N/A: Hola, que tal están? Espero que estén muy muy bien! Pues aquí estoy yo de nuevo, con el 2 cap! *comienza a brincar de la emoción*. Como los quiero tanto, les diré un secreto, este es el fic que mas me gusta de todos los que he escrito. Y no lo digo bromeando. Creo que es por Ryo, no se, me encanta ese pequeño Kurosaki, quisiera hasta dibujarlo, a ver si me animo y luego se los muestro, xDD

Les dire que este cap es M jaja por que? Pues digamos que hay una cierta lemonada por ahi. Jum, en este capitulo peque de pevertida, jaja ya veran por que. Aqui sale uno de mis personajes predilectos, aunque no sale por mucho. A todas aquellas que me han leído, creo que deben imaginarse quien es, solo les dare una pista, es albino... jajaja ya deben saber.

Agradecimientos:

{#}Lorretho: A que Ryo es hermoso! Ahora mismo, en este fic, es mi personaje predilecto. Por que es la combinación de Ichigo con Orihime y con una pequeña mezcla de Isshin, ya veras por que, xD Siempre me he imaginado al viejo Yamamoto como alguien un poquito frió, pero ya veras que no es tan malo! Aquí veras que a pesar de castigar al Ichi —quien también se lo merecía por idiota y no decirle nada a la Hime— también le da su oportunidad. Ya pronto él (yamamoto hará su acto de presencia. Según lo tengo pensado será el próximo cap, así que pendiente^^ Muchas gracias por tus reviews.

{#}Gabe: No deseaba que cayera en el cliche de que no se perdonaban y todo eso, es que Orihime es tan buena que dudo mucho de que le montara todo un drama al Ichigo, jaja y si Yamamoto ya debe retirarse. Me gustaria que el nuevo cap fueran o Shunsui (o como se llame el loco ese) o Unahana, por que el pobre Ukitake esta demasiado enfermo, pero también se le agradecería al Tite que pusiera a Urahara... pero ya me sali del tema, xD Pues te diré que aquí tienes las respuestas a tu pregunta sobre Grimmjow^^ Gracias por tu review^^

{#}Akasaku: Sip, pienso como tú. Detesto que a la Hime siempre la coloquen como la más debil, pero no te preocupes, siempre he sido pro a la Hime rompe traseros y puedes estar segura que no será en este cap, pero en los próximos veremos una Hime capaz de luchar con cualquiera que se interponga entre ella, Ichigo y su pequeño Ryo. Jaja, ese pequeño Kurosaki es un amor, deja que comience con sus aventuras... gracias por tu review^^

{#}Aiko: Te lo dije! Ichigo es del tipo de personas que haría cualquier cosa por su familia, y aquí lo veras. Siempre he pensado que cuando Ichigo sea padre -con los hijos de la Hime (POR QUE ELLOS SE VAN A QUEDAR JUNTOS!)- él será uno muy protector. Si lo es con sus amigos, imagínate con su adorada esposa y sus pequeños hijos! él no tendrá dudas de atacar hasta con los dientes, xD Yo también comienzo a amar a Ryo, es que ahora lo tengo en mi imaginación y ya he comenzado a idear el futuro, xD Pues te diré lo siguiente, Ichigo murió a los 18, pero como es bien sabido, el naranjo siempre se ha visto mayor de lo que realmente es, ademas de que su mentalidad también es de un hombre adulto, por lo que se puede decir que por obvias razones (ya que murió con esa edad) tiene 18 años, pero en mentalidad (y también en físico) tiene 23 años, la edad que se supone debería tener en estos momentos igual que Orihime. Es algo complicado, pero es de esta manera ya que al fallecer pues ya sabes. Así que se concluye que Orihime NO es mayor que él, por que se supone que él tiene la edad de ellas. (incluso yo me he liado, xDD) Gracias por el reviw!

{#}Himeangi: Otra mas para el club anti yamamoto jajaja, si es un maldito pero a ver como nos sale en los próximos cap! Awww me imagino a Ichigo y me da un vuelco el corazón, verlo tan feliz con sus niñito y su mujer, awww gracias por tu review^^

{#}Orihimeko: Yo te lo digo, yo seria feliz con un nene asi. Dios mio es que vuelvo y lo digo, es imaginativo pero awww si existiera yo se lo robo a la Hime y al Ichigo, aunque es capaz que después me maten, xD Puedes estar segura que mientras tenga imaginación, siempre estaré escribiendo sobre mi adorada y bella pareja. Como los amo, awww Pues tu pedido se ha cumplido, ya pronto aparecerán en la historia los Abarai, jejeje gracias por el review^^

{#}Nypsy: Hi! Don't worry, I understand very well English :D Si! el Ryo es exactamente como Ichigo con Masaki. Ryo adora a su mami y también a su papi, ya que comenzaremos a verlo en los próximos cap, pero no es tan tranquilito como aparenta, jaja ya que es un poco mas listo que el Ichigo, y todo por culpa de Isshin, ya veras por que, jajaja Pues fijate, estaba pensando en la nena, que me gustaría que se llamara o Masaki o Sora (por que lo he visto en nenas) pero no se si es posible que un vivo pueda tener bebes con uno ya muerto. ¿es posible? Por que en serio lo he pensando pero no se, quizás pronto daré sorpresas. Sobre la boda, todavía no, luego de todo te aseguro que si habrá fiesta, xD Gracias por tu review!

{#}Sol: Listo! Aquí esta el cap, espero que te guste, gracias por tu review^^

{#}Momo: No te preocupes Momo, que yo se cual es tu pedido numero uno, y te lo concederé *Hitsu-Karin* los tios de Ryo, jaja a ver como se llevan estos dos, xD Aun no puedo matar al Yama pero créeme que en cuanto pueda lo mato, jajaja Gracias por tus reviews y cuidate^^

{#}Vane: Comadre! como esta? Hace mucho que no la leia! No sabes la alegría de leerla por aquí, que bueno que te haya gustado la historia! Yo espero el cap de tus fics con ansias! Sip, la familia perfecta! los amo, y por eso quiero que Tite me deje juntos a Ichigo y a Orihime, para que pueda nacer un pequeño Ryo-Sora o como quieran llamarle, xDD Gracias por tu review!

Advertencia: Lemmon (Kyaaaa el segundo lemmon que hago, xD) comentarios pervertidos (albino mode) y uso de palabras obscenas, xDD (no se preocupen, Ryo no fue testigo de esto, xD

Disclaimer: En el primer cap: Bleach no me pertenecía. En el segundo cap: Bleach no me pertenecía. En el tercer cap: Bleach tampoco me pertenece. En el proximo cap: Si me vuelvo millonaria se lo compro a Tite y emparejo a ichigo y a orihime, pero como eso es improbable, por que primero los cerdos vuelan e Hitsugaya crece hasta llegar a los 6 pies *se gana la mirada fulminante del principe de hielo* pues tampoco me pertenecera, xD


CAP II:

No era que se sorprendiera, de hecho él sabía que era imposible que un espada sufriera cambios, porque después de todos eran hollows, pero Ichigo esperaba algo nuevo en Grimmjow. Pero no había nada nuevo. Todo era exactamente igual a lo que recordaba. El espada de cabello azul tenia las mismas ropas, solo que no estaban gastadas como cuando habían peleado aquella vez. El sexto no mostraba ningún interés en Ichigo, sino que su mirada se fue directamente hacia Orihime y el niño. 'Maldito cabrón' pensó molesto Ichigo.

El capitán del quinto escuadrón tomo con fuerza a Zangetsu y le envió un Getsuga Tesho, haciendo que el polvo se elevara una vez más. El ataque se perdió, ya que Grimmjow lo había esquivado con cierta facilidad, logrando que se estrellara ante la ya maltrecha pared. El chico gruño mentalmente, frunciendo más su ceño. Ya estaba harto de ese espada y su jodida obsesión con pelear con él. Se sentía frustrado. ¿Acaso no entendía que ya él lo había vencido una vez? ¿Acaso deseaba que él lo matara? Ichigo jamás pensó en matar a alguien, pero si ese espada se metía entre su Orihime y su hijo, le iba a importar muy poco el asesinarlo como a un perro.

—Sino me venciste en el pasado hijo de puta, dudo mucho que lo hagas ahora. Así que si quieres salvar tú jodido trasero, retrocede. — comenzó Ichigo. Orihime maldijo mentalmente. Sabía que era algo superficial, pero joder, había estado cinco años de su vida rogándole a Tatsuki que no dijera blasfemias frente a Ryo, evitaba a toda costa que el niño escuchara obscenidades, y ahí estaba su padre diciéndolas todas frente a él. Coloco su concentración en el escudo, ya tendría tiempo para reprender a Ichigo y explicarle a Ryo que no debía hablar de esa manera. Debía confesar que estaba nerviosa, tener al sexto espada en su casa, donde estaba Ichigo y su hijo la hacía temblar. No deseaba recordar aquel enfrentamiento entre él e Ichigo. Su amado estuvo a punto de morir a causa de la obsesión por la batalla del espada.

—No me hagas reír, Kurosaki. Si quisiera, podría joderte en este instante. Pero…—observo a Orihime y luego cambio su mirada a Ichigo, con una sonrisa de lado— le debo una a la mujer. — Ichigo miro de reojo a Orihime, la que parecía comprender que estaba pasando, lanzando un suspiro que no paso por alto por el chico. Ichigo volvió a mirar al espada.

— ¿De qué carajos hablas?— cuestiono molesto. Orihime aferro a su cuerpo a Ryo, mientras la sombra de una sonrisa se cruzaba en sus labios. Definitivamente los celos y posesividad de Ryo era heredado de ese chico de cabello naranja. Pero en estos momentos daba gracias a Dios por siempre querer ayudar, incluso al enemigo.

—No tengo nada que decirte, fresa. Solo vine a advertirle a la mujer que es mejor que huyas de este mundo. Si es posible, intérnate en el infierno, escóndete bajo las piedras, lánzate al espacio o haz lo que sea, pero huye junto al mocoso. Aizen dejo preparado todo. Es mucho más de lo que tú imaginas, shinigami. ¿De verdad pensaste que un cabrón como Aizen se eliminaba tan rápido? Ese hijo de puta siempre tiene 'as' bajo la manga. Y solo te advertiré algo mujer, tú y ese niño están en un grave peligro. Son el toque final de esto. Y ese hijo de puta no descansara hasta tenerlos. — le advirtió seriamente Grimmjow. Luego se dio la vuelta. —Y Kurosaki, ni creas que lo nuestro ha acabado. Tarde o temprano nos volveremos a ver, y juro que romperé tu rostro en pedazos. Esto lo hice solamente por la mujer. Lo nuestro aun está pendiente. — dijo ante un sorprendido Ichigo. Orihime solo pudo asentir a las palabras del espada. Sabía que su vida peligraba, pero no imaginaba que tanto. En segundos el reatsiu del sexto había desaparecido, pero su rápida visita habían calado hondo en el capitán del 5nto escuadrón. Ichigo se mantuvo en silencio, Orihime mordió su labio inferior, y Ryo observo tras el pecho de su madre.

— ¿Qué demonios significo eso? ¿Cómo está eso de que él te debe algo?— Ichigo trataba por todos los medios de controlar su ira, pero su plan estaba fallando. Orihime desvaneció su escudo y se coloco de pie, sujetando a Ryo.

—Luego de que Nnoitra lo dejara casi muerto, y de que pasara todo aquello en el domo, con…— se formo un nudo en la garganta—…Ulquiorra. Tú me dejaste con Ishida y nosotros lo encontramos moribundo. Y yo le ayude. — susurro la chica. Ichigo frunció el ceño para luego negar la cabeza. ¿Por qué no le extrañaba?

— ¡Pero qué demonios, Orihime!— exclamo exasperado. —él era nuestro enemigo. No sé si recuerdas, pero él te lanzo un cero y quería matarme, y no solo una, ¡tres veces! Y aun así ese cabrón desea matarme, lo has escuchado. — grito molesto. Ryo observaba a sus padres ajeno a lo que estaban diciendo. Orihime hizo una mueca al escuchar las obscenidades, para tapar los oídos de su hijo. —Joder, sabía que el cabrón de Ishida no sería buena compañía. Porque estoy seguro que él no hizo nada para impedirlo. — puntualizo aun molesto.

—Ichigo, yo no podía dejarlo así en ese lugar. ¡Por Kami-sama! Lo hubieran asesinado. Estaba débil, y maltrecho. No hubiera sobrevivido. Yo no hubiera podido llevarme en mi conciencia su muerte— le explico la chica, con determinación en su voz. No arrepentía de haber curado a Grimmjow, ni tampoco a Hallibel. Cuando estuvo en las Noches, pudo ver que no todos los espadas eran malos. Ellos eran solo las marionetas de Aizen. Hallibel y Stark definitivamente no eran malos. Grimmjow era solo un espada rebelde-algo que le recordaba a Ichigo- y Ulquiorra… él definitivamente no era malo. Para Orihime era solo un chico que necesitaba ayuda. Detrás de toda esa 'mascara' de ser frio, Orihime estaba segura de que se encontraba un chico muy confundido, y lo supo cuando él se despidió, además de notarlo en toda esa melancolía de su mirada. Él no conocía nada de sentimientos, y no porque no quisiera, sino por culpa de Aizen. Toda la batalla de Ichigo con él le había dolido. Pero ya todo está hecho.

La expresión de Ichigo se suavizó. Sabía que Orihime no podía permitir que nadie muriera frente a ella, aunque fuera el enemigo, ella lo ayudaría. No importaba si esa persona la hubiera querido asesinar, para ella todos merecían una segunda oportunidad. Eso era una de las cosas que más amaba de ella, su pureza, inocencia y buen corazón. Ladeo la cabeza, para luego mirarla fijamente, con cierta seriedad. —Orihime, solo espero que la próxima vez… por Kami-sama, no andes curando al enemigo. Promételo. — le pidió Ichigo, un poco más cerca. Orihime bajo la vista, eso era algo que no estaba en ella. Ella deseaba proteger a todos, curar a todos y que todos vivieran en paz. Todo sería más fácil si las personas dialogaran, asi se evitaban batallas innecesarias, pero sabía que en este mundo las cosas no eran de esa manera. —Inoue…— Orihime hizo una mueca. Ya conocía ese tono de Ichigo.

—Bien, lo prometo— respondió como una niña pequeña, haciendo un leve puchero. Ichigo la atrajo hacia él, y le dio un beso en los labios, el primero desde hacía cinco años. Todo comenzó siendo tierno, para luego volverse algo más apasionado.

—Mamá, papá…eso es asqueroso— dijo Ryo, con sus mejillas rojas y mirando hacia otro lado, con el ceño fruncido y sus brazos cruzados sobre su pecho. Ichigo enarqueo una ceja, para luego sonreír divertido y tomar en brazos a su pequeña replica. El pequeño aun mantenía sus mejillas rojas y su ceño fruncido, aunque dentro de él estaba feliz de tener a sus padres juntos y mostrándose amor. Pero eso jamás lo reconocería. Primero muerto.

—No es asqueroso, Ryo. Cuando tengas una amiga muy especial, veras que es muy lindo. Luego te enamoraras y le darás besos, y luego la amaras tanto que te casaras. Al final vienen los niños. Lindos niños de cabello naranja, y serán muy hermosos, porque tú esposa también lo será, y tus bebes serán inteligentes, fuertes y apuestos. — dijo Orihime emocionada. Ya se imaginaba a Ryo casado, y con hijos. Sus nietos serian hermosos, y ella los cuidaría, les enseñaría a cocinar, también a leer. La joven madre comenzó a espaciarse, pensando en todo un futuro, ante la mirada interrogante de ambos hombres. Ichigo la miraba extrañado, ¿no se supone que las madres no quieren que sus hijos crezcan y se casen? Por lo visto Orihime no era una típica madre.

—Hime, solo tiene cinco años— replico Ichigo, aun observando a su mujer. La chica no dejaba de ser tan soñadora, ni siquiera por que ya era madre. Ryo, quien aun mantenía las mejillas rojas, rodeo los ojos, mientras su padre comenzaba a caminar, escuchando los parloteos de su adorada madre, quien ya había comenzado a pensar en sus bisnietos, de los cuales uno de ellos sería el conquistador de los alienígenas.

Ichigo se encamino hasta la habitación de Orihime, tomando una de las maletas de mano de la chica. La abrió y sin mirar, comenzó a arrojar ropa en el. No dejo de hacerlo hasta que esta estuvo lo suficientemente llena como para cerrarse con facilidad. Repitió lo mismo en la habitación de Ryo, donde el niño-aun frustrado con todo lo que estaba parloteando su madre, la que ya había comenzado a hablar de sus tataranietos- ayudo a su padre. Al final, tenía dos mochilas repletas de ropa.

Orihime salió de sus pensamientos de toda una vida planeada, para encontrarse con las dos maletas y con los dos chicos frente a ella, un poco aturdidos por la velocidad con la que ella hablaba.

—Ichi… ¿Qué es eso?— pregunto curiosa. El chico la halo de la mano, y cargando las dos maletas, con Ryo montado a su espalda, y aferrando a Orihime por la muñeca, el capitán salió del maltrecho apartamento, empujando al suelo lo que quedaba de puerta.

—Obviamente es ropa, Orihime. No pueden quedarse más tiempo aquí. Ese hijo de…-una mirada acusadora de Orihime, advirtiéndole que si decía una obscenidad más, las cosas iban a ir muy mal- …ese espada no los ha dicho. Vendrán por ti y por Ryo, y obviamente yo no puedo estar aquí en la tierra por mucho tiempo, por lo que…—

— ¿Por lo que qué?— cuestiono Orihime, volviéndose seria por un momento. Ella pensaba que le habían otorgado un par de días a Ichigo, pero parecía ser que se había equivocado.

—Le pedí un permiso especial al viejo Yamamoto. Y sorprendentemente me lo concedió. — comenzó con cierto orgullo en la voz. Renji no hubiera conseguido ese permiso, "Pobre mandril" pensó orgulloso. —Los dejaran entrar a la Sociedad de Almas. Allí se quedaran en la casa que me otorgaron hasta que toda esto pase. — culmino. Ryo, quien no había pasado por alto la conversación sonrió emocionado; comenzando a espaciarse- algo que criticaba de su madre, pero que él hacía tan frecuentemente. —Allí es el lugar más seguro, están todos los shinigamis, estaré yo, y te juro que nada les va a pasar, porque yo estaré allí para protegerlos— dijo mirando fijamente a los ojos grises de Orihime.

Orihime sonrió. Le gustaba la idea de ir a la Sociedad de Almas, de pasar un rato con sus amigas, con el padre de su hijo y de paso ver el ambiente donde está viviendo Ichigo. Además de que no tendría que preocuparse demasiado, era bastante improbable que algún espada o arrancar fuera por ella a la Sociedad de Almas. Allí su pequeño estaría seguro.

—Viajar a Karakura me tomara cerca de dos o tres horas…—

— No tienes por qué regresar a Karakura. De hecho, se supone que Rukia este esperándonos en el senkaimon. — le comento Ichigo a la chica. Orihime asintió, siguiendo a Ichigo, caminando hacia un callejón solitario. Le era tan nuevo todo eso, pero al mismo tiempo le recordaba los viejos tiempos. Ver a Ichigo vestido con su haori, cargando en su espalda a Ryo, y sujetando su mano, le hacía sentir feliz, pero al mismo tiempo triste. Así no era como se imaginaba su vida, siempre la había soñado como una vida normal. Se imaginaba a sí misma como una devota maestra y madre, además de ser una excepcional ama de casa. Veía a Ichigo vestido como un doctor, llegando a la casa con una sonrisa y llevándola a ella y a sus hijos al parque. Lo que ocurría en esos momentos era muy lejos de lo que ella soñaba. Huían para salvar sus vidas, Ichigo volvía a estar en peligro y esta vez por tratar de protegerla a ella y a su hijo. Al menos estaban los tres juntos. "Mejor esto que nada" pensó, dedicándole una sonrisa a Ichigo, el que mostraba bastante preocupado. El capitán no iba a permitir que le hicieran algo a su hijo o a su… ¿Qué era Orihime? Ella antes era su novia, pero ahora tenían un hijo, pero no estaban casados, así que no era su esposa. Entonces, eso significaba que aun eran novios. ¿O eran prometidos? ¿Cómo debería llamarla? La había llamado como 'su mujer' ante aquel arrancar, pero eso se escuchaba bastante machista y cavernícola. "Joder, esto me ha confundido, tendré que preguntarle luego a Hime" se dijo a sí mismo, comenzando a frustrarse.

—Hasta que llegas, idiota. ¿Cuánto ibas a tardarte?— pregunto un pelirrojo, cruzado de brazos. Orihime le dedico una gran sonrisa a Renji, para luego acercarse y darle un ligero abrazo. Hacía mucho que no se veían. Renji le devolvió el abrazo un poco más afectuoso de lo que debía ser —Te ves muy bien, Inoue. — le dijo el recién capitán. Orihime se sonrojo ligeramente.

—Ehh, respeta a la mujer ajena — grito Ichigo algo celoso, mientras que el pequeño Ryo asentía tras de su padre. Orihime dejo a Renji y se volvió a detener al lado de Ichigo. Ryo lanzo una mirada enojada al pelirrojo.

—No cabe duda que el enano es idéntico a ti. — comento Renji. El capitán apenas podía creer que dos personas pudieran parecerse tanto. Ese niño es una jodida copia del zanahoria pensó. Además de que percibía la fuerza espiritual del niño. Ni siquiera mis hijos combinados tienen esa fuerza espiritual se dijo nuevamente.

—No soy enano. Para tú información soy el más alto de mi clase— bramo Ryo. Ichigo sonrió burlonamente a Renji, quien enarqueo una ceja ante el niño. Ja, y además tiene el mismo carácter pensó el capitán de la antigua división de Gin Ichimaru.

—Cuando dos hombres hablan, los enanos no se meten. — bufo Renji. Orihime mordió su labio, ya sabía cómo era su hijo, y estaba dispuesta a colocar su cabeza en un picador a que Ryo no iba a quedarse callado.

— ¿Y donde esta ese segundo hombre? Solo veo a papá. — le respondió con una sonrisa burlona Ryo. Ichigo estallo en carcajadas ante la mirada furiosa de Renji. Orihime negó la cabeza ante la actitud brabucona de su hijo. Efectivamente había acertado, su hijo no era de los que se callaba cuando le decían algo. Y lo peor de todo era que parecía ser que a Ichigo le parecía muy graciosa la actitud desafiante de su hijo.

—Ryo, basta, no debes hablarle así a Abarai-san. Y tú, Ichigo, no le rías las gracias a Ryo. — dijo seriamente, haciéndole recordar a Ichigo a su madre. Su conversación se vio interrumpida ante la llegada de una mujer de baja estatura y cabello negro, quien en su ropa llevaba la insignia de Teniente de la Quinta División. Rukia se detuvo al lado de Renji y le sonrió a Orihime. —Hola, Kuchiki-san— saludo la chica alegre al ver a su amiga. Hacia cerca de un mes que no la veía. Sabía que ella y Abarai se habían casado y que tenían un par de gemelos, una niña y un niño. Si mas no recordaba el niño se llamaba Ashido y la niña Hisana, y tenían la misma edad de Ryo, solo que eran un par de meses menores.

— ¿Qué tal Inoue? Por lo visto estos dos idiotas continúan peleando aquí…— Rukia fue interrumpida por el gruñido de Ichigo.

—Te equivocas, quien ha dejado con la palabra en la boca a tu idiota de esposo ha sido Ryo, no yo. Y es una vergüenza para un capitán, que un niño de cinco años te deje de esa manera, Abarai. Deberías considerar el retiro — le dijo burlonamente Ichigo. Renji chasqueo la lengua, indignado. Rukia ignoro ambos hombres y se acerco hasta el niño, sonriente.

—Hola, Ryo. ¿Cómo estás?— le pregunto la shinigami. El niño le recordaba a sus hijos, y ahora que iría a la Sociedad de Almas, estaba segura de que los tres serian buenos amigos.

—Yo bien, pero supongo que usted no tan bien, por ese que está allí— señalo a Renji. Orihime coloco los ojos en blanco. Cuando a Ryo le daba con una persona, no había forma que cambiara. Ichigo parecía sumamente divertido, casi saboreando todo el momento de frustración de su amigo, el que le dedico una mirada queriendo expresarle "me las pagaras de una forma lenta y dolorosa". Rukia observo a Renji, quien se había cruzado de brazos, con ganas de decirle un par de cosas al niño, pero se contuvo. Teniendo dos hijos-quienes no eran precisamente los mejores niños en comportamiento de la Sociedad de Almas- ya sabía cómo mantener su frustración y ganas de gritar controladas. Muchas veces se preguntaba cómo era que su ex capitán, Byakuya Kuchiki, se llevaba tan bien con sus hijos, es más los niños lo veneraban y respetaban, a tal punto de que si Byakuya les decía 'a dormir' los dos se iban sin protestar, y encantados de que fuera él el que los mandara a dormir. Pero ahora, si Renji le decía, 'niños vayan a dormir' lo que se ganaba eran los gritos y berrinches de ambos, además de algunas patadas y zapes en la cabeza. ¿Qué tenía Byakuya con los niños que él no tuviera? Aun mantenía esa pregunta abierta.

—Es un idiota, pero es buena persona. Créeme, lo digo por experiencia. — la mujer le lanzo una guiñada al niño, que se sonrojo al instante. Después de su madre-quien para él (y para su padre) era la mujer más hermosa del universo entero, definitivamente esa era la segunda mujer más hermosa que había visto. La tercera era Tatsuki. Por un momento, su pequeña imaginación deseo ser grande y ser igual de apuesto que su padre. Así podría casarse con su madre-quien no sería su madre- o con esa mujer de cabello negro. Tal vez con Tatsuki. Negó la cabeza. Si Ichigo hubiese sabido que su padre le aconsejaba a su pequeño hijo de cinco años el cómo conquistar a una mujer, Yuzu y Karin serian huérfanas. — ¿Por qué no han entrado? ¿Van a esperar que lleguen más arrancar y les hagan daño?— cuestiono la mujer, cruzándose de brazos. Ichigo emprendió el camino, seguido por Orihime, quien se dio la vuelta para despedirse de su nueva ciudad. "Ni siquiera pude llamar a mi empleo" pensó preocupada.

Ya era de noche en la Sociedad de Almas, y no había casi nadie en los pasillos. Ichigo dio una y otra vez Gracias a Dios que le había pedido el grandísimo favor al Capitán Hisagi que se llevara a Matsumoto Rangiku a beber sake toda la noche. Si no, él estaba cien por ciento seguro de que la teniente comenzaría a invadir la intimidad de su hogar, proponiendo cosas indiscretas y comenzando con sus comentarios doble sentido.

Cuando la mujer supo que Orihime estaba embarazada, la que misteriosamente lo supo antes que él, le había comenzado una vergonzosa conversación sobre cómo debía haberse cuidado, además de otras cosas que él en esos momentos no podía pensar sin volverse rojo como un tomate. "Maldita pervertida" pensó. Pero sabía que esta noche no abría problemas, Rangiku no iba a estar, por que dudaba mucho que su reciente novio, entiéndase Hisagi, la dejara ir hasta su casa en los terrenos de la 5ta división.

Los hijos de Renji y Rukia estaban en la mansión Kuchiki, con su adorado tío, quien para Ichigo y Renji era un demonio, mientras que para Rukia, Hisana, Akio e incluso Orihime, era un héroe digno de venerar. Ichigo y su familia se despidieron de la pareja, los cuales se fueron directos a su hogar, para buscar a sus preciosos 'diablillos'. El capitán guio a su hijo y esposa por los pasillos, hasta llegar sigilosamente a una casa.

—Llegamos— dijo feliz. Era una casa bastante grande para él solo. Cada noche se sentía totalmente abandonado y abatido, aunque no lo mostrara a nadie. Ichigo extrañaba a sus hermanas, a su loco padre, a sus amigos, pero especialmente a su Orihime y su pequeño Ryo. Y el tenerlos en ese momento en su casa hacia que esta tomara un ambiente cálido, el que le agradaba mucho.

La amplia casa, tenía tres habitaciones, cuartos de baño, un comedor, una cocina, un pequeño jardín, una sala de estar, y un pequeño estudio donde Ichigo se sentaba en las noches a continuar con su trabajo. Yamamoto y el resto de los capitanes le habían ofrecido una casa muchísimo más grande-después de todo él era el salvador de la Sociedad de Almas- pero el chico se rehusó, una casa más grande implicaba mucho más trabajo para limpiarla, y también mucha más soledad. Todos estaban perfectamente organizado, en la sala de estar estaba su colección de libros de Shakespeare, los cuales fueron enviados por Karin y Yuzu con Yoruichi. En una de las paredes había varias fotografías de su familia, su madre, sus amigos, mientras que en la otra pared del salón de estar, parecía ser un templo para devoción. Todas las fotos de Orihime y Ryo estaban allí, además de todos los dibujos de su hijo. Orihime observo cada fotografía con cierta melancolía. No podía creer que hasta hacia un par de años su bebe debía ser alimentado con biberones, y ahora ya tenía cinco años y tenía la inteligencia de uno de siete. Suspiro.

Ichigo acomodo en sus brazos al niño, quien se había dormido en el trayecto. Era la primera vez que lo veía dormir y la primera donde lo llevaría a su habitación. Una extraña-pero muy placentera- sensación se abrió camino en su pecho. Comprendió que se trataba del amor de padre. Los dos chicos llevaron a una habitación al niño. Orihime no podía creer que esta ya estuviera amueblada para recibir a un niño. Una pequeña cama, con sus mantas azuladas, al lado una pequeña mesa de noche, y un armario. Sencilla pero muy acogedora. Orihime observo interrogante a Ichigo.

—Te dije que había pedido permiso especial a Yamamoto. — coloco a Ryo en la cama, mientras que la chica de cabello naranja comenzaba a arroparlo. —Rukia me ayudo. — le comento. Orihime sonrió agradecida, debía darle las gracias a Kuchiki-san en la mañana. Inoue se acerco a Ryo y le dio un beso en su frente, revolcando suavemente el cabello naranja de su hijo. Ichigo se cruzo de brazos, observando la tierna imagen que había estado perdiéndose durante cinco años. La pareja salió de la habitación, no sin antes de cerrar la puerta con suavidad. Los dos se dirigieron a la habitación contigua, donde cada uno prosiguió a cambiar sus ropas. Orihime busco en la maleta que le había preparado Ichigo, pero después de sacar toda la ropa, descubrió que allí no había pijamas.

—Ichigo, no me guardaste pijamas— le dijo la chica, volviendo a guardar la ropa en la maleta. Toda la ropa que le había llevado Ichigo era sumamente incomoda como para dormir, además de calurosa. ¡En la Sociedad de Almas no había aire acondicionado! Y estaba comenzando el verano. Si se colocaba una d esos vaqueros y alguna de esas camisas, no solo iba a estar incomoda, sino que se asfixiaría por el calor. Ichigo, el que ya se había cambiado su haori, y solo llevaba puesto su yukata, mostrando su atlético torso, frunció el ceño, para luego negar la cabeza.

—Si no hubieras estado hablando de los hijos y nietos de Ryo, quizás me hubieras ayudado a empacar tu ropa. — Orihime se cruzo de brazos e hizo un puchero. No era justo, ella estaba soñando también con los nietos de él, ¿Por qué le recriminaba?

—Pero Ichigo, yo no puedo dormir con esta ropa-señalo sus vaqueros azules hasta la rodilla y su blusa de tirantes rosada (ropa que utilizaba para estar en casa)- moriré de calor, y de incomodidad. — razono la chica. —Además, lo que empacaste es igual o peor de incomodo y caluroso que esto. — puntualizo.

— ¿Comodidad? ¿Y que no sea caluroso?— Orihime asintió. —Duerme desnuda— dijo sin más. Orihime se volvió sonrojada. ¿Acaso estaba loco? ¿Y si Ryo entraba? Bueno, no era que su hijo no la hubiera visto nunca desnuda-su hijo había tomado hasta hacia poco sus baños junto a su madre-, y tampoco era que Ichigo tampoco la hubiera visto desnuda-porque si lo había hecho en un sinfín de ocasiones- pero por Dios, ¿y si alguno de los amigos de Ichigo entraba? En la Sociedad de Almas había personas imprudentes, entiéndase a Rukia Kuchiki y Matsumoto Rangiku. Si una de esas la encontrara de esa manera… oh Dios, la estaría molestando toda su vida. —Hime, te he visto desnuda muchas veces— le recordó el chico, haciendo que el sonrojo se hiciera mucho más fuerte. El capitán dejo escapar una risa mientras abría el armario y sacaba uno de sus kimonos blancos para dormir-los que jamás utilizaba. —Ten. Te quedara sumamente amplio, pero es mejor esto a que te quedes con esa ropa— la chica lo tomo y comenzó a desvestirse.

Tal y como había dicho, aquel kimono le había quedado sumamente enorme a la chica, haciendo que la parte del escote estuviera mucho más abajo, dejando ver una peligrosa vista a sus bien distribuidos pechos, además de que al ser solamente la parte de arriba, la pieza solo le llegaba hasta la mitad de sus muslos, dejando al descubierto sus largas y tonificadas piernas. "¿Orihime iba al gimnasio?" se pregunto al ver la figura tonificada de la chica. Ella siempre había sido delgada, y tenía unos pechos bien proporcionados, pero Ichigo podía ser lento, pero tenía una muy buena memoria para recordar rostros y en este caso, cuerpos. El cuerpo de su novia estaba mucho más espectacular que antes. Podía decirse que sus pechos eran mucho más grandes, y lo podía ver por su escote de impacto. El chico trago seco, y trato de buscar la calma al ver como la chica se soltaba el cabello y lo dejaba caer a su espalda, con ligeras curvas en todos los mechones naranjas. Ichigo siempre decía que Orihime era lo más cercano a la perfección, y en esos momentos afirmaba que no era lo más cercano, Inoue Orihime era la perfección hecha mujer. Orihime le dio la espalda para doblar su ropa, sin haberse fijado en todas las reacciones que estaba logrando en Ichigo sin ni siquiera proponérselo. Ella jamás se lo proponía y lo enloquecía. El día en que ella se decidiera a seducirlo, Ichigo estaba seguro de que moriría por un severo derrame nasal.

Ichigo se acerco hasta la chica y para sorpresa de esta la tomo por la cintura y le dio la vuelta. Sus labios se encontraron en un apasionado beso. Ichigo la amaba y la necesitaba para toda la vida, y en esos momentos su cuerpo, su alma, sus ojos e incluso esa molestosa presencia de su hollow deseaban tener a Orihime en esos momentos en sus brazos. La chica ahogo una risa al ver como el capitán la arrojaba suavemente a la cama, colocando sus brazos tras de su espalda, comenzando a recorrerla con lentitud.

Los labios de Ichigo recorrieron el cuello porcelana de la princesa de cabello naranja, para luego volver a subir a sus labios, mientras que sus manos jugaban con el obi de su kimono, con el que no llevaba ni siquiera cinco minutos y ya era una terrible molestia. Ichigo lanzo un gruñido al ver que no podía desanudar el obi.

— ¿Cuál es la desesperación?— cuestiono divertida Orihime, desatando el obi y dejándolo caer a un lado. La vista de Ichigo se clavo en los atractivos pechos de la chica, cubierto por su sostén. Efectivamente estaban mucho más grandes y firmes que antes. La chica sonrió ante la mirada de él. —Crecieron un poco más cuando tuve a Ryo y lo lacte. — Ichigo dio gracias por tener un hijo, no solo lo hacía sentir sumamente feliz, sino que le había dejado un delicioso regalo en su madre. Sus labios volvieron a encontrarse con los de la chica, quien mordió suavemente el labio inferior de Ichigo, provocando un leve gemido de este.

Aun con su batalla por controlar la boca de la chica, Ichigo llevo su mano derecha hasta el amarre del sostén de encaje azulado de la chica. Aquella molestosa pieza estaba impidiendo que pudiera ver todo de su amada. Luego de tardarse un minuto, en el que la chica también se había reído por la impaciencia de él, logro quitarlo y lanzarlo con enojo lejos de la cama. Ya no había ropa que lo molestase. Llevo sus manos hasta estos, tomando los pechos entre sus manos, dándole ligeros masajes. Orihime lanzo un gemido, tratando de no alzar la voz para impedir que su hijo los escuchara. Kurosaki deslizo su lengua caliente por el cuello porcelana, para luego detenerse en los pechos de la chica. Esos que lo estaban enloqueciendo en esos momentos.

Ambos gimieron al contacto. Los pezones rosados de la chica se volvieron erectos, mientras que el chico los mordía suavemente, evitando provocarle dolor a su amada. Habían hecho el amor varias veces, pero a pesar de que cada vez Ichigo se volvía loco por ella, eso no significaba que fuera brusco. Siempre trataba de buscar la comodidad de la chica, evitándole a toda costa el dolor que podía significar algunos mordiscos. Su lengua recorría el pecho derecho de la chica, mientras que su mano masajeaba suavemente el pecho izquierdo.

—Ichigo— gimió suavemente su nombre, conteniendo las ganas de gritar. El chico volvió su boca hacia la de ella, volviendo a besarla. Sus lenguas danzaron, mientras que la mano derecha de Ichigo comenzaba a deslizarse por los muslos de la chica, deteniéndose justamente en el centro, donde una fina tela escondía su feminidad. Sus lenguas continuaban en su lucha, mientras que con sigilo un dedo de Ichigo se abrió paso entre la entrepierna de Orihime, provocando un suspiro de esta. El chico alejo su boca de la de la chica, para comenzar a besar y morder suavemente el cuello, y el lóbulo de la oreja de la chica. Su piel le sabía a vainilla, mientras que percibía el olor a fresa de su cabello sedoso y suave. Tardo más de dos meses en descubrir por qué Orihime tenía esa misteriosa aflicción a las fresas, hasta que después de rogarle que le explicara, se entero: por él. Desde ese momento, siempre que percibía alguna fragancia a fresas en Orihime le recordaba que ella era de él. Toda de él. Y siempre, por lo siglos de los siglos, y los comienzos y finales de todas las vidas que tuvieran seria de esa manera.

Un segundo y luego un tercer dedo acompañaron al primero, logrando que los músculos internos de Orihime se contrajeran y que su espalda se arqueara. La chica lanzo un gemido, al que a Ichigo le pareció sospechosamente a su nombre. Sus labios volvieron a encontrarse antes de que la chica alcanzara la tan preciada gloria que siempre aquel chico de cabello naranja le ofrecía. Por sus piernas bajaban los líquidos productos de su tan preciado orgasmo. Los ojos chocolate de Ichigo se encontraron con la mirada gris de la chica, y Orihime podía jurar que el iris del ojos izquierdo de Ichigo se había convertido amarrillo por unos instantes, en los que el rostro de Ichigo también habían adquirido algunas características que le recordaban a su hollow. Debía ser muy idiota si pensaba que aquel alter ego de Ichigo jamás había tomado presencia cuando Ichigo y ella estaban juntos. Esa mirada la conocía demasiado bien, sobre todo por esa sonrisa arrogante. Pero él estaba en control por qué no duro ni siquiera un minuto en que el ojo izquierdo volvió a ser color chocolate. Hacía mucho que le había dejado de temer al hollow, después de todo estaba dentro de Ichigo y era parte de él. Y ella amaba a Ichigo, así que había aceptado también a su hollow.

El chico se deslizo hasta que su rostro quedo entre las piernas de la chica, haciendo que esta se volviera arquear ante el contacto de su lengua con su intimidad. "Ichigo" gimió la chica, temblorosa. El chico sonrió de lado, subiendo su mirada y mostrándole a la chica de que ya no era él, sino el hollow quien volvía a tomar el control. Sus ojos ya no eran chocolate, sino que ambos tenían aquellas iris amarrillas, mientras que el resto era negro. Eso era extraño, pero si se alteraba, luego preocuparía a Ichigo, además como ya había pensado, el hollow había hecho lo mismo en muchas ocasiones, pero esta vez estaba por completo al control, incluso podía jurar que su piel se había aclarado un poco, ¿o era la luz de la luna? Además, él era Ichigo, así que ella no lo estaba engañando, porque su amado Kurosaki-kun estaba allí. La chica volvió a gemir. Dios, fuera el hollow o fuera Ichigo, siempre lograban llevarla hasta la cima del universo, lástima que eso solo durara segundos y volviera a tener que aterrizar en la tierra. El hollow-Ichigo sustituyo su lengua por sus dedos, para subir su rostro hasta el de la chica, besándola y mordiendo sus labios.

Te extrañamos mucho, Hime-chan— dijo sobre sus labios el hollow con voz ronca. No era la voz de Ichigo, era una mucho más grave, e imperfecta, además de ser algo burlona. Si no estuviera en la posición en la que estaban, Orihime quizás se hubiera asustado. La mirada amarillenta bajo hasta el pecho expuesto de la chica, sonriendo de lado. —Siempre has tenido dos razones por la que me enloqueces, pero ahora- volvió a mirarla- esas dos razones son muy buenas— "Kami-sama" pensó la chica al ver como el hollow llevaba hasta su boca uno de sus pechos, provocando un gemido en la chica. Ella sabía que ese hollow sin nombre era la parte oscura de Ichigo, pero ahora a esa descripción debía añadirle la parte pervertida.

La princesa de cabello naranja llego a la cima. Podía jurar que había alcanzado a ver a Venus y Marte, incluso podía decirse que había tocado todas las estrellas del universo, quienes la observaban envidiosas de no poder llegar a alcanzar todo lo que Ichigo le brindaba. Respiro entrecortadamente, ante la mirada divertida del hollow, quien comenzó a deshacerse de su yukata, para luego colocar una mirada enojada y después ladear la cabeza.

Lo siento, Hime-chan, pero el rey no me deja llegar más allá. — bufo, mientras los ojos amarrillos y negros volvían a ser chocolate. Orihime acerco el rostro de Ichigo para besarlo en los labios. No necesitaba palabras para comprender la mirada de Ichigo. El chico le estaba preguntado si le había hecho daño.

—No… no me ha hecho daño— le aclaro. Kurosaki asintió, lo sabía porque él había estado todo el tiempo ahí, aunque era complicado explicarlo en palabras, por que estaba y al mismo tiempo no estaba. Todo lo que sucedía entre su hollow y él era confuso, pero de algo estaba seguro, su hollow albino jamás le haría daño a Orihime, y esta noche lo había comprobado. Pero eso no era lo que lo había preocupado, sino la reacción de la chica, pero parecía que esta lo había tomado con naturalidad.

Su yukata cayó al suelo, para luego continuar con lo que tanto anhelaban. De un solo movimiento el chico entro en ella, provocando que la chica lanzara un gemido ahogado, mientras que el capitán mordía sus labios. Joder, como adoraba estar dentro de ella, sintiéndose unidos en todos los sentidos. Muchas veces se había preguntado si era casualidad o si era puro juego del destino, pero el cuerpo de Orihime encajaba perfectamente en el de él, como si de un rompecabezas se tratase. Inoue subió sus piernas, para luego enredarlas en la cintura de Ichigo, provocando un contacto mucho más íntimo y exquisito. Ella era una terrible, peligrosa y encantadora adicción. Si ser adicto era algo malo por lo que podría ser condenado, que le abrieran las puertas del infierno, por que se condenaría a sí mismo. Él era adicto a ella. Y así iba a ser por toda la eternidad.

—…Ichi…go…—gimió la chica ante las embestidas del chico. Sus respiraciones eran rápidas y entrecortadas. Orihime sujeto fuertemente las mantas de la cama, mientras su cuerpo tomaba vida y continuaba el ritmo que había implantado Ichigo. Al comienzo lento, y luego peligrosamente rápido. Podía visualizar ya la cima, estaba cerca, demasiado cerca. Los músculos de ambos se tensaron, la chica cerró los ojos, incrustando sus uñas en la espalda del chico, causándole un exquisito dolor, que no hacía más que aumentar su excitación. Y como si fuera una lluvia de fuegos artificiales, ambos llegaron. Sus vistas se nublaron y sus corazones se volvieron en un solo latir. Los dos cuerpos fatigados se abrazaron, mientras que él le besaba su frente. Aun no salía de dentro de ella, deseaba estar un poco mas así, sintiéndola cerca. Ambos se lo merecían luego de estar cinco tortuosos años separados.

—Ichi…—

— ¡Mamá! ¡Papá!— llamo desde el otro lado de la puerta Ryo.

— ¡No abras!— gritaron al unisonó la pareja con temor de que el niño los descubriera. No es que estuvieran haciendo algo malo, todo lo contrario, eran pareja. Pero explicarle a un niño de cinco años sobre cómo nacen los bebes y que muestras de amor se dedican los adultos sin duda alguna no iba a ser un tema muy cómodo para ninguno de los tres. Orihime no podría ni siquiera hablar, además de que estaría muy roja y el capitán estaba seguro de que lo castigaría por lo menos con un mes de castidad. Y él, ni siquiera sabía cómo comenzar una conversación sobre bebes, ¿Cómo diablos iba a llevar una sobre como nacían? No joder, eso era algo demasiado vergonzoso, incluso cuando era adolescente y su padre le había dado aquella charla sobre condones y sobre educación sexual en general, le había rogado a Kami-sama que lo matase en ese instante; no iba a ser tan mal padre de provocarle el mismo sentimiento vergonzoso a su pequeño hijo, y mucho menos con cinco años. Por Dios, podría incluso quedar traumado. Ichigo, luego de suspirar, se coloco de pie. "Al menos lo logramos" pensó satisfecho, colocándose la yukata con rapidez, a lo que Orihime se colocaba el kimono blanco. Después ambos se acostaron en la cama, como si nada hubiera pasado.

—Mamá…—

—Entra Ryo— dijo Ichigo, observando divertido a Orihime, quien le regreso la mirada de complicidad. De la que se habían salvado. Un par de segundos antes, y su hijo hubiera interrumpido su pequeña gloria.

El niño de cabello naranja, que aun tenía sus pijamas de autos, entro tímidamente a la habitación. Su cabello estaba totalmente desordenado, mientras que sus ojos mostraban signos de que había llorado.

—Mami, tengo miedo. — muy pocas veces Ryo declaraba sentir miedo, y en este momento Orihime se lo creyó, tenía sus ojos vidriosos, mientras que aun quedaban rastros de lagrimas en sus mejillas. Y no era para menos, el pequeño había sido testigo de cómo un arrancar la atacaba y como su padre peleaba. Además de que ya no estaban en Tokio, sino en un lugar totalmente ajeno a lo que él conocía. Ryo tenía una fuerza espiritual fuerte, además de tener una inteligencia privilegiada para niños de su edad, pero solo era un pequeño de cinco años en un mundo que aun no comprendía, era más que normales sus reacciones.

Ichigo maldijo mentalmente. Aquel cabrón arrancar había asustado a su hijo al querer asesinar a Orihime. Se alegraba de haberlo enviado al infierno, por hijo de perra. Y aparte de él, estaba Grimmjow, cuya presión espiritual le había robado el aliento a su hijo, además de todas aquellas cosas que había dicho. Ichigo le sonrió a su pequeña replica y se coloco de pie, para tomarlo al hombro y llevarlo hasta la cama, acostándolo en medio de él y de Orihime.

—No pasa nada, cariño. — le tranquilizo Orihime, besándole su mejilla y limpiando las lagrimas que aun quedaban en ellas. Ichigo lo atrajo hasta él para abrazarlo y luego volver a sonreírle. Nada le iba a pasar, no mientras él tuviera una vida-espiritual-, porque aunque no tuviera una espada, Ichigo defendería a su familia hasta con los puños si era necesario.

—Nadie te hará nada, Ryo. No voy a permitirlo. Ni a ti ni a tu mami les va a pasar nada, lo juro. — el capitán beso su cabeza, a lo que el pequeño le abrazo, más calmado. Al poco tiempo el niño se durmió, aun en el pecho de su poderoso padre, mientras que la cabeza de su madre yacía sobre su pequeña espalda, con sus ojos cerrados, mostrando serenidad total. Ambos parecían dos ángeles. Ichigo sonrió para sí, dentro de todo lo que estaba ocurriendo y lo que podría ocurrir, él podía decir que en ese momento era totalmente feliz, en su pequeño y extraño mundo, él era feliz teniendo en sus brazos a esas dos personas de cabelleras naranjas. Porque ellos eran la razón por la que él se había vuelto fuerte, ellos eran la razón por la que él iba a matarlo.

Prepárate Aizen, porque esta vez voy a matarte.


¿Que tal les pareció? Les diré que la aparición de Grimmjow fue bastante corta, pero ni crean que él es del todo bueno, esta muy claro que lo hizo solo por que se lo debía a la Hime, por que recuerden que hizo lo mismo con las bitches de Loly y Menoly, la salvo por que él le debía lo de su brazo, y aquí le debe el que esta vivo. Posiblemente aparezca Hallibel :D pero aun no se T_T

Aquí se comienza a ver mas la forma de ser de Ryo, un nene que ha sido medio pervertido por su abuelo, jaja no me culpen es que me imagino a Isshin de esa manera, por eso a Ryo le gusta Rukia, Tatsuki y su mamá. No me tomen a mal con esto, por que es comun que los niños tiendan a enamorase de sus madres, y mas cuando eres criado solo por esta, xD

Sobre los nombres de los pequeños Abarai, había pensado colocarle otro nombre al nene, pero me gusta mucho Ashido, y a pesar de que fue un pj de relleno, Ashido fue dibujado por el propio Tite, así que no me extrañaría que saliera en el manga, cosa que me encantaría por que era bello, xD y creo que hubo un click entre él y Rukia. Y Hisana por la hermana fallecida de Rukia. Pobre Renji, los hijos y su mujer aman mas a Byakuya que a él, jajaja

Sobre el lemmon, ¿que les pareció? Se que fue un poquito fuertesito, pero no podía ponerlo muy delicado por que primero: No se veían en cinco años. Segundo: Ya no son vírgenes y tercero: El Ichi se quedo impactado con el cuerpo de madre de Orihime, jajaja perdón, es que estoy media perver, solo tuvieron que ver que ese lemmon fue de Ichi/hime/shiro O.O espero les haya gustado

Bueno pues eso es todo, espero sus reviews y les diré que me encanta que comenten y den ideas! No saben el buen efecto que tienen en mi los reviews de esa manera, por que me ayudan a escribir mas!

Hasta el próximo cap!

Cuidensen

~ Killerqueen ~