¡Hola!
Aquí estoy con la tercera y última parte de este fic semi-unitario que, si me permiten, es mi favorita de las tres, ya van a ver porque. Por empezar, porque esta bastante desde el punto de vista de Dean y ya se sabe que Dean es mi favorito y con el que más empatía siento.
Siguiendo con mi noble tradición de distraerme justo cuando necesito estar más concentrada en el estudio, aprovecho para subir esto y probablemente prontamente otras cosillas que se han ocurrido por ahi. (Si, de los chicos de chicos, no puedo evitarlo)
Bien, antes de que lo olvide (porque siempre me acuerdo a último momento) Muchas gracias por los Reviews de "Die Trotzalte" (¡Ya saben donde buscar respuestas!)
Como hoy no tengo fiebre, me calló y los dejo con el capítulo.
Mayo del '91
Merengue
Dean entró a la habitación que compartía con su hermano y se alegró de que Sammy estuviera dormido. Se deslizó dentro de la cama y se tapo, poniendose de costado hacia el pasillo. De ese modo, mataría no dos, sino varios pajáros de un tiro: Bobby le vería el rostro al pasar y notaría que ya dormían; si Sammy despertaba no notaría que algo le pasaba.
Y tampoco le vería la marca en la mejilla, que tenía contra la almohada.
Hablando de Roma.
Dean dio un respingo y se giró, dejando la mejilla resentida al fresco de la noche. La piel aùn le ardía muchisimo y Bobby usaba nula cantidad de suavizante en las sábanas. Vió con alivio que Sammy dormía todavía. Mejor así. Se acurruco más bajo las mantas y cerró los ojos. Ojalá pudiera quedarse allí para siempre.
Debajo de las cobijas.
No tener que levantarse nunca.
A pesar de que Dean no estaba muy seguro de donde salia ese ardor, porque se sentía entumecido emocionalmente, (una sensación que con los años llegaría a ser la regla) le corrieron un par de lágrimas de rabia, dolor e impotencia. Se puso boca a bajo y mordió la almohada, haciendo un esfuerzo considerable por no estallar en una rabieta ahi mismo.
Sam tenía el sueño muy liviano.
- ¿Dean?-
Demonios.
Dean se quedó más quieto aún y casi se olvido del ardor, aunque no del entumecimiento. Quizás, si se quedaba quieto lo suficiente, Sam volvería a dormirse.
- ¿Dean? Sé que estás despierto.- escuchó la voz de Sam más fuerte, justo al otro lado de la separación de las camas gemelas.
Genial. Ahora ni siquiera estaba acostado.
- ¿Qué quieres, Sammy?- Dean se destapó la cabeza y giró el cuello para mirarlo.
- Dean... - Sam parecía que iba a empezar con una de sus ideas ocurrentes que tenía cada tanto. Como ir a pasar su cumpleaños a casa de Bobby, por ejemplo. Así había empezado todo. - ¿Estás llorando?- cambió de rumbo de repente, poniendose serio.
Prefería alguna de sus ideas ocurrentes.
- No.- el entumecimiento estaba avanzandole por el cuerpo, porque lo único que quería era dormirse de una vez. - Tengo sueño, Sammy. Es tarde. Durmamos.-
- Pero...-
- ¡Basta, Sam! ¡Dejame en paz!- Dean se tapo hasta la cabeza de nuevo y se abrazó las rodillas.
Sam no dijo nada y Dean creyo que por una vez, una maldita vez, Sammy dejaría las cosas como estaban y se rendiría.
Sintió el peso de Sam sentandose junto a él en su cama.
Mal-di-ta se-a.
Sam le destapó la cara y lo miro gravemente.
Dean ya no tenía palabras para insultar. Si hubiera tenido más fuerzas, si no se hubiera sentido tan jodidamente roto y cansado por dentro, hubiera hecho el intento de buscarlas. Miró un poco a Sammy y después se refregó la mejilla contra la almohada, dandole a entender que quería dormir.
- Escuche gritar a papá.-
Hoy Sammy estaba muy poco receptivo.
- Que buen oído.-
- ¿En serio lo odias?- Sammy no parecía ni asustado ni sorprendido ni molesto. Casi parecía tener un "Te comprendo" grabado en cada rasgo del rostro.
Dean no quería ver nunca más esa expresión en el rostro de su hermanito.
Así que cerró los ojos y, por primera vez, una vocecita imperante, que parecía venir desde dentro de su pecho, ahí donde sentía que tenía algo roto a patadas que se le clavaba dolorosamente, ordenó: "Niegalo todo"
- No, Sammy. No odio a papá.- lo dijo con tono seco y triste, vacío de toda certeza.
- ¿Me odias a mi?- y a pesar de todo, no pudo menos que admirar a su hermanito, porque a pesar de que estaba asustado y era evidente que se echaría a llorar en cualquier momento, se había atrevido a preguntarlo.
Y al momento siguiente se sintió furioso. ¿Cómo demonios podía pensar Sam que él pudiera llegar a odiarlo alguna vez?
- En este momento, sí.- La expresión de pánico de Sam fue tan divertida que Dean no pudo menos que sonreír y Sam sonrió también.- Te odio por preguntarme que si te odio. Nunca.- afirmó el mayor. Y en el proceso de levantarse con rapidez para burlarse de Sammy, las piezas rotas de lo que fuera que había dentro de su pecho tintinearon un poco y chocaron entre ellas, pero ya casi no le dolieron tanto.
- ¿Me lo prometes?-
- No te odio, Sammy.- Dean puso solenmemente una mano sobre su corazón.
- ¡No! Prometeme que nunca, no importa lo que pase, me odiarás.-
- Nunca. No importa lo que pase.-
Sam sonrió satisfecho y se bajo de la cama de su hermano para volver a la suya.
- ¿Sammy?- la voz de Dean lo hizo darse media vuelta, justo cuando ya estaba por volver a acostarse.
- ¿Si?- La mayoría de los niños decía "¿Qué?" de mala gana, arrastrando las és.
Pero no Sammy.
- ¿Me das un abrazo?-
Demonios que las lágrimas dolían más cuando no había nadie para abrazarlo un poco. Se le nubló la vista y sólo pudo ver como Sam pasaba delante de él, ignorandolo. Después, escucho la puerta de la habitación cerrarse y quedo en medio de la oscuridad.
Justo cuando un sollozo especialmente ruidoso y fuerte, por sentirse abandonado hasta por Sammy, le ganaba la garganta, sintió que su hermanito se sentaba junto a él y le pasaba los brazos alrededor del torso, cerrandolos en su espalda.
Cuando Sammy hundió la frente en su pecho, Dean se dio cuenta que lo que fuera que sentía roto y enfermo ahí dentro, se había vuelto a unir como por arte de magia y ya no lo sentía.
Ya no sentía nada, ni el peso de las lágrimas en los ojos.
- ¿Por qué cerraste la puerta?- Dean le paso primero el brazo derecho sobre los hombros y después el izquierdo. Apoyo la mejilla derecha sobre la cabeza de su hermano. - Asi esta todo oscuro.-
- No me importa. No hay nada que pueda venir por mi ahora. Estas tu. Bobby no dejaría que un moustro viviera en su armario.-
- No, no lo dejaría.- y más para calmarse a si mismo que por Sam, Dean se acunó un poco.
- Además... ¿No querrás que nadie vea nuestro momento de chicas, no?- Dean rió. Un poco por no desanimar el comentario bienintencionado de Sammy y otro poco por el humor irónico en eso. Él era quien había impuesto la frase entre ellos y ahora Sammy la usaba en su contra.
- No me importa. Eres mi pequeño hermanito.-
- El otro día dijiste que ya no era tan pequeño.- Sam se refería a un berriche que había armado por ver sus caricaturas favoritas cuando Dean quería ver un partido de beisbol.
- Mentía. Eres pequeño.- Dean recordó la reciente discusión con su padre. - Siempre serás pequeño.- lo abrazó más fuerte. Hubiera necesitado mucha fuerza para impedir que Sammy creciera hasta sus casi dos metros. - Siempre.- le besó la coronilla, tres o cuatro veces seguida, ruidosamente, como solía hacer cuando el mismo tenía la edad de Sam y Sam exactamente la mitad. Sam, rió sonoramente (hacia mucho tiempo que Dean no era tan cariñoso con él) y eso acabo por tranquilizar y relajar a su hermano mayor.
- Bueno, enano. A dormir.- Dean le frotó la espalda para separarlo de él.
- Puedo dormir aquí contigo si quieres.- Dean no podía verlo por la oscuridad, pero estaba seguro de que Sammy estaba poniendo su cara de cachorrito manipulador.
Agradeció no poder verlo.
- No, esta bien. Eres tan pequeño que podría aplastarte y no notarlo.- Dean lo empujo suavemente y lo acompañó hasta la cama. Lo arropó, volvió a abrir la puerta que dejaba entrar la luz del pasillo y se acosto en su propia cama.
Sintiendose infinitamente más entero y feliz que la primera vez, Dean se puso de costado mirando hacia Sam y cerró los ojos.
- ¿Dean?-
- ¿Qué, Sammy?-
- ¿Qué te paso en la mejilla?-
- Me pico un insecto. Ya no me duele. Duermete.-
- Debía ser uno muy grande.-
- Más grande que tú, seguro. Por eso nunca te encontramos piojos, porque son aún más diminutos que tú. Duermete.-
- ¿Dean?-
¿Qué demonios quieres ahora?- Dean se giró sobre su espalda y se quedo mirando el techo. Sammy no tenía sueño esa noche.
- ¿Y mi pastel?-
Dean casi tuvó ganas de reír histéricamente porque Sammy no siguiera intentado saber que le pasaba.
Gracias a Dios.
- ¿Quieres más pastel?- Dean se sorprendió un poco: Sammy no solía comer tanto y ese fin de semana había comido como si no hubiera un mañana: Bobby debía creer que su padre no les daba de comer.
Lo que no era completamente cierto.
- Mañana le pediremos a Bobby.- Dean se giro de vuelta e intento seguir durmiendo.
- No, Dean. Yo... -
Ahora ya exasperado, Dean se sentó en la cama y se paso la mano por el cabello.
- ¿Tiene que ser ahora, Sammy?-
- ¡No, Dean!- la expresión de Sam era mitad divertida y mitad fastidiada. - Quiero mi otro pastel.-
- ¿Qué otro pastel?-
- El tuyo.-
Dean seguía sin comprender y se le notaba en la cara. Sam se preguntó como podía ser tan tonto.
- El que me haces todos los años. Cuando sólo estamos tu y yo.- explicó Sammy.
Dean rodó los ojos, pero se quedo sin palabras. No podía creer que en medio de probablemente el mejor fin de semana de su vida, Sam recordará eso.
- Ya tuviste un pastel. Uno de verdad.- Dean se recostó sobre la cama y se preparo mentalmente para dejar ir la posibilidad de dormir hasta pasada la medianoche.
No tendría que haber permitido que Sammy comiera tanta azucar durante esos días.
- Tu pastel también es de verdad.- afirmó Sammy. - Y es tuyo.-
Dean sabía (o creía saber) a que se refería Sam. La primera vez que lo había hecho, era el cumpleaños número cinco de su hermano y John los había llevado a desayunar. Y por ser el cumpleaños de Sammy, John los había dejado escoger dos muffins a cada uno. A mitad del desayuno, Sammy había querido ir al baño y John lo había llevado. Cuando volvieron, Dean ya había acabado su chocolate y ambos muffins habían desaparecido. Uno, estaba entero cuando ellos se fueron.
- Vaya, tenías hambre.- John le golpeó el hombro cariñosamente y era una de las pocas muestras de cariño que Dean recordaba.
Dean había asentido y tomado su vaso de naranja sin decir nada. Pero más tarde ese dos de mayo, ya de noche, cuando escucharon el Impala perderse en la oscuridad, Dean sacó uno de los muffins de su desayuno de la mochila, le puso un fósforo encima y se lo acercó a los labios a su hermanito, que miraba encantado la llama azulada.
- Pide un deseo, Sammy.-
Así que esa era la tradición Winchester para los cumpleaños de Sammy; Sam rogaba ir a desayunar, después distraía con algo a su padre y por la noche Dean sacaba un muffin y él, soplando un fósforo, pedía un deseo.
No había tradición Winchester para los cumpleaños de Dean.
No por ahora, al menos.
- ¿De dónde quieres que saque un muffin, Sam? No creo que Bobby tenga.-
- ¿No crees que haya quedado una panqueca de esta mañana?- pregunto ilusionado Sammy.
- No quedo nada, nos comimos todo y de todos modos no bajaré.- Dean se pusó un brazo sobre los ojos y resopló, sintiendose bastante desesperado.
- No me importa el muffin, Quiero que me cantes el feliz cumpleaños.- dijo de pronto Sam.
Dean lo miro, sorprendido.
- ¿Qué quieres qué? No.-
- Es mi cumpleaños todavía.- afirmó caprichosamente Sammy.
Que molesto podía ser Sammy cuando no era endomoniadamente tierno.
- Ya te aprovechaste mucho de eso. Duermete.- dijo por quinta vez en menos de una hora el mayor,
- Si me cantas el feliz cumpleaños, me dormire.-
Mocoso malcriado.
- Esta bien.- Dean tomó aire y comenzó.- Feliz cumpleaños... -
- No, así no. Como cuando eramos pequeños y me abrazabas y me cantabas el feliz cumpleaños hasta que me dormía.- Sam hizo un gesto de puchero. Incluso le brillaron peligrosamente los ojos.
Dean no sabía si reír por lo de "cuando eramos pequeños" o estragular a ese pequeño manipulador semi profesional.
- ¿Te dormirás si lo hago?-
- Si.- contestó de inmediato.
- ¿Lo prometes?-
- ¡Lo prometo!-
- Esta bien. Hazte a un lado.- Dean se subió a la cama de su hermano y se acostó allí. Se tapo, puesto que sabía bien que una vez que Sam se durmiera no podría zafarse. Sam se acurrucó entre sus brazos y escondió la cara en su pijama. - ¿No irás a chuparte el dedo, o si?-
- Idiota.-
- Nenaza.-
- El feliz cumpleaños.- exigió Sam, acomodandose más.
Y Dean le canto el feliz cumpleaños, una, dos, varias decenas de veces durante una hora, hasta que Sam se quedo definitivamente dormido. Cuando Dean intento volver a su cama, Sam lo aferró de la camiseta y gruñó.
Pero a Dean se le había ido el sueño, así que comenzó a tararear una canción que había oído por la radio, el sencillo que acababa de lanzar una de las bandas favoritas de su padre. La quinta vez que empezó a cantar, se quedo dormido a mitad de la segunda estrofa:
"Never opened myself this way...
Life is ours, we live it our way.
All these words I don't just say.
And nothing else matters."
John y Bobby habían llegado justo a tiempo para el último "Feliz Cumpleaños" y escucharon el silencio cuando Dean se durmió finalmente.
- Sam puede esperar un año más.- concedió al final John.
Pero con Dean, ya había pasado el punto de no retorno.
FIN
Bueno, no creo que haga falta explicar porque es mi favorito, pero lo haré de todos modos: ¡Porque sólo están los chicos en escena y Dean se porta como el hermano mayor consentidor que es! Y si, adoro la vena manipuladora de Sam, que muestra desde los cinco años.
En tren de explicar el subtítulo (que es un poco extraño hasta para mi) diré que quería una palabra que expresara algo dulce que mantiene unido (más bien pegoteado) y aunque algo de repostería sé, lo único que me vino a la cabeza fue "merengue" Lo que después me pareció muy útil, porque en el lunfardo (porteño, al menos) "merengue" alude a situación complicada o problemática, que es un poco por lo que esta pasando a Dean en ese momento, siguiendo la línea del capítulo anterior. (Por cosas así es que, a pesar de funcionar por separado perfectamente, quedaban mejor los tres fics juntos)
Respecto de este capítulo, debo decir que se me ocurrieron más bien los tres en simultaneo, pero que este fue el primero que escribi, prácticamente de un tirón o dos, y fue el que menos cambios tuvo, así que fue mi norte, de alguna forma. Me fue un poco más fácil, creo, porque lo hice a los pocos días de haber visto "The man who would be king" y no recuerdo porque tontería entendía bastante lo maltrecho que podía estar Dean. También porque, debe tener algo que ver con los otros capítulos finalmente, (ustedes no lo notan, pero yo puedo ver como se fueron influenciando mutuamente) los chicos se comportan bastante como lo harán de adultos, con Sam intentando hablar y Dean intentando no hacerlo.
La escena disparadora paso un poco como detalle, pero bueno: era la de Sam pidiendo su muffin-pastel-torta (Puedo escribir "torta" en la narración, pero no puedo escucharlos a ellos, ellos tienen que decir "pastel") me parecía un gesto muy de Dean darle un mini- pastel a su hermano. Después de todo, él si sabe (o supo, mejor) lo que era tener un cumpleaños de verdad.
Por último, aunque es bastante tonto, creo, la canción con la que se duerme Dean es de Metallica (Si, me acorde de "Phantom Traveller" otro de mis favoritos) "Nothing else matters" que primero la elegi medio arbitrariamente (no tenía muy en claro que decía la canción, pero el título se ajusta a la relación Dean/Sam) pero después de buscar la letra me gusto mucho más. Y de hecho salió al mercado en 1991, pero ya no me pregunten que mes.
Ahora, ¡Respondo Reviews!
Scarlett: Muchas gracias por decir que esta bonita la historia. Aquí esta la última parte. Espero que te haya gustado. ¡Saludos!
Nora29: Bueno, imaginate que fue tremendo lo de "¡Como escribes...!" ¡Gracias! Si, el capítulo del que hablas... Salvation... a mi también me dio mucha bronca. Creo que todos pensamos: ¿Qué? ¿Es una joda? Flaco, te estuvo llamando desde el primer capítulo... (o algo así, bueno, más o menos) Si, me ha quedado un poco drámatico, pobre Dean, le hago pasar cada cosa... igual no fue tan fuerte (Ok. Estoy defendiendo a John) (Me siento como Chuck en este momento) Bobby pudo intervenir y tratar de ayudar, pero tampoco hubiera pasado a mayores la cosa (físicamente hablando) No te preocupes. ¡Muchas gracias por el Review!
Esto es todo. Por más que crea que esta vez ha quedado bastante claro, saben que siempre son bienvenidas las preguntas y dudas.
¡Nos vemos!
