Capitulo 17
-Destino Y Casualidad-
-X-
En el fondo sabía que estaba bien, que si algo muy malo hubiera pasado entonces ya lo sabría, después de todo su abuela solía decir "Las malas noticias son las primeras en llegar" y hasta ahora no había sabido nada, lo que era algo bueno en teoría, pero inevitablemente estaba preocupada por su amiga Hiromi.
Tenía dos días intentando localizarla sin resultado alguno. Había dejado ya muchos mensajes en su contestadora pero no había logrado nada, a esas alturas odiaba profundamente la voz de la operadora pidiendo dejar un mensaje después del tono.
Había llamado a su celular también muchas veces pero estaba apagado o fuera de cobertura. Había intentado mas de una vez buscarla en su casa pero no había nadie.
Incluso había ido a buscarla a casa del idiota de Takao pero nadie había abierto la puerta por más fuerte que había gritado, estaba segura de que hasta los vecinos la habían escuchado.
De verdad quería hablar con su amiga y la estaba matando la preocupación de no encontrarla. ¿Y si le había pasado algo mientras ella estaba con sus abuelos recluida sin tecnología como en la edad media?
Ni siquiera sus compañeras de la universidad sabían nada de ella desde el cumpleaños de la castaña. Aun que eso no la sorprendía en realidad, después de todo Hiromi no era muy unida con ellas, su amistad no iba más allá de charlas superfluas y saludos cordiales.
"El numero que usted marco se encuentra apagado o fuera del área de servicio…"
Suspiro mientras colgaba de nuevo el teléfono, nada… de nuevo había entrado la maquina contestadora.
¡Dios era tan frustrante esa maldita voz!
Definitivamente odiaba profundamente ese aparato de porquería… lanzo el teléfono a la cama, tendría que ir a buscarla a su casa de nuevo antes de que la preocupación la volviera loca. Bueno aun más loca de lo que ya estaba, pensó con ironía.
Se levanto y se cambio de ropa aun mascullando entre dientes maldiciones para el idiota que se atrevió a inventar esa maquina del demonio, saco de su armario unos jeans oscuros y una blusa sencilla en color rubí con zapatos bajos y cómodos. Tomo las llaves de su auto y las de su casa y salió cerrando cuidadosamente la puerta.
Condujo nerviosa hasta la casa de su amiga, realmente esperaba encontrarla esta vez.
Se sentía tremendamente culpable, debería haberla llamado antes, pensó que tal vez estaba molesta porque no había pasado con ella su cumpleaños y por eso la evitaba. Pero Hiromi no era esa clase de chica, ella jamás aria algo así a alguien.
Hiromi siempre había sido la clase de chica que si odia algo lo dice sin rodeos. Que no tiene miedo a expresar sus emociones y honestamente eso era lo que le agradaba de ella.
Por eso había querido ser su amiga en primer lugar.
Al llegar a la casa de Hiromi mientras se estacionaba le llamo la atención un hombre rubio de pie frente a la casa de su amiga, estaba semi oculto tras un automóvil y miraba fijamente las cortinas cerradas de la casa de Hiromi.
¿Qué estaría haciendo ese hombre extraño allí?
Bajo de su Beetle rojo cereza cerrando con cuidado la puerta, después de todo amaba su auto, era tan lindo y era de su color favorito además, suspiro y se dirigió hasta la puerta ignorando al extraño sujeto camino hasta tocar el timbre de la casa. Lo intento varias veces sin resultado. Exasperada maldijo en voz alta y volvió a su coche, estaba a punto de subir cuando escucho que alguien le hablaba.
-Discúlpeme señorita ¿Es usted amiga de Tachibana Hiromi-San?
Miro al hombre y noto que era ese extraño sujeto rubio, lo miro con desconfianza y sujeto firmemente el pequeño bote de gas pimienta color violeta en su llavero. Nunca está de más ser precavida y mas con hombres tan extraños.
-¿Por qué le interesa saberlo?
El la miro un segundo confuso por su respuesta osca y poco amable, después sonrió un poco intentando lucir más simpático antes de volver a hablar con calma
-Discúlpeme por molestarla señorita pero soy reportero y tengo algún tiempo intentando localizar a Tachibana-San para una entrevista por lo que me gustaría saber si me diría como localizarla.
Lo miro fijamente y decidió que no era de fiar, abrió su coche y respondió aun en tono grosero
-No lo sé. Pero le ruego que deje de espiar como un ladrón la casa de mi amiga, si lo vuelvo a encontrar aquí de ese modo no dudare en llamar a la policía.
Subió a su auto dejando a ese raro rubio boquiabierto y decidió ir a buscar a su amiga a casa de él inútil de Takao, tal vez tendría más suerte allí.
-X-
Esa chica rubia amiga de Hiromi era una completa perra.
Lo había mirado como si no fuera más que un insecto pegado en la suela de sus zapatos.
Era muy hermosa, tenía que reconocerlo, estar enamorado no lo volvía ciego pero definitivamente no era una chica agradable.
Era demasiado arrogante y grosera como para ser amiga de una chica tan amable y bondadosa como Hiromi.
¿Quién se creía para amenazarlo con llamar a la policía por ver la casa de su chica?
No estaba haciendo nada malo en absoluto. Además Hiromi era suya. En cuanto volviera a Japón podría acercarse y entonces podría hablar con ella… explicarle que había sido un accidente todo ese horrendo asunto de dispararle a ese rubio entrometido.
Podría convencerla de que la amaba con toda su alma.
De que solo sería feliz estando con él. Que la protegería y la amaría como ningún hombre lo aria nunca.
Y entonces cuando estuvieran juntos se encargaría de que su linda chica jamás volviera a hablar con esa rubia maleducada y arrogante, ni con los idiotas de su equipo de Blade y mucho menos dejaría que ese montón de delincuentes amigos del idiota Hiwatari se acercaran a ella nunca mas.
Pensándolo bien recordaba que había visto muchas veces con su chica a la rubia, ya fuera de compras o en alguna cafetería. Seguramente si seguía a esa rubia podría encontrar a Hiromi.
Pero tendría que ser cuidadoso para acercarse a ella de nuevo. Después de todo esa chica era lista y desconfiada. Probablemente sería difícil seguirla sin que lo notara pero ya se las ingeniaría, después solo tenía que acercarse a ella e interrogarla.
Solo esperaba no tener que recurrir demasiado a la fuerza, por que arrogante o no aun era una mujer y no le gustaba golpear mujeres. Pero si no había más remedio entonces lo aria, todo con tal de poder encontrar a su chica.
-X-
Ray, Max, Manabu y Takao se encontraban entrenando en el jardín mientras disfrutaban del buen clima, el cuelo despejado y el sol brillante llenando todo de calma y de la alegría que sentían al ver a Max recuperado y por fin fuera de la cama al fin, aun no debía hace muchos esfuerzos y tenía que moverse con cuidado pero por lo menos podía ir de nuevo a casa de Takao y pasar el rato como antes.
Y Max lo estaba disfrutando. Tener un poco de tiempo con sus amigos, sin su madre gritando como loca que permaneciera recostado, preparándole esa horrenda crema de brócoli y zanahoria y obligándolo a tomar sus medicamentos, era muy agradable.
Amaba a su madre claro… pero podía llegar a ser asfixiante cuando estaba preocupada.
Después de todo había sido herido por una bala y eso lógicamente la preocupo tanto que incluso intento prohibirle volver a los BBA R´s, después de una larga charla logro convencerla de que estaría bien.
Le conto lo que sabía ese acosador y también que Kai había dejado guardias de seguridad vigilándolos, o por lo menos eso le había dicho Ray cuando le conto lo que había pasado.
Aun le parecía tan extraño, parecía una película.
Hiromi acosada, Kai siendo amable y caballeroso con Hiromi, Takao enamorado y tomando el rechazo con madurez, que le dispararan y ahora teniendo guardaespaldas.
Casi se reiría de toda esa situación pero era algo serio, al menos la parte de un loco acosador asechando a su amiga y la de un deprimido Takao ahogando sus penas en pudin de chocolate.
Rió ligeramente al recordar a su amigo comiendo pudín mientras veían una vieja cinta del primer torneo de Blade donde participaron como equipo, sacudió la cabeza borrando la imagen chocante de su mente y se unió de nuevo a la charla sobre el nuevo diseño para el anillo de ataque del Blade de Ray.
Algunos minutos después mientras se encontraban discutiendo nuevas estrategias con Manabu vieron entrar a una chica rubia y de penetrantes ojos verdes, se detuvo frente a Ray y lo miro fijamente.
-¿Dónde está Hiromi?
El tono de la chica era exigente y lleno de molestia mientras los miraba fijamente esperando impaciente su respuesta sin siquiera molestarse en presentarse o siquiera saludar.
-¿Quién eres y por que vienes a gritarme a mi casa estas loca?
La voz de Takao era mitad sorpresa y mitad indignación al responderle a la rubia que solo lo miraba malhumorada sin contestarle nada en absoluto mientras esperaba impaciente una respuesta a su pregunta.
-Eres la amiga de Hiromi ¿No? Creo que te llamas Hikari.
-Si, soy Hikari y necesito hablar con Hiromi, la eh buscado por todas partes y no logro localizarla…
-Ella esta en Rusia.
-¿Rusia? ¿Qué demonios esta haciendo en Rusia?
-Es algo difícil de explicar y creo que seria mejor que fuera ella quien te lo contara.
-Mira… ¿Eres Ray verdad?
-Si
-Necesito hablar con ella ¿Puedes decirle que me llame si hablas con ella?
-Bien, intentare localizarla.
-Gracias.
Después de mirar a Ray con gratitud y a Takao con algo de molestia se marcho dejándolos sorprendidos y confundidos.
-Esa chica es muy extraña.
-Creo que está loca, ¿Quién se cree para gritar en mi casa y después mirarme como si yo no mereciera respirar el mismo aire que ella?…
-Creo que eso es porque las veces que ella ha venido buscando a Hiromi siempre te encontraba gritándole o insultándola.
Max miro a Manabu con reproche a ver como Takao nuevamente se hundía un poco en la miseria al recordar como había tratado a Hiromi y entraba cabizbajo a la casa en dirección a la cocina, corrió tras él antes de que se terminara el pudín de chocolate.
-X-
Ahora que todo estaba resuelto en Rusia no tenían más motivos para permanecer más tiempo. Tenían que volver a Japón y arreglar el asunto del acosador y el cambio de equipo de Kai.
Además Hiromi tenía que ver a sus amigos y contarles su decisión de vivir con Kai. Ver que aria con su casa y la universidad. Tenían miles de cosas que arreglar antes de que pudieran volver a Rusia.
Pero no podían tomarse mas que algunas semanas para hacerlo, tenían que hacerse cargo de la empresa muy pronto y además entrenar los nuevos ataques que habían diseñado y necesitaban dominarlos antes del torneo.
Debían ganar ese año.
Era la última vez que cualquiera de ellos participaría en el Blade profesional y querían, no, necesitaban ganar.
Tenían que probarse a ellos mismos y a los demás que no eran unos eternos perdedores.
Estaban cansados de ser los numero dos.
Había llegado el momento de ser los mejores. De ganar y demostrar lo que valían.
-X-
-¡Hola Ray!
-¡Hiromi! ¿Cómo estas?
-De maravilla. Mañana regresaremos a Japón.
-Tu amiga Hikari estuvo aquí hace unas horas.
-¿Hikari?
-Estaba buscándote, se vea bastante desesperada por hablar contigo.
-Le llamare mas tarde. Debe estar preocupada.
-Es la chica más rara que eh visto y creo que tiene algo contra Takao.
-No le agrada.
-Lo notamos.
-Cuando volvamos a Japón hablaremos ¿Esta bien? Se me esta haciendo tarde para encontrarme con Kai.
-Bien, nos veremos pronto Hiromi.
Una vez que Hiromi había colgado Ray se quedo un segundo pensado en la conversación.
Ella había dicho "Cuando volvamos a Japón"
No había dicho "cuando volvamos a casa" y eso era bastante revelador. Al parecer ella ya había tomado su decisión y si podía juzgar por su tono de voz entonces era una decisión sin vuelta atrás.
Ahora solo quedaba el problema de si el resto del equipo serian lo suficientemente maduros como para no solo aceptar la decisión de ella sino como para tomarlo con calma y respetarla.
Manabu no seria un problema, ese chico era bastante maduro a pesar de ser el mas pequeño.
Max se sorprendería pero estaba seguro de que estaría dispuesto a apoyarla siempre sin importar cual decisión tomara.
Pero Takao armaría un escándalo. Casi podía imaginar los gritos y el descomunal escándalo que armaría ese tonto. Seguramente acusaría a Kai de traicionarlos por cambiar de equipo.
Pero lo que más le preocupaba era que sospechaba que Takao tenía sentimientos más allá de la amistad por Hiromi. Puede que el chico no le hubiera contado nada pero le bastaba con verlo para saber que estaba realmente deprimido.
Pasaba mucho tiempo mirando la nada inusitadamente tranquilo. Sus ojos estaban rodeados por oscuras ojeras y a pesar de que sonreía esa sonrisa no alcanzaba sus pupilas.
Era bastante raro ver al chico siempre feliz y optimista de esa manera. Se veía agotado y hastiado del mundo. Pero quería pensar que su amigo estaría bien.
No podía tomar partido en esa situación. Takao era su amigo pero también lo eran Kai y Hiromi. Ninguno de ellos quería lastimar a Takao pero el amor es así.
Inesperado e incontrolable.
Cambiar de equipo sin embargo era algo que sin duda les dolería a todos, pero al menos Ray entendía los sentimientos de Kai. Más de una vez había sentido lo mismo, deseaba poder medir sus habilidades reales. Salir de su zona de confort y del equipo cobijándolo y tener una buena batalla digna de hacer historia.
Deseaba enfrentarse en una batalla uno a uno contra Takao y vencerlo.
Deseaba ser el mejor y no solo uno más.
Pero no podía volver a su antiguo equipo por más que lo deseara, si bien amaba a Mariah no podía volver a su aldea ahora. Quería tener un hogar estable y poder ofrecerle a su novia, a su futura esposa un futuro estable.
Un hogar mejor que lo que tendrían en su pequeño pueblo.
Quería esa oportunidad de probarse a si mismo pero quería aun mas asegurar su futuro y estabilidad económica y poder ser digno de casarse con su Mariah.
Si pudiera aria ambas cosas pero no tenía la misma suerte que Kai.
Él podría tener a Hiromi y la oportunidad de esa batalla. Kai era el heredero Hiwatari lo que significaba que su futuro, económico al menos, estaba asegurado.
Aun que sería divertido enfrentara a un equipo como los Demolition Boy´s. Sería un verdadero reto como cada año, y en esa nueva oportunidad serian aun mucho mejores, después de todo Kai y Takao enfrentándose era algo que ya deseaba ver.
Un espectáculo que volvería loco al público seguramente, era bien sabido que esperaban ver una batalla entre Kai y Takao.
Sin duda, dejando de lado todo el asunto de Takao ese año las cosas serian muy interesantes.
¿Quiénes serian los próximos campeones mundiales ellos o los DB´s?
La respuesta aun estaba en el aire.
-X-
Le había mandado a Hikari un mensaje de texto diciéndole que estaba perfectamente bien, que volvería a Japón muy pronto y que tenia muchísimas cosas que contarle personalmente en cuanto pudieran verse para hablar tranquilamente. La rubia había respondido de inmediato diciéndole que era mejor que su explicación fuera sublime o de lo contrario pagaría caro preocuparla de esa manera.
Ahora todos estaban de vuelta en Japón y la sensación de inseguridad la asaltaba de nuevo. Mientras habían estado en Rusia se había sentido bastante tranquila, sabía que el acosador estaba lejos y que no podría lastimarla ni a ella ni a ninguno de los chicos.
Se sentía extraña al ver las miradas de las personas fijas en ellos. Era bastante abrumador sentir las miradas de todas las personas. Después de todos los chicos no pasaban desapercibidos en ningún lugar.
Menos aun en el iluminado aeropuerto vestidos de tonos oscuros y con esa actitud fría y arrogante que los caracterizaba. Incluso la prensa mantenía una distancia prudente de ellos pero continuaban tomando fotografías de todas maneras.
Caminaba junto a Kai quien llevaba sus propias maletas además de las de ella, tal vez podría parecer un gesto pequeño pero estaba segura de que la prensa armaría un escándalo y los tabloides publicarían un montón de conjeturas y teorías sobre ellos.
Eso no le importaba mucho realmente, pero esperaba poder decirles a sus amigos ella misma antes de que la prensa se adelantara, en esos momentos podía sentir las miradas celosas de las mujeres y no pudo evitar sonreír un poquito arrogante y feliz a pesar de sentirse un poco incomoda por tanta atención.
Pero tenía que acostumbrarse ahora que ella era la novia de Kai Hiwatari y no tenían ningún motivo para ocultarlo.
Era maravilloso volver a sentir esa confianza en sí misma. Volver a amar y saberse amada.
Le encantaba la sensación de vértigo que le provocaba su novio cuando la miraba con sus profundos ojos violetas, el temblor de sus rodillas cuando le murmuraba al oído que la amaba y la felicidad que le causaba cada vez que sonreía solo para ella.
-X-
De nueva cuenta se habían instalado en el edificio, habían lanzado sus maletas antes de volver al departamento de Kai donde Hiromi les estaba preparando la cena con ayuda de Ian.
El chico estaba muerto de hambre y la comida de la castaña era de lo mejor que había probado, era incluso mejor que la de que su novia solía cocinar para él, obviamente eso jamás saldría de sus labios.
La castaña lo había mirado incrédula cuando se ofreció a ayudar pero cuando le explico que ayudándola se aseguraba de comer lo antes posible la chica se había reído antes de que ambos comenzaran a discutir sobre que cocinar para la cena puesto que tendrían a una invitada esa noche.
Spencer estaba sentado junto a la ventana mirando pensativo el paisaje nocturno, Tala y Bryan estaban discutiendo con Kai en medio de bromas acidas y sarcasmos nuevas estrategias para el torneo pero él no estaba del humor correcto para eso por lo que decidió no estorbar.
Spencer estaba muy distraído, había estado mirando disimuladamente a sus amigos desde que salieron de Rusia rumbo a Japón sin poder evitar preguntarse insistentemente
¿Qué se sentía enamorarse?
¿Lograría sentir lo mismo que ellos alguna vez en su vida?
¿O estaba destinado a permanecer solitario el resto de su existencia?
Se sentía algo tonto pensando con tal dramatismo pero la media botella de vodca que había bebido hasta ese momento no le estaba ayudando en nada a controlarse y mantener su calma de siempre.
Suspiro cansinamente al recordar a las mujeres con las que había salido en el pasado, mujeres hermosas pero, la mayoría solo deseaban una noche de sexo sin ataduras o estaban esperando vender la exclusiva a alguna revista.
Antes no le importaba mucho, aun que Ian y Bryan tenían a "sus mujeres" siempre podía contar con Tala e incluso Kai en ocasiones para pasar el rato en algún bar.
Ahora era el único soltero.
Era obvio que Tala y Kai estaban perdidos.
El brillo en los ojos violetas de uno y la sonrisa estupida del otro se lo habían confirmado.
El sonido del timbre y la voz de Hiromi ordenando que alguien abriera la puerta inmediatamente lo saco de sus pensamientos, vio que los otros tres no se moverían y camino pesadamente hasta la puerta abriendo sin siquiera preguntar quien era.
-¡Hola! ¿Esta Hiromi por aquí?
Se quedo mudo.
Frente a el estaba una alegre chica rubia, alta y de vivaces ojos verde esmeralda. Era una verdadera belleza.
Dio gracias al alcohol en ese momento por aligerar un poco sus nervios y respondió intentando lucir calmado y despreocupado.
-En la cocina.
Entonces el mundo colapso. Ella le sonrío ampliamente y ante la mirada sorprendida del chico se paro sobre las puntas de sus pies y beso su mejilla con total descaro.
-¡Gracias guapo!
Después entro alegre al departamento y entro en la cocina sin siquiera saludar a los demás dejando a Spencer totalmente congelado aun en la puerta abierta y mirándola con algo parecido al bochorno en la mirada.
-¿Esa rubia es la amiga de tu chica?
Pregunto Bryan mirando fijamente al chico congelado en la puerta.
-Eso parece
Respondió con una sonrisa torcida Kai mientras escuchaba los gritos de la rubia en la cocina al ver a Hiromi y al chico cerrar la puerta aturdido.
-Apuesto dos mil dólares a que el grandullón se le declara antes de que volvamos a casa
Tala miraba fijamente a Spencer con una sonrisa sádica en los labios mientras hablaba en un tono bajo para que el grandullón no escuchara.
-Acepto la apuesta fosforito, pero estoy seguro de que tardara más que eso.
Respondió sonriente Bryan mientras volvía a mirar fijamente la computadora portátil con las graficas de rendimiento de sus oponentes.
-Tres mil a que será ella.
Esta vez quien hablo fue Kai, le bastaba ver a la chica para saber que no era una chica normal. No daba el tipo de esperar para que la invitaran a salir. Probablemente ella seria quien daría el primer paso con Spencer. Después de todo el grandullón era muy perceptivo y perspicaz con los asuntos de los demás pero cuando algo lo involucraba podía llegar a ser bastante obtuso.
-Es un trato entonces.
Sonrieron ligeramente al ver a un aturdido Spencer caminar hasta la ventana de nuevo y fijar la mirada en las luces nocturnas intentando ocultar el ligero sonrojo en sus mejillas.
-X-
-¿Hiromi?
-¡Hikari!
-¡Demonios Hiromi! ¡¿Sabes lo preocupada que estaba por ti?
-Lo siento, la verdad es que todo pasó muy rápido y tenemos mucho de que hablar.
Ian vio a la rubia de pie exigiendo una explicación con los brazos cruzados y a la castaña sonriendo apenada, suspiro antes de hablar con voz calmada
-Yo terminare la cena.
Hiromi lo miro sonriendo ampliamente y asintió con la cabeza mientras ambas salían de la cocina para hablar en la recamara con algo de privacidad.
-Bien ahora explícame que demonios esta pasando.
-Es algo difícil de explicar pero todo empezó el día de mi cumpleaños, ese día mi despertador no sonó y se me hizo muy tarde para llegar al entrenamiento, cuando iba en camino a casa de Takao unos tipos me atacaron pero gracias al cielo Kai me salvo…
Los minutos pasaron y el rostro de Hikari palidecía aun mas al escuchar acerca del acosador, de los regalos, de los tipos que los atacaron y también sobre el disparo que Max recibió, en ese punto cuando Hiromi comento que era un reportero Hikari se levanto de golpe
-Hiromi yo vi a ese tipo hoy…
No podía creer que ese raro sujeto en realidad si fuera un psicópata, uno tan peligroso que incluso había intentado secuestrar a su amiga apuntando un arma a su cabeza, peor aún le había disparado a Max.
-¿Qué?
La castaña miro a su amiga sorprendida y confusa, vio a Hikari respirar profundamente seguramente intentando ordenar sus ideas antes de hablar.
-Fui a buscarte y había un sujeto muy raro escondido mirando hacia tu casa, se me acerco cuando ya me iba… me dijo que era reportero, que tenía tiempo buscándote para una entrevista… me pregunto donde estabas…
-Hikari… vamos tenemos que contarle a los chicos…
La rubia asintió con la cabeza y siguió a la castaña hasta la sala donde se encontraban los chicos reparando sus blades, los cinco chicos fijaron sus ojos en la castaña cuando la escucharon hablar.
-Hikari vio al acosador hoy.
-¿Qué demonios?
Tala miro alternativamente a la rubia y a la castaña esperando que alguna de ellas hablara. Necesitaba saber donde lo había visto y más aún porque ninguno de ese montón de idiotas que tenia buscándolo lo había encontrado.
-En la casa de Hiromi.
Al escuchar a la rubia Kai maldijo en voz baja, se suponía que la casa de la castaña estaba vigilada las veinticuatro horas, era imposible que ese maldito hombre se acercara sin que alguno de sus empleados lo notara.
Spencer vio fijamente a Tala y a Kai, ambos parecían calmados pero sus ojos decían lo contrario. Seguramente esa misma noche los empleados encargados de la vigilancia se arrepentirían de no cumplir con las órdenes de ese par.
Si esos pobres diablos corrían con algo de suerte y era Kai quien hablara con ellos solo serian despedidos, después de todo el oji violeta siempre había sido el más tolerante y amable de ellos pero si era el pelirrojo quien se hacía cargo entonces conocerían el infierno.
Tala era la peor pesadilla de cualquiera cuando sus ordenes no se cumplían, en este caso las ordenes de Kai y suyas habían sido obviamente ignoradas y la furia brillando en los ojos azules del pelirrojo decía claramente que esa noche "Satanás" como le llamaba Ian al chico cuando estaba colérico se presentaría a atormentar algunas almas.
Hikari podía sentir los ojos de todos en la sala fijos en ella. Esperaban silenciosos a que les explicara lo que había pasado, suspiro y se calmo. Sonrió un poco para calmar a Hiromi e intento explicar lo mejor posible lo ocurrido aparentando una calma y serenidad que no sentía.
-Fui a buscar a mi desconsiderada mejor amiga a su casa esta mañana pero obviamente no estaba allí, al llegar note a ese tipo sospechoso pero no le tome mucha importancia, cuando estaba por subir a mi auto se acerco, me pregunto que si éramos amigas, me dijo que era reportero y que si yo sabía cómo localizarte por que quería hacerte una entrevista. Pero era realmente raro así que le dije que si volvía a verlo espiando como un ladrón no dudaría en llamar a la policía, luego subí a mi auto y lo deje allí.
Spencer la miro fijamente y sonrió. Una chica ruda, hacía tiempo que no veía a una mujer así. Suponía que Hiromi le conto todo lo ocurrido por lo tanto la bonita rubia debía saber que ese tipo era peligroso y seguramente estaba asustada aun que en el exterior sonreía un poco y aparentaba estar bastante calmada.
Pero sus expresivos ojos verdes la delataban… podía ver claramente cada emoción que esa chica sentía en esos ojos almendrados y bordeados de espesas pestañas oscuras. Sonrió un poco al pensar que nunca había visto unos ojos más hermosos, ni siquiera los de Katia o Sveta eran tan bonitos.
Intento apartar la mirada de la chica cuando ella lo miro fijamente y le sonrió pero se quedo perdido en esos ojos. Sintió como su estomago se contrajo y cierta parte de él comenzó a reaccionar al ver esa sonrisa cálida y esos malditos ojos mirarlo con una expresión extraña, aparto de golpe la vista y miro de nuevo a la ventana respirando para calmar sus emociones.
¿Emociones?
Carajo.
Era imposible. El era Spencer Petrov. No era cualquier idiota lleno de hormonas incontrolables que se estimula con cualquier cosa.
¡Diablos!
¿Acaso tantos años de mantener las sensaciones controladas, de dominar sus impulsos y de mantener la calma en absolutamente cualquier situación, no habían servido de nada?
No con esta chica cerca al parecer.
-Ahora vamos a cenar, muero de hambre, después pensaremos que hacer.
La voz de Ian los saco de sus pensamientos y todos caminaron hasta el comedor donde el chico ya tenía todo preparado.
-¡Se ve delicioso!
Spencer no logro evitar dejar escapar una pequeña sonrisa al ver a la rubia mirar la comida emocionada y sentarse junto a Hiromi.
-¿Es bonita no?
Vio a Tala sonreírle burlón al pasar a su lado y sentarse junto a la rubia. Una incómoda sensación se instalo en su pecho al ver como Tala hablaba con ella tranquilamente y como ella sonriente continuaba la charla.
Por un segundo sintió el impulso de marcharse pero entonces recordó a Lya. Tala estaba saliendo con Lya ahora y no sería capaz de engañarla aun cuando esa chica era una belleza Tala estaba enamorado de Lya.
Suspiro ligeramente aliviado y se sentó en la silla vacía, entre Ian y Bryan que comían tranquilamente mientras hablaban con Kai sobre los nuevos prototipos de anillos de ataque que estaban preparando para el torneo de ese año.
-X-
Podía ver las sonrisas burlonas de sus supuestos amigos y la sonrisa cansada de la castaña que lo miraba suplicante pero definitivamente no quería hacer eso.
No quería subir en eso.
¿Por qué tenia que hacerlo?
¡Oh claro! todo era por culpa de ese maldito psicópata acosador.
¿Por qué?
Pues bien el idiota probablemente había seguido a la rubia hasta su departamento la noche anterior después de la cena. Tal vez estaba esperando el momento en que Hiromi saliera con su amiga para hacer su movimiento, pero lógicamente Kai estaba siendo demasiado sobreprotector con la castaña por lo que no le permitía salir sin al menos dos de ellos cuidándola.
Por desgracia a ninguno de ellos se le había ocurrido que ese psicópata pudiera seguir a la chica por lo que perdieron una buena oportunidad de atraparlo. Aun estaba bastante molesto por el echo de no haber previsto lo que paso esa mañana, de haberlo echo tal vez podría haberlo evitado. Pero realmente no se le ocurrió que ese psicópata intentara conseguir información de Hiromi atacando a Hikari.
Apenas hacia unas horas cuando Hikari estaba haciendo algunas compras fue arrastrada a un callejón oscuro por ese idiota, por suerte para la chica no había intentado amenazarla con un arma pero si la había golpeado cuando intento gritar.
El oscuro cardenal en su mejilla era la prueba de ello. Cada vez que Spencer veía el rostro de Hikari se sentía tremendamente culpable aun que no sabia exactamente por que. No es que hubiera podido evitarlo realmente.
Al recordar lo que había echo ella para defenderse no pudo evitar sonreír un poco, lo había golpeado en los genitales y rociado con gas pimienta antes de salir corriendo del lugar.
La sonrisa se borro cuando recordó el momento en que abrió la puerta y la vio. Con la mejilla hinchada, el cabello revuelto y los ojos llorosos.
En el momento en que la vio así sintió un tirón doloroso en el corazón y no pudo evitarlo se quedo paralizado viendo como Kai pasaba suavemente un brazo por sus hombros y la guiaba al sofá que Ian y Bryan habían dejado libre para ella.
No dijo nada mientras ella secaba las lagrimas que resbalaron por sus mejillas y por un impulso le entrego su pañuelo negro. Su estomago dio un vuelco cuando ella le regalo una pequeña sonrisa antes de que la castaña la rodeara en un abrazo cariñoso.
Aun podía sentir como la ira nublaba su juicio al recordar como les conto todo, intentando ser fuerte y no llorar. Con los ojos llenos de lagrimas contenidas y una voz monótona.
Mataría a ese bastardo si lo tenía frente a él algún día. No solo amenazaba a la chica de Kai y golpeaba a una mujer, también era el culpable de la humillación que estaba a punto de sufrir. Todo por culpa de ese loco acosador.
Pero a pesar de la culpa, injustificada, pero culpa; no pensaba subir en eso.
Bueno no todo era culpa de ese lunático, el maldito destino, el estúpido pelirrojo y su terrible mala suerte hicieron el resto.
Cuando Tala sugirió que uno de ellos acompañara a la chica para evitar que el tipo se acercara de nuevo fugazmente pensó en expiar el sentimiento de culpa ofreciéndose voluntario pero Tala les había dicho que elegirían al azar para que fuera justo.
Y claro como si su vida no fuera ya lo bastante miserable el fue el "afortunado".
-No.
-Vamos Spence, no será tan malo.
La voz de la castaña era suplicante, Spencer odiaba ver esa mirada en la castaña, sabia que estaba siendo infantil pero aun así no cedería, su orgullo estaba en juego.
-No
-¡Spencer sube al maldito auto de una vez!
Casi salto un poco cuando escucho el grito histérico de la rubia.
-Pero…
-¡Por dios! ¡No perderás tu masculinidad por subir en mi auto!
Vio un pequeño brillo en los ojos verdes de ella… no supo a ciencia sienta que era… tal vez ira, rabia o frustración.
-Eso no es un auto de verdad.
Respondió con lentitud intentando dejar claro que no subiría en ese auto.
-¡Claro que lo es!
-Podemos tomar uno de los autos de Kai en lugar de eso…
-¡Fui atacada por un maldito lunático hoy así que deja de ser tan infantil y sube al auto ahora mismo o te juro que veras mi lado malo por que no estoy de humor para discutir!
Se estremeció ligeramente al escucharla gritar, la culpa volvió a atacarlo pero su orgullo se negaba a ceder.
-¿No es este tu peor lado?
-¡Cállate Spencer no me obligues a lastimarte!
-Vamos Spence no puedes dejar sola a Hikari...
No quería recurrir a eso pero Spencer no le dejaba alternativa, pensó Hiromi con un suspiro.
Después de ese tiempo de conocer al chico había aprendido que si algo odiaba era ver a las chicas llorar… así que uso su mejor cara angustiada, con lagrimas contenidas y todo para mirarlo suplicante hasta que el suspiro derrotado.
-Bien.
-Te compadezco hombre, Tachibana si que sabe manipular a la gente, si puede obligar a Spencer a subir a esa cosa, tú estas jodido.
-Estamos Ivanov.
Tala rio un poco al recordar los ojos negros de Lya mirándolo suplicantes hasta que logro lo que quería… ver esa terriblemente cursi película romántica.
Estaban jodidos realmente, por mas crueles y sádicos que pudieran parecer todos, incluso el grandulón, caían como idiotas ante las miradas llorosas y suplicantes de esas chicas.
Si Boris nos viera en este momento nos metería a todos en una de sus celdas de castigo especiales hasta quitarnos lo idiotas… pensó el pelirrojo mientras reía al ver al grandulón subir al auto con la desesperación escrita en el rostro.
Spencer les mando su peor mirada intimidatoria cuando los vio reír, en el fondo sabía que era algo gracioso.
Estaba sentado en ese diminuto y muy femenino auto rojo cereza con la cabeza ligeramente ladeada y las piernas encorvadas. Si no lo estuviera viviendo en carne propia probablemente el mismo estaría riendo.
Pobre Spencer, por muy divertido que pudiera ser verlo en esos momentos no podía ser tan cruel con un amigo. Tal vez mas tarde les mandaría un auto un poco menos femenino, claro después de sacar unas cuantas fotografías pensó Kai mientras abrazaba a Hiromi y caminaban de vuelta al departamento.
-X-
Bien este capítulo no resulto como esperaba pero realmente no me encuentro del todo bien estos días, sigo triste porque mi gatita murió y la extraño horrores. Pero en fin, espero que les guste.
¡Espero sus comentarios!
