Los personajes son de la inigualable Stephanie Meyer.

Yo solo tengo los derechos de la historia. Lo hago sin ánimo de lucro, solo por diversión.

Gracias por los comentarios, y por ponerme en vuestras listas de favoritos, ya sea por autor como por historia, también por las alertas.

Gracias igualmente y espero que os guste.


Bueno seamos realistas, hace ya un tiempo que no escribo y actualizo este fic, pero con el cuento de año nuevo y eso, me he hecho el propósito de terminar las cosas que tenía empezadas, eso incluye los fanfics. Así que aquí estoy de nuevo actualizando esta historia.


3.- Despertando:

Bella POV:

Lo bese en principio, sin saber porque, él en principio se quedo parado, después se movió para acercarme a él y me ha devuelto él beso con pasión, me ha atraído más contra él y le he dejado paso, para que profundizara en el beso.

Nos hemos besado como dos amantes, que no esperan volverse a ver, se ha separado de mi para respirar, demasiado pronto para mi gusto. Me ha dedicado una mirada enamorada. Que él me quería eso ya lo sabía, pero bueno el que me lo demostrara de forma tan clara, era muy incitante, y me hacia querer más. No me planteaba si yo lo quería más que como a un amigo, solo estaba disfrutando del subidon de hormonas.

— La verdad no me quejo, ¿Pero a qué viene este arranque amoroso? — Me ha preguntado, pobre estaba confundido y no lo culpaba.

— No lo sé, la verdad, me apetecía. — Le he dicho, con una sonrisa espontanea tan radiante y feliz. Hacía tiempo que no me sentía tan desinhibida y despreocupada.

Me he incorporado, sabía que solo llevaba una de sus camisetas y mis braguitas, pero me daba igual, donde había ido a parar mi pudor, mis miedos, me sentía nueva, llena de vida, desenfrenada, radiante y feliz.

El se quedo plantado y se sonrojó, al verme salir de la cama sin inhibiciones. Puedo decir que su corazón debía de parecer un tambor, después de ver, la estampa de mis braguitas. Y eso me hizo reír contenta.
Fui al baño y lo escuche salir, de la habitación estaba en la cocina, decidí ducharme, apestaba a Victoria y a Jacob, aunque sus olores me agradaban, en parte, quería recuperar mi aroma.

Me metí bajo el chorro de agua caliente y me deje relajar por el efecto del calor y el agua.

Salí de la ducha envuelta en una toalla y otra en la cabeza, me encontré con Jake en el pasillo, me miro y sentí, como me miraba con pasión y deseo, esos sentimientos me han gustado sobremanera. Despreocupada deje que la toalla que cubría mi cuerpo cayera un poco dejando a la vista la parte superior de mis pechos. Provocando que Jake tomara aire ruidosamente.
He descubierto que soy empática, podía sentir los sentimientos de los otros, y me desbordaban un poco.

—¿Donde puedo encontrar algo de ropa? — Le preguntado, muy divertida, mientras pasaba por su lado, muy coqueta, jugando con sus hormonas, que estaban a todo trapo.

—Te vale… la tuya, esta secándose, ponte algo de mi armario, mientras, en la cocina tienes comida, si quieres. — Me ha dicho todo esto haciendo valer su control en su cuerpo, no mucho si se me permite, apenas he entendido el mensaje inteligente de esa frase.

Me he reído con una risa tonta, y predispuesta a tirar por tierra todo su auto control, me he puesto de puntillas, y he rozado mis labios con los suyos. En ese momento ha perdido el poco control que tenía, me ha aprisionado, contra la pared y me ha besado de verdad, yo lo estaba disfrutando al máximo, estábamos pegados a más no poder, sentía solo su calor.

Su lengua jugó con la mía con desesperación, y una de sus manos se perdió por mi baja espalda. Estaba cometiendo una locura, pero por dios dulce locura, y que placentera y extasíante.

*Bella, Isabella Marie Swam, sepárate de Jacob ahora* Me ha ordenado una voz en mi cabeza, la he identificado rápido era Ángela.

Por lo visto Jake, también ha recibido un mensaje parecido al mío. Se ha separado de mi y se ha recostado en la otra pared del pasillo, los dos respirábamos con dificultad.

— Sera que habrá que obedecer. — Le he dicho mientras entraba en su habitación. Pero no estaba del todo de acuerdo con las imágenes y las emociones de Ángela. Que sabia ella de cómo me sentía yo, o como se sentía lo que Jake me hacía, era la primera vez en mucho tiempo que estaba disfrutando de la vida y que forma más viva de hacerlo.

Después de escuchar la broca de Ángela, yo solo me haba descontrolado un poco y no había para tanto, yo quería a Jacob, más que como a un amigo.
De su armario cogí una camiseta, que bien me podía servir de vestido, y una de sus bermudas, me veía sinceramente ridícula, parecía un o payaso con la ropa tan grande.

"Ángela, no había para ponerse así, solo ha sido un poco de empatía y control de hormonas o feromonas, no estoy segura, aunque gracias, debes de tener razón" Le dije sabiendo que ella me escucharía, todas las brujas y brujos, se pueden escuchar y hablar, si estos se conocen. La de cosas que aprende uno en un sueño.

"Ya claro, si no te interrumpo..., ya me dirías, lo que hubiera pasado, creo que será mejor que nos veamos, en una hora estamos en casa de Jacob, no vuelvas a atacarle por dios"

Baya con la reprimenda, que me había caído, por no hacer nada, pensé para mí misma.
"Prometo intentar no jugar"
Sabia que ella se ofendería, seguro que había pegado un bufido, de frustración.

Salí de la habitación de Jake, no me lo encontré, por la casa, en la cocina, tal y como él me había dicho, me esperaba un plato de pasta, que no parecía comestible, en lo más mínimo. Lo mire aburrida, y de pronto el plato estaba en llamas.

— ¡AH! Fuego…— Chille desesperada, no es que fuera gran cosa pero era un fuego y eso en una casa hecha únicamente con madera, si que era un problema.

Sin pensarlo mucho, abrí el grifo y le tire un chorro de agua. Que en cuanto toco el fuego lo cristalizo, o eso pensé, pero con la mano temblorosa, toque lo que había sido un plato de pasta en llamas. Era hielo. Lo apague con hielo, genial, hacia fuego y congelaba, esto se ponía interesante.

—Bella, ¿estás bien?, te he escuchado gritar. —Me ha dicho Jacob, que se ha precipitado por la puerta.

Ha visto mi pequeña catástrofe en la cocina, la mitad de su encimera estaba cubierta por hielo, y en centro del hielo, se encontraba su plato de pasta, entre las capas del hielo se podía ver como se había congelado el fuego.

—Estoy bien, pero no puedo decir lo mismo de tu cocina. —Le dije muy avergonzada. — Lo siento.

— No pasa nada, creo. — Me ha dicho, mientras miraba el hielo fascinado. — Además es muy decorativo. — Ha dicho con una sonrisa amable.

Había que reconocer que mi escultura de hielo, era impresionante. Pero también tenía que admitir que estaba descontrolada, desde que había despertado, había controlado a Jake, incendiado un plato y congelado después, que otro problema podía causar, en la hora que faltaba para que vinieran Ángela y Ben.


Bueno aquí os dejo el capitulo muy tardío y eso, pero de tanto en tanto actualizare. No puedo mucho por el curro y los estudios, pero queridos lectores/as, trabajo 10 horas y estudio 6, como podréis calcular no me sobra el tiempo.

Muchos besos y saludos, y si queréis animarme un poco, pues se agradecerían unas palabritas.

Si, ya sabéis el botón verde.