N/A: últimamente me ha dado con escribir mis capítulos un poquito fresa, xD Asi que no me digan mala ni que todo lo que escribo son dramas y angst, por que verán que dentro de mis caps, siempre hay fluffy, xDD Este, ¿les he dije hola? ¿no? *zape en la cabeza por maleducada* Holaaaaaaaaaaaaaaassssssssss como les va a mis amados lectores? Bien? ¿muy bien? ¿extremadamente bien? ¿muy mal? Bah, a vivir la vida, siempre he tenido en mi mente lo siguiente : vive, ríe y ama, y que el mundo haga lo que quiera, xDD Ya, dejo mis pensamientos liberales-filosóficos para otro momento :p
Pues como prometí cuando subí BS, aquí esta SC, con un nuevo cap algo pervet para todos mis lectores pervert. ¡y no se quejen! ¡TIENE 7 PAGINAS DE INTENSO LEMMON! y espero que les guste O.o'
Pues comenzare con darles un pequeño preview en mis propias palabras de lo que van a encontrar aquí. Verán ichihime, pero tambien Hichi/shirohime (uno de mis parings pervert predilectos). (- esto es en el lemmon, xD) Pues encontraran que el lemmon se divide en dos partes, la parte dulce que es la ichihime, nuestros dos amados pelinaranjas, que se aman, se adoran, se quieren y oh lala, son sweet & fluffy y la segunda parte que es la de shirohime que es la mas fuerte, pervert y lujuriosa (ademas de ser mi favorita, xDDDDDD) y claro no se por que, pero la primera parte se me hizo mas difícil que la segunda, ¿sera por que tengo una mente pervert? ¿o por que amo el personaje de Shiro? No se, y probablemente jamas lo sepa.
Este cap tiene mas acción (y no, no es de espada o peleas, es otro tipo de 'acción' y un poquito de lo que se va a poder ver en el futuro, como la sorpresa (que Nypsy se pasaba pidiéndome en sus reviews; Te he complacido, Nypsy^^) ademas de que se explica que ha ocurrido en Hueco Mundo, por nuestra distinguida Ran-chan. Así que a leer. No se quejen si lo que ven es mucha pervercion, por que ustedes lo pidieron y yo cumplo con lo que me piden. Aunque ahora les diré algo, no habrá lemmon hasta por lo menos cinco o seis caps, así que disfruten este, xDD
Agradecimientos: Les agradezco a todos esos lectores (chorro de pervertidos) que siempre leen mis historias y que leen esta (en busca de que les traiga lemmons, lo se todo) No saben lo feliz que me hace leer cada uno de sus reviews. Mil y una gracia. Los amo hasta el infinito y mas allá (como Buzz lightyear, jajaja) Así que espero sus reviews!
Disclaimer:
Rangiku Matsumoto: Killerqueen-sempai no es propietaria de Bleach, sino Tite Kubo-sama (al que le estoy dando un par de clases para que pervierta mas al team naranja!)
Toushiro Hitsugaya: ¡Matsumoto! *rodea los ojos*
Rangiku Matsumoto: ¡Ahhh taicho, usted no es divertido! *hace un puchero*
Toushiro Hitsugaya: Solo lee el disclaimer.
Rangiku Matsumoto: ¡Hai, hai! Bleach es propiedad de Tite-sama, de la Pierrot y es publicado semanalmente en la Shonen Jump; que por cierto, desde hace mucho no salgo en un episodio!
Toushiro Hitsugaya: ¡Matsumoto, callate!
Rangiku Matsumoto: No es justo taicho, yo soy la que lleva la diversion en Bleach! ¿quien va a pervertir a Hime-chan sino soy yo? ¿quien molestará a Ichigo cuando bese a Hime-chan sino soy yo? ¿quien molestara a Rukia cuando salga con Renji? ¿quien?
Toushiro Hitsugaya: ...
Rangiku Matsumoto: ¿Ve? Usted nos apoya, lo sé todo ;)
Toushiro Hitsugaya: ó.ó
Rangiku Matsumoto: No me mire de esa manera, taicho. Tambien lo molestaré a usted cuando tenga pareja! ;-)
Toushiro Hitsugaya: 'x'
Orihime Inoue: -.-'
Kurosaki Ichigo: ¬¬
CAP IV:
Su boca estaba sumamente seca, igual que sentía que sus mejillas estaban aun húmedas por sus lágrimas. Orihime abrió los ojos, sintiéndose atrapada en un fuerte abrazo. Observo que aun era de madrugada, podía ver la luna en el mismo centro del cielo, se veía tan hermosa, tan tranquila allí en lo alto del mundo, sin tener que preocuparse porque algo malo le pasara. Rozo uno de sus dedos en los fuertes brazos de Ichigo, para lentamente desabrocharse de su abrazo y levantarse con suma precaución de no despertarlo. El capitán se movió hacia un lado, Orihime se detuvo preocupada de haberlo despertado, pero el capitán no hizo ninguna muestra de que sus sueños se hubieran acabado, por el contrario, continuo sumergido, con su boca ligeramente abierta, provocando que la chica de cabello naranja llevara sus manos a sus labios para detener las risas que deseaban salir ante la imagen tan cómica de su adorado shinigami.
La mujer de cabello naranja camino en silencio hasta la cocina, la cual estaba sumergida en la oscuridad, excepto por los pequeños rayos de la luz de la luna que al menos le guiaban por donde debia caminar. Se acerco al mostrador donde busco un vaso de cristal y luego se dirigió a llenarlo de agua. Tomo con pequeños sorbos el preciado líquido-sintiendo como su garganta le daba las 'gracias' por detener la resequedad-, para luego pasar sus manos aun mojadas por sus mejillas, limpiando los rastros de lágrimas. Ella no debía volver a caer, ella no debía llorar porque Aizen se había escapado. No, ella debía ayudar a Ichigo en todo lo que pudiera y mantener alejado del peligro a su hijo. Y así iba a hacerlo, lo había hecho durante cinco años y ahora no iba a dejar que ningún hombre viniera a querer hacerle algo a su hijo, y mucho menos Aizen. Sobre su cadáver.
Con pasos determinados, pero suaves-algo que la chica hacia sin percatarse y con extrema gracia-, Inoue entro a la habitación de Ryo, quien dormía tranquilamente. Su ceño estaba totalmente relajado, mientras que su pequeña boca estaba algo abierta, como Ichigo. Su cabello naranja era todo un desastre y su cuerpo estaba acostado en una mala forma, con uno de sus pies hacia afuera de la cama, y una de sus manos estaba pinchada bajo su pequeño cuerpo, por no mencionar que su manta estaba casi en el suelo, siendo sostenida por su pie izquierdo. Orihime sonrió maternalmente para luego acercarse y tomar la manta en sus manos. Olía a su hijo y también a Ichigo. No sabía porque, pero ella tenía ese extraño 'don' de poder reconocer los aromas de las personas-específicamente la de sus dos hombres más importantes-, y con tan solo llevar su nariz a la manta, se percato de que tenia los aromas únicos de los dos Kurosakis. Olía a menta y a canela… era extraño, pero esos eran los aromas que por lo general reconocía en sus dos amados de cabello naranja electrizante.
Con algo de trabajo, Orihime arreglo a Ryo-liberando su mano izquierda de su torso (el que la estaba aplastando) y arreglo sus piernas para que no estuvieran fuera de la cama-, para que al final este volviera a dormirse en la misma posición. Orihime frunció el ceño, y con suma paciencia volvió a arreglar el cuerpo de su hijo, para luego arroparlo con la manta azulada. Ryo se movió de lado, frunciendo ligeramente el ceño, para luego relajarlo y balbucear algo parecido a 'un ataque alienígena' Orihime se quedo ligeramente paralizada. ¡Su hijo también soñaba con la invasión de los alienígenas! Oh Dios, eso solo podía significar que ella y Ryo eran los elegidos para llevar el mensaje de rendición a la raza humana. Esos malvados alienígenas querían que todos se rindieran y que fueran los esclavos de su civilización. Orihime se pregunto si ella y Ryo-y con suerte Ichigo- podrían ser perdonados por ser los que llevaran el mensaje-bueno, al menos ella y Ryo, aunque quizás Ichigo también tuviera esos sueños- Aun en su estado, escucho como su hijo cambiaba repentinamente de sueño, para mascullar 'sushi'. Inoue rio, tendría que prepararle sushi a Ryo, era su comida predilecta, no entendía por qué, pero ese niño lo amaba.
Luego de volver a arropar con la manta a Ryo y arreglarlo por tercera vez, Orihime salió de la habitación, cerrándola suavemente. Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se percato del reatsiu familiar que estaba tras de ella. Por eso, cuando se dio la vuelta, dio un salto del susto, mientras una mano le cerraba la boca, impidiendo que gritara y despertara a Ryo. La mano de Ichigo libero la boca de Orihime, mientras esta se llevaba sus manos a su corazón, el que estaba palpitando a mil por hora.
— ¡Me asustaste!— exclamó en apenas un murmullo, aun con sus manos en su pecho. Lo menos que esperaba encontrarse tras de ella era a un descamisado Ichigo, con su cabello revuelto y con sus ojos fijamente clavados en ella. No era que la imagen la perturbara-por Kami-sama que no (era todo lo contrario)-sino que pensaba que él aun estaba dormido y no se lo esperaba.
—Lo siento, no quería asustarte— se lamento el joven. Él se había levantado para tomar agua, y al ver que Inoue no estaba a su lado una preocupación lo invadió, hasta que percibió su suave reatsiu en la habitación de Ryo. Fue a la cocina por el agua y al culminar, decidió ir a la habitación de su hijo para comprobar que todo estuviera bien. Se había encontrado con una espaciada Orihime-algo que no era nada nuevo- arropando a su hijo y tratando de arreglar su mala forma de dormir, sin conseguir ningún resultado positivo.
—No es nada— comento la chica dedicándole una sonrisa tranquila. Orihime se acerco a Ichigo y recostó su cabeza sobre el torso desnudo de este, suspirando lentamente. El capitán llevo sus manos hasta la cintura de la chica y la sujeto delicadamente, como si ella fuera una muñeca de porcelana. Orihime amaba ese trato de Ichigo, tan delicado y suave, ella era la única que podía conocer ese trato de él hacia ella. —Te amo— susurro a su pecho, para luego subir su mirada, y sonreírle nuevamente a su shinigami.
—Yo también te amo, Hime— sus labios se deslizaron hasta los de ella, besándolos suavemente. La chica cerro sus ojos-de la misma manera que lo había hecho Ichigo- para dejar que la suavidad de los labios de Ichigo tomaran control de todo. Sus labios se entreabrieron, permitiendo que la lengua de él-la que estaba desde hacía poco más de un par de segundos solicitando el poder entrar- se deslizara a su boca, moviéndose lenta y suavemente, luchando con su lengua por mantener el control, lo que la lengua de Ichigo obtuvo sin problema alguno.
—I-Ichi…— gimió Inoue en sus labios. El chico llevo sus manos al cuello de la chica, masajeándolo, luego deslizo sus dedos por las hebras de cabello naranja de su compañera. Los dos aumentaron la pasión en sus besos e Ichigo atrajo a Orihime mas hacia él, para luego llevarla hasta una de las paredes y acorralarla en ella. Los dedos traviesos del chico dejaron de jugar con su cabello para luego ir hasta el frente de su yukata y deslizarse por dentro de este, encontrando los rosados y erectos pezones de la chica, dándole un leve pellizco. La chica inclino su cabeza hacia la pared, mordiendo sus labios fuertemente y evitando a toda costa que un fuerte gemido abandonara su boca. —Aquí no, Ichigo. — murmuró la chica, besando el cuello del capitán, mordiéndolo suavemente. Kurosaki gimió roncamente al sentir los dientes de la chica sobre su cuello, sin olvidarse de cómo las palabras de la chica habían sonado tan terriblemente sensuales en su cuello. Sin duda alguna él la necesitaba. La deseaba demasiado, tenía que estar dentro de ella. Era de vida o muerte.
Sin esfuerzo alguno la tomo entre sus brazos y la subió, Inoue enredo sus piernas en su cintura, logrando que ambos sexos tuvieran una fuerte fricción que provoco que ambos gimieran. La chica apretó un poco más sus piernas en su cintura, para que esa fricción tan deliciosa no se perdiera-algo que honestamente Ichigo estaba agradeciendo-.
A grandes zancadas, y sin pensar claramente a donde ir, Ichigo llego hasta la cocina, acercándose al mostrador y colocando la mitad del peso de la chica sobre este. Orihime se sonrojo al darse cuenta de que iban a hacer el amor en ¡la cocina! Estaba casi segura de que cada vez que la utilizara iba a sonrojarse hasta el máximo y quizás un terrible sangrado nasal se apoderara de ella.
Sin más, Ichigo subió uno de sus dedos, rozando con sensualidad sus muslos, hasta llevarlos hasta lo más intimo de la mujer que estaba en sus brazos. Inoue gimió un poco mas fuerte al percibir uno de los dedos del chico en su interior, moviéndose con gracia y con cierta rapidez. Eso solo podía significar una cosa, pronto pasarían a algo más movido. El solo imaginarlo la hizo sonrojarse. Con brusquedad le quito la yukata, dejándola caer tendida sobre el mostrador. La chica se recostó en este, gimiendo al percibir los labios de Ichigo sobre sus senos, mordiendo sus pezones erectos, y pasando su lengua, enredándolos y molestándolos, provocando gemidos de frustración de la chica.
Sus dedos continuaban con su misión, mientras que su lengua aun se mantenía molestado y mordiendo los pechos de su amada. Orihime arqueo su espalda para acercarse más al hombre, besando sus labios y mordiéndolos. Luego deslizo sus labios por la línea de su mandíbula, dejando besos mojados en esta, para llegar a su cuello y comenzar a morderlo y besarlo, además de pasar su lengua caliente por este, provocando que Ichigo gimiera en su pecho. Los dos gimieron en el acto, Ichigo por sentir la lengua de la chica en su cuello, y ella por percibir el gemido-tan sensual y ronco- de Kurosaki sobre su pecho desnudo. La escena era una sensual y calurosa, solo la luna era testigo de lo que allí estaba ocurriendo.
Ichigo acomodo el cuerpo de la chica de cabello naranja en el centro de la mesa, para luego el subirse a esta sin problema alguno, continuando con sus deliciosas caricias en el pecho de ella. Bajo sus labios al delgado estomago de la chica, besándolo y pasando su lengua sobre este, provocando las suaves risillas de la sonrojada chica. —Me estás haciendo cosquillas— rio la chica, a lo que Ichigo solo pudo responder con una de esas sonrisas que tanto ella adoraba. Sus labios se encontraron con sus muslos color porcelana y comenzaron a besarlo con ternura y amor, todo lo que él sentía por ella, aun con la sonrisa dibujada en su rostro.
Orihime arqueo su cuerpo nuevamente al percibir los labios suaves de Ichigo en su anatomía más sensible. El capitán comenzó a acariciar con su lengua sus labios íntimos, provocando gemidos un poco más altos de Orihime. Con una sonrisa de lado Ichigo observo a su adorada novia. —Yo tu dejaría de gemir tan fuerte, no es que me moleste, pero Ryo puede escucharlos— dijo con cierto toque de diversión. Debía admitir que ese suceso era ciertamente excitante, hacer el amor con su novia, en la cocina y procurando de que su hijo no los descubriera. Sin duda alguna tendría que repetir esa locura nuevamente.
La chica asintió, mordiendo fuertemente sus labios, provocando que saboreara un poco de su sangre. Ichigo subió sus labios nuevamente a los suyos, saboreando la sangre de estos. El sabor de su interior y la de su sangre se mezclaron en los labios de ambos, mientras sus lenguas volvían a luchar por el control.
—Ichi… te necesito…ahora…— gimió entre besos Orihime. El chico se posiciono nuevamente sobre ella, separando sus piernas, y de un movimiento lento unió sus sexos, provocando un gemido fuerte de la chica el que él acallo con su boca. Su respiración se volvió agitada, mientras que las piernas de la chica se volvían a enredar en su cintura, arqueando su espalda y provocando que su unió fuera mucho mas intima. Ichigo llevo sus manos tras la espalda de la chica, mientras él se arrodillaba, evitando que ella fuera a caerse. Orihime cerró sus manos tras el cuello de Ichigo, besándolo nuevamente. Una guerra campal se estaba celebrando, dos lenguas luchaban por control, igual que dos cuerpos luchaban por quien debía llevar el ritmo.
—Ahh, Ichi— lloro Orihime, mordiendo nuevamente sus labios ante los deliciosos mordiscos del chico en sus pezones. Ichigo llevo sus manos a la cintura de la chica, moviéndola y atrayéndola a él, mientras que sus cuerpos mantenían un ritmo lento, el que de un momento a otro aumento, comenzando a moverse con un poco mas de brusquedad y rapidez. —…Ahh…—
—…ahh…— jadeo el chico sobre los pechos de su mujer. Orihime se recostó nuevamente sobre el tope del mostrador, estirando sus manos y agarrando fuertemente las esquinas de este, enterrando sus uñas sobre la madera, provocándole un dolor, que fue sucedido por un terrible éxtasis en la parte baja de su ombligo. Sus músculos internos comenzaron a cerrarse sobre el miembro de Ichigo, provocando que ambos gimieran y jadearan, excitados.
El chico coloco todo su peso sobre sus puños, los cuales estaban cerrados, y colocados a cada lado de Orihime. Sus labios volvieron a encontrarse, y comenzaron una nueva batalla campal. Los movimientos de ambas cinturas se volvieron más rápidos-si es que podía decirse de esa manera- mientras que la chica volvía a arquear su espalda, acercando una vez más su cuerpo.
Una explosión de fuegos artificiales fue llevada a cabo en el interior de la chica, cuando él 'exploto' dentro de ella y lo libero todo. Los fluidos calientes de la chica se mezclaron con los de él, mientras que ambos cuerpos aun continuaban moviéndose, esta vez de manera más lenta. Cuando sus visiones volvieron a aclararse-luego de haber estado borrosas durante segundos- los dos cuerpos, sudados y cansados, sin mencionar que estaban agitados, cayeron sobre el mostrador. Ichigo aun estaba dentro de ella, y así quería estar un rato más, al menos hasta que su respiración se controlara. Los pechos de la chica se movían al ritmo de su agitada respiración. Kurosaki sonrió al escuchar los fuertes latidos del corazón de la chica, nadie más podría provocar esos latidos, sino era él, y eso sin duda alimentaba su ego masculino. Salió de su interior y volvió a recostarse sobre su pecho, escuchando como los latidos volvían a ser normales en el pecho de Orihime.
La chica cerró sus ojos un momento, tratando de encontrar la tranquilidad que necesitaba para recuperar su respiración. Los labios de Ichigo se 'estrellaron' de manera brusca, salvaje sobre sus labios, entrando su lengua sin permiso alguno a su interior, sometiendo a su lengua a hacer lo que él quisiera. La chica abrió sus ojos ante el acto tan salvaje, al percibir como sus senos eran masajeados con el mismo acto brusco. Su mirada se encontró con una negra y con irises doradas, quienes la miraban con lujuria y deseo, sin contar con la presencia de un reatsiu algo oscuro.
—Hola nuevamente, Hime-chan— dijo el hollow con su voz cínica, pellizcando fuertemente uno de los pezones de la chica, provocando un gemido de dolor, que a los oídos del hollow había sido uno completamente sensual. Orihime trato de incorporarse, pero las manos del hollow se lo prohibieron, de la misma manera que su fuerte y tonificado cuerpo sobre el de ella, aplastándola y provocando otra fricción del contacto de ambos cuerpos desnudos. —uhn, uhn— chasqueó la lengua el hollow, para acercar más su rostro al de la chica. —Es mi tiempo ahora, princesa. Solo tienes dos opciones, o ser una niña buena y hacer todo lo que yo quiera, o ser una niña mala y tratar de detenerme… y con eso solo conseguirás que me excite mas y que te folle de una manera fuerte y brusca.— el hollow paso su lengua caliente por las mejillas de la chica, saboreándola completamente.
—P-por favor, hollow-san… Ryo está en la habitación, devuelve a Ichigo…— balbuceo Orihime, con voz temblorosa. Si bien el hollow se había presentado el día antes, y una que otra vez en algún momento intimo pasado de Ichigo y ella, jamás había sido de esta manera. Orihime pensaba que eso era imposible, y ahora la vida le estaba diciendo que nada era imposible. No es que le tuviera miedo al hollow, era simplemente que el hollow se aparecía en momentos bastante… íntimos.
El hollow sonrió cínicamente y busco con una de sus manos el obi blanco del kimono de la chica y comenzó a moverlo entre sus dedos. Liberando las manos de la chica, posiciono su cuerpo sobre el de ella, prácticamente sentándose sobre la cintura de la chica y rozando su ya erecto miembro por el ombligo de la chica. —Bien, Hime-chan, ya que hay un testigo dormido, tenemos que tomar decisiones drásticas. Yo no perderé mi oportunidad de hacerlo salvaje, pero no puedo permitir que grites, y desde luego que si lo harás. — bufo el hollow albino, deslizando su mirada por todo el cuerpo desnudo de la chica, hasta llevarla a los labios de esta, donde el labio inferior temblaba. Bajo su rostro hasta el de ella y comenzó a besarlo bruscamente, mordiéndolo y provocando que algo de sangre corriera por estos, logrando que el hollow gimiera ante el delicioso sabor de la sangre de la chica. Se aparto de ella y volvió a sonreír ante la mirada perpleja y horrorizada de Orihime. Acerco el obi hasta el rostro de la mujer de cabello naranja, y con cierta delicadeza-si es que podía llamarse de esa manera el acto del hollow- amordazo la boca de la chica, provocando que Inoue lanzara un grito que no pudo ser escuchado por la tela en su boca. —Grita, Hime, eso me excita mucho más. —dicho esto, el hollow-quien había reído ante el grito de la chica- llevo su boca hasta el cuello porcelana de la chica y comenzó a besarlo y deslizar su lengua por él.
Aunque no deseaba hacerlo, su cuerpo respondió a las caricias salvajes del hollow, haciéndola arquear su cuerpo y que gimiera. El hollow mordió su cuello, provocando que algo de sangre manchara su piel blanca. Fue doloroso pero de la misma manera excitante, nunca había recibido una caricia tan extraña, dolorosa y sensual. Era como si el hollow la estuviera marcando como de la propiedad de Ichigo y de él mismo. La chica gimió de dolor, pero a pesar de estar amordazada, aquel gemido si se había podido escuchar, y había sido uno sensual y atrayente al hollow, como si estuviera pidiéndole que continuara-claro de manera subliminal-. El albino, al que mentalmente la chica le había colocado por nombre Shiro-porque según una antigua descripción que le había dado Ichigo, ese hollow era sumamente blanco, a excepción de sus ojos-, paso su lengua por el cuello, limpiando y saboreando la sangre. Toda su concentración estaba sobre la herida, la que estaba besando y limpiándola con vehemencia. El hollow se separo y Orihime volvió a observar con horror como en sus labios y su mandíbula estaba manchada por su sangre, provocando una imagen macabra y… si, Inoue debía aceptar que verlo de esa manera era sumamente… sexy. ¿Acaso ella era masoquista? ¿Acaso ella estaba mentalmente mal? No lo sabía, y probablemente no lo supiera nunca.
Shiro llevo sus dedos a los pezones erectos de la chica, y comenzó a jugar con ellos, mordiéndolos, lambiéndolos con brusquedad. Su boca estaba sobre el pecho izquierdo, mientras que su mano estaba masajeando el derecho, provocando los gemidos incontrolados de la chica, quien había cerrado los ojos para no ver lo que estaba sucediendo, ya que le provocaba vergüenza. El albino la hizo mirarlo a los ojos. —Nah, uh… la princesa tiene que verlo todo…— inserto uno de sus dedos en el interior de la chica sin cuidado alguno, provocando que esta lanzara un gemido y que su rostro formara una mueca de placer y dolor. —…y continuar gritando para mi…— el dedo índice de su mano comenzaba a moverse de manera brusca dentro de ella, para luego buscar su clítoris y comenzar a molestarlo, provocando los gemidos-tan vergonzosos- de frustración en ella. —Bien, Hime-chan, vamos a liberar tus frustraciones— rio el hollow al ver la mirada de suplica de la chica, quien mordía el obi tratando de controlar los gemidos que amenazaban con salir de sus labios, aunque desde luego no se iban a escuchar con claridad.
Sin control y de forma salvaje, el hollow entrara en ella, haciendo que la chica arqueara su espalda por el dolor y dejara escapar un gemido, el que nuevamente fue silenciado por su obi. —Joder— dijo el hollow con voz ronca, al sentir que tan estrecho era el interior de la chica. No había ningún movimiento suave, todos eran fuertes y salvajes. Si Ichigo en su 'forma' humana era suave, dulce y siempre buscaba su comodidad, el hollow era todo lo contrario, era salvaje, brusco y no era nada dulce, sino pervertido y lujurioso. Pero debía confesar-por muy vergonzoso que fuese- que ella amaba todas las formas de Ichigo, incluyendo al hollow pervertido y sádico que estaba sobre ella.
Orihime enterró sus uñas en su espalda, logrando que el hollow gimiera y volviera a moverse con mas brusquedad dentro de ella. La chica alcanzo el orgasmo en minutos, lanzando un nuevo gemido, mientras que su vista se nublaba, volviéndose blanca por unos segundos. El hollow aun no había alcanzado su placer, eso lo sabía porque no había percibido su 'explosión' y tampoco había detenido sus movimientos.
Sin explicación alguna, Shiro salió de su interior, y la chica suspiro. Por lo visto se había cansado, pensó con sus ojos cerrados. La suerte no estaba a su favor. El hollow se bajo del mostrador y halo por sus muslos el cuerpo de la chica con tanta delicadeza como era posible en un hollow sádico. Orihime observo con confusión como el hollow la colocaba de pie y como de un momento a otro, donde lo estaba observando, dejaba de verlo para ver el salón comedor cuando este la volteo. La hizo colocar su peso sobre el mostrador y tomo entre sus manos-desde la parte de atrás- sus pechos, y sin decir algo, volvió a entrar en la chica por su parte trasera, provocando que esta callera sobre el mostrador, temblorosa ante esa nueva experiencia jamás vivida. Inoue mordió el obi, liberando el dolor que había sentido al ser embestida de esa manera tan fuerte.
La chica, junto al hollow, lanzo un gemido ante una de las fuertes y tan profundas embestidas. Orihime estuvo a punto de caer, pero el hollow-utilizando nuevamente esa tan rara delicadeza que casi nunca mostraba, pero que le hacía recordar a Ichigo- la sujeto, pegándola a su cuerpo, mientras que desde la parte trasera comenzaba a besar su mandíbula, y sus dedos comenzaban a jugar nuevamente con su sexo. Un segundo orgasmo la hizo tambalearse, pero el hollow no dejo que callera, sino que continuo con sus embestidas. —Gime nuevamente para mi, princesa—dijo el hollow con voz ronca a su oído. Nuevamente gimieron juntos, solo que esta vez era el tercer orgasmo de la chica y el primero de él. Antes de que por tercera vez consecutiva, el cuerpo cansado de la chica callera al suelo, el hollow la tomo en brazos y utilizando Shunpo la llevo hasta la habitación, donde la coloco sobre la cama, y él se dejo caer al otro.
Su rey era un maldito bastardo y suertudo. No había otra forma de cómo llamarle.
Desato el obi de los labios de la chica, los que luego beso, esta vez con algo parecido-para la chica-como ternura. ¿Un hollow podía ser tierno y suave cuando se lo proponía? Bueno, estaban hablando del hollow de Ichigo, así que no debía ser como el resto, ¿cierto?
— ¿Cuál es tú nombre, hollow-san? Por que supongo que no te llamas Ichigo, ¿o sí?— pregunto repentinamente Orihime, luego de haber recuperado el aliento. Era cierto que en su mente le decía Shiro, pero no podía llamarle de esa forma si ese no era su nombre.
—No tengo nombre. — respondió el hollow, jugando con varios mechones del cabello de la princesa. Ichigo jamás le había llamado por un nombre, siempre le decía 'maldito, cabrón, o freak' aunque él realmente no le importara tener un nombre. ¡Por el amor al sake, era un hollow, no un jodido humano! —Joder no, ¡no me llamo como ese marica!— dijo exasperado. Si sus ojos no hubieran sido tan difíciles de poder descifrar, quizás Orihime se hubiera fijado en como el hollow los rodeaba.
—Pero todos tenemos un nombre, hollow-san. — argumento la chica. Era estúpido que alguien no tuviera nombre, además de ser algo cruel. ¡Incluso los hollows debían tener un nombre! — ¿Y cómo te llama Ichigo o Zangetsu-san? Tienes que tener un nombre, hollow-san, sino los duendecitos azules irán a molestarte a tu hogar y no estarán felices hasta que no tengas un nombre. Un nombre te hace ser quien eres, es importante que lo tengas, porque te hacer ser…—
—Tch, Si me pones un nombre, ¿dejaras de hablar?— pregunto el hollow ligeramente irritado por que la chica estuviera hablando y haciéndolo ver como si se tratara de un humano. Una vez más, ¡él era un hollow! ¿Y qué carajos eran esos duendes azules de los que hablaba la chica a cada rato? Era cierto que Hime-chan era linda-no, no linda, preciosa, sensual, en fin una diosa- pero joder, lo que tenia de hermosa, a veces lo tenia de despistada y loca.
Pero lo que el hollow no se esperaba era que la chica sonriera de la forma que siempre le dedicaba a Ichigo, esa sonrisa supernova que hacía que su estúpido rey sonriera como un idiota y que en su mundo interior el sol saliera. La princesa de cabello naranja comenzó a asentir con felicidad de tener el gran privilegio de colocarle un nombre al hollow de Ichigo. No solo tenía un hijo de Kurosaki, sino que su hollow interno, la otra parte de él, le estaba permitiendo que lo nombrara y eso sin duda la hacía sentir especial. —Sí, sí, Hollow-san. Qué te parece…mmm… ¿Shirosaki-kun? ¡Shiro-kun!— exclamo la chica feliz. El hollow enarqueo una ceja y luego chasqueo la lengua.
—Como sea, Hime-chan, ahora duerme— dijo el hollow, quien ahora poseía un nombre. Shirosaki, el nombre que la princesa del rey y suya-quien ahora pasaba a ser la reina- le había colocado. No estaba mal. El cuerpo de Orihime estaba tan agotado, que se acurruco cerca del cuerpo del hollow, que era el cuerpo de su amado shinigami, y recostó su cabeza sobre el torso de este y sin más, se dejo caer en los brazos de Morfeo. Cualquier otra chica hubiera llorado o temido de la presencia del hollow después de lo ocurrido, pero Orihime no actuaria de esa manera, ese hollow, Shiro-kun, era parte de Ichigo, era Ichigo en cierta forma, así que si ella lo rechazara, sería como si lo rechazara a él. —Lindos sueños, Hime. — dijo el hollow antes de ser sumergido a la oscuridad y perder el control.
.
.
.
.
.
—Por cuarta vez, Ichi-kun, que Shiro-kun no me hizo daño. — "bueno, no tanto daño, al menos" argumento Orihime, cambiando su ropas por una para estar en la casa. Ichigo la observaba preocupado desde la cama, para luego tomar la mano de la chica y hacerla caer sobre la cama. Con sus dedos investigo la piel desnuda de la chica, observando las marcas de sus dientes en su cuello, y algunos pellizcos en sus pechos.
— ¡Maldito cabrón!— exclamo furioso al ver la mordida. Orihime lo tranquilizo con una sonrisa cálida, para luego cubrir su cuerpo con una de las mantas y abrazar a Ichigo. El chico, quien también estaba desnudo, le devolvió el abrazo, observando la mordida. — ¿Desde cuanto tanta confianza con ese… 'freak', Hime? ¿Shiro-kun?— pregunto el joven capitán, frunciendo el ceño, aun abrazado a la chica. Ese maldito hollow no solo siempre estaba fastidiando su vida, sino que ahora su adorada novia lo veía como un amigo. Bueno, tampoco era que le estuviera del todo mal, porque significaba que Orihime lo amaba tanto que incluso aceptaba su parte 'freak'.
—No fue tan malo Ichi, la mordida no duele y fue…— sus mejillas se sonrojaron, para luego morder sus labios. —… un poco excitante…— confeso avergonzada y ocultando su rostro en el cabello naranja del chico, y quien se había quedado sin palabras por la confesión tan valiente de Orihime. —Y… Shiro-kun me dio el privilegio de que le colocara un nombre. Ichi-kun, ¡él no tenía nombre! ¡Y eso es tan cruel!— defendió al hollow la chica, provocando que Ichigo la escuchara sorprendido.
"Luego me das las gracias, rey" rio el hollow desde el interior, mientras Zangetsu negaba su cabeza y murmuraba algo que había sonado como 'pervertido idiota'.
"Tu cállate, y prepárate, por que cuando entre, pateare tu trasero hasta que me supliques por tu vida". Rugió Ichigo en su mundo interior. El hollow estallo en risas. El mundo interior del rey estaba completamente soleado, aunque si se podían apreciar en el ambiente cierta tensión y preocupación, y todo se debía a Aizen.
—Claro rey, cuando quieras. Aunque si duda alguna el que suplicara por su vida serás tú. — rio el hollow, provocando que Ichigo volviera a rugir de mal humor. Ese jodido freak iba a pagarlas por haberse aprovechado de Orihime de esa forma.
.
.
.
.
.
—Significa que todas las entradas a Hueco Mundo están bloqueadas. El idiota de Aizen ha tomado la grandiosa precaución de sellar cada entrada a Hueco Mundo, y no hay forma de poder entrar. El capitán Kurotsushi está investigando alguna solución, porque no se puede entrar de la misma forma que en la guerra de invierno. Quizás tarden semanas, quizás meses y aun no sabemos cómo atacaremos a Aizen. — explico Matsumoto a Orihime, la que estaba sentada al lado de Rukia, mientras los tres niños, Hisana, Ryo y Ashiro, jugaban en el jardín de la casa de los Kurosaki. Habían transcurrido tres semanas donde los capitanes y las fuerzas tácticas del Gotei 13 estuvieron planeando una invasión a Hueco Mundo para detener a Aizen. Desgraciadamente el ex capitán se encargo de sellar las entradas, siendo imposible de que pudieran entrar allí.
—Nii-sama piensa que tardaremos bastante en poder hallar una forma para poder entrar a Hueco Mundo. — Rukia llevo la taza de té a sus labios, dándole un ligero sorbo. Los capitanes se encontraban reunidos desde hacían horas, y los tenientes estaban libres, aguardando por las indicaciones, aunque se suponía que no iban a poder hacer nada. Si no se podía entrar a Hueco Mundo, solo podían esperar a que Aizen decidiera dar el frente, y ellos estaban seguros de que no sería pronto. Sousuke debía preparar su ejército, él no iba a arriesgarse a perder nuevamente. No de la misma forma que había perdido en el pasado. Él no cometería los mismos errores.
—Es más grave de lo que parece, ¿cierto?— pregunto Orihime. Las dos shinigamis asintieron; las tres mujeres volvieron a tomar de su te, cada una sumergida en sus propios pensamientos. Las tres tenían como pareja un capitán, lo que suponía que sus preocupaciones aumentaban. Orihime no quería que nada le ocurriera a Ichigo, Rukia temía que Renji fuera enviado a Hueco Mundo en cuento pudieran abrir alguna garganta y Matsumoto no quería volver a perder a un ser amado (Hisagi) por culpa de Aizen.
—Mamá, dile a este baka que yo practicaba karate en el mundo humano. — grito Ryo, empujando a Ashiro, para luego lanzar una patada de ejemplo, sin pegarle a ninguno de los dos. El ultimo niño se rio (Ashiro), colocándose de pie y sacándole la lengua a Ryo, para luego echarse a correr cuando el pequeño Kurosaki comenzó a correrlo por el jardin. Hisana, la que tenía un conejo de Chappy gigante, corría tras de Ryo, gritándole que debía regresar para continuar con su juego de mamá y papá, que su 'hijo' estaba llorando. Orihime y Rukia rieron al ver a los dos pequeños niños discutir sobre quien debía cuidar el 'bebe', cuyo papel era interpretado por el conejo Chappy. La pequeña Abarai se cruzo de brazos, para luego regañar a Ryo por dejarle el bebe a ella, a lo que el Kurosaki replico que su deber era pelear y defender, no darle leche al bebe.
Era más que obvio para las tres mujeres, que la pequeña Hisana estaba enamorada de Ryo. Desde hacían tres semanas, la niña solo jugaba a la 'mamá y al papá' con Ryo, quien no se veía molesto por continuarle el juego. Por su parte, Ashiro se entretenía sacando de quicio al Kurosaki, molestándolo con su aparente boda con Orihime, quien le continuaba el juego. Los tres niños continuaron corriendo, entrando a la casa, Ryo corriendo tras de Ashiro, e Hisana siguiendo a Ryo, junto a su pequeño hijo, entiéndase Chappy.
—Creo que al final ustedes dos serán familia. — se rió Matsumoto, provocando las risas entre las dos mujeres. Y no estaba nada mal, era todo lo contrario. Orihime y Rukia estaban maravilladas de que al final, cuando crecieran, Ryo e Hisana fueran parejas. ¡Quedarían en familia!
—Hai— mascullo Orihime, aun riendo. La mujer de cabello naranja coloco la taza de té sobre la mesa, llevándose las manos a su boca. De un momento a otro, unas horribles nauseas la habían atacado. Respiro hondamente y se calmaron. Se coloco de pie para tomar las tazas e ir a lavarlas, cuando su vista se nublo y sin más, Inoue cayó al suelo, solo logrando escuchar un "¡Inoue!"
.
.
.
.
.
Sabía que debía levantarse, que llevaba demasiado tiempo acostada y que tenía mucha sed y hambre. Su estomago iba a comenzar a gruñir si ella no se despertaba y buscaba algo de comer. Llevo sus manos a su rostro, estrujando sus ojos y abriéndolos, percatándose por primera vez que estaba en un lugar totalmente ajeno a su casa. Esa no era la habitación de ella y de Ichigo, y tampoco era la de Ryo.
Estaba oscuro, ni siquiera se podía ver la luna por las ventanas, las cuales estaban decoradas con unas cortinas transparentes, las que se movían con la suave brisa nocturna. La chica, con algo de esfuerzo, se incorporo, observando todo a su alrededor, encontrándose con una imagen que la hizo preocuparse. En una silla, a un par de pies de distancia de ella, estaba Ichigo, con sus ropas de capitán, sentado y dormido. Tenía su rostro sobre su mano izquierda, mientras que sus largas piernas estaban estiradas, su boca estaba entre abierta, mientras que su pecho se movía de arriba hacia abajo debido a sus largas respiraciones. Orihime estaba segura de que al día siguiente el capitán iba a tener muchísimo dolor en todo su cuerpo, por la mala forma en la que estaba acostado.
Ante la preocupada mirada de Orihime, los ojos de Kurosaki se abrieron, encontrándose con su novia, la que estaba sentada sobre la cama de una de las habitaciones de la cuarta división. El chico se incorporo de un solo impulso, encaminándose hasta la cama y sonriéndole de forma cálida a la chica.
—Ichigo-kun, ¿Dónde estoy? ¿Dónde está Ryo?— pregunto la chica, con voz rasposa debido a la sed. El capitán busco en uno de los estantes un envase de cristal, para luego verter en el agua y dárselo a la chica. —Arigatou— agradeció Inoue, tomando un sorbo de agua. Su garganta sintió un gran alivio cuando el agua se deslizo por ella.
—Estas en la cuarta división. Te desmayaste en la tarde y Rangiku-san y Rukia te trajeron aquí. Unohana-taicho me mando a buscar y aquí estoy desde hace unas cuatro o cinco horas, esperando a que despertaras de tu sueño, dormilona. Y Ryo está en casa de la enana y del mandril. Al principio se rehusaba a ir sino sabia de ti, pero Rukia lo convenció de que todo estaría bien y al final se fue con ellos. — relato el chico en voz baja.
—Pobre Ryo, debe estar muy preocupado. — suspiro la chica, mordiendo sus labios. —Oh, entonces me desmaye. Creo que no desayune muy bien, los duendes azules se robaron el wasabi y trate de encontrarlo y…—
—Hime, estas embarazada. — dijo sin mas Ichigo, sentándose a un lado de la chica, quien se había quedado sin habla, dejando su boca abierta. —Unohana-taicho lo comprobó hace al menos dos horas. Tuve que rogarle bastante para que me dijera que tenías, ya que quería darte la noticia primero a ti, pero debido a que tuvo que ir a la primera división y no tuvo otra opción que decírmelo. — Ichigo tenía una sonrisa nerviosa en su rostro, mientras que la chica aun continuaba con la boca abierta. ¿Ella estaba embarazada? No es que lo dudara, porque realmente no se habían cuidado para nada, pero… ella pensaba que no iba a quedar embarazada estando en su forma espiritual.
— ¿Embarazada?— pregunto la chica, aun sin poder creerlo. Ichigo asintió, aun con la torpe sonrisa en su rostro. Cuando Unohana le explico sobre el embarazo de la chica, él no podia creerlo. Iba a ser padre por segunda vez. Las mejillas de la chica se humedecieron gracias a las lágrimas que comenzaron a deslizarse por su rostro. —Oh Ichigo-kun, no… tengo palabras para decir lo feliz que me has hecho con la noticia— lloro la chica. Ichigo la atrajo hacia él y la abrazo. No podía creer que a pesar de todos los problemas que tenia con el maldito de Aizen, surgiera un evento tan dichoso como ese. Un nuevo bebe. Su segundo hijo o hija.
—Lo sé, Hime. Créeme que lo sé. — el capitán beso la frente de la chica. Ahora tenía un nuevo motivo por el cual debía volverse más fuerte y derrotar a Aizen. Ahora no solo eran Ryo y Orihime, sino que un nuevo pequeño ser se estaba formando dentro del vientre de su amada novia. El chico sonrió, para volver a besar la frente de la chica, quien no cabía de felicidad.
REVIEW
l
l
l
l
l
l
l
V
