Hola! Como prometí, aquí estoy! Dije que si conseguía 5 reviews, iba a subir el primer cap, y aquí estoy! Les diré que me gusta mucho este cap. No les contare mucho, pero solo les advierto que ha pasado un tiempito, y que me encanta la personalidad de Ryo, xDDD y se que mas de uno se quedara O.O con el final! Lo sé!
Estoy tratando de hacer los cap lo mas largo posible, para poder explicarlo todo. Este cap en si es bastante maternal, pero era sumamente necesario para que comprendan la relación entre madre e hijo.
Tuve que hacer que pasara el tiempo, por que sino nos estancaríamos demasiado en el comienzo, y quiero comenzar a desenvolver el trama, yay! que sera bastante movido, lo prometo^^
AGRADECIMIENTOS:
{#}Lorretho-Aww, muchas gracias por tu review! En serio, mil gracias. Sip, yo también sentí la frustración de la Hime, pero al menos se perdonaron, creo que esa amistad de Tatsuki y de la Hime es muy fuerte. Igual que Rukia es la "precius nakama" de Ichigo, Tatsuki lo es de la Hime. Gracias por tú review, y espero que este cap te guste^^
{#}Himenagi-Aqui esta el cap! Gracias por tu review. Yo siempre me he imaginado a Orihime en forma de "kick ass" si tuviera un baby, y mas si es del naranjo, jajaja
{#}Akanesakura-Gracias por tu review! No solo estará Aizen tras el Ryo, sino la Sociedad de Almas, por que Ryo es el hijo de dos personas demasiado fuertes U.U pobre niño, tan peque y ya es tan buscado como el grial, xD
{#}OriHimeko- aww, no sabes la sonrisa que me has sacado al leer tu review, pero no es para tanto, solo trato de divertir a todos los ichihimistas^^ Gracias por leer mis fics y tener tan linda imagen de ellos. Yo pienso que Orihime se pondrá molesta por un tiempo, pero ella no tiene corazón para guardar rencor, y mucho menos a Ichigo^^ Gracias por leer
{#}Gabe Logan- Gracias por tu review! Créeme que me compadezco del pobre Ichi... fue un baboso, y la SS lo ha fastidiado muchísimo, xDDD Espero que este cap te guste^^
{#}Aiko1991- jaja gracias por tu review! Si, Ichi es idiota, pero bendito compadecete del pobre baka, jajaja lo hizo por una buena causa, xDDD Y no creo que llegues odiarlo, jaja Gracias por tu review!
{#}Nypsy- Sip, de acuerdo contigo. Orihime no se defendió del ataque de aquellas dos bitches por que ella es pacifica y odia hacerle daño a las personas, aunque sean sus enemigos, pero si se meten con su nakama o con su baby, ella le pateara el trasero hasta mas no poder. Me imagino a Orihime en el modo killer, pegandole hasta mas no poder a los hollows, siendo observada por un Ichigo asombrado, xDDD Espero que este cap te guste^^ Gracias por tu review
DISCLAIMER:
Killerqueen- Shiro-kun! que sorpresa volverte a ver! *le revuelca el cabello y le estira las mejillas* ¿cuando piensas crecer? estas muy pequeñito, ehh
Tosuhiro- sueltame, y no soy un enano. *se cruza de brazos, mientras una vena se hace presente en su cabeza*
Killerqueen: pero yo no te llame enano, shiro-kun *se comienza a reir* vamos al disclaimer, ya sabes lo que debes leer *le lanza una guiñada*
Toushiro: Killerqueen-sempai no es propietaria de Bleach, solo del trama. Y todo aquel que le envie un review *suspira* se llevara a este *observa el papel* ¡esto es humillante!
Killerqueen: No te quejes, solo lee *lanza otra guiñada*
Toushiro: *su vena se vuelve palpitanta* se llevara a este dulce enano a su casa, para quererlo y vestirle de muñeca... esto es todo, ¡renuncio!
Killerqueen: ¡que carácter!
.:CAP I:.
Orihime sonrió. Y no era para menos, ella estaba soñando con él. Con Ichigo. Sus ojos castaños la miraban fijamente, mientras que sus labios se acercaban a los de ella, robándole un beso. Siempre que le robaba un beso, todo comenzaba delicadamente, para luego volverse apasionado. Ichigo siempre tenía hambre de ella, y ella de él. Se amaban con locura, y eso los hacía sumergirse en su pasión desenfrenada.
—Ichigo— le llamo entre gemidos, sintiendo como él la desvestía lentamente, mientras saboreaba la piel de su cuello, pero un ruido hizo que todo comenzara a volverse opaco. Ichigo, Ichigo, ICHIGO…
—Ichigo— llamo Orihime despertándose. Su estúpido despertador la había hecho salirse de sus placenteros sueños. A bostezó algo enfadada, observando nuevamente el despertador. Tenía exactamente dos horas para prepararse e irse a su trabajo como maestra de primero y segundo grado. Gracias a sus clases en verano, Orihime había adelantado, igual que Tatsuki, un año, lo que significaba que las dos chicas no tuvieron que estar en la universidad por cuatro años. Este ya era su segundo año como maestra y le encantaba. Los niños definitivamente eran lo suyo.
Orihime salió de su cama, y se coloco sus pantuflas de conejos. Con cierta torpeza camino hasta la habitación que estaba junto a la suya. De color azul clara, la habitación de Ryo había sido decorada entre Tatsuki, Yuzu y Karin, ya que Orihime no podía estar en presencia de la pintura. Y a pesar de no estar cuando la hicieron, Orihime la amaba. Los colores pasteles y los dibujos de barcos pintados en las paredes eran hermosos, igual que los juegos de mantas. Sobre una de las mesas de noche, se podían observar algunas fotografías. La primera era Orihime junto a un pequeño bebe recién nacido, a penas se podía ver el cabello naranja. Orihime sonreía llena de felicidad, a pesar de tener una imagen cansada, y tener varios sueros en sus manos. La segunda era de Isshin, Karin y Yuzu- las que se veían bastante grandes y hermosas- sujetando a un bebe de cabello naranja. El pequeño tenía en su cabeza un gorrito de cumpleaños que leía "First Birthday", al lado de Karin y de Yuzu estaban Ishida, Tatsuki y Chad sonriendo a la cámara, mientras se veía en la mesa una tarta en forma de osito. La tercera fotografía era de Orihime y un niño de no más de tres años, con un ceño fruncido. Su cabello naranja era brillante y puntiagudo. El niño abrazaba a su madre, mientras que esta tenía una gran sonrisa en su rostro, Orihime llevaba puesta una toga y su birrete, además de tener en alrededor de su cuello un par de medallas. La última fotografía mostraba a una pareja de jóvenes con cabello naranja. Ichigo abrazaba a Orihime desde la espalda, sonriendo a la cámara, mientras Orihime sacaba la lengua. La foto la había tomado Tatsuki cuando ellos llevaban cerca de cuatro meses como pareja. Junto a la mesa de noche había una pequeña cama con mantas azules y barcos grabados en ella. Su pequeño Ryo dormía plácidamente en su cama.
Con cinco años, Ryo era idéntico a su padre. "Una réplica" le decía Isshin cada vez que lo veía. El pequeño no tenía nada parecido a ella, todo, absolutamente todo era de Ichigo. Su cabello naranja brillante y de cortes informales, sus ojos marrones, su color de piel, y sin duda alguna, su característico ceño fruncido. Con cinco años recién cumplidos, Ryo tenía el carácter de su padre, y siempre mantenía ese ceño fruncido que a Orihime le parecía tan tierno, además de que había heredado también su estatura, ya que era mucho más alto que el resto de los pequeños del jardín de niños. Inoue le rozo suavemente sus mejillas con sus dedos, percibiendo su piel caliente a su tacto, mientras el niño daba una vuelta y fruncía más el ceño.
Orihime ahogo una risa ante la imagen de su pequeño. "Eres tan idéntico a él" pensó con un dejo de nostalgia, mientras que una lagrima se deslizaba por su mejilla, seguida por otra. Ryo abrió los ojos con pesadez, para observar fijamente a su madre con sus ojos marrones y penetrantes.
— ¿Por qué lloras, mamá?— le pregunto, mientras sus ojos comenzaban a entristecerse. A pesar de su corta edad, ese pequeño amaba a su madre con locura, el mismo amor que sentía Ichigo por Masaki. Orihime era demasiado protectora con Ryo, y al pequeño no le molestaba en lo absoluto. Amaba a su madre, y siempre se lo hacía saber. Orihime le sonrió maternalmente.
—Por nada, cariño. Sabes que te amo mucho, ¿verdad?— el pequeño le devolvió la sonrisa, mientras que sus pequeñas manos limpiaban sus lagrimas, para luego abrazar a su madre.
—Mamá, prometo que yo te protegeré de todo. — le murmuro con su dulce voz. Orihime sintió que el corazón se le iba a los pies. Ichigo le había jurado protegerla, y ahora su pequeño le decía lo mismo. Sus ojos volvieron a cristalizarse, mientras le besaba la cabeza, luego llevo una mano a su rostro y limpio sus lágrimas.
—Y yo te prometo que te hare reír mucho ahora— la chica soltó a Ryo y comenzó a hacerle cosquillas por todo su cuerpo, mientras el niño comenzaba a reírse. "Es lo único en que te pareces a mí, tu risa" se dijo a si misma Orihime, manteniendo su sonrisa divertida mientras continuaba con su tarea de hacer reír a Ryo.
—Tantas risas no me dejan dormir— dijo Tatsuki desde la puerta, aun con su pijama, un pantalón a la rodilla y una playera azulada. Orihime detuvo lo que hacía y Ryo se incorporo para ver a Tatsuki. El niño frunció el ceño y luego lo relajo, una manía que había adquirido con el paso del tiempo.
—Amargada— le dijo el niño, con la misma actitud de Ichigo cuando peleaba con alguno de sus amigos. Tatsuki elevo una ceja, y cruzo sus piernas desde donde estaba parada. Ella jamás había abandonado a Orihime en la crianza del pequeño, y cada vez que lo veía, recordaba a Ichigo cuando era un niño.
—Oye, enano, más respeto a tu tía— le dijo con enojo fingido. Orihime solo pudo sonreír. Ese era el trato de su hijo y de su tía y madrina. No cabía duda que no solo tenía el físico de su padre, sino su actitud. Incluso cuando su abuelo lo visitaba, el pequeño culminaba insultándolo, a lo que Isshin lo felicitaba. Orihime trataba de reprenderlo, pero era caso perdido. Ryo era como su padre y no había manera de poder cambiarlo, era un brabucón con corazón de oro. Y Orihime sabía que esa era la forma del pequeño en expresar su amo hacia ellos, de forma divertida… "a lo Ichigo"
Antes de que Ryo respondiera, Orihime lo tomo en brazos y lo llevo al baño. —Llegaras tarde al jardín de niños y me harás llegar tarde al trabajo. — Orihime desvistió al pequeño y lo metió a la bañera. Ryo se dejo bañar por su madre, quien le lavaba la cabeza con ternura. Adoraba ese color de cabello de Ryo, tan brillante y suave al tacto. Orihime lo escrutaba con su mirada, buscando algún parecido con ella, pero desgraciadamente no lo tenía, solo la forma en que se reía, y cuando se perdía en sus pensamientos, y eso no era físico, por lo que no contaban. Suspiro derrotada, definitivamente mientras más pasara el tiempo, menos parecido tenia con ella.
—Mamá— llamo el niño, con cierta preocupación en su rostro. Eran muy pocas las veces en las que Ryo mostraba preocupación en su rostro, ya que era muy bueno guardando sus sentimientos.
— ¿Si, cariño?— pregunto, eliminando los rastros de jabón del cabello de Ryo.
— ¿Por qué los niños se burlan del color de mi cabello?— le pregunto, mirándola fijamente. Orihime detuvo lo que hacía para mirarlo fijamente y sonreírle. Ichigo había pasado por ello, igual que ella. Los niños podían ser crueles cuando querían, pero ella no iba a permitir que Ryo sufriera lo que sus padres habían sufrido.
—Escúchame bien, Ryo Kurosaki. Tú cabello es hermoso, amo ese color. Si alguna vez un niño vuelve a molestarte, ignóralo y piensa que tu mamá, la que te ama mucho, adora tu cabello. ¿Vale? — Ryo dudo un instante, para luego sonreírle a Orihime. Sus manos le echaron agua a Orihime, para luego comenzar a reírse. —Tramposo. — Orihime tomo agua y le echo suavemente en el rostro.
Así eran todas las mañanas de Orihime, desde que Ryo había aprendido a hablar y caminar. Se levantaba, abrazaba y besaba a Ryo, lo bañaba y vestía, luego ella se preparaba. Se dirigía a la cocina, donde Tatsuki peleaba con Ryo por quien era mejor en karate –obviamente entre ellos dos-
—Mira enano, yo gane un sinfín de medallas de karate, así que soy mejor que tú. — le decía Tatsuki, la que le guiño el ojo a Orihime, quien ahogo una risa al ver a su hijo fruncir el ceño.
—No, yo soy mejor. Porque mi papá es un guerrero y yo seré igual que él. ¿Verdad mami?— Orihime asintió. —Ves, Tatsuki-san— le dijo el niño.
— ¿Desde cuándo "san"?— pregunto Tatsuki, dándole un sorbo al café, aun sin despegar la vista del niño. La joven amaba a ese niño como si fuera su hijo, y él la amaba a ella como su segunda madre. Los dos jugaban, discutían y reían. Incluso Tatsuki lo había inscrito en sus curso de karate, donde le mostraba como pelear. Y al final del día, Orihime y Tatsuki observaban orgullosas como el niño de cinco años triunfaba entre el resto.
—Ya eres vieja. — respondió Ryo divertido.
—Pues para tu información tengo la misma edad de tu madre, enano. — le dijo Tatsuki. —Y tú tío Uryu no piensa eso. — dijo mencionando a su novio. Ishida y Tatsuki llevaban saliendo cerca de 2 años. El chico había culminado con éxito y gran velocidad sus estudios, y desde hacia cerca de 8 meses que vivía nuevamente en Japón. Pero su relación con Tatsuki comenzó hacia dos años, hablándose a diario por teléfono y viéndose todos los veranos.
—Pues tío Uryu necesita nuevos lentes— se rio Ryo.
—Enano, ya te pasaste— dijo Tatsuki abalanzándose sobre el niño y comenzando a hacerle cosquillas. —una disculpa, ya— ordeno, aun haciéndolo reír.
—No…. — una nueva ola de risas invadió el apartamento. —Lo siento… tía Tatsuki— grito sin aliento, aun riendo por las cosquillas.
—La próxima vez le diré a tus amigos que le tienes miedo a las tormentas y que duermes entre los pechos de tu madre cada vez que hay una. — le amenazo Tatsuki.
— ¡Tatsuki-chan!— exclamo avergonzada Orihime. No iba a negar que fuera cierto. Ryo le tenía pánico a las tormentas, sobre todo cuando había truenos, y siempre culminaba escondiéndose entre los pechos de su madre, bajo las mantas.
—No importa mamá, después de todo yo soy el único que puede hacer eso. — repuso el niño con cierto celo. Ryo jamás permitía que un hombre se le acercara a su madre, era demasiado protector y celoso, igual que él (Ichigo).
—Quien lo viera…— mascullo divertida Tatsuki mientras se dirigía al baño para tomar una ducha. Orihime fue hasta Ryo, quien ya había culminado su desayuno, cocinado por Tatsuki. Ryo detestaba el "bean paste" y el wasabi que siempre estaba colocándole en las comidas su madre. Por eso prefería la comida de Tatsuki, 'comida normal'. La mujer de cabello naranja observo el reloj, tenia específicamente una hora para llevar a Ryo a su jardín de niños y luego dirigirse a su escuela, donde enseñaba a niños de primero y segundo grado.
—Vamos Ryo, o llegaremos tarde. — el niño lavo sus manos y tomo su mochila de tenia dibujado a un héroe de "comics" estadounidenses 'El Hombre Araña'. Todas las mañanas madre e hijo hablaban sobre trivialidades, hasta llegar al auto. Pero siempre culminaban llegando al auto con un Ryo enojado. El portero del edificio siempre miraba a Orihime como si fuera a comérsela, y eso enojaba significativamente al niño. —Ryo…—
—Ya se mamá. No debo enojarme, porque tú solo quieres a papá— Orihime lo observo desde el retrovisor del auto. La maestra de Ryo en el jardín de niños le había dicho que el niño era demasiado inteligente y despierto para su edad, e incluso así lo habían diagnosticado las pruebas que le habían realizado la directora del centro. Ryo tenía la mentalidad e inteligencia de un niño de 7 años, y eso llenaba de orgullo a Orihime.
Pero también había algo que preocupaba a la joven madre. La fuerza espiritual de Ryo era mucho más fuerte de lo que ella imaginaba que iba a ser. El niño poseía el reatsiu de un 'shinigami novato' como le dijo una vez Urahara. Y eso traía problemas, muchísimos problemas. Ya habían ido tras el niño un par de hollows de muy bajo nivel, el que si no era Orihime, era Ishida o Chad el que los destruía, mucho antes de que el niño los viera. Hasta ahora no había problemas, pero Isshin y Urahara no pensaban lo mismo.
Desde que Orihime dio a luz, la sociedad de almas había enviado a varios shinigamis a proteger el área, pero cada vez había más hollows. Orihime no sabía mucho sobre Ichigo, solo sabía que el chico era el que escogía a los shinigamis que la protegerían a ella y a su hijo, y también sabía que había tenido una fuerte disputa con Yamamoto para poder ir a verlo una vez más. A Ichigo solo dejaron que fuera al mundo humano una sola vez, el día en que Ryo nació. Nadie en el hospital podía verlo, ya que se le ordeno que no podía utilizar gigai, y solo tenía cuatro horas para verlo y regresar. Orihime había llorado, e Ichigo le había pedido una y otra vez disculpas. La chica ya lo había perdonado, por lo que acepto sus disculpas. Esas cuatro horas habían sido las más felices de Ichigo en años, había podido ver a su pequeño Ryo, aunque este no lo pudiera ver. Yoruichi le llevaba las fotos que Orihime le tomaba a Ryo, y según la mujer, la casa de Ichigo-el que ahora era capitán del 5to escuadrón- estaba repleta de fotografías de Ryo y de ella, además de los dibujos de Ryo. Orihime hacía que el pequeño dibujara alguno que otro dibujo para enviárselo a su padre-el que el niño pensaba que era un soldado de las tropas niponas, y que estaba en una misión en otro país, una mentira ideada por Isshin- y esta se los enviaba a Ichigo.
Orihime llego al centro donde estaba ubicado el jardín de niños, a solo cuatro calles de la escuela donde ella trabajaba. Estaciono el auto y ayudo a bajarse del auto a Ryo, el que no necesito ayuda alguna.
—Ya soy grande, mamá— le regaño el niño, frunciendo el ceño. Orihime sonrió, para abrazar a su pequeño. Y luego le beso ambas mejillas. El niño le sonrió de vuelta, volviendo a abrazarla, para darle un beso de pico en los labios a su madre.
—Aja, ¿y no que eras grande ya?— pregunto Orihime divertida. Ryo se rio y halo a su mamá hasta entrar al jardín de niños. Como todo centro de cuido, este mostraba los síntomas de albergar un grupo de niños 'salvajes' y que estaban aprendiendo a comportarse. Había juguetes por todos lados, muñecas sin cabezas sobre las mesas, decenas de frascos de plastilina sobre los armarios, pintura y delantales en otras mesas. Orihime llevo la mochila de su hijo a su encasillado el que estaba rotulado como "Kurosaki Ryo". Ichigo le pidió a Isshin que hiciera los trámites para que su pequeño llevara su apellido, algo que no fue difícil para el doctor. Solo tuvo que ir al centro de salud y decir que su hijo había fallecido antes del nacimiento del niño.
Ryo se había despegado del lugar donde estaba su madre para ir junto a sus amigos. Orihime sonrió al ver los niños, porque extrañamente se les parecía a los amigos de Ichigo. Un niño de cabello castaño, otro de cabello negro, un pelirrojo y un moreno, para luego ver como un niño con lentes llegaba. Sin duda alguna se parecía a su antiguo grupo. Orihime camino hasta su hijo y le beso la frente.
—mamá…— dijo avergonzado el niño, recriminándole el acto amoroso. Orihime se rio para luego sonreírle a todos los niños e irse. Pero antes de poder irse, escucho como el niño de cabello castaño, Akiro, decía "Tú mamá es muy linda, Ryo" seguido de esto se escucho un sollozo por parte del niño. Orihime se volteo y vio al pequeño niño en el piso, debido a la patada de Ryo. Definitivamente tener a Ryo y Tatsuki juntos era un peligro para la seguridad de los pervertidos.
Orihime amaba su empleo. No había forma de describir el placer que sentía cada vez que iba a su escuela y le enseñaba a los niños. Todos la adoraban, y no solo porque ella se lo creyera, sino porque era así. En San Valentín, ella era la maestra que más dulces y cartas de afecto se llevaba. Su manera dulce y cálida de enseñar a los niños la hicieron ganar el año anterior el premio como mejor profesora. Todos los dibujos y cartas de los niños adornaban su salón, ya que por cierto niño de cabello naranja y puntiagudo no podía llevarlos a casa. Ryo era muy celoso en todos los aspectos, y le molestaba ver los dibujos de los niños en su casa. Orihime se reía, porque veía como su hijo comenzaba a hacerle dibujos mejores que el resto, como tratando de retener el amor de su madre. "Pequeño tontito" le decía amorosamente. "Jamás dejare de amarte" le decía una y otra vez a su pequeño celoso.
El día pasó como de costumbre. La joven madre enseño a contar a los niños de primer grado, y a los de segundo le mostro como sumar y restar. A los niños que respondieron correctamente les entrego unas paletas en forma de beso, y a los que no pudieron responder, también les regalo paletas. Orihime no tenía corazón para ver a los niños con mirada triste al ver que no ganaban golosinas.
Orihime se dirigió a buscar a su hijo en el jardín de niños, el que salía quince minutos antes que ella. La mujer de cabello naranja llego casi sin aliento a buscar a su hijo, el que pintaba con muchísimo interés en una de las mesas. Se acerco sigilosamente al niño y se quedo sin palabras.
El dibujo de Ryo, que era más bien unos garabatos, mostraba a un hombre, dibujado en palitos, lanzando algo que sospechosamente parecían ser flechas, a un monstruo muy feo. Orihime miro a Ryo.
— ¡Qué lindo dibujo, cariño!— exclamo Orihime. Su hijo se volteo y le sonrió.
—Estoy dibujando lo que vio hoy mamá. Tío Uryu se parecía a Robin Hood, atacando a ese horrible monstruo, que gritaba muy feo. Hacia algo como "arggg"-el niño comenzó a gritar mientras colocaba las manos en su rostro, como si fueran tentáculos que salían de su boca- y luego tío Uryu llego y "pum, pum, fium, fium" –esta vez coloco las manos en forma de arco, y comenzó a disparar flechas invisibles- y el monstruo grito adolorido y luego "bum" desapareció. —narro el niño con ojos llenos de entusiasmo. Orihime no sabía si gritar, llorar, o temblar, lo que tanto temía se volvía realidad. Su hijo podía ver hollows. Respiro suavemente, no era algo que no conociera que iba a ocurrir algún día, Urahara e Isshin se lo habían advertido, pero esperaba que eso ocurriera cuando Ryo fuera mayor, no ahora cuando era un niño. "Kami-sama" se dijo a sí misma. —mamá, también pelea como tío Uryu, ¿verdad?— pregunto repentinamente. Orihime se mantuvo en silencio, pensando que responder, pero Ryo comprendió el silencio, y sus ojos se llenaron de más entusiasmo. — ¡Cuando crezca seré como papá y tío Uryu! Pero no quiero un arco, mami, quiero la espada que tiene la mujer de cabello negro que fue a casa aquella vez. — "Rukia" se dijo a sí misma, aun paralizada. Su hijo le estaba diciendo algo que la estaba enloqueciendo. ¡Ella no permitiría que su bebe peleara! ¡Ni siquiera cuando fuera mayor! El solo pensar que su bebe fuera herido, hacia que su corazón diera un vuelco de puro dolor. Respiro nuevamente, buscando controlarse para poder hablar.
—R-ryo. —balbuceo con voz temblorosa. Respiro nuevamente, controlándose. —Bebe, ¿Cuándo viste a esa mujer?— pregunto curiosa. El niño sonrió, para luego reírse de su madre.
— ¿Mamá, acaso no recuerdas a la mujer vestida de negro, y que tenía una espada?— se maldijo mentalmente. Su hijo era demasiado despierto, hablador e inteligente para su edad. ¿Qué le iba a decir? ¿Qué esa era Rukia, la teniente shinigami de su papá? —Yo creo que ella era una guerrera, mamá. — replico el niño, continuando con su dibujo, colocándole color azul a las flechas.
—Ryo debemos irnos. Recuerda que hoy es tu práctica de Karate. Vamos, que tía Tatsuki tiene tu uniforme en la academia— dijo desesperada Orihime, tratando de mantener la calma. Ya en la noche, cuando su hijo durmiera, llamaría a su suegro. Kurosaki-san sabría como proseguir. El niño asintió y guardo su dibujo entre sus cosas, las que Orihime recogió.
Madre e hijo salieron y se dirigieron a la academia de karate que había fundado Tatsuki. A penas comenzaba, pero ya contaba con cerca de 35 alumnos, y para el próximo semestre tenía cerca de 20 nuevas inscripciones. Orihime le ayudaba como "secretaria", explicándoles a los padres lo que debían adquirir, y llenando las solicitudes. En realidad, la academia era de las dos, ya que ambas fueron las que consiguieron el dinero para comprar el edificio y remodelarlo, con ayuda de Ishida y Chad, en fin, se podría decir que los cuatro amigos eran los dueños de la academia, el sueño de Tatsuki.
Ryo vistió su uniforme de karate, ya era cinta amarrilla. El niño era muy bueno en el karate, y Tatsuki siempre le decía que era mejor que su padre, el que se llevaba golpes a cada rato. Las practicas comenzaron y Orihime se dedico a recoger y organizar los documentos con información personal de los niños, cuando termino se sentó y observo a su pequeño pelear. Ryo amaba combatir, Orihime podía ver en sus ojos color chocolate como un fuego se esparcía en ellos. Y eso le daba miedo. Ryo cuando peleaba era explosivo, aventurero e irreverente, y por más que Tatsuki le explicaba que no debía aventurarse en ciertos golpes, el niño los practicaba de igual manera. Lo peor de todo era que su fuerza espiritual se elevaba cada vez que peleaba, y cada vez era más fuerte. Ryo definitivamente no era un niño normal. Tenía un padre vizard, que además era humano, y había conseguido transcender a fuerzas sumamente poderosas, logrando incluso unirse a Zangetsu, algo que le había dicho el propio Ichigo cuando le explicaba cómo había podido vencer a Aizen. Ella tampoco era una humana común, ella tenía poderes, tenía fuerza espiritual. Por eso su pequeño era fuerte, listo e inteligente, su razonamiento maduraba mucho más rápido que el de un niño normal. El único temor que tenían Isshin, Urahara y ella era que Ryo, con el tiempo, tuviera un alter ego hollow como el de Ichigo. 'no, Kami-sama, por favor, no permitas eso' sollozo Orihime ante algo que según Urahara podía ser inevitable.
A pesar de que Ichigo "no tenia poderes" y no podía escuchar o llamar a su alter ego hollow durante un año y medio, él estaba ahí, latente en Ichigo, por eso aunque el chico ahora estuviera en la Sociedad de Almas, podía recorrer a él. Y si Urahara estaba en lo correcto, eso significaba que Ichigo había engendrado a Ryo aun poseyendo a su alter ego, lo que resultaba en la posibilidad de que el niño desarrollara un hollow interior. Lo único que le daba esperanzas a Orihime era que su bebe no había tenido contacto alguno con el hōgyoku . Pero ahí volvían a desaparecer sus esperanzas, por que Isshin le había dicho que si ella había visto la hōgyoku , a pesar de que no la hubiese tocado, estuvo expuesta a ella, igual que Ichigo, y aunque fuera un año y medio antes de la concepción de su bebe, aun habían rastros del poder del hōgyoku en la pareja. Ahí se reducían sus esperanzas, porque era inevitable que su hijo se desarrollara como un vizard en un futuro no tan lejano.
Su pequeño venció a un niño mayor que él, de ocho años. Orihime suspiro, para luego sonreírle. No importaba si su bebe poseía un hollow en su interior, ella siempre lo amaría, igual que Ichigo. Ella suponía que él debía saberlo, por que dudaba que Urahara no le hubiera dicho a Yoruichi y que esta no le hubiera explicado. En esos momentos deseaba que él estuviera junto a ella, diciéndole que todo estaría bien, y que su pequeño Ryo no iba a ser un vizard. Pero debía ser fuerte, Ishida y Chad le habían dicho que últimamente los hollows eran más fuertes, y que ya habían visto menos grandes y gillians. Eso solo significaba una cosa: una próxima guerra estaba cerca.
Orihime se despidió de Tatsuki, la que iba a ir a dar una vuelta por la ciudad con Ishida. La chica de cabello naranja le dedico una sonrisa picara a su amiga, la que solo pudo sonrojarse. Ryo cambio su uniforme por su ropa de escuela y acompaño a su mamá a su auto. Orihime estaba tan cansada que decidió comprar comida de afuera, comprando sushi, la comida predilecta de su hijo.
Luego de comer y de darse un baño, Orihime llevo a acostar a su hijo, el que tenía puesto un pijama de carros, regalo de Yuzu. Al estar solos en casa, Orihime decidió que dormiría con su hijo. La mujer cambio su ropa por una bata para dormir, y se acostó junto a su niño en su cama (la de ella).
—Mamá, ¿me contaras una historia?— le pregunto el niño, recostado sobre el pecho de Orihime. La chica sonrió.
—A ver, ¿Blanca Nieves? ¿Cenicienta?...—Ryo se incorporo, frunciendo el ceño.
— ¡NO, mamá!— exclamo alarmado. —Esas son historias de niñas. — le explico, haciendo una mueca de disgusto.
— ¿Y qué quieres que te cuente?— pregunto Orihime curiosa. Eran raras las veces que Ryo le pedía que le contara historias. Él era muy apegado a ella, pero no le agradaba del todo que su mamá fuera tan "niña" como él solía decirle.
— ¿Me cuentas algo de papá? Sobre como lucha, ¿alguna vez te salvo mamá?— le pregunto animado. Aunque no lo conocía, a excepción de las fotografías, Ryo amaba a su padre con locura. Para él era su máximo héroe, y deseaba ser igual que él. Atesoraba los regalos que le enviaba, los que eran comprados en el mundo humano por petición de Ichigo, y le obligaba a su madre a leerle las cartas que le enviaba una y otra vez. Él era su héroe.
— ¿Qué si alguna vez me salvo? En innumerables ocasiones, Ryo. Tú papá una vez juro que siempre me protegería, y luego me lo volvió a decir el día que tu naciste. Mientras te observaba y te cargaba en brazos, juro nuevamente que nos protegería a ambos. Tú papá es el mejor luchador que puedas imaginar. — Ryo la observaba animado, como si imaginara en su mente lo que su mamá le decía. Orihime buscaba la forma de explicarle de la manera más "normal" sobre Ichigo, sin mencionar que era shinigami. —Venció a muchos malos, y siempre fruncía el ceño, igual que tú. Eres idéntico a él, Ryo. — Orihime beso la frente de su hijo. Este se quedo un minuto en silencio, pensativo.
—Mamá— la llamó.
—Dime, cariño. — respondió Orihime.
—Mientras papá no este, yo te protegeré. — le juro seriamente. Los ojos de Orihime se cristalizaron mientras abrazaba a su niño.
Luego de un rato, el niño yacía dormido entre el pecho de Orihime. Eso le provocaba cierta gracia a la mujer, ya que Ichigo solía tener esa misma manía de quedarse dormido entre sus pechos. El solo recordarlo hizo que su rostro se volviera rojo como tomate. Se pregunto qué estaría haciendo en esos momentos Ichigo, y si este la extrañaba como ella a él. Miró el reloj, las 12:45 de la madrugada, debía dormir, aunque al otro día no tuviera trabajo, estaba agotada. Sin más se quedo dormida.
Una fuerte cantidad de energía espiritual hizo que se despertara de golpe. No era normal, esa cantidad no era ni de un hollow normal, ni de un menos grande y tampoco de un gillian. "un arrancar" pensó nerviosa, acostando a un lado a Ryo, el que continuo dormido.
Orihime se coloco de pie, no sabía porque pero otra fuerza espiritual se sintió, "Kami-sama, es otro arrancar" sus manos temblaban. Una de esas fuerzas espirituales estaba cerca de su hogar, demasiado cerca…
¡BAM!
¡BAM!
¡BAM!
¡BAM!
Las pupilas de Orihime se dilataron al escuchar las explosiones de ceros cerca de su edificio, eso significaba que estaban luchando con los shinigamis que Ichigo habían enviado. Nerviosa, despertó a Ryo.
— ¿Ya es de día, mamá?— pregunto bostezando. Orihime se arrodillo frente a él, temblando. Ella no estaba segura de que los shinigamis fueran lo suficientemente fuertes como para detener a los arrancar. Ella los había visto cuando estuvo en Las Noches, y sabia que ellos eran fuertes.
—Escúchame bien, amor. Te vas a encerrar en tu habitación, y te esconderás en tu armario. Por nada en el mundo saldrás de ese lugar hasta que yo… o Tatsuki, Uryu, Chad, o incluso Urahara o tu abuelo te lo digan. ¿Entendiste?— el niño se quedo paralizado, sin comprender a su madre. ¿Qué estaba pasando?
¡BAM!
¡BAM!
—Mamá, ¿Qué es eso?— pregunto el niño, con un dejo de nerviosismo en su voz. Orihime lo tomo en brazos y corrió por el pasillo del apartamento, hasta llegar a la habitación del niño. Abrió rápidamente la puerta y entro en esta, corriendo hasta el armario, abriéndolo, apartando la ropa de este y dejando al niño en el.
—Te quedaras aquí, Ryo. Recuerda lo que te dije, no sales por nada del mundo, ¿entendido?— dijo seriamente. Muy pocas veces Ryo veía esa seriedad en su madre, por lo que comprendió que tenía que hacerle caso, aunque no quisiera.
—Hai— respondió. Orihime cerró el armario y salió de la habitación, cerrándola.
¡BAM!
¡BAM!
¡BAM!
La fuerza espiritual estaba en el pasillo, podía percibirla. Orihime cerró los ojos un instante.
"Dios, por favor protege a mi hijo, no permitas que nada le ocurra, por favor" rezo mentalmente.
"Orihime-sama, solo confié en usted y nosotros haremos lo demás."—le dijo Shun-o
"Mujer, no dudes en enviarme, ya sabes lo que puedo hacer cuando estas determinada"—bramo Tsubaki
"Orihime-sama, recuerde a Ryo-sama, y así será más fuerte."—aconsejo Ayame.
¡BAM!
La puerta, junto a la pared de su hogar estalló, haciendo que Orihime callera al suelo por el impacto. Orihime invoco su escudo, protegiéndola a ella y el pasillo que se dirigía a la habitación donde Ryo estaba escondido. Luego que el polvo se esparció, Orihime pudo ver a su atacante.
Un arrancar de cabello verde, y ojos rojos estaba frente a ella. Lucia las mismas ropas que utilizaban en Las Noches los espadas de Aizen. El hombre, que poseía su hueco hollow en el costado izquierdo, y cuyo resto de mascara hollow solo cubría su ojo derecho, sonrió ante Orihime. Una sonrisa cínica.
—Así que tú eres Inoue Orihime, la puta que ha traído al mundo al hijo bastardo de Kurosaki Ichigo. — dijo despectivamente el arrancar. La mujer se sintió ofendida por el comentario de hollow hacia ella, pero no le iba a ser caso. —Solo te lo preguntare una sola vez, ¿Dónde está el bastardito?— pregunto seriamente. Orihime lo miro sin mostrar rastro de miedo. —Bien, entonces prosigamos. Me han ordenado que también te lleve viva, asi que empecemos con esto. — dijo el hombre. Antes de que pudiera acercarse, Tsubaki-por orden de Orihime- voló hacia el arrancar. Este desapareció, evitando el ataque.
—¿dond..—
— ¿Me buscabas?— le dijo al odio. Orihime se quedo paralizada, el espada estaba tras de ella, rozándole el cuello con su zampankuto. —Entiendo al shinigami, tienes atributos que te hacen ser muy buena para la vista, y su pongo que también para la cama. — le dijo al odio, bajando su zampankuto por el pecho de la chica. — ¿Qué te parece si llegamos a un acuerdo? Me dices donde está el bastardo, y los tres nos vamos por las buenas. O si no, te tendré que llevar a las malas. — río el hombre.
— ¡MAMA!— grito Ryo alarmado. Orihime se volteo, siendo sujetada por el arrancar. Su hijo estaba detenido frente al pasillo.
— ¡RYO! ¡RYO! ¡QUEDATE ATRÁS!— grito Orihime a su hijo, haciendo que su escudo se formara frente al niño, que observaba con lágrimas en los ojos como el arrancar comenzaba a hacer cortes sobre la piel a su madre.
La sangre se deslizaba por el cuerpo de Orihime, luego de que el arrancar le hiciera cortes por su cuello, pechos y vientre. La mujer no le importaba el dolor de su cuerpo, lo que le importaba y le dolía era ver el rostro de su hijo, cubierto de lagrimas. Su pequeño jamás la había visto en esta situación, y Orihime odiaba que su pequeño estuviera viendo esto.
—Bien, perra, esto ha culminado— lanzo a Orihime hacia una de las paredes, elevando su mano y haciendo aparecer un cero. —Salúdame a Kurosaki Ichigo en la Sociedad de Almas— se burlo, enviando el cero hacia Orihime. La mujer no quiso colocar el escudo sobre ella, porque primero era su hijo.
— ¡MAMA! ¡NOO! ¡MAMI!— grito desesperado el niño, incapaz de salir del escudo que había hecho su madre, pegándole con los puños.
—Cálmese, Ryo-sama— le pidió Lily, colocándose frente a él. El niño observo anonadado al hada, sin saber de qué se trataba.
El cero enviado se dividió en dos antes de llegar a Orihime, para sorpresa del arrancar, que observo confundido.
— ¿Y por qué no mejor me saludas personalmente?— pregunto Ichigo con Zangetsu como escucho. El hombre, con el cabello un poco más largo y puntiagudo, vestía su uniforme shinigami, además de su haori con la insignia de su división. La división numero 5. Kurosaki observo a Orihime, la que estaba llena de cortaduras, luego miro al arrancar. —has cometido un grave error en querer dañar a mi mujer y a mi hijo. —grito molesto. —GETSUGA TESHO— grito, lanzando un ataque negro y rojo, que destrozo al espada en segundos, partiéndolo por la misma mitad. —Salúdame a tus amigos en el infierno, maldito bastardo. — dijo Ichigo.
Orihime se coloco de pie observando sin poder creerlo a Ichigo. El estaba allí, los había salvado.
—Ichigo… has regresado— sollozo la chica. Ichigo le sonrió amablemente a Orihime.
— ¡MAMA!— grito llorando Ryo desde el escudo. Debido al polvo levantado por el ataque de su padre, Ryo no podía ver nada. —Mami, no mueras, por favor— grito el niño aun llorando. El escudo desapareció, y Ryo sintió como su mamá lo abrazaba fuertemente. Ichigo observaba a su hijo, se veía mucho más grande y hermoso que en las fotos. Aun con lágrimas en los ojos, el pequeño subió la mirada y se encontró con los ojos color chocolate de su padre. — ¿Papá?—pregunto el niño. Ichigo ya sabía que su hijo tenía una fuerza espiritual fuerte, pero no se imaginaba que el niño lo reconocería. —¡PAPA!— grito emocionado Ryo, corriendo a los brazos de Ichigo, el que lo tomo en los hombros y lo abrazo fuertemente. El primer abrazo a su hijo.
Orihime no pudo contener las lágrimas de ver a su hijo abrazando efusivamente a su padre, el que lo abrazaba con el mismo o más amor. Ichigo la halo por su mano derecha y la atrajo hacia él, compartiendo los tres su primer abrazo familiar. —Ryo— le susurro Ichigo a su hijo, besando su cabeza.
Luego de un largo abrazo, Ichigo-aun con su hijo en brazos, el que miraba asombrado la capa y la espada de su padre- hablo.
—Debemos irnos de aquí. Hay un pequeño ejército de arrancar tras de ti, y de Ryo. No pueden continuar aquí en Tokio. — ordeno Ichigo. Orihime asintió, aun con el corazón en sus manos. Ella no podía creer que los arrancar estuvieran tras de ella y de su hijo.
—Tatsuki… ella…—
—El cuatro ojos ya se la ha llevado a Karakura, Hime. Ya he hablado con él, antes de venir aquí y terminar con ese…—
—…Bastardo, papá— completo Ryo.
— ¡Ryo Kurosaki! ¿Qué te he dicho de hablar de esa manera?— le reprendió Orihime. El niño sonrió, y volvió a prestar su atención a Zangetsu. Ryo sabía que su padre era un guerrero valiente, pero jamás se imaginaba que su padre tuviera una espada tan asombrosa y que pudiera vencer a ese monstruo que habia atacado a su mamá. Se prometió a si mismo que él sería como su padre.
Ichigo se rio de la situación para tomar de la mano a Orihime y continuar cargando a Ryo. Una fuerza espiritual se hizo presente. Esta era mucho más fuerte que la primera, demasiado aplastante, pero a la misma vez Orihime y él la reconocieron. Ryo se quejo de que no podía respirar bien.
—Atrás, Orihime. Toma a Ryo y coloca tú escudo— Orihime tomo en brazos a Ryo e hizo lo que Ichigo le pidió. Su escudo apareció en cuanto ella lo convoco y abrazo a su pequeño. Sus hadas comenzaron a curarla desde adentro del escudo. Provocando un "wow" en su hijo. El niño siempre se decía que su mamá era la mejor del mundo, pero ahora tenía más motivos para pensarlo. Se imaginaba a su mamá como la 'Mujer Maravilla' y a su papá como a 'Batman' ambos luchando por la justicia. Si, Ryo no había heredado nada físico de su madre, pero sin duda alguna su imaginación provenía de su sonriente madre.
El causante de la fuerza espiritual se hizo presente, destrozando los remanentes de puerta que aun quedaban. Ichigo rechino los dientes al ver al causante de esto, ahora frente al gran hueco que había en lo que antes era la puerta. "Maldición" se dijo a sí mismo. Él lo había vencido, ¿Por qué tenía que regresar? Orihime trago seco, colocándose frente a su hijo, de manera protectora.
—Tch, Kurosaki—
—Grimmjow—
¿que tal? ¿que les pareció? Se que muchos querían ver a Ryo de bebe, pero es muy cliche, lo prefiero grandecito, con ese carácter parecido a su padre, igual que su físico pero con esa imaginación de Orihime, haha, me imagino a Ryo sumamente bello awww, quiero un hijo asi, xDDD Aun no he pensado en ponerle poderes a Ryo, creo que es muy temprano aun como para que el niño ya sea un shinigami, pero si sucederá, no sera de aquí a cinco caps, pero eventualmente si sera así. Ryo tiene una fuerza espiritual comparada con la de un shinigami de bajo nivel, algo asombroso para un niño de 5 años humano, ademas de que se cree que sera vizard, y posiblemente en su adultez un trancendetal ... no creo que nadie quiera tenerlo de enemigo, xDD Por cierto, se que muchos dirán, "Por Dios, solo tiene 5 años y habla en oraciones completas, es cinta amarilla y es muy inteligente, que mentira!" pero recuerden, Ryo NO es un niño normal, es el hijo de un shinigami sumamente poderoso, que no es solo capitán, sino que llego a ser transcendental, venció a Aizen, es vizard y fue humano, y ella que tiene sus poderes. Por lo que me imagino a Ryo así, inteligente, fuerte y valiente, a pesar de solo tener 5. Por eso todos lo quieren para su bando!
¿quienes quieren matar a Yamamoto, por no haber permitido que Ichi fuera otras veces a ver a su hijo? que levanten las manos *la levanto* viejo maldito. Pobre ichigo, el sabe que los hollows estuvieron tras de su hijo y de su "mujer" como le dijo al arrancar, pero no podia hacer nada, solo entrevistar y entrenar a los shinigamis que protegerían el area, pero al fin vio a su bebe... solo que Grimmjow ha llegado, O.O
¿que sucederá? jum...
¿Review?
