¡Hola!

Ayer deje este mismo capitulo pero estaba mal dividido como algunos notaron por que al subirlo se borraron las líneas que lo separaban en partes según los personajes pero bueno eso ya esta corregido en esta versión…

Espero de verdad que les guste…

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Capitulo 2:

Mariposas y pesadillas

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Hiromi estaba realmente confundida, muy confusa por el montón de sensaciones se agolpaban en su interior, obviamente estaba muy asustada, mas bien aterrorizada por que alguien estaba vigilándola y mas aun por que ahora tenia la certeza de que había estado mas cerca de de lo que pudo pensar antes, por que tenia que haberlo estado para saber lo del libro…

Fue aterrador darse cuenta de que esos ruidos en las noches, las ventanas abiertas o las cosas que cambiaban de lugar no eran imaginaciones o descuidos suyos… y además ahora que lo pensaba también le resultaba extraño que aun cuando ella estaba segura de que cada noche sin falta programaba su reloj despertador había ocasiones que a pesar de que las baterías funcionaban no sonaba por las mañanas, ella había pensado que tal vez adormilada lo apagaba o no lo escuchaba.

Sintió un escalofrío al imaginar que ese sujeto había entrado a su casa y aun mas que eso, tenia la certeza que estuvo en su alcoba mientras dormía, pero a pesar del miedo que sentía a estar en su casa completamente sola y a merced de ese loco también estaba nostálgica por dejar su hogar aun cuado fuera solo por una noche, por que desde la muerte de sus padres no había pasado ni una noche fuera de casa, los recuerdos que tenia de ese lugar eran tantos, algunos maravillosos pero algunos mas muy amargos, pero sin importar nada eran sus recuerdos, era su vida lo que estaba encerrada en esas paredes.

Suspiro al pensar en el pasado, pero lucho por alejar los recuerdos de su mente, miro de reojo a Kai mientras bajaban del auto en el lujoso edificio donde el chico vivía y esta vez se permitió observar los detalles con atención.

La luz del sol que reflejaban los ventanales impecablemente limpios, el portero vestido con su uniforme gris y azul marino impecablemente limpio que abría la puerta sonriente mientras saludaba a Kai respetuosamente pero con innegable afecto, las jardineras repletas de hermosísimas flores de colores y pasto verde de la entrada y la luz y elegancia del recibidor donde una atractiva mujer probablemente en los treinta sonreía a quien se acercaba al mostrador tras el cuan estaba, el techo alto y la maravillosamente intrincada araña de cristal que colgaba sobre su cabeza que iluminaba los muebles de madera oscura y de aspecto caro y las alfombras de color arena que cubrían los pisos.

Antes había ignorado los detalles pero ahora era claramente conciente de todo, incluso del suave aroma a jazmín que llenaba el ambiente, respiro profundamente mientras que siguió a Kai hasta el elevador y entraron en silencio, el mirando fijamente los botones con la maleta de ella en su mano y ella concentrada en sus zapatos que le parecían en ese momento el objeto mas maravilloso del mundo.

No es que estuviera disgustada de estar con el, se sentía completamente segura cuando el estaba cerca, y eso era lo que le parecía raro, por que hasta entonces no eran tan cercanos y aun así sentía como si nada le pudiera pasar si el estaba con ella, pero eso no significaba que no estuviera nerviosa de estar con un chico como Kai a solas en un elevador, pero a pesar de los nervios estaba relativamente tranquila por que solo unas horas atrás había descubierto una nueva faceta de Kai, una que le gustaba mucho, pero que era claramente desconcertante para ella.

Se sonrojo al recordar lo que había pasado hacia solo unas horas, la calidez de sus brazos, el cuidado con el que la abrazaba mientras ella patéticamente solo atinaba a llorar y sollozar arruinando su camisa, su mano fuerte tomando la suya con delicadeza y el compás tranquilizador de su respiración mientras la había abrazado en el parque antes de que ella se durmiera, se sonrojo aun mas al pensar en que el seguramente la había cargado, pero el color abandono sus mejillas en cuanto recordó por que estaba ahora en un elevador con Kai, dispuesta a pasar la noche en su casa.

Intento no recordar pero era imposible no hacerlo… miro discretamente su mano y vio el oscuro cardenal estaba comenzando a formarse ya donde ese tipo había estrujado su mano con brutalidad, aun podía sentir el dolor físico y sentía la piel erizarse al recordar como la habían echo sentir indefensa, inútil y patética, le ardía la muñeca y sentía las absurdas lagrimas acumularse en sus ojos y deseo fervientemente que el no se diera cuenta, por que por un día ya había echo el ridículo demasiadas veces frente a el y sin importar esa nueva faceta el era Kai, el capitán y ella tenia que dejar de mostrarse tan débil a pesar de que le había prometido ser ella misma no quería que viera la realidad sobre ella y se alejara para siempre de ella.

Pero al recordar su casa llena de flores y velas y la mesa puesta y además el recuerdo de sus padres y la noche que murieron, los gritos… las palabras que se dijeron volvieron a su mente pero las aparto de si y las encerró de nuevo donde no la dañaran mas pero ya no pudo contener mas las lagrimas que rodaron silenciosas por sus mejillas, su hogar, el que pese a todo el pasado era el único lugar seguro que tenia había sido profanado, ahora no le quedaba ya ningún lugar donde sentirse segura, era como no tener una casa, después de todo ahora estaba sola, sin familia desde la muerte de sus padres y que sus parientes le dieran la espalda…

Ahora solo podía depender de si misma para salir adelante, sintió que un sollozo la estremecía e intento ocultarlo pero para entonces los brazos de Kai ya la había rodeado cuidadosamente, sin detenerse a pensar, o medir las consecuencias dejo que la calidez de el y ese aroma peculiar la llenaran de paz, de comodidad y seguridad y lloro hasta que el miedo y la angustia pesaron menos en su pecho.

Cuando el elevador llego al ultimo piso y las puertas se abrieron el no la soltó completamente, la abrazo mientras entraban y la guió al sofá de la estancia, la dejo llorar sin decir nada, solamente abrazándola, los minutos pasaron y poco a poco el llanto comenzó a ceder y Hiromi se fue relajando hasta que el llanto se detuvo por completo pero aun así no se alejo de el.

¿Estas mejor?

No se… creo que si… — Respondió insegura con el rostro aun oculto en la camisa de el

Kai la miro preocupado pero no dijo nada más, guardo silencio impaciente pero a la vez conciente de que era mejor así por que sabía que si no la presionaba y la dejaba tranquila analizando sus ideas y ordenándolas ella tarde o temprano le hablaría de sus miedos, cuando fuera el momento y además después de todo quien mejor que el sabia sobre el silencio, con tanto tiempo de practica se podía considerar un experto en el tema.

En ese momento le hubiera gustado mucho ser esa clase de chico que siempre sabe que decir en todo momento, que pese a lo enredada o dolorosa de la situación saben encontrar las palabras correctas y que además no temen pronunciarlas pero la realidad es que el es Kai Hiwatari, el capitán de los BBA revolution, famoso por su actitud reservada, silenciosa y por su mas que obvia frialdad con las personas, por que no era esa clase de chicos abiertos y confiados el jamás hablaba de sus problemas con nadie.

Ni siquiera cuando su abuelo lo agobiaba demasiado o sentía que el mundo entero estaba sobre sus hombros había recurrido a alguien, el no era esa clase de personas que cómodamente deja caer el peso de sus problemas sobre otro, aun que mentiría si dijera que nunca había deseado hacerlo, pero por extrañas cosas de la vida o del destino o lo que fuese, en esos momentos de desesperación y confusión había tenido a alguien que se preocupaba aun que fuera un poco por el sin que el se lo pidiera y eso era mas que impresionante, recibir algo que se necesita y que sin embargo no has solicitado.

Sintió el deseo de sonreír al recordar vividamente esos momentos en los que sin que el dijera nada alguien siempre intentaba animarlo… todo comenzó cuando su abuelo se había vuelto mas demandante con el y lo sometía a cada una de sus exigencias ridículas y caprichos tontos, y de eso ya habían sido varios años en los que el solo se dedicaba a acatar silenciosamente las palabras de su abuelo como una ley suprema, le gustaran o no y aun cuando tenia que lidiar con las consecuencias el solo.

Pero no todo era malo por que en esos años Hiromi esta allí discretamente a su lado, ella parecía intuir con solo ver la expresión cansada en su rostro que algo andaba mal y entonces la veía sonreír al mirarlo rápidamente a los ojos y apartar la vista antes de comenzar con algún entrenamiento especial que hacia rabiar a Takao y después gritarle hasta que el chico obedecía resignado y asustado de que ella pudiera golpearlo como hacia cuando estaba furiosa con el chico, lo mismo hacia después con los demás excepto con él que era el único que tenia el privilegio de observar en silencio desde una esquina el sufrimiento de sus compañeros, lo que siempre terminaba por hacerlo recuperar por lo menos el poco animo que era habitual en el y entonces ella sonreía ampliamente y se veía satisfecha pero aun así no detenía el entrenamiento.

También recordaba las muchas veces que se había acercado a la cocina buscando algo de beber y ella estaba estudiando recetarios de comida rusa o de platillos elegantes que ocultaba rápidamente y con los que preparaba después la comida para los chicos pero mientras que todos comían los ojos de ella estudiaban su reacción, si el levantaba la ceja en señal de asombro ella continuaba comiendo en paz aun cuando los demás se quejaran de que la comida era asquerosa, con el paso del tiempo ese habito se había quedado arraigado en ella, siempre que preparaba la comida fuera rusa, elegante o solo algo sencillo lo veía de reojo antes de siquiera probar bocado y el nunca la decepcionaba haciéndole saber que la comida estaba bien.

Desde hace muchos años ella esta a su lado como un apoyo incondicional pero no solo era así para el sino para todos los chicos sin excepción, era sin duda la chica mas sorprendente que conocía, la clase de chica hermosa, inteligente y tenaz que hacia todo por hacer felices a los demás y nunca pedía nada a cambio y era además la única en el mundo capaz de hacerlo actuar como un completo imbesil.

¿Qué hubiera pasado si como siempre hubiera llegado sola a casa? ¿Estaría el allí esperándome? ¿De verdad alguien se interesa en acosar a una chica como yo? —La voz de Hiromi se escucho como un murmullo pero aun así escucho claramente las palabras cargadas de miedo

El hubiera no existe —La voz fría de el era un contraste increíble con la calidez de sus brazos que la apretaron mas —Tranquila, estas segura aquí

Hiromi permaneció en silencio mientras que el en pocas palabras le hacia ver la realidad, por que el había dejado claro que no dejaría que nada malo le pasara, si bien no se lo había dicho con palabras su abrazo protector y reconfortante lo decía por el, pero ella sabia que no era su responsabilidad cuidarla por que ella tenia que aprender a cuidarse sola, por que estaba sola, no debía depender de nadie nunca, su mente le repetía una y otra vez que se fuera de allí de inmediato que se alejara de el mientras aun era posible hacerlo y que se las apañara sola con sus problemas, entonces quiso decirle a Kai que se marchaba y que no se preocupara por nada por que ella podía con esto sola…

Pero la verdad cayo sobre ella como un balde de agua fría que la hizo temblar como una hoja… no podría con esto sola… tenia demasiado miedo… sabia que no seria capaz de apartarse de esa burbuja de calma y felicidad en la que se sentía segura, por que en cuanto se apartara de su lado el peso del mundo caería sobre sus hombros de nuevo aplastándola y si bien no era justo que el cargara con sus problemas de manera egoísta se dio cuenta de que sus miedos, sus dudas, sus traumas y sus recuerdos pesaban menos si compartía la carga con alguien.

Se quedaron así por un largo tiempo hasta ambos se quedaron profundamente dormidos en el sofá, el envolviéndola con sus brazos y ella acurrucada a su lado con el rostro oculto en su pecho y una sonrisita en sus labios al pensar en que Kai olía como una bosque cubierto de nieve pero también como un rayo de sol… aun medio adormecida se burlo de su propia estupidez y de tan ridículo pensamiento y se dio cuenta que nunca se había sentido tan feliz como en ese momento.

El ultimo pensamiento que rondo en la mente de Kai antes de dormir fue que ella se sentía frágil en sus brazos, como si el mundo afuera amenazara con destrozarla y el fuera el único que pudiera salvarla… se rió de si mismo ante tal pensamiento…

Él como un caballero principesco capaz de matar dragones por su damisela en apuros, era tonto por que el encajaba mas con el papel del villano y no el héroe de la película, pero la risa se esfumo cuando se dio cuenta de que por esa encantadora damisela en desgracia que dormía en sus brazos el no dudaría un minuto y mataría dragones o lo que fuera solo para verla reír de nuevo…

Maldijo su estupidez antes de que el sueño lo hiciera perderse en un mundo de piadosa oscuridad.

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Ella lo era todo en su mundo, su universo entero dependía de ella, sentía que el tiempo se media con el subir y bajar se su pecho al respirar pero ya no le bastaba con solo pasar horas viendo los videos de entrevistas donde ella y esos mocosos aparecían con el solo propósito de ver su sonrisa un segundo o escuchar su encantadora voz o su melodiosa risa y aun que también tenia fotos… sonrió al recordar que de echo tenia miles de fotos…

Fotos de Hiromi con su vestido blanco de organiza ese que tanto le gustaba y cada que ella usaba fantaseaba con que se lo ponía solo y exclusivamente para darle gusto, fotos de ella jugando en el parque, fotos de ella en el cine mirando fijamente la pantalla, fotos de ella en la escuela con su preciosa carita haciendo muecas de aburrimiento, mas fotos de ella con sus amigas mientras reía de algo que una le contaba y desde miles de ángulos diferentes había fotografiado esa sonrisa que lo embelezaba, recordó sonriente que también tenia fotos de ella mientras dormía…

Esas últimas eran sus favoritas por que para tomarlas entraba a su habitación a media noche y la miraba durante horas antes de irse silenciosamente.

En esas noches el por fin miraba su pelo castaño de cerca extendido en la almohada, sus labios entreabiertos, sus largas piernas y sus brazos apenas cubiertos por las sabanas, el sonido de su respiración y la tranquilidad de su sonrisa, cada vez que la veía así la lujuria corría por su cuerpo y solo conseguía controlarse lo suficiente para salir corriendo de allí antes de cometer una imprudencia antes de tiempo.

Ella era como un ángel, tan dulce y delicada… tan débil y solitaria… ella claramente lo necesitaba a su lado pero también era cierto que ella tenia un temperamento difícil y sumamente especial que había visto muchas veces desde lejos donde se ocultaba mientras les gritaba a los mocosos… por eso debía conquistarla primero, por eso primero seria su admirador secreto, después de todo… ¿existe algo mas romántico que eso?…

Pero sus planes estaban hechos un desastre por culpa de ese mocoso, el capitán del equipo, ese crío solitario y gruñón que jamás era amable con ella y que ni si quiera parecía notar que existía y ella parecía hacer lo mismo apenas lo miraba o le hablaba, nunca estaban juntos en la misma habitación a solas…

Nunca había demostrado que ella le importara hasta esa mañana cuando la salvo… y claro que no era ciego se daba cuenta de que a ese mocoso le importaba Hiromi.

Pero eso no era importante, solo detalles, si bien sus planes del día fallaron siempre existe un mañana…

Solo debía mantener el ánimo y el entusiasmo y las cosas serian tal como las planeo desde el principio, estaba extasiado con la idea, tanto que incluso podría gritar su felicidad a los cuatro vientos.

Pero esa noche el tenia muchas cosas en que pensar… tenia que conquistar a su chica rápido y alejarla de esos mocosos en especial del crío hiwarari… esa noche tenia planes que trazar… tenia un sin fin cosas que planear pero no se deprimiría y seria un hombre positivo

Sonrió antes de murmurar bajito

Serás mía Hiromi, mi mujer…

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Los sueños comenzaron a inundarla, Hiromi soñaba que caminaba en medio de un frió bosque cubierto de nieve blanca, además de un lago congelado bordeado de mas árboles y unas impresionantes montañas lejos en el fondo del paisaje que la dejaron muda, asombrada y emocionada.

Pero en lugar de sentir el gélido clima solo percibía una calidez que chocaba con las imágenes de su mente, era como estar ante una chimenea encendida… sonrió y se acurruco aun más a esa irresistible fuente de calor.

Mientras que Kai por su parte estaba completamente relajado, por vez primera en muchos años dormía tranquilamente a pesar de la falta de espacio en el sillón y de la mala postura de su espalda y de su cuello, o que su brazo estaba entumido, aun así estaba cómodo y lo ultimo que deseaba era moverse.

Las horas pasaron lentas hasta que el sonido del teléfono despertó a Kai, miro a Hiromi que aun dormía y después el teléfono en la mesa junto a el que amenazaba con interrumpir el descanso que ella obviamente necesitaba

Hiwatari — Respondió roncamente por estar adormilado

¿Dónde estabas? —fue la irritada pregunta en respuesta que recibió

En medio del entrenamiento abuelo y justo ahora dormía —respondió fríamente Kai

Tampoco respondiste en el móvil

¿Qué necesitas?

revisa los documentos que te mande al fax

¿es grave? —si el abuelo en persona los mandaba no seria cualquier cosa

Podría ser —esa respuesta era mas que suficiente para darle a entender que el asunto era bastante delicado

¡Demonios! —intento no maldecir pero fue en vano

Modera el vocabulario frente a tu abuelo Kai —comento burlón su abuelo

disculpa abuelo, lo revisare y cuando tenga algo te llamo —se disculpo y colgó

Se levanto con cuidado y antes que nada tomo a Hiromi en sus brazos y la dejo en su cuarto la arropo con las mantas y salio con cuidado, dejo la puerta entreabierta y se encamino a pasos lentos a su pequeño despacho privado, tal como dijo su abuelo el fax escupía documentos sin parar, los tomo y reviso en su computadora portátil el respaldo virtual que de seguro su abuelo había mandado también, después de acceder a su cuenta de correo en su bandeja de entrada estaba un correo sin asunto con el correo personal de su abuelo como remitente, lo abrió y se encontró con tres documentos adjuntos, abrió el primero, era el reporte financiero que el contador entrego, el segundo era el reporte que el mismo había hecho hacia apenas un mes y el tercero era un reporte del estado general de la empresa.

Se dedico a estudiar cada uno de los documentos con cuidado y tratando de hacerlo con la atención suficiente y al hacerlo noto algunas facturas nuevas… las recorrió con la vista eran casi todas de restaurantes, coches y de joyerías, claro que tratándose de su abuelo no dudaba que recurriera a esos gastos pero nunca lo hacia a través de la empresa, usaba su exorbitante cuenta bancaria para esas cosas, el lema de su abuelo era no mezclar negocios y placer por lo tanto el no había autorizado esos gastos que en total sumaban varios millones de euros… y solo existían cuatro personas con el poder suficiente para autorizar facturas o gastos y eran su abuelo, el contador, el vicepresidente y amigo de su abuelo y él mismo por ser el heredero y manejar parte del negocio desde casa.

Entendía por que su abuelo le mando el asunto a el, por que su amigo estaba involucrado y seria muy fácil para el culpar al contador y olvidarlo todo pero su abuelo definitivamente necesitaba la verdad, así que siguió el rastro de las cuentas de ambos, llamo a algunos contactos en la ciudad y después de cerca de cinco horas tenia una idea clara de lo sucedido y el nombre del culpable.

Sonrió satisfecho y estaba por llamar a su abuelo cuando escucho los gritos de Hiromi se levanto tan rápido de la silla que la tiro al suelo salio a paso rápido y entro sin llamar, la encontró echa un ovillo en la cama, se acerco rápidamente

Hiromi… —la llamo mientras se sentaba en la cama pero ella no respondió —Dime algo Hiromi ¿Estas bien? —de nuevo la respuesta no llego

Ya desesperado de la situación la tomo de los hombros y la obligo a mirarlo… el aire de sus pulmones se escapo cuando la vio… tenia los labios manchados de sangre… y aun mantenía sus dientes firmemente apretados en su labio inferior, su pelo estaba revuelto y sus mejillas blancas como la tiza… pero fueron sus ojos los que lo atormentaron… estaban hinchados por el llanto y con una expresión lejana y vacía… como si no fuera ella, como si se tratara de una muñeca, solo un cuerpo carente de alma.

Angustiado la abrazo con fuerza murmurándole con cuidado al oído que todo estaba bien que el estaba allí con ella y después de unos minutos la sintió estallar en sollozos, la dejo llorar un poco antes de tomar sus mejillas ente sus manos y obligarla a mirarlo, sus ojos aun rojos y húmedos ya eran los de Hiromi, a pesar de la desesperación y el miedo era Hiromi, limpio con las yemas de sus dedos la sangre que corría por su barbilla y la dejo abrazarlo de nuevo.

¿Qué paso? —Tal vez ya estaba lista para hablar así que le pregunto despacio mientras acariciaba su pelo si darse cuenta de lo que hacia

soñé… soñé que estaba en casa… estaba en mi cama… usaba mi pijama color naranja y dormía y mientras yo dormía alguien entraba en la casa… lo vi acercarse a mi cama y sentí sus manos en mi piel… y el frió de un cuchillo en mi garganta… todavía lo puedo sentir… el metal cortando mi garganta… —al decir lo ultimo llevo sus manos a su cuello como su quisiera detener una hemorragia inexistente

Fue solo un sueño — le dijo Kai con calma mientras tomaba sus manos en una de las suyas y las apartaba del cuello de ella y con la otra recorría lentamente su espalda — Todo esta bien, estas segura aquí… —la voz de el, el calor de su cuerpo, su aroma y además sus caricias lentas y reconfortantes la calmaron poco a poco —confía en mi —sabia que no debía pedir eso pero aun así lo hizo, aun cuando sabia que probablemente la decepcionaría como a todos los demás… el terminaría echando todo a perder como siempre había echo, pero esta vez quería que fuera diferente, quería que confiara en el cuando ni siquiera el mismo lo hacia… ¿patético no?

Confío en ti… —respondió en murmullos antes de que su voz sonara un poco más fuete y calmada al afirmar —De verdad confió en ti…

El miro sin decir nada mas y la abrazo un poco mas de tiempo después la soltó y la dejo recostada en la cama aun temblorosa y salio del cuarto en silencio, algunos minutos después volvió con una tasa de té hierbas

Bébelo con cuidado… —le ordeno el chico mientras le entregaba la tasa —Te lastimaste el labio.

Hiromi lo miro y después se llevo la mano a la boca… y se dio cuenta de que ese gusto salado y metálico en su lengua era el sabor de su sangre, con cuidado bebió el té y dejo que el calor de la tasa se filtrara por sus dedos y después inundara sus entrañas relajándola, cuando se termino la bebida el tomo la tasa y la llevo a la cocina volvió después y se sentó junto a ella en silencio

Hiromi lo miro y tomo su mano antes de recostarse y tratar de dormir de nuevo, el no se aparto y la dejo aferrarse a el mientras los últimos vestigios del miedo la abandonaban, y antes de caer dormida sintió la mano de el apretar la suya un poco, después ese maravilloso bosque y una sensación en su estomago como si miles de mariposas volaran a su antojo en el fueron lo único que había en sus sueños.

Cuando estuvo seguro de que ella estaba completamente dormida volvió a su despacho y tomo el teléfono marco de prisa al móvil privado de su abuelo y al primer timbrazo respondió

¿Qué averiguaste? —se notaba la impaciencia en su tono

Roderick King — informo en un suspiro

¿estas seguro? —el tono que uso le dio una pista sobre como el viejo debía estar: realmente colérico.

Si, pero aun tengo que probarlo y localizar a sus cómplices por que no lo hizo solo —le informo fríamente

¿encontraste algo mas aparte de las facturas? —pregunto contrariado y molesto

si, revise los archivos virtuales de la empresa que tenemos en la base de datos desde que el comenzó a trabajar y descubrí muchos faltantes y gastos injustificados en las áreas donde el a trabajado y la suma es bastante alta — sabia que su abuelo estaba muy molesto por no haberse dado cuanta antes de que su amigo lo había estado usando

El dinero no es lo que me molesta… — comento molesto el hombre

lo se, si quisieras arrojarías billetes desde la ventana de tu suite sin inmutarte —le respondió Kai

exactamente, pero si creyó que me vería la cara… —su tono adquirió un tono amenazante al momento de decir eso

Entiendo abuelo, ¿prefieres algo doloroso y público o algo terrible y privado? — pregunto refiriéndose a como debía actuar de allí en adelante

Para esa basura y sus cómplices cuando los halles puedes ser creativo… pero procura ser muy discreto… — indico a su nieto y colgó.

Kai suspiro, le tomaría un par de días terminar de averiguar el asunto y con algo de suerte no tendría que viajar si no hasta dentro de unas semanas, pero podría hacerse cargo de todo sin salir de casa, según su abuelo había dicho era libre de elegir mientras fuera en absoluta discreción… bien era hora de poner en practica de nuevo esa crueldad y sangre fría que al parecer cierta chica había logrado templar y comprobar que aun era el mismo Kai Hiwatari de ayer.

Se dedico a revisar las bases de datos y mando a seguir a Roderick, intervino sus teléfonos y además descubrió algunas actividades no del todo legales en la que estaba involucrado… bien eso eran buenas noticias… si todo salía bien ni siquiera debía viajar a Rusia, podría terminar el asunto desde la comodidad de su sofá de cuero negro en un plazo no mayor de dos días, eso sin duda mantendría a su abuelo calmado y lo dejaría tranquilo al menos unos días en agradecimiento, sonrió un poco con ironía para si mismo y dejo de lado el trabajo por un rato.

Salio del despacho y camino a la cocina tomo una cerveza del frigorífico y le dio un trago largo como una especie de celebración… frunció el seño al recordar que ese día era el cumpleaños de Hiromi, un día que se supone se debe pasar alegre y que ella por el contrario lo había pasado llorando y asustada, echo una mirada al reloj que marcaba las once de la noche y se recargo en el marco de la puerta con la botella en una mano y la otra en su bolsillo.

Estaba dormida y sonriente… la escucho murmurar algo sin apenas separar los labios y se encontró sonriendo al verla así, tan indefensa como un gatito pero el sabia que eso era mentira, una gran mentira ella era mas del tipo de una salvaje leona que de una gatita… aun así no dejaba de ser una chica…

Era la primera vez que se detenía a pensar en que ella era una chica, una bastante guapa además, sonrió y reprimió el deseo de acercarse a escuchar lo que ella murmuraba y por el contrario salio de la habitación sintiendo una especie de cosquilleo en el estomago al ser conciente de que ella era una chica… y de que el era un chico…

Cerró la puerta al salir, tiro la botella vacía de su cerveza y se marcho a dormir al sofá, sin saber que de haberse quedado unos segundos más escucharía lo que ella murmuraba con toda claridad y que resultaba ser nada mas y nada menos que su propio nombre…