hola chacas y chicos aqui les dejo un capitulo mas
se que demore bastante en terminarlo pero no fue facil
no quiero que sea demaciado cusi pero el romance es importante tambien
igual solo me queda aclarar lo obvio...
beyblade no es mio
disfruten su lectura---
Capitulo 4:
Regalos indeseados
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Después de la gran celebración del día anterior Hiromi estaba agotada, realmente muy cansada, intentaba recordar donde estaba o como es que llego allí pero lo último que podía recordar era que Kai le había dicho que ya era tarde y después de decirle a Rei que la llevaría a casa se marcharon seguramente se había dormido en el auto, lo cual era mas que probable.
Pero esa mañana mientras despertaba, o mejor dicho intentaba despertar por completo pese a la pesadez de sus parpados se dio cuenta de que estaba en la cama de Kai, ¿Cómo lo sabia? Pues eso era simple, lo sabía aun sin la necesidad de abrir los ojos, con tan solo respirar ese aroma y sentir la calidez de las finas sabanas, abrió los ojos lentamente y miro por la ventana por lo que vio aun era temprano a juzgar por la luz del sol que apenas comenzaba a colarse por las ventanas entreabiertas.
Se sentó en la cama y miro su ropa, aun llevaba puesto lo mismo del día anterior, suspiro cansada y se levanto sus pies descalzos tocaron el suelo, camino lentamente lamentándose por haberse dormido, por que si Kai no estaba a la vista significaba que el de nuevo había dormido en el sillón de la sala, de nuevo suspiro.
Se sentía incomoda y muy culpable de solo pensar que ella había dormido en la cama cómodamente y el no, lo peor del caso es que era el departamento del chico y ella era la invitada, en todo caso la que debía dormir en el sofá era ella, pero aun con esa fría actitud de 'nada me importa' Kai era un completo caballero si así lo deseaba.
Al pensar en eso se pregunto ¿Por qué Kai no muestra esa faceta amable a los demás? ¿Seria tan malo que el mundo entero descubriera a ese chico maravilloso que ella ya conocía? ¿Era tan difícil deshacerse de esa careta de chico malo?
Lo pensó con cuidado pero reconoció que si Kai no era estricto con los chicos nunca llegarían a nada, en especial Takao era demasiado flojo y aun Rei y Max de vez en cuando necesitaban una buena 'charla' para hacer las cosas bien.
Probablemente todos dependían de ese Kai, del capitán del equipo al que pocas veces podían engañar y del que aun menos podían esperar piedad o comprensión, sin una actitud como la de Kai el equipo no seria tan bueno ni mucho menos campeones mundiales.
Y por otro lado que solo ella conociera la verdadera forma de ser de Kai la hacia sentir sumamente especial y la parte mas egoísta de su ser le decía que así era mejor, que ese era su Kai, que solo ella podía ver a través de esos ojos violetas y además aprendió que no siempre eran necesarias las palabras para expresarse, él lo hacia aun con gestos o miradas y como recientemente descubrió un solo abrazo decía mas que cualquier elaborado discurso o monologo, sonrió al recordar su rostro…
Pero entonces recordó el rostro de Kai el día anterior y por primera vez se dio cuenta de que tenía unas ojeras marcadas y estaba muy pálido… ¡diablos! Y ella aprovechándose así de su hospitalidad y además despojándole de su cama…
Se metió al baño y se ducho rápidamente, tomo una playera de color turquesa y un pantalón de mezclilla de su maleta y se vistió, se calzo de nuevo sus botas y salio de la habitación sin hacer ruido, se acerco al sillón y lo vio…
Estaba profundamente dormido… sus facciones estaban relajadas y resultaba aun más atractivo que cuando sonreía, sintió unas ganas tremendas de extender su mano y acariciar su rostro y comprobar si de verdad estaba frente a ella o era tan solo otro de sus locos sueños…
Pero ella sabia que jamás podría imaginarse algo así, su imaginación no era tan buena pero en ese segundo en que pudo verlo así tomo nota mental de cada detalle… sus labios relajados, su cabello revuelto, sus parpados cerrados… quería gravar esa imagen en su mente o mejor aun acariciar su rostro pero se arrepintió de esas locas ideas y apretó sus manos a sus costados para evitar hacer una tontería.
Por lo que mejor se encamino a la cocina para ocupar su mente y cuerpo en algo que no fueran esas fantasías que últimamente inundaban su mente.
Miro en la nevera examino con cuidado el contenido y después de un vistazo a las alacenas se dedico a recolectar algunos ingredientes para después poner manos a la obra y comenzar a preparar un desayuno de primera.
Kai estaba realmente hecho trizas, estaba estresado, cansado y además de eso le dolían el cuello y los hombros, su espalda estaba en una postura forzada y de nuevo había dormido vestido, algo que sin duda contribuía a su incomodidad pero a pesar de todo no fue eso lo que lo despertó, estaba tan cansado que habría podido dormir sentado de ser necesario.
Lo que poco a poco lo despertó fueron los extraños ruidos que se escuchaban en la cocina, escuchaba claramente el sonido del cuchillo contra la encimera y el sonido de platos chocando, abrió un poco sus ojos respirando el exquisito aroma que ahora llegaba a su nariz, olía maravillosamente a panecillos y mantequilla.
Cuando recobro un poco de su conciencia se dio cuenta de que esa debía de ser Hiromi, seguramente ella había despertado antes y ahora estaba cocinando, se levanto y se tambaleo un poco antes de recobrar del todo la conciencia, mientras caminaba a la cocina se paso una mano por el cabello y lo acomodo un poco…
Cuando llego Hiromi estaba de espaldas batiendo algo en un pequeño recipiente de plástico mientras que miraba de reojo a una sartén sobre el fuego, pero el aun somnoliento no logro ocultar su bostezo y eso alerto a la chica de que el estaba en la puerta
— Hola… el desayuno esta casi listo… — Le informo sonriente — Pero si tu quieres puedes tomar una ducha antes de sentarte — le sugirió ella aun sonriendo al verlo aturdido y bostezando un poco
— Claro… — fue toda la respuesta de el y lo vio salir de la cocina a paso lento.
Hiromi sonrió al pensar en Kai esa mañana… aun adormilado, con pelo revuelto, la ropa arrugada y bostezando era el chico mas guapo que había visto en toda su vida, y eso no era ninguna novedad era solo que ella tontamente se había negado eso a si misma repitiéndose mil veces al día que el era su compañero de equipo, su capitán, y más recientemente su amigo…
Su amigo… esas palabras le rondaban dando vueltas en la cabeza mientras que sentía el peso de ellas en su pecho… amistad… se suponía que debería ser feliz ahora que eran amigos, por que desde el principio ella había querido eso, ser su amiga pero lo que jamás pensó fue que esa palabra pudiera ser la peor maldición del mundo para ella en esos momentos… de ningún modo pensó que llegaría a odiar ser su amiga… no que el fuera mala persona ni nada si no por que eso lo hacia inalcanzable para ella en el sentido de una relación mas romántica, por que el seria su amigo pero nunca podría llegar a verla como novia si solo sentía amistad…
Quiso llorar mientras que sentía el peso de la realidad como un balde de agua helada sobre ella… y no por primera vez en ese día maldijo la amistad…
Aun así continúo preparando el desayuno con calma esperando a que Kai volviera, terminó de cocinar el ultimo panecillo y acomodo con cuidado una porción en cada plato, les puso mantequilla y crema batida con fresas picadas, acomodo la mesa con los cubiertos, platos, servilletas y vasos con jugo de naranja y también café, miro detenidamente su trabajo y sonrió satisfecha…
Justo cuando ella termino Kai apareció en el comedor ya vestido, ese día usaba un pantalón de mezclilla azul desteñido y una playera negra la miro atentamente sonreír al ver la mesa y sin poderlo evitar sonrió también, el desayuno listo y preparado por una linda chica era algo nuevo para el, algo tan desconcertante y al mismo tiempo agradable…
No es que nunca nadie cocinara antes para el, la verdad antes de vivir solo solía pasar de la enorme mansión de su abuelo en Rusia a un elegante y caro colegio internado en algún lugar del mundo donde los mejores chef del mundo solían cocinar para el y su abuelo y antes de eso su infancia transcurrió en esa asquerosa y fría abadía… dios esos recuerdos de vez en cuando volvían a su mente y lo atormentaban terriblemente, sacudió un poco la cabeza alejando esas imágenes de entrenamientos interminables, temperaturas bajo cero y comidas asquerosas y prácticamente incomibles y forzó a su sonrisa a no desaparecer al aclararse la garganta llamando así la atención de la chica
— El desayuno esta servido — le comento ella en cuanto lo vio y le señalo la silla frente a el
— Gracias — respondió Kai sentándose y comenzando a comer inmediatamente.
El sabor era bueno… mas que bueno en realidad… pero no solo era la comida, la compañía era exquisita también, nunca antes imagino que él llegaría a disfrutar tanto de un simple desayuno con una chica, mucho menos que dicha chica fuera Hiromi…
Pero por más que intentaba negarse a si mismo que era reconfortante para el tener compañía su alma solitaria se encargaba de gritarle que esa chica era importante para él y que no era solo por la compañía por que entonces habría bastado con que se comprara un perro.
Pero aun cuando no estaba conforme con esa molesta voz interior, no podía negar tampoco que era verdad, era la compañía de ella la que necesitaba…
Pero él como Kai Hiwatari el capitán de los BBA Revolution y el único heredero de la fortuna Hiwatari tenía el deber de mantener su autocontrol y reputación.
Después de todo se había ganado a pulso cada cosa que se decía de él, por ejemplo que era frío, arrogante, estricto, amargado, serio, y además endemoniadamente malhumorado y todo eso era la verdad… siempre lo había sido… y no tenia pensado cambiar solo por que una chica, bueno una chica bonita en realidad, se apareciera frente a él en el plan de "damisela en apuros".
Claro esta que seria genial si toda esa rabia y ganas de lanzar a Hiromi fuera de su caza a patadas y además decirle que se buscara a otro caballero de brillante armadura por que él estaba ocupado y no tenia ni las ganas ni el tiempo para ayudarle fueran completamente reales…
Pero no, como todo idiota que se digne a serlo, el mismo había cometido el peor error de todos, el más estupido y el que él pensaba que jamás le sucedería… se había encariñado con alguien… y no solo alguien, se había encariñado con esa chica llorona y encantadora que estaba sentada en ese momento frente a el comiendo tranquilamente una fresa con crema…
Antes había admitido que físicamente le gustaba mucho pero eso era prácticamente imposible de evitar, sobre todo por que Hiromi era una chica muy hermosa, los años que habían pasado la habían convertido en una joven preciosa pero el echo es que habría sido mas fácil poder culpar a sus hormonas de todo el asunto y así no tendría que admitir que en realidad Hiromi le gustaba demasiado y que en realidad si se estaba preocupando por ella mas de lo normal…
Pero aceptar que la quería no era tan fácil, sobre todo después de tantos años de frialdad y autocontrol, después de tanto tiempo de no sentir nada todas esas emociones eran muy difíciles de manejar y sobre todo de entender…
— ¿Esta bien el desayuno? — pregunto Hiromi sacándolo de sus pensamientos
— Mucho – respondió el con sinceridad mirándola de reojo y tomando un trago de su taza de café.
Continuaron comiendo en silencio, simplemente se miraban de vez en cuando pero ninguno se decidía a decir nada, por eso permanecían en completo silencio, un silencio que ya resultaba cómodo para los dos, hasta que el sonido del teléfono se escucho claramente, Kai le indico con una seña a la chica que él respondería y se levanto de la mesa para tomar el teléfono que se encontraba empotrado en la pared de la cocina
— Hiwatari — respondió secamente
— Hiwatari-sama hace unos minutos llego un paquete a la puerta del edificio mediante un servicio de mensajera y esta dirigido a la señorita Tachibana pero no sabia si debía devolverlo o subirlo a su departamento — Le informo el portero eficientemente
—bien súbelo y lo revisare — respondió el chico calmadamente y colgó.
¿Como es que ese tipo había tenido la idea de mandar un paquete para Hiromi con tanto descaro? Kai no lograba entenderlo por más que lo pensaba, tenía más que claro que el idiota ese estaba enamorado de Hiromi, aun que más bien parecía estar obsesionado con ella.
Pero sus métodos no lograrían hacer que ella lo amara, si no que por el contrario ella le temía y si seguía así tendría aun mas miedo y e esas alturas ella ya lo consideraba repugnante y aterrador, sentía miedo de que la lastimara.
Aun y cuando ella se esforzaba por parecer fuerte, por estar calmada, como si lo que ocurría no la aterrara Kai podía ver en los ojos de ella todo su miedo, su angustia, las ganas que tenia de que todo eso terminara… la podía leer como si tratara de un libro abierto con solo mirar esos ojos castaños, con observar su rostro pálido…
— ¿Qué paso? — pregunto angustiada la chica mirándolo con rostro serio y una mirada nerviosa
— Llego un paquete para ti — le informo con cuidado tratando de que su voz sonara tranquilizadora…
No quería que sufriera más de lo necesario… ¡demonios a quien trataba de engañar! sabia perfectamente que no quería que ella sufriera nada en absoluto… quería verla feliz… quería ver sonrisas no llanto… sonrojos no esa palidez que estaban adquiriendo sus mejillas…
— Pero… ¿Cómo puede ser si nadie sabe que vivo aquí? ¿Verdad? — murmuro Hiromi con los ojos nublados por las lagrimas y levantándose de la mesa torpemente
No sabia porque se levantaba exactamente no estaba segura de que hacer ahora mismo por que sentía ganas de salir corriendo lejos de allí donde ese loco no la encontrara pero también quería refugiarse en los calidos brazos de Kai… pero se quedo quieta temiendo que ese loco la estuviera acechando incluso en ese departamento que supuso era seguro…
— Lo más probable es que sea de tu acosador y creo que es mejor verificarlo — le dijo con voz calmada y controlada Kai a la par que la tomo de la mano y la llevo a la sala de estar, la acomodo en el sofá y se sentó a su lado.
No dijo nada mas, no sabia que decir en ese momento pero la abrazo con cuidado y ternura… la dejo acurrucarse junto a él y la acerco un poco más, durante un largo momento la dejo llorar, consolándola en silencio, tomando su mano en una promesa silenciosa de estar a su lado siempre, de no abandonarla, de protegerla de todos… incluso de si mismo si llegara a ser necesario…
Mientras que Hiromi lloraba, lloraba de miedo, de ansiedad, de pánico y una pequeña parte de ella de alivio, de alivio por que no estaba sola, por que lo tenia a él, a Kai, a su Kai pensó en un momento de debilidad, por que ese chico amable, dulce y maravilloso era su Kai… el Kai que solo se mostraba para ella… y eso en un rincón de su corazón la hacia sentir feliz y además culpable, culpable por alegrarse de esa horrible situación por aprovecharse de eso para retenerlo a su lado, para que el la dejara permanecer cerca, por desear que el no se alejara de ella…
Aun estaban abrazados, los sollozos de Hiromi poco a poco se habían calmado, pero él no la aparto, simplemente por que no quería hacerlo, sentía que era mejor que ella estuviera con el, sentir sus manos apretando la tela de su playera, sus cabellos rozando su cuello y la humedad de sus lagrimas en su pecho, por que por lo menos sabia que ella estaría bien, que estaba a salvo, pero sobre todo que estaba con él…
Aun estaban así, abrazados, cuando el timbre de la puerta sonó y el la aparto con cuidado antes de levantarse y abrir la puerta, se encontró con el portero que le tendía una caja marrón con el sello de la compañía de envíos
— Este es el paquete señor — le indico cuando el chico tomo la caja
— Gracias puedes retirarte — le respondió Kai con su voz monótona y sin emociones
— Muy bien Hiwatari-sama — Dijo el hombre a manera de despedida y Kai cerro la puerta.
Camino con la caja entre sus manos y se acerco de nuevo a la sala donde Hiromi esperaba ansiosa y asustada mirándolo con preocupación
— ¿no es peligroso que lo habrás Kai? — pregunto mientras el comenzaba a abrir el paquete.
Kai se detuvo meditándolo un poco, el sujeto predicaba amarla y seguramente su intención no era la de lastimarla… ese sujeto quería que lo amara, entonces sus regalos eran con la intención de que ella se enamorara, eran obsequios para cortejarla, así que supuso que no la lastimaría.
— No creo — respondió el encogiéndose de hombros y continuando con la tarea de abrir el paquete
— ¿Estas seguro? — volvió a preguntar ella insegura, por que lo que menos quería era que el fuera lastimado por su culpa.
— Si — respondió terminando de desenvolver la caja.
Dentro del papel marrón la caja era de madera de pino, como las que se usan para transportar animales solo que a un menor tamaño y dentro un oso de peluche blanco descansaba sobre un montón de papel de colores y muchos dulces de todo tipo y entre las manitas del oso se encontraba un sobre gris.
Kai lo tomo y saco la hoja que contenía, la desdoblo y comenzó a leer en voz alta y sin emoción
— "Mi hermosa y maravillosa Hiromi, no sabes cuanto te extraño, cuanto necesito verte por que las fotos no son suficientes, verte en persona es mucho mejor que una triste fotografía, pero no te preocupes Hiromi yo se que en este momento estas sufriendo terriblemente por estar lejos de mi… quizá hasta sufras como lo ago yo al no ser capaz de verte… de mirarte como antes… lo que mas extraño es tu carita mientras dormías… pero no te preocupes mi amada que pronto estaremos juntos"
— No me dejara en paz verdad — soltó Hiromi entre sollozos tomando el oso y lanzándolo lejos, logrando que los dulces que contenía la caja y el papel se desperdigaran por doquier
— Hiromi… — Kai contemplo el desastre y después el rostro lloroso de la chica y después de soltar el papel en el suelo la abrazo con fuerza… la apretó aun mas cuando sintió sus delicados brazos rodeando su cintura y su rostro esconderse en su pecho… la abrazo tan cerca de si como le era humanamente posible.
— No me va a dejar en paz nunca… me va a perseguir… es tan aterrador… el estuvo en mi casa… mientras yo dormía el estaba en la habitación… — murmuraba abrazando con mas fuerza a Kai, buscando seguridad, protección y consuelo… cosas que solo el… su Kai le podía dar…
— Hiromi cálmate de una vez… — Kai trataba de calmarla pero ella sollozaba y temblaba violentamente contra su pecho, le dolía, le dolía mucho verla así, ver su sufrimiento, su miedo y sobre todo esa desesperada suplica que le transmitían sus manos… era como si así le pidiera que no la dejara… que no la abandonara…
Lo estaba matando verla así, tan desesperada, tan asustada, tan necesitada de afecto… de consuelo y ¡Maldita sea! Como le hubiera gustado poder ser el quien la consolara con dulces palabras, con tiernas caricias… pero la realidad era que el no tenia ni una remota idea de cómo hacer eso…
— pero Kai ese tipo es un lunático… y yo… — protestaba ella tratando de hacer entender a Kai lo preocupada que estaba, el miedo que sentía de que ese loco la lastima… y no solo eso miles de escenarios peores cruzaban su mente torturándola
— Hiromi basta… entiende de una vez ¡maldita sea! Ese loco no puede entrar aquí… no te va a lastimar… estas segura aquí… — le dijo con firmeza abrazándola con fuerza pero cuidadosamente para no lastimarla.
— pero Kai si pudo mandar el paquete hasta aquí es por que sabe que vivo contigo… y si… y si te lastima… Kai y si… — de repente esa idea la aterraba aun mas… por que ese maniaco psicópata podía lastimarla… en el peor de los casos matarla y ella no estaba tan asustada de eso como de la otra posibilidad… por que de solo pesar en que el herido fuera Kai…
Si fuera Kai el lastimado… si por ayudarla lo hería… la idea de perderlo era terrible, el solo pensar en eso la hacia sollozar mas fuerte y sentir un hueco en su corazón, su cuerpo tembló ante la idea…
— ¡basta Hiromi! ¿Desde cuando yo soy un imbesil a quien la gente pueda lastimar fácilmente? Por favor Hiromi cálmate… — argumento Kai tomando el mentón de ella en sus manos y obligándola a mirarlo a los ojos…
— pero… — trato de hablar pero Kai solo la miro de nuevo y la silencio posando brevemente un dedo en sus labios… una mala idea… por que aun en ese estado de desesperación ella sintió esa peculiar descarga de electricidad en su cuerpo…
— si continuas hablando así me voy a enojar… a ningún hombre le gusta que lo subestimen Hiromi… — la reprendió el chico aun sin soltarla del todo y disfrutando de esa maravillosa sensación de poder tenerla cerca.
— Lo siento… — se disculpo Hiromi buscando nuevamente el amplio pecho del chico y ocultando su rostro mientras continuaba llorando quedamente mientras sentía como el la abrazaba con cuidado…
Tanto cuidado que la hizo pensar en que realmente le importaba… y en esos momentos le importaba poco el mundo y los horrores que esperaban fuera de ese departamento…
El psicópata, los entrenamientos, sus recuerdos… todo parecía tan insignificante, tan lejano… como si nada pudiera llegar a lastimarla mientras esos brazos la rodearan… mientras esa voz tibia la confortara… y por un minuto perdida en esa embriagante sensación de seguridad y paz Hiromi fue feliz…
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Muy bien el optimismo se acabo.
Ese condenado crío no había dejado libre a su Hiromi… quien se creía para retenerla en su casa… el echo de tener dinero no significaba que podía tener a cualquier persona solo por que el quería, y menos si esa persona era su chica.
Quien le daba el derecho de estar con ella todo el día, de mirarla, de tocarla y abrazarla…
Por que de seguro un crío como ese no se conformaría con solo mirar a una chica tan bella como Hiromi…
Con ese cabello castaño tan largo y sedoso…
Esos ojos color chocolate…
Esa piel tan blanca…
Esa silueta espectacular que ni las prendas holgadas lograban disimular…
Por que su Hiromi era preciosa… una joven muy bella…
Y ese estupido niñato aprovechándose de ella… de su inocencia…
Haciéndole pensar a Hiromi que el era peligroso…
¡Por favor!
¡Corría mas peligro de salir herida con ese chico que en lugar de sangre parecía tener agua helada corriendo por sus venas!
Por eso le había mandado ese regalo… por que sabia que ella lo recibiría con emoción y probablemente ese osito le aria compañía por las noches… ella lo abrazaría como pronto aria con el… y comería los caramelos con entusiasmo… por que ella ama los dulces y el lo sabe… la conoce y sabe que nunca se resistiría a un tierno osito y una gran cantidad de dulces…
Sonrió al pensar que mas podría regalarle…
Tal vez algunas flores… mas dulces… algunos discos… ropa… (Claro que el conocía su talla, después de todo había estado en su casa y explorado su armario) o mejor aun joyas…
Las mujeres aman las joyas…
Sonrió ampliamente al imaginarse la cara de felicidad de Hiromi cuando viera sus regalos…
Si ese mismo día le mandaría aun mas cosas…
La sorprendería…
Le dejaría ver que la amaba…
-X-
Habían pasado algunas horas y pese a que Hiromi estaba mejor Kai la había dejado permanecer abrazándolo un poco mas… y ella cedió ante la calidez y el aroma de él y se durmió…
Por su parte Kai solo la miraba… era encantadora mientras dormía, una molesta voz interior le gritaba una y otra vez "idiota, sabes que para ti ella es encantadora dormida o despierta te da igual" no pudo evitar lanzar un suspiro resignado y aceptar al menos para si mismo que esa voz, pese a ser molesta, tenia razón
La miro un poco más y noto que aun estaba muy pálida y unas ojeras apenas perceptibles llamaron su atención… sus labios entreabiertos murmurando algo tan bajo que el no lograba escuchar…
El sonido del teléfono móvil lo obligo a apartar la vista de ella y responder con mal humor
— Hiwatari
— Buen día Kai — la voz fría de su abuelo lo saludo mordaz
— Abuelo, ¿Necesitas algo? — pregunto aun con su tono monótono mientras abrazaba un poco mas cerca de Hiromi
— Buen trabajo, solo fueron unas horas y todo sin viajar… — lo felicito en tono apagado su abuelo algo ya normal en el pues a menos que quisiera jugar con el u obligarlo a algo no variaba su tono de voz
— Bien… tenía que hacerlo así, por el momento no puedo viajar… — respondió secamente el chico
— No olvides que en una semana debes presentar el informe anual de la empresa — le recordó el hombre antes de colgar
Kai solo miro el teléfono con enojo, su abuelo siempre era así, y no podía culparlo, sobretodo cuando el mismo tenía el mismo tipo de carácter que el anciano, pero por lo poco que recordaba a sus padres eran completamente diferentes de su abuelo y de él mismo… casi podía escuchar la risa de su madre y la voz de su padre antes de que murieran y el terminara en esa asquerosa abadía… si bien el recuerdo de sus rostros se estaba desvaneciendo cada vez mas si recordaba claramente lo feliz que fue a su lado…
Sacudió la cabeza para alejar los recuerdos, después de todo no era el momento para esas cosas, miro el reloj, ya pasaban de las diez de la mañana y estaban llegando tarde, pero con la excusa de la fiesta de la pasada noche no importaría mucho, por otra parte no sentía ganas de salir de casa y no quería tampoco despertar a la chica…
Tomo de nuevo su teléfono y llamo a Rei, después de varios intentos el chico respondió
— hola capitán
— Están los demás ya entrenando — pregunto bruscamente aun que sin elevar la voz para no despertar a la chica que dormía placidamente en sus brazos y a la que el se negaba rotundamente a soltar
— No, la verdad es que Manabu llamo diciendo que uno de los meseros del restaurante de sus padres renuncio y que tenia que ayudarles, Max llamo hace unos minutos y me dijo que su madre esta en la ciudad e ira a verla y yo estoy con Takao en su casa pero el esta enfermo…
— Por todo lo que se comió ayer noche ¿no?
— es lo mas probable y Hiromi bueno ella no contesta en su casa y su celular dice que esta apagado, tal vez tenia una cita o algo… — comento Rei tratando de que Kai mostrara algo de interés por la chica
— bien entonces el entrenamiento de hoy se suspende — soltó con la misma frialdad de siempre Kai y colgó el teléfono antes de mirar de nuevo a Hiromi
Por otra parte Rei estaba decepcionado, realmente espera que Kai reaccionara a lo de la cita, no es que pensara de verdad que Hiromi estaría en una.
No por que ella no fuera una chica linda por que lo es pero nunca a tenido mas amigos que ellos por culpa de que es una mujer de carácter fuerte e independiente pero a la vez es sensible y dulce, una combinación única.
Y después de todo su capitán es humano y Hiromi es una chica bonita y al parecer la única mujer que Kai tolera cerca.
Después de todo ellos ya habían salido y por lo que dijo Hiromi no la pasaron mal, es mas gracias a esa "cita" se había dado cuenta de que su amiga estaba enamorada…
Enamorada de ni mas ni menos que de Kai Hiwatari…
Solo había que mirarla atentamente para descubrirlo, claro Rei era mas atento que los demás ante los detalles y nunca le paso desapercibido que a todos les gritaba, e incluso a Takao lo golpeaba tan fuerte como para dejarlo medio vivo pero a Kai siempre lo trataba con amabilidad y desde hacia días lo miraba constantemente cuando creía que nadie se daba cuenta.
Era tan linda su amiga… se rió un poco al pensar en la pareja que harían la chica mandona y gritona y el orgulloso y frió capitán…
Pero aun cuando lo intentaba su mente le decía que serian un desastre y aun así tenia la certeza de que eran el uno para la otra…
Tal vez el complemento perfecto… una chica fuerte que no dejara que Kai la intimidara ni siquiera con esas miradas aterradoras que incluso a el lo asustaban y que lo bajara a la tierra de vez en cuando y un chico fuerte que no se asustara del carácter duro de su amiga… un chico que fuera aun mas fuerte que ella, que la cuidara…
Si pensándolo bien no eran una mala pareja… sonrió de nuevo mientras guardaba el móvil y volvía a la habitación de Takao para decirle del entrenamiento cancelado.
Esa mañana Kai dejo que Hiromi durmiera mientras que el llamo a uno de los empleados de seguridad y lo mando a investigar el asunto con discreción absoluta mientras que el trabajaba en el reporte que tenia que entregar.
Varias horas después Hiromi despertó. Estaba recostada en el sillón arropada con una de las mantas de la cama de Kai mientras que el estaba sentado en el sofá mas pequeño mientras trabajaba en algo tecleando rápidamente en su ordenador, lo miro un rato hasta que el teléfono sonó de nuevo.
Kai contesto de nuevo el portero le pedía indicaciones sobre que hacer con los paquetes a nombre Hiromi, el chico le ordeno subirlos al departamento y después de colgar tomo su móvil y le pidió a Aizawa, el guardia de seguridad subir en cuanto pudiera y colgó.
Hiromi se sentó y lo miro sin decir nada mientras el abría la puerta y Shibuya-san dejaba tres paquetes pequeños en las manos de Kai y un ramo de rosas rojas y un sobre gris.
Miro aterrada como el hombre se despedía y Kai colocaba los objetos en la mesita y buscaba las tarjetas, pero solo estaba el sobre que al abrirlo solo decía "Para mi Hiromi con todo mi amor… pronto estaremos juntos"
Hiromi se acerco a Kai de nuevo y se sentó cerca de el mientras este abría los paquetes, el primero era una caja de chocolates, el segundo era un disco de la banda que Hiromi nunca había escuchado y tenia una notita auto adhesiva que decía "escúchalo es mi favorito", el tercer paquete era una cadena de plata con la forma de una rosa, Hiromi miro todo y respiro profundamente resistiéndose a llorar de nuevo.
Cuando Aizawa llego Kai le entrego todo y el hombre asintió y salio del departamento para investigar a fondo el asunto, por que sospechaba que ningún fracaso seria tolerado.
En el departamento le llamo la atención la chica pero no hizo ningún comentario, pero no pudo evitar pensar en lo extraño que resultaba que su jefe le ordenara algo para ayudar a alguien mas además de su abuelo o si mismo… y mas extraño que era una chica…
Después de recordar el rostro de la castaña pensó en que si era en realidad la chica de su jefe entonces le deseaba toda la suerte del mundo con el "príncipe de hielo" como lo llamaban las empleadas.
Esa tarde Kai y Hiromi se dedicaron a ver televisión en el cuarto del chico recostados en la cama y comiendo grandes cantidades de dulces y comida chatarra mientras en la pantalla se podía ver la película de terror favorita de Hiromi.
Le había contado por que cancelo en entrenamiento e incluso lo que dijo Rei pero ella no le dio importancia y trato de relajarse mientras el joven ruso la abrazaba.
A pesar de que estaba a gusto, segura y calientita entre los brazos de Kai aun así estaba inquieta, la imagen de Kai herido la hacia estremecerse y acurrucarse mas contra él, a lo que Kai solo respondía sujetándola cerca pero sin decir nada.
Las horas pasaron y la noche llego, a pesar de ser temprano se quedaron dormidos, Kai tomándola por la cintura y Hiromi con la cabeza recostada en el pecho del chico, completamente cómodos en medio de una extraordinaria sensación de paz durmieron olvidándose de los problemas y de los psicópatas que asechaban fuera de ese departamento.
bueno si llegaron hasta aquí es por que no fue tan malo pero me regalan un comentario....
ya saben es bonito boton verde....
solo un clic
aun que solo diga hola es bien resivido....
ok ya me despido
cuidence y nos leemos despues bye
