Antes que nada hace mucho que no digo esto:

Los personajes desgraciadamente no son míos y no gano nada económico con esta historia.

Listo cumplido mi deber moral pasemos a los siguiente.

Queridas lectoras y queridos lectores esto es un pequeño regalo de navidad para todos ustedes…

Capitulo 14

-Noticias-

-X-

Max estaba recostado en su cama del hospital, mirando el blanco techo como si fuera el paisaje más maravilloso del mundo, en realidad era lo único que podía ver pues aun no lo daban de alta.

En esos momentos intentaba ignorar las punzadas de dolor que le causaba la enfermera al revisar su costado, no era insoportable pero si bastante molesto por lo que solo esperaba impaciente y resignado que terminaran de hacer la ultima revisión a su herida por ese día.

Aun dolían los puntos de sutura cada vez que reía y a veces cuando respiraba profundamente o hacia algún movimiento repentino, pero los médicos le habían dicho que se estaba recuperando perfectamente. Eso era bueno y estaba satisfecho.

No es que se alegrara de su situación, es decir fue algo traumático y doloroso pero a la vez no fue del todo malo. Ahora tendría una grandiosa cicatriz que presumir con las chicas. Alguna vez cuando era mas pequeño alguien le dijo que las mujeres aman las cicatrices.

Además sus padres lo visitaban todos los días al igual que sus amigos por lo que pasaba poco tiempo solo y aburrido.

Su madre incluso había dejado todo el trabajo en la oficina botado para poder cuidar de el una vez que saliera del hospital y su padre le repetía una y otra vez lo afortunado que había sido y lo orgulloso que estaba de él por haber salvado a su amiga.

Claro que se sentía afortunado. Había sobrevivido casi ileso. Estaba vivo, tenía a su familia a su lado y tenia a sus amigos apoyándolo. Él era afortunado.

Pero no se sentía como un héroe.

No sentía que lo que hizo fuera algo heroico o valiente, es decir no había echo nada mas que entrar en la habitación en el momento adecuado.

Había llegado en el momento perfecto para que a su amiga no le pasara nada. Pero estaba algo confundido, no entendía del todo lo ocurrido.

Ese hombre no parecía un psicópata cuando lo conocieron.

Ese reportero se había comportado muy amable con ellos durante las entrevistas, había sido simpático y hasta cierto punto divertido.

Parecía un buen hombre… pero un buen hombre no apuntaba con un arma a una chica indefensa.

Por que a pesar de su carácter Hiromi es una chica dulce y amable que no lastimaría a nadie.

Ellos la conocen, son sus amigos y la quieren.

Había sido sorprendente entrar y ver el rostro asustado de ella mientras el reportero apuntaba el arma a su rostro. Se había quedado congelado sin saber que hacer.

Ver a su amiga en peligro real y probablemente mortal había sido algo aterrador.

El miedo en los ojos de su amiga en esos instantes fue impactante pero no tanto como el dolor repentino de la bala traspasando su piel y la mirada enloquecida en los ojos verdes del hombre al mirarlo.

Después los gritos de Hiromi llamando a Kai asustada y desesperada y la sensación de sus manos presionando la herida eran lo único que sentía.

Recordaba claramente como ella presionaba fuerte intentando desesperada detener la sangre y su voz asustada disculpándose una y otra vez con él.

Cada detalle de ese momento volvía a su mente cada vez que cerraba los ojos. Aun parecía algo tan increíble, casi sacado de alguna película de acción hollywoodense…

Pero había pasado, la herida punzante en su costado se lo recordaba.

Su amiga Hiromi estaba siendo acosada.

Pero era peor de lo que podría parecer, no era solo un tipo enamorado de ella que le mandaba cartas de amor anónimas, ese sujeto era un desquiciado que labia mandado atacar, que la seguía a todo momento, que le mandaba regalos y que incluso había entrado a su casa.

Si alguien le hubiera dicho que algún día Kai seria el caballero de brillante armadura de Hiromi probablemente nunca lo habría creído, pero ahora sabía que era verdad.

Es decir lo habían visto cuidarla cuando enfermo y defenderla en el torneo de exhibición, no podían negar lo que resultaba obvio.

El capitán después de todo tenía un corazón.

Y si lo que le contaron era verdad ese corazón era ahora de la castaña.

Eso no era lo sorprendente del asunto. Lo impresionante e increíble era que los temidos y odiados Demolition Boy's eran sus amigos. No solo amigos de Kai, que eso no era novedad, todos sabían que Kai y Tala eran amigos desde la infancia pero ambos se trataban con la misma frialdad como si fueran meros conocidos. No lo que le sorprendía era que Hiromi fue tratada como uno más de su grupo, o eso le contó Ray hacia unas horas.

Tal vez su amiga estaría mucho más segura con los rusos. Después de todo hasta el les tenia algo, solo un poco de miedo. Seguramente podrían mantener alejado a ese reportero.

Eso era lo más importante en esos momentos.

La seguridad de ella.

–Todo listo Max, en unos tres días te darán de alta si sigues recuperándote así… ahora duerme y pasare a verte en unas horas…

La voz de la sonriente enfermera lo obligo a mirarla y sonreírle agradecido mientras la veía salir por la puerta y alejarse.

Dormir no le parecía una mala idea, tanto pensar le estaba dejando un dolor de cabeza terrible.

Si, una buena noche de sueño no era mala idea, pensó mientras cerraba los ojos dispuesto a dormir profundamente.

-X-

El clima frío había dejado de ser terrible y ahora era solo una molestia para Hiromi. Si maravilloso abrigo, sus guantes, gorro y bufanda eran calidos. Apenas tenia unos días en Rusia pero poco a poco se fue acostumbrando al clima, a la comida y a la extraña conducta del abuelo de Kai.

No era amable pero tampoco era descortés en ningún momento. Cada mañana bajaba a desayunar con ellos con rostro serio y permanecía en silencio observando atentamente a todos en la mesa para retirarse a su despacho en cuanto terminaba su comida alegando siempre tener mucho trabajo pendiente.

Bryan estaba completamente ausente de la mansión, desde la noche en que fueron a ese bar a celebrar estaba quedándose en el departamento de Katia.

Al parecer esos dos tenían las hormonas descontroladas siempre que estaban juntos. Después de ese tiempo de convivencia le parecía normal verlos besarse en cualquier momento y por las reacciones de los demás lo era.

Spencer le había contado que Katia atendía una tienda de ropa muy popular y que principalmente vendía los diseños de Lya. En cuanto a la administración era Sveta la que llevaba el mando. Las tres eran socias y dueñas del lugar.

Ian salía todos los días por la mañana y regresaba por la tarde, pasaba el día con Sveta. Era obvio que estaban enamorados aun cuando no fueran tan demostrativos con su afecto en público.

Tala era otro asunto. Era muy común verlo sentado en la sala con algún libro en las manos fingiendo leer. En otras ocasiones permanecía mirando fijamente la chimenea encendida con expresión pétrea. Tala era un idiota enamorado. Pero era demasiado necio para reconocerlo.

Spencer se pasaba sus días haciéndole compañía al pelirrojo eh intentando en vano que reconociera sus sentimientos por la chica pero el pelirrojo parecía ser un caso perdido.

Y por ultimo Kai. Su novio, le encantaba decirlo, su novio pasaba cada minuto libre con ella. Habían salido a conocer la ciudad. Salieron de compras y a comer a varios restaurantes solo ellos dos.

Y no podía negar que amaba las miradas de envidia que recibía en la calle cuando las mujeres la veían caminar de su brazo. Se sentía tan bien saber que ese chico era su novio.

Lo se, estaba repitiendo demasiado que era su novio pero… ¿No lo harían ustedes en su lugar?

Kai era maravilloso.

Valiente, inteligente, amable a su manera, atractivo y sobre todo la amaba. Estaba en su derecho de dejar claro que ese chico estaba comprometido.

No podía evitar sonreír como boba cuando el la miraba fijamente y en el fondo de esos ojos violetas veía claramente todo lo que sentía por ella.

Era inevitable derretirse en sus brazos cuando la besaba. No podía controlar el temblor en sus piernas cuando sus manos la acariciaban con lentitud.

No podía evitar, en realidad no quería evitar sentir esas ansias de besarlo cuando veía esa sensual media sonrisa en sus labios.

–Hiromi por favor borra ya esa sonrisa estupida.

Se sonrojo un poco mientras miraba a Lya, se había perdido en sus pensamientos y se olvido de que estaba en una cafetería con sus nuevas amigas mientras los chicos hacían sus cosas.

Ninguna quiso preguntar. No estaban seguras de querer saber si estaban haciendo algo horrible a alguna persona. Todas sabían que esos chicos no eran Ángeles pero tampoco demonios. No eran buenos ni malos. Eran simplemente humanos.

Seres con defectos y virtudes por igual. Todos podían ser tan encantadores con ellas y al mismo tiempo eran capaces de cosas terribles. Chantaje, tortura, peleas y otras cosas en las que preferían no pensar.

Katia más de una vez había curado los nudillos de Bryan. No era ninguna tonta, sabia que esas heridas eran por golpear constantemente a alguien. Lo había visto incluso con heridas obviamente de navajas y además estaban las cicatrices que tenia en el cuerpo.

Líneas abultadas en su espalda donde el látigo había abierto la carne, pequeñas marcas de puntos de sutura y también la marca de una bala en su hombro. Sabia que lo que hacia su novio no era fácil ni legal.

Pero estaba segura de que hasta la fecha no había matado a nadie.

Tenía su propia idea de moral. Tal vez menos definida que la de las demás personas pero sabia que no mataría a alguien. Po otra parte cuando terminaba con sus "encargos" otros hacían el trabajo sucio de ese hombre que gracias al cielo se retiraba por fin de la presidencia.

Sveta estaba en la misma situación. Las cicatrices de Ian estaban en su mayoría en su espalda, finas líneas entrecruzadas de viejos castigos. Lo sabia por que el mismo chico le contó todo.

Desde su entrada en la abadía hasta la manera en la que Boris los traicionó. Podía ver el dolor en sus ojos al recordar su niñez y odiaba con toda su alma a ese maldito hombre que destrozo así la vida de tantos chicos, no solo de sus amigos, pues no solo ellos fueron entrenados allí. Había mas personas en es lugar.

Pero para ella solo importaba su Ian, solo le importaba estar a su lado cuando el pasado ensombrecía sus ojos, solo quería poder estar a su lado y besarlo con cariño para recordarle que eso era su pasado y que en su presente y su futuro ella se encajaría de darle lo que merecía, amor y felicidad.

–Anda Lya no seas amargada, lo que pasa en que la envidia te mata.

Comento con una sonrisita Katia apartando de su mente las preocupaciones por los chicos.

–Claro, tu problema es que tu cubito de hielo no reacciona.

Una sonrisa de diversión adorno los labios de Sveta al pronunciar esas palabras con calma mirado a su amiga suspirar cansinamente

–Tala es un idiota. Definitivamente empiezo a pensar que no le intereso.

De verdad tenia años esperando a que ese idiota se decidiera a hacer algo. No pedía mucho. No quería que le escribiera un maldito poema, tampoco quería una cursi canción o estupidas flores. Carajo con solo un beso le bastaría para ser feliz.

Pero nada.

Ese chico no hacia nada mas que mantener las distancias y si casualmente se tocaban el parecía no sentir nada mientras que ella patéticamente sentía estremecerse por completo.

–Ahora la idota eres tú. Tala esta loco por ti pero es demasiado terco para admitirlo.

Todos lo sabían. El chico estaba loco por ella pero no se atrevía a demostrarlo.

–Esta asustado.

Todas miraron a Hiromi cuando pronuncio esas dos simples palabras y las dejo pensando en que era verdad.

–Estoy de acuerdo. No debe ser fácil cambiar su forma de pensar.

Respondió seriamente Katia mientras bebía un sorbo de su humeante taza de chocolate caliente.

–Es verdad, ten en cuenta su pasado. Su infancia no fue fácil. La de ninguno fue fácil.

Comento a su vez Sveta mirando a Lya con una sonrisa de ánimo.

–Pero Bryan no dudo en estar con Katia. Ian se tomo su tiempo pero acepto sus sentimientos por Sveta y ahora Kai esta con Hiromi… creo que si me hubiera enamorado de Spencer todo seria mas fácil.

Cubrió su rostro con sus manos mientras pensaba en que si así hubiera sido ella no estaría pasando tan malos ratos.

Spencer era atento, amable y sobre todo sabia escuchar. Además era bastante atractivo y si realmente pudiera mandar al diablo lo que sentía por el pelirrojo ya estaría intentando conquistar al grandullón. Venga que el chico tiene su encanto.

–Claro, Spencer es el mas maduro de todos, de seguro el no seria tan idiota como el cubito de hielo para aceptar sus sentimientos… pero así es el amor Lya.

Le respondió Katia con una sonrisa de comprensión en los labios. Si ella misma no estuviera enamorada de ese psicópata pervertido de Bryan su vida seria mucho mas simple pero no podía evitar quererlo con toda su alma.

–Cierto, no eliges de quien enamorarte. Solo te enamoras y ya.

Sveta lo entendía también. Eran compañeras del mismo mal. Enamoradas de esos chicos espeluznantes, como los llamaba su madre.

–Se que no soy la mas apropiada para aconsejarte en esto pero… bueno la verdad es que si Tala no se atreve entonces tu toma la iniciativa. Mira honestamente eso va un poco contra los principios en mi país pero supongo que aquí son más liberales.

Todas miraron a Hiromi sorprendidas. Era algo interesante, Lya nunca había intentado nada más allá de mirada e indirectas pero tal vez algo más drástico funcionaria mejor. Después de todo Tala no era un chico común.

Medidas drásticas en situaciones desesperadas decían por ahí ¿No? Entonces valdría la pena intentarlo.

–Hiromi tiene razón. Si el cubito no lo hace entonces sedúcelo tú.

Sonrío ampliamente mirando el sonrojo de su amiga tiñendo por completo sus mejillas ante la sola idea de hacer algo así.

–Es una excelente idea Lya. Usa tus encantos para derretirlo.

Se contuvo de reía al ver la cara de Lya. Abría y cerraba la boca sin decir nada completamente sonrojada…

–No… no creo que sea capaz de hacerlo.

No. Definitivamente no podría hacerlo. Era imposible que ella pudiera seducir descaradamente así a un chico.

No se sentía capaz de volver loco a nadie y a decir verdad ni siquiera estaba segura de tener "encantos" con los que derretir a ningún hombre.

–Vamos Lya, se valiente.

–Mira nosotros te ayudaremos… ya estoy pensando en algo a prueba de fallas…

No pudo evitar estremecerse al ver la sonrisa en los labios de Katia… no presagiaba nada bueno para ella. Sin duda seria lo más vergonzoso que aria en su vida…

–No se si quiera hacerte caso Katia… me da miedo cuando tramas algo.

–Déjate de tonterías Lya… esto es lo que aremos… primero Hiromi llama a…

Escucho atenta el plan de Katia y a pesar de estar nerviosa y asustada decidió intentarlo.

No podía creer que aria tal cosa pero estaba enamorada. Si con eso lograba que Tala reconociera sus sentimientos entonces valdría la pena.

-X-

El pelirrojo miraba fijamente el desolado paisaje frente a él, miraba atento buscando algo con que distraerse e intentando en vano olvidar por que estaba tan confundido.

Nunca antes lo había estado, siempre había tenido bien claro lo que debía hacer. Lo que tenía que hacer y lo que quería hacer. Al menos antes lo hacia.

Antes el deber, lo correcto y los deseos no se mezclaban en su cabeza.

Debía concentrarse en el trabajo.

Tenia que dejar de pensar en ella cada minuto.

Pero por dios cuanto quería estar a su lado, mirarla, escucharla...

Tenía tiempo intentando analizar sus reacciones, sus emociones y todo lo que provocaba esa chica en él.

Primero no podía concentrarse en nada que no fuera ella.

Cada día se la pasaba pensando en sus ojos, su voz, su pelo… demonios hasta en esa encantadora manía de morder su labio inferior cuando estaba nerviosa.

Incluso en su trabajo estaba distraído, como en esos momentos precisamente en los que no podía concentrarse por mas que lo intentaba.

Estaba fuera de la viaja bodega escuchando los gritos de la rata en turno y también las carcajadas de Bryan. Ese chico podía ser abominablemente cruel. Ante cada sonido de un hueso romperse reía como un niño la mañana de navidad. Era común verlo mirar los ojos del sujeto llenarse de lagrimas y suplicar piedad con una sonrisa brillante disfrutando del dolor y la miseria ajena.

Pero Bryan jamás tendría piedad con esas ratas.

Ninguno de ellos la tendría.

La compasión y la piedad no era algo que practicaran.

Solo se limitarían a sacar la información necesaria y después Kuroki se lo llevaría.

Pensó en ese hombre. Él si era un homicida despiadado. Dispuesto a matar sin que le temblase el pulso ni de sentir remordimientos. Completamente leal al viejo y dispuesto a lo que sea con tal de cumplir con sus ordenes.

Por un segundo sintió algo parecido a la lastima al pensar en lo que ese perro lame botas le aria a la rata… era famoso en los bajos mundos pues una vez que tenia a su presa entre sus manos jamás encontraban el cuerpo.

Lo que hacia o como se deshacía de ellos era un misterio… se decían mil cosas, que si los desmembraba, que los calcinaba o que incluso los derretía en ácidos… aun que realmente nada estaba comprobado y no seria él quien se enfrentara a esa mole de músculos e instintos homicidas mas tiempo del debidamente necesario.

Era mejor vivir con la duda eterna que tener la certeza de cómo ese perro lame botas hacia su trabajo.

Un par de ojos negros se colaron en su pensamiento nuevamente, distrayéndolo de su tren de pensamiento… y se centro en recordar otra vez a la chica.

Podía sentir el aire frío en el rostro pero ni eso lograba calmarlo. Se odiaba a si mismo por no ser capaz de dejar de pensar en Lya. Nunca antes había sentido algo así en toda su vida.

Esas ganas de verla. Esa necesidad de escuchar su voz. De ver sus ojos negros brillando de humor o sus mejillas sonrosadas. Casi le parecía imposible que el pudiera sentí tantas cosas por esa mujer.

Ninguna antes había logrado lo que ella con una mirada… pero no, él no podía estar…

–Díselo.

Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta el momento en el que Kai llego a su lado y al escuchar su voz se sorprendió.

Mas aun al darse cuenta de que adivino en lo que estaba pensando.

–Maldición Hiwatari métete en tus asuntos. Piensa a donde llevaras a tu chica y deja de joderme.

Era inevitable reaccionar así para el pelirrojo, después de todo el no estaba dispuesto a admitir que estaba pensando en ella al menos… no todavía.

–Tala que poco me conoces idiota… en primera me meto en los asuntos que se me antoje y en segunda ya tengo reservaciones en un restaurante para cenar…

La voz burlona de su amigo le dio a entender que no pensaba dejarlo tranquilo por el momento.

–No me interesa.

Intento sonar lo mas irónico posible para alejarlo y así continuar con sus pensamientos solo, pero eso no pareció importare al oji violeta que lo miro burlón antes e hablar de nuevo.

–Te interesa por que vienes también. A las ocho y requiere vestirse formal… espero que uses lo apropiado y no me dejes en ridículo…

Informo con una sonrisita en los labios obviamente satisfecho al ver la cara de sorpresa en el rostro del pelirrojo.

–¿De que carajo hablas Hiwatari? Yo no iré a ningún lado con ustedes.

No pensaba pasar la tarde viendo las miradas melosas de esos dos.

–Iras y acompañaras a Lya.

¿Lya?

¿Qué tenia que ver Lya con una cita de ese par?

Ninguno había comentado nada sobre salir a cenar y menos aun sobre una "Cita múltiple".

–No

–Bien, no vayas y le diré a Spencer. De seguro el tendrá los modales suficientes para no dejar plantada a una chica, una que además es su amiga…

¿Desde cuando ese idiota aprendió a manipular así a las personas?

No quería ir.

No quería pasarse una noche sin saber que decirle a Lya.

No quería ser el mismo idiota de siempre con ella pero al verla las palabras no acudían a su boca y para evitar el ridículo intentaba comportarse lo mas frío y distante posible.

Resultaba patético.

Se sentía tan estupido cuando los malditos celos lo traicionaban al verla con cualquier chico, incluso si era Spencer no podía evitar sentir una rabia inmensa.

–Kai… basta ya. No quiero verla.

No estaba dispuesto a ceder… intento dejar la suficiente suplica en su voz para que el otro chico lo notara

–¿Por qué?

Pero no, Kai no le dejaría las cosas fáciles. Lo obligaría a decirle todo y después seguramente se burlaría de él en su cara.

–Me confunde.

Rogó mentalmente por que eso bastara y el interrogatorio parara.

–Explícate

¡Al diablo con Kai!

¡Al diablo con el orgullo!

¡Al diablo con las apariencias!

¡Al diablo con él mismo!

–Me gusta mirarla. Me mata verla sonreír con otros chicos. Me enfurece verla charlar con el grandullón… La miro como un perfecto idiota cuando sonríe y me muero de ganas de besarla… ¡Carajo Hiwatari! ¿Esas explicaciones te bastan?

Kai miro a su amigo sonriente. Por fin lo había reconocido al menos para si mismo. Eso era el primer paso del plan de Katia y si todo salía bien esa misma noche ese pelirrojo caería en las garras de Lya… y el obtendría la recompensa que Hiromi prometió por ayudarles en ese plan del que le hablo hacia apenas unos minutos…

¿Quién diría que esa chica descubriría tan rápido que era incapaz de negarle algo?

–Estas enamorado.

Vio la cara de miedo y sorpresa de Tala y quiso reír al recordar un momento así, a la inversa, apenas unos días atrás en la sala de su departamento en Tokio… ironías de la vida.

–No

Lo negó con toda la firmeza que fue capaz pero su mirada contradijo la frialdad de sus palabras.

–Deja de ser un idiota y acéptalo. No es tan malo.

Comento con una sonrisa encogiéndose de hombros el oji-violeta.

–Estar con Tachibana te puso tan jodidamente entrometido.

No pudo evitar reír sarcástico al escuchar su voz ofendida.

–Te regreso el favor compañero.

Sin duda la vida tenía un curioso sentido del humor.

–No quiero ir…

Su voz se transformo en un mormullo bajo pero aun así lo escucho.

–Pero iras.

Confirmo confiadamente mirando a su cabizbajo amigo fijamente sin borrar su maliciosa sonrisita ni un segundo.

–Iré.

Murmuro molesto el pelirrojo antes de entrar furioso de nuevo a la bodega dispuesto a liberar frustraciones con esa escoria un rato antes de irse.

¿Qué mejor terapia que patear un rato a esa miserable y patética rata?

Sonrío un poco al escuchar sus gritos suplicando piedad y se sintió el mismo Tala seguro y sádico de antes y no el manojo de nervios en que esa chica lo trasformaba.

-X-

Por fin después de meses encerrada en ese horrible pueblo alejado de la civilización podría volver a su amado departamento.

Extrañaba esas pequeñas cosas que daba por sentadas. El agua caliente, la lavandería del edificio, su amado auto, su maquillaje y su ropa "citadina" como le llamaban sus abuelos. Su computadora y su teléfono celular.

Por dios que dos meses en ese 'paradisiaco refugio contra la vida ajetreada y el smog" como su abuelo amaba llamarlo era un infierno en lugar del paraíso para una chica como ella.

Era un joven sociable y extrovertida que amaba salir a bailar, al cine, a comer en restaurantes y el increíble mundo lleno de delicias en el que se transformaban las ciudades en la puesta del sol.

Pasar sus días en medio de una monótona vida de "campesinos" era algo que odiaba con su alma pero también era cierto que amaba a su familia y ella era de las personas que daban todo por amor.

Si por el amor a sus abuelos debía estar en ese pueblo rodeada de estupidos chicos con olor a estiércol y heno coqueteándole descaradamente a pesar de mirarlos con frialdad y dejándoles claro que primero se arrancaría su hermoso cabello antes que salir con alguno de ellos, entonces lo aria, pasaría sus vacaciones en su bella pero aburrida casa.

Un tiempo por lo menos por que si se excedía entonces seguramente enloquecería, aun que Hiromi solía decirle que ya estaba loca y entonces no habría mucha diferencia pero dos meses eran suficientes alejada de la ciudad y la diversión.

Sonrío ampliamente al pensar que pronto volvería a Japón y a su maravilloso y amado departamento en Tokio. Antes que otra cosa visitaría a Hiromi.

Después de todo no pudo pasar su cumpleaños con ella por estar en ese pueblo de vacaciones con sus abuelos para celebrar el aniversario numero treintinueve de bodas con ellos y debía compensarla de alguna manera.

Una buena noche de fiesta y alcohol era lo que su amiga necesitaba.

Alejarse de ese zoperutano de Takao Kinomiya era justamente lo que debía necesitar desesperadamente.

Pero su amiga era necia, en los dos años que tenia de conocerla le había dicho mil veces que no debía permitir que esos amigos suyos la trataran así pero siempre se negaba a escucharla. Era una terca.

Ella era arte del equipo no su porrista, ni su cocinera y mucho menos el tapete del idiota de Takao para que le gritara cuando le diera su gana solo por que su ego fuera mas grande que una casa y sintiera que por ser uno de los campeones mundiales debían rendirle pleitesía.

Pero de ahora en adelante no permitiría que ese chico le gritara a su amiga. En esos meses se dio cuenta de que sin imaginarlo Hiromi Tachibana paso de ser su compañera de clases a su mejor amiga.

Estaba para ella cuando la necesitaba.

La ayudaba en las clases cuando no entendía algo. La acompañaba de compras y no se enojaba con ella cuando la llamaba en la madrugada llorando por que algún chico le había insultado por romper con el o por que era su corazón el que estaba roto por un amor no correspondido y la consolaba o aconsejaba pacientemente.

La castaña sin duda alguna era una buena chica.

Y no seria una buena amiga si no la ayudara en todo lo posible y lo primero en su lista era decirle unas cuantas verdades a ese niñato malcriado… y talvez a los demás unas pocas más y después disculparse por no poder contactarla en esos dos largos meses.

-X-

Miro fijamente la cucaracha que recorría la pared frente a él. Estaba molesto y asqueado a partes iguales. Encerrado en ese mugriento hotel de quinta clase escondiéndose de esos malditos chiquillos.

No podía ir a su casa, seria demasiado arriesgado y tampoco podía acercarse a la de sus padres pues estaban vigiladas.

Seguramente su trabajo ya estaba perdido a esas alturas, con tantos días sin aparecerse por allí su jefe gustosamente le habría dado el mando de su sección a otro.

Pero eso no era importante. Se mantendría escondido. Tenia que ocultarse en ese asqueroso cuchitril hasta que su chica volviera al país. Después idearía algún plan para acercarse a ella. Pero no recurriría a terceros. No pensaba buscar más pandilleros ni entrometerse más en los bajos mundos. No era un idiota. Si lo hacia y lo atrapaban su sentencia seria peor.

Tenia que hacerlo por si mismo. Encontrar la manera de llegar a su linda chica y después llevarla consigo a algún lugar lejano donde no pudieran encontrarlos.

Buscar a Takeru había sido una perdida de tiempo hasta el momento. Era increíble lo difícil que era contactarlo. Mandaba dinero por transferencias bancarias a su familia. Era él quien los llamaba y nunca decía donde estaba.

Tal pareciera que realmente tenía un trabajo importante. Tal vez incluso algo ilegal tomando en cuenta todas esas precauciones para evitar ser encontrado… y de ser el caso le seria de mucha ayuda para conseguir sus planes.

Solo esperaba que aun le agradeciera lo suficiente por ayudar a su familia a pagar sus deudas con ese viejo usurero hacia años como para ayudarle a acercarse a su chica y escapar ileso.

Tendría que seguirlo buscando y si no lo encontraba antes de que ella volviera pensaría en algo que hacer por si mismo.

Solo tenia que ser paciente y aguantar en ese horrendo hotel de quinta hasta verla de nuevo. Paciencia y astucia era lo que mas necesitaría. Pero la tendría a su lado sin importar si tenía que matar.

Rió a carcajadas al pensar que de todas maneras mataría a ese chico Hiwatari… lo dejaría en un charco de sangre con una bala en el corazón. Solo así ese mocoso pagaría por todo el dolor que le causaba al alejarlo del amor de su vida.

Lo mataría y todo terminaría.

Hiromi vería la verdad, que estaba dispuesto a todo por ella y que era el hombre de su vida. Estarían juntos y serian felices sin ese estorbo en el camino.

-X-

Estamos a casi nada de ser navidad y decidí esforzarme extra para regalarles un capitulo antes del 24 de diciembre. Y pues aquí esta. Hey Sofía cumplí! Capitulo antes de terminar el 2010!

Espero que les gustara. Este es un capitulo de transición. Como ven Max entra en escena ya casi recuperado. El acosador comienza a planear su siguiente paso y espero que noten la locura que inunda al personaje en estos momentos. Hiromi tiene nuevas amigas y charlas de chicas.

Tala esta a punto de caer en las redes de una chica… pero dudo que a Tala le moleste. En el próximo capitulo veremos mas de Lya y Tala y conocerán al nuevo personaje que debuto en este capitulo.

Les había comentado que duraría algo así como cinco capítulos más pero tal vez dedique capítulos a cada uno de los rusos y sus novias y a Ray y Mariah por lo que el fic podría alargarse un poco más.

Quería centrarme solo en Hiromi y Kai al principio pero por alguna razón la manera de ser de mis personajes me hace querer darles algo mas de vida y tiempo para que ustedes comprendan mas a los DB's y también dedica algunos momentos románticos a Ray.

En fin me despido agradeciendo las alertas de autor, las veces que agregan la historia a favoritos y también a todos los que leen sin dejar comentarios…

Pero de verdad espero que les gustara y que ahora si ¡me regalen muchos comentarios!

De nuevo solo puedo decir

¡Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo!