Capitulo 16
-Reminiscencias-
-X-
Max estaba realmente feliz de salir de ese hospital. No estaba acostumbrado a pasar tanto tiempo en cama e imposibilitado para moverse a su antojo. Odiaba sentirse restringido, sus padres se habían comportado amorosos y atentos con el todo el tiempo y estaba agradecido de no pasar por esa experiencia solo.
Tantos días en ese hospital le ayudaron a valorar su vida y su libertad. Se dio cuenta de que amaba los entrenamientos e incluso extrañaba los sermones de Hiromi. Ahora en esa cama se sentía totalmente inútil.
Esperaba que el médico se diera prisa con su alta para poder salir de allí de inmediato, aun le dolía un poco cuando reía muy fuerte o al respirar profundamente, pero era un dolor tolerable. Aun tendría que estar en reposo una semana más pero gracias a su insistencia podía marcharse a casa y terminar de recuperarse allí.
Aun que estaba algo inquieto desde que Rey le conto todo lo ocurrido con Hiromi y Kai. Parecía sacado de una película, Hiromi siendo acosada por ese hombre demente. Kai ayudándola y protegiéndola. Era tan extraño.
Saber que el capitán tenía sentimientos, que podía ser amable cuando se lo proponía y que estaba dispuesto a cuidar de una chica cuando estaba en peligro sin esperar nada a cambio.
Le inquietaba pensar en que si no hubiera entrado en la habitación en el momento en que lo hizo algo terrible pudo pasarle a su amiga. Después de todo el reportero fue capaz de dispararle y sabe dios que podría hacerle a la castaña.
Ahora entendía porque Hiromi lucia tan cansada desde el día de su cumpleaños, desde entonces su mirada había cambiado, parecía triste y en sus pupilas cafés podía ver que se sentía asustada y desamparada.
Antes pensaba que era alguna cosa de chicas y que ella estaría bien en poco tiempo. Pero ahora entendía perfectamente cómo se estaba sintiendo. Ahora entendía también porque Hiromi y Kai parecían más cercanos y porque el capitán estaba tan distraído últimamente.
Si lo que Rey había insinuado era verdad, Kai estaba enamorado de Hiromi.
Sonrió al imaginarse a Hiromi y Kai juntos. Serian una linda pareja. Sabía que Hiromi había perdido a su familia y que Kai no tenía una buena relación con la suya. Si estaban juntos uno seria la familia del otro y serian felices.
Rey estaba enamorado de Mariah y su relación parecía funcionar a pesar de la distancia física que los separaba.
Manabu parecía más interesado en sus estudios que en las mujeres y se veía realmente feliz.
Kai y Hiromi serian muy felices juntos. Tendrían una familia y amigos apoyándolos.
Quien le preocupaba un poco era Takao. Desde que despertó de la operación cada vez que Takao lo visitaba lucia peor. Estaba extraño. Parecía cansado e incluso triste.
El enérgico y alegre chico que siempre había sido lucía apagado y realmente se preguntaba por qué.
Pero no le preguntaría nada, cuando Takao se encontrara listo para hablar lo aria.
Después de todo eran amigos.
Miro a su padre tomar su maleta del suelo y se sentó en la silla de ruedas que empujaba su madre. Estuvo a punto de decirle que estaba bien y que mejor caminaría pero la mirada de su madre le dejo bien claro que tenía que sentarse en la silla en silencio.
-X-
Se sentía tan extraño últimamente.
Triste, cansado y patético. No estaba acostumbrado a sentirse así. Desde siempre ha tenido confianza en sí mismo y mucha energía para enfrentar cualquier desafío que la vida o los torneos colocaran en su camino.
Realmente odiaba pasar las noches fingiendo dormir mientras la imagen de Hiromi sonriéndole a Kai se colaba en su cabeza sin poderlo evitar.
Cada mañana despertaba igual. Frustrado y cansado. Con ojeras marcadas bajo sus ojos y una evidente palidez. Pero igual cada mañana intentaba sacudirse esos sentimientos y colocarse una máscara. Un disfraz que esperaba fuera muy parecido al antiguo Takao.
Una máscara de chico feliz que no sentía como su corazón se destrozaba ante los recuerdos y pensamientos.
Intentaba despejar su mente con duchas frías pero ni siquiera eso borraba las imágenes de su cerebro.
Sabía que Hiromi estaba enamorada de Kai y sabia también que Kai le correspondía pero no podía evitar pensar en que si hubiera descubierto sus sentimientos antes no estaría pasando por semejante tortura en esos momentos.
Podría haberse tomado el tiempo para conquistar a Hiromi y tratarla mejor.
Pero el hubiera no existe y el pasado es imposible de cambiar.
Las cosas ocurrieron así y lo único real era que había perdido a Hiromi como mujer pero aun podía mantenerla a su lado como amiga.
Aun que no estaba seguro de querer eso exactamente.
Estaba bastante confundido. Necesitaba contarle a alguien todos los sentimientos que lo estaban ahogando antes de que explotaran.
Suspiro dolorosamente mientras veía el techo de la habitación y escuchaba la suave respiración de sus compañeros que dormían profundamente.
No pudo evitar preguntarse como estaría Hiromi en esos momentos. Su mente traicionera le dejo ver una imagen de Kai y Hiromi juntos. Abrazándose mientras veían la nieve caer.
Una punzada dolorosa se instalo en su pecho al momento de imaginarlos juntos.
Era ridículo pero no podía controlar a su corazón. Seguramente le dolería verlos juntos pero si la castaña era feliz entonces sonreiría y actuaria como si todo estuviera bien.
Suspiro mientras veía las hojas de los arboles moverse al compas del viento.
No sería fácil pero al menos intentaría olvidarla.
-X-
Miro fijamente la caja de madera en sus manos. El ultimo tesoro que su nieto rescato para él.
La caja en si era una maravillosa obra de arte. La madera de cerezo tenía un bello color rojo caoba debido a su antigüedad y el intrincado diseño floral en oro que la adornaba resultaba magnifico.
Pero la caja en sí misma no le interesaba.
Lo más importante de todo era el contenido de la caja. Un hermoso anillo de platino, con un diamante incoloro de 3.2 quilates brillando en el centro rodeado de diamantes diminutos formando un diseño delicado y fascinante.
Era simplemente magnifico. Desde luego ese era el anillo que su abuelo mando diseñar especialmente para la mujer que amo y que mas tarde se convirtió en su esposa. Ese mismo anillo que su propia mujer uso una vez.
Después de la muerte de su hijo y su nuera el anillo fue robado, le tomo muchos años localizar al ladrón y rastrear el paradero de la joya. Ahora por fin la tenia en sus manos y ese miserable ladrón estaba en las eficaces manos de Kuroki.
Recordar a su fiel empleado le recordó a su nieto. Seguramente intentaría no tomar medidas drásticas pero esperaba sinceramente que una vez que su nieto se encargara de la administración de las empresas tuviera el valor suficiente para tomar las decisiones difíciles que día a día había que enfrentar.
Después de todo no es fácil ser uno de los empresarios mas odiados y respetados del mundo. Cada persona que se te acerca tiene siempre alguna intención oculta. Los amigos sinceros son algo casi imposible de hallar en el oscuro mundo de las transacciones millonarias.
Entre mas éxito logras mas enemigos te ganas.
Pero lo más peligroso siempre ah sido la rama armamentista de la empresa. Desde que se encargaban del diseño y producción de las armas usadas por el gobierno Ruso e incluso algunas otras armas que eran vendidas a otros países los rivales no paraban de intentar robar prototipos.
Incluso habían intentado matarlo más de una vez. No podía culparlos pues parte de sus negocios no son ni remotamente respetables. Pero no involucraría a Kai en esos asuntos, cuando se retirara dejaría a esos chicos manejar en lado transparente del negocio. En cuanto a lo demás se encargaría el mismo.
Aun no estaba lo bastante viejo como para retirarse del todo de los negocios. Además le gustaba su trabajo, era peligroso e ilegal pero era jodidamente divertido.
Siempre le había gustado manejar a las personas. Controlarlas y obligarlas a actuar de la manera en que él deseaba o necesitaba. Era muy entretenido ver las reacciones de sus peones cuando se enteraban de que simplemente estaban siendo usados.
Le encantaba ver la rabia, el dolor y la desesperación de sus enemigos antes de que Kuroki los desapareciera.
Era eficaz, obediente y sádico. Una combinación muy buena para el negocio. Tal vez no era el hombre más inteligente pero cumplía las órdenes sin preguntas y sin dudas. Jamás lo vería dudar antes de matar una rata.
Pero su nieto y los otros eran diferentes. Desde el inicio se negaron a matar ratas. Eran astutos y hábiles por lo que resultaban invaluables cuando se necesita inteligencia y no solo fuerza bruta.
Un pequeño destello llamo su atención de vuelta al anillo. Ahora que finalmente estaba en sus manos debía pensar en la mejor manera de entregárselo a su nieto.
Después de todo era un hecho que la siguiente mujer en usarlo sería esa linda y valiente chica castaña.
Sonrió un poco al pensar en el futuro. Podría dedicarse a pasarla bien con algunas mujeres bellas y gastar unos cuantos millones en sí mismo.
Guardo el anillo en su caja de seguridad y sonrió. Se lo daría antes de que volviera a Japón, así en el momento en que lo considerara oportuno podría pedirle matrimonio a la chica.
-X-
Ya no podía resistir más tiempo con tantas imágenes mentales de Hiromi y Kai torturando su alma, no soportaba imaginarlos juntos, no podía dejar de sentirse dolido por saber que ellos eran felices.
Se sentía un traidor. Ellos eran sus amigos y ninguno sabia que el sentía algo por la castaña. El estaba consciente de que no estaban haciendo nada por lastimarlo pero aun así le dolía.
Necesitaba hablar con alguien. Necesitaba desahogar su alma y tal vez así se sentiría mejor. Porque en esos momentos estaba desesperado.
Llego a la casa de Max y toco el timbre, algunos minutos después escucho pasos y el padre de Max abrió la puerta, al ver el rostro cansado y sobrio del chico lo dejo pasar sin decir nada y lo guio hasta el cuarto del rubio y se retiro mientras le daba una mirada paternal y reconfortante al mejor amigo de su hijo.
-Takao ¿Estás listo para hablar ahora?
Se sorprendió un poco al escuchar hablar tan seriamente a su amigo y respondió asintiendo con la cabeza pesadamente. Miro a Max un momento, estaba vestido con una pijama verde menta y recostado en la cama con una expresión tranquila y comprensiva.
-Vamos Takao, se que estas pasando un mal rato, no soy tonto sabes, puedo ver lo pálido que estas, las ojeras y todo eso…
Lanzo un suspiro cansino. ¿Debía decirlo con tacto o solo decirle la verdad? El tacto nunca había sido lo suyo así que simplemente tomo una bocanada de aire y dejo salir esas palabras que tanto lo atormentaban.
-Estoy enamorado de Hiromi.
Max abrió los ojos impresionado. Jamás pensó que Takao sería capaz de decir tan abiertamente algo así. Menos en esos momentos cuando Hiromi estaba saliendo con Kai.
-¿Se lo dijiste a ella?
-No
-¿Piensas decírselo?
-No, tal vez… no lo sé Max. Quiero decírselo pero no serviría de nada. Ella está con Kai. Yo no puedo competir con él Max. Es rico y guapo. Tiene un futuro asegurado, yo solo soy un jugador de Blade que no sabe que hará cuando se retire.
-Takao… No es una competencia. Kai no es mejor que tu, simplemente son diferentes. Si Hiromi se enamoro de él no es por su dinero o por que sea guapo. Ella no es así de superficial. Estoy seguro de que si está enamorada de él debe ser por algo más.
-Tal vez porque la salvo del acosador.
-Takao, recuerdas el cumpleaños de Hiromi?
-Si
-Lo olvidamos, Kai fue el único que lo recordó. Al día siguiente la llevo a una cita. En lugar de distraerla en alguna tienda de repuestos la invito a comer y al cine, eso mi amigo es una cita.
-¿Crees que Kai la ama?
-Sí, él está enamorado de ella.
-¿Cómo puedes estar seguro? ¿Y si solo está jugando con ella? ¿Y si la lastima Max?
-Sé que es doloroso para ti Takao pero es obvio que Kai está enamorado. Piénsalo el ignora a todas las chicas pero dejo a Hiromi vivir con él en su departamento y la cuido cuando enfermo, la esta protegiendo del acosador.
-Se aman y yo sobro… lo entiendo pero duele.
-Vamos Takao, no seas dramático, no eres un viejo de ochenta que jamás volverá a amar a nadie…
Takao lo miro y suspiro. Tal vez era mejor no pensar demasiado. Simplemente actuaría y dejaría al destino, dios o lo que fuera actuar. No podía amargar su vida por que alguien le habia roto el corazon. No era el primero ni el ultimo en sentir ese dolor y amargura, si otros lograron superarlo entonces obviamente alguien como él lo aria sin dudas.
-Sabes Max, es mejor así, sin una chica mandona y gritona como Hiromi puedo dedicarme a lo que amo de verdad mientras puedo hacerlo… el Blade.
-Y la comida.
-Si, también amo comer.
Max vio el destello de humor en los ojos de su amigo y sonrío. Takao tenía el corazón roto pero sobreviviría y muy pronto estaría bien. Después de todo no hay nadie mas necio que ese chico y si se proponía superar esa amarga experiencia sin duda alguna lo lograría.
-¿Recuerdas el primer torneo donde participamos?
-Claro… ¿Por qué?
-Entonces no teníamos problemas, todo era tan sencillo. Antes no extrañaba esa época, la verdad casi la había olvidado.
-Eran buenos tiempos ¿No?
-Era tan simple entonces, los viajes, las batallas y nada de líos amorosos.
-Pero esto no esta tan mal, ahora eres famoso, en aquel entonces era lo que mas deseabas. Ser el campeón mundial y ahora lo eres.
-Al menos cumplí mi sueño ¿no?
-Tranquilo amigo, todo mejorara.
-Es espero Max.
-X-
Mientras Kai conducía ella había estado mirando por la ventanilla el pasar de las luces y sonriendo al imaginar la cara de Tala cuando lo habían dejado en el departamento de Lya.
-¿Crees que Tala se molestara por la trampa?
-Lo dudo, aun que me debes una muy buena recompensa por ayudar…
Se sonrojo al escucharlo hablar con ese tono de voz seductor que volvía débiles sus piernas y hacia latir desbocado su corazón.
Sabia que no debería estar tan avergonzada, después de todo ya habían estado juntos. Pero aun sentía un poco de timidez e inseguridad sobre su cuerpo.
Tantas pullas a su autoestima habían dejado cicatrices mas profundas de lo que pensó al principio pero sabia con total certeza que podía confiar en Kai.
Jamás la lastimaría.
Si había alguien en quien podía confiar era en Kai, sabia que estar con el la hacia sentir feliz.
Amada, protegida y deseada.
Sabia que Kai la deseaba, lo veía en su mirada y sus palabras se lo confirmaban. Estaba totalmente sonrojada imaginando como seducir a su novio. Quería que pasaran la noche juntos de nuevo.
Le había prometido una recompensa a Kai pero no estaba muy segura de cómo hacerlo. ¿Debía tomar la iniciativa o dejar que el tomara el control?
Estaba confusa y avergonzada en el momento en que llegaron a la mansión Hiwatari y casi sin darse cuenta bajo del auto y siguió a Kai hasta llegar a una habitación.
Cuando reacciono se dio cuenta de que estaban en su habitación, estaba a punto de hablar cuando los labios calidos de su novio se estrellaron contra los suyos y sus brazos la rodearon presionándola contra la puerta.
Dejo que sus brazos rodearan el cuello de él y que sus manos se enredaran entre su cabello y dejo que el cuerpo sólido y masculino de él la presionara contra la puerta con fuerza pero sin llegar a lastimarla.
Debería estar algo asustada por esa nueva faceta de Kai, sus besos eran apasionados y no había nada de ternura en ellos, pero en lugar de asustarla le provocaban un cosquilleo agradable en el bajo vientre y una sensación de excitación y anticipación.
No pudo evitar soltar un pequeño gemido al sentir como una de las manos frías de el se colaba bajo su vestido recorriendo lenta y tortuosamente la cara interna de sus muslos, podía sentir como su piel ardía con cada toque.
Sentía como sus rodillas temblaban y antes de caer enrolló sus piernas en la cintura de él y dejo que un nuevo gemido escapara de sus labios al sentir como una de las manos de Kai deslizaba el cierre del vestido y comenzaba a acariciar su espalda y caderas.
Quería gritar de puro éxtasis, sentía la necesidad de gritarle que no parara, que le gustaban demasiado sus besos y caricias pero una parte de su mente le gritaba que debía controlarse por que estaban en la mansión Hiwatari.
Repentinamente sintió como Kai separaba su boca de la suya, tomo aire antes de sonreír al ver los ojos violetas de él fijos en su rostro. Su mirada profunda y extrañamente oscura envío un curioso y agradable estremecimiento hasta su columna vertebral.
-Lo siento… estoy siendo muy rudo…
Hiromi sonrío más y oculto el rostro en su cuello, suspiro al sentir su aliento suave en su oído y su voz agitada y seductora mientras le murmuraba con una suave risita
-No me estoy quejando…
Se sorprendió un poco al sentir como tiraba de sus cabellos azulados antes de besarlo con frenesí. El aroma a rosas que llegaba a sus pulmones lo estaba volviendo loco. Había pensado que podría ser paciente y tal vez tomar las cosas con calma y delicadeza pero ahora le resultaba prácticamente imposible.
Sentía el maravilloso calor de su cuerpo y las descargas eléctricas que le provocaba sentir una de sus manos tirando de su chaqueta intentando quitársela y la otra aun perdida en su cabello.
-Hasta ahora me encanta mi recompensa…
Sonrío al escucharlo y sin dejar de besarlo le respondió intentando sonar coqueta
-Apenas estamos comenzando…
Rió al sentirlo caminar hasta la cama sin soltarla para después dejarla caer y comenzar a quitarse la chaqueta y la corbata para después lanzarlas al suelo… y mirarla directamente a los ojos.
Se perdió en esos ojos violetas y espero sentada en la cama a que su Kai se acercara, lo vio lanzar su cinturón al otro lado de la habitación para después tirar de ella hasta que se encontraba de pie frente a el.
La miro desde su cabello castaño ahora completamente revuelto hasta los pies, la abrazo ligeramente y tiro del vestido hasta que termino en el suelo junto a la cama.
Lo miro ligeramente sonrojada y sonrío al verlo mirar fijamente su cuerpo, al ver la avidez en sus ojos violetas volvió a sentirse bella y deseable.
Una sensación de confianza y orgullo inundo su pecho. Ahora sabía que podía amar a un hombre y ser correspondida. Ahora era feliz, tenía amigos maravillosos e incluso nuevas amigas pero sobre todo lo tenía a él.
Tenía un novio que la amaba y estaba dispuesto a protegerla. Ahora que tenía a Kai a su lado no temía a enfrentar el futuro. Pasara lo que pasara el estaría a su lado apoyándola y llenando su vida de maravillosos recuerdos y momentos.
Era afortunada realmente, tal vez el acosador aun estaba acechando pero sin duda Kai y los chicos lo encontrarían. Todo saldría bien.
Se acerco a su sexy novio y lentamente paso un dedo por los botones de su camisa antes de tomar el primero y desabrocharlo con mal disimulada impaciencia. Quería volver a ver la maravilla que ocultaba esa inmaculada prenda y poder tocar su piel…
Le encantaba el negro.
Amaba el color negro y mas aun cuando creaba tan exquisito contraste con la suave piel de Hiromi. Dejo que ella deshiciera los botones de su camisa y que la lanzara al suelo junto al vestido.
Solo pasaron algunos segundos antes de que la misma Hiromi lo besara con intensidad, la tiro con suavidad a la cama y respondió al beso dejándose llevar, dejo escapar un gruñido al sentir las uñas de ella en su espalda.
Su mente cayó victima de una especie de neblina y fue incapaz de reconocer nada, ni siquiera sus propias acciones, solo era capaz de sentir la suave piel de ella contra la suya, la sensación de sus besos y de su cuerpo desnudo bajo el suyo…
Sin duda alguna Hiromi Tachibana era una mujer hermosa. Era bellísima físicamente pero lo era aun más en el interior. Valiente y fuerte. Dulce y calida. Inteligente y astuta.
Era la mujer que había logrado hacerlo sentir algo de nuevo. Era tan jodidamente cursi si quiera pensarlo pero no podía imaginar perderla, seguramente volvería a ser el bastardo sin corazón que era antes de conocerla.
Pero ahora que la tenía con él no la dejaría ir. No ahora que sabia que ella lo amaba y estaba dispuesta a incluso vivir con él en Rusia. No podía perderla ahora que tenían un futuro juntos.
Amor.
Felicidad.
Sonrisas.
Risas.
Futuro
Desde sus oscuros días en la abadía había dejado de pensar en esas palabras pero ahora que la tenía a su lado el futuro parecía menos amenazante. Cualquier pensamiento mas se borro de su mente al sentirla estremecerse de necesidad.
Hiromi estaba desesperada por sentirlo dentro de ella, vio la sonrisa de Kai mientras se deslizaba en su interior… su cuerpo se sacudió inevitablemente y solo fue capaz de ver miles de pequeños puntos de luz mientras que el aliento se le quedo atascado en la garganta dejándola incapaz de algo mas que jadear ligeramente.
Estaba a punto de explotar, el ritmo constante de las envestidas estaba provocando que su mente se nublara… fue entonces que cerro los ojos con fuerza al sentir como Kai lamia lentamente un punto increíblemente sensible detrás de su oído izquierdo.
No podía pensar, solo podía sentir, las preocupaciones, los problemas y pensamientos se esfumaron, se sentía bien… la fricción era excitante, entonces Kai la beso de nuevo y el mundo exploto.
Sintió un violento estremecimiento de placer recorrerla… dejo escapar un suspiro de alivio y satisfacción cuando escucho su nombre escapar de los labios del chico entre jadeos.
-Kai… Te amo.
Sonrío mientras sentía su cuerpo relajarse y ella se acomodaba en sus brazos, el sexo era magnifico pero tenerla así, poder abrazarla y saber que era su mujer era aun mas agradable…
-Te amo también.
Hiromi sonrío y se acurruco mas contra su cuerpo inhalando su aroma y disfrutado de su calidez, suspiro completamente feliz y satisfecha antes de cerrar los ojos e intentar dormir.
¿Había algo mejor que eso?
¿Existía en el mundo algo mejor que poder dormir entre sus brazos y saber que despertaría a su lado?
-X-
Extrañaba a Mariah. Tenía demasiado tiempo sin verla, si bien hablaban por teléfono de vez en cuando no era lo mismo.
Quería verla.
Extrañaba poder abrazarla y ver sus ojos color miel, el aroma a sándalo de su cabello eh incluso echaba de menos su exótico cabello rosado.
Tener una novia a distancia resultaba más difícil de lo que imagino en un principio pero si era por su bella Mariah entonces valía el esfuerzo.
Al pensar en su novia recordó a Hiromi y también a ese reportero que la estaba acosando. Ese tipo aun andaba suelto y sin duda estaría tramando algo para acercarse a ella, por suerte aun estaba en Rusia con Kai y los Demolition boy's.
Mientras estuviera con esos chicos estaría completamente a salvo, eran fuertes físicamente y después de todo lo que había pasado estaba seguro de que apreciaban a la castaña.
Además estaba Kai. Él no dejaría que Hiromi saliera lastimada, estaba enamorado de ella, era obvio. La trataba con suavidad, le hablaba con un tono amable que jamás había escuchado en el chico con nadie más que la castaña.
La miraba constantemente como si quisiera asegurarse de que estaba bien, tomaba su mano cuando ella estaba asustada, la dejaba llorar en su hombro y la abrazaba para tranquilizarla.
Nunca, pero de verdad nunca había visto a su amigo actuar tan humano antes. Tan considerado y amable. Eso es amor.
Kai se estaba luchando a su manera por la mujer que ama.
Ahora solo quedaba esperar hasta que se marcharan. No tenía sentido intentar retenerlos en el equipo, era obvio que Kai encajaba mejor con los rusos. Con ellos se comportaba casi como un chico normal, relajado e incluso charlaban.
Confiaba en ellos y ellos confiaban en él.
Sus vínculos eran profundos, seguramente haber pasado por esa terrible experiencia de estar en la abadía había dejado profundas marcas en ellos, los había obligado a confiar en el otro para cuidar su espalda.
-X-
Se estaba impacientando demasiado. Ese mocoso y su Hiromi aun no habían vuelto a la ciudad y temía que tal vez no volvieran nunca.
Si eso pasaba tendría que encontrar la manera de viajar a Rusia. No podía permitir que le arrebataran a su chica. Tenia que encontrar la manera de pasar desapercibido.
Ahora conocían su nombre y su rostro y no le resultaría tan simple ocultarse. No podía sacar dinero de sus cuentas bancarias y el efectivo se le estaba terminando. Tampoco podía volver a su departamento o buscar a alguno de sus amigos cercanos.
Lo tenían atrapado y eso lo frustraba.
Tenia que pensar. Pensar en que hacer y como hacerlo.
Necesitaba ser inteligente y actuar con precaución, pero estaba deseando inmensamente usar su arma en ese chico.
Realmente deseaba verlo en un charco de sangre en el suelo. Si matarlo era la única manera de alejarlo de su dulce Hiromi entonces no dudaría un segundo en matarlo.
Una bala y listo Hiromi seria suya.
Sonrío mientras miraba el techo de la asquerosa habitación del hotel e imaginaba su feliz futuro con Hiromi…
-X-
Tengo que disculparme con ustedes por tardar tanto en actualizar y también por que el capitulo es un poco mas corto de lo usual pero realmente el mes de Marzo ah sido una pesadilla para mi, el pitbull de mi madre mato a mi gatita, mi computadora a empezado a fallar por alguna razón.
Y además de eso la gata psicópata de mi vecino me ataco y tengo mas de 24 arañazos en mi brazo derecho y 4 en el izquierdo por lo que me resulta bastante incomodo escribir.
Espero que les guste y que la parte de "la recompensa" no los decepcione o les parezca demasiado soso. Aun no se me da muy bien escribir escenas íntimas.
Bueno me despido y ojala me dejen comentarios, estoy intentando que lo que escribo no sean solo tragedias o historias angustiosas y espero realmente haberlo logrado.
