¡Hola!
Acá volvi puntualmente con la segunda parte de este fic multipartito (Si, cuando tengo la historia pensada casi del todo, me gusta actualizar de una semana para otra) (Como en mis primeras épocas de ingenua idealista XD) Y no, esta semana no estoy invadida por la angustia. Es decir, tengo otro trabajo que entregar (la semana pasada tuve otro que presentar y eso me tenía a mal traer) pero esta semana es individual, sólo soy responsable de mi misma y soy feliz. (Si, por eso me cae tan bien Dean: tengo un sentido de la responsabilidad muy parecido al suyo) Si, soy una reina del drama como Sam en sus primeras épocas.
Que se le ha de hacer, si ha de haber gente pa' todo.
Volviendo al fic, que ya saben de quienes son y no son los personajes, me gustaría aclarar desde ahora que me fue muy dificil darle el retoque final (ya van a ver porque) y que los personajes pueden parecer un poco salidos de si mismos, pero fue sin querer y creo tener buenas excusas que voy a presentar en mis seguramente extensisimas notas del final.
A quienes me dejaron Reviews en "Antes y ahora", les agradezco mucho, les aseguro que fueron muy satisfactorios (?) y que pueden buscar al final de las notas del final.
Finalmente (ya me esta cansando esa familia de palabras) los personajes principales de este capìtulo, aunque esta un poco contado desde la perspectiva de Bobby, para no poder la costumbre, son Dean y John (¡Si, John! Me cuesta mucho ponerme en sus zapatos y pido disculpas a sus seguidores)
Los dejo de una vez, espero que les guste.
Mayo del '91
Die Trotzalte
Entre los tres y los cinco años, los niños aprenden a decir "No", por mucho que algunos olviden como hacerlo luego.
Cierto es que "No" es una palabra muy sencilla de vocalizar y ya antes de los tres años los niños pueden decirla. Pero aprenden el poder que contiene más o menos a esa edad.
Es cuando comprenden que divertido es hacer rabiar a mamá y papá diciendo que no tomarán los remedios; no se quieren bañar; no saludarán a la abuela y, definitivamente, no comerán esas verduras por muy nutritivas que sean.
Es también cuando comprenden que grave y peligroso puede ser decir que no saludarán a la abuela; no comeran sus verduras; no se bañaran o no tomaran los medicamentos.
Aprenden el poder de decir no.
Y la responsabilidad que viene con él.
Los alemanes le dicen die Trotzalte: la edad del capricho.
Dean Winchester, a los tres años, no tenía abuelita (A pesar de las apariencias, más de una vez a lo largo de su vida la necesito) y era un niño dulce, razonable y para nada caprichoso. Amaba con aparatosa obviedad a sus padres; se llevaba excelente con cualquier niño o niña que le pusieran delante; le encantaba ayudar a su madre con lo que fuera que ella se lo permitiera; miraba absorto los partidos de beisbol en los que jugaba su padre y ya sabía como se llamaban dos o tres cosas bajo el capó del Chevy'67 negro.
A los cinco, Dean tenía un hermano menor que deambulaba de aquí para allá complicandole la vida y ya no había madre a la que ayudar; ni partidos de beisbol a los que asistir, pero el Impala de su padre seguía ahí. Y Dean sabía, vagamente y en teoría, que palancas había que mover para ponerlo en marcha y para frenarlo.
Nunca, en ningún momento entre los tres y los cinco años, Dean tuvó una trotzalte.
Aunque, eso sí, a los cinco años había perdido bastante de su dulzura y se esforzaba por reemplazarla con razón.
Los pocos caprichos que John podía recordarle (igualmente, John se esforzaba mucho por no recordar) habían tenido que ver con Sammy.
El primero, había sido cuando le dijeron que Mary estaba embarazada. Dean no quería un hermano, no quería un bebé, no compartiría a sus padres, ni sus juguetes, ni su habitación.
Ni: contracción de "y" y "no".
Después, fue cuando tuvieron que decirle que quizás no tuviera un hermanito, sino una hermanita. Dean no quería una niña en su casa (su madre no contaba. No era una niña) Dean no jugaría al té con ella ni a la casita. Y, para rematarla, días después, dijo que si era una niña, nunca jamás tendría novio como en esas películas aburridas que veía su madre.
A continuación, fue sacar la cuna de Sam de su cuarto, puesto que finalmente habían acabado de acondicionar el cuarto del bebé. Esta vez, no hubo inteligentes argumentaciones por parte de Dean. Simplemente se aferró a la cuna de su hermano y lloró una tarde entera sin pararni por un vaso de agua. John y Mary, divididos entre la exasperación y la diversión, temieron que el chico se deshidratará.
Pero todo rastro de hilaridad desapareció cuando más tarde esa noche no fue posible hacer dormir a Sam. El bebé lloró con la misma tenacidad que su hermano mayor hasta que Dean se le acercó y comenzó a hablar de una carrera Nascar que había visto esa mañana por televisión.
La última vez que John recordaba Dean hubiera tenido un berrinche, había sido el septiembre siguiente al nacimiento de Sam: El primer día en el jardín de niños. Mientras Mary, con el pequeño Sammy de tan sólo cuatro meses en brazos, había permanecido en el salón de clases, Dean había jugado y explorado con alegría. Cuando su madre había dicho que se iría por un rato y luego volvería por él, Dean no se había preocupado en absoluto. Pero en el momento en que le dijo que Sammy no se quedaría con él, la situación cambió por completo y ya no quiso que su madre se marchará por nada.
Y en eso estaban aún dos meses después, cuando ya no hubo ni Mary ni Jardín de Niños más.
Sí, los únicos caprichos que Dean había hecho alguna vez, habían sido por Sammy.
Si John Winchester se hubiera detenido a pensar un momento (y no seguir sus impulsos como siempre) lo hubiera recordado.
Y se hubiera ahorrado un problema grave.
Bobby bajó de acostar a Sam. Pensaba ofrecerle un buen café irlandes a John. Pero antes de siquiera poner un pie en su comedor, vió a Dean sentado en uno de los laterales de la mesa haciendo su tarea de matemáticas y a John enfrente de él, al otro lado de la mesa, limpiando una escopeta. Si no hubiera sido por el pequeño detalle de la escopeta y John hubiera estado digamos lustrando sus zapatos, hubieran pasado por una perfecta escena padre-hijo de domingo a la noche, así que Bobby se dió media vuelta sin decir nada y se pusó a limpiar y ordenar la cocina, porque un fin de semana con los Winchester le había dejado la casa más revuelta de lo habitual.
Lo que ya es decir mucho.
Diez minutos después, Bobby ya había acabado de lavar la pila de platos y cerró la canilla. Ahí fue cuando escuchó que John había empezado a hablar.
- El domingo que viene podríamos ir al campo de tiro.- dijo el padre de los chicos Winchester.
- ¿En serio?- Dean sonaba muy contento y Bobby se convenció a si mismo que todo chico de doce años estaría emocionado con la posibilidad de disparar un arma. - Genial.- una de las pocas cosas en las que Dean se permitía comportarse como un niño con su padre era en sus expresiones de entusiasmo.
- Pensé en llevar a Sam.- seguramente ni el mismo John sabía que entonación imprimirle a esas palabras, porque Bobby no pudo captar que quiso decir con eso y aparentemente Dean tampoco.
- ¿Sammy?- Dean parecía un poco extrañado, como si le fuera muy dificil pensar porque demonios su hermano debía ir con ellos.
- Creo que ya es hora de que Sam entrene con nosotros.- toda la atención que Dean había logrado poner en las matemáticas (y que por una maldita vez le estaban saliendo bien) voló y se dirigió a su padre.
- ¿Qué?- probablemente había entendido mal.
Si, eso era. Había entendido mal.
Probablemente no había escuchado, pensó John. Tranquilo, tenía que comprenderlo: estaba haciendo su tarea y él le salía con algo así. De la nada. Respiró hondo y repitió.
- Es hora de que Sam aprenda. ¿No lo crees?- Dean siempre había sido muy razonable, más de lo usual para su edad. Con un poco de paciencia, se le podía sacar lo que fuera.
- No.-
Bobby se detuvó en el aire, con el brazo aún estirado para guardar el plato que había estado secando. Jamás, en los casi cinco años en que conocía a los Winchester, había escuchado que Dean se negará a hacer algo que le pidiera su padre. O que le contradijera. Desde "Manten un ojo en Sammy" hasta "Ayuda a Bobby con eso" pasando por "No desordenes, no comas tantos dulces, haz la tarea."
Bobby también estuvo seguro que era la primera vez que Dean le decía que no a su padre, por el tono. Inocente y tranquilo. Alguien que no sabía la diferencia entre decir que no o que si y que por lo tanto desconocía las consecuencias que decir no acarrea.
- ¿No?- repitió John. Y por el tono, peligrosamente irritado, Bobby supo que sería la última vez que Dean se negaría a algo que le ordenará su padre.
- No.- ahora Dean vacilaba un poco más, pero a continuación hasta parecía que sonreía. Como si todo aquello fuera (tuviera que ser) una broma de su padre y que el hombre sólo estuviera esperando que él estallará en carcajadas para admitirlo y seguir cada uno con lo suyo.- ¿Por qué necesitaría Sammy aprender todo eso?-
- Para defenderse.-
- ¿Para defenderse?- la breve pausa que hizo Dean le indicó a Bobby que estaba pensando a toda velocidad y con toda la lógica de la que era capaz.- ¿De qué? Sammy es muy chico. Tiene ocho años.- Nuevamente Bobby se convenció a si mismo que para cualquier chico de doce años su hermanito de tan sólo ocho es muy chico.
- No lo será para siempre.- observó John. Todo lo que tenía que hacer era ser paciente con Dean. Explicarle las cosas. Él entendería. - Tú empezaste a entrenar a los siete, hijo.- notó.
- Sí, es cierto.- una nueva pausa y como John no continuó hablando, Bobby supo que miraba fijamente a Dean y que al muchachito aún no le cerraba ese asunto del todo.
Eso debía de verse en su rostro y eso debía ser lo que observaba con cuidado John.
- ¿Dean?- preguntó tentativamente su padre.
- Cuidar a Sammy es mi responsabilidad. No hay porque preocuparlo a él. Yo lo voy a cuidar. Siempre.-
La reacción del muchacho lo dejado tan helado, que Bobby no podia moverse aunque sabía, como si se tratará del aire demasiado liviano que corre antes de un huracán, que algo terrible estaba por desatarse en su comedor diario.
- Dean.- el tono pesado y a duras penas contenido de John lo paralizo aún más. Si así se sentía la atmósfera en un campamento Winchester, no quería saber lo que era vivir allí. - No estarás siempre alrededor de Sam para cuidarlo de todo. -
- ¡Claro que sí!- Dean apenas subió la voz, pero era prácticamente como gritarle a su padre. Se paro bruscamente y se alejó de la mesa.- ¡Siempre estoy con él! ¿No lo he estado siempre?- era una mezcla indefinida de indignación y reproche.
- No podrás estar siempre... Sam va a crecer, se convertirá en un hombre y se irá sólo por allí... Y no podrás seguirlo... - con las últimas palabras, sin darse cuenta, John se levantó también.
Dean dió unos pasos hacia atrás (ahora entraba perfectamente en el campo visual de Bobby) y abrió y cerró la boca, buscando las palabras.
- ¿Y qué cosas exactamente vendrán por Sammy cuando sea adulto? ¿Cuándo tenga un trabajo y una casa y se case y forme una familia? ¿El banco a ejecutarle la hipoteca?- la rabia tomaba progresivamente la voz del rubio.
La escupió en forma de sarcasmo.
La primera vez en su vida que le hablaba así a su padre.
Pero la ocasión lo ameritaba.
Porque después de todo, no podía estarle diciendo que en una semana, en el segundo que le tomaría a Sammy disparar por primera vez un arma, su padre mandaría al infierno ocho años de protegerlo y sacrificarlo todo por su hermano.
No era justo. No era justo. No era justo. No era justo. No era justo.
No era justo.
Por primera vez, Dean Winchester fue plenamente consciente de lo mucho que podía llegar a odiar a su padre por lo poco que pensaba en él a veces.
Seguramente John pudo leerlo en su rostro y eso fue lo que lo detonó.
- ¡No me hables así, Dean John Winchester!- gritó. Rodeó la mesa y quedo un poco por fuera del campo visual de Bobby pero, en cuanto se acercará un poco más a su hijo, entraría perfectamente. - ¡Sabes muy bien que es lo que puede venir por tu hermano! ¡Cosas malas, allá afuera en la oscuridad, como las que se llevaron a tu madre! ¡Y él tiene que aprender a defenderse! Porque algún día, cuando sea mayor, tendrá que verselas con ellas y saber matarlas.-
- No.-
Aparentemente, por el momento John no tenía más posibilidades de enojarse y no pareció acusar recibo de la negativa de su hijo mayor.
Pero Dean lo ayudo.
- Sam no. Sam no va a tener esa vida. ¿Quieres encontrar lo que mato a mamá? Yo también. Pero Sam no. Sam no la recuerda y yo nunca le habló de ella porque no quiero que sepa lo que no tiene. Así que Sam no va a tener que hacer eso. Sam va a tener la vida que quiera y no hay nada que puedas hacer para evitarlo. No importa lo que me pase a mi: no importa como me arruines la vida a mí, pero a él no.-
Parecía que, esa noche, Dean se estaba desquitando por todos los años en lo que no había dicho una sola vez "No" tratandose de su padre.
- No puedes elegir, Dean.- John no estaba calmado. Estaba muy lejos de estar calmado. Lo bajo que hablaba sólo era producto del esfuerzo que hacía por controlarse. - Son mis hijos y harán lo que yo diga, porque es lo mejor. El domingo que viene, llevare a Sam con nosotros al campo de tiro y aprenderá a disparar.-
Dió por finalizada la discusión y se dio vuelta para seguir con la escopeta.
- ¡Te odio!-
Dean tenía el sentimiento perfectamente impreso en la voz.
Bobby agradeció que John no hubiera llegado a la escopeta aún.
El Winchester mayor se dio vuelta, echando chispas y se acercó tanto a su hijo que Bobby pudo verlos perfectamente a ambos. Se miraban de tal forma, que el otro cazador se acercó a las puertas que comunicaba el comedor con la cocina, para intervenir en cualquier momento.
- Te odio.- repitió Dean sin amedrentarse por tener a su padre frente a frente.- Te odio por no haber salvado a mamá. Te odio por no dejar que nos quedaramos en casa. Te odio porque no podemos hacer amigos y tenemos que mudarnos todo el tiempo. Te odio porque siempre nos cambias de escuela.- continuaba mirando fijamente a su padre, que no se movía de su lugar, quizás demasiado aturdido por todo lo que le decía su hijo (rara vez se permitía pararse a considerar lo que podía pasar por las cabezas de sus hijos, sobre todo del más grande) o quizás con demasiado miedo de lo que haría si se permitía moverse.
Dean no sabía porque, pero ya estaba en el punto en que no podía callarse y obedecer como hacía regularmente.
- Te odio por lo que quieres obligarnos a ser: a mi y a Sammy.- Dean hizo una pausa y lo miró con tanta intensidad que John creyó que volvía a ver las primeras miradas que le había regalado Mary, cargadas de desprecio, cuando se habían conocido en el cumpleaños de un amigo común en Lawrence.- Algún día, cuando sea mayor y tenga un trabajo de verdad, de esos en lo que te pagan, me voy a ir. Nos vamos a ir. Con Sammy. Muy lejos y nunca... -
El dolor en la mejilla izquierda de Dean y el ruido de piel contra piel fueron como un latigazo, rápido e increiblemente picante.
- ¡Dean!- exclamó Bobby, como si el sonido de la bofetada hubiera sido su señal para dejar de jugar a las estatuas. En un momento, miraba todo desde el dintel que comunicaba una habitación con otra y al siguiente estaba junto al muchacho, en medio de la sala. El "mientras tanto" no lo recordaba.
Así debía de sentirse estar poseído.
Los tres se quedaron inmovilizados. Dean no sabía que hacer; John no entendía lo que había hecho y Bobby no sabía lo que debía hacer, porque lo que quería hacer estaba muy claro. Quería abrazar a Dean y obligarlo a que llorará, porque una paralización como esa no podía ser buena para un niño de doce años.
Podía volverse permanente.
Pero Bobby también sabía lo que no podía hacer: meterse entre John, sus hijos y sus discusiones, por mucho que le dolieran.
Así que entre lo que quería hacer y lo que debía hacer, Bobby hizo lo que pudo.
- Es tarde, Dean. Hora de ir a la cama.- Hizo uso de la poca autoridad que tenía para sacar al chico de allí.
- Yo... no... - Dean lo miró como si fuera un muñeco e intentó seguir hablando.- No...-
- Mi casa, mis reglas.- al menos, hasta que John se calmará y Dean pudiera volver a sentirse... bueno, parecía que sólo sentirse. -Vamos.- Bobby se acercó con todo el cuidado del que fue capaz (Dean no necesitaba otro sacudón) y lo llevó por los hombros hasta la escalera.- Ve.- le dio un levisimo empujón para que subiera los cinco primeros escalones.- Iré en un momento.- casi estuvo tentando de llevarlo también en brazos a él hasta su cama. - Ve.- estaba vez agregó un asentimiento con la cabeza y finalmente vió a Dean perderse por el pasillo del piso superior.
Respiró, un poco más aliviado. John Winchester pasaría por encima de su cadaver antes de ir a seguir la discusión con su hijo a la habitación donde los chicos dormían. Respiró hondo y entro al comedor.
Comenzó a juntar los cuadernos y libros de Dean y guardarlos en la mochila del chico, esforzandose por no mirar a John.
Después de todo, no iba a culpar a Dean por todo lo que había dicho.
Bobby creía firmemente que era la pura verdad.
- Bobby... - comenzó John: parecía que con cada letra de su nombre, el hombre tomaba más fuerza.
- No.- Bobby lo detuvó en seco. Cerró la mochila de Dean y se la pusó en las manos a su padre.- No me importa. No quiero escucharte.- John abrió la boca para seguir, pero la fría furia que despedía Bobby Singer lo detuvo en el acto.- Eres su padre y no tengo derecho a intervenir en lo que haces. Ni aunque lo hagas en mi casa.- respiró un poco y aparentemente él tampoco, como Dean, pudo contenerse ya.- ¿Sabes? Tienes la maldita fortuna de todos los bastardos egoístas que he conocido. Dean jamás te ha hecho un reproche, jamás te ha dado un problema y puedo asegurarte que jamás lo volverá a hacer. Este fue su descargo final. Tienes una suerte jodidamente grande de tener un chico como él. Pero con Sam, con Sam será otro cantar y entonces quiero verte.- Bobby se dio media vuelta y se pusó un abrigo. - Voy a asegurarme de que todo este cerrado y cubierto. Apaga las luces cuando te vayas a dormir.-
Uh: tengo muchas aclaraciones que hacer y creo que una línea de fiebre, por lo menos, asi que perdonen mis incoherencias y/o redundancias. (Ya saben a donde pueden pedir más información...) (Reina del drama, reina del drama...)
En primer lugar, la escena disparadora, que en realidad no fue una escena, fue el subtítulo mismo: "die Trotzalte" este, quizás lo hayan notado, quizás no, es unos de esos fics que me surgen de conceptos psicológicos. En este caso, uno que saque de un autor creo que estadounidense pero de ascendencia alemana, Gessell. Efectivamente, entre los tres y los cincos años (y yo, al menos lo he comprobado en vivo y en directo) los chicos aprenden que diciendo "no" se afianzan como individuos. Y por supuesto, aprenden las consecuencias de negarse a hacer las cosas. Creo que a Dean le costó mucho pasar por esta etapa, ya vemos que obedeció casi siempre a John en casi todo, excepto quizás en lo que podía lastimar a Sam. (Como matarlo antes de que se conviertiera en el Anticristo, por ejemplo)
Aca vamos al punto jugoso e intentaré ser lo más clara posible: creo que es bastante dificil no notar que John no es de mis personajes favoritos, pero temo haberlo dejado demasiado mal parado. En primer lugar, aunque yo no tendría el alma y no lo apruebo, no veo nada improbable que en una situación como esa y como estaban las cosas, emocionalmente hablando, John le hubiera dado un cachetazo a Dean. En segundo lugar, aunque mentiría si no dijera que John siempre me ha parecido un consumido por la venganza que estuvo loco al arrastrar a dos chicos a la carretera, aquì cuando intenta hacerle comprender a Dean que es hora que Sam empiece a entrenar, lo hace digamos "por el bien de Sam" En "Rising a son" (si no quieren detalles de los cómics no sigan leyendo) John ve los poderes que puede llegar a tener Sam, ve que los demonios están tras él y que Dean va a acabar devorado por cancerberos. Por eso, y se lo dice él mismo a Dean, tienen que aprovechar que Sam jamás tuvo una familia feliz a la que aferrarse con sentimentalismo y entrenarlo para que nada puede pertubarlo a la hora de tomar decisiones importantes.
También en esos cómics le dice a Dean que tiene demasiada bondad en el corazón y que Sam es capaz de hacer cosas que lo harían dudar a él, porque todavía tiene el recuerdo de su hogar feliz. (Creo que eso se ve un poco en "Jump the shark" y Dean queda bastante destrozado otra vez) Además, efectivamente aquí muestran que John le enseñó a los once años a conducir a Dean y le dijo que si él no volvía de cazar, subiera a Sam al auto y no parará hasta la casa del pastor Jim.
Final de los chismes sobre cómics, pueden seguir leyendo.
Sobre Dean y su rara actitud para con su padre... bueno, a pesar de que yo la veo muy razonable (Si no, no la hubiera hecho, en fin) es bastante dificil de explicar, porque es complejo. Empecemos por asentar como base que es bastante improbable que Dean jamás haya tenido siquiera un pensamiento de odio o rencor hacia su padre, sobre todo con Sam de por medio. Es muy dificil una relación en la que, por más que amemos a la otra persona, no haya momentos en que uno se sienta herido y experimente verdadero odio o rencor, lo que no quiere decir que no se quiera a la otra persona, sino más bien lo contrario (¡Maldito psicoanálisis! Juro que en cuento me termine de volver loca me cambió a Cs. Biológicas) es justamente por haber puesto tanta... energía, cariño, esperanza, lo que sea, que la herida duele más. Es la ambivalencia natural del hombre, creo yo. De cualquier modo, Dean ya tiene doce años (en principio, iba a ser el cumpleaños número siete de Sam, para que John intentará hacerlo empezar entrenar a la misma edad que Dean, pero después me di cuenta que quedaba mejor si Dean estaba más cerca de la adolescencia. Y rebelde.) y si, quizás nunca dudó de su padre durante su infancia, ahora empieza a hacerlo, entre otras cosas, porque empieza a perder la inocencia de los niños y ve que su futuro es ser un cazador, no esta muy seguro de querer eso. (El otro día vi "Devil's Trap y me causo mucha gracia Sam ofendiendose porque Dean nunca le dijo que de niño quería ser bombero. Es decir, no sabían si John estaba vivo o muerto, con que se iban a encontrar y Sam se enoja por algo así) y mucho menos sabe si quiere que Sam pase por eso (eso fue la parte más dificil de hacer, demostrar las dudas, la rebelión y la negación de Dean a que Sam tenga que aceptar algo que él esta dispuesto a hacer si es por el bien de su padre y su hermano.) así que el pobre Dean esta bastante confundido, asustado y adolorido. ¡Vamos! Es un chico de doce años que esta a cargo de su hermano, no sabe si su padre va a morir un día cualquiera y ya se ve venir que algún día se va a enfrentar a algo terrorifico que mato a su madre, no pueden culparlo por sentirse un poco sobrepasado y tomarselas con su padre que, en palabras del joven John (el único momento de John en el más o menos puedo sentir empatía con él) , debería haberlos dejado al margen. (Aunque realmente no podía, pero uno se indigna un poco a veces) (A que no lo notaron... XD)
También creo que queda claro, o trate al menos, que Dean ha intentado siempre y lo hace mal que bien en este momento, porque se siente demasiado confundido como para proveerle seguridad a Sam, por eso se alejo un poco (No se preocupen, después de esto, el alejamiento no va a durar mucho más) de contener y proteger lo mejor posible a Sammy y que cuando se enoja con John no es sólo por lo que significa para su hermano menor, sino por lo que significa para él: será echar a perder años de proteger a Sam, será fallarle y será admitir que nunca más van a tener una vida normal. Eso creo que esta un poco emparentado con "La Odisea", que debo decir que es posterior al esqueleto básico de este fic.
Como verán en el próximo capítulo, si es que no han huido con estas notas de duración infernal (literalmente) aca empezamos a ver muchos rasgos del Dean adulto; porque, como dicen, Bobby, es el último capricho que hara Dean, la última vez que se opondrá a la voluntad de su padre.
A próposito lo de "Tienes la maldita fortuna de todos los bastardos egoístas que he conocido" me salió del alma, porque estaba pensando en alguna gente que tiene tanta buena suerte que uno se pregunta si es justo.
Bueno, estas pequeñas aclaraciones subsiguientes pueden obviarlas, porque no son tan importantes: Veamos, ¿Qué les parecieron los caprichos pretéritos de Dean? La verdad que no sé de donde salieron, no hacen mucho a la trama, pero me gusto ponerlos allí, como ejemplos. En segundo lugar la frase de que Dean necesito abuelita a pesar de las apariencias: Es una expresión, aqui en Buenos Aires, al menos, que de alguien engreído y vanidoso se dice "Fulanito no necesita abuelita" es decir, no necesita que nadie lo elogie, lo mime y ni se enorgullozca, porque ya lo hace él mismo. Sabemos que, a pesar de lo deja ver, no es el caso de Dean.
Una tontería más: no sé como es el aire que corre antes de un huracán. Aprendi de los Simpson que baja la presión barométrica, asi que supongo que es lo contrario de una tormenta de verano, donde el aire aplasta. Aqui, es más liviano.
Por supuesto, no tengo idea de si Dean se llama Dean John Winchester, pero me gusto la idea, porque si Mary le puso Dean como su madre, John probablemente haya querido que su primer hijo se llame como èl o como su padre (el abuelo Winchester).
Y si, también creo que Dean era bastante razonable para su edad, porque si mi padre me deja con mi hermanito de cinco años y me dice que no le abra a nadie ni en caso de incendio, yo por lo menos lloraría. Dean no. Dean sabía que era lo que tenía que hacer.
Finalmente una aclaracíón bastante tonta, pero que quizás haya llamado la atención de alguien: Mary y John se odiaban hasta que los emparejaron los cupidos. A match made in Heaven. El otro día me vi "My Bloody Valentine" (otra vez, porque es de mis favoritos. Pondría a estudiantes de psiconalisis a verlo y les diría: "Ven como actúa Dean. ¿Qué parece que él no esta afectado? ¡Se llama pulsión de muerte, señores!) pero esta vez en alemán. Estoy muy contenta que encontre esta serie en alemán (si alguien leyo mi perfil alguna vez, lo estudio desde hace tres años) porque pràcticamente me se los dialogos de memoria, asi que puedo verla sin subtitulos e intentar sacar algún provecho. Ergo, no se extrañen que pronto vuelva con más ideas locas sacadas de dialogos perdidos de capítulos improbables que voy a volver a ver.
Ahora, el motivo por el cual probablemente se tragaron todas estas notas: ¡Respuestas a los Reviews!
Winchestergirl93: ¡Gracias por ambos Reviews! Ya sé que me quedo muy trágico "La Odisea", es que pobre Dean no ha sido nunca un personaje muy feliz. Ya sé que las fans deberíamos remediarlo, pero pertenezco a esa porción de fans de Dean que lo amamos, pero parece que adoramos más verlo sufrir. Sobre la rivalidad Ford- Chevrolet, yo sigo siendo orgullosamente de Ford, incluso hay un noble falcón del 73 que era de mi abuelo en mi casa, pero el Impala es una categoría aparte. Es como Dean, yo nunca me metería con un tipo como Dean (o lo que aparenta ser) (y él nunca se metería con alguien como yo) ¡Pero es Dean y lo amamos! Si, salió demasiado tierno el deseo de cumpleaños de Sam. Me olvidaba: por si no quedo claro en las notas de hoy o no las leiste, John sabe desde pequeño Sam que puede tener poderes y que los demonios van a ir detrás de él, asi que quiere entrenarlo lo mejor posible. ¡Gracias por escribir!
Sammynanci: Me encanta que me hayas dejado un Review,y más con tanto entusiasmo, pero deberias tener cuidado con eso de los ojos cruzandose por el sueño. Yo una vez me quede media hora dormida sobre el teclado. Quiero creer que las lágrimas no son por mi fic, porque me salió un poco sensiblero pero también bastante reconfortante, al final. Que bien que se entendió lo del plan, porque era muy complicado sin demostrarlo en acción; si, Sam es bastante adorable, incluso de adulto (aunque soy una chica Dean o algo asi, Sammy es... Sammy, por propiedad transitiva) Ya ves como le va a Dean intentando manejar el crecimiento y el adorar a su hermanito, pero hacemos lo que podemos, me alegro de no ser demasiado porteñocentrista con lo de Ford y Chevrolet, y gracias por los ánimos y los abrazos supernaturales XD. Fueron muy buenos.
3R: ¡Gracias por lo de "precioso"! Si, es medio raro lo del pobre Bobby. A veces parece más invisible que él mismo Cass. Ni falta hace decir que me encanto "Weekend at Bobby's" (y que pense en llamar a este fic "Fin de semana en lo de Bobby" en un plagio-homenaje descarado) y que si yo fuera su vecina rubia, soltera y de edad madura le daría otra oportunidad con cena y todo. ¡Bobby le salvó la vida!
Nora29: Todos queremos creer que cuando eran chicos las cosas eran más simples para Sam y Dean, asi que aqui hay una amplia comunidad dispuesta a mentirte a gusto. Debo decir que estuve una semana con ganas de tomar helado de chocolate amargo hasta hoy a la mañana... Si por mi fuera, comeria como Dean. Bueno, gracias por el agradecimiento (?) (Perdón: la hora y mi estado de salud. Prueba de ello, mis frecuentes emoticones de XD) Y, si, como demuestra en Something Wiked, desde los cinco años que Sam consigue lo que quiere prácticamente de quien sea.
Casammy; bueno será muy dificil darte una devolución coherente, pero espero que estes leyendo y yo haciendo lo mejor posible. En primer lugar, me mato de la risa el "Lo siento, John, asi es la vida" es exactamente lo que yo pensaba al momento de escribirlo y supongo que es muy fácil estar complacido con lo que nos dice alguien cuando creeemos lo mismo, pero intentaré responder algo. Estoy bastante de acuerdo con casi todo lo que dijiste en tus Reviews (Muchas gracias por haber dedicado tanto tiempo a escribir) hay un punto en el que parece que no estuvieramos de acuerdo, pero no es así: Dean es mucho más transparente para mi que Sammy y por eso suelo tomarlo a èl como punto de referencia, pero no dudo ni por un segundo que Sam tenga el mismo amor, capacidad de entrega y fe que Dean, simplemente, se me da mejor con Dean. Me gusto especialmente el Review de "Sostén Simbólico", porque también creo que es altamente improbable que llevar la vida que los chicos llevaron desde siempre no los ate de manera irrompible; casi lloró con Dean dejando a Ben y a Lisa, pero creí firmemente que era lo correcto y casi trato de escribirle a Kripke agradeciendole (es decir, además de todo, Dean les arruino la vida bastante, pobre, sin querer) y también me sorprendió mucho que nombras lo de la gran muralla de Sam derrumbandose y él superandolo por Dean, porque a mi me parecio tan obvio que me sorprendio que no salieron cientos de comentarios por ahi haciendolo notar... Creo que me gustaría ver algo de Dean y Sam de adolescentes (Aunque claramente me gustan más de niños) y me mato especialmente que hayas notado que en "La adultez de Sammy" quien cumplía la función del padre a angustiar fuera Dean, porque intente demostrar eso y creo que por ser mi primer fic no lo logre del todo, asi que gracias. Mira todo lo que puedes provocar por dejarle unos Reviews a alguien.
Bueno, hace casi dos horas y media que tipeo notas. Y ya no me da más la espalda. Agradezcan. Pero tuve una epifanía, ¿Saben por qué escribo tantas notas? ¡Porque tengo mucho respaldo narrativo detrás de cada historia! Es mi facultad, a algo parecido le dicen neurosis obsesiva.
¡Nos vemos la próxima!
