Bueno, aquí llegó el segundo capítulo. Espero que les guste!


Yamato a Sora

A penas una hora de distancia, en la ciudad de Odaiba, Yamato Ishida se encontraba contemplando la belleza de su ciudad de juventud. Parado en el balcón del apartamento de su madre, tenia una vista perfecta de la ciudad que yacía decorada con millones de pequeñas luces navideñas. Siempre le había gustado Odaiba en Navidad, y bañada con el resplendor de las luces que la rodeaban, parecía una ciudad que pertenecía en las paginas de un libro de fantasía.

Hasta que se fue a estudiar en EEUU, nunca se hubiera imaginado lo mucho que extrañaría su país natal. Sabia que extrañaría la gente que dejaría atrás mientras terminaba sus estudios, pero le sorprendió mucho la falta que le causaba no poder caminar por las calles familiares de su querida ciudad. Ahora, devuelta por primera vez después de largos meses pasados estudiando, parecía que hasta el mismísimo aire frío de Odaiba le estaba recibiendo con familiaridad.

Desde que aterrizó hace dos días en el aeropuerto de Narita, el sentimiento que le invadió al escuchar la gente a su alrededor hablando Japones fue algo que lo dejo sintiéndose un poco abrumado, y cuando se encontró con las caras de su padre y Takeru, quienes fueron al aeropuerto para recibirlo, no pudo evitar emocionarse al abrazarlos después de tantos meses.

Y ahora, Yamato y su padre se encontraban en la vivienda de Takeru y Natsuko Takaishi a punto de comer una deliciosa cena navideña por primera vez en años . La felicidad que sentía al ver a su familia junta de nuevo por lo menos para pasar las navidades juntos casi lo dejaba sin aliento.

Sin embargo, el 24 de Diciembre también tenia otro significado para Yamato, un significado que hasta 5 meses atrás, había sido más especial que ninguna cena navideña. Apretando los puños con emoción, Yamato trato desesperadamente de desviar su linea de pensamiento, pero fue el sonido de su nombre que al final logró distraerlo por completo.

Levantando la mirada, Yamato se dió la vuelta para encontrar a Takeru mirándolo con intensidad. Tratando de actuar con casualidad, Yamato le sonrió antes de dirigirle la palabra.

-Takeru.-Saludó el mayor de los dos hermanos.

-Hola hermano-dijo Takeru situándose al lado de Yamato.-No es mejor si regresas adentro? Puedes resfriarte si sigues aquí en el frio.

-Estoy bien. Ademas, la ciudad se ve increíble desde aquí y he extrañado la nieve-explicó este, reincorporándose en su sitio original.

Mientras Yamato contemplaba otra vez el panorama de la ciudad, Takeru tomó esa oportunidad para estudiar a su hermano.

Siendo su único hermano, Takeru conocía bien la complejidad del carácter de Yamato. Desde el divorcio de sus padres, Yamato dejó de depender en los demás y empezó a vivir una vida solitaria, pensando que si el mantenía la distancia, nadie lo pudiera lastimar otra vez. Durante esos tiempos, Takeru era la única persona quien Yamato deseaba querer. Fue después de su primera aventura en el digimundo, cuando descubrió la importancia de la amistad y encontró la amistad incondicional de Gabumon, que el empezó a llenar su corazón de nuevo con seres queridos. Pero fue después de esa Navidad especial que Takeru y el resto de los digielegidos presenciaron la transformación mas increíble de Yamato. De repente, ese joven que por lo general era serio y tímido, sonreía y se reía libremente cuando se encontraba con la chica. El cambio que Takeru vio en Yamato fue algo que le daba mucha felicidad, junto con el deseo de encontrar para él mismo lo que su hermano logró encontrar en Sora.

Respirando profundamente para llenarse de valor, Takeru decidió dirigirse directamente a su hermano.

-La extrañas, verdad?-Pregunto después de unos momentos.

Yamato, sorprendido por la inesperada pregunta de su hermano, trató de actuar casualmente.

-La ciudad? Si, un poco-respondió lentamente.

-Sabes muy bien que no me estoy refiriendo a Odaiba-dijó el menor seriamente-Tu sabes de quien hablo.

El respingo de Yamato fue la señal que Takeru necesitaba para saber que sus sospechas habían estado correctas. Aunque su hermano pretendía admirar la ciudad de Odaiba, los verdaderos pensamientos de su hermano se encontraban con una cierta pelirroja.

-La extrañas, verdad?-volvió a repetir suavemente.

-Takeru...-Yamato murmuró con advertencia, dándole su espalda.

-Te conozco bien, hermano, sé que la extrañas. Esto se puede resolver!-Dijo el portador de esperanza-Por que no la llamas? Dile que haz llegado a Odaiba, que ahora pueden ha-

-Takeru-Yamato lo interrumpió-No voy a hablar de est-

-Pero se puede arreglar!-Este volvió a insistir-Ambos se siguen queriendo, la acabo de ver hace dos di-

-Takeru!-Yamato lo volvió a interrumpir, esta vez mas fuerte.-Te dije que no quiero hablar de ella. Se acabo...lo nuestro se acabo hace ya cinco meses...

-...hermano...-Este no supo que decir al tono de su hermano.

-No importa-dijo con una voz que delataba lo mucho que si le importaba-Vamos adentro que estoy cansado, parece que aun no me he acostumbrado al cambio de horario-Yamato trató de explicar ligeramente, ya dirigiéndose hacia la puerta del balcón.

-Si. Ya voy-Takeru le dijo.

Esperando que la figura de Yamato desapareciera, Takeru no tardo en sacar su celular. Su plan había fracasado, y era tiempo de contactar a su cómplice.

Esperando unos segundos, su compañero en crimen no tardo en contestar la llamada.

-Moshi Moshi-le contestó la voz de Taichi Yagami.

-Taichi-san, es hora de proseguir al plan B-Takeru le informó en voz baja.

-Entiendo compañero, ya estoy en camino-Fue su única respuesta antes de que este trancara el teléfono.

Y con eso, Takeru se dirigió devuelta al apartamento, con la esperanza que plan B trabajara tal y como lo habían planeado.


Eran ya las siete de la noche cuando la familia Ishida-Takaishi acabaron con el glorioso banquete de navidad que había preparado la señora de la casa. Para Yamato, quien apenas recordaba la ultima vez que toda su familia había compartido una mesa juntos en armonía, fue como un sueño hecho realidad.

Le alegraba mucho poder ver a sus padres, quienes por años casi ni se podían dirigir la palabra sin empezar una guerra, compartiendo alegremente con el uno al otro. Durante la mayoría de la cena, la conversación se había centrado en Yamato y sus estudios, ya que sus padres estaban interesados en saber los detalles de su educación en los Estados Unidos. También hablaron del digimundo y lo rápido que ese mundo paralelo se estaba convirtiendo parte del mundo real.

Fue una cena tan especial y agradable que el sonido del timbre lo tomo completamente por sorpresa. Extrañado, Yamato vio como su hermano prácticamente saltó de su silla para responder la llamada de la puerta.

-Esperan al alguien mas?-le preguntó a su madre confundido.

-...Eh, um...-Esta estaba mirando por sus lados en pánico hasta encontrarse con su ex-marido-Hiroaki! Ayúdame con las platos, quieres?-y con eso, su madre se dirigió hacia la cocina arrastrando al probre padre de Yamato por el cabello.

Ya más extrañado que nunca, Yamato se paró de su sitio en la mesa para investigar la locura que asaltó a su familia tan inesperadamente.

Estaba a pocos pasos de la cocina cuando una voz familiar le llego a sus oídos haciéndolo parar en su lugar.

-Yamato!

Dándose la vuelta, Yamato, para su sorpresa, se encontró con su fiel digimon acompañado por un dinosaurio de color naranja.

-Gabumon? Que haces aquí?-le preguntó a el digimon que ahora lo estaba abrazandolo alegremente-Y tu también Agumon. Que haces aquí sin Taichi?

-No te desesperes, amigo, aquí estoy-fue la única respuesta a su pregunta.

Alzando la mirada hacia el pasillo, Yamato vió a su amigo de pelo castaño en el pasillo del apartamento, luciendo un nuevo corte de pelo.

-Taichi!-exclamó sorprendido.

-Feliz navidad, spaceboy!-Este saludo con una gran sonrisa-Te veo un poco mas flaco. Acaso la falta de gravedad te ha afectado ya?

Para Yamato estaba claro que Taichi nunca cambiaría. Pelo o no pelo.

-Aun no he salido al espacio, Einstein, pero parece que la poca inteligencia que tenías desapareció junto con tu cabello-le devolvió a su amigo acercándose para saludarlo.

-Te gusta? Es que ya no puedo mantener las chicas lejos de mi-bromeó el chico de valor.

Y así, después de meses viviendo en diferentes países, la gran amistad entre Yamato Ishida y Taichi Yagami permanecía la misma de siempre.

Cuando los saludos finalmente terminaron, Yamato otra vez se encontró confundido por la presencia de su amigo en el apartamento de su madre.

-Pero Taichi, por que no estas con tu familia? Creí que decidimos vernos mañana adonde siempre-dijo refiriéndose al parque donde se reunían los digielegidos.

-Si, si, pero es que te quiero mostrar un nuevo..eh..uh...un nuevo parque!-Taichi explicó, tratando de actuar con casualidad.

-Un parque? Pero estas loco? Es de noche, y si no te haz fijado, está nevando afuera. Ni hablar, yo me quedo aquí.-Estableció el portador de la amistad, preocupado por el sentido común de su amigo.

Desesperado, Taichi buscó una razón para sacar a su amigo del apartamento. Pero para su suerte, Takeru le dio la perfecta explicación.

-Hermano, es que lo van a destruir mañana-dijo el menor con la inocencia de un angel.

Yamato respiro profundamente. Hasta su propio hermano lo quería mandar hacia el frío exterior en búsqueda de un parque.

-Déjenme entender que me quieren mostrar un nuevo parque que será destruido mañana?-preguntó Yamato sin creerlo.

-Si-dijeron Taichi y Takeru al mismo tiempo.

Yamato negó la cabeza sin poder creerlo. En estas horas, lo único que el deseaba hacer era acostarse a dormir, no irse en una excursión nocturna por las frías calles de Odaiba para ver un parque.

-Taichi-dijo lentamente, tratando de pensar en un pretexto para salirse de esa situación-Es navidad, y probablemente mis padres quieren que me quede-

-Oh! Hable con mamá y papá, y dijeron que puedes salir, así que no te preocupes por ellos-lo interrumpió su "querido" hermano.

Yamato, quien ahora había perdido su única excusa para permanecer en casa, no tuvo más remedio que resignarse a ver el nuevo parque de Taichi.

Dando un suspiro de resignación, Yamato volvió a dirigirse a su amigo.

-Y que tan lejos está este tal parque nuevo? No quiero estar caminando toda la noche.

-No te preocupes- le aseguro su amigo-está apenas cinco minutos de distancia.

Confundido, el pobre Agumon se atrevió a abrir la boca.

-Taichi, tu dijistes que quedaba a una hora de Oda. Auch!

Infortunadamente, el resto de la frase se quedo perdida debido a una rápida pateada que el digimon sufrió cortesía de su compañero.

-Je je je-Taichi se rió con nerviosismo-estos digimons nunca aprenderán. Llevan ya diez años viviendo con nosotros y aún no saben la diferencia entre cinco minutos y una hora, jeje.

-Será tú digimon, el mio ya hasta sabe hacer cálculos-defendió Yamato divertidamente, aunque todavía un poco pasmado con la actitud de Taichi.-Bueno, será mejor marcharse ya. Así podre estár en cama en veinte minutos-dijo, ya dirigiéndose hacia la puerta.

-Jeje...si...veinte minutos...-el pobre Taichi ya le estaba entrando el pánico-...veinte minutos... me va a matar...

Y con eso, los dos amigos, acompañados de sus fieles digimons, salieron del apartamento de los Takaishi. Uno con la destinación de un parque en mente, y el otro con una destinación completamente diferente.


-Taichi, te voy a matar-prometió Yamato ya por la quinienta vez-Ahorita debería estar ya en cama.

-Tranquilo amigo, nada más me he perdido. Ya vamos a llegar. No te muevas mucho que te vas a tropezar con algo-la voz de Taichi, toda llena de humor, le contesto.

-Dime otra vez por que me tuviste que vendar los ojos?-dijo el pobre malhumorado-Sabes lo difícil que es caminar por la nieve sin poder ver?

-Ya te lo expliqué. Quiero que estés sorprendido cuando lleguemos al parque.

-Este parque mejor que sea la octava maravilla del mundo, Taichi, o de verdad que me las vas a pagar.-dijo el joven rubio mientras se tropezaba de nuevo con otro montículo de nieve.

Y así prosiguió la excursión por otros minutos, haciendo que la paciencia del joven rubio se estrechara al punto de inexistencia.

Cuando Yamato por fin llego a sus límites, a punto de estallar en la mitad de la calle, le sorprendio cuando Taichi lo guió por unas escaleras.

-Por que estamos bajando las escaleras Taichi?-pregunto, ahora sospechoso de las intenciones de su amigo.

-Simplemente... el parque tiene escaleras-le respondió la nerviosa voz de su amigo.

El ultimo tren para Shibuya ya esta bordando, pasajeros por favor tomen sus tiques y borden el tren.

El corazón de Yamato dio un sobresalto al escuchar las palabras de la mujer en el altavoz. Sin esperar un solo segundo y resistiendo los intentos de Taichi para detenerlo, este prosiguió a quitarse las vendas que le cubrían sus ojos.

Mirando a su alrededor, se lleno de furia al ver que se encontraba nada mas y nada menos en la estación de trenes de Odaiba. Volviéndose para mirar a los tres culpables responsables de arrastrarlo hasta ahí, les dedico una mirada de ira y traición antes de darse la vuelta para salirse de ese lugar.

-Yamato! Espera!-grito Taichi mientras corría detrás de el.

Yamato siguió por su camino, ignorando las voces de Taichi y los otros dos digimons.

Cuando Taichi bloqueo su camino, Yamato simplemente trató de ignorarlo, pero taichi lo agarro por los brazos, manteniendolo en su lugar.

-Yamato, déjame explicar.-le pidió desesperadamente.

-No quiero escuchar tus explicaciones Taichi-le contestó el rubio con brusquedad-Déjame en paz, me voy a mi casa.

De nuevo Yamato empezó a caminar, pero Taichi no le permitió el paso.

-Yamato, por favor, no seas terco, ve a verla. Todavía se quieren y ninguno de ustedes esta haciendo nada para resolver este problema.

-No te metas en mis asuntos, Taichi. No sabes nada de lo que paso.-le advirtió el rubio de mala manera.

-Sé lo miserable que están ustedes sin el otro. Lo veo cada vez que la visito y lo oigo cada vez que hablo contigo por el teléfono. Habla con ella, Ya-

-No! No voy a hablar con ella. Ella fue la quien decidió terminar conmigo. Ella fue la...-parando antes de que perdiera el control de sus emociones, Yamato, solto un gran suspiro-Me voy a mi casa, Taichi.

Y con eso, Yamato se liberó de las garras de su amigo y empezó a caminar devuelta a casa.

-Yamato.

Quizás fueron las ganas de querer escuchar lo que Taichi quería decirle, o tal vez era el tono de seriedad que era tan raro en la voz de su amigo, pero al escuchar su nombre, Yamato se detuvo en su lugar.

-Te acuerdas de aquella noche buena, en la que Sora te confeso sus sentimientos?-Taichi le preguntó con seriedad.

Yamato bajó la cabeza. Como no iba a recordar esa noche? Esa noche que dio principio a algo tan precioso para el?

-Recuerdas lo que tu y yo hablamos? Después de la pelea que destruyó el concurso de bandas?

Yamato recordaba claramente la discusión entre Taichi y el. Esa discusión en la que el le confeso a su amigo de los sentimientos que el habia guardado por Sora desde la primera aventura en el mundo digital.

Después de que Sora le dio idea de sus sentimientos hacia el, Yamato se quedo impactado, pero mas que todo, la felicidad que le invadió fue algo que le llego hasta al alma. A pesar de que el estaba perdidamente enamorado de Sora, el nunca creyó que esta le devolvería sus sentimientos, ya que pensaba que ella tenia sentimientos por Taichi. Pero ese 24 de Diciembre, a pesar de todas sus dudas, los sentimientos de la chica se revelaron, y el era el objeto de su afección.

Aunque fue uno de los momentos mas maravillosos que el había tenido, no podía liberarse del sentimiento de traición que lo invadía cuando pensaba en Taichi. Así que, después de la batalla, decidió confesarle a Taichi los acontecimientos del dia.

Este, como un gran amigo, escucho el dilema de Yamato, y aliviando sus temores, le deseó a el y a Sora toda la suerte del mundo. El resultado de esa conversación fue el feliz principio de la relación entre Yamato y Sora, y el no podía estar mas agradecido de tener un amigo tan grande como Taichi.

-Claro que recuerdo-le respondió Yamato en voz baja.

-Cuando tu me contastes lo mucho que querías a Sora, nunca creería que después de tantos años que han compartido juntos dejarías perder ese amor sin luchar por ella. Después de verlos juntos por todos estos años , amándose al uno al otro, pensé que siempre estarían juntos, no importa lo que pasara en el futuro.-le hablo Taichi caminando hacia el.-Acaso me he equivocado?

Yamato, queriendo terminar con esta conversación, decidió acabarla rápidamente.

-Si, te haz equivocado.-le contesto finalmente.

Lo siguiente que Yamato sintió después de decir esas palabras fue la mano de Taichi que lo agarro por el hombro para darle la vuelta y un tremendo impacto que recorrió por todo su medio cuerpo, tirándolo al piso para aterrizar boca arriba encima de la nieve.

Alarmado, Yamato se dio cuenta de la voz de Gabumon.

-No peleen! No peleen!-Gritaba el digimon azul y amarillo mientras corría hacia su compañero.

Yamato no tardó en entender que el dolor que recorría por su medio cuerpo fue a causa de un golpe cortesía de Taichi Yagami. Su primer instinto fue recuperar su aliento lo antes posible para devolverle el favor, pero sin embargo se quedo ahí tirado sin hacer nada, tal vez porque profundamente sabia que se lo merecía.

-Si hubiera sabido lo cobarde que serias, jamas te hubiera dado mi consentimiento y felicitaciones con tu relación con Sora. Mira muy bien alrededor de ti, Yamato, si sigues hacia el frente, perderás algo irrecuperable, pero si decides regresar a la estación, podrás encontrarte no solo con tu pasado, sino quizás tambien con tu futuro. Elige bien, que el tren está a punto de marcharse. Vamos Agumon.-y con esas duras palabras, Taichi se despidió de su amigo.

El tren está a punto de marcharse.

Elige bien...

-Yamato, estas bien?-escuchó la voz de su preocupado digimon.

Yamato, quien podía sentir el frío de la nieve filtrándose a través de su ropa, no le respondio. En esos momentos estaba tratando de dar sentido a sus pensamientos para calmar su corazón.

-Yamato, por que no te paras? Vas a resfriarte y no puedo prestarte mi piel ahorita.-Gabumon le volvió a insistir.

-Gabumon...-Yamato susurró con la voz rota, algo que delataba las ganas de llorar que sentía.

-Si, Yamato?-le respondió el digimon atentamente.

-...Ella me hirió mucho..-termino confesando.

-Lo sé-fue su única respuesta. El digimon sabia que en estos raros momentos en los cuales Yamato confesaba sus mas íntimos pensamientos, era mejor dejarlo hablar.

-Pero la quiero, Gabumon. La sigo amando con todo mi corazón.

-La quieres ver,verdad?-Gabumon le preguntó aunque ya la respuesta estaba clara.

-Si, la necesito ver-Confirmó este.

-Me alegra escuchar eso, Yamato-le confesó su compañero, quien aunque no entendía mucho sobre el amor entre humanos, sabia que el Yamato sin Sora era uno muy serio y perdido.

Y con la ayuda de su fiel Gabumon, Yamato se levantó de su sitio en la nieve y corrió devuelta a la estación, donde prácticamente tuvo que lanzarse a través de las puertas del tren que lo llevaría finalmente a casa, es decir, adonde se encontraba su corazón.


Y se termino el segundo capitulo! Que terco es Yamato! Pero aun lo amo =D
Les agradesco mucho a los que me dejaron esos lindos comentarios, me animaron mucho.

El tercer capitulo estara para el fin de semana o el lunes que viene!

Que Dios los bendiga a todos.