Enfrentamiento (Pt 2)

Hm hm – Rió Shadow - ¿Jueguito?
Se que quieres la ubicación de la esmeralda para robármela
¿De dónde saca esas ideas? Yo no tengo deseos de robársela
Eso no lo creo. Sé que has inventado todo ese cuento solo para tratar de que confiara en ti

Suspiré y reí por lo bajo, emprendiendo nuevamente mi camino. Por un momento pensé que él sabía todo sobre nuestro plan.

Está completamente equivocado
Eso lo veremos

Lo siguiente que escuché fue unos ruidos metálicos, estaba totalmente segura –que hasta podría apostar todo lo que poseyese en ello– de que se trataban de los robots de Eggman. Disparos fueron lo que se escucharon después. Escuché, difícilmente a causa de todo el ruido que había en aquel lugar, como Shadow gritaba una y otra vez "Chaos Spear", los cuales eran seguidos de una explosión. Poco después todo volvió a la calma.

Le dije que sus robots no eran desafío alguno
En ese caso, déjame presentarte una de mis mas grandes creaciones… ¡Metal Sonic!

Nuevamente escuche pasos metálicos.

¿Metal Sonic? Hm hm. – Rió nuevamente – Ya he lidiado con él
Dirás con su versión pasada. – Los ruidos metálicos cesaron– ¡Este es Metal S Sonic! Parece un robot sencillo de destruir, pero es tan fuerte como tú en tu súper forma.
– Hmph, eso ya lo veremos

Empecé a escuchar golpes, luego disparos seguidos de explosiones. Me preocupaba el no saber quien estaba ganando en lo que sonaba ser una violenta batalla. Corría por el pasillo lo más rápido que podía, solo faltaba un piso para llegar a donde la esmeralda.

Acéptalo Shadow… Tú no puedes ganar – Temblé ante tal comentario. ¿Shadow estaba perdiendo?

¡Demonios! ¡Tenía que darme prisa!

Minutos después ya me encontraba en el séptimo piso, lo siguiente que tenía que buscar era la decima puerta metálica. Poco tiempo después la encontré sin mucho problema, vi que no parecía diferente a las demás, excepto a que este necesitaba una clave de acceso. Invoque mi Piko Piko Hammer, no tenía tiempo para adivinar una estúpida contraseña. Golpeé la puerta lo más fuerte que pude, pero no pude derrumbarla, a cambio, la puerta me lanzó una fuerte carga eléctrica, la cual duró como unos diez segundos. Caí sentada, tratando de evitar pensar en el dolor. Poco después la alarma sonó. Perfecto… simplemente perfecto.

¿Qué está sucediendo? – Escuché preguntar a Eggman – ¡¿Qué diantres está haciendo esa eriza tonta aquí?
Hmph, le advertí Doctor – Comentó Shadow, su voz parecía algo cansada.
¡Debí creerte! Metal Sonic, encárgate de ella – Me alarmé ante aquella orden. ¿Tendría que pelear contra Metal?
Yo me encargare de ella – Intervino el erizo negro.
Tú estás lastimado, no podrás usar tu máxima fuerza.
Hmph, no necesito todo mi poder para derrotar a esa chiquilla.

Fruncí el ceño y me levante del suelo. Tome con cierta dificultad mi martillo y me prepare para un segundo ataque. Golpeé varias veces la puerta, tratando de hacer caso omiso al dolor que incrementaba por cada golpe que daba. Después de un total de nueve golpes, la puerta finalmente cedió. Caí sentada al suelo, respiraba agitadamente. Trataba de recuperar el aliento. Tras un par de minutos de descanso me levanté con ayuda de mi martillo y después lo usé como si se tratase de una muleta.

Entré con sumo cuidado al cuarto. Se encontraba todo oscuro, pero gracias a la luz que transmitía la esmeralda, la cual estaba colocada en medio de la habitación, pude ver por donde caminaba. Al encontrarme enfrente de aquella preciada joya, levanté mi martillo y destruí con un golpe aquel cristal que la protegía del exterior. Agarré aquella esmeralda morada con mi mano libre, teniendo cuidado de no lastimarme con los pedazos de cristal. Baje la mirada después de dar un largo suspiro para después dirigirme hacia la entrada del cuarto.

– Es… impresionante que hayas conseguido esa esmeralda por ti sola – Sonreí, sin levantar la mirada.
– Creo que fue gracias al entrenamiento que hice estos últimos años – Comenté, dirigiendo mi mirada al erizo que se encontraba recargado en una de las paredes cercanas a la puerta, con los brazos cruzados y con los ojos cerrados.
– Lamento ser el portador de malas noticias pero tu entrenamiento se irá al por el excusado, pues me temo que tendré que pedirte que me entregues esa esmeralda – Ordenó, levantando la mirada hacia mí.

Reí frenéticamente sin poder evitarlo.

– Ay Shadow, ¿Te han dicho alguna vez que eres tan gracioso? – Frunció el ceño. Al parecer mi comentario no le había hecho nada de gracia.
– Dame la esmeralda si no quieres resultar herida – Exigió, descruzando sus brazos.
– Intenta quitármela – Le reté

Coloqué la esmeralda en su antigua posición mientras que Shadow, aun molesto, corría hacia mí. Con mi martillo traté de golpearlo, pero él esquivo ágilmente el ataque. Comenzó a darme una ráfaga de puñetazos, los cuales pude esquivar con cierta de facilidad pues sus golpes eran algo lentos. No quería lastimarme… no más de lo que ya estaba a causa de aquellos choques eléctricos que tuve que soportar.
En un "descuido" de él, aproveché para propinarle una patada en el costado izquierdo. Lo hice con muy poca fuerza, pero él se lanzó al suelo, fingiendo haber sido pateado con brusquedad.

Vaya actuación que dábamos.

Me giré para agarrar nuevamente aquella esmeralda, pero antes de poder tan siquiera tocarla, una mano dura y fría como el hielo me sujetó del brazo. Di la vuelta para enfrentarme a fuera quien fuera por no haberme dejado hacer aquello, pero antes de que pudiera hacer algo, una segunda mano me tomo del cuello con brutalidad, levantándome completamente del suelo en cuestión de segundos. Coloque ambas manos en el frio brazo de mi agresor y abrí lentamente un ojo para ver de quien se trataba, aunque he de admitirlo, era algo sencillo de adivinar…

– ¡Suéltame, estúpido… cacharro¡ - Grité con mucha dificultad, consiguiendo solo que apretara más su metálica mano sobre mi garganta.
¡Hohoho! – Escuché reír a Eggman por el altavoz - ¿Creíste que te saldrías con la tuya?
– Se… que lo haré – Susurré, bajando mi mano para tratar de alcanzar el martillo que, afortunadamente, se encontraba de forma vertical, reposando en la repisa de la esmeralda.

Estaba a punto de alcanzarlo, pero Metal Sonic se dio cuenta de mi jugada y lo evito apretando un poco su mano y elevándome más del suelo. Ya no podía respirar, me quedaba poco oxigeno en mis pulmones. ¿Acaso así de fácil terminaría mi vida?

Elimínala del mapa Metal – Ordenó el creador de mi futuro asesino.

El robot azul convirtió su mano libre en una filosa cuchilla. Me observo por un momento con sus ojos rojos. Estaba segura de que si él tuviera boca, sonreiría de una manera tan vil que asustaría hasta al más valiente de todo el planeta.
Dejé caer mi única mano que seguía sujetando su brazo. Ya no tenía nada de fuerzas, se había agotado casi todo el oxigeno que aun me tenia viva. Cerré los ojos, esperaba morir antes por falta de aire que sentir primero aquella afilada cuchilla penetrándome por completo…

Lo siguiente que sentí fue el duro golpe del suelo. Inhale todo el oxigeno que pude antes de empezar a toser. Levanté la mirada, vi a un Metal Sonic inmóvil, observando la mano que había atravesado por completo su metálico cuerpo. Aquella mano enguantada fue retirada lentamente de su cuerpo, dejando ahora a la vista un gran hoyo con algunos sobresalientes cables, de diferentes colores, que echaban algunas chispas. Los ojos rojos de Metal se apagaron y la maquina cayó en picada. Fui afortunada de haber reaccionado rápido para evitar que su peso me cayera encima.

¡Que!... ¡¿Qué diablos hiciste? – Gritó Eggman

Shadow se acerco a mí para ayudarme a levantarme. Una vez de pie lo empujé para después darle una mirada amenazadora.

– Tardaste mucho – Gruñí molesta

Él simplemente sonrió.

– Doctor… – Observó la cámara de seguridad que se encontraba en la habitación – Me temo decirle que su robot tiene unas cuantas fallas.
¡Maldito! ¡Ahora me las pagaras!

Tomó rápidamente la esmeralda morada y con su otra mano me sujeto del brazo. Salimos a paso veloz de aquella habitación hasta llegar al pasillo, el cual se estaba llenando de robots.

¡Fuego!
– ¡Shadow! – Le llamé al escuchar como los robots comenzaban a disparar
– Chaos… ¡Control! – Invocó, haciéndonos desaparecer antes de que aquellos disparos nos lograran lastimar.

Reaparecimos en Angel Island, frente a la Master Emerald. Examiné todo el lugar con la mirada, parecía que fuimos los primeros en llegar.

– Espero que a los demás les vaya mejor que a nosotros – Dije dirigiendo mi mirada a mi compañero, este parecía estar distraído – ¿Shadow?

Me acerque a él. Este observaba su mano con la mirada confundida. Miré detenidamente su mano, el guante estaba manchado de rojo.

– ¡Shadow! T-tu mano… ¡Estas herido! – Grité alarmada.
– No es nada – Respondió simplemente.
– Déjame revisarte – Pedí tomando su mano.

Retiré el guante manchado. Sus nudillos estaban sangrando levemente. Me quede confundida, ¿Cómo se había hecho esas heridas?

– Metal era algo duro de romper – Comentó, respondiendo mi pregunta como si hubiese leído mi mente.
– Lo lamento mucho, si tan solo no hubiera bajado la guardia, yo…
– Te preocupas mucho por un par de rasguños – Me interrumpió – Ya te dije que no es nada – Dijo, recuperando su guante que aun tenía en mi mano derecha.
– Aun así… Lo lamento…

El erizo azabache se puso cuidadosamente su guante anteriormente blanco. Cerró un par de veces la mano, parecía que aquellas heridas no le dolían para nada. Poco después, camino hacia el árbol más cercano que vio para luego recargarse en el con los brazos cruzados. Reí involuntariamente al verlo.

– ¿Qué sucede? – Preguntó, levantando una ceja.
– Ah… n-nada, solo que… me recordaste… a Knuckles.
– Eres pésima mintiendo.

Suspiré amargamente. Pero luego volví a sonreír divertidamente.

– Bueno. La verdad es que… yo también pienso que eres lindo cuando te preocupas – Reí nuevamente al ver lo sorprendido y sonrojado que se encontraba aquel erizo negro.

Caminó hacia mí, molesto y frunciendo el ceño. Me hubiera asustado si no fuese porque aquel color rojo en sus mejillas seguía presente.

– Dame el audífono – Ordenó, extendiendo su mano hacia mí.
– Hmph, malhumorado – Musité, entregándole aquel pequeño aparato en la palma de su mano.

Shadow cerró su mano extendida con mucha fuerza. Logre oír como aquel audífono se rompía en pedazos. Posteriormente abrió una vez más su mano, dejando caer los miles de pedazos que anteriormente formaban el aparato. Una vez hecho esto, volvió a su sitio en aquel árbol. Imagino que hizo eso por precaución, para que no volviera a escuchar lo que él decía aunque se encontrara lejos de mí.

Reí por lo bajo, siendo interrumpida por un ruido proviniendo de los arbustos. Giré mi mirada hacia aquel sitio dándome cuenta de que solamente se trataban de Cream y Sonia.

– ¡Hey, chicas! – Saludé, caminando hacia ellas.
– ¡Hola Amy! – Saludo Cream, regalándome un fuerte abrazo.
– ¿Cómo les fue? – Me preguntó Sonia una vez que Cream se separo de mí.
– Pues diría que bien… con unos cuantos problemas. Nada de lo que no pudiéramos lidiar Shadow y yo – Respondí, levantando el pulgar en alto en señal de victoria.
– Me alegro por ti – Sonrió la eriza fucsia – Por cierto… ¿Y Shadow?
– Esta por allá – Dije apuntando a mis espaldas – Parece que anda descansando. Pero olvidémonos de nosotros. ¿Cómo les fue a ustedes?
– Pues bien… sin contar que tuvimos que darnos un chapuzón

Ambas rieron al ver mi mirada confundida.

– Según Tails, la esmeralda que debíamos buscar nosotras se encontraba en Emerald Coast – Dijo la conejita de color crema.
– Ambas tuvimos que nadar un buen rato, pues resultó que la esmeralda se encontraba en el mar – Continuó explicando Sonia
– Ya veo… ¿Y tuvieron suerte? – Pregunté
– Claro que sí. Aquí esta – Contesto Cream, sacando una esmeralda roja de una bolsita naranja que llevaba colgando de su hombro

Tomé la esmeralda con una sonrisa marcada de oreja a oreja.

– ¡Con estas ya son tres esmeraldas! – Exclamé emocionada – Solo falta que los demás lleguen.

Me giré para enseñarle la joya a Shadow, pero este se encontraba ocupado charlando con Manic y Espio. No los había escuchado llegar.

Emprendí camino hacia el altar de la Master Emerald, sentándome en el primer escalón. Observe la esmeralda en mis manos, ¿Qué se supone que deberíamos hacer después de reunir las siete? Pero… ¿Lograríamos al menos reunirlas? Nazo podría aparecerse en cualquier momento y matarme con facilidad.

Escuché un leve golpe procediendo desde la ubicación de la gran esmeralda verde. Cerré los ojos, tenía miedo de imaginar que ese erizo blanco se encontrara detrás de mí, a punto de atacar. Abrí los ojos y, aun con el miedo que lograba ponerme los pelos de punta, moví lentamente mi cabeza para lograr ver a aquella persona que se encontraba con la esmeralda. Un gran alivio surgió al ver que solo se trataba de Knuckles, apoyado en uno de los pilares con una amplia sonrisa mientras que Rouge seguía hablando con él sobre quien sabe qué cosa.
La murciélaga blanca notó mi mirada posada en ellos. Sonrió mientras saludaba con la mano energéticamente. Devolví el saludo, con una sonrisa forzada.

Poco tiempo después, Vector y Charmy fueron los siguientes en llegar a la isla flotante, siendo la abeja quien llevaba una esmeralda blanca en sus manos.

Contemplé el cielo, el cual estaba siendo invadido por nubes grises, tapando así los rayos del sol y el hermoso celeste que se podía presenciar. Lo menos que quería era que fuese a llover en un momento tan desesperante como ese.

Alrededor de cinco minutos después llegaron Sonic y Tails, siendo el primer mencionado quien tenía una esmeralda de color amarillo en su mano.

– Hey bro, para ser el más rápido del mundo si que tardaste – Rió Manic al verlos llegar.
– Lo siento, tuvimos unos cuantos problemas, pero ya estamos aquí – Dijo el erizo azul.
– Además, 'más vale tarde que nunca' – Citó el zorro de dos colas.

Todos los demás nos reunimos con los recién llegados, siendo ahora yo la última en llegar.

– ¿Encontraron las esmeraldas? – Preguntó Sonic en general, siendo respondido con un "si" entre la mayoría de los presentes
– ¿Pero que se supone que hagamos con estas esmeraldas? – Cuestionó el camaleón cruzándose de brazos. Excelente pregunta si me lo preguntan.

Todos posaron sus ojos sobre el erizo de tez azulada, esperando ansiosos la respuesta de este.

– Si les soy franco… – Comenzó a hablar, con una mirada seria – No tengo ni la más mínima idea – Admitió apenado, causando que todos nosotros casi nos cayéramos al suelo de la impresión.
– Que sorpresa nos has dado hermanito – Dijo Sonia, cruzándose de brazos – Mandándonos a buscar cosas que ni sabes para que los vamos a utilizar.
– Aun así, las Chaos Emeralds nos van a servir de algo – Se defendió Sonic – Amy… en ese libro que leíste… ¿No menciono algún tipo de hechizo o algo? – Preguntó, causando que todas las miradas se dirigieran a mí, cosa que me molesto.

Cerré los ojos para concentrarme mejor en aquellos párrafos del viejo libro, tratando de repasarlos con las vagas palabras que aun recordaba. Luego de un corto lapso de tiempo, abrí los ojos. Decepcionada negué con la cabeza.

– Que mal, estuvieron tan cerca de lograr algo

Todos dirigimos la mirada hacia donde provenía aquella voz. Aquel erizo blanco se encontraba de pie sobre la Master Emerald, lanzando una tenebrosa mirada con sus ojos verde pálido.

– Así que Amy tenía razón… ¡Todo esto está relacionado contigo! – Gritó Sonic, colocándose enfrente de mí.
– Exactamente. Debes de ser un gran estúpido para no haberte dado cuenta desde el principio. – Se burló – Por cierto… Amy, feliz cumpleaños. Tengo un regalo para ti. ¡Un viaje solo de ida al infierno!

Saltó hacia nosotros, preparando una especie de esfera blanca en la palma de su mano. Empujé hacia un lado a Sonic para abrirme paso y posteriormente correr a enfrentarle. Si alguien iba a morir, deseaba que fuera únicamente yo y no mis amigos.
Con el martillo rojo gigante en mis manos me preparé para pelear.

– ¡Mue…! – Calló de pronto, ya que no había visto venir un duro golpe de parte del equidna rojo.
– ¡Sal de mi isla! – Gritó, viendo como Nazo rodaba un poco por el suelo.

Los demás se colocaron a mis costados, cada uno en una pose de pelea.

– Debo admitir que ese golpe me tomo desprevenido – Dijo levantándose del suelo – Pero no creas que volverá a ocurrir.

Una especie de torbellino blanco se formo por arriba de él. Nazo, al levantar la mirada, fue golpeado por aquella cosa, siendo mandado lejos nuevamente.

– Perdón, ¿decías algo? – Rió Rouge, dejando de usar su ataque para después chocar manos con Knuckles. Parecía que esto sería más fácil de lo que imaginé. Eso me dejo un poco mas aliviada.

Observé como Nazo aparecía detrás de Knuckles y Rouge.

– ¡Cuidado! – Grito Charmy.

Demasiado tarde. Ambos ya habían recibido un fuerte puñetazo de parte del erizo blanco. Sonic fue el siguiente en tratar de pelear contra el enemigo, siendo apoyado por Tails, Vector y Espio.

Sonic trataba de atacarlo con su Spin Dash, Tails lo intentaba usando una especie de pistola que lanzaba una clase de esferas láser amarillas. Vector igual lo intentaba lanzando unas bolas de fuego que emergían de su boca mientras que Espio, quien se había hecho invisible, lanzaba sus shurikens desde diferentes ángulos pero ninguno de ellos lograba hacerle daño alguno al erizo blanco.
Nazo creó una especie de campo de energía a su alrededor, el cual lanzó a los cuatro de espaldas al suelo.
Charmy, en un vago intento de pillarlo por sorpresa, voló por detrás de Nazo para golpearlo. El erizo blanco escuchó el zumbido de sus alas por lo que volteó y rápidamente le lanzo una esfera, tirándolo lejos del lugar.
El siguiente en pelear fue Shadow, seguido por Rouge y Knuckles, pero ellos terminaron igual que Sonic y compañía.

Manic y Sonia flotaron con la mano los medallones que tenían colgando en su cuello, estos se iluminaron e hicieron aparecer una batería y un guitarra con teclas de piano.

– Hahaha, ¿Qué piensan hacer? ¿Tocar la marcha funeraria? – Se burló Nazo
– Es buena idea, ya que pronto acabaremos contigo – Dijo Manic – ¡A tocar sis!

Manic sacó unas baquetas de su chaleco rojo y toco su batería como todo una estrella de rock. Nazo lo observó confundido, sin predecir el duro impacto que recibió debido a que una enorme roca sobresalió del suelo, golpeándolo fuertemente en la mandíbula hasta ser lanzado al cielo. Sonia toco unas cuantas notas en su piano-guitarra, lanzando desde la parte superior de su instrumento un rayo violeta directo al erizo blanco, quien lo recibió sin poder esquivarlo.
Shadow aprovecho y, con un Chaos Control, apareció por arriba de Nazo. Con ayuda de sus Air Shoes se mantuvo en el aire, esperando el momento preciso para darle una potente patada al maligno erizo, quien, al llegar al suelo, dejó un enorme cráter. Suerte que nadie estaba en su camino ya que aquel golpe hubiese sido fatal.

El erizo negro apareció a mi lado, cruzándose de brazos y sonriendo. ¿Había acabado con aquel ser?


Nop, este no es el final, pues el capitulo resulto ser mas largo de lo que esperaba ^^U
Hehe... Espero que me disculpen por tardar en actualizar T.T

DarkBlue: Gracias por tu comment amigo :D... Haha see... aveces Eggman tiene ases bajo la manga, pero esta vez no le sirvio de mucho, solo para dar un susto xDD... Shadow y Amy... Sonic y Amy... aun sigo pensandolo O.e...

Alicia the Hedgehog: Muchas gracias por tu review ^o^ xD creo que esta parte responde tus preguntas y bueno... en el final no pienso que haya romance, pero aun asi le tengo que pensar por si acaso xDD

Darkness da' Hedgehog: Wiii! Me alegro que sepas quien es el erizo blanco! *u*... y see... conosco a Master xD (Despues de tres meses contesto apenas tu pregunta xD) Y ya subi la parte O.O... aun asi... creo que Eggman se enojo... y mucho xDD

DaughtetOfEvil'09: xDD pues te esperas para otra historia que haga... quizas un poco de Gore "fuerte" (bueno... algo asi) pase en el nuevo fic "Nightmare"... OMG! Spoiler! u.ú... oh bueno, tu ya sabes que va a pasar en ese fic... aunque no todo ya que cambiare unas cosas, claro esta xDD

ISC14: Gracias por tu review! Hehe me alegro mucho de que pienses eso! ^u^... este capitulo es el mas largo del fic, solo que no lo subi completo, pues me recomendaron hacerlo por partes n.n