Los personajes son de la inigualable Stephanie Meyer.

Yo solo tengo los derechos de la historia. Y lo hago sin ánimo de lucro.


En fin que puedo decir aparte de agradeceros todos los comentarios, y todas las alarmas, me ha hecho mucha ilusión la aceptación de esta historia.

Muchas gracias por todos los comentarios. Me ha abrumado la acogida que ha tenido esta historia, espero que os divirtáis leyendo este capítulo, al igual que los siguientes.


4.- Un mal comienzo:

-Bella, ¿estás bien?, te he escuchado gritar.-Me ha dicho Jacob, que se ha precipitado por la puerta.
Ha visto mi pequeña catástrofe en la habitación, la mitad de su encimera estaba cubierta por hielo, y en centro del hielo, se encontraba su plato de pasta, entre las capas del hielo se podía ver como se había congelado el fuego.

- Estoy bien, pero no puedo decir lo mismo de tu cocina.- Le dije muy avergonzada.- Lo siento.

- No pasa nada, creo.- Me ha dicho mientras miraba el hielo fascinado.- Además es muy decorativo.- Ha dicho con una sonrisa amable.

- Si decorativo.- Le he dicho yo mirando mi destrozo. Ya sabía que iba a tener más de una habilidad, pero esto es demasiado, fuego y hielo, paralizar, y las hormonas, que afectan a los sentimientos. Aparte del pack común, de conexión mental con el resto del grupo.

- Tranquila, pero por favor no más magia.- Me ha dicho Jacob, acariciándome la mejilla, ese pequeño contacto, ha despertado mi cuerpo, con una ráfaga de calor. Con mucho esfuerzo me he tenido que recordar control.

- No más magia me parece razonable, pero cuando venga Angela, le pediré, que devuelva, vuestra cocina a la normalidad.- Le he dicho con toda mi fuerza de voluntad, porque tenía que ser tan guapo, amble, tan Jacob.

Antes de que se nos fuera la mano, ha aparecido Billy, Jacob se ha alejado un poco de mí, pero no lo suficiente.

- ¿Que tal chicos?-Ha dicho entrando.- Oh, mi cocina, parece el territorio de una familia de pingüinos.- Ha dicho, sin sorprenderse mucho.

- Lo siento Billy, se me ha ido la mano, no sé ni cómo ha pasado, la dejare como estaba.- Le he asegurado.

* A ver, veo que estáis los tres, bien mejor, justo los que necesitaba* Ha dicho la voz de Angela en mi mente.

En cinco minutos, han picado a la puerta y ay estaba Angela y Ben, los dos entraron, y Jacob iba tras de ellos, con la cabeza gacha, mi pobre Jacob, nos iba a caer una buena. He dicho mi pobre Jacob, es mi amigo, mi puerto seguro, mi hermano, pero no mi Jacob en ese sentido, o si, estaba confusa.

- Creo que tenemos que hablar, sé que eres novata y que es difícil, pero tienes que controlarte.- Me ha dicho Angela, que le echaba una mirada de reproche al destrozo, que he hecho en la encimera de Billy.- ¿Por qué querrás volver con tu padre?.- Me ha preguntado después.

Y entonces lo he pensado, que iba a hacer si esto me ocurría ante Charlie, como se lo explicaría.

- Si lo siento, no volverá a pasar, lo de Jacob, y lo de la encimera, no sé ni cómo ha pasado.- Le he dicho arrepentida.

- De la cocina no te preocupes.- Me ha dicho.- Ben, lo arreglas.- Le ha dicho, él se ha ido, para la cocina.

- Me podrías dejar como recuerdo, el trozo de hielo, donde está la llama congelada, no podríais hacer que no se pierda.- Dijo Jacob, de improviso.

- Jake, no seas niño.- Le ha regañado su padre. Con una sonrisa dulce.

- No Ben tu sácalo yo le paro el tiempo, será un bonito recuerdo, y me salte su cumpleaños.- Les he dicho como explicación.

Ben ha hecho lo que le hemos pedido, lo ha hecho como si no le costara nada hacerlo, en cambio yo no tengo explicación para lo que ha hecho.

Yo he hecho mi parte, siguiendo las instrucciones de Angela, y con la colaboración de Ben. Por lo visto una de mis habilidades es alterar la materia, por eso el hielo y el fuego, y muchas otras cosas más.
Angela y Ben me han dado una pequeña reprimenda, por mi ataque a Jake, y me a advertido que aún sigo afectándole, según han dicho me he conectado a él y ahora soy capaz de cambiar sus estados de humor, es algo que no debería hacer, pero, no he podido evitarlo.

Y como lo he hecho sin premeditarlo, tendré que averiguar cómo deshacerlo, todo con tiempo, estoy segura que lo averiguó.

Y al parecer los dos tenemos tendencia a dejarnos llevar por el deseo, lo que según todos no era muy bueno.

Angela nos ha cogido a los dos para tener una charla a solas.

-Sé que no debería deciros nada y que sois grandes.- Ha dicho haciendo una pausa, para mirarnos y negar infantilmente con la cabeza.- Y sé que lo que hacéis, bueno es dar rienda suelta a lo que de verdad queréis, y parece que esa liberación os hace bien.

Eso me ha dejado pensando, yo de verdad quería darle la oportunidad a Jacob, quería dejar el pasado, o solo buscaba la salida fácil, la opción lógica.

-No entiendo que pasa,¿ porque no puedo estar con ella?- Dijo Jacob mostrando su disgusto.

- Si puedes estar con ella, ahora os necesitáis, pero ella ahora Bella tiene el poder de controlar tus sentimientos, y eso te deja sin opción, te quita el libre albedrio, y eso es lo que está mal.

Ella tenía razón Jake debía tener la oportunidad de elegir sobre su vida. Yo no tenía derecho sobre él.

-No le veo la diferencia a la imprimación, todos los imprimados ponen a su imprimación como el centro de su existencia.

- Jake ella tiene razón yo lo arreglare, y después ya veremos, vale.- Le dije acariciándolo, sentía que él no quería dejarme marchar, y yo no quería perderlo a él.

Después de una charla con la manada y el respectivo grado de preguntas y de miradas interrogantes. Apareció Charlie, que al parecer no se sorprendió de ver a Angela y Ben en la reserva. Comimos todos juntos sentados en el patio delantero de la casa de Jacob. Cenamos los típicos espaguetis de la familia.

Todo fue tan humano y controlado como si nada hubiera cambiado, y la verdad sí que había cambiado y de qué manera. Soy una bruja, quien lo diría, si es qué no hay nadie normal en este pueblo, ya no me extrañaría ver hadas, elfos o nomos, por no decir que espero ver en uno de los paseos por la playa a una sirena.

Si no recuerdo mal todo lo que he visto mientras dormía, es posible que algún día los encuentre a seres de otras especies, todo lo que me estaba perdiendo del mundo que me rodea.

Después de cenar, y despidiéndome, lo más formal posible de Jacob, deje que mi padre me llevará de vuelta a casa. Me despedí de él diciéndole que estaba agotada y que necesitaba dormir, la verdad mentalmente aún estaba asumiendo muchas cosas, pero físicamente me encontraba mejor que nunca.

Me senté sobre mi cama, sin darme cuenta me perdí en mi mente, no reaccione hasta que vi ante mí a Jacob, que pasaba su mano ante mis ojos, lo mire de forma curiosa, ya que yo recordaba estar sentada y ahora estaba a la altura de su cara y él estaba de pie.

Me di cuenta de que estaba levitando como podía ser eso no lo sabía pero sin duda lo estaba haciendo, sin siquiera pensarlo, caí sobre la cama desmadejada, me había desconcentrado rompiendo la energía que me mantenía levitando.

-¿Te encuentras bien?- Me pregunto Jacob que bajaba la voz para no ser oído por mi padre. Siendo sinceros no sabía si me encontraba bien, había levitado sin siquiera notarlo debía aprenderá contener mis poderes o me vería en la obligación de no vivir con mi padre, ni con nadie, lo que sin duda era malo.

-Sí, estoy bien más o menos, ¿Qué haces en mi habitación?-En ese momento caí en ese detalle, Jacob estaba bien entrada la noche en mi habitación que esta pared con pared con la habitación de Charlie.

-Me necesitabas.-Fue lo único que él me dijo, y resulto ser cierto lo necesita, más de lo que podía admitir.

-Sí que te necesitaba Jake con desesperación, hablamos fuera.-Le dije, ya no creía poder dormir en un buen rato, y necesitaba hablar con alguien de todos estos cambios, ya no me sentía como Bella, o Isabella, me sentía otra persona.

Él me miro con una sonrisa radiante, salto por la ventana sin emitir el más mínimo ruido, quien diría que es un hombre lobo y no un hombre gato, tan silencioso. Yo mire desde mi ventana al suelo, realmente me iba a romper algún hueso, confié en que Jake me cogiera antes de que me matara. Me lance y por misterio extraño, levite despacio hasta los brazos de Jake que me recogieron con cariño y con mucha suavidad.

-No sabía que sabias hacer eso.- Me dijo él. Yo lo mire asombrada.

-Tampoco sabía que supiera hacer eso, ni nada de lo que hago en la actualidad.-Crei que ya que estábamos conectados podía ser sincera con él que más daba ya todo.

-Supongo que estas asustada con todos los cambios de estos días, pero no debes de estar asustada, yo estaré aquí siempre para todo lo que sea.-Me dijo él que ya me había depositado sobre el suelo, y me acompañaba andando adentrándome en el bosque.

-Han cambiado muchas cosas, demasiadas Jake, no sé si podré hacer todo lo que se espera de mí y si yo no estoy hecha para ser bruja.- Le dije dejándome caer sobre un tronco de árbol.-No sé todos parecéis muy conscientes de lo que sois, no tenéis quejas…

-Bells, sí que tenemos quejas, yo no quería ser un monstruo peludo. La verdad me sentía la persona más desdichada del mundo, pero después pude hablar contigo, y entendí a la manada.-Entendía su punto de vista, él había estado solo, solo con la manada, y era una manada muy pequeña, no como la que es ahora.

Yo tenía a Angela y a Ben, que me ayudarían con mi aprendizaje como bruja, y contaba con Jake y la manada, que siempre serian un gran apoyo, además yo ya sabía que existía un mundo que casi nadie veía, ese que solo conocía por los vampiros y los lobos.

-Gracias Jake, la verdad no sé cómo lo podría hacer sin el apoyo de todo, de verdad que os lo agradezco de todo corazón.-Le dije mientras me refugiaba en su pecho, sin ninguna otra intención que refugiarme del frio de la noche.

-Supongo que eso quiere decir que aunque ahora ya no te persigue nadie, pasaras mucho tiempo en la reserva.- Me dijo él con una cara de ilusión, que sinceramente me ponía nerviosa, que se podría hacer eso de que me mirara como si fuera su ángel. Tenía que liberarlo pronto, yo apreciaba a Jake, pero no como él esperaba, quizás con el tiempo lo haría, no me negaría esa puerta pero no jugaría con él, no lo merecía.

-Sí creo, allí me siento segura y muy aceptada ¿si al resto de la manada no le molesta mi presencia allí?.-Le dije de lo más tranquila.

-Claro que puedes venir siempre que quieras, la manada tiene buena relación con las brujas, siempre han podido estar en nuestro territorio.-Me dijo él formal.-Yo quiero que vengas siempre que quieras, me gustaría verte en las practicas.-Me aclaro rodeándome con los brazos, en un abrazo sofocante, nos quedamos un rato sin decir nada, casi me quede dormida, Jake me acuno, entonando cierta cancioncilla. Me quede casi dormida.

Me levanté en mi cama, en mi habitación, y sola. Pero tranquila, si ellos podían hacerlo, yo también y constaba con mucha ayuda y soporte.


Bueno aquí dejo el capítulo, es algo intermedio pero al estar tanto tiempo sin escribirla. Creo que aun así es un buen capitulo.

Espero que os guste, y se aprecian los comentarios.