Oh dios, ¿Cuantas veces tendre que seguir disculpandome por la santa tardanza?
¡Lo siento mucho! He estado sin inspiracion estas ultimas semanas T.T
Bueno... ¡Aqui el siguiente capitulo!... Para aquellos que quieran saber cuando falta para que publique el siguiente cap de algun fic mio, entre a mi Profile, ahi sabran ^^

Ahora si, ¡Espero que disfruten del siguiente capitulo!


Realidad

Desperté. Lentamente me erguí de la cama en la que yacía dormida y miré a mí alrededor. Estaba en mi habitación. Me levanté con cierta pereza y abrí la cortina. El cielo estaba nublado, casi parecía de noche.
Me senté en la cama. ¿Cómo había llegado ahí? Lo último que recordaba era… nada.

Decidí dar un pequeño paseo, quizás para así despejar mi mente. Me cambié de ropa, una blusa de tirantes y un pantalón deportivo, ambos color rosa con blanco. Me puse mis tenis y mi diadema y salí de mi casa.

Hacia un poco de frio, pero no me moleste en regresar y buscar un abrigo. Seguí caminando por el sendero. Decidí ir a visitar a Cream, pues su casa me quedaba algo cerca.
Después de unos minutos de caminata, llegue a su casa… O lo que quedaba de ella. Me quede aterrada ante la escena. La casa de mi amiga estaba completamente destruida, lo único que quedaba de ella eran cenizas.

Regresé corriendo a mi casa. Cansada, entré a la sala y tomé el teléfono. Marqué el numero de Tails, con la esperanza de que él supiera donde estaba Cream, Cheese y Vanilla.

Comenzaba a desesperarme. El timbre sonaba pero nadie contestaba.

Colgué y marque nuevamente. Escuché como si alguien levantara el teléfono desde la otra línea.

– ¡Tails! Por fin…
El número que usted marcó se encuentra fuera de servicio – Me interrumpió la operadora.
– ¡Demonios! – Grité, tirando aquel aparato.

Salí nuevamente de mi hogar, dirigiéndome ahora a Station Square, esperando encontrarme con alguien que conociera ahí. Corrí lo más rápido que podía. En esos momentos come me hubiese gustado ser Sonic o Shadow, quería llegar lo más rápido posible a la ciudad, pues la angustia me carcomía.

Después de unos largos minutos pude ver la ciudad a lo lejos. Deseaba descansar por un momento pero algo me decía que siguiera corriendo. Empecé a ver humo saliendo de la ciudad, eso me alarmó aun más. ¿Qué ocurría?

Llegué finalmente a la ciudad… pero lo que vi no se parecía para nada a una ciudad.

Comencé a llorar. No creía lo que veía. Los edificios estaban dañados, algunos destruidos, había cuerpos por todas partes, las calles estaban pintadas de rojo, algunas tiendas estaban siendo consumidas por el fuego, al igual que unos cuantos carros.

Avancé por aquellas calles en busca de algún sobreviviente, de alguna persona que pudiera decirme que había ocurrido pero no tuve éxito alguno.

Me dejé caer de rodillas. Estaba muy agotada por haber corrido aquel largo tramo. Estaba angustiada por no saber nada de mis amigos. Estaba aterrada al ver como había quedado esta ciudad… Un mal sueño, eso tenía que ser…

– ¡Una maldita pesadilla! – Grité, dejando correr todas aquellas lágrimas libremente.

Escuché unos pasos hacia mi izquierda. Me giré rápidamente y vi pasar lo que parecía ser una eriza. Rápidamente me levanté y la seguí.

– ¡Espera! – Pedí, viendo como huía de mí.

Corría con la poca energía que me quedaba. No quería ver a mi alrededor así que enfoqué mi mirada en aquella eriza. Por su tamaño parecía de unos siete años. Seguramente huía de mí porque estaba asustada, así que no podía culparla. Ahora lo que más quería era protegerla de cualquier cosa, pero para eso primero debía de ganarme su confianza. Sea lo que fuera que les pasara a aquellas personas no quería que le pasara a esa pequeña eriza.

Vi como tomaba el camino hacia la izquierda y la seguí. Habíamos entrado a un callejón. La pequeña eriza negra se encontraba en la esquina, observando cada movimiento que daba con sus ojos azules, en los cuales se podía ver un gran pánico. Su aspecto era terrible, su blusa, pantalón y zapatos estaban muy sucios, con manchas de sangre. Su pequeño fleco estaba alborotado. En sus brazos se podían ver pequeñas cortadas, al igual que en su rostro. Al ver a aquella eriza así me dio un gran dolor en el corazón. ¿Quién se atrevería hacerle eso a una inocente niña?

– ¡Aléjate! – Gritó la eriza.
– No te preocupes –Musité, tratando de tranquilizarla – Solo quiero ayudarte.
– Vete… – Pidió.
– No pienso dejarte aquí –Dije, tratando de acercarme a ella.
– ¡No!

Alzó sus manos y lanzo una pequeña esfera de energía morada. Logré esquivarla y vi como esta chocaba con la pared del edificio, había dejado un gran hoyo en el.

La joven eriza corrió hacia mí y me empujo hacia un lado. Logré sostener el equilibrio y dirigí la mirada a la niña, quien ahora estaba refugiada en los brazos de alguien. Me emocioné al ver a quien abrazaba.

– ¡Tails! ¡Cuánto me alegro de verte salvo! – Exclamé alegremente, acercándome a él.

Noté como unas cuantas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos. Levanto su mano, en la cual llevaba una clase de pistola laser y me apuntó. Me detuve con cierto miedo. No planeaba dispararme… ¿verdad?

– ¿Tails? – Nombré, acercándome un poco más a él.
– Por favor… no te acerques – Dijo con una voz quebradiza.
– T-Tails… soy yo, Amy… tú amiga – Tartamudeé.

Abrazó a aquella eriza con fuerza y cerró fuertemente los ojos, aun apuntándome con aquella arma.

– ¡No volveré a caer en eso! – Gritó.

Cerré los ojos.

Escuché un disparo.

– ¡NOOO! – Grité.

Abrí los ojos lentamente y exploré a mí alrededor. Me encontraba en otro lugar… en el hospital para ser exactos. Me levanté de la cama, estaba respirando agitadamente. ¿Había sido una pesadilla?

Traté de pararme, pero un dolor en el pecho me lo impidió. Coloqué mi mano en mi pecho y al retirarla pude ver una gran mancha de sangre, esto me trajo unos recuerdos a la mente. Recordé que estábamos peleando contra un erizo blanco, contra Nazo, pero fue una pelea que no pudimos ganar… aquel erizo había matado a todos mis amigos y había acabado con mi vida tras haberme atravesado el pecho con su mano. Pero… ¿Cómo seguía viva?

– ¡Amy! – Escuché a Sonic gritar alarmado, mientras entraba a la habitación – ¿Estás bien?

Miré al erizo azulado, luego regresé la vista a mi mano, esta por alguna razón estaba limpia, sin algún rastro de sangre. Volví a ver al erizo que se encontraba cerca de la puerta, mirándome preocupado. Él había sido el primero en caer… al igual que Shadow…

– ¿Por qué estas aquí? – Pregunté en susurró, lo suficientemente alto para que me escuchara.
– Oh… Era mi turno de cuidarte – Dijo mientras colocaba ambos brazos atrás de su cabeza, evitando mi mirada.
– ¿Cuidarme?
– Si, hemos estado preocupados por ti, pues has estado inconsciente por dos días – Dijo ahora cruzándose de brazos –Lo bueno es que ya has despertado –Comentó con una sonrisa.
– ¿Qué ocurrió con el erizo blanco? – Pregunté.
– Él escapo después de dejarte inconsciente en aquel bosque.

Cerré los ojos, tratando así de concentrarme en aquellas vagas imágenes. Logré recordar mejor aquella noche lluviosa, Sonic y Knuckles se encontraban peleando contra aquel erizo. Yo me encontraba escondida, pero en un descuido mío, él me vio y fue por mí, atrapándome con uno de sus poderes. Pensé que sería mi fin, pero él no me había atrapado con la intención de asesinarme…

– Dijo que quería hacerme… una prueba… – Susurré para mí.

Puse mis manos en mi cabeza mientras cerraba con fuerza los ojos. Este comenzaba a dolerme demasiado. La oscuridad que veía comenzaba a tomar forma. El lugar era un bosque, al girarme logré ver a una segunda yo empujando a Sonic, poco después ella era atravesada por un rayo blanco. Recordé aquella noche, había pensado que había sido alguna maquina de Eggman, pero de alguna forma este recuerdo me había enseñado la verdad, y la verdad era que había sido ese erizo blanco.
Cambio la imagen, estaba en un lago, un campo de hermosas flores lo rodeaba, poco después logré divisar a un erizo azul… a Sonic, quien repentinamente abrazó a mi otra yo. Leí sus labios, había articulando un perdóname. Poco después la golpeó en la nuca, dejándola después caer pesadamente al suelo. Este comenzaba a reír mientras su aspecto cambiaba a la de aquel erizo blanco. En un abrir y cerrar de ojos el lugar había cambiado completamente. Me encontraba ahora en un sendero en el bosque, Shadow estaba inerte en un charco de sangre mientras que mi doble era acuchillada directamente en el corazón. Cerré los ojos, no quería ver más, pero al abrirlos noté que me encontraba ahora en un segundo bosque. La escena rectifico lo que ya había recordado… la escena donde él me atravesaba el pecho con su mano.

Cuatro veces… cuatro veces había sido asesinada por él… y estaba segura de que iría por la quinta. Ahora estaba segura de que esas escenas no habían sido pesadillas…

Al ver como aquella imagen se desvanecía dejándome nuevamente en la oscuridad, abrí los ojos. Bajé las manos al notar que aquel dolor se había esfumado. Busqué con la mirada a Sonic, él estaba a mi derecha, su mirada estaba llena de confusión y preocupación.

– Sonic… – Llamé.
– ¿Qué sucede?
– Necesito pedirte un favor.
– ¿Cual?
– Que me creas en lo que te diré.

Al no escuchar respuesta de él decidí continuar.

– El erizo blanco, llamado Nazo, me ha puesto en alguna clase de prueba.
– ¿Y qué es lo que debes de hacer? – Preguntó.
– Sobrevivir… En dos días él vendrá a matarme y si lo logra, volveré a repetir estos días.

El erizo ojiverde colocó una mano en mi frente. Sonrió levemente.

– Mejor descansa, tienes algo de fiebre.
– ¡No me estas escuchando! – Grité, apartando su mano de mí – ¡Estoy a unos días de ser asesinada y a ti te importa un bledo!
– Tuviste una pesadilla, eso es todo.
– ¡No! – Grité nuevamente, lagrimas comenzaban a caer de mis ojos – Al inicio también creí que era una pesadilla, pero no, todo es real. No sé cómo le esté haciendo, pero parece que él me está reviviendo a cada rato solo para matarme nuevamente – Apreté ambos puños, agarrando la sábana blanca – Por favor Sonic, no quiero morir nuevamente…

Sonic se mantuvo callado, lo único que se escuchaba en la habitación era mi llanto. Coloqué ambas manos en mi pecho y lloré aun más, sabia que él seguía sin creerme. Si quería ganar necesitaría ayuda, pero no la obtendría si no me creían.

Me puse de pie, esta vez sin sentir dolor alguno. Corrí hacia la puerta, pero la voz de Sonic me detuvo.

– ¿Qué sugieres que haga? – Preguntó.
– Que me creas y que tomes esto enserio – Contesté como pude, pues mi voz era quebradiza.
– Es que Amy, ¡Eso suena ridículo!
– Igual de ridículo fue tu historia de la ida a la era medieval – Me defendí.
– ¡Pero eso fue cierto! – Exclamó.
–Pues así como eso fue tan real para ti, esto es real para mí – No obtuve respuesta alguna – ¿Sabes? A veces la verdad puede sonar ridículo.

Abrí la puerta y salí de la habitación. Corrí por los pasillos sin importar lo borroso que veía por culpa de las lágrimas que seguían cayendo. Quería llegar a la salida lo más rápido posible.

– ¿Señorita Rose? – Escuché una voz enfrente de mí. Me detuve, tallé mis ojos y vi que se trataba de un doctor. El que me atendió en mis otras vidas, por así decirlo – ¿Qué hace corriendo por los pasillos?

Ignoré su pregunta y seguí corriendo, escuchando como gritaba mi nombre mientras me alejaba.

Vi la entrada del hospital, casi llegaba, pero el erizo que había dejado en la habitación minutos atrás ahora se encontraba bloqueándome la salida.

Me paré en seco. Respiraba agitadamente, pero poco después logre respirar tranquilamente. Observé la mirada del erizo azul, este me veía algo molesto. Evité su mirada, viendo ahora la cafetería que estaba a mi lado izquierdo.

– La última vez que nos vimos aquí… tenias un café en la mano – Dije sonriendo levemente – Lamentó habértelo tirado.

Sonic me vio sorprendido, ahora era yo la que lo veía con confusión.

– Antes de que despertaras… me dirigía a comprar uno – Respondió.
– Inconsciente y supe lo que harías, supongo que eso no cambia nada.
– Es coincidencia.
– Y si te digo que si salimos del hospital, tomamos el camino de la derecha y caminamos unos minutos pronto nos encontraremos con Rouge, ¿Qué dirías?
– Puede que te crea.
– En ese caso vamos.

Salimos del hospital y caminamos a paso lento por unos largos minutos. El camino fue silencioso, sentía como si estuviera sola. Miré para todos lados, comenzaba a creer que aquella murciélago no se presentaría, pero me calmé al verla volando a lo lejos dirigiéndose hacia nosotros.

– Ahora… me parece que preguntara algo de una cita – Susurré a Sonic, quien parecía ahora más sorprendido.
– Vaya, vaya. Miren a quienes tenemos por aquí – Dijo con un tono algo burlón mientras descendía hasta tocar tierra firme – ¿Acaso están en una cita?

Volteé a ver a Sonic, quien este se me había quedado viendo boquiabierto.

– ¿Le sucede algo? – Preguntó la murciélago.
– ¿Ahora me crees? – Le pregunte al erizo, haciendo caso omiso a la pregunta de Rouge.

Sonic suspiro largamente y asintió con la cabeza.

– ¿De qué están hablando? – Preguntó.
– Rouge, Amy está en peligro de ser asesinada –Respondió el erizo, dejando a la murciélago blanca perpleja.
– ¿Qué? –Fue lo único que pudo decir.
– Por favor Rouge, necesito tu ayuda – Supliqué.
– ¿Qué necesitas? – Preguntó algo preocupada.
– Necesito que nos ayudes a avisarles a todos que mañana se reúnan en Angel Island – Contesté.
– ¿Para qué quieres que hagamos eso? – Pregunto ahora Sonic.
– Iremos por las Chaos Emeralds y para eso necesitaremos ayuda.
– Si es para eso, puedes dejarlo en mis manos – Comentó el erizo azul.

Negué con la cabeza.

– También tengo que hablar con todos ustedes, decirles lo que paso aquella noche cuando nos enfrentamos contra Nazo. No quiero que se vuelva a repetir, no quiero que vuelvan a morir por mi culpa.
– ¿De qué me he perdido? – Preguntó Rouge – No recuerdo haber peleado con algún Nazo y sigo aquí viva.
– Dejémoslo en que vi una visión… – Dije mientras comenzaba a caminar.

Escuché los pasos de ambos atrás de mí, siguiéndome.

El camino nuevamente fue silencioso. Ninguno de los dos comentaba algo, cosa que me inquietaba. Volteaba a cada minuto para ver a ambos, pues tenía el pensamiento de que en un descuido mío, alguno de ellos sería asesinado por el erizo blanco. Miré a mis espaldas por novena vez, vi a Nazo en lugar de a Sonic. Este me sonreía siniestramente…

Grité aterrada, invoqué mi martillo y corrí a golpearlo.

– ¡Amy! – Gritó Nazo, quien ahora era nuevamente Sonic.

Me detuve en seco. Casi lo golpeaba en la cabeza pero logré desaparecer el martillo a tiempo. Baje la mirada y parpadeé un par de veces, volví a ver al erizo, quien ahora me miraba asustado.

– ¡Lo siento! ¡Lo siento! – Dije retrocediendo unos pasos – Por un momento… pensé que eras él…

Ambas miradas estaban posadas en mí. Lo último que quería era que me creyeran una loca. No estaba loca, solo extremadamente alterada.

– Te entiendo – Dijo el erizo – Sera mejor que vayas a casa a descansar – Sugirió.
– Pero… – Susurré, siendo interrumpida por él.
– No te preocupes, déjanos la tarea a nosotros. Debes descansar y relajarte un poco para que mañana puedas ir a ayudarnos a buscar la esmeraldas – Dijo sonriendo.
– Pienso lo mismo –Dijo Rouge – Obviamente estas algo asustada con aquella "visión" que tuviste, será mejor que te relajes un poco.

Sonreí nerviosamente y asentí con la cabeza.

– Nos vemos mañana – Me despedí antes de irme corriendo hacia mi hogar – No te preocupes Amy… Esta vez todo saldrá bien – Susurré para mí, sintiendo como una gran sonrisa se formaba en mis labios… – Ya lo veras.