Disclaimer: No, los personajes no son míos… *lágrima* La magia es de Jotaká Rowling.

Hola mis preciosidades :) Madre mía 13 días desde que colgué el 7… Espero que me perdonen, mi hermano arrojó el portátil al piso y tuve que escribir en casa de mi tía con montones de primos correteando por ahí… Juro que esa casa cada vez se parece más a la Madriguera…

Un enorme gracias a Naluma5 (la cual me da una razón por la que seguir escribiendo), Breyito-Black-Lupin(a la cual admiro por sus consejos y su constante lectura, AMO su nombre *_*), a anaaa (me encanta que te encante y espero más noticias tuyas, linda) y a Albaa (que no me acordé de mencionarla en el anterior porque no vi su Review, me perdonas, ¿cierto?).

No me olvido de las lectoras que no hacen Review, porque aunque no me digan lo que les parece, si siguen leyendo es que les gusta, ¿verdad? (Así que gracias, :) )

Allá vamos, capi 8.

Mezclas Imposibles

Cap. 8: Presión.

Presión: Influencia que se ejerce sobre una persona o una colectividad para determinar sus actos o su conducta.

Llegamos al apartamento de Sirius y éste abrió la puerta gritando:

"¡Padfoot! ¡Ya estoy en casa!" ¿Padfoot? ¿Quién demonios era Padfoot? Me giré con el ceño fruncido a cerrar la puerta cuando oí un golpe sordo en el suelo de parqué. Volteé rápidamente para ver como Sirius era atacado por una cosa negra enorme. ¿Se suponía que eso era un perro? Me alarmé y corrí hacia él.

"¡Sirius! ¿Estás bien?" grité, asustado. Pero fui respondido por una risa. Observé con detenimiento esa cosa y vi que Sirius no estaba siendo atacado, la cosa le estaba lamiendo la cara. Me llevé una mano a la boca y jadeé por la sorpresa. La cosa se percató de que estaba ahí y vino corriendo haca mí. Lo siguiente que recuerdo es estar tumbado con esa cosa lamiéndome a mí.

Intenté zafarme de eso pero pesaba demasiado, y yo no es que estuviera muy fuerte para hacerlo…

Entonces, noté el alivio apoderarse de mí cuando noté que ya no tenía ningún peso sobre mí. Abrí los ojos (no estaba seguro de cuando exactamente los cerré) y me incorporé, pasándome la manga de la chaqueta por la cara. Vi a Sirius cogiendo a la cosa por el torso y poniéndolo frente a él.

"Padfoot, basta. Siéntate." Y la cosa le hizo caso. Entonces, se giró hacia mí (gracias a Dios) y me levantó. Yo respiraba agitadamente y él me miró divertido. "¿Qué ocurre?"

"¿¡Qué es esa cosa?" grité, en vez que contestar. Él sonrió.

"Es Padfoot," la cosa levantó las orejas y abrió sus claros ojos al ser nombrado. "y es mi perro."

"¿Eso es un perro?" pregunté, señalando a Padfoot. Él asintió. Me pareció que el perro abría la boca y sacaba la lengua, para sonreír, bueno, era lo más cercano a una sonrisa.

"¿Quieres venir conmigo a pasearlo?" me dijo Sirius, cogiendo una correa de cuero. Cómo no, pensé.

"¿Sacas esa monstruosidad a la calle?" dije con desdén. El pelinegro sólo rió y le puso el collar al obediente perro. Padfoot se levantó y al hacerlo, pegué un brinco, asustado. ¡Es que era enorme!

"Mira, Paddy, éste es Remus, él te quiere aunque no lo parezca. Él es bueno conmigo y lo será también contigo. Él es mi novio/amante ahora, pero tú no digas nada." Lo último se lo dijo al perro al oído. Pareció que lo entendía. Se acercó a mí con la cabeza gacha y empujó dicha cabeza contra mi mano, suavemente, cómo pidiendo ser acariciado.

Sonreí y suspiré. Me agaché y empecé a rascarle detrás de las orejas. Se inclinó hacia el tacto y empezó a olerme, su hocico húmedo por mi mejilla y después mi cuello. Me hacía cosquillas. Reí y noté cómo me lamía tras la oreja.

"¡Padfoot, eso hace cosquillas!" dije entre risitas. Le rasqué una vez más y me levanté, encontrándome a un divertido Sirius más cerca de lo que esperaba. Sonreí y le rodeé el cuello con los brazos. Él me pasó su brazo libre por la cintura y me lamió desde la barbilla hasta la frente, pasando por mis labios, mi nariz y entre mis cejas. Jadeé. "¡Sirius!"

"¿Qué?" preguntó inocentemente. Negué con la cabeza, sonriendo. "Vamos." Dijo después de reír.

OoOoOoOoO

Estuvimos todo lo que quedaba de tarde paseando a Padfoot por el parque. Hubo un momento en el que Padfoot vio una ardilla y fue corriendo tras ella, llevándonos a Sirius y a mí (estábamos cogidos de la mano) tras él. En otro momento nos sentamos bajo un árbol; yo estaba con la espalda contra éste, Padfoot tumbado a mi lado y Sirius con su cabeza en mis piernas. Yo acariciaba a Padfoot con una mano, mientras que con la otra, jugaba con el pelo de Sirius. Mientras él hacía un sudoku en su móvil y hablaba conmigo. Fue una tarde genial.

OoOoOoOoO

Cuando llegamos de nuevo al apartamento de Sirius, dejamos a Padfoot en el salón. Sirius se quitó la chaqueta y me invitó a que hiciera lo mismo. Mientras lo hacía, me observaba con una mirada sugerente y una sonrisa pícara sobre su atractivo rostro.

"¿Qué?" él se acercó a mí y me besó sin aviso previo, apasionadamente. Le devolví el beso por un momento, pero Sirius lo interrumpió para sonreírme y conducirme escaleras arriba. Al llegar a una puerta de caoba oscura, me empujó contra ésta y atacó mi cuello con mordiscos agresivos, pero a la vez apasionados. Gemí y, sin querer abrí la puerta, lo cual nos condujo al interior del cuarto.

Sirius siguió besándome mientras empujaba nuestros cuerpos hacia la cama. Cuando las corvas de mis rodillas dieron con el borde de la cama, me caí sobre ella, llevándome a Sirius conmigo, e haciendo que cayera sobre mí. Se puso de rodillas en el colchón, con una pierna a cada lado de mis caderas.

Al inclinarse hacia abajo, noté el prominente bulto en el frente de sus pitillos y gemí involuntariamente, dentro del beso. Sirius paró de besarme y empezó a bajar por mi pecho, deshaciendo botones y lamiendo cada centímetro de piel que se abría para él. Con cada toque de su lengua, temblaba y gemía.

Cuando me hubo quitado la camisa, sus labios llegaron bajo mi ombligo, justo antes de llegar al límite de mi cinturón. La respiración se me agitó cuando sus ojos, nublados por pura lujuria, se clavaron en los míos, pidiendo permiso. Cuando no vio ninguna señal para que parara, desabrochó mi cinturón. Es entonces cuando la razón m llegó.

"¡Para! ¡Para, Sirius, para!" grité, empujándolo. Pero él seguía lamiendo mi estómago. Gemí. "¡Sirius, he dicho que pares, maldita sea!" y le empujé con una fuerza que no sabía que tenía. Él cayó al suelo con una expresión de sorpresa y confusión y yo me apoyé en el cabezal de la cama. Abrazando mis rodillas, protegiéndome.

Flashback

"Tranquilo, Lupin, nada te va a pasar…" dijo esa voz mientras desabrochaba el cinturón de un Remus de apenas ocho años. Nadie oía los lamentos y chillidos de Remus…

Flashback continúa en el siguiente capítulo…

Graaaacias por todo lo que habéis pasado por mi culpa… Sé lo que es esperar para leer… No me gusta xD

Aun así me quereis… ¿No?

¿Review?