Hola!

Segundo capítulo, bien prontito, ¿eh? Disfrutadlo. :)


-Jane.

Eso le pareció oír, su nombre dicho por una voz invisible, pero debían ser imaginaciones suyas.

Jane estaba sentada en su cama, pensando en su hermano. De nuevo se le escapó un pensamiento de cuánto le amaba. Se sintió realmente mal, recordando lo mismo de siempre: que era su hermano, que él se enfurecería si lo supiera… Pero una escena volvió a su cabeza, y no pudo evitar sonreír.

"Jane está pegada a la pared de su habitación, acorralada por su hermano gemelo. Alec se inclina sobre ella y le susurra al oído:

-Entonces, ¿qué ocurriría si ahora te besara?

-Nada. Eres mi hermano.-responde ella, mintiendo claramente.

Él sonríe y por lo tanto la besa, metiendo la mano por la camiseta de su hermana y acariciándole el vientre suavemente, cosa que jamás haría un hermano normal. Se separan lentamente, con desgana.

-¿Sigues teniéndolo tan claro?-inquiere él con una sonrisa.

-Muy bien.-musita ella.- Como quieras.-le mira a los ojos y suspira.- Te quiero Alec.

-Y yo a ti, Jane.-replica él, besándola de nuevo.

-Pero sabes que está mal.-susurra ella.

-Sólo desde el punto de vista ético.-gruñe él.- Y a los vampiros no les importa la ética. ¿Recuerdas?

Jane ríe suavemente y le roba un beso:

-Vale, pero tú se lo dices a Aro.

Alec la mira suplicante, pero ella no cede:

-De acuerdo. Pero espero que tengas remordimientos de conciencia cuando veas el penoso estado en el que me encontraré cuando vuelva de hablar con él.

Y los dos ríen, porque saben perfectamente que nadie, ni siquiera Aro, podrá hacerles daño.".

-Casi lo había olvidado…-musitó Jane con una leve sonrisa de satisfacción.

Sintió el olor antes de oír los pasos. Sólo una persona se atrevería a abrir la puerta de su habitación. Sólo una persona se atrevería a abrazarla por detrás y besarla en la mejilla. Sólo una persona sería recompensada con una amplia sonrisa por ello. Alec, Alec, y Alec, obviamente.

-Te esperaba.-dijo ella, volviéndose para mirarle. Le hizo una pregunta con la mirada, sin palabras. Él comprendió.

-Todo perfecto, claro.-respondió él.- Nadie más lo sabe aún, pero ya se irán enterando.-añadió con una sonrisilla lujuriosa. Ella tan sólo rió.

-¿Vamos a cazar?-inquirió ella, haciendo un puchero con aire suplicante.

Alec asintió benévolamente y la cogió de la mano.

Fueron lejos, a las afueras. No podían ni imaginar lo que les esperaba a la vuelta.