Capitulo 13
Rayo de sol
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No pudo contener el escandaloso bostezo que escapo de sus labios mientras caminaba por los pasillos de la mansión Hiwatari. Estaba cansado, pero sobre todo él no era una persona diurna, odiaba estar despierto antes de las diez de la mañana.
¿Quién podría culparlo? Ninguno de ellos es una persona diurna al cien por cien, a todos les gusta más la vida nocturna, después de todo desde su infancia los educaron para ser guerreros implacables y pasar desapercibido al enemigo era siempre más fácil si la oscuridad los rodeaba.
Con el tiempo aprendieron a disfrutar de las ventajas de salir por las noches. Incluso en una ciudad con un clima mortalmente frio a los jóvenes les encanta salir a divertirse.
Los clubes, los bares, las fiestas y los conciertos underground son cosa de todos los días si tienes los contactos indicados.
Y en definitiva en esos momentos a las siete de la mañana Spencer preferiría mil veces estar regresando a casa después de una buena noche de alcohol, música y mujeres que después de toda una larga noche en una asquerosa bodega llena de ratas interrogando a las presas del maldito anciano.
Después de todo era el trabajo que todos tenían que hacer pero desde la noche anterior Kai estaba desaparecido. Siendo honesto sabia donde estaba, todos sabían que estaba en la recamara de su chica.
Esa chica era peligrosa. Sin duda alguna era una mujer capaz de enloquecer a cualquier hombre. Lo había logrado con el "Príncipe de hielo" después de todo, e incluso ellos estaban tentados a cuidar de ella. Mentiría miserablemente si dijera que esa mujer no era hermosa, resultaba una tentación para todos ellos pero si algo era seguro es que ninguno de ellos intentaría algo con esa mujer capaz de amenazar al pelirrojo con cortarle una mano mientras una sonrisa peligrosa adorna su bonito rostro.
No es que no valiera la pena estar junto a ella pero era mejor que otro idiota cayera ante esa belleza, dadas las circunstancias el idiota termino siendo Kai.
Para los demás la castaña era más como una linda hermanita menor, una que era una zona de peligro ambulante que causa miles de problemas y sin embargo todos y en especial Kai están dispuestos a enfrentarlos con tal de que esa chica este a salvo.
Aun que en esos momentos en los que el sueño y el mal humor lo tentaban estaba pensando en que no sería tan malo dejar que Tala cumpliera su amenaza y aporreara la puerta hasta que alguno de los dos saliera o de derribarla de una patada y deleitarse con la vergüenza que los aria pasar al encontrarlos en la misma cama y mas que probablemente desnudos, pero no lo aria.
Le temía demasiado a la ira homicida de la castaña como para realmente intentarlo y sospechaba que el mismo pelirrojo estaba asustado también.
Así que por esa mañana todos irían a dormir y los dejarían solos, después de todo después de que Kai les dijera exactamente los lugares donde encontrarían a la presa* había resultado sencillo encontrarlo, lo difícil había sido atraparlo.
Era una maldita rata escurridiza, les tomo más de cuatro horas cazarlo sin dejar evidencias y otras tres obtener los nombres faltantes y direcciones así como el lugar donde oculto la mercancía*.
Al final fue una noche agotadora, tenían sangre seca en la ropa y un dolor de cabeza peor que el de una resaca debido a los chillidos de la rata pero al menos el trabajo estaba casi terminado, un par de horas de sueño y entonces Kai también tendría que ir con ellos.
Pero el problema era la chica de Kai, no podían llevarla con ellos pero no podían dejarla con ese viejo, tal vez debería llamar a Lya (Galia), Sveta (Svetlana) y Katia (Ekaterina) para que le hicieran compañía, no debería haber problemas con ellas, todas hablan perfecto japonés.
Además sería una buena excusa para salir a divertirse esa noche, con algo de suerte ese trío de chicas se mantendrían ocupadas toda la tarde llevándola por los centros comerciales de la ciudad, pero sería mejor esperar hasta que Kai despertara antes de decidir nada.
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Nunca había despertando tan feliz, al menos no lograba recordar ningún momento en su pasado que compitiera con el sentimiento que la inundaba esa mañana, tal vez… ¿Cuándo era pequeña y su mama se quedaba con ella después de una pesadilla? No, esto era incluso mejor.
Podía sentir el calor del cuerpo de Kai junto al suyo, el peso de su brazo en su cintura, su aliento cálido en su cuello, el aroma característico de él llenando la habitación, el tranquilo ritmo de su corazón y sobre todo el suave tacto de su piel, era una sensación maravillosa.
Se sentía segura, cómoda y arropada pero sobre todo feliz, era una loca chica enamorada, era tan ridículo que apenas unos días atrás había llorado amargamente al pensar que amaba a un chico que no sentía lo mismo por ella.
Había llorado de rabia y celos al imaginar a su Kai con alguna mujer que no fuera ella, no había podido evitarlo, hace unos días sentía un terrible miedo de perderlo, ahora ese miedo era aun mayor que antes, pero la felicidad que sentía era tanta que anestesiaba las punzadas de miedo en su corazón.
No podía evitar pensar en que Kai Hiwatari estaba junto a ella, la simplona y gruñona Hiromi Tachibana estaba en la misma cama que Kai Hiwatari y esta vez no era algo platónico a causa de sus pesadillas, estaban en la misma cama, desnudos después de haber pasado esa maravillosa noche juntos. Estaba segura de que en ese punto de sus pensamientos su rubor estaba en su máximo esplendor. Agradeció internamente que no hubiera nadie que pudiera verla.
Recordaba claramente la noche anterior ¿Cómo olvidarla?, se dijo a si misma mientras sonreía avergonzada, cada detalle estaba gravado en su memoria. No era la primera vez que dormía con alguien y tal vez era un cliché pero entendió después de estar con Kai que tener sexo no es lo mismo que hacer el amor. Una persona más otra podría ser igual a sexo pero si sumas amor en la ecuación el resultado es diferente.
Había sido ella misma, sin inhibiciones, sin miedos y completamente presa de las sensaciones que provoco en ella con sus besos y caricias. Fue mágico, perfecto incluso.
Ahora estaba más decidida que nunca a estar a su lado, por ahora ella no quería ser mas su damisela en apuros, quería estar junto a él cómo su amiga, su compañera y su amante. No solo una novia, más bien una compañera de vida. Quería estar con él para apoyarlo en sus momentos difíciles.
Tomar su mano cuando la nostalgia y el dolor llenaran sus preciosos ojos al recordar el pasado. Abrazarlo cuando llegara cansado después de un día largo de trabajo. Prepararle la comida y verlo comer tranquilamente. Despertar a su lado cada mañana rodeada de la calidez que en esos momentos sentía.
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—Kai! Despierta ya con un demonio sabemos que estas allí y si no sales ¡voy a tirar la puerta!
No quería despertar, estaba completamente cómodo, podía sentir el calor del cuerpo de Hiromi junto al suyo, su aroma y su suave piel… pero ese desgraciado de Tala tiraría la puerta en cualquier momento, suspiro de resignación mientras veía a Hiromi tomar la playera que el mismo usaba el día anterior y ponérsela a toda prisa mientras el tomaba sus pantalones.
Al menos la playera era lo suficientemente larga, aun así verla vestida con su ropa era algo nuevo y sin duda excitante para él, podía acostumbrarse a eso, además después de la noche que pasaron el no podría volver a dormir en camas separadas.
— ¡Te lo advertí!
El grito de Tala lo saco de sus pensamientos y abrió la puerta de golpe en el mismo instante en que Hiromi cerraba la puerta del cuarto de baño.
—¿Que demonios te pasa?
El tono irritado del chico logro que incuso Spencer sonriera divertido.
—¿Qué demonios te pasa a ti? Pasamos toda la jodida noche trabajando y tu aquí con Tachibana!
A pesar del tono firme y molesto del pelirrojo en su mirada se podía ver un brillo de inconfundible diversión.
—No tengo que explicarte nada Ivanov. El jefe soy yo.
Lo miraron un segundo antes de que Ian y Bryan estallaran en sonoras carcajadas.
— ¿Qué planeas hacer hoy con ella?
Kai miro a Spencer confundido un segundo antes de entender a que se refería. Tenía trabajo pendiente, algo que Hiromi no debía presenciar. Odiaba esa parte de sí mismo en esos momentos, la brutalidad y sadismo de los que era capaz.
No es que esos tipos fueran santos pero eran personas, probablemente Hiromi se horrorizaría si viera a Bryan "jugar" o al siempre amable Spencer chantajear personas a cambio de información. El enano de Ian no se quedaba atrás en cuanto a "Creatividad", podía ser tan brutal como el mismo Bryan pero odia mancharse de sangre por lo que deja a Bryan hacer el trabajo sucio.
Tala y el mismo eran bastante capases de las mismas cosas, chantaje, tortura, fraudes, robos muchas de esas cosas forman parte de sus pasados, aun mas después de comenzar a trabajar con su abuelo.
Por otro lado son los accionistas más jóvenes de la empresa Hiwatari, el mismo Kai cuenta con un considerable porcentaje de ellas a su nombre al igual que Tala y los demás, independientemente de sus trabajos clandestinos todos ellos tienen trabajos en la empresa y como jugadores de Blade.
Son buenos en su trabajo, nadie podría probar nada en contra de ellos, incluso si lo intentaran cuentan con el poder suficiente y las influencias como para salir de eso impolutos.
Nunca antes eso le había molestado, pero ahora que Hiromi estaba en su vida las cosas eran diferentes, no quería lastimarla, no quería contarle sobre la terrible persona que es pero no podía ocultarlo.
Aun cuando la verdad la alejara podría tener su conciencia tranquila al saber que fue completamente honesto con ella. Incluso si ella se lo pidiera la dejaría libre, después de atrapar a ese maldito psicópata desde luego.
—Entenderá
Miraron a Spencer intrigados, Kai lo miro fijamente y el enorme chico solo repitió nuevamente "Entenderá", sonrió al percatarse de que de nuevo ese chico lo había leído como un libro abierto. Era imposible escapar de la perspicacia de ese maldito grandulón.
—Ojala
Tala lo miro con la comprensión en la mirada antes de aclararse la garganta sonoramente y hablar con seriedad
—Te esperaremos una hora, si no bajas subiré por ti.
Kai asintió con la cabeza y salieron de la habitación. Momentos después el mismo salió para tomar un baño y ropa limpia.
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Algunos minutos después Hiromi y Kai se encontraban sentados uno frente al otro, en completo silencio mirándose a los ojos. Ninguno quería romper el silencio, él no sabía que decir y ella estaba bastante apenada como para hablar.
—Hiromi… necesito que me escuches, tengo que contarte la verdad sobre mí…
Lo miro un segundo dispuesta a preguntarle ¿Qué más necesito saber de ti? Cuando él la miro con seriedad y hablo de nuevo…
—No soy una buena persona Hiromi, aun no sabes de que soy capaz…
—Eres un buen hombre Kai…
—No, tu solo conoces una parte de mi vida…
—Kai…
—Basta Hiromi, escúchame… Después de la muerte de mis padres mi abuelo me dejo a cargo de Boris… me entrenaron como una especie de arma, día tras día a mí, a Tala y los demás nos repetían que los únicos sentimientos necesarios eran el odio y el orgullo, que lo más importante era ganar, sin importar el medio… tu sabes lo agresivos que podemos ser cuando jugamos…
—Pero es solo un juego…
—Eso es solo el principio… fuera del plato somos aun peores Hiromi, yo no debí mantenerte a mi lado, no sin decirte la verdad al menos… todas esas ocasiones en las que desaparezco un tiempo y al regresar estoy cubierto de vendas es cuando tengo que trabajar… trabajo torturando personas Hiromi, soy jodidamente bueno en eso… reunir información confidencial, chantajear personas o simplemente entregarlas con Kuroki*, eh dejado morir a muchas personas sin evitarlo…
Hiromi tomo la mano de Kai con fuerza y comenzó a hablar con los ojos castaños llenos de lágrimas…
—Kai… escúchame, se algo de cuando estabas en la abadía… solo lo que escuche aquí y allá y no me importa, eso no fue tu culpa, eras apenas un niño… si eso no hubiera pasado tu no serias el Kai que conozco, el que a pesar de no demostrarlo se preocupa por sus compañeros, el que me salvo la vida en más de una ocasión, el que me dejo vivir en su casa aun cuando odia que invadan su espacio personal, el que me cuido cuando estuve enferma, que me dejo llorar y me consoló… eres un buen hombre Kai… pero nadie es perfecto, todos tenemos defectos… ahora dime esas personas que dejaste morir ¿Eran buenas personas?
—Eran personas Hiromi… no importa si eran ladrones, asesinos o algo peor aun así eran personas…
—Kai escúchame por favor… Shusuke es una persona… aun así lo odio, aun cuando se que tiene una familia que lo quiere yo lo odio, es una mala persona, una que me lastimo tanto que si estuviera muriendo frente a mi no lo ayudaría… y eso no me convierte en un monstruo, solo soy humana…
—No lo es lo mismo…
—Para mí lo es… entiéndeme Kai, ahora se de lo que tú y los chicos son capaces, se que pueden ser brutales, sádicos incluso y no me interesa en lo más mínimo. Para mi Tala es solo un chico serio que te trata como un hermano, un chico con el que discutes abiertamente como si fueran niños, Ian es un chico dulce que me prepara un delicioso té cuando estoy nerviosa, Bryan es un idiota pervertido que me hace reír sin parar y Spencer, bueno no es que hable mucho pero su compañía es agradable, ellos son agradables conmigo. Me tratan como una parte de su grupo, me cuidan al igual que tu, solo porque saben que te importo.
Kai la miraba fijamente sin decir palabra, estaba tan confundido, no esperaba esa reacción, esperaba que ella saliera corriendo del lugar aterrada, no que enumerara las virtudes de sus odiosos amigos.
—Y tu Kai, eres caballeroso como pocos, serio y frio pero aun así me tratas como si fuera especial, me haces sentir especial. Saber que tu estás conmigo me hace sentir segura, soy terriblemente afortunada de tenerte en mi vida. Tu pasado no me importa, eres solo una persona y todos cargamos con recuerdos dolorosos, pero yo estoy dispuesta a estar contigo siempre y cuando así lo quieras.
Hiromi separo una de sus manos y la coloco sobre el rostro sorprendido de Kai y recorrió lentamente su mejilla
—Desde la muerte de mis padres y lo que paso con ese bastardo decidí no enamorarme, estaba sola, me sentía perdida en un mundo gris, las pequeñas alegrías no eran suficientes para darle luz a mi mundo. Pero entonces tú volviste al equipo, tal vez no hablábamos tanto como ahora pero para mí era suficiente que me defendieras de los gritos de Takao, que te sentaras a mi lado en silencio y después con lo que pasó en mi cumpleaños… me salvaste. Cuando más pérdida estaba en mi oscuridad tú me ayudaste, me regresaste el sentimiento de seguridad que hacía mucho no sentía… Kai… yo sé que esto no es lo que buscabas cuando me llevaste a vivir contigo… pero me enamore de ti… a pesar de todos los malos recuerdos de mi pasado, de mi miedo a enamorarme… te amo, tu eres mi rayo de sol, la luz en medio de mi mundo gris…
No logro resistir un segundo más y la abrazo con fuerza, acariciando su cabello y dejando que sus lágrimas empaparan su camisa, ello lo amaba… y esa certeza lo lleno de una felicidad que hasta entonces ni siquiera creía posible, esa maravillosa mujer lo amaba a pesar de todo, de su pasado, de su presente… y el la amaba también. Más que a nadie, más que a nada… era un idiota enamorado y por primera vez no le importaba un carajo lo que el mundo pudiera pensar.
—Hiromi… no soy el caballero que tú necesitas… probablemente la vida a mi lado será horrible, no siempre voy a ser tan tolerante y probablemente discutiremos mucho, mi abuelo es un psicópata entrometido, Tala y los otros son unos idiotas… ten por seguro que de aquí en adelante desearas alejarte de mí pero para tu desgracia no pienso permitirlo…
Él la beso lentamente mientras borraba el rastro de lágrimas de sus mejillas con sus dedos, la beso con delicadeza, con toda la ternura de la que era capaz, intentando transmitir con sus labios sus sentimientos y confiando en que ella entendiera, aun así no logro evitar murmurar contra sus labios…
—Te amo…
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Kai tenía un poco más de una hora en la habitación de su chica y aun no bajaba, probablemente a esas alturas el ya le habría contado todo. Era de esperarse después de todo estaba enamorado de esa chica.
Lo había notado desde el primer momento que los vio juntos. La forma en la que la miraba, el tono de su voz al hablarle, la expresión de miedo de su cara solo con pensar en perderla, era tan obvio que no se explicaba como él mismo tardó tanto en aceptar que la amaba.
Ese chico podía ser tan despistado a veces, al menos en cuestión de emociones, pero no era el único, Tala, Ian y Bryan habían pasado por eso antes, Tala aun estaba en la etapa de negación, estaba enamorado de Lya pero lo negaba rotundamente si alguien osaba preguntarle o siquiera insinuarle algo al respecto.
Ian tenía cerca de un año saliendo con Sveta y francamente ambos lucían felices, cada uno a su manera, ella con los ojos brillantes mientras lo mira y el mirándola de reojo e intentando disimular cuando la mira fijamente, las muestras de afecto en público no van con ellos, ella es demasiado tímida y él demasiado orgulloso, sin embargo basta verlos mirándose para ver que están enamorados.
Bryan y Katia son una cuestión diferente, a pesar de lo que pudiera parecer el carácter dominante de la relación lo lleva ella, es bastante ruda y no duda en poner en su lugar a cualquiera que se meta con ella, incluso si es su novio. Los dos son volubles y al parecer si están juntos no pueden mantener las manos lejos del otro.
El amor es una cuestión extraña, por lo menos el aun no encuentra a una chica a quien amar, no es que busque algún tipo de chica en especial, simplemente busca a una mujer fuerte y dulce que lo ame a pesar de su pasado o de su presente, alguien con quien compartir el futuro.
Claro que sueña con tener una familia, una esposa con quien despertar cada mañana, hijos que llenen su vida de pequeñas alegrías y grandes preocupaciones y por qué no también le gustaría tener un perro, un labrador negro, igual al que tenía antes de que sus padres murieran y Boris lo encontrara…
Tal vez algún día encontraría a una chica adecuada para él, mientras tanto continuaría cuidando de la única familia que tenia, Tala, Kai, Ian y Bryan. Podrían ser desquiciantes, estúpidos y orgullosos pero eran familia, los lazos que los unían venían desde su infancia y esa mugrosa y húmeda abadía.
Antes Kai y el miraban desde fuera los problemas amorosos de los otros tres pero ahora ese idiota tendría sus propios problemas de amores que resolver… sería bastante divertido ver como el siempre frío y estoico chico reaccionaria ente el chantaje femenino, tal vez ahora Hiromi no lo usaría pero sin duda alguna esa chica muy pronto descubriría que tenia al mismísimo príncipe de hielo comiendo de su mano… Sin duda alguna las cosas de ahora en adelante serian muy interesantes.
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Una hora y media después de lo acordado Hiromi y Kai bajaron a la sala y a pesar del rostro serio de él parecía bastante cómodo mientras ella lo tomaba del brazo con una sonrisa radiante y los ojos aun un poco enrojecidos por el llanto. A simple vista eran una pareja feliz, y en cierta manera eso legraba a sus amigos y al hombre que observaba desde un rincón oculto a su nieto con una sonrisa diminuta bailando en sus labios.
A pesar de lo que pudiera parecer por su rostro serio su nieto estaba feliz, lo veía en ese brillo que resplandecía en sus ojos grises, el mismo que tenía su hijo hace tanto tiempo cuando anuncio su próxima boda. Después de todo era bueno saber que su nieto en el fondo era la clase de hombre que sus padres siempre quisieron que fuera.
Hace tiempo tenia la obsesión de dominar el mundo sin importar el costo, la rabia por haber perdido a su hijo lo cegó hasta el punto en el que entrego a su nieto sin dudarlo para lograr sus propósitos oscuros, para vengarse de todos aquellos que destruyeron a su familia, ahora que el tiempo adormeció el dolor y las ansias de venganza se daba cuenta del terrible error que cometió cuando dejo a su inocente nieto de 5 años en las manos de Boris.
Ahora no podía volver el tiempo atrás para remediarlo pero podía intentar reparar el daño que había hecho, tal vez debería dejarlo libre de sus obligaciones y dejar que él y esos chicos se encargaran de la administración de su empresa central en Rusia, estaba seguro de que podrían hacerlo, eran inteligentes, astutos y sobre todo despiadados, sin duda alguna el no tener piedad con tus rivales y enemigos es una cualidad en el mundo de los negocios.
En los negocios todo se trata de vencer o ser vencido, cuantas más empresarios te respeten y más empresas tengas bajo tu control más exitoso eres, todo depende de que tanto desees ser el mejor, quien mas agallas e iniciativa tenga es quien no solo sobrevivirá si no que se convertirá en el mejor.
Si alguien estaba calificado para dirigir el imperio empresarial Hiwatari era su nieto.
Cuanto más lo pensaba mejor le parecía la idea. Tenía demasiados años trabajando sin parar para hacer crecer y defender la empresa de su hijo, ahora estaba más que dispuesto a tomarse unas largas vacaciones, tal vez en alguna cálida playa del pacifico rodeado de bellas mujeres mientras que serian su nieto y esos chicos los que se ocuparían de los empleados, de los arrogantes empresarios y de esas ratas traicioneras que con tal de obtener ya fuera dinero o secretos de alguna de las ramas de la empresa en especial en la que se dedicaba al diseño de armamento, estaban dispuestos incluso a matar.
Pero su nieto no estaba solo, tenía amigos que seguramente cuidarían sus espaldas, tenía una hermosa novia que lo amaba y estaría a su lado sin importar nada, sin duda su nieto tendría un cálido hogar al cual regresar en lugar de un frio y solitario departamento lleno de lujos pero carente de alma y calor de hogar. Kai era sin duda un chico afortunado.
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Nunca había sospechado que además de conocer al abuelo de Kai y descubrir que en el fondo ese hombre no era del todo malvado y se preocupaba a su extraña y torcida manera por su nieto ahora además conocería a unas amigas de los chicos.
Estaba realmente sorprendida, había pensado que esos chicos eran demasiado ariscos como para tener amigas y sin embargo las tres espectaculares chicas frente a ella tiraron por la borda su hipótesis.
Spencer las había presentado como Lya, Katia y Sveta, las tres resultaban hermosas cada una a su manera y por un momento se sintió terriblemente incomoda de pie junto a ellas. Sus viejas inseguridades la atacaron pero recordó que era ella de quien estaba enamorado Kai Hiwatari, eso la hacía sentirse mil veces más hermosa.
Lya era una chica delgada de estatura media pero con una figura espectacular que su abrigo no lograba disimular, debajo de su gorro se escapaban mechones de cabello negro largo y lacio que enmarcaban su rostro en forma de corazón, sus ojos eran oscuros, no lograba distinguir si eran castaños o incluso si eran negros rodeados de espesas pestañas oscuras.
Sveta era diminuta, una chica bajita pero hermosa, de ojos azules impactantes, y cabello rizado y rubio que la hacía parecer una muñeca de porcelana, sus rasgos eran delicados, ojos grandes, labios llenos y mejillas rojizas, a pesar de estar cubierta por un abrigo, bufanda y gorro lucia encantadora.
Por otra parte Katia era pelirroja de largo cabello ondulado apenas cubierto por un gorro y con ojos verdes y chispeantes, tan llamativa que podría ser una supermodelo, delgada y alta, de rostro fino, pómulos altos, ojos almendrados y labios finos.
Resultaban tan impactantes que se sintió fuera de lugar de nuevo hasta que Kai le sonrió un poco al decirle que mientras él se ocupaba de algunos asuntos ellas la llevarían de compras y se encontrarían en cuatro horas, le entrego su tarjeta de crédito y se despidió con un rápido beso en los labios que la dejo sonrojada y avergonzada ante las miradas sorprendidas de las tres chicas sobre ella.
Ahora algunos minutos después mientras recorrían los pasillos de un amplio centro comercial estaba más tranquila, ellas le habían sonreído cuando superaron la sorpresa y ahora caminaban charlando alegremente sobre los lugares turísticos de la ciudad, en cuanto vieron una pequeña cafetería entraron y se sentaron cómodamente mirando interrogantes a Hiromi.
—Así que… ¿Sales con Kai?
Miro fijamente a la pelirroja que la miraba curiosa pero sin rastro de hostilidad en sus ojos verdes.
—Si… bueno algo así
Escucho la suave risa de la pequeña rubia y vio la sonrisa de la morena antes de que Katia hablara nuevamente
—Vaya es una sorpresa, te juro que pensamos que ese chico jamás saldría en serio con alguien.
— ¿Lo conoces desde hace mucho tiempo?
— Lo conocí hace unos años cuando me uní como entrenadora de los BladeBreakers, yo era compañera de escuela de Takao
—Así que eres la entrenadora del equipo de Kai además de su novia, eso es genial
— ¿Y ustedes conocen desde hace mucho a los chicos?
—Creo que cerca de cuatro años… Katia tiene dos años saliendo con Bryan y Sveta está a punto de cumplir un año con el pequeñín de Ian
— ¡Lya! Deja de llamarlo pequeñín…
— Tranquila Sveta, sabes que está molesta porque su cubito de hielo aun está en la negación…
— ¿Su cubito de hielo?
— Tala por supuesto
— ¡¿Tala?
—Aun está en la etapa patética de negar que le encanta nuestra Lya
— ¡Cállate Katia!
—Entonces ustedes son las novias de Ian, Bryan y Tala… no me esperaba algo así…
—Lo sé, mi Bryan puede ser muy sádico, sarcástico e incluso cruel pero en el fondo es un chico maravilloso.
—Claro que Ian también es maravilloso pero las muestras de afecto en público no van con él y si debo ser honesta prefiero que sea dulce solo conmigo…
—Tala es un idiota
—Vamos Lya, seguro que pronto se dará cuenta de que son el uno para el otro, sin ofender Hiromi pero si "el príncipe de hielo" sentó cabeza por qué no "el cubito de hielo"
—Katia tiene razón, por cierto Hiromi ¿Tiene mucho tiempo que sales con Kai?
—Es complicado de explicar…
––Vamos Hiromi tenemos tiempo, confía en nosotros ya te consideramos nuestra amiga
––Gracias
––Claro, tu habla mientras nos sirven un poco mas de café
––Todo comenzó el día de mi cumpleaños el mes pasado…
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Esto en definitiva era el infierno, a esas jodidas ratas se les ocurrió que el mejor escondite para la mercancía era una maldita coladera, una húmeda, apestosa y jodida coladera. Perfecto para esas ratas inmundas, seguramente allí se sentían como en casa.
Ahora caminando por los oscuros túneles del alcantarillado de Moscu con los pies empapados en aguas residuales y telarañas en los cabellos era sin duda alguna el infierno, y esperaban que esa maldita caja valiera la pena…
Tenia que valer mucho si Soichirou Hiwatari estaba dispuesto a mandarlos no solo a ellos si no a Kuroki, su perro lame botas, por las ratas que osaron robar el embarque que debía ser entregado hace cuatro días en la mansión.
La caja resulto ser mas pequeña de lo que imaginaron, aun así era transportada cuidadosamente por Spencer y Bryan, mientras que Tala y Kai sujetaban a las dos ratas restantes caminando detrás de Ian que sujetaba la linterna mientras intentaba ignorar el hecho de caminar en aguas de alcantarilla y reprimir las muecas de asco.
Después de salir del apestoso lugar y atar cuidadosamente en la parte de atrás a sus invitados para llevarlos con el viejo, partieron con rumbo a la mansión donde los esperaban. Después de todo ese maldito viejo ya sabia que hacer con ellos, en ese asunto ellos no querían manchar sus manos de sangre además de haber manchado sus ropas con agua de alcantarilla, que el idiota de Kuroki se encargara si decidía a ser brutal en el castigo.
Después de conducir unos minutos y bajar el paquete, dejando cuidadosamente atados a los hombres en el maletero y completamente inconcientes bajo la supervisión de Bryan entraron a la oficina privada de Soichirou con pasos seguros y muecas de hastío en sus rostros, el hombre los miro y sin esperar un segundo se encamino hasta abrir la caja que Tala y Spencer dejaron en el suelo, con ayuda de Kai abrió la tapa y hurgó impaciente entre el plástico burbujas ignorando un montón de estatuillas de apariencia antigua y costosa hasta encontrar lo que buscaba, entonces su rostro se ilumino, tal como un niño la mañana de navidad.
Lo miraron fijamente mientras tomaba entre sus manos una pequeña caja de madera que miro con deleite, la caja en si era una obra de arte, con diminutas flores y ramas doradas por doquier. Resultaba exquisita a la vista. La abrió rápidamente y con la misma velocidad la cerro aun sonriente.
––Bien, ahora que mi tesoro esta aquí tengo una propuesta para ustedes siéntense y escuchen con atención…
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––¿Qué estamos celebrando?
La voz de Katia llamo la atención de los presentes mientras elevaba su copa en señal de brindis
––Que el viejo nos ascendió
La respuesta fue de Bryan mientras chocaba ligeramente su propia copa con la de su novia mientras la miraba a los ojos y una sonrisa torcida adornaba su rostro.
––¿Qué clase de ascenso?
Esta vez fue la voz de Lya la que los obligo a fijar su mirada en la chica, en especial los ojos del pelirrojo que de todos modos estaban prendados de la chica.
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Se encontraban en un parque a unas cuantas calles de distancia del bar donde ahora celebraban efusivamente los rusos. Hiromi lo miraba con la curiosidad brillando en sus ojos castaños mientras que una misteriosa sonrisita ladeada adornaba los labios del oji violeta.
––¿Por qué no entramos con los demás?
––Tengo que contarte algo…
––¿Es algo grave?
––Es importante…
Kai tomo aliento antes de hablar y se armo de valor al ver la radiante sonrisa de ella esperando impaciente por lo que el tenia que decirle.
––Mi abuelo se retira como presidente de la empresa y quiere que sea yo quien lo sustituya…
––Eso es maravilloso Kai, así no tendrás que hacer esos trabajos tan peligrosos…
––Es mas que eso Hiromi… si acepto el puesto mi carrera en el Blade se acabo, este será mi ultimo torneo…
Al escucharlo decir que tendría que dejar el Blade, lo entendió. Dejaría el equipo, volvería con Tala, Spencer, Ian y Bryan. Tomaría su oportunidad de enfrentarse a Takao por última vez y no solo eso, Kai quería ganar. Tener la oportunidad de decidir de una vez quien era el mejor de ellos.
Eran rivales, a pesar de ser amigos siempre habían sido rivales y estaba segura de que los dos estarían felices de tener esa oportunidad, de arreglar cuentas en el plato. Solo esperaba que no afectara su amistad con los chicos y que a pesar de que seguramente Kai se mudara a Rusia no se olvidara de ella.
––Creo que se que quieres decirme, vas a dejar el equipo para volver con Tala y los demás y así enfrentarte de una vez con Takao. Supongo también que ese maravilloso empleo es aquí, en Moscu.
––¿No estas molesta?
Pregunto sorprendido mirándola fijamente, ella era increíble, con Hiromi nunca tenia que hablar demasiado, ella lo entendía mejor que nadie y comprendía sin necesidad de explicar con solo mirarla a los ojos.
––Entiendo que quieres dejar claro de una vez que eres el mejor en el Blade…
––Hablaba de mudarme… de mudarnos, tu y yo…
––¿Quieres que vivamos juntos? ¿No estas jugando conmigo?
––Claro que no estoy jugando… volveríamos a Japón por un tiempo, solo hasta dejarlos listos para estar por su cuenta y para atrapar al psicótico del acosador, después podrías estudiar aquí… viviríamos juntos…
––¿Con tu abuelo?
Kai la miro un segundo y sonrió al ver la cara de espanto de Hiromi ante la idea de convivir con Soichirou, peor aun vivir en el mismo lugar.
––No entres en pánico, compraríamos un departamento o una casa lo que tu prefieras
––Antes de aceptar creo que necesito saber… ¿Qué soy para ti?
La miro a los ojos y vio en las profundidades de sus calidos ojos castaños sus miedos, las dudas y la inseguridad que sentía en ese momento, le hubiera gustado mucho poder hacer una proposición romántica pero esas cosas no son del todo lo suyo, aun así sonrío antes de responder
––Mi novia obviamente
Después simplemente la besó. Y ella le correspondió ampliamente cuando asimilo por completo las palabras de su oji violeta. No pudo evitar que su corazón latiera violentamente al pensar que tal vez las cosas no serian fáciles entre ellos, tendrían peleas, seguramente al estar en Japón estaría aterrada por el acosador y además tendría mucho que explicarle a los chicos sobre el cambio de equipo de Kai… pero estarían juntos y enfrentarían lo que el destino les deparara. No seria fácil pero sin duda alguna valdría la pena.
-X-
Tenía más de tres días buscando al estupido de Takeru sin lograr encontrarlo. Era imposible que un pedazo de idiota como él desapareciera de la faz de la tierra como si nada. Su familia no sabia donde vivía, solo sabía que el mes con mes les mandaba una suma de dinero y les llamaba diciendo que estaba bien y muy ocupado con su trabajo.
¿Trabajo?
¿Esa bolsa de músculos sin cerebro en un trabajo bien pagado y en el extranjero?
Por dios, el mundo debía estar de cabeza si ese gorila inútil tenia un buen trabajo y una bella chica inocente prefería a un bastardo niño rico sin corazón que a un hombre bueno y decente como el.
Su chica debía estar con ese maldito mocoso en esos momentos y sin duda estaría completamente vigilada para evitar que el se acercara, en esos momentos no tenia sentido alguno que viajara hasta Rusia si no sabia donde buscarla.
Tenia que ser cuidadoso, pensar en que hacer antes de encontrar a Takeru, tendría que esconderse muy bien. Esos mocosos tan peligrosos no estaban n la ciudad pero tenían el dinero y los contactos suficientes como para encontrarlo si se descuidaba.
No podía recurrir a una panda de idiotas adictos como las ocasiones anteriores por que esta vez esos chicos estarían de por medio. Tendría que atacar él mismo.
Un golpe rápido y llevarse a Hiromi con él. Sin juegos y sin más estupideces esta vez la tendría aun que tuviera que usar de nueva cuenta su pistola. Disparar de nuevo no sonaba mal, pensó con una sonrisa mientras imaginaba a ese maldito Kai Hiwatari tirado en el suelo en un charco de sangre…
Lo mataría si se entrometía en su camino… después de todo Hiromi lo valía… con tal de que fuera suya la vida de esos mocosos era perfectamente sacrificable… todo por que ella fuera feliz… feliz a su lado desde luego.
=X=
Bueno después de un inusitadamente largo tiempo aquí les dejo el capitulo 13 de este fic. Espero que les guste, trabaje todo lo que pude para que fuera de su agrado.
Tengo que disculparme por tardar tanto pero bueno mi querida laptop, mi fiel amiga y compañera murió recientemente y escribir se me dificulto muchísimo, mi hermano tengo que admitir es un amor cuando quiere y me presta su pc de escritorio pero bueno no es lo mismo tener mi lap a mi disposición y escribir cuando estoy inspirada que cuando mi hermano me puede prestar la suya.
Pero bueno hace una semana mi padre en un acto de bondad inusitado me compro una Notebook nueva! No me lo creía cuando la puso en mis manitas… aun estoy feliz por eso, siendo honesta mi buen animo es lo que logro este edulcorado capitulo.
Espero que ahora que mi notebook nueva me acompaña a todos lados pueda escribir mas rápido y actualizar pero no prometo nada, ya saben ya se acerca la navidad y quiero escribir algunos fic conmemorativos a las fechas.
Por el momento me despido por que mi querida gatita mascota decidió que no le estoy dando la debida atención que requiere debido a estar recuperándose de una fea herida en una pata y no me deja escribir entre tanto maullido y mirada engatusadora…
Espero sus comentarios! De verdad, se que leen cada que veo las estadísticas, pero entiéndanme los comentarios son lo mejor… espero impaciente saber de ustedes, ya saben no tienen que escribir tanto como yo en mis notas pero venga con un "buen trabajo" es mas que suficiente.
