Capitulo 15

-De Ángeles, Celos y Pasiones-

-X-

Se miro en el espejo y suspiro cansinamente. Estaba ridículamente nervioso, se había puesto un traje negro. Odiaba usar trajes, lo hacia lucir como un maldito oficinista.

Carajo estaba acostumbrado a usar ropa cómoda, jeans, playeras oscuras y calzado deportivo, en fin ropa que le permitiera moverse libremente detrás de esas ratas y en la que las manchas de sangre no resaltaran cuando terminaban heridos.

Obviamente ellos no eran súper soldados ni nada parecido. Si bien estaban entrenados en diferentes tácticas de combate dentro y fuera de la arena de Blade muchas veces terminaban terriblemente lastimados.

Más de una vez terminaron con profundos cortes provocados por cuchillos y en una ocasión el mismo casi fue partido a la mitad por una vieja espada cuando intentaron robar un objeto que el viejo quería de la casa de un excéntrico coleccionista de armas.

Spencer, Bryan y el mismo ya habían sido heridos de bala mas de una vez. Gracias a la suerte, a dios o al mismo diablo aun estaban vivos.

Miro de nuevo su reflejo. Se sentía tan estupido. Su cabello rojo y alborotado contrastaba tremendamente con la tela oscura. No quería ir y hacer el ridículo ante Lya.

Demonios que él no era como Kai. No tenía los modales refinados de ese idiota, no tenía ni una jodida idea de cómo tratar a una chica, el caballero, el amable y educado de ellos siempre fue Kai.

Había estado observando como trataba a Tachibana. Sabía que tenía que tratar así a Lya.

Bajar del auto y abrir la puerta para ella. Abrir la puerta y dejarla pasar primero. Acercarle la silla. Ofrecerle su brazo mientras caminaban juntos. Hablarle en voz calmada y educada… Joder ser un caballero era lo que tenía que fingir ser si quería conquistar a Lya.

Pero se sentía absolutamente ridículo… después de todo ella no perdería una mano por abrir ella misma las puertas. No la mataría ser ella quien tomara la iniciativa y tomara su mano. No le afectaba en absoluto que hablara normalmente con ella… con las malas palabras y agrias expresiones irónicas incluidas.

Después de tantos años de conocerse no sentía que fuera necesario fingir ser algo que la misma Lya sabia que no era.

Tala nunca había sido uno de esos chicos caballerosos y educados con las mujeres. Él era frío, arisco y sarcástico y todas las mujeres que en el pasado pasaron por su cama lo sabían y lo aceptaban de esa manera sin hacerse falsas esperanzas ni soñando con que cambiaria su trato solo por una noche de sexo.

Estaban concientes de que el no era de los idiotas que regalan flores y bombones. Que no les diría ridículas palabras de amor al oído y que solo le interesaba acostarse con ellas… todas sabían que quería sexo no amor eterno.

Pero ella es diferente… no es solo sexo ¿Verdad?

De nuevo esa molesta vocecita en su cabeza recordándole que Lya era especial. No buscaba meterla esa noche a su cama y después echarla la mañana siguiente. Lya no era la clase de mujer que aceptaría sexo casual y sin ataduras.

Estaba conciente de que por primera vez quería sentir lo que era besarla lentamente. Probar el sabor de sus labios y ver si su piel era tan suave como parecía… quería pasar no solo esa noche con ella, quería sexo si, pero esta vez deseaba algo mas que el cuerpo de esa mujer, quería despertar a su lado la mañana siguiente y ver su sonrisa. Quería abrazarla aun desnudos y quedarse así, simplemente disfrutando de tenerla cerca.

Quería que vivieran juntos, dormir con ella cada noche y despertar a su lado, pero sobre todo deseaba saber que ningún bastardo la tocaría nunca mas después de que el la tocara. Quería que fuera su compañera de vida, su mujer, su amiga y su amante. Pero después de tanto tiempo de amistad tal vez ella no sintiera nada por el en el plano romántico.

Tal vez no estaba interesada en ser mas que amigos y de ser así no soportaría que lo rechazara.

¡Demonios!

¿Desde cuando era tan jodidamente inseguro?

-X-

Kai y Tala estaban en camino al departamento de Lya donde ella y Hiromi estaban esperándolos. Ambos estaban nerviosos pero por motivos diferentes.

El pelirrojo aun luchaba con los nervios y la inseguridad que lo estaban atormentando ante la idea de hacer el ridículo o en el peor de los casos ser rechazado. El oji violeta simplemente se encontraba ansioso por ver a su novia.

Al llegar al edificio ambos bajaron del auto en silencio hasta que el pelirrojo hablo nerviosamente jugando con su corbata

–No puedo… Me largo de aquí.

Intento volver al auto pero Kai lo sujeto del brazo con fuerza impidiendo la huida del pelirrojo y hablando con un tono irritado.

–Carajo Ivanov esto no es un juego. Sabes que estas enamorado como un idiota y no intentes negarlo.

Evito mirar los ojos de su amigo y fijo su mirada en la puerta ahora cerrada del edificio de departamentos donde vivían las chicas.

–Yo no soy como tu

Kai lo soltó y trato de no golpear al chico hasta que usara su cabeza pelirroja para algo más que pensar estupideces y sandeces.

–Lya no espera que seas como yo, si quisiera eso habría intentado salir conmigo en lugar de perder su tiempo contigo.

Miro a Kai fijamente incrédulo. ¿Lya estaba interesada en él realmente?

–Dices que a ella…

Intento preguntar y confirmar sus pensamientos pero Kai lo miro molesto y burlón logrando que dejara de hablar.

–Sabes Ivanov no pensé que fueras tan idiota como para no notarlo.

Cada palabra del chico destilaba burla provocando que el pelirrojo lo mirara iracundo y murmura con fastidio una sola palabra.

–Basta.

Ante la mirada violeta de su amigo comenzó a caminar hasta el departamento de la chica intentando ocultar el ligero pero delatador sonrojo en su pálida piel al pensar que tenía una clara oportunidad de tener a esa chica

–Vamos cambia esa cara que nos están esperando.

Comento sonriente Kai mientras ambos subían las escaleras, el pelirrojo se detuvo unos pasos antes de llegar al departamento y trato de ocultar sus emociones bajo una mueca de serenidad.

Mientras que Kai camino con seguridad y elegancia hasta la puerta ante la mirada envenenada de Tala quien en esos momentos envidiaba con todo su ser la sangre fría del otro chico.

Escucho los pasos lentos de alguna de las chicas y su corazón se detuvo al ver la puerta abierta y los ojos negros de Lya mirándolo con alivio.

Permaneció un largo minuto mirando sus ojos antes de recorrer con su mirada su cabello negro caer en rizos desordenados, evito mirar sus ojos por segunda vez para no perderse en ellos y fijo sin poder evitarlo su mirada en sus labios que esa noche lucían un color rosado…

Sin poder controlarse su corazón comenzó a latir desbocado al ver el vestido blanco que usaba esa noche.

Joder que no es posible que una mujer pueda lucir tan inocente y provocadora al mismo tiempo.

La tela blanca se ajustaba a su silueta hasta sus caderas acentuando cada una de sus curvas con tanto detalle que Tala estaba sin aliento y los volantes de tul de la falda llegaban hasta sus rodillas acariciando suavemente sus piernas… continuo bajando la mirada lentamente hasta sus pies enfundados en unos zapatos color plata de tacón imposiblemente alto… un ángel de perdición definitivamente…

Escucho la suave risa de Lya y se dio cuenta que Kai había comentado algo sobre su ropa, lo miro con todo el veneno que fue capaz al escuchar como ella respondía risueña

–Gracias, tu también luces muy bien… Hiromi se va a quedar boquiabierta en cuanto te vea…

–No te quejes Lya… Tala también luce muy bien con ese traje…

Esta vez fue el turno de Kai de mirar sorprendido a la mujer que apareció frente a el.

Sonriente miro sus ojos castaños rodeados de largas pestañas negras y con delicadeza tomo su mano besando su palma lentamente logrando que las mejillas de la chica se sonrojaran profundamente.

Paseo su mirada descaradamente por su vestido negro de seda que se ajustaba perfectamente a su pecho y cintura, tenía finos tirantes y su cabello castaño caía en una coleta baja al lado izquierdo de su cuello y la falda recta hasta unos centímetros mas arriba de la rodilla dejaba ver sus piernas largas que lucían aun mejor gracias a sus zapatos negros con tacones altos.

–Me encanta tu vestido… estas espectacular esta noche.

– ¿De verdad te gusta?

Kai sonrío malignamente antes de murmurar en su oído lentamente con total desfachatez

–Me encanta… espero que sea fácil de quitar Hiromi…

El sonrojo en las mejillas de la chica se incremento antes de golpearlo ligeramente con su diminuto bolso de mano ante la risa de Lya y la sonrisa burlona de Tala.

Después de cerrar la puerta y que ambas se colocaran sus abrigos Kai le ofreció su brazo a Hiromi quien encantada lo tomo y bajaron juntos las escaleras con una sonrisa cómplice en los labios dejando prudente distancia para que el pelirrojo se armara de valor y hablara con la chica.

–Lya… te vez muy… ummm...… linda…

Lya sonrío ampliamente, Tala era tan torpe en esas situaciones, ¿Linda? ¿Qué era un conejo o un gatito? Incluso Kai la había llamado hermosa… aun que claro, entre Kai y Tala había un mar de diferencia.

Kai era un caballero, elegante y galante con las mujeres. De modales corteses y sin embargo con un aura de peligro acompañada de andares confiados y orgullosos. Era la clase de hombre que atraía miradas por igual al entrar en un gran salón lleno de la alta sociedad o en uno de los bares que acostumbraban visitar.

Tala por su lado era un chico de apariencia más salvaje, desde su indomable cabello rojo, sus penetrantes y fríos ojos azules, hasta su cuerpo alto y musculoso. Tala siempre había sido la clase de chico de apariencia peligrosa que enloquece a las mujeres, con andares sigilosos y llenos de confianza en si mismo.

Y al menos para ella su fría actitud y su porte confiado resultaban sexys y atrayentes.

Pero a pesar de eso era un bobo en cuanto a chicas, ella no quería ser llamada linda. En un principio creyó que el plan de Katia era una locura pero después de ver lo nervioso que estaba esa noche se dio cuenta de que realmente podía seducirlo. Además como dijo Hiromi no tenia nada que perder y en cambio si mucho que ganar.

Así que le dejaría claro que ella no era una linda muñequita si no una mujer segura y sexy dispuesta a tomar el control. Sonrío coqueta antes de tomar su mano y enlazar sus dedos con los suyos.

Las palabras de Katia resonaron en su mente en ese momento y solo actúo sin pensar mucho en lo que estaba haciendo.

No tengas miedo de ser tu quien tome la iniciativa si vez que el no da el primer paso…

Tala se estremeció al sentir su tacto… su mano estaba calida y envío un extraño cosquilleo hasta su espalda con solo ese pequeño contacto… sonrío un poco al pensar en que esa noche no seria tan mala.

Mantuvo la puerta del coche abierta para ella intentando no dejar ver su impaciencia y subió detrás de ella manteniendo su fachada serena mientras veía la sonrisa mordaz en los labios de su supuesto amigo, y decía supuesto por que un amigo no somete a otro a tal tortura por simple diversión.

Sin darse cuenta los cuatro se enfrascaron en una animada charla, hablaban sobre lo que harían una vez que Hiromi se mudara al país con Kai, de su inminente victoria en el próximo campeonato y de las maravillosas noticias sobre sus nuevos empleos.

Recuérdale que eres la misma Lya que conoce y que no tiene que mostrarse diferente…

Todo el camino al restaurante gracias a la animada charla y a las palabras de la chica Tala se relajo, recordó que Lya no era una chica mas, era su amiga desde hacia años. Una amiga que lo entendía y que lo conocía a la perfección.

En ese momento entendió las palabras de Kai. Lya estaba interesada en él, ella lo conocía con todos sus defectos y aun así lo prefería sobre los otros.

-X-

El restaurante era impresionante. Hiromi miraba sorprendida el patio de mármol blanco através del que caminaban hasta uno de los varios comedores decorados con tanta opulencia que le recordaban las imágenes de los libros de historia de las extravagantes y ostentosas moradas de los zares del imperialismo ruso.

Todo recubierto de oro e impolutos manteles blancos, detalles obviamente pintados a mano, sillas de apariencia antigua y finas vajillas completaban el ambiente que los músicos vestidos con pelucas y trajes renacentistas creaban.

Un camarero vestido de igual manera los condujo sonriente hasta una mesa apartada desde donde podían ver el lugar lleno de personas y a la vez tener un poco de intimidad.

Kai al ver que Tala no tenia intención alguna de al menos fingir caballerosidad y modales le ofreció una silla a cada una de las chicas antes de el mismo tomar asiento junto a su novia y sonreírle un poco a Lya para darle ánimos y evitar que saliera corriendo en ese momento.

El camarero discretamente rellenaba sus copas de vino blanco y dejaba sus menús mientras ellos conversaban tranquilamente.

–Hiromi, ¿Realmente estas segura de mudarte aquí?

La castaña miro un segundo los ojos violetas de su novio antes de sonreírle a Lya y responder serenamente.

–Lo estoy. Estoy enamorada de Kai y se que el me quiere también, al principio dude un segundo por que dejar todo lo que conozco no será fácil y probablemente los chicos se molestaran mucho cuando lo sepan…

La sonrisa de la castaña se transformo en un suspiro melancólico antes de que el pelirrojo la interrumpiera comentando mordaz

–Esos idiotas armaran un escándalo, seguramente pensaran que nosotros te lavamos el cerebro para obligarte.

–Takao armara un escándalo seguramente, pero no estoy dispuesta a dejar ir mi felicidad ni siquiera por mis amigos. Si eso es ser egoísta pues entonces lo seré.

Los ojos castaños de ella brillaban con decisión y con la convicción de que estaba haciendo lo correcto en esos momentos. No podía perder al amor de su vida ahora que lo encontró.

En Japón si bien tenía a sus amigos, ellos tenían una vida aparte de ella y no la necesitaban. No tenia una familia a la que le doliera abandonar, después de todo ellos le dieron la espalda antes. Ahora le tocaba ser feliz.

Y como una ventaja pondría miles de kilómetros de distancia entre ella y su pasado, eso le ayudaría a comenzar de nuevo y ser feliz.

–No creo que luchar por lo que deseas sea egoísmo Hiromi, creo que es mejor intentarlo que dejar pasar una oportunidad solo por cobardía.

Las palabras de Lya resonaron en los oídos del pelirrojo al darse cuenta de que eso era exactamente lo que el estaba haciendo.

Tenía miedo de enfrentar sus propios sentimientos y de fracasar. Él no era un cobarde pero aun no estaba listo para enfrentar sus emociones como los demás habían hecho.

–Pero las cosas no siempre son tan fáciles.

Lya lo miro a los ojos mientras hablaba al principio para después mirar a Hiromi con una sonrisa calida.

–Vamos Tala, todo es posible si lo quieres de verdad. Además Hiromi, ahora también tienes aquí tres nuevas amigas que están para ayudarte.

–Tienes razón. Podré incluso terminar aquí la universidad. Pero extrañare a Hikari.

Sonrío con tristeza al pensar en su amiga. La extrañaría mucho…

– ¿Quién es Hikari?

Pregunto Lya al ver la mirada triste de la castaña.

–Ella es mi única amiga en Japón. Esta un poco loca pero es muy buena amiga conmigo.

Tenía poco de conocerla pero realmente siempre había sido amable con ella. Le llamaba solo para saludar, la acompañaba en sus eternos viajes de compras donde visita cada tienda del distrito comercial solo para comprar unos zapatos o alguna prenda de ropa.

Pasaban horas estudiando antes de los exámenes y siempre le ayudaba a levantar su ánimo después de algún pleito particularmente ofensivo con Takao describiéndole con lujo de detalles miles de torturas imaginarias que podría aplicarle al chico.

–Es esa chica rubia que te sacaba de los entrenamientos a todas horas ¿No?

Kai la recordaba, era una chica rubia y alta que llegaba sonriente y arrastraba a Hiromi sin decir nada en medio de los entrenamientos o que llamaba a la castaña a su celular y de pronto Hiromi se disculpaba y se marchaba corriendo. Aun que nunca se había tomado la molestia de decirles siquiera su nombre o disculparse por llevarse a su castaña, bueno entonces no era precisamente suya.

–Si es ella. Varias veces intente que se presentara con ustedes pero siempre me responde que si tiene frente a ella a Takao lo golpeara sin dudarlo.

Tala sonrío un poco al escuchar el tono divertido con que la castaña hablaba de su amiga y comento burlón al escuchar que esa tal Hikari parecía odiar al idiota de gorra casi tanto como él mismo.

–Una mujer inteligente entonces.

–Probablemente se morirá de un infarto cuando le cuente todo lo que a pasado.

La voz de la castaña sonó un poco preocupada y Lya pregunto curiosa

– ¿No sabe nada?

–No, hace dos meses se fue a pasar las vacaciones con sus abuelos, ellos odian la tecnología y cuando ella va de visita le prohíben incluso el celular. Debe llegar en unos días más a Japón.

Respondió Hiromi con una sonrisa al imaginar la cara de su amiga, estaría completamente desesperada por estar incomunicada. Después de todo era una chica sociable a la que le encanta hablar y salir a divertirse.

Fiestas, bares, discotecas o simplemente citas con chicos eran el pan de cada día de su rubia amiga. Era alegre, bonita y popular. Un poco vanidosa e impulsiva pero muy buena persona.

–Me encantaría conocerla

–Tal vez la convenza de visitarme algún día.

–Seria estupendo, después de todo, soy la única soltera del grupo… tal vez podríamos salir y conquistar chicos…

Déjale claro que no lo esperaras toda la vida… que vea que te puede perder…

La voz de Lya fue alegre y despreocupada mientras hablaba pero sus palabras molestaron profundamente a Tala.

Después de todo, no es un idiota, entendió el mensaje. Si el no estaba dispuesto a hacer su movimiento ella no lo esperaría eternamente y continuaría con su vida.

– ¿Ordenamos?

Intento sonar casual pero su voz sonó irritada al hablar y Kai sonrío al ver que el pelirrojo había entendido la indirecta.

–Bien.

Respondió Lya mirando usando el menú para ocultar su sonrisa de satisfacción ante el tono molesto del pelirrojo.

La cena continuo tranquilamente a partir de ese momento. Charlaron un poco mas pero el pelirrojo evitaba por completo cualquier tema que incluyera a Lya saliendo con alguien o siquiera pensando en salir con alguien.

Kai y Hiromi sonreían satisfechos. El pelirrojo estaba a punto de caer en la trampa, ahora solo hacia falta que Lya continuara sonriéndole coqueta, que lo mirara de reojo y si eran afortunados para el final de la noche Tala se rendiría ante los encantos de esa chica con rostro de ángel.

-X-

Las luces, la música, las personas y el alcohol siempre le gustaron desde que dejo esa abadía mugrienta, le ayudaba a distraerse de los recuerdos, de las dudas, de los sentimientos amargos y de soledad que sentía, esa noche sin embargo no le resultaban agradables y no lograban distraerlo lo suficiente. Aun así permaneció sentado en ese bar pues no tenía otro lugar a donde ir esa noche.

Miro la botella medio vacía de vodca frente a él con hastío sin decidirse a emborracharse totalmente o acercarse a la chica pelirroja que lo miraba coqueta desde el otro lado de la barra, tomo un trago mas antes de perderse de nuevo en sus pensamientos ignorando momentáneamente a la pelirroja.

Estaba solo esa noche por que todos sus "amigos" estaban ocupados con sus novias. En ese momento maldecía el momento en que los idiotas descubrieron que tenían hormonas y las mujeres comenzaron ser parte de su rutina nocturna. Ir a un bar, beber, separarse y buscar alguna chica que llevar hasta la cama más próxima.

Todo eso era algo que el podía manejar, una relación sin embargo le parecía imposible. Dudaba encontrar a una mujer con el suficiente valor de amar a alguien como el. En el pasado todos pensaban igual por lo que se dedicaron a pasar los días trabajando, las tardes en bares y cada noche con una chica anónima diferente.

Pero cuando conocieron a Lya, Katia y Sveta las cosas fueron diferentes. Ellas eran diferentes de todas esas chicas superficiales que estaban atraídas por el peligro, el dinero o el atractivo de Tala y Kai. Esas tres chicas se ganaron el respeto de cada uno de ellos demostrándoles que su apariencia, dinero o falta de modales les daba igual después de conocerlos realmente y aun así permanecer a su lado como amigas incondicionales.

A decir verdad en un principio pensaron que eran simples pandilleros e incluso llamaron a la policía la primera vez que se vieron. Una noche mientras buscaban a una escurridiza rata por unas callejuelas oscuras lo encontraron molestando a tres bellísimas chicas.

Bryan sin pensar las defendió con la esperanza de llevarse a alguna a la cama, ellas se marcharon corriendo en ese momento, Spencer imagino que sintieron miedo al verlos, pero no se dedico a pensar mucho en ellas, se concentro en la sucia rata pervertida que escapaba a un oscuro callejón. Al verlo temblar y correr pensó que era como los demás y que se rendiría muerto de miedo.

Confiados lo siguieron hasta el callejón, no llevaban armas pero la superioridad numérica era algo con lo que contaban. En aquella época confiaban ciegamente en sus habilidades y sangre fría, actuaban precipitadamente basados solo en la fuerza sin tomar las mínimas precauciones.

Para su desgracia el destino se encargo esa noche de recordarles duramente que no eran perfectos y mucho menos invencibles, ese descuido causado por su soberbia lo pagaron caro.

La rata no estaba sola. Y mucho menos desarmada. Esa noche terminaron con heridas causadas por navajas y más de un hueso roto. Estaban desarmados y rodeados de tipos con la clara intención de matarlos, ahora estarían muertos de no ser por que esas chicas llamaron a la policía.

Irónicamente no lo hicieron por ellos. Ellas pensaron que eran peligrosos. Llamaron a la policía pensando que la rata estaba en peligro, así que al llegar y encontrarlos heridos y maldiciendo a gritos, en cuanto idioma conocían, pateando los cuerpos inconcientes de los tres idiotas que lograron atrapar entre ellos la rata pervertida, antes de que el sonido de las sirenas los ahuyentaran, sus bonitos rostros se llenaron de sorpresa, confusión y espanto.

Varias horas después de haber sido llevados al hospital, curados y de que el viejo hiciera acto de presencia sumamente preocupado por que su querido nieto estaba herido y acusado injustamente de atacar a tres delincuentes, esas chicas se acercaron a ellos en la habitación donde permanecían acostados, con mala cara y escasamente vestidos con ridículas batas color azul cielo, esperando a que el abuelo de Kai terminara su actuación melodramática.

Katia de inmediato rompió el silencio tenso con un brusco agradecimiento al que se sentían obligadas después de que el jefe de policía les informara que las habían salvado de una pandilla de violadores y que resultaron heridos por protegerlas.

Eso obviamente delante de todo el personal de turno en el hospital y de los dos policías a los que ellas interceptaron diciendo que un "pobre pervertido" seria masacrado por cinco chicos con apariencia de homicidas psicópatas que las miraban acusadores al escuchar esa bonita versión de los hechos que el viejo había armado dejándolos como héroes.

Cuando ellas salieron de la habitación murmurando de nuevo torpes agradecimientos pensaron que no volverían a verlas. Pero algunos meses después las encontraron en un bar.

Ellas los reconocieron de inmediato y se acercaron, probablemente toda esa mentira de que eran héroes salvando damiselas en peligro ayudo a que no les temieran. Esa noche se presentaron y charlaron un rato. Después de eso el tiempo se encargo de unir sus vidas a las de ellas, encontrándose en algún bar al principio de vez en cuando hasta que llego el día en que se convirtieron en sus únicas amigas. Pero inevitablemente la convivencia los llevo a conocerlas y poco a poco a verlas como personas valiosas en sus vidas.

Después de un par de años ellas se enteraron de su "trabajo" y de la verdad sobre esa noche, aun así su amistad sorprendentemente continuo intacta y Katia y Bryan comenzaron su tormentoso romance rindiéndose por fin a sus hormonas descontroladas.

La relación de Bryan y Katia tenia ya dos años y aun parecían una pareja en la fase "luna de miel" difícilmente lograban mantener las manos lejos del otro cuando estaban cerca. Pero no por eso su relación era superficial, a su propia manera ellos se apoyaban y ayudaban mutuamente a curar sus heridas.

Ian y Sveta tenían un año saliendo y ya estaban en la fase de "matrimonio" pasaban largas horas juntos pero sus hormonas no los dominaban, se entendían y comprendían de una manera tan profunda que lo hacia desear encontrar a una chica a la cual pudiera amar de esa manera.

El sabia que ahora ellos estaban locos por sus novias, por lo que jamás podría recriminarles pasar tiempo con ellas y dejarlo solo. Así que incluso hacia unas horas cuando Ian se había marchado para pasar la noche con Sveta en su departamento no se sintió molesto.

Su humor no cambio tampoco cuando esa tarde Katia había llegado con una amplia sonrisa en el rostro mientras le mostraba una pequeña bolsa de papel con el logotipo de una tienda de lencería a Bryan y este sin dudar se marcho con ella despidiéndose de Kai, Tala y el mismo Spencer con una sonrisa torcida.

Sabía que el siguiente en marcharse seria Kai. Seguramente la llevaría a cenar o pasear como los días anteriores. Supuso que de nueva cuenta Tala y el pasarían el rato en algún bar y seguramente terminarían saliendo con cualquier mujer dispuesta a sexo casual y sin compromisos.

Se equivoco. Esa noche en los planes de Kai estaba que Tala al fin se rindiera ante Lya. Así que un muy molesto pelirrojo vestido de etiqueta se marcho horas antes con un tranquilo oji violeta dejándolo solo y sin idea de que hacer esa noche.

Termino siguiendo con la vieja rutina y bebiendo solo en un bar de mala muerte. Mirando fijamente a la pelirroja del otro lado de la barra repentinamente asqueado de esa vida. Se puso de pie repentinamente dejando unos billetes en la barra y salio del lugar. Solo.

Ignoro el taxi frente a él y comenzó a caminar. Sintiendo el viento gélido en el rostro miro el cielo oscuro extenderse sobre el preguntándose si su propia alma gemela estaba bajo ese mismo cielo en algún lugar y si seria capaz de encontrarla. Se maldijo por pensar semejantes ridiculeces y culpo al alcohol. Siempre es culpa del alcohol, se dijo a si mismo y continuo caminando sin rumbo fijo por las frías callejuelas de Moscu.

-X-

La cena no resulto tan mala como imagino en un principio que seria. Logro vencer sus patéticos nervios cuando entendió que Lya aun era su amiga y lo era aun cuando sabia perfectamente cual era su personalidad.

Después de todo hacia varios años que eran amigos y no era necesario fingir ser alguien mas. No tenía sentido alguno intentar conquistar a la chica con regalos, dulces palabras o falsos modales. Si lo amaba que fuera aun con su horrenda personalidad, pensó mirándola de reojo.

Espera… ¿Amor?

Repaso mentalmente sus pensamientos y lo confirmo, el pensó en la palabra de cuatro letras.

Amor.

Carajo estaba oficialmente jodido.

Estaba enamorado.

Exactamente igual que Kai con Hiromi, de pronto se sintió como un hipócrita al recordar cuando descubrió que Kai estaba enamorado y pensó que era un idiota por caer ante una chica.

Mientras Lya caminaba a su lado, con una sonrisa coqueta y un brillo alegre en sus ojos negros se sintió completamente idiota y por unos segundos contemplándola no le importo en lo absoluto.

Miro a Kai y Hiromi caminando frente a ellos, mirándose a los ojos y se pregunto si el podría llegar a ser tal feliz como su amigo. Se pregunto si podría hacer feliz a Lya o seria mejor olvidarla y dejar que otro hombre la hiciera feliz.

Intento imaginar a Lya sonriéndole a otro chico, tomando su mano, mirándolo con cariño, besándolo… la sola idea le provoco una sensación amarga en el estomago. No, no soportaría alejarse de ella y verla en brazos de otro, le gritaba una parte de él desesperadamente.

Pero otra parte de él, la mas fuerte hasta ese momento se dominaba lo mejor que podía y estaba decidida a no intentar nada con Lya. Obviamente por puro egoísmo. Después de todo esa chica era su primera amiga, una amiga que le brindaba su amistad con total honestidad sin intereses ocultos. O al menos así había sido, ahora Kai le había confirmado que Lya estaba interesada en él, pero no quería arruinar la amistad que compartían, sabía que era egoísmo puro de su parte.

-X-

Extrañaba su departamento desde que se había marchado a visitar a sus abuelos y ahora que estaba sentada en su cómodo sofá negro se sentía extrañamente sola. Le gustaba pasar tiempo en soledad como a cualquiera pero también le gustaba la compañía. Le encantaba pasar largas horas acurrucada en su sofá con una taza de café en una mano y un libro en la otra después de haber ido a alguna fiesta o alguna cita desastrosa.

Citas desastrosas, desde hacia mucho que solo tenia esa clase de citas. Al parecer atraía solamente a perdedores o todos los hombres eran idiotas.

Algunos eran tan parlanchines que resultaban irritantes, por dios que pasaba con los hombres inteligentes, astutos y que sabían que en ocasiones el silencio es una grandiosa arma de seducción ¿Se ocultaban bajo las rocas acaso?

Otros eran bolsas de hormonas con forma de hombre. Apenas en la primera cita intentaban tocarla o besarla si es que le iba bien y no trataban de llevarla a un hotel de amor. Eran idiotas completos que terminaban con un maravilloso recuerdo de ella, el de su puño en su rostro, a esas alturas era capaz de dejarles un ojo negro y la nariz rota de un solo golpe.

Pero ella no era una chica violenta simplemente no estaba dispuesta a que la trataran como una cualquiera, no quería que la juzgaran solo por su manera de vestir o de comportarse.

A ella le encantaba vestir a la ultima moda, le gustaba la ropa provocativa pero al mismo tiempo estaba conciente de que tenia ese aire confiado y sofisticado que solo te da una vida de alta sociedad. Sus padres nadaban en dinero. Le daban todo cuanto deseara, pero siempre estaban terriblemente ocupados.

Pasaba su cumpleaños sola, navidades y otras fiestas con sus abuelos por que sus padres siempre tenían otras ocupaciones, que si un baile de caridad, un viaje para firmar un contrato, una cena con inversionistas. En fin ella era el ultimo peldaño en su lista de prioridades, antes cuando era una niña le resultaba doloroso, ahora era simplemente irritante y molesto, pero estaba acostumbrada.

Se quito sus botas negras de toco de aguja y descalza salio hasta la terraza de su de su departamento, estar en un piso tan alto le daba la ventaja de una gran vista de la cuidad, se dejo caer en una de las butacas y miro fijamente las luces titilantes.

El silencio que escuchaba contrastaba con el bullicio al que se había acostumbrado en casa de sus abuelos. Allá todo era un caos total, risas y gritos por que sus abuelos ya no escuchaban del todo bien. Música clásica y canciones románticas resonando por doquier. El sonido de los animales de la granja y los ladridos de los perros.

El ruido de la ciudad era estruendoso también, pero era un sonido lejano, uno del que esa noche no formaba parte. Las bocinas de los autos, el sonido de personas paseando, ambulancias, autos de policía, neumáticos chirriantes e incluso música viajaban por el viento hasta sus oídos.

En ese momento le encantaría tener compañía pero no le apetecía salir con cualquier tonto por simple desesperación. Necesitaba encontrar a alguien que la valorara, que la respetara y que fuera su amigo además de su amante. A un hombre que la mirara a los ojos y que en ellos pudiera ver que sus sentimientos eran reales y no solo dulces y falsas palabras con las que intentaba llevarla hasta su cama.

¿Era demasiado pedir un hombre honesto, fiel y considerado?

Miro las luces de la ciudad y fijo su mirada en el amplio cielo despejado frente a ella. Algún día encontraría al hombre adecuado para ella, dulce pero fuerte. Independiente y maduro. Un hombre real y estaba segura que se encontraba en algún lugar del mundo esperando el momento de conocerse. Solo esperaba que no tardara demasiado en aparecer, por que de verdad quería casarse antes de ser anciana, por que seguramente los ungüentos y medicamentos matarían cualquier idea de la pasional noche de bodas que soñaba.

-X-

¿Cómo es que termino en el departamento de Lya? Si no hubiera sido tan estupido como para creerle a Kai ahora estaría en la mansión Hiwatari, en su departamento o tal vez en algún maldito hotel, solo como quería estar en esos momentos para aclarar su mente.

Pero accedió a acompañar a Lya hasta su puerta y justo cuando bajo del auto escucho el sonido del motor alejándose. Definitivamente era un idiota y había caído en una trampa.

Ahora estaba sentado en el mullido sofá blanco de Lya mirándola sin atreverse a hablar.

–Tala, de verdad no piensas decir nada.

No estaba segura de que hacer en esos momentos, no sabia si decirle que estaba enamorada o simplemente quedarse callada y esperar a que fuera él quien diera el primer paso.

–¿Qué sientes por mi Tala?

La miro sin saber que decir. Pero después de todo ¿Qué podía decirle? Lya no estoy seguro de cómo pero me enamore de ti pero no quiero una relación contigo por que me aterra la idea de arruinarlo y perder tu amistad. Todo era tan confuso.

–No se

Una vez mas le daba la oportunidad de decir algo y lo arruinaba, sentía deseos de maldecirse por enamorarse de semejante cretino pero al ver el miedo en esos ojos azules los sentimientos negativos se esfumaron.

No estaba segura del paso que daría pero si dejaba que el miedo la venciera podría perder la oportunidad que Kai y Hiromi le regalaron.

"Te quiere Lya"

Sabia que Kai no le mentiría con algo así. No era la clase de chico que juega con las emociones de los demás.

Suspiro y lo miro directamente a los ojos antes de comenzar a hablar sin apartar ni un instante sus ojos negros de sus pupilas azules.

–De verdad esperaba no tener que decirlo yo primero. Quería que fueras tu quien diera ese paso por que me asusta que me rechaces. Me enamore de ti aun que se que no debería pasar. Éramos amigos y tengo miedo de perderte si se arruinan las cosas pero no puedo seguir viéndote salir una mujer diferente cada noche, me matan los celos Tala.

Tala la miro sorprendido, no sabia que hacer, no sabia que decir y menos aun tenia idea de como debería reaccionar. Cerró los ojos intentando pensar.

¿Debía decirle que no la amaba? No, eso seria mentir descaradamente, le recordó esa pequeña voz en el fondo de su cabeza. ¿Debía entonces decirle que sentía lo mismo y mandar al diablo el miedo a perder su amistad si no funcionaba? Eso parecía ser la mejor opción pero estaba ridículamente paralizado.

–Perdóname Tala, ya que no logre que entendieras con palabras tendré que demostrártelo gráficamente.

Estaba tan perdido en sus pensamientos que solo escucho vagamente las palabras de Lya, en ese momento la escucho acercarse lentamente, el suave sonido de sus tacones en la alfombra le instaba a abrir los ojos pero al parecer la chica fue mas rápida y solo alcanzo a abrir los ojos en el momento en que fue atacado.

Carajo, que eso era lo que menos quería en ese momento, contacto físico, sabia que debía decir algo, hablar con ella pero el contacto lo estaba volviendo loco, su calido cuerpo, sus labios dulces besándolo con frenesí, sus manos pequeñas y frías revolviendo su pelo y la sensación de su pequeña cintura entre sus brazos eran electrizantes.

Su mente estaba en blanco, sus miedos adormecidos y sus deseos intensificados al escucharla murmurar su nombre entre suspiros mientras sentía la suave curva de su trasero muy cerca de cierta zona que en esos momentos comenzaba a despertar en el momento en que ella se sentó en su regazo.

Al diablo con esto… si enamorarse era de idiotas, pues entonces el seria un idiota. Pero estaba seguro de que valdría la pena. Lya valía la pena.

–¿Qué es lo que sientes por mi Tala?

La pregunta de la chica llego en medio de pequeños besos que lo hicieron temblar de anticipación… debía hablar, eso había sido una pregunta pero su mente y su cuerpo estaban desconectados uno de otro. Intento formar una frase coherente pero nada salio de sus labios. Se aparto de ella y la miro a los ojos. Si no podía hablar entonces trataría de dejarle saber sus sentimientos sin palabras.

Lo sintió apartarse y gruño ligeramente en desacuerdo antes de que sus miradas se encontraran. Miro fijamente esos arrebatadores ojos azules y sonrío, era un idiota incapaz de decirle que la amaba con palabras, pero un idiota que la miraba con sus pupilas llenas de esa emoción que no se atrevía a salir de sus labios.

Sus ojos azules dejaron de ser fríos como el mar ártico y se transformaron en algo semejante al calido mar turquesa del trópico, en ese instante Lya pensó que nunca le habían gustado tanto los ojos del pelirrojo como en ese mismo instante.

–Eso pensé…

Respondió antes de besarlo de nuevo con más fervor que antes mientras que él con comenzó a recorrer su cuerpo lentamente, disfrutando de cada segundo que estaba a su lado. El deseo que sentía era intenso, mas fuerte de lo que alguna vez había sentido en su vida. Kai había tenido razón. Estar enamorado no era tan malo. Aun le molestaba ligeramente que planearan toda la situación pero por otra parte al sentir la suave piel de su chica bajo sus manos lo único que sentía era algo parecido al agradecimiento.

–Vamos Tala… ya sabes donde esta mi habitación.

Sonrío al sentir como el pelirrojo dejo de besarla y la tomo de la mano tirando de ella rumbo a la alcoba, hubiera preferido que la llevara al estilo princesa pero Tala no es un príncipe, ni esperaba que lo fuera por que ella obviamente no era una princesa.

Quería esto y nada más que esto. Besos magníficos y caricias explosivas. Sus manos calidas en su cuerpo y el peso de el sobre ella cuando la recostó sobre la colcha color violeta de su cama. No quería un aburrido príncipe si podía tener al sexy chico malo de la película mirándola con los esos ojos azules oscurecidos por el deseo, la lujuria y el amor.

Ya no podía dudar que la amaba cuando se lo gritaba con su mirada, con sus besos y con sus caricias enloquecedoras. Lo beso mas intensamente y por esa noche dejo al instinto tomar control de sus actos. Había pensado que no podría seducirlo pero al parecer había funcionado. Ahora tenia que derretir por completo a ese cubito de hielo hasta que fuera incapaz de siquiera pensar en otra mujer que no fuera ella.

Estaba atrapado y curiosamente se sentía feliz por ello. Besarla era la cosa más excitante y adictiva que había probado nunca. No podía imaginar algo más sensual que los sonidos que escapaban de los delicados labios de Lya. Sus ojos cerrados y sus mejillas encendidas furiosamente lo invitaban a intentar con ella caricias y roces más íntimos para escucharla pronunciar su nombre con ese tono entrecortado y la respiración agitada.

Su nombre nunca se había escuchado mejor que en esos momentos y estaba seguro que no permitiría que ningún hombre la tocara, seria su nombre el único que ella pronunciara y al menos por esa noche esperaba escucharlo muchas veces mas.

Al carajo con el miedo y las dudas, pensó el pelirrojo mientras las manos de Lya descendían lenta y tortuosamente através de su abdomen, en ese momento lo único que pensaba era en cuanto deseaba que sus manos continuaran bajando y en la magnifica noche que tendrían…

–Un vestido maravilloso Lya… no puedo esperar a ver como adorna el suelo.

La voz ronca y tremendamente seductora del pelirrojo la hizo sonreír coqueta antes de que bajara la cremallera del vestido y lo deslizara por el cuerpo de la chica antes de lanzarlo sin miramientos al suelo. Después de mirar el conjunto de lencería blanco todo rastro de control o razón se esfumo de su cabeza mientras se perdía en medio de los besos y caricias de esa chica con rostro de ángel pero que ejercía sobre el un hechizo de seducción digno de un succubus. Sonrío ampliamente cuando la sintió morder el lóbulo de su oreja y pensó en que definitivamente esa chica lo dejaría tan agotado como un succubus a su victima y si era honesto consigo mismo estaba ansioso de que ocurriera.

-X-

Bueno me tomo un mes entero hacer este capitulo. Fue estresante y agotador en muchos sentidos, debo haberlo escrito más de diez veces y después de leerlo lo borraba por completo. Aun no estoy completamente segura pero es lo mejor que logre escribir.

Espero que la manera en que se conocieron los DB's y las chicas no les pareciera demasiado sosa pero la verdad es lo mejor que puedo idear con el cerebro congelado, aquí estamos a -3 grados centígrados, mucho mas frío de lo que estamos acostumbrados por aquí.

Espero sus comentarios!