Capitulo 11

Puzzle

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Su cuerpo se sentía extraño, realmente extraño, se sentía como hecho de roca pues le parecía imposible moverse pero al mismo tiempo se sentía ligero y adormecido como si flotara en un inmenso océano blanco.

Sentía una ligera punzada de dolor en un costado pero solo era vagamente conciente de ello perdido en el dulce estupor de la inconciencia.

En ese momento su mente estaba borrosa, sus recuerdos difusos y sus pensamientos errantes.

Pero recordaba el disparo.

Sabía que el reportero, no recordaba su nombre claramente pero si sus ojos verdes llenos de ira y locura un segundo antes de jalar del gatillo y después recordaba vividamente el dolor que lo atravesó.

Aun escuchaba en su cabeza una y otra vez la voz de Hiromi llorando desesperada y llamando a gritos al capitán mientras sujetaba con fuerza su abdomen intentando salvarlo.

En esos momentos había querido consolarla y decirle que estaría bien y que dejara de disculparse con el por que no era su culpa… pero su voz no salía y de pronto ella se aparto y en su lugar apareció Takao.

Después de eso todo se convirtió en un montón de imágenes difusas y caóticas en su mente…

El dolor punzante…

La voz de Takao pidiéndole que resistiera.

El sonido lejano de la sirena de una ambulancia…

El olor a desinfectante y medicina…

Las voces de los médicos y después…

Solo silencio.

Pero en esos momentos su mente confundida armo lentamente las piezas del puzzle y todo encajo en un orden coherente.

El reportero había amenazado a Hiromi y cuando el había entrado le disparo, estaba agradecido de que a ella no le pasara nada.

Era su amiga mas querida después de todo.

Después de eso lo llevaron al hospital y si el pequeño pero constante dolor en su costado contaba como una prueba, entonces estaba vivo.

Aun en medio de su estado de confusión podía sentir claramente la alegría de estar vivo.

Era una segunda oportunidad para él.

Desde ese día seria una mejor persona como agradecimiento por estar vivo.

Intento abrir sus ojos pero sentía como su mente se descolocaba cada segundo mas hasta que fue incapaz de resistirse a la sensación de tranquilidad y adormecimiento que sentía.

-X-

No entendía lo que estaba pasando con el.

Era irritante y confuso.

Sabia que quien estaba en el hospital con una herida de bala era Max y no él, pero aun así sentía un agujero en su pecho.

No entendía por que sentía tanto miedo al ver a Hiromi con Kai, no entendía ese extraño dolor en el pecho cuando ella miraba al maldito cubo de hielo como si fuera alguna clase de dios.

Se sentía como un disparo.

Tal vez ninguna bala estaba perforando su corazón pero el dolor era real.

Recordó a Kai abrazando a Hiromi en el hospital y de pronto todos sus pensamientos extraños y aparentemente ridículos tomaron forma, se alinearon y encajaron perfectamente unos con otros.

Fue capaz de entenderlo todo cuando vio a Hiromi sonreírle a Kai.

Cuando vio esa sonrisa calida y luminosa se sorprendió.

No sabía que ella pudiera sonreír así, no sabía que podía lucir tan maravillosamente frágil y hermosa como en ese momento en que su sonrisa real apareció en sus labios.

Pero al mismo tiempo un horrible dolor ataco su pecho sin piedad al comprender que esa sonrisa era para Kai, que ella solo sonreiría así para ese chico frío y amargado.

Sabía en un rincón de su mente que estaba celoso.

Al preguntarse ¿Por qué siento celos de ella? La respuesta llego a su mente como un relámpago.

Se había enamorado de ella.

La molestaba, le gritaba, la insultaba a cada oportunidad por que tenia miedo de que ella descubriera sus sentimientos y lo rechazara por completo.

Mirando fijamente el techo del dojo sonrío al pensar en lo estupido que fue al darse cuenta de sus propios sentimientos cuando ella ya estaba enamorada de alguien mas.

Y no de un chico cualquiera con el que pudiera competir, era Kai Hiwatari.

Era el príncipe de hielo, el chico que cada mujer consideraba ideal.

Atractivo, elegante, fuerte y además millonario pero nunca imagino que llegaría el día en que la misma Hiromi que también conocía el lado insoportable del príncipe se enamoraría de él, por que era amargado, gruñón, estricto, antisocial, reservado y sobre todo frío.

Por esa razón se había convertido en el famoso "príncipe de hielo" el hombre que todas amaban pero que nunca intentaban conquistar.

Pero con Hiromi era diferente.

Con Hiromi era solamente el príncipe Hiwatari.

La había salvado, le dio un lugar para vivir cuando lo necesito, cuido de ella cuando enfermo, la abrazo en público y la dejo llorar empapando su camisa.

Incluso un idiota como el sabia que eso era amor.

Él amaba a Hiromi

Hiromi amaba a Kai

Kai amaba a Hiromi

Sabía que no tenía oportunidad con ella. Pero quería que fuera feliz.

Y por extraño que pudiera parecer sabia que el único capaz de lograr que esa irritante y hermosa mujer fuera feliz era Kai.

Sonrío antes de cerrar los ojos y así ocultar el dolor y la resignación que brillaban en ellos.

Ella seria feliz entonces todo estaría bien. El la olvidaría, encontraría a una hermosa mujer a quien amar y que le correspondiera y seria feliz algún día.

Algún día seré tan feliz como ellos dos… Pensó antes de quedarse dormido.

-X-

Rei sabia que esa seria otra larga y desastrosa noche de insomnio.

Había sido un día terrible.

Un día tan espantoso que desearía con todas sus fuerzas que jamás hubiera ocurrido, pero había sido real.

El espacio vacío donde Max debería estar durmiendo era la máxima prueba de que todo había pasado.

Max estaba herido y en el hospital.

El abuelo se había quedado con él para que ellos descansaran un poco pero era imposible dormir en esas circunstancias, al menos para si mismo.

Hiromi estaba siendo perseguida por un hombre demente y peligroso.

Pero lo que realmente lo mantenía despierto eran todas esas cosas que había descubierto ese día y que no lograba sacar de su mente.

Hiromi vivía con Kai.

A pesar de que Kai odiara que invadieran su espacio personal, odiaba convivir con las personas… pero el mismo había llevado a la castaña con el.

Suspiro al pensar en que realmente no conocía al Kai Hiwatari real a pesar de que tenían años de conocerse, aun era un misterio para el.

Por ejemplo no conocía su departamento hasta ese día y descubrió que chocaba con la imagen mental que tenia del lugar donde Kai viviría, había imaginado algo austero y funcional y resulto ser calido y elegante.

Suponía que Kai era frío y reservado con todos pero el hablaba con Hiromi mirándola a los ojos, la abrazaba suavemente y acariciaba su cabello como si fuera la cosa mas normal del mundo… si no hubiera estado tan preocupado por Max en esos momentos habría gritado de impresión al verlo ser tan dulce y principesco… frente a ellos.

Recordó a los rusos.

Ellos habían estado antes en casa de Kai, muchas veces a juzgar por que Tala sabia donde guardaba las bebidas alcohólicas y el mas bajito estaba familiarizado con la cocina.

Eran muchos detalles los que había notado ese día.

Cuando Kai hablaba con ellos era inexpresivo pero cuando hablaba con los rusos su rostro mostraba diferentes emociones, había visto la sorpresa, el enojo y también el agradecimiento cuando el pelirrojo anuncio que Hiromi viajaría con ellos en el rostro de su capitán.

Discutía familiarmente con Tala, sin verdadero enojo y a pesar de que evidentemente el líder del equipo era el pelirrojo cuando Kai ordenaba algo era cumplido de inmediato.

Pero lo más sorprendente era que conocían a Hiromi.

Bryan la había llamado "muñeca" y ella no había intentado gritarle o siquiera mirarlo amenazadora.

Ian le había preparado una extraña bebida caliente.

Tala había colocado una silla para ella cerca de donde estaban, Rei había notado lo que quiso decirles, Hiromi era parte de su grupo ahora.

Después de todo ellos la habían protegido desde que llegaron a ayudar a Kai y no solo eso ellos la trataban tan amablemente que era sorprendente.

Pero fue el pánico en los ojos de la castaña cuando Kai anuncio su viaje lo que más lo asusto, cuando le dijo que podían cuidar de ella el miedo aumento pero cuando el pelirrojo le ordeno viajar con ellos el alivio y su sonrisa radiante lo dejaron terriblemente acongojado.

Cualquiera que fuera la causa Hiromi prefería estar con los rusos que con ellos.

Aun con los ojos cerrados se acomodo entre sus sabanas, Hiromi los consideraba sus amigos.

Lo sabía, la reacción de Hiromi no significaba que ya no quisiera a los BBA´s pero ahora ella tenía nuevos amigos.

Tal vez fueran chicos enormes y de apariencia aterradora pero cuidaban de ella como si fuera miembro de su equipo.

Algo que ni siquiera ellos que se decían sus amigos hacían todo el tiempo. Claro que la querían pero también era cierto que habían descuidado su amistad y habían dado por sentado que era fuerte e independiente y que si los necesitaba se los diría.

"¿Qué estas dispuesto a hacer por amor?"

Recordó las palabras de su padre en ese momento.

"Hijo, amor y amistad son lo mismo en un principio pero la amistad es llamada amor cuando estas dispuesto a morir por la otra persona"

Antes pensaba que era una locura pero ahora lo entendía.

El amaba a Mariah.

Era la mujer con la que quería pasar el resto de su vida.

Quería estar a su lado todo el tiempo y hacerla feliz.

El amaba a Hiromi también.

Era una mujer importante en su vida, era su amiga, quería conservar esa amistad para siempre.

Quería tener momentos llenos de diversión a su lado y que ella fuera feliz.

Pero era solamente por Mariah por quien daría su vida sin dudar.

Sabía que pronto llegaría el momento de despedirse de Hiromi y Kai.

Después de todo Kai debía volver tarde o temprano a su hogar, sabia que su capitán debía volver con los rusos.

Tal vez podrían llamarse a si mismos amigos de Kai pero sabía que en ese caso los rusos eran su familia.

Y como sus amigos no lo separarían de su familia solo por un estupido campeonato de BeyBlade.

Cuando el momento llegara sabía que Hiromi permanecería a lado de Kai. Ella estará allí para cuidar de él y él la protegerá.

Resultaría doloroso dejar ir a sus amigos pero seria peor obligarlos a quedarse cuando su destino y felicidad estaban en otro lugar.

Además que se marcharan a otro país no necesariamente significaría que su amistad se perdiera.

Por lo menos el mismo permanecería siempre como un amigo para ellos dos.

-X-

Su departamento estaba vigilado, lo habían buscado en el periódico, incluso llamaron a casa de sus padres en Okinawa, en solo unas horas esos bastardos reunieron demasiada información sobre él.

No podía volver a su departamento y debía ser cuidadoso de ir a lugares donde nunca antes hubiera estado, al parecer no habían llamado a la policía aun, mientras la policía se mantuviera a distancia podría burlarlos tarde o temprano.

Estaba cansado de juegos.

Ya eran demasiados intentos fallidos y ahora estaba molesto con Hiromi.

Esa chica idiota no entendía que tenía que estar con él, no con ese mocoso, ella tenía que dejar de huir, no la lastimaría si ella cooperaba.

No le estaba pidiendo nada descabellado, solo le pedía amor… el mismo amor que sentía por ella…

Miro su taza de café, estaba horrible, le faltaba crema y azúcar, resignado bebió un sorbo mas, se acomodo la gorra de béisbol y decidió ir a buscar a un viejo amigo… tal vez ese idiota le resultara útil en esos momentos… después de todo hacia mas de cinco años que no lo veía así que no había manera de relacionarlos. Si, ese tonto de Takeru serviría.

-X-

El cielo azul profundo era lo único que podía ver por la ventana del jet, ella nunca antes había viajado en un jet privado.

Hacia unas horas cuando abordaron los rusos se habían reído de ella un poco al ver su cara de sorpresa ante el tamaño de la aeronave, pero Tala le explico que estaba habilitada solo para 10 pasajeros como máximo.

Entendió por que después de subir, era elegante y espacioso, al fondo se veía una puerta que se encontraba cerrada, y justo a lado una puerta más pequeña que ella supuso seria el baño, diez enormes butacas negras dominaba el resto del espacio.

Ahora estaba sentada en una de esas butacas junto a una ventana.

Kai y Tala se encontraban sentados frente a ella viendo fijamente la pantalla del ordenador portátil de Kai.

Bryan roncaba ligeramente en la última butaca, mientras que Ian y Spencer conversaban animadamente a dos butacas de ella.

Pero se sentía tranquila, estaba relajada, aun le molestaba no poder quedarse y ver a Max cuando despertara de la anestesia pero Rei le había prometido que en cuanto ocurriera le llamarían.

Aun no sabia que le diría a Max, pero de nuevo Rei le dijo que el mismo le contaría la verdad a Max.

Nunca antes había estado en Rusia, había estado de vacaciones antes en diferentes países antes de que perdiera a su familia, conocía Francia, Italia, Alemania, EU, España e incluso Egipto.

Pero esta era la primera vez que salía del país desde la muerte de sus padres.

Pero ahora mirando el nocturno cielo azul los recuerdos, las voces, las imágenes y el viejo dolor de la culpa le parecían extraños, se sentía adormecida y tranquila. Desde su asiento podía ver a Kai concentrado en lo que fuera que hacia con Tala en la computadora portátil.

Una voz en su cabeza le decía que todo estaba pasando muy rápido, que debía hablar con Kai y saber de una vez por todas que significaron para el esos besos.

Una parte de ella necesitaba saber si el la amaba, la otra le decía que si no lo hiciera jamás la habría besado en primer lugar, el problema era que no sabia cual tenia razón.

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Faltaban algunas horas mas de vuelo y Tala y el ya habían revisado todo el material que su abuelo le había enviado.

La información era clara, los nombres de los involucrados no serian difíciles de descubrir y atraparlos seria sencillo, después algunos minutos con Bryan les darían la confesión que necesitaban y todo estaría listo.

Pero todo parecía ser tan fácil que le resultaba bastante extraño, no era la clase de cosas que ellos solían tratar.

Sin dudar su abuelo tramaba algo.

De seguro no eran sus planes de dominación mundial de nuevo, estaba seguro que ya había superado esa etapa, o al menos eso esperaba, pero sin duda era algo que lo incluía. Odiaba ser su juguete personal pero no podía hacer mucho, no sin dejarle el completo control de las empresas a su abuelo.

Su padre había dado su vida por hacerlas crecer hasta convertirlas en el imperio que ahora manejaba su abuelo.

Miro a Hiromi y lo entendió de pronto. Su abuelo se había enterado de lo que ocurría con ella. Alguno de los empleados debió haberle contado sobre ella y ahora seguramente intentaría inmiscuirse en su vida sentimental de nuevo.

Suspiro cansado. Sabia la clase de hombre sin escrúpulos que era su abuelo, ambicioso, codicioso y astuto. Seguramente estaba tramando algo.

Intentaría alejarla de el si no la consideraba adecuada, intentaría intimidarla, sobornarla e incluso asustarla y si pasaba sus pruebas la aceptaría, después de todo había hecho eso con cada mujer que era una "posible candidata a esposa".

Y en mucho tiempo solo cuatro mujeres habían logrado pasar sus pruebas, desde luego después de conocer el "Lado malo" de Kai se rendían.

Nunca había conocido a una chica como Hiromi antes, tenían años de conocerse, había estado con el equipo mucho tiempo y conocía de sobra su mal carácter, aun así ella había correspondido a sus besos sin dudarlo.

Ella sonreía cuando estaban juntos. Lo miraba a los ojos sin rastro de miedo. Cocinaba para el sus platillos favoritos. Confiaba en el lo suficiente como para dormir entre sus brazos aun cuando lo había visto ser violeto.

Sabía que ella era la única mujer que había querido alguna vez, sabía que lucharía por ella, la protegería y la amaría toda su vida.

¡Demonios!

El amor lo estaba afectando, sus propios pensamientos eran tan clichés y cursis que sentía vergüenza de incluso escucharlos el mismo, no quería ni imaginar las malditas bromas que el idiota de Tala le aria si lo escuchara…

Dio gracias en ese momento de los años perfeccionando su habilidad de mostrar un rostro sereno sin importar lo que pensara o sintiera…

Se levanto del asiento cuando vio a Hiromi dormirse y la llevo hasta la pequeña habitación del jet, tal vez podrían dormir algo de tiempo mas, por que en cuanto aterrizaran todo seria sin lugar a dudas un enorme caos.

Cerró la puerta y se acomodo junto a ella dispuesto a disfrutar el tiempo de paz que les quedaba.

-X-

Lo se, lo se, un capitulo muy corto y una muy grande espera pero realmente necesitaba hacer este capitulo, pensaba también incluir al abuelo de Kai con un adelanto de sus planes pero prefiero que sea una sorpresa conforme ocurran.

También pensaba que los DB´s narraran algo pero decidí que era mejor que ellos tengan más escenas a partir de el próximo capitulo.

Se que no es el mejor capitulo del mundo pero bueno es lo que pude hacer, una disculpa si los pensamientos de Kai son demasiado dulces pero creo que el aun que frío y serio tiene sentimientos.

Les pido que dejen comentarios con sus opiniones, de verdad los aprecio un montón.

Además de eso quiero agradecer a los que leen aun cuando no dejan comentarios y a los que me agregan a historias favoritas o alertas de historia o autor ¡Muchas gracias!