Conociendo a Lily Evans
Valor
-Sirius no – Peter se interpuso apoyando las manos en el pecho de su amigo – Déjalo, no vale la pena.
-¿No tienes dignidad? El estúpido de Malfoy se ríe en tu cara y tú te quedas de brazos cruzados. Si tú no piensas hacerlo lo haré yo. No pienso dejar a nadie que haga daño a los míos.
-Que conmovedora escena – dijo con ironía Lucius apretando la empuñadura de su inseparable bastón de plata – No se por cual decantarme. Por el pobre Pettigrew, repudiado, sin una triste chocolatina de San Valentín o más bien en el papel de novia en apuros de la oveja negra de los Black. ¿Qué diría tu madre si te viera? ¿Eh? Black. Juntándote con la escoria de sangre maga.
-Te voy a cerrar la puta boca ahora. A la mierda si me expulsan. Apártate Peter.
-No, Sirius escucha…
-¡He dicho que te apartes!
-Si Pettigrew, vete a esconder como siempre haces debajo de las faldas de tu otro amigo brabucón. La ovejita tiene los minutos contados conmigo. Voy a ahorrarle el trabajo sucio a su familia.
-Patético.
Desde el fondo de la clase se hizo el silencio, todos se giraron a observar de donde procedía aquella voz. Sentada como siempre en la primera fila, Lily Evans estaba enfrascada en las páginas del libro, casi mimetizada con el escritorio.
-¿Has dicho algo Evans? – Lucius se dirigió hacia la pelirroja en un tono más que amenazador pero la chica ni se dignó a levantar la mirada hacia él ignorándolo por completo, lo que le enfureció todavía más -. No me estás contestando, pero lo harás – levantó la barbilla de Lily con la empuñadora del bastón.- ¿Qué me has llamado?
-A-PAR-TA-TE – le dijo al tiempo que le empujaba el bastón con desprecio – Me haces sombra.
-Déjala – intervino de pronto Peter desde el fondo alzando tímidamente la voz – Ella no tiene nada que ver con esto.
¿Estoy soñando? ¿Ese es el mismo Peter que conozco desde los doce años? ¿El que huye de un enfrentamiento directo como si fuera la más letal de las alergias? Y encima de todos los momentos posibles ha escogido este para hacerse el valiente. Mala elección. Solo hay que mirarla con esos aires de autosuficiencia. No quiere la ayuda de nadie. Casi parece odiar el mismo aire que los demás.
-Hazme un favor, piérdete Pettigrew.
¿Lo ves? La hombría de un hombre destruida en cero coma segundos. Primera víctima. Todo un reto. Aunque he de admitir por otro lado que pocos tienen las suficientes agallas para toserle a Malfoy. Le está sacando de sus casillas sin esfuerzo alguno mientras se relame con gusto al dominar la situación. No sé qué lo hace, pero no puedo evitar sonreír al ver como frunce el ceño de esa manera tan infantil y encantadora al mismo tiempo.
-Odio repetir las cosas dos veces. Pero si vas a seguir insistiendo y molestándome en mi hora de estudio - dejo escapar un suspiro frustrante y se levantó de la silla para encararlo-. Tengo un dilema Malfoy, quizás tu puedas ayudarme a resolverlo. Hay dos tipos- se paseó alrededor de él - Uno carece de… – miro hacia Peter antes de proseguir y algo hizo un cambio fugaz en su expresión -… muchas cosas. Vive demasiado a la sombra de sus amigos lo que le hace ser invisible a los demás y no mostrarse tal como es. El otro en cambio – se paró en seco delante de Malfoy – trata al resto como inferiores valiéndose de la errónea creencia de que un apellido hace a una persona y no sus actos por sí solo. Esta solo – dio un paso hasta colocarse a su lado – Completamente Solo – le susurró bajo al oído – Y lo sabe – volvió a alzar la voz para la audiencia ahí concentrada –. Por eso te pregunto a ti ¿Quién sería el más patético a tu modo de ver? ¿Aquel que no recibe ningún chocolate de San Valentín?, o más bien, ¿Aquel que pensando que nadie lo ve, ni siquiera la prefecta de turno de esa mañana – hizo una pausa dejando entrever una sonrisa socarrona - convoca un hechizo para llenar su cesto vacío de chocolatinas?
Un silencio sepulcral se hizo presente en la clase
-Lo sé – Lily le propino unas palmaditas en el hombro antes de marchar por la puerta – Te dejo pensando en ello.
