Johanna2491: Has sido la primera en animarme a escribir, gracias por tu comentario. Y este capi va por ti. Un saludo y gracias por leer.
Galatea se despertó en el sofá un tanto confusa. Miró a su alrededor Degel no estaba allí, pero si había tomado la molestia de echarle algo por encima. Se levantó quería salir de allí antes de que Degel volviera, emprendió el paso hacia el gran salón de la Casa de Acuario. Cuando escuchó voces, se escondió detrás de una columna y prestó atención.
-El Caballero Degel no parece haber dormido mucho esta noche, seguro se quedó leyendo hasta tarde- decía una de sus asistentes
-¿Os habéis fijado en lo guapo que es?- dijo la otra
-Chiiist, Iria, si te escucha alguien perderás el trabajo ¿Acaso no sabes que no les está permitido el amor?- dijo la que parecía tener más edad.
-Pues yo escuché que el actual Caballero de Leo es hijo del anterior… ¡Asique es una norma estúpida!-
Las voces se perdieron en dirección a la biblioteca, hubo un breve estallido de risas y ya no escuchó más. Galatea recordó lo de la noche anterior.
Flashback-
Galatea se vio rodeada de pronto por aquellos brazos fuertes, hundió la cabeza en el pecho del caballero. Degel clavó la vista en la chimenea mientras ella hablaba.
-Él… yo le quería, pero él… siempre estaba con Athena, me corroían los celos. Cuando me quité la máscara delante de él… ¡simplemente cerró los ojos y se alejó dándome la espalda! Quería que viera mi el rostro… así si no me quería al menos podría morir por su mano… ya me daba igual todo. Luego se mostró frio y distante. Y cuando Athena nos envió a mí y al resto de las amazonas a por las Tres Gracias… Aquella noche discutimos… Me fui a la mañana siguiente y decidí no pensar en Sisyphus. Estuvimos fuera dos semanas siguiéndoles el rastro a esas tres brujas. Luego… la explosión… Sisyphus nos encontró y nos trajo de vuelta… mi máscara se había roto… no sé cómo me las arreglé para que no me viera el rostro…
-Bueno, le diste un buen gancho de derecha según él.- recordó Degel. No pudo evitar sonreír, Sisyphus aplacado por su alumna. Le resultaba cómico. Ella entre lágrimas también se rió.
-Después de encontrarme… me dijo que él sentía lo mismo que yo… - Degel se tensó, no estaba seguro de querer saber lo que iba a continuación y no estaba muy seguro de porqué.- Me dijo que estaba arrepentido, que lo sentía, que no me iba abandonar… que no iba a desistir…-suspiró- Ha hecho falta estar al borde de la muerte para que se diera cuenta…
-Y ahora, ¿qué harás?- La miró directamente a aquellos ojos que se veían tan oscuros a través de la máscara.
-Estoy confusa… Pero no quiero volver a… él… - Se enjuagó las lágrimas. – ¿Puedo quedarme aquí esta noche? Seguramente Sisyphus ya estará en la Casa de Sagitario… Si bajo ahora… no quiero verle.- Añadió a ver la cara del Caballero, allí se sentía a gusto y a salvo. Y Degel y ella hablaban con si fueran viejos amigos. Con él no sentía la tensión que se formaba cuando estaba con Regulus o Sisyphus. De pronto se vio en la situación en la que estaba, estaba en brazos del Caballero de Oro de Acuario. En ese momento, la tensión apareció de golpe. Se reincorporo.-Lo siento… yo no pretendía…-
-Está bien, puedes dormir aquí. Pero no puedes estar huyendo siempre de Sisyphus.- dijo mientras se levantaba en toda su estatura. Galatea se fijó en él, parecía cansado y un tanto molesto y distraído.
-Si molesto… puedo irme…-hizo ademán de incorporarse, pero Degel le puso una mano en el hombro y la obligó a permanecer sentada.
Fin del Flashback
-Asique te quedaste aquí con tal de no pasar a verme anoche... ¿Prefieres al Señor Cubito de Hielo?- Kardia había salido de no sabía dónde, tomándola por sorpresa- Y ahora te vas sin darle un beso de despedida, qué desconsiderada- Se dio la vuelta para encarar a Kardia, que iba ataviado con su armadura de oro. Sin duda su objetivo era la cámara del Patriarca.-
-Maldita sea, ¡no aparezcas de la nada!
-La culpa es tuya por no estar atenta. ¿Qué haces aquí, cachorro?-
-¿Cachorro? ¿Es un nuevo mote?
-¿Por qué no? Eres tan adorable como un cachorro. Debería adoptarte como mascota.- Se rió- En fin me estoy desviando del tema fundamental ¿Dónde está el Señor Cubito de Hielo?-
-No lo sé- dijo la chica de cabellos cobrizos- He despertado y no estaba.
-Athena nos ha llamado, quiere darnos una misión. Como si yo solo no pudiera hacerla, pretende enviarnos a ambos.- Degel apareció por detrás de Kardia
-Deja de incordiar Kardia. ¿Nos vamos?- Galatea se quedó sin palabras, aún no había visto a Degel con la armadura de Acuario puesta. Lo había estado viendo todos los días, pero él siempre bajaba a verla con ropa de entrenamiento. Él le hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo pero no la miró a los ojos.- El Patriarca espera, vamos. Luego iré a verte las heridas- dijo aún sin mirarla.
Los Caballeros se alejaron y Galatea bajó atravesando el resto de Casas, por suerte para ella Sisyphus no estaba en la de Sagitario. Llegó a la su cabaña, con la cabeza hecha un lio. Y allí estaban Yuzuriha y otra amazona que no conocía.
-Al fin apareces, ¿dónde estabas? No importa. Galatea, esta es Herja amazona de Casiopea. Nuestra nueva compañera de misión. Llegó ayer junto a unas cuantas más.-
Era castaña, y llevaba una larga trenza que le caía por el hombro izquierdo."La reina" Pensó Galatea en cuanto vio su armadura. Casiopea era la constelación de la reina, y su armadura le hacía honor a aquel titulo, tenía un pecho generoso y con la coraza le hacia una forma que atraería las miradas de los caballeros.
La pelirroja se presentó- Soy Galatea del Lince- le echó la mano- Ya somos tres para tres, démosle una paliza a esas Tres Brujas.
-Sí-contestó Herja- en honor a nuestras hermanas caídas, acabemos con ellas.-
El día siguió como otro cualquiera, las tres chicas entrenaron, comieron y fueron al Coliseo a ver pelear a los nuevos aspirantes a caballero. La noche calló y Herja y Yuzuriha volvieron a sus respectivas residencias. Ella también volvió a su cabaña.
"Degel, no ha venido a verme… ¿Será que ya le han asignado una misión y a partido?"- pensó mientras se bañaba- "Esta mañana estaba un poco raro... ni siquiera me miró… Hay que ver cómo está con esa armadura…"
"Espera, ¿qué has dicho? ¿Qué te gusta?"- Le contesto otra vocecita en su cabeza
"No, no… con Sisyphus ya he tenido suficiente. Pero eso no quita que Degel tenga un puntazo... "-
"Galatea, ¡Céntrate!"-
"En cualquier caso, debería ir a que me mirara las heridas"- salió del baño y miró por la ventana en dirección a las 12 Casas. En la de Sisyphus aún había luz y también en la de Degel- "Si voy a través de las 12 Casas… me encontraré a Sisyphus"-
Se forzó a sí misma a no pensar en lo que empezaba a sentir, hacia unas 3 semanas que se conocían, simplemente eran buenos amigos y ya está.
Se metió en la cama e intentó conciliar el sueño… le era imposible. Y al momento tocaron a la puerta. "Quién puede ser a esta hora intempestiva". Volvieron a tocar. Se levantó presurosa ante la insistencia.
-Ya va, ya va. ¿Sisyphus? ¿Qué…?-
-Por fin, puedo mirarte directamente a la cara.- Con las prisas había olvidado ponerse la máscara. Sisyphus cruzó el umbral y la abrazó. Galatea le puso las manos en el pecho la armadura dorada, que bajo la luz de la luna que entraba por la puerta parecía más plateada que dorada, intentó alejarlo pero la presión que ejercía el caballero era más fuerte.-Galatea…- susurró suplicante y deseoso. Ella se había quedado estática la había pillado por sorpresa. Y se sorprendió más al ver que Sisyphus la besaba, con anhelo… y sin darse cuenta ella le correspondía. Un sinfín de emociones había estallado en el pecho de la chica, amor, odio, lujuria, dolor, pesar… sentía el hormigueo en su estomago. Y de pronto la imagen de Degel apareció en su cabeza. Sisyphus deslizo sus labios por el cuello de la chica y sus manos a la su cintura. Sin previo aviso Galatea empezó a llorar.
-¿Qué…? – Empezó a decir Sisyphus, pero un cosmos había aparecido en medio del Santuario, sobre la torre del reloj de las doce casas- ¡Hades! ¡Está en el Santuario!- Sisyphus salió disparado en dirección al Pabellón de Athena. Galatea simplemente no podía moverse, era presa del poder de Hades, que había dejado al Santuario. Allí permaneció aterrada por el oscuro cosmos, y por las acciones de Sisyphus.
