Hola! Ya se, ya se, me imagino que deben estar pensando "Dios santo, esta loca no para de escribir"... sip, es cierto, no paro de escribir, por que me llegan miles de ideas a la mente, y tengo que colocarme a escribir, por que sino exploto, xDDDDD

Pues aqui llego con un nuevo fic, una nueva propuesta ICHIHIME, buahahaha, para todos aquellos que pensaban que estaba convirtiendome al ulquihime (al que estoy convertida desde hace mucho O.O) pero tengo que decirles que a pesar de mi gran amor hacia Ulqui, mi pareja "alma mater" es el ichihime, asi que escribire tantos ichihimes hasta que mis manos ya no puedan mas, y en todo caso buscare una secretaria y le dictare, xDDD

Ok, ya me sali del tema, xD Pues esta nueva propuesta va un año y medio luego de la batalla por Karakura. Ichigo ha perdido los poderes y NO conoce a los fullbring, porque esos tendrán una participación mas adelante. ¿que ocurre? Pues comiencen a leer el prologo y me dicen si les gusta ^.^

Por cierto, les voy diciendo que el primer cap ya esta listo, solo espero tener por lo menos cinco reviews para subirlo, sino veo suficiente acogida, pues no lo hago (hace berrinche para que le dejen review, xDDD)

Disclaimer:

Anunciador: Bleach no me pertenece, le pertenece a Tite Kubo-sempai y a los bastardos de la Pierrot, -.- Si desean que algun chico lindo de este manga anuncie el disclaimer, ya saben review y pidanlo, que lo mas probable es que lo anuncie en el proximo, este es un anuncio pagado por Killerqueen.


PROLOGO:

La única forma para que Kurosaki Ichigo pudiera obtener sus poderes de nuevo era que muriese. Luego de la batalla por Karakura, el chico los había perdido, y no había otra forma que los recuperara, Isshin y Urahara lo habían intentado, pero habían fallado. Era más que obvio que Aizen estaba moviendo sus fichas desde donde estaba, reclutando a los peores prisioneros de la Sociedad de Almas para vengarse, y si Ichigo no recuperaba sus poderes, no abría forma de que pudiera enfrentarse a Aizen, y eso sería una muerte segura.

Isshin no estaba del todo seguro, le estaría quitando las oportunidades de tener una vida normal a su primogénito, y por quien más sentiría lastima era por Orihime. La chica y su hijo ya llevaban una relación de poco más de un año. Y si Ichigo moría y era enviado a la Sociedad de Almas a entrenar, no abría forma de que volvieran a verse, al menos no durante un largo tiempo. Además de que no existían muchas probabilidades de que pudieran volver a estar juntos. Porque a pesar de que Masaki y él habían pasado por lo mismo, Isshin no era tan importante como su primogénito en ese momento, por lo que le fue relativamente fácil escapar. Ichigo lo tendría difícil.

Pero de forma valiente, su hijo accedió. Sabia sus altas probabilidades de no volver a ver a Orihime o a sus hermanas, pero si deseaba protegerlas de Aizen, el debía hacerlo. El había prometido que se haría más fuerte, él no permitiría que nadie le hiciera nada a Orihime ni a su familia. Era mucho lo que perdería, pero tendría que soportarlo.

—Ichigo, estas muy pensativo…— murmuro suavemente Orihime, llevando sus labios a la frente del chico. Orihime no sabía nada, ella no debía conocer nada acerca del plan. Todos sus amigos lo sabían, pero si Orihime se enteraba, ella no lo permitiría. Ichigo embozo una sonrisa y la tomo por la cintura, acercándola más. Busco con desesperación sus labios. Solo 5 horas y dejaría de ser humano. — ¿Estás bien?— pregunto notablemente preocupada.

En ese último año Orihime se había vuelto mucho más hermosa de lo usual. Su cabello naranja ahora era medio rizado, y muchísimo más largo. Sus ojos grises estaban mucho mas brillosos, y sus labios siempre llevaban un poco de brillo con sabor a fresa. Su predilecto.

Todo su mundo había cambiado para bien luego de la guerra de invierno. Luego de dos meses, Ichigo y ella comenzaron a salir, hasta hacerse pareja. Todo era como un sueño para Inoue, uno que lamentablemente culminaría muy pronto.

Los dos jóvenes se besaron durante un largo rato, hasta que la falta de aire los hizo separarse. Ichigo coloco uno de los mechones naranjas de Orihime tras su oreja, sonriéndole. Eso a Inoue le preocupo, eran muy raras las veces que ella veía esa sonrisa, una triste, como cuando visitaba la tumba de su madre. Y eso la estaba poniendo nerviosa.

—Orihime, no sabes cuánto te amo. Jamás lo olvides. — dijo observándola fijamente. Orihime le devolvió la sonrisa y lo beso suavemente en los labios. El chico de cabello naranja la abrazo con fuerza, como si no quisiera alejarse de ella. Orihime se separo de forma algo brusca.

—Ichigo, ¿Qué ocurre? ¿Qué te está pasando?— cuestiono levemente asustada. Al darse cuenta de su error, Ichigo sonrió nuevamente, esta vez un poco más animado, colocándose de pie.

—Nada, Hime. ¿Acaso no puedo ser cariñoso con mi adorada novia?— pregunto, dándole la espalda. Ante sus palabras, la chica lo abrazo por la espalda. Ichigo suspiro, cerrando los ojos. "Solo será por un tiempo, Orihime también llegara a la Sociedad de Almas, y cuando lo haga, estaremos juntos." Pensó, tratando de reconfortarse a sí mismo.

— ¿Estás seguro que los hombrecillos azules no han secuestrado tu cerebro? Son bastante malos esos…— Ichigo silencio a Orihime con otro beso. Sus labios se unieron en una dulce y delicada danza, las manos de Ichigo se deslizaron por la espalda de la chica. La tomo por la cintura y la elevo, logrando que la chica enredara sus piernas en su cintura. Con pasos torpes y aun besándola, Ichigo se encamino a la habitación de Orihime.

Los cuerpos desnudos de Orihime e Ichigo yacían en la cama de la chica. Orihime tenía recostada su cabeza sobre el pecho del shinigami, con sus ojos cerrados y con una expresión serena en su rostro, mientras que Ichigo jugaba, sin prestar atención, con un mechón naranja del cabello de Orihime. Su mirada estaba colocada sobre el techo de la habitación. Varios recuerdos vinieron a su mente.

El primero de todos era el de la primera cita con Orihime. Había sido el día mas divertido que podía haber recordado. No solo fueron al parque de diversiones y se subieron a todas las maquinas, sino que terminaron viendo una película de Al Pacino. Habían comido palomitas de maíz, tomado refrescos, y se habían besado por primera vez. ¿Qué más podía pedir de la primera cita?

La primera vez de ambos también había sido el mejor día de todos. Había sido en esa misma cama, unos siete meses atrás. Los dos se habían entregado no solo en cuerpo, sino en alma. Se amaban, e Ichigo sabía que él no podría estar con otra mujer que no fuera ella. Se reusaba incluso a pensar en ello. Hacía dos semanas, antes de que su padre y Urahara le contaran lo que estaba ocurriendo, él se imaginaba a si mismo casado con Orihime, con una gran casa, con su titulo de cirujano, y con una hermosa Orihime esperando a su primer hijo, al que llamarían Ryo o Masaki. Imaginaba a Orihime jugando y cuidando a sus hijos como lo hacía su madre, llevando al pequeño Ryo a prácticas de karate, y su segunda hija, Masaki a baile. Luego los cuatro saldrían al parque de diversiones y luego a comer. Imaginaba a su hijo como a él mismo, con un ceño fruncido, y siendo un buscapleitos de buen corazón, rescatando a su encantadora hermana Masaki de los chicos pervertidos. Su hija seria parecida a Orihime, con una hermosa cabellera naranja, y grandes ojos grises. Su sonrisa seria como la de su madre, y él estaba seguro de que tendría que estar peleando a cada rato con los pervertidos que quisieran aprovecharse de su hija. Con el paso del tiempo, Orihime y él cuidarían de sus nietos. Toda una vida planeada. Aun observando el techo de la habitación, sonrió. Todo había sido muy fácil durante ese año. Ishida, Chad y el shinigami que habían enviado se encargaban de todo, Orihime solo iba cuando debía curar a alguno de los mencionados.

Debía aceptarlo, Ichigo moría por tener de vuelta sus poderes, la única forma era la tradicional, morir y volverse shinigami. Se quedaría con sus recuerdos porque solo asesinarían su cuerpo humano, y de alguna forma u otra, Urahara lo enviaría a la Sociedad de Almas, donde entrenaría para volverse más fuerte, por todos.

Todo estaba decidido. No había vuelta atrás.

Orihime dormía plácidamente en su cama, su cuerpo estaba cubierto por las mantas para evitar que sufriera un resfriado. La chica estiro sus manos para buscar el cuerpo de su novio, pero no encontró nada, solo un espacio vacío. Inoue se incorporo bruscamente.

— ¿Ichigo?— pregunto. No hubo respuesta alguna. Preocupada se coloco de pie, tomando su bata de ositos para dormir. — ¿Ichigo?— pregunto nuevamente. No sabía porque, pero su pecho se estaba comprimiendo, como si supiera que algo malo estaba a punto de ocurrir. — ¿Ichigo?— volvió a llamar. Definitivamente él no estaba en el apartamento. Tomo su teléfono celular y marco el número de Kurosaki. No respondió. La chica, sintiendo una fuerte punzada en el pecho, y sintiendo como su aire le fallaba corrió hasta la puerta. No podía percibirlo. Ella siempre lo percibía, y ahora no lo sentía en ninguna parte. Aun con su bata de dormir, y descalza, Orihime bajo las escaleras del edificio, corriendo agitadamente por los pasillos, hasta salir a la fría y solitaria calle. Sin importar que la vieran, corrió y corrió por toda la calle, siguiendo las indicaciones que le daba su corazón en esos instantes.

Hasta que encontró a sus amigos, a su suegro, Urahara y Yoruichi en el parque.

Y el cuerpo inerte de Ichigo en el suelo.

El grupo la observo en silencio, los ojos de la chica se cristalizaron, mientras sus manos y piernas comenzaban a temblar, volviéndose en temblores fuertes.

—¡ICHIGO!— grito desgarradoramente, corriendo hacia el cadáver de este. Conjuro sus poderes y el domo dorado se colocó sobre este. No entendía por qué ninguno de sus amigos la ayudaba. Ichigo… Ichigo… él… él se estaba muriendo, y ninguno decía nada, no hacían nada. La mano de su suegro de coloco sobre su hombro. ¿Qué demonios les ocurría?

—No se puede hacer nada, Orihime-chan— le dijo lentamente. La chica negó su cabeza una y otra vez, mientras colocaba todas sus fuerzas y reatsiu en el domo, ella iba a salvarlo. Tatsuki corrió hacia ella, abrazándola por la espalda. Orihime sollozaba, sin detener su poder.

—Inoue-san, él lo decidió así. Todos sabíamos que este momento llegaría. — comento Urahara con voz suave, sonriéndole a la chica. Orihime observo a todos los que estaban allí, nadie parecía preocupado. ¿QUE DEMONIOS ESTABA PASANDO?

— ¿De qué está hablando, Urahara-san?— pregunto Orihime, sin poder evitar las lagrimas y evitando alzar su voz. El grupo se miro entre sí. — ¿De qué están hablando? ¿De qué momento hablan? ¿Qué está pasando? ¿Quién lo decidió así?— pregunto histérica. El dolor que estaba sintiendo ese momento era sencillamente insoportable. Sentía como si una zampankuto le atravesara su pecho, desgarrándolo.

— ¿Ichigo no te lo dijo?—pregunto Yoruichi, temiendo conocer la respuesta. Orihime se coloco de pie, alejándose de Tatsuki. El grupo comprendió la respuesta, mucho antes de que ella pudiese hablar.

— ¿Decirme que? ¿Qué está pasando?— la chica observo el cuerpo de su novio, sus poderes no estaban haciendo nada. Se acerco nuevamente para colocar su reatsiu en mayor intensidad. Isshin entrecerró sus ojos, sintiendo verdaderamente lastima por la chica.

—Orihime-chan…—Isshin observo como Orihime luchaba por salvar a su hijo. —Ichigo no volverá. Él decidió ir a la Sociedad de Almas de forma definitiva. — no, definitivamente esto dolía mas que ser atravesada dos veces por una zampankuto. Ese sentimiento era mucho peor, porque sentía que enloquecería en cualquier momento. ¿Él se había ido? ¿Él la había abandonado? ¿Él no le había dicho nada? ¿Él no había tomado en cuenta su opinión? La chica observo a Chad, Ishida y Tatsuki. Los tres asintieron, bajando sus cabezas.

— ¿Desde cuándo ustedes lo sabían?— pregunto dirigiéndose a sus amigos. Él no le había dicho nada, lo sabían todos excepto ella. La más tonta, la más idiota… "pobre de mí, ni siquiera él respetaba mi opinión y sentimientos".

—… hace un mes. — respondió Ishida. Otra zampankuto había atravesado a Orihime, pero esta vez ella podría jurar que podía ser un ataque letal. ¿Un mes? ¿Un mes? ¿¡UN MES! La persona que mas amaba en el mundo, con la que pensaba pasar su vida entera la había engañado. No solo él, sino los que decían ser sus amigos. Todos los sabían, y no le dijeron nada. Todos la habían traicionado. El domo dorado desapareció, volviendo sus hadas a sus horquillas.

Orihime comenzó a caminar, al comienzo con pasos torpes, hasta tomar caracter, tratándose de apartar de ese lugar. Tatsuki sujeto su mano. Y por primera vez en su vida, Orihime la empujo.

—Orihime— dijo la capitana de judo. La mirada de Orihime estaba llena de odio, dolor y desilusión.

— ¡NO ME TOQUES!— le grito, apartándose de ella. —Me engañaron, me ocultaron todo esto. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿POR QUE? ¿Acaso no pertenezco a su grupo? ¿Acaso no soy su compañera? ¿Qué demonios soy para ustedes?— su mirada llena de lagrimas se detuvo en el cuerpo de Ichigo — ¿Qué demonios fui para él? ¿Qué fui para él?— Tatsuki volvió a acercarse. — ¡APARTATE!— le grito furiosa, mientras decenas de lágrimas surcaban sus mejillas. Isshin solo pudo verla con lastima. —No los quiero ver más— les grito a los tres chicos. Tastsuki comenzó a llorar. Jamás había visto a Orihime en ese estado. Ella jamás le había dicho algo como eso en su vida. — ¡Te odio Kurosaki Ichigo! ¡Te odio!— grito antes de comenzar a correr hacia su apartamento.

— ¡Orihime!— grito Tatsuki, quien se disponía a ir por ella, pero fue sujetada por Chad e Ishida. —Déjenme, ella está mal— grito la chica sollozando. Orihime jamás había reaccionado de esa forma, y la entendía, el idiota de Ichigo le había ocultado todo, pensando que era lo más conveniente. ¡Oh, que equivocado estaba!

—Y se pondrá peor si la sigues. Deja que se calme un poco. — le recomendó Ishida, observando el camino por el que había corrido la chica. En su mente solo podía pensar que Ichigo era un idiota. Se suponía que él debía decirle a Inoue sobre lo que estaba ocurriendo, sobre lo que ocurriría. Ya le extrañaba mucho que la chica estuviera tan tranquila durante ese mes.

—Juro que si Orihime hace una locura, iré a la sociedad de almas y matare a Ichigo— grito Tatsuki. —él tenía que decírselo, no que se enterara de esta manera. ¿Acaso es idiota? Kami-sama, Kami-sama— sollozo la chica. Isshin no podía creer que su hijo fuera tan insensible e idiota, él, al igual que todos los que estaban allí pensaban que Ichigo le había explicado a Orihime sobre lo que estaría haciendo, pero ahora se daba cuenta de que él debió haber influido mas, y no dejarle todo a su hijo. Uraraha no podía sentir más lastima por la chica, además de una fuerte preocupación por ella.


Orihime entro a su apartamento corriendo, cerrando la puerta con un fuerte portazo. Deseaba gritar, deseaba aventar todo, deseaba morirse. ¿Por qué no confió en ella? ¿Acaso ella le había dado motivos para desconfiar?

"Orihime, no sabes cuánto te amo. Jamás lo olvides." ¿Acaso cuando se ama se miente? No, no se miente, y mucho menos con algo como eso. —Mentiroso— grito, entrando a la ducha, dejando el agua correr y mintiéndose en ella con todo y ropa. Sus sollozos se hicieron mucho más fuertes, a tal grado que apenas podía respirar. Le dolía, le dolía mucho su pecho. Su corazón debía estar partido en miles de pedazos. No, no podía volverse en más pedazos por que ya estaba en pedazos desde el primer momento que vio su cuerpo inerte.

Había estado durante un mes mintiendo, y para colmo se despedía con lo mismo. ¿Pero qué demonios estaba pensando en no decirle nada? ¿Qué iba a ser mucho más sencillo sino lo sabía? Se lo imaginaba en la Sociedad de Almas, saludando a sus amigos, mientras que ella estaba allí llorando. —Idiota— grito con voz ronca, a causa de sus sollozos. Si no quería enfermarse, era mejor que saliera del baño, y así lo hizo, con gran pesar se desvistió y se coloco una pijama nueva, arrojándose a la cama para comenzar a llorar como una niña pequeña.

Ella lo amaba, lo amaba como jamás iba a amar a otra persona, y él le pagaba de esa forma. No era justo, Kami-sama, no era justo. ¿Por qué? Ni siquiera eso sabia, ¿para que se había ido? Él ya no poseía poderes… ahh claro, era para eso. Lo único que pensaba era en recuperar sus poderes para estar haciéndose el héroe. —Egoísta— mascullo entre sollozos. Aun con furia y tristeza, la joven se quedo dormida, en una forma que a la mañana siguiente le provoco dolor en todo su cuerpo.

—Buenos días, Onii-chan— dijo sin ánimos a la fotografía de su hermano. Por obligación entro a la cocina y busco en su refrigerador. Había comida como para dos días más, pronto debía ir al mercado. Suspiro. En esos momentos deseaba irse de Karakura, por que todo se lo recordaba, además de que no deseaba ver a sus amigos por un tiempo, sentía una profunda desilusión. Y lo más probable era que Ichigo consiguiera permiso para volver al mundo normal y ella tendría que verlo, y no deseaba hacerlo. Ya hacía mes y medio en que había cumplido los 18, y ahora que lo pensaba ella aun no había llenado los blancos para la universidad e iba a comenzar en un par de meses. Ella estaba interesada en la Universidad de Tokio, deseaba estudiar para ser maestra, y sabía muy bien que podría hacerlo excelentemente. Ella adoraba los niños y por su carácter pacífico y amoroso le era sencillo trabajar con ellos.

Ahora que lo pensaba, ella no había ido a tomar la correspondencia desde hacía dos días, por estar con… mejor no lo mencionaba. Tomo las llaves de su buzón y se dirigió al primer piso, donde estaban los buzones de todos los residentes. Abrió el suyo y encontró cerca de 10 cartas. Subió con ellas y cerro su apartamento, para luego dirigirse a grandes zancadas a su sala. Se sentó con sus piernas cruzadas y comenzó a ver la correspondencia.

—…para pagar… para pagar… anuncio… invitación… para pagar… para pagar… anuncio….anuncio…anuncio… ¿y esta?— se pregunto la chica mordiendo su labio. No recordaba conocer esa dirección del que la envió. Y parecía ser de un seguro o de una oficina de abogados. Abrió con curiosidad la carta y observo cómo habían dos papeles en el.

Se trataba de una agencia de seguros. Según decía la carta, su hermano Sora había adquirido un seguro antes de morir, el que estipulaba que le enviarían cierta cantidad de dinero para sus estudios y gastos cuando ella cumpliera los 18. Y ahí estaba, un cheque con un monto total de 5 cifras. La chica solo pudo dejar caer la carta, y embozar un 'O' en sus labios.

—Onii-chan… tú… Kami-sama— sollozo la chica frente a la fotografía de su difunto hermano. Estaba feliz pero a la vez triste. Era el dinero que su hermano había invertido en su vida para ella y ahora se lo enviaban, justo en el momento en que ella pensaba que deseaba irse por un tiempo. Eso debía ser una señal de que su idea estaba siendo apoyada por los dioses y su hermano. Pero ella no podía irse así porque si, tenía que conseguir un lugar donde vivir. Suspiro, si deseaba estudiar, debía irse a Tokio, allí estaba la Universidad. Se merecía esta oportunidad después de todo lo que había pasado.

En ese momento lo decidió, pondría en alquiler su apartamento y ella se iría a Tokio, allí estudiaría y trataría de encontrar la paz que tanto necesitaba. Antes de que pudiera ir a la cocina, tocaron a su puerta. Por el reatisu supo que se trataba de Tatsuki. Suspiro, a pesar de no querer ver a nadie, Tatsuki era su mejor amiga, su más fiel nakama, y detestaba pelear con ella, aunque esta era la primera vez que era serio. A grandes zancadas se dirigió a la puerta y la abrió. Lo que vio la dejo asombrada.

Eran muy pocas veces en que ella veía a Tatsuki triste, y que decir acerca de verla llorando. Frente a ella había una Tatsuki totalmente desolada, con sus ojos rojos por tanto llorar. Ellas no solo eran amigas, eran hermanas, y en ese momento Orihime sintió el dolor de su compañera. Antes de darse cuenta, ella estaba llorando, abrazando fuertemente a su nakama.

—Lo siento tanto, Orihime— susurro Tatsuki aun abrazada a Orihime. La chica de cabello naranja ahogo un sollozo. No era la culpa de ella, ni de ninguno de sus amigos… y aunque también le molestara por su fuerte resentimiento, tampoco era culpa de Ichigo. Él solo hacia lo que creía correcto, para la protección de los demás antes de pensar en su propia felicidad, en la felicidad de ellos.

—No, no, Tatsuki, no es tu culpa. Perdóname por haber sido tan brusca anoche, es solo que… me duele que no hayan confiado en mí— dijo separándose de su amiga y sonriéndole tristemente. Tatsuki entro a la casa. Ambas chicas estuvieron casi una hora llorando, y pidiéndose disculpas, para luego reir por alguna trivialidad. Así era su amistad, demasiado fuerte, como para estar enojadas por días. —Tatsuki, ¿iras a estudiar a Tokio?— pregunto Orihime, interesada. La campeona de karate asintió, ella pensaba estudiar educación, para ser profesora de educación física, algo que se le daba muy bien. — ¿Ya sabes donde quedarte?— le pregunto Orihime nuevamente.

—No, si te soy franca no he pensado en ello. Ni siquiera he realizado la matricula. — respondió Tatsuki, suspirando. Su economía no era del todo buena, últimamente sus padres estaban teniendo problemas en su empleo, y ella no había conseguido un empleo para ayudarles.

—Bien, Tatsuki, me ha llegado un dinero que me dejo mi hermano para mis estudios, y creo que ese dinero nos ayudara para conseguir un apartamento para nosotras, y así podremos conseguir empleo. — dijo un poco más calmada Orihime. Tatsuki podía ver que el brillo de sus ojos había desaparecido, y era obvio, ese brillo era provocado por Ichigo.

—Orihime, yo no…— Tatsuki no podía aceptar que su amiga pagara su hospedaje. Ella no podría aceptarlo, iba a ser demasiado costoso para la pobre de Orihime.

—No tiene sentido que pelees, Tatsuki, ya lo he decidido. Iremos juntas a Tokio y estudiaremos. — dijo decidida. "Lo haces para poder salir de aquí. Se nota a leguas que esto te duele mucho, a pesar de que sabes que él está bien" se dijo así misma Tatsuki, sonriéndole maternalmente a Orihime. "Si eso hará que el dolor disminuya, pues cuenta conmigo."

—Bien, pero tendremos que ir a Tokio, ir cerca de la universidad, ver los apartamentos y conseguir empleo, por que las clases comenzaran dentro de dos meses, por lo que tendremos que trabajar para conseguir algo de dinero. —Orihime asintió. El dinero que tenían era suficiente para el pronto de un apartamento y para al menos cuatro pagos, pero debían pensar en las otras cuentas y el diario.

Con esto en mente, las dos chicas dedicaron su tarde en leer sobre la universidad de Tokio. Estaban emocionadas, porque lo más probable era que estudiaran su primer y segundo año juntas, ya que ambas estudiarían educación, ya cuando comenzaran sus estudios en sus concentraciones, se verían separadas.


Habían pasado cerca de tres semanas desde que Orihime y Tatsuki habían decidido mudarse juntas a Tokio. Ambas chicas se despidieron de sus amigos, a quienes Orihime les pidió una y otra vez disculpas. Isshin, luego de un efusivo abrazo y miles de disculpas, le pidió seriamente a Orihime que se cuidara, que podrían haber hollows que fueran tras de ella. Orihime asintió y le devolvió el abrazo, el que Isshin le dedico de forma paternal. Urahara le dijo lo mismo que Isshin, que debía tener cuidado y se despidió de ella con un abrazo, luego de haber hecho algunos comentarios que la hicieron sonrojar. Ishida y Chad les dijeron que irían a visitarlas en cuanto tuvieran vacaciones, Chad iría a una Universidad en México, e Ishida había sido aceptado en una prestigiosa universidad en Norteamérica, donde estudiaría medicina.

En Tokio, ambas chicas encontraron un apartamento muy bonito, y muy cómodo. Con tres habitaciones, la que las chicas pensaban alquilar a alguna otra chica de confianza que encontraran en la universidad, tenía una pequeña sala de estar, una cocina y comedor, y un pequeño balcón con vista a la ciudad. Gracias al dinero que Sora le había dejado, Orihime pudo dar el pronto del apartamento, el que tenía incluso seguridad. Orihime encontró empleo de mesera en un café cerca del apartamento, mientras que Tatsuki fue contratada como ayudante de un profesor de karate, en una modesta academia. Ambas ganaban lo necesario para subsistir, y se entretenían en lo que sus clases comenzaban.

Durante esas tres semanas, un malestar bastante extraño se apodero de Orihime. Por lo visto había comido algo rancio.

La chica de cabello naranja dio varias vueltas en su cama, para luego colocarse de pie rápidamente y correr al baño, donde cayó de bruces y comenzó a vomitar en el retrete. La puerta del baño se abrió y Tatsuki entro, para sujetar su cabello. La chica había pensado que eso se trataba de alguna de las 'extrañas' comidas de Orihime, pero ya era algo preocupante.

—Orihime ya llevas casi dos semanas vomitando y mareándote…— no lo había pensado hasta decirlo en voz alta. Las pupilas de Tatsuki se dilataron, mientras su mirada se clavaba sobre el cuerpo convulsante de su amiga. Era más que obvio que en ese año y medio de relación sentimental de Orihime e Ichigo ellos tuvieron que haber tenido algo más que besos. Ichigo era denso, e idiota, pero joder, sino había tenido algo con Orihime, el chico tenía problemas. Pero si era lo que ella estaba pensando, Ichigo si que iba a tener problemas, y muy serios.

Tatsuki llevo hasta su habitación a Orihime, por suerte este era el dia libre de ambas. Durante esas tres semanas, Orihime no había mencionado a Ichigo, pero Tatsuki no era tonta, y la había escuchado más de una vez llorar en su habitación. Y si esto que le estaba ocurriendo era lo que ella se imaginaba, "Kami-sama" su mundo se iba a derrumbar.

—Vengo en un rato, Orihime. Buscare algo de comer, que no sea demasiado pesado para ti. No te muevas de aquí. — le aviso, sonriendo. Solo había una forma de conocer sus sospechas.


Luego de comprar comida en la cafetería donde Orihime trabajaba la comida, Tatsuki camino en silencio y con su mente en vuelta en todos sus problemas, o mejor dicho, los problemas de su amiga. Entro en la farmacia y se busco unos refrescos y algunas golosinas, estaba sufriendo un ataque de ansiedad. Se dirigió al mostrador y coloco las cosas sobre este. Una anciana le atendió cortésmente. Tras de la mujer estaba lo que ella estaba buscando.

—Una prueba de embarazo, por favor. — pidió a la mujer. La anciana la miro fijamente un instante, para luego sonreírle. Estuvo a punto de gritarle que no era para ella, que era para su amiga, pero se controlo. Ella no tenia por que sentirse avergonzada, después de todo, estar embarazada no era nada malo. La mujer le cobro y luego de recibir el cambio, Tatsuki se devolvió a la casa, donde encontró a Orihime, bastante pálida, viendo la televisión.

—Has regresado, Tatsuki— dijo, algo que era obvio, pero en su estado, Tatsuki no le exigía mucho. La chica de cabello negro se dirigió a la cocina, guardo los refrescos y coloco la comida sobre la mesa de comedor, y luego busco en el bolso la prueba de embarazo, y se dirigió a donde estaba Orihime, extendiéndosela. La chica la miro confusa. — ¿una prueba de embarazo? Tats…—

—Orihime no soy tan idiota como para pensar que Ichigo y tu solo veían televisión todas las veces que él iba a tú casa. Aceptemos que ustedes tuvieron relaciones. — la cara de Orihime se torno roja. —no es nada de lo que debas avergonzarte, es normal entre una pareja. Pero el problema aquí es el siguiente, pudo ser que una de esas veces-recientemente- Ichigo no se cuidara, y tú… pues tú…— ¿Cómo le diría?— ya sabes… tú… puedes estar embarazada. Así que toma la prueba y hazla. — el corazón de Orihime dio un vuelco.

¿Embarazada? Dios santo, eso no estaba en sus planes. ¿Un bebe cuando solo tenía 18 años y estaba próxima a entrar a la universidad? Si ella estaba embarazada, debía ser realista. Solo ella se encargaría de su bebe, porque no tendría papá. Ichigo no podría regresar en un buen tiempo, y mucho menos con un cuerpo, porque todos en Karakura tenían entendido que él estaba muerto. Por eso vieron su partida como un intento desesperado por recuperarse del duro trauma de que su novio fuera asesinado por unos asaltantes en el parque de Karakura, nada más lejos de la realidad.

Orihime respiro hondo y tomo la prueba. No era cien por ciento probable que estuviera embarazada, quizás solo era un virus estomacal. Sí, eso era. Ella no podía estar embarazada. Se dirigió al cuarto de baño y luego de varios minutos salió, la prueba tardaba minutos en dar el resultado. Pero ahí estaba, y era positivo. Ella estaba esperando un bebe de Ichigo.

—Kami-sama, ¿Qué voy a hacer?— sollozo, mientras Tatsuki la abrazaba. A pesar de que su bebe no era planeado, era un bebe hermoso, fruto del amor de ella e Ichigo. "Mi pequeño" sollozo llevando sus manos a su vientre aun plano. Comenzó a llorar, porque a pesar de que su aun enfado con Ichigo no se iba, ella lo amaba profunda e irrevocablemente, y ella iba a ser madre de su retoño. Pero dentro de todo, se sentía sumamente triste de que su bebe no podría conocer a su padre, pero para eso estaría ella, para hablarle sobre Ichigo y decirle la gran persona que era él.


Una joven de cabello naranja, y con una gran panza de embarazo, se encontraba sentada en un café leyendo un libro de bebes. Orihime ya tenía 8 meses de embarazo, y ya había entrado a la universidad, igual que Tatsuki. Su promedio era excelente, y los profesores la felicitaban por ello. Aun mantenía su empleo en la cafetería, y su mejor amiga como 'nueva entrenadora' en la academia de karate. Orihime juraba que la propietaria la correría al enterarse de su estado, pero la buena mujer le dijo que no importaba, que ella debía mantener su frente en alto por su bebe, el que el doctor le había dicho que sería niño. En su reciente sonograma había podido observar a su bebe, ocasionando que llorara de alegría. Tatsuki la había acompañado al doctor, quien fue referido por Isshin, el que había llorado al enterarse de que su hijo había procreado un bebe.

Pero no solo había descubierto el sexo de su bebe, sino que ya percibía su pequeño reatsiu, uno muy fino, pero poderoso para un bebe. Orihime lo descubrió un día en el que leía estando acostada. Esa era la forma en que sabía que su bebe estaba sano, mediante su energía espiritual.

—mmm, ¿te parece bien Yuu? No, no me gusta. ¿Qué tal Shaoran? Ese nombre es lindo— dijo con voz cantarina Orihime, leyendo el libro para escoger nombres para bebes. —Pero yo creo que es mejor Ryo, ¿no crees?— una pequeña patada lo confirmo. De esa era la forma en que se comunicaban madre e hijo. Era extraño e incluso cómico para Orihime, su bebe siempre le respondía con una leve patadita o con algún movimiento. —Sí, lo sabía, Ryo, solo te estaba probando. — rio Orihime, llevando su mano a su pronunciado vientre. Ella sabía que ese era el nombre que deseaba Ichigo para su bebe, y no dudo en utilizarlo. Si hubiera sido una niña, Masaki iba a ser su nombre.

Con cierta dificultada la chica se coloco de pie y se encamino a la salida. Ya era algo tarde como para que estuviera fuera de casa, y si Tatsuki llegaba antes que ella, no iba a estar nada contenta. Pero la situación lo ameritaba, ella había ido a comprar la ropa de su bebe, porque ya tenía la cuna del bebe, regalo de Isshin, la carriola del bebe había sido regalo de Tatsuki, y era muy varonil, de color azul oscuro y con figuras de barcos pequeños. Camino en silencio, aguantando las bolsas de sus ropas, mientras llevaba las manos nuevamente a su vientre. Una fuerza espiritual la hizo tambalearse. No era una muy fuerte, pero debido a su estado, las fuerzas espirituales que eran "fuertes" siempre la hacían tambalearse.

—Delicioso. Dos por el precio de uno— se burlo un hollow frente a Orihime. La chica sintió su cuerpo temblar. Allí no estaba Ichigo para salvarla, tampoco Ishida o Chad. Aquel hollow la deseaba devorar, a ella y a su bebe. Este era el decimo hollow que deseaba atacarla en menos de dos meses. Ella sabía que su fuerza espiritual ahora era una fuerte, debido a Ryo, e Isshin y Urahara se lo habían advertido. Cada vez irían mas tras ella, y cuando el bebe naciera, eso sería peor.

—Apa…apártate— balbuceo Orihime, con cierta determinación en su voz. El hollow rio, acercándose más. "Si no hago algo me atacara, a mi bebe y a mi" una rabia se apodero de ella. Ningún hollow inmundo le iba a ser algo a su bebe, sobre su cadáver. —Shiten Koushu— grito determinada, mientras que sus hadas colocaban un escudo frente a ella y Tsubaki atacaba al hollow. Su determinación por proteger a su bebe hicieron que Tsubaki fuera más fuerte. "Nadie le va a ser daño a mi pequeño" se dijo apartándose del lugar. Este era el decimo hollow que ella destruía por su cuenta.

Definitivamente nadie le iba a ser daño a ella, y mucho menos a su bebe.


"Don't mess with mama" xDDD asi es como pienso que será la Hime si estuviera embarazada, y mucho más si el bebe es de Ichigo, buahaha la imagino muy fuerte, partiendole el trasero a todo aquel que se meta con su baby!

Por cierto, no me pregunten por que le puse Ryo al bebe, simplemente me gusto mucho el nombre . por que colocarle nuevamente Sora, pues es cliché, ya que asi le llamo al bebe en otro fic! So, que nop. Espero que les guste^^

¿Les ha gustado? Pues espero Review!

~ Killerqueen ~