CAPITULO 7:
Hablando en el Silencio
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El silencio reinaba en la habitación, Kai permanecía sentado frente a Tala sin decir nada, el pelirrojo solo lo miraba atentamente y después de reojo miraba la puerta por donde Hiromi había desaparecido, Spencer simplemente miraba todo tranquilamente indiferente mientras Bryan se acomodaba placidamente en el sofá más amplio cerrando los ojos y el pequeño Ian se encontraba ya en la cocina buscando algo de comer después de un muy largo vuelo en el que por culpa del estupido de Tala que decidió no gastar en boletos de primera clase se habían pasado horas y horas sentados entre estupidos turistas con sus estupidas cámaras fotográficas y chicas locas que no dejaban de acosar al pelirrojo con miradas para nada inocentes aun que el las ignorara por completo y de vez en cuando al sentirse sumamente acosado por ellas les lanzaba miradas envenenadas pero lo peor del caso no fue eso si no la comida del avión, que era un asco, porciones pequeñas e insípidas y además esas diminutas bolsas de cacahuates que para nada lograron calmar su apetito, como extrañaba viajar con Kai en el Jet privado de su abuelo donde la comida era excelente y en las porciones adecuadas.
No es que Ian comiera mucho, la verdad es que no lo hacia el comía apenas un poco mas que sus compañeros apresar de ser el mas pequeño de estatura, pero después de tanto tiempo en esa abadía donde con suerte comían un poco cada día sus estómagos se habían acostumbrado ya a alimentarse solo lo suficiente.
Cuando el pequeño Ian regreso a la sala con una bolsa de frituras de maíz los demás aun estaban en un completo y tenso silencio.
Tala miraba disimuladamente a Kai, sabia que algo pasaba pero no sabría que era exactamente si el mismo Kai no se lo decía. El rostro del chico se mostraba indiferente pero Tala lo conocía mejor que cualquiera de sus "compañeros de equipo" pensó en la posibilidad de que fuese un problema con esos mocosos pero conociendo al chico lo habría resuelto rápidamente.
Pero estaba esa chica, la bonita joven castaña que estaba sentada en el sofá cuando ellos llegaron, a simple vista se dio cuenta de que ella estaba sonrojada y lucia algo pálida, casi como si estuviera enferma, lo cual podría ser posible pero… ¿Qué hacia una chica enferma en la casa de Kai? ¿Por qué Kai la dejaría quedarse en su cuarto si a ellos los obligaba a dormir amontonados en el despacho? Y mas importante aun ¿Por qué esa chica de ojos castaños le parecía tan familiar? ¿Dónde la había visto antes?
Kai por su parte estaba perdido en sus pensamientos. Los chicos estaban en la ciudad, era más que bien sabido por todo el mundo que los Demolition Boy's y los BBA Revolution's no se llevaban bien y se llevarían aun peor cuando supieran que Kai había decidido volver con los rusos. Sabía a la perfección que los idiotas armarían un escándalo pero era una decisión tomada.
O por lo menos lo era antes de todo ese embrollo con el psicópata y Hiromi, ahora su decisión al igual que su cordura eran frágiles, no sabia si debía volver ahora, si dejaba a la chica sola a merced de ese acosador entonces ella saldría lastimada, por si sola no podría lidiar con el problema y si su equipo de seguridad aun no lo encontraba la policía no lo aria nunca.
Entonces si se quedaba estaría con Hiromi y ella estaría a salvo, si se marchaba los Demolition Boy's serian campeones y por fin tendría una batalla real donde despedazar el orgullo de Takao pero el precio seria inmenso… si se marchaba Hiromi saldría lastimada.
Y además de eso tendría que hablar con Hiromi sobre su actitud de hacia un rato.
Casi la había besado.
No, a decir verdad sus labios se habían rozado suavemente… solo un rose y sintió que alcanzaba el paraíso.
— ¿Qué es lo que pasa?
La voz claramente impaciente de Tala lo saco de sus ensoñaciones, la pregunta era lógica, habían viajado solo para ayudar. Bueno en realidad para llevarlo de vuelta al equipo. Así que tenían derecho a preguntar.
— ¿Dónde nos quedaremos? – pregunto el pequeño ruso
— ¿Quién era esa chica? – pregunto curioso Spencer en un perfecto Japonés.
— ¿Qué demonios esta pasando Kai? – Exigió de nuevo Tala en ruso
— Es complicado – respondió en ruso Kai
— Creo que soy capaz de entenderlo – Respondió Tala mientras rodaba los ojos con ironía
Pero en lugar de responder directamente a la pregunta Kai tomo el teléfono y le ordeno al portero subir, los rusos guardaron silencio mirándolo atentamente mientras se levantaba del sofá y abría la puerta donde un sonriente Shibuya esperaba
— Buen día Hiwatari-Sama ¿La señorita se encuentra mejor? – Pregunto el hombre con genuina preocupación.
— Si, esta mejor. Llévalos a algún departamento vacío del edificio.
— Hace una semana se desocupo el otro departamento de este piso ¿Ese le parece bien?
— Si esta bien
— Ustedes tres lleven el equipaje y hagan lo que quieran iré después de hablar con Kai – Ordeno Tala con voz firme
— Claro Capitán – Respondió burlonamente Bryan y salieron con el equipaje siguiendo a Shibuya quien les indicaba el camino.
Una vez que salieron y Kai se sentó de nuevo frente a él Tala lo miro atentamente, había algo diferente en el chico. Su voz seguía siendo fría, su rostro era aun inexpresivo, su andar confiado pero había algo en su mirada, un brillo opaco que jamás pensó ver de nuevo en los ojos amatistas de su amigo.
Kai Hiwatari estaba preocupado, era la misma expresión de miedo y preocupación que tenia en su mirada en los primeros años en la abadía. La misma mirada que tenia cada que él recibía algún castigo en su lugar, en los primeros años el chico estaba tan asustado como el mismo Tala cuando llego a ese infierno.
Siempre fueron amigos, por eso Tala siempre aceptaba su castigo y el del pequeño Kai sin rechistar, hasta que un día Kai cambio, después de ver el brutal castigo que recibió Tala por intentar escapar, fue entonces cuando comenzó a actuar con frialdad, oculto sus debilidades y durante el tiempo en que Tala apenas podía moverse por las heridas Kai comenzó a hacer las labores de ambos y a recibir los castigos por el pelirrojo. Desde ese entonces Kai era aun más frío que él mismo, más inaccesible y amargado, aun lo considera como su amigo, pero las cosas eran diferentes ahora.
— Es por la chica – Afirmo Tala en ruso
— Si – Respondió Kai en ruso con la vista fija en un jarrón de flores que Hiromi había colocado sobre la mesa el día anterior.
— ¿Te quedas o vuelves con nosotros? – Pregunto impaciente el pelirrojo
— No lo se, es complicado. – respondió con aparente tranquilidad
— ¿Qué demonios esta pasando? Y ¿Quién es esa chica? – Tala estaba ya cansado de tonterías, Kai volvería a Rusia aun cuando lo tuviera que golpear para llevarlo
— Hiromi Tachibana del equipo de Takao.
— La chica decorativa, esa que siempre esta con ellos.
— Esta siendo acosada. Un idiota la esta asechando – Respondió intentando mantener la calma pero su tono sonó ligeramente molesto
— ¿y eso que demonios tiene que ver contigo? ¿Por qué tendría que importarte lo que le pase? ¿No habías decidido volver con nosotros? – Elevo una octava el tono de su voz ya desesperado.
— Solo me importa y ya Ivanov ¿Te debo más explicaciones? – respondió cortante Kai apartando la mirada de los ojos de Tala.
Aun cuando su voz no lo delato Tala se dio cuenta de inmediato que había algo más, algo importante que su amigo le estaba ocultando. De pronto la imagen de la chica volvió a su mente, cuando entraron ella estaba en el sofá y Kai no la hecho de la casa cuando ellos llegaron si no que la llevo a su propia habitación y la dejo ahí, y por lo dicho por el portero la conocían en el edificio, solo había dos posibilidades o ella visitaba muy seguido a Kai o vivía con el.
Miro el departamento.
Las paredes antes blancas e inmaculadas estaban ahora decoradas con algunos cuadros de colores vivos que el no recordaba haber visto en su ultima visita, había comida en la nevera por que Ian había vuelto con patatas fritas cosa extraña por que Kai prefería comer fuera de casa, antes las pesadas y oscuras cortinas permanecían cerradas y ahora por el contrario estaban abiertas de par en par dejando entrar la luz del sol, sobre las mesas antes vacías había flores de colores chillones y un aroma desconocido flotaba por todo el lugar.
Toda la casa esta impregnada de perfume de mujer.
Sin duda alguna Kai no usaba perfume de mujer ¿Verdad?
Entonces era el perfume de esa chica, ella vivía con Kai.
Pero ¿Por qué Kai la dejaba vivir con él así como así? Miro de nuevo a Kai, los ojos de el estaban fijos en la puerta de su habitación donde el mismo había conducido a la bonita castaña, entonces sintió deseos de golpearse por ser tan lento e idiota, o de golpear mejor a Kai por cometer semejante estupidez.
— Te enamoraste – Afirmo el pelirrojo mirándolo acusadoramente como si fuera alguna clase de delito o traición.
— No – Respondió de inmediato Kai con voz monótona e indiferente pero sin atreverse mirarlo a los ojos
— Diablos Kai ¡Te enamoraste como un imbesil! – Grito Tala en tono acido pero afortunadamente para Kai en ruso.
— No… yo no puedo estar enamorado… -- Respondió Kai casi en susurros
— Pues lo estas. – Concluyo Tala – Ahora dime que rayos esta pasando.
— No puedo Tala, no me iré – Respondió muy bajo Kai aun sin mirarlo
— Bien, ¿El problema es el sujeto ese? Entonces lo encontraremos. – Afirmo el pelirrojo
— ¿Tanto quieres que me una de nuevo al equipo? – Pregunto incrédulo Kai
— Quiero destrozar a esos mocosos idiotas – Respondió con una sonrisa macabra y sus ojos azules brillando con malicia
Claro que quería acabar con ellos, pero para hacerlo necesitaba a Kai en su equipo, había entrenado con ellos lo suficiente para saber sus puntos débiles, los conocía y sabría como vencerlos.
Por otro lado quería destrozarlos anímicamente y que mejor que mostrándoles que Kai Hiwatari solo los usaba… que todas esas tonterías de su amistad no eran mas que basura. Los únicos a los que Kai podría llegar a considerar amigos eran ellos, había pasado por tantas cosas en su infancia y esos vínculos eran más valiosos que cualquier amistad con esos idiotas.
A Tala, igual que a los otros, no le gustaba perder en nada ya fuera en la arena de juego o fuera de ella, simplemente destrozaría esas sonrisas estupidas de sus caras. Amplio su sonrisa un poco al ver a Kai mirándolo a los ojos con una mueca en sus labios y una mirada maliciosa en sus ojos amatistas.
Sin duda alguna aceptaría. Quería ser él mismo quien derrotara a Takao, quería destrozar esa confianza y orgullo que caracterizaban a ese chico. Como siempre el orgullo de Kai era lo primero en su vida recordó Tala.
Pero al escuchar la respuesta del chico se dio cuenta que en realidad las prioridades de Kai habían cambiado.
Aun que realmente eso era lo menos importante si aceptaba volver al equipo y conseguían aplastar a esos arrogantes idiotas.
— Muy bien Capitán, entonces cuando ella este completamente a salvo yo volveré a Rusia con ustedes – Prometió Kai sinceramente
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Estaba sola en la habitación aun recostada en la cama intentando recuperar su dominio sobre si misma, sus mejillas ardían y estaba segura estaban horrorosamente sonrojadas seguramente dicho sonrojo estaba presente hasta en sus orejas, su respiración aun era irregular y una fina capa de sudor perlarla su frente.
Pero sobre todo lo anterior Hiromi tenía curiosidad, demasiada curiosidad puesto que había escuchado una gran parte de la charla de Kai y Tala pero aun cuando en partes hablaban a gritos lo hacían en ruso, y desafortunadamente Hiromi no hablaba ni entendía el idioma por lo que no valía de nada suponer el motivo de la discusión.
Tal vez discutían por que habían llegado repentinamente o por su propia presencia en la casa, después de todo esos chicos rusos no se llevaban bien con los chicos, Tala parecía tenerle un rencor especial a Takao y Rei, los demás eran mas indiferentes pero no por eso menos aterradores.
Cuando los había visto de pie frente a ella comenzó a temblar como una hoja, su pulso se acelero por el miedo y los nervios y sintió ganas de esconderse entre los brazos de Kai, afortunadamente para ella el chico pareció comprender su miedo y la llevo de nuevo a la habitación, aun le temblaban las piernas en ese momento pero no estaba segura si se debía a su enfermedad o… enrojeció al recordar ese suave beso… probablemente su temblor era causa de ambas cosas, su enfermedad y el beso.
No es que hubiera sido exactamente un beso… fue mas un rose de labios que un beso, pero aun así logro hacerla estremecerse. Fue un momento tan maravilloso que probablemente recordaría de por vida.
Pero había un problema
¿Por qué?
¿Significaba entonces que Kai sentía algo por ella?
¿Seria posible que Kai sintiera algo por una chica como ella?
¿Se habría confundido y Kai no había tenido la intención de besarla?
¿Podría haber sido por la fiebre que se imaginara el momento?
Miles de dudas revoloteaban en su mente sin parar provocándole una terrible migraña… sentía desagradables punzadas en las sienes y empezaba a ver borroso por el dolor… ya pensaría en Kai y ese beso cuando despertara…
En ese momento lo único que quería era dormir un poco…
Pero para su mala fortuna su sueño se vio inundado de pesadillas, de recuerdos de un pasado que deseaba con fuerza olvidar… para su desgracia en ese momento su mente traicionera le trajo el recuerdo de Shusuke…
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Por fin tenía un excelente plan para acercarse a Hiromi. Aprovecharía la oportunidad que el mismo mocoso le daba. Solo tenia que distraerlo para poder acercarse.
El día siguiente asistirían a un torneo de caridad, o por lo menos eso esperaba, ya que la convocatoria se había lanzado apenas hacia unas horas pero muchos ya estaban inscritos, si esos mocosos también participaban tendría la oportunidad perfecta.
Seguramente el mocoso de lentes estaría con la nariz en su ordenador todo el tiempo y además era muy debilucho así que no seria problema, el chico ruidoso de la gorra estaba fornido pero no tenia condición física el tampoco seria un problema, el rubio y el chino si serian problema, eran bastante altos y fuertes como para detenerlo si se acercaba mucho.
Pero ninguno de ellos sabia de su existencia así que teóricamente no eran un problema, podía acercarse fingiendo ser un policía o un buen samaritano y "ayudar" a su dulce chica a "escapar de la pelea". Por que el plan era ese, provocar una gran pelea que los distrajera, pero debía ser en algún momento donde ese Hiwatari no estuviera.
El torneo era básicamente para competidores individuales, por lo tanto el momento justo seria cuando el mocoso estuviera luchando, durante el encuentro estaría distraído y mas importante aun estaría lejos de Hiromi, por lo tanto podría acercarse sigilosamente hasta Hiromi y llevársela rápidamente con alguna excusa o engaño pero si ese plan fallaba los cinco tipos que había contratado harían una buena distracción y entre el tumulto podría llevarse a su chica sin problemas.
Sonrió satisfecho
Su plan no tenia fallas después de todo.
Tenía varias ventajas a su favor:
Numero uno el elemento sorpresa
Numero dos en chico no conocía su rostro
Numero cuatro la superioridad numérica.
Si lugar a dudas pronto tendría a Hiromi con el. Seguramente tendría que ser paciente con ella al principio, por lo menos hasta que lograra borrar de su mente las mentiras que el crío Hiwatari seguramente le había dicho y convencerla de que su lugar era con el… no con el mocoso.
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Cuando Hiromi despertó nuevamente aun estaba recostada en la habitación de Kai, miro la ventana y noto que aun brillaba el sol por lo que supuso no había dormido mucho realmente, froto sus ojos con pereza y bostezo un poco antes de levantarse de la cama y entrar en el cuarto de baño para refrescarse un poco.
Miro su reflejo en el espejo con horror, estaba terriblemente pálida, tenía unas profundas ojeras que casi rayaban en hematomas, además de eso sus ojos estaban terriblemente enrojecidos y en sus mejillas aun se podían distinguir claramente los caminos por donde sus lágrimas habían descendido.
Había vuelto a llorar, incluso en medio de sus sueños. Se sintió patética al darse cuenta que últimamente sus días trascurrían en medio un mar de llanto y sollozar en los brazos de Kai, bueno no es que la ultima parte fuera mala, se sonrojo al recordar la sensación calida que la rodeaba cuando el la abrazaba, su aroma, la textura de su piel…
"¡Basta ya chica! ¡Detente!" se dijo a si misma mientras sacudía su cabeza con fuerza intentando alejar esas ideas de su mente.
"Pero me beso… bueno no me beso exactamente pero fue casi un beso" le recordó esa molesta vocecita interior que aun insistía en tener esperanza en cuanto al amor.
"Tal vez pudo ser un beso" pero también podría ser solo una tonta ilusión mas de su inútil corazón.
Después de ducharse y vestirse salio de la recamara, busco en la cocina y en la sala pero no encontró a Kai, supuso que estaría en el despacho, seguramente estaba sentado en su enorme silla de cuero negro, tecleando velozmente en su computadora portátil o inmerso en la lectura de un montón de documentos de apariencia empresarial.
Estaría sentado con la espalda recta, la mirada fija y una expresión de seguridad y eficiencia en su rostro, y además unas gafas de lectura que misteriosamente solo lo hacían lucir mas atractivo, curiosamente Kai podía aparecer un día vestido en harapos y sin afeitar y sin duda alguna las chicas saltarían sobre el de todas maneras, además de todo era como si no le costara el mínimo esfuerzo solucionar las crisis de la empresa de su familia. Sin duda tener belleza y además una inteligencia superior es posible, basta con ver a Kai Hiwatari para darse cuenta de ello.
Hiromi sabía que Kai además del blade profesional estaba a cargo de muchos sectores de la empresa de su familia y revisaba constantemente algunos mas ha pedido directo de su abuelo.
Antes cuando solo lo veía en los entrenamientos a menudo se preguntaba por que en ocasiones tenia la mirada perdida, como si su mente estuviera lejos de allí, ahora que vivía con el, en la misma casa en realidad y en cuartos separados se recordó a si misma, bien el punto era que ahora sabia que cuando Kai esta distraído es por que debe resolver una crisis de inmensas proporciones.
Sonrío al recordar que cuando eso pasaba ella solía molestar aun mas a Takao, lo hacia rabiar hasta el punto en que veía una sonrisita en el rostro de Kai, entonces se sentía satisfecha, por que hacia dos cosas que le gustaban a la vez.
La primera era torturar el inmenso e infundamentado ego de Takao… ¡por dios bendito alguien debería hacerlo ver que no es el mejor del mundo! Algún día alguien le ara darse cuenta de que con esa actitud narcisista solo consigue parecer mas inmaduro, estupido y patético de lo que ya es por naturaleza.
Y segundo ayudar a Kai, si tal ves fueran pequeñeces pero aun así lo hacia, una media sonrisa de Kai hacia que valieran la pena todos sus esfuerzos.
Tenia que reconocer que estaba enamorada de Kai Hiwatari, aun que se odiara a si misma por enamorarse de nuevo no había marcha atrás, estaba loca por ese maravilloso chico, tal vez era frío en el exterior pero su alma era calida, era amable, caballeroso, inteligente, hábil, atractivo y honesto.
Todo lo contrario de shusuke... en definitiva enamorarse de ese tipo fue su peor error, le había entregado su corazón y el lo había destrozado sin piedad, le había dado todo lo que era importante para ella y el la había botado sin miramientos, la había hecho sentir poca cosa, tonta y fea.
La había convencido de que no valía nada, de que no seria capaz de vivir sin el. Y ella había sido una tonta al creerle, por que lo había hecho, había llegado a pensar que cada palabra que salía de su boca era una verdad absoluta, jamás se atrevió a discutir con el, solo se limitaba a escucharlo y mirar el suelo resignada.
Mil veces su madre le dijo que ese chico era un desgraciado y otras mil veces habían peleado por que se negaba a aceptar que era verdad, ella quería pensar que shusuke la amaba, que era especial para el y quiso convencerlos de eso pero sus padres habían visto la verdad que ella se negaba a aceptar.
La noche que ellos murieron discutieron por última vez. La peor de las discusiones y ella había gritado cosas horribles a sus padres sin detenerse a pensar en las consecuencias, había dicho tonterías sin pensar y después cuando ocurrió el accidente sus padres murieron sin que ella pudiera disculparse.
Después el resto de su familia le había dado la espalda. La culpaban por el accidente. Pero no podía culparlos, después de todo ella misma se culpaba por todo lo ocurrido.
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Kai se encontraba en su despacho, sentado cómodamente en su silla de cuero, se había visto obligado a colocarse las gafas de lectura mientras revisaba rápidamente la situación financiera de las empresas familiares.
No es que le importara realmente el bienestar de la empresa o de su abuelo, pero era el único recuerdo tangible de sus padres, había sido el trabajo de toda una vida para su padre y su madre también había puesto de su parte en el crecimiento de esa empresa, y simplemente por esa razón no dejaría que nadie acabara con ella, ni su abuelo ni sus propios deseos egoístas de libertad y sus ansias de rebelarse.
Recordaba vividamente el ultimo año que paso junto a sus padres, tenia aproximadamente cinco años en ese entonces pero aun con el tiempo y los horrores ocurridos en su vida esa época esta gravada a fuego en sus memorias como la época mas feliz de su vida, en ese tiempo lo tenia todo.
Era un chico feliz, tenia un padre bondadoso que lo llevaba de paseo y le compraba juguetes con los que pasaban horas jugando en la alfombra del salón de juegos, un padre que lo llevaba en sus hombros cuando visitaban un zoológico o un parque de diversiones, tenia una madre amorosa que lo cuidaba cuando se enfermaba, que velaba sus sueños con una sonrisa cansada en su hermoso rostro, una madre que le preparaba panecillos y pasteles en forma de planetas o dinosaurios, que tomaba su mano con fuerza cuando estaba asustado, que mataba los insectos de su bañera cuando el corría asustado a esconderse tras de ella gritando que un monstruo de ocho patas estaba a punto de devorarlo.
Recordaba con nostalgia las risas de su padre, las sonrisas calidas de su madre, la mirada de orgullo cuando su padre le decía "Bien hecho campeón", la mirada dulce de su madre cuando le decía "Cuando seas mayor te diré el ingrediente secreto de mis pasteles".
Pero ahora no había ningún padre que se enorgulleciera de el, y su madre había muerto sin decirle su secreto.
Pero el ya no era un niño de cinco años, ahora tenia 20 años, miles de responsabilidades y una doble carrera que sobrellevar. No tenía tiempo ni de respirar menos aun para hundirse en ese oscuro abismo de la auto-compasión. Tenia que comportarse como el hombre que sus padres querían que fuera. Un caballero y un hombre fuerte.
Pero no podía negar que los recuerdos llegaban a raudales cuando se distraía un solo momento. Pero no solo los hermosos recuerdos de su infancia feliz. También llegaban imágenes de los días en la abadía.
Recordaba el miedo que sintió el primer día cuando su abuelo lo dejo en ese miserable lugar, recordaba a Tala, un chico delgaducho que lo protegió al punto de recibir terribles palizas por el. Recordaba los golpes, el frío, el hambre y la sed.
Pero la incomodidad física no fue lo peor. Lo más horrible fue ver como mutilaban los preciosos recuerdos de su niñez para demostrarle que estaba solo. Para obligarlo a participar en los experimentos, las fotos de sus padres, los juguetes que armo con su padre, el libro de cocina de su madre, vio como todas y cada una de las cosas de sus padres fueron deztrozadas.
Recordaba como esa noche lloro amargamente sentado en una mugrienta esquina de su celda, recordaba el dolor y la sensación de vacío que sintió en ese momento.
Y recordaba la mirada amistosa de Tala cuando le entrego un bulto blanco a través de los barrotes de la celda sin decir nada, estaba tan lastimado esa noche que apenas se podía mover libremente. Había intentado escapar unos días antes y lo habían golpeado para demostrarle lo que le pasaría si lo intentaba de nuevo, sin embargo esa noche las heridas parecían frescas.
El bulto blanco resulto ser la bufanda de su padre, la larga bufanda blanca que su padre usaba para cubrirlo en invierno. La misma bufanda que ahora mismo el usa frecuentemente. Tala le había regalado un pequeño pedazo de sus recuerdos. Un gesto que jamás podría olvidar. Ese día oculto su preciado tesoro en un adoquín suelto de la pared y se juro a su mismo que seria fuerte. Que nunca permitiría que alguien lo viera llorar de nuevo, le juro a sus padres que sobreviviría a ese infierno y seria un hijo digno de orgullo.
El quería pensar que había cumplido su palabra, por desgracia jamás lo sabría por que sus padres estaban muertos, su familia estaba rota y jamás podría recuperar esa parte de si mismo que murió con ellos.
Suspiro con pesar antes de quitarse las gafas y contestar el molesto teléfono que timbraba estrepitosamente
—Hiwatari —Respondió con voz monótona
—Capitán Takao nos inscribió a todos en un torneo mañana, es una competencia individual, una especie de exhibición de caridad. Es en la zona de Ikebukuro en el complejo sunshine city, en el centro comercial.
—Bien. Nos…
—Capitán por favor podrías llamar a Hiromi y avisarle, lo intente pero no contesta tal vez tengas mejor suerte que yo. —Lo interrumpió Rey temiendo que Kai colgara antes de que el pudiera decirle algo mas.
—Bien. — confirmo antes de colgar.
Suspiro con desgana antes de tomar su celular y mandarle un mensaje a Tala informándole del torneo y de donde seria, si querían participar los harían y seria un momento incomodo menos cuando ellos llegaran al torneo y no tener el mismo que explicarle a un estupido e irritante Takao que su "enemigo mortal" estaba en la ciudad.
Se levanto de su silla lentamente y con calma fue en busca de Hiromi.
-X-
Hiromi estaba en la sala, había escuchado el teléfono del despacho sonando justo antes de tocar la puerta y había preferido no molestarlo y ver algo de televisión mientras era hora de preparar la cena.
Cuando Kai apareció lucia cansado y frustrado, la miro un instante y le regalo una media sonrisa que logro que su corazón latiera a la velocidad de la luz y su pulso se acelerara tanto que resultaba desconcertante, después de un segundo en que fue deslumbrada por el correspondió con una genuina sonrisa de felicidad.
Ella era feliz en ese momento. Cuando Kai le sonreía le hacia sentir que sus sonrisas eran solo para ella, no un gesto mil veces practicado para llevar chicas a la cama mas próxima… no que la idea le molestara (eso solo si era la cama de Kai) pero Kai siempre era un caballero con ella. La trataba con respeto y amabilidad.
—Mañana en Sunshine City habrá un torneo de exhibición, Rey llamo para informarme que Takao nos inscribió. —A pesar de que su voz sonaba indiferente una pequeña chispa de irritación sonaba claramente en su voz.
— ¿Los demolition boy's Irán también? —pregunto Hiromi tímidamente.
Temía un poco la reacción de los chicos ante los rusos, entendía que eran rivales pero también entendía perfectamente que Kai los consideraba sus amigos. O eso creía, después de todo habían llegado a su departamento y Kai de inmediato los instalo en el edificio, lo había escuchado ser regañado por Tala sin arrancarle la lengua por gritarle, por desgracia el altercado había sido en ruso por lo que ella no logro entender de qué iba el asunto.
Pero los chicos eras sus compañeros y Kai estaba mejor con Takao, Rey, Max y Manabu que con esos aterradores chicos rusos que pareciera que de un momento a otro saltarían sobre ti y te cortarían la yugular con una cuchara si siquiera los mirabas fijamente… bueno tal vez solo estaba dramatizando.
Ella nunca había hablado con ellos, pero los había visto luchar, su estilo era atacar sin piedad y con brutalidad, así que suponía que serian así también fuera del campo de batalla, sin embargo se recordó a si misma que eran solo suposiciones y que si fueran tan terribles Kai no estaría cerca de ellos.
Justo cuando Kai estaba por responderle la puerta se abrió y los DB's entraron confiadamente ganándose una mirada aterrada de ella y una escalofriante mirada de reproche de Kai, sin embargo no dijo nada cuando Tala se sentó en el sofá de una plaza y Spencer, Ian y Bryan se acomodaron en el suelo mirando fijamente a Hiromi con evidente descaro y unas aterradoras sonrisas en sus rostros.
Ella miro a Kai y estuvo a punto de salir corriendo cuando la voz de Tala atrajo su atención
—Vaya Kai, los malos modales son contagiosos, ten cuidado antes de que el idiota de la gorra te contagie aun mas malos hábitos. —Hiromi estaba sorprendida del buen manejo de Tala para el idioma, era conciso y tenía solo un ligero acento extranjero, y el tono de voz era a la vez autoritario y burlón casi como el de un hermano mayor.
Vio el intercambio de miradas entre Kai y los chicos, una especie de "Compórtense" y las expresiones de los chicos cambiaron ligeramente, ahora la miraban curiosos.
—Ella es Hiromi Tachibana —Respondió con desgana sorprendiendo a Hiromi quien no se esperaba que obedeciera a Tala — El cabeza de fósforo es Tala, el enano es Ian, y esos son Bryan y Spencer — continuo mirándola a ella mientras señalaba ligeramente a cada uno de los DB's
—Mucho gusto… —Balbuceo cabizbaja Hiromi
—Tranquila prekrasnyĭ* (guapa) no te vamos a comer… a menos que seas tu la quiera que lo hagamos—comento burlonamente Bryan mientras la miraba fijamente con sus fríos ojos grises.
Hiromi solo lo miro y una chispa de desafío brillo en sus ojos cuando le respondió sonriente
—Lo siento cosas como tu no entran en mi dieta
Tala intercambio una mirada satisfecha con Kai antes de decir mordaz
—Valla, la chica tiene carácter.
Hiromi lo miro confusa un momento, luego se dio cuenta, no había salido llorando ante la mirada de Bryan, no se había comportado como la chica aterrada que era desde hacia unas semanas, había respondido como la vieja Hiromi hubiera hecho. Tal vez no era un caso perdido después de todo, ese acosador no había arruinado su vida ni le había arrebatado su personalidad. Aun podía ser la Hiromi fuerte y segura de si misma. Sonrío satisfecha y miro de reojo la sonrisa satisfecha de Kai.
—Tengo hambre —gruño Ian molesto
—Vamos —indico Kai mientras se levantaba y jalaba a Hiromi hasta la puerta.
— ¿A dónde vamos? —Pregunto Spencer a ver que Kai les indicaba con la cabeza que lo siguieran
— A comer, idiota ¿A dónde mas? —Respondió Tala mientras caminaba junto a Kai y salían del departamento —Yo conduzco
—Ni en tus sueños Ivanov —respondió tajantemente Kai
—Vamos solo era un auto… no seas dramático. —respondió el pelirrojo mientras rodaba los ojos como si fuera algo insignificante
—Era un Porsche Carrera GT. —Le recordó Kai tranquilamente mientras bajaban en el ascensor.
Hiromi se estremeció el escuchar el modelo del auto, ese en especial rondaba los 400, 000 dólares, no era solo un auto, era uno de los mejores y mas caros del mundo. Seguramente escucho mal, por que nadie estaría tan tranquilo sobre un auto con ese valor ¿Verdad?
— ¿El Porsche Carrera GT que cuesta mas de $400, 000 dólares? —Pregunto incrédula Hiromi.
—$440, 000 dólares para ser exactos. —Respondió Bryan con una sonrisa sarcástica
—Vaya, la pequeña sabe de autos… —Comento Tala con una chispa de diversión.
—No me digas pequeña… a menos que quieras perder una mano. —comento con una sonrisa macabra Hiromi al salir de su estupefacción.
El aura de ira que la rodeaba y es falsamente dulce sonrisa logro asustar incluso a los rudos DB's, no que lo admitan abiertamente, no que siquiera lo mencionen en voz alta pero basto una mirada a la chica furiosa para tomar nota de no molestarla demasiado, por que algo en la sonrisa satisfecha y orgullosa de Kai les decía que si la molestaban perderían algo mas preciado que una mano…
—Lo que tu digas prekrasnyĭ —Respondió Bryan con fingida tranquilidad.
Al bajar al estacionamiento Kai opto por un vehiculo mas amplio, una Hummer H2 negra, Hiromi termino sentada en el asiento del copiloto y Tala, Spencer, Ian y Bryan amontonados en la parte de atrás, Hiromi los escuchaba hablando en ruso en cada curva que Kai tomaba bruscamente, y esta vez no necesitaba saber el idioma para saber lo que cada palabra significaba.
Hiromi observo a Kai. Estaba relajado, la tensión de sus hombros se había ido, hablaba y bromeaba con Tala y los otros, le sonreía frente a ellos e incluso le había tomado la mano. Se comportaba diferente que con los chicos. Este era un Kai diferente, una nueva faceta de el que le gustaba demasiado.
La comida había sido en un restaurante de comida internacional, Hiromi se dio cuenta de los contrastes entre los chicos y los rusos.
Mientras que las comidas con Takao eran insufribles y repugnantes al verlo comer como cerdo los rusos comían tranquilos, comían relativamente poco, con lo que todos había comido, incluyéndola a ella Takao aun habría pedido un poco más, Kai no estaba tenso y ansioso por alejarse, por el contrario participaba en la conversación pero lo mas sorprendente de todo fue que hablaban con ella, la trataban como uno mas del grupo.
Por mas extraño e ilógico que pareciera se sentía mas a gusto entre esos chicos aterradores pero amables que con sus amigos… por un momento sonrío sinceramente al escuchar a Tala y Kai discutir sobre quien conduciría de vuelta a casa.
A casa… tenía que admitir que eso sonaba bastante bien. Se dio cuanta de que al menos de momento tenia un hogar.
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Bueno chicas y chicos después de una larga espera aquí esta el nuevo capitulo.
Me gustaría disculparme por tardar tanto pero este capitulo me resulto complicado, principalmente el final, no me decidía si hacer de los DB's (usare esa abreviatura por que el nombre es muy largo) debían ser crueles y sádicos o ser como Kai, malos por fuera pero amables en el fondo.
Sentí que era el momento de que Hiromi volviera a ser ella misma, que fuera mandona y con carácter, ya me había cansado de escribir sobre una chica débil, ya es momento de que ella sea mas fuerte y los rusos van a sacar a la chica ruda que lleva dentro.
En cuanto al pasado que narro sobre Kai es mera ficción, solo unos detalles son verdaderos, muy pocos a decir verdad pero intente capturar lo mejor que pude la infancia brutal de el y de los DB's.
En cuanto al pasado de Hiromi, pues es todo ficción, poco a poco se Irán enterando de su pasado, pequeños detalles en sus pensamientos y otro tanto que ella misma contara mas adelante.
Bueno ya me alargue demasiado en esto. Espero sus comentarios de verdad, por favor con un simple Buen trabajo mis horas frente a la computadora mordiéndome las uñas de frustración por la falta de inspiración valdrán la pena…
Un ultimo comentario antes de irme, si ya se que como molesto pero me encantaría decirles que si son fanáticos de Takao tal vez no les guste como tratare al personaje, no malinterpreten, solo el ego de Takao saldrá perjudicado de gravedad.
*Guapa (Ruso)
