AngelElisha: Me alegra que te guste, y bueno, voy a intentar darle toda la intriga que sea posible y que se me pase por la cabeza. Estoy intentando mejorar la trama a medida que avanzo. =)

Johanna2491: Voy a tener piedad… pero muy poca xD. Porque en este capítulo intento poner un poco de intriga. También decirte que he leído tu historia de Deguel y Julia, e igual que tú me animas a mí a continuar yo también te animo a que continúes, que me está gustando mucho.

Al mismo tiempo quiero agradecer a todas aquellas personas que me han agregado como autora favorita. Me ayudáis a continuar escribiendo.


Capitulo 5: Caída.

La noche se había convertido en un caos silencioso. Pero la tormenta que llegó al amanecer fue desoladora. Los aprendices y caballeros entrenaban. Y había rumores por doquier que hablaban de la caída de Sisyphus a manos de Hades.

Galatea fue llamada a las estancias del Patriarca casi al final de la mañana. Pero no sólo a ella el resto de amazonas de plata también. Así que allí estaban las seis amazonas de Casiopea, Grulla, Ofiuco, Pavo, Zorra y Lince. Todas con sus armaduras de plata.

-Como sabéis perdimos a muchas de nuestras amazonas a manos de las Tres Gracias.- Empezó el Patriarca- Pues bien, necesitamos reponer a las guerreras caídas. Haced una selección de las mejores aprendices que haya en el Santuario. Pelearán con cada una de vosotras en singular combate para conseguir alguna de las armaduras que ahora carecen de dueña. Yo no puedo permitirme el lujo e supervisar el combate asique uno de los caballeros de Oro lo hará. Haced la selección esta misma tarde y mañana enviaré a alguno de los caballeros a primera hora de la mañana al Coliseo para supervisar los combates y la entrega de armaduras. ¿Alguna pregunta?

-Yo tengo una, mi señor. ¿Hemos de seleccionarlas por alguna cualidad en concreto? Su carácter… o algo así- preguntó Iria del Pavo. Iria había recibido hacia relativamente poco tiempo su armadura de plata, que era bastante escandalosa, claro que los pavos… eran así.

-Imagino que con que sean capaces de encender su cosmos bastará- Le respondió Cordelia de Ofiuco y el Patriarca asintió.

-¿Y las armaduras, mi señor? ¿No estaban destrozadas?- Preguntó la propia Galatea.-¿Cómo las han recuperado?

-Shion fue a buscarlas, las trajo todas de vuelta, y él mismo las ha reparado.- Dijo Yuzuriha, aquello explicaba la ausencia de la chica durante las últimas semanas, seguramente Shion la había mantenido ocupada ayudándole. Lo que explicaba también la inquietud de Regulus mejor dicho: sus celos.

-Bueno, pues ya no hay más que añadir. Idos.- Ordenó el Patriarca.

El contingente de mujeres salió a la luz del día. Casiopea iba por delante se metió por una hendidura en la piedra y no la volvieron a ver asomar.

-¿Porqué no me seguís?- Preguntó con un eco procedente de la gruta. Las chicas se miraron, y Galatea no pudo sentir más curiosidad por el pasaje que a simple vista no se veía, nunca se había percatado de aquella hendidura en la piedra.

Era un pasadizo que discurría por debajo de las Doce Casas. Muy estrecho pero alto, Galatea cogía de pie a la perfección. Bajaron por allí, hasta el Coliseo, y empezaron a buscar a chicas aptas para la prueba.


A la caída de la noche Degel salió de la Casa de Acuario. Le habían llegado noticias inquietantes desde la isla de Creta. Desapariciones de chicas jóvenes… Por fin tenía una pista del paradero de las Gracias. Degel llegó a la Casa de Sagitario en la cual Sisyphus estaba sumido en aquel sueño en el que le había hecho caer Hades. Pero no era el único que estaba allí. Una figura encapuchada estaba de pie frente a él, con la mano extendida en dirección al caballero durmiente.

-¿Quién va?- Preguntó, no sabía si era aliado o enemigo. Se puso en guardia.

La pregunta pareció asustar al encapuchado, volvió un poco la cabeza y se caló mas la capucha de forma que no pudiera ver su rostro. Y sin previo aviso salió disparado hacia el balcón manteniéndose con una mano la capucha bien calada

"¿Está loco o qué?"- Antes de que se diera cuenta el caballero había saltado tras él-"¿quién está más loco, imbécil, el que salta o el que le sigue?"

En medio del salto estiro el brazo y consiguió alcanzar la capucha. Tiró de ella y una melena larga surgió ante sus ojos. Y por fin llegaron al suelo con gran estrépito, y rodaron juntos, en una maraña de brazos y piernas, colina abajo hasta el lecho del rio. Forcejeo y soltó una considerable salva de improperios pero él era más fuerte, y haber caído encima era una ventaja. Le cogió por las muñecas y se las sujetó con firmeza...


Corto pero intenso. Espero que os haya gustado.