sonrisa en el rostro- sí, a ti te hablo renacuajo.
- Sasuke-kun, no te entiende.- el moreno miró a la chica ¿acaso esa enana tenía un retraso en el cerebro? Él la veía totalmente normal. Hinata adivinando sus pensamientos se apresuró en hablar- es sordo-muda.
El moreno se giró hacia la pequeña y se sentó luego en su puesto.
-Tu mamá es una bruja irresponsable- Naruto y Hinata lo observaron entre sorprendidos y divertidos, nunca se hubiesen imagina que Sasuke supiera el lenguaje de señas.
- Teme, ¿cómo …-
- Cuando éramos pequeños íbamos de vacaciones a una parcela de mis tíos. Mi primo era sordo-mudo.
-Ah…Teme ¿no crees que se parece a ti?- soltó Naruto sonriendo. Sasuke en cambio observó a la pequeña largamente.
- Cállate, Dobe.
-Bueno, ahora a comer.- llevaban algunos minutos cuando el timbre comenzó a sonar. Hinata se levantó a ver quién era mientras los otros tres devoraban el pan con algún otro ingrediente.
- ¿Qué? ¿Qué quiere? Teme aun no entiendo muy bien- se desesperó Naruto viendo como Akari hacía gestos con sus manos.
- Ella quiere que le des la mantequilla- Naruto le dio la mantequilla a la pequeña, pero esta en vez de recibirla, se levantó de la mesa y corrió a abrazar a un chico que había aparecido en la sala.
- Hola Akari.- saludó el pelirrojo a la niña que saltó hacia sus brazos.
- Gracias Hinata, te lo agradezco mucho el haber cuidado de mi pequeña, como podría pa…-la voz de Sakura se cortó al ver a un rubio extrañamente familiar. Con miedo, lo observó sin querer quitar la vista de esos ojos azules, sabía lo que se encontraría a un lado de él. Serían unos ojos negros que definitivamente no debería volver a ver.- ¿Naruto?
- Sakura-chan!- el rubio se levantó y fue a abrazar a su antigua amiga, solo Dios sabe cuánto la extrañó. La pelirosa devolvió el abrazo con miedo de alzar los ojos.
- Bueno, es hora de irnos…
- No te enseñaron a saludar a las personas, sobre todo cuando estás en su casa?
- Creo que falté a esa clase, al igual que tu faltaste a la clase de "no engañar a tu novia" – soltó sin pensar en las consecuencias. Claramente lo dicho, demostró que aun le dolía aquel suceso, seguía siendo una piedra en el zapato para ella.
Sasuke la observó alzando una ceja y sonriendo de lado, dando claras muestras de haberse dado cuenta de la actitud de la pelirosa.
-Bueno será mejor que nos vallamos ya, está comenzando a caer más nieve y Akari tiene que dormir…
- No sabía que tuvieras una hermana, creí que eras hija única- Sakura estuvo tentada a decirle que sí, era su hermana, pero ¿por qué decirle eso?
- No…no es mi hermana, Uchiha.- suspirando lo miró directamente, desafiándolo con la mirada- Akari es mi hija.
Prometo que él próximo será algo mas largo.
The End
