Capitulo 18
-Epifanía-
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-Lo ves no fue tan malo Spencer.
Comento sonriente Hikari una vez que aparco en el estacionamiento subterráneo de su edificio y bajo del auto, el chico solo la miro como si se hubiera vuelto loca mientras bajaba del auto y trataba en vano de ignorar el dolor punzante en su cuello.
-Nunca volveré a subir a esa cosa.
La rubia lo miro sonriente mientras pensaba en lo raro que resultaba ver a semejante chico actuando como un niño malcriado. Después de todo con la altura, el físico musculoso y esa cara seria era difícil imaginar que en el fondo es un chico bastante normal.
Parecía ser la clase de tipo peligroso que si te topas en la calle preferirías huir que pasar siquiera junto a él. Tenía una especie de aura letal a su alrededor al igual que los otros chicos que Hiromi le había presentado la noche anterior.
Pero eran muy agradables a pesar del aspecto. Ahora entendía porque Hiromi estaba tan tranquila a pesar de que ese acosador raro estaba intentando acercarse a ella, con sabrá dios que intensiones retorcidas.
Habían cenado tranquilamente mientras charlaban y había llegado a conocerlos un poco, al menos a Kai y Tala. Le había bastado ver la mirada en los ojos violetas del chico para saber que estaba completamente enamorado de su amiga.
Sonrío al recordar la sonrisa radiante de Hiromi cuando le conto que era la novia oficial de Kai Hiwatari.
Era magnifico, después de todo ella se merecía ser feliz.
Después de lo que había pasado con el cerdo de su ex novio nadie merecía ser tratada como ese idiota lo había hecho con Hiromi. Nunca llego a ver su cara pero cuando Hiromi le conto un poco de lo que había pasado había entendido gran parte de las actitudes de la castaña.
Por eso siempre estaba a la defensiva con los chicos y evitaba a toda costa las citas que ella misma le organizaba. En esa época cuando su amistad estaba empezando se había dado cuenta de que ella solo confiaba en sus compañeros de equipo aun cuando Takao no era precisamente el más agradable compañero del mundo.
Más de una vez había visto la mirada dolida de Hiromi al recordar algún insulto particularmente ofensivo o doloroso. Después de todo su confianza en sí misma era mínima y ese chico idiota no hacía más que abrir viejas heridas con sus palabras.
Pero cuando hablaban sobre los chicos ella siempre le contaba sobre ellos con una pequeña sonrisita en los labios. Manabu siempre dispuesto a ayudarla con las cosas técnicas o con las computadoras, Max siempre alegre y divertido contando historias graciosas y Ray siempre dispuesto a escucharla con paciencia.
Pero Kai siempre había sido especial para la castaña. Cuando hablaba de él siempre tenía una sonrisa amplia en los labios y su mirada se llenaba de alegría. Siempre comentaba pequeños detalles, cosas que parecían insignificantes pero que para la castaña eran muy importantes.
Por ejemplo que jamás se quejaba de su comida, en su opinión eso era algo natural por que Hiromi era la mejor cocinera que conocía, aun que ese chico Ian tenía mucho talento también. La cena de la noche anterior lo demostraba.
También sabía que una vez que el idiota comenzaba con los gritos una sola mirada del capitán lo obligaba a callar, después de eso Kai dejaría el entrenamiento físico en manos de la castaña y entonces la venganza comenzaba.
Ahora que los veía juntos le sorprendía la felicidad que transmitían sus ojos. La confianza que demostraba y la sonrisa que no abandonaba sus labios. Se veía feliz y eso era magnifico.
La parte mala del asunto era que se mudaría a Rusia. Pensó en lo genial que sería poder hacer eso. Comenzar desde cero en un nuevo lugar y tener una vida nueva. Suspiro un poco pensando en sí misma. Sin Hiromi nada sería igual. Pero lo importante era que su amiga fuera feliz.
Vio suspirar a la chica mientras caminaban en silencio hasta el departamento pero guardo silencio y la dejo pensar en lo que fuera que estuviera llenado su rubia cabeza.
Cuando entro al departamento no pudo evitar darse cuenta de que la decoración era muy femenina aun que bastante elegante, más femenina aun que esa cosa que insistía en llamar automóvil. Soltó un gruñido al recordar la humillante experiencia.
Miro fijamente como ella lanzaba sus zapatos contra la pared y se dejo caer en el sofá negro que dominaba la sala, se quedo de pie allí incomodo y sin saber qué hacer.
-Vamos Spence siéntate
Vio la sonrisa cansada de la chica y sin saber porque se sentó junto a ella en el sofá negro.
-Eres de pocas palabras ¿No?
Escucho la suave risita de ella y sonrió sin poderlo evitar.
-¿Te duele?
-No mucho, aunque debo verme horrible…
La miro un segundo estudiando su rostro con atención. Sus expresivos ojos verdes, su nariz pequeña y sus labios, era muy hermosa. Con hematoma o sin él era una chica muy bella.
-Podría ser peor…
Comento ligeramente Spencer, por alguna razón a pesar de sus nervios se sentía cómodo. Tal vez era porque la chica tenía agallas. Le había gritado y lo trataba sin ninguna clase de miedo o prudencia.
Algo muy raro, incluso las chicas que intentaban meterse en su cama solían ser muy cautelosas. Siempre se acercaban con cuidado, calculando si era seguro hablar con él o si las masacraría al instante exacto en que le hablaran.
Pero esta chica actuaba tan natural incluso rodeada por ellos, no parecía importarle mucho que parecieran peligrosos. Incluso Hiromi había estado asustada al principio.
-Bueno Spence que amable al decirlo, tu si sabes cómo elevar la confianza de una chica…
Sonrió mas al escuchar el sarcasmo impregnando cada palabra. Estuvo a punto de responderle cuando su teléfono móvil comenzó a sonar.
-¿Qué sucede?
-He grandulón Kai se apiado de ti y ya no tienes que viajar en ese escarabajo rojo.
Escucho las risas en el fondo de la línea, podía reconocer las carcajadas de Ian y Bryan seguramente burlándose de él. Pero al menos Kai estaba siendo generoso, salir con la chica castaña lo estaba transformando, no es que se quejara de eso dadas las circunstancias.
-El amor lo está ablandando…
-Dale las gracias a Tachibana entonces
-Es la H3?
Pregunto esperanzado, le encantaba esa Hummer. Mil veces mejor que ese cochecito de juguete que conducía la rubia. Un vehículo por el cual su orgullo y masculinidad no se verían afectados y obviamente evitaría las burlas de los idiotas de sus compañeros.
-Si
-Por lo menos no tengo que subir en esa cosa de nuevo…
Respondió aliviado antes de que la estridente voz de la chica reclamándole por el insulto
-Oye deja de decirle cosa a mi auto… ¡Es una belleza y no merece que lo insulten!
-Suerte Spencer, algo me dice que la necesitas
El idiota tenía el teléfono en altavoz. Escuchaba claramente las risas en el fondo, las risas de todos incluida la castaña.
-Muy divertido Ivanov
Gruño intentando sonar amenazador pero solo logro que las risas fueran aun mas fuertes, frustrado colgó el teléfono sin decir nada más y miro fijamente a la chica que empezó a hablar tranquilamente.
-¿Tienes hambre? Yo me muero por comer algo de comida italiana pero esta mañana deje las bolsas con comida en el callejón, en fin supongo que saldremos a cenar.
-¿Salir? Existe el servicio a domicilio
Pregunto un poco confundido. No era necesario salir. Podían ordenar una pizza o algo así. La pizza es italiana ¿No? Pensó Spence pero prefirió no decirlo en voz alta al ver la expresión incrédula y sarcástica de ella.
-Sí, salir. Tengo hambre, no hay comida en este departamento y mi restaurante favorito no tiene servicio a domicilio.
-Claro, ¿Por qué no? No es como si un acosador lunático estuviera intentando atacar ni nada…
-Vamos Spencer deja el sarcasmo, eres mi guardaespaldas y dudo que ese hombre intente atacarme si estas cerca…
-Bien pero estoy conduciendo.
-¡Ni pienses que te dejaría conducir a mi bebe!
Grito escandalizada ante la idea de dejar que alguien más condujera su amado automóvil.
-Por suerte no tengo que siquiera subir en esa cosa de nuevo.
-¿Por qué no tendrías que subir otra vez a mi hermoso auto?
-Kai mando un nuevo transporte.
-¡Oye! ¡No hay nada de malo con usar mi auto!
-Claro que sí. Es demasiado pequeño para alguien con mi estatura por si no lo notaste antes.
-Bien admito eso.
Suspiro derrotada recordando lo incomodo que parecía estar todo el camino al departamento. Supuso que era mejor no molestarlo demasiado, después de todo la estaba cuidando de ese lunático.
No es que ella misma no pudiera defenderse pero curiosamente se sentía más tranquila al saber que el chico estaba con ella. Podría relajarse un poco y disfrutar de una agradable compañía al menos por un corto tiempo.
-Déjame cambiarme y nos vamos. Puedes mirar televisión o lo que quieras pero nunca insultes mi auto de nuevo o dormirás en la terraza.
Sonrió un poco al ver la mueca arrogante de la rubia e ignorando la amenaza la vio entrar a su habitación. Se sentó a esperar mientras veía televisión. Maldijo mentalmente la vanidad femenina y se pregunto porque ella necesitaba cambiar su ropa, estaba bastante bien con lo que llevaba puesto.
Después de varios minutos, 40 para ser más exactos la vio salir de la habitación.
Valió la pena… Pensó mientras fijaba sus ojos color caramelo en la chica de pie frente a él sonriéndole alegremente.
La blusa color azul turquesa que llevaba en esos momentos hacia que sus ojos se vieran aun más intensos, el pantalón negro se ajustaba a su silueta perfectamente y había cubierto el golpe con maquillaje o algo por que era casi imperceptible en esos momentos.
-Vamos Spence, tienes la suerte de que una linda chica como yo te invite a cenar así que considérate afortunado
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Hiromi se sentía muy nerviosa en esos momentos. Nunca imagino que estar sentada frente a los chicos le resultaría tan difícil. Pero en esa ocasión no estaba en casa de Takao para algún entrenamiento o para ayudarles a planear estrategias.
Al llegar estaba tan feliz de ver a Max sano y salvo que se había olvidado momentáneamente de la razón por la que estaban allí. Pero tenía que hablar con ellos, necesitaba decirles que había tomado una decisión aun cuando le asustaba pensar en cómo reaccionarían o cual era la mejor manera de decírselos.
Quería ser ella quien les dijera y no que se enteraran por los periódicos, ya era bastante malo que esa mañana apareciera en la sección de sociales en primera plana con letras enormes "El príncipe de hielo encontró a su princesa".
Las fotos de ellos en el aeropuerto a todo color y un sin número de especulaciones sobre cuánto tiempo tendrían saliendo, si vivían juntos, si ella estaba embarazada, si se habían casado en secreto e incluso en una revista enumeraban las razones por las que una chica simple como ella no era la adecuada para un chico como el heredero de las empresas Hiwatari.
Tala le había comentado que tendría que acostumbrarse a la atención pública tarde o temprano y aprender a hacer caso omiso de las idioteces que publicaba la prensa sobre ellos pero no podía evitar sentirse incomoda con tantos rumores sobre ella en todas partes.
Esa mañana mientras desayunaban habían llegado al acuerdo de que mientras Spence se quedaba con Hikari para cuidarla, Kai y ella visitarían a los chicos para contarles sobre el cambio de equipo y la decisión de Hiromi de vivir con su novio en Rusia. Mientras que Tala, Bryan e Ian saldrían para buscar al acosador e intentar acabar de una vez con el asunto.
Al principio no pensó que sería tan difícil, imagino que podría decirles que estaba saliendo oficialmente con Kai, que era muy feliz y que aun serian amigos pasara lo que pasara pero en esos momentos no sabía qué hacer o decir mientras miraba los ojos azules de Max llenos de alegría, Ray con una sonrisa triste, Manabu como siempre la miraba con seriedad intentando analizar lo que pasaba mientras que Takao miraba fijamente el suelo sin decir nada.
Desde el momento en que entro a la casa noto lo terrible que lucia Takao. Estaba pálido y ojeroso, francamente parecía que tenía días sin dormir bien. Además el tazón de pudin de chocolate en sus manos era una prueba de que algo le molestaba. Pero aun así ella no se arriesgaría a ser insultada si le preguntaba sobre el asunto.
Suspiro mientras miraba a Kai aclararse la garganta, era hora de enfrentar lo que fuera a pasar.
-Dejaras el equipo.
La voz triste de Ray los sorprendió a los dos. Kai podía sentir las miradas de todos fijas en él esperando que confirmara o negara el comentario. Cerró los ojos y suspiro con pesar antes de responder con una tranquilidad que en realidad no sentía.
-Es verdad.
Takao dejo caer el tazón que se rompió contra el suelo mientras miraba a Kai con la ira, la tristeza y la decepción en los ojos aun que en el fondo esperaba que fuera una broma, pero al ver el rostro inescrutable de Kai se dio cuenta de que era verdad. Kai dejaría al equipo a solo dos meses de empezar el torneo del campeonato mundial seguramente para volver con ese equipo de
-¡Eres un maldito traidor Hiwatari! ¡Vas a volver con esos psicópatas! ¡No puedes hacernos esto!
Kai miro a Takao tranquilamente, esperaba esa reacción, a decir verdad se habría preocupado si no hubiera sido así. Pero la decisión estaba tomada desde hacia tiempo, mucho antes incluso de que sucediera todo el asunto del acosador y de que por fin aceptara sus sentimientos.
Aun así esperaba un poco de madurez de parte del chico, después de todo ya no eran niños. Hacía tiempo que dejaron de serlo.
-Lo siento pero tome mi decisión.
La voz de Kai continuaba siendo tranquila aun que un cierto toque de irritación era notorio.
-No te culpo capitán, entiendo tus motivos. En tu lugar creo que actuaria de la misma manera.
Takao miro a Ray con los ojos desorbitados, no podía creerlo. Incluso Ray deseaba dejar el equipo. Todo ese asunto se estaba convirtiendo en una pesadilla.
-¡Entonces lárgate también Ray!
Estaba tan enojado, tan indignado con ellos por traicionarlo. Donde demonios quedaban tantos años de supuesta amistad.
-Takao cálmate. Aun somos amigos.
¿Amigos? Ellos no eran sus amigos, los amigos no te apuñalan por la espalda cuando tienen oportunidad.
-No me quiero calmar.
-Takao entiende que todos queremos tener la oportunidad de ser campeones, seamos honestos tu siempre ganas, incluso a mi me gustaría enfrentarme a ti y vencerte. Kai solo está tomando la oportunidad.
Intento explicar Ray en un intento de calmar los ánimos antes de que todo se saliera de proporción.
-No es solo eso, este es mi último torneo.
La voz de Kai los obligo a mirarlo para confirmar que había hablado.
-¿Qué?
-Los Demolition Boy´s dejaremos el Blade profesional. Asumiremos la dirección de las empresas de mi familia después del torneo.
-Siempre creí que no te interesaba hacer eso.
Max miro fijamente los ojos de Kai. Esperaba ver enojo o molestia ante su futuro pero lo que encontró fue todo lo contrario. Los ojos violetas del chico solo reflejaban seriedad y satisfacción.
Dejar el quipo, trabajar en esa empresa y vivir en Rusia era lo que él quería hacer, nadie lo estaba obligando. Y si eso era lo que Kai quería entonces solo podía apoyar su decisión y confiar en que era lo mejor.
-Kai es un adulto ahora, tiene responsabilidades, esa empresa fue fundada por su padre, Kai solo quiere continuar con el trabajo que él empezó.
Dolía como el infierno ver esa mirada soñadora y esa cálida sonrisa llena de orgullo en el rostro de Hiromi cuando miraba a Kai. Dolía saber que estaba enamorada de él y que jamás seria suya. Que nunca lo vería con ese amor y los celos comenzaron a arder en su interior.
-¡Cállate Hiromi este no es asunto tuyo!
No soporto mas escucharla hablar y le grito aun que se arrepintió en el segundo en que vio como los ojos castaños de ella se llenaron de dolor.
-Takao mantén tu maldita boca cerrada. No pedí opiniones, no estoy preguntando si puedo hacerlo. Me voy a casa te guste o no.
Vio los ojos violetas de Kai llenarse de ira. Vio su rostro estoico descomponerse en una mueca intimidante y su voz teñirse de ese tono peligroso y letal que usa cuando está colérico e intenta tranquilizarse para no cometer un homicidio.
Pero la ira, el miedo, los celos y la tristeza se desbordaron al ver como Hiromi tomaba suavemente la mano de Kai tranquilizándolo y como él la miro con una sonrisa pequeña. Fue más de lo que su mente o corazón podía soportar sin romperse y exploto.
Dejo que las palabras llenas de veneno brotaran de su boca con toda la intención de lastimarlo, de recordarle su pasado y de ver el dolor en su cara en lugar de esa mueca tranquila y feliz que lo hacía sentir enfermo de rabia y celos.
-¿A casa? ¿Desde cuándo Rusia es tu casa? ¿Desde cuándo tienes un hogar o una familia? Que yo sepa tus padres murieron y no tienes a nadie más… ¿Es que vas a volver a esa asquerosa abadía de nuevo y seguir siendo el perro faldero de tu abuelo? ¿Amigos? Ja, como si ellos fueran tus amigos. Eres un estúpido si piensas que esos psicópatas lo son, solo te están usando para llegar a mí. ¡Para vencerme!
Kai lo miro fijamente. Su rostro serio de nuevo y la mirada en blanco. Lo único que delato la ira que sentía fue su mano sujetando más fuerte la de la castaña como si fuera una especie de tabla de salvamento.
-¡Cállate Takao! ¡No tienes una maldita idea de lo que dices! En Rusia Kai tiene un hogar, la casa de sus padres. Tiene buenos amigos que lo entienden y no lo juzgan además tiene a su novia.
Hiromi miro a Takao con sus ojos castaños llenos de rencor. Le había perdonado los miles de insultos que le decía todos los días, las humillaciones y las groserías por que Takao siempre fue muy idiota. No media las consecuencias de sus actos o palabras y actuaba por impulso pero jamás lo había escuchado decir algo con el propósito de lastimar a alguien de esa manera.
Takao sabía perfectamente que Kai había tenido un pasado terrible. Todos sabían que le dolía hablar de ello demasiado. Takao había atacado sin piedad las viejas heridas que su novio intentaba sanar. Había expuesto cruelmente sus peores miedos y recuerdos provocando que una vaga sombra de dolor se colara en sus pupilas.
-Pero yo pensé que tu y Kai eran… bueno que estaban juntos.
-Yo soy su novia y me iré a vivir con él a Rusia. No quería decirles de este modo pero es mejor que sea yo quien se los diga, lo siento chicos me gustaría poder hablar con calma pero ahora no puedo. Espero que podamos hablar después cuando Takao deje de portarse como un idiota.
Hiromi miro a Ray y le dedico una triste sonrisa, sujetó aun más fuerte la mano de Kai y se alejaron mientras ella miraba a Takao con una mezcla de desprecio y decepción que se clavaron en el alma del chico y Kai simplemente se alejo sin mirar atrás.
Takao vio salir a Hiromi y Kai en silencio. ¿Qué había hecho? Había hablado sin pensar en las consecuencias, los malditos celos nublaron su mente y dejo salir cosas que realmente no quería decir. No quería realmente lastimar a Kai.
Hablar en ese tono de sus padres había sido un error fatal. No tenía derecho de hablar sobre eso de esa manera. No había sido culpa de Kai que su abuelo fuera un maniaco. No era culpa de Kai que Hiromi lo amara a él.
Se dejo caer pesadamente de rodillas en el suelo y escondió el rostro entre las manos mientras gritaba de frustración. Había jodido las cosas.
Recordó la mirada de Hiromi fija en el y su corazón se estrujo dolorosamente. Ella lo odiaba en esos momentos y no podía culparla, se odiaba también por ser tan estúpido.
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Habían recorrido todos los lugares que ese tipo solía frecuentar. Habían hecho unas cuantas visitas a sus amigos y familiares pero a la maldita rata acosadora se la había tragado la tierra.
¡Carajo que era tan frustrante!
Encontrar a un idiota psicópata debería ser fácil. No es que fuera un tipo especialmente astuto o inteligente pero si algo tenía a su favor era una jodida buena suerte. En algún punto del camino Tala había considerado delegar el asunto a Kuroki, aun cuando odiara reconocerlo era el mejor en el negocio.
Era un tipo que podía parecer solo un montón de musculo sin cerebro pero en realidad era astuto. Tenía un retorcido y sádico sentido del humor. Cuando una victima caía en sus manos entonces la tortura no era solo física. A Kuroki le gustaba jugar con su presa. Los juegos mentales eran lo que más le gustaba.
Era completamente obediente sin embargo. Obedecía las órdenes del viejo como si fueran ley. En cuanto a los demás no solía mostrar respeto por nadie, el único además del viejo que podía ordenarle cualquier cosa era Kai, nuca parecía feliz de obedecer pero al menos lo hacía. A los demás solía tratarlos como basura.
Miro el departamento del acosador preguntándose de nuevo donde podría estar escondido. No tenían tiempo que perder, no con el torneo a solo dos meses y con tan poco tiempo para entrenar con Kai.
Tenían que arreglar ese asunto rápido, podrían volver a Rusia y Hiromi estaría a salvo pero con el acosador libre los idiotas y Hikari corrían peligro. No es que los idiotas le importaran especialmente pero le preocupaba la chica. Después de todo, esa rubia podría ser la mujer ideal para Spencer.
Y sería interesante ver caer al chico también, si algo le pasaba a Hikari no tendría oportunidad de ver como el grandulón hacia nuevamente el ridículo. Tal vez fuera algo sentimental y estúpido pensar en el romance y esas tonterías pero ellos no vivieron las experiencias normales, las citas, los ridículos bailes o esas estupideces del primer beso o la primera novia.
Ellos pasaron de vivir en una mugrosa abadía donde Boris los manipulaba a su antojo a ser completamente libres y sin idea de qué hacer con sus vidas además del bey Blade. Las fiestas, el alcohol e incluso el sexo casual parecían buena idea, casi como un acto de rebeldía.
Pero con el tiempo su vida se transformo en una rutina. Trabajar para el viejo, visitar algún bar y despertar con resaca a la mañana siguiente acompañados de alguna chica desnudos en algún motel.
Algunos años atrás cuando conocieron a las chicas y Bryan e Ian se enamoraron las cosas comenzaron a cambiar y lo que antes eran solo estúpidas cursilerías de adolescentes hormonales pasaron a formar parte de sus propios pensamientos.
No podía evitar preguntarse si encontraría a una mujer a quien amar y que no lo traicionara a la primera oportunidad, ahora que tenia a Lya era feliz.
¿Feliz?
Sofocó un ataque de risa al pensar en esa palabra. Es curioso cómo cambian las cosas, vivió una infancia infeliz siempre por lo que esa palabra ni siquiera se colaba en sus pensamientos. El no tenía una familia antes de entrar a la abadía.
Su padre era un maldito alcohólico que no perdía oportunidad de golpearlo por cualquier razón. Los golpes eran tan brutales que había preferido vivir en las calles a seguir en ese infierno un segundo más aun que termino cayendo en otro.
Así fue como Boris lo encontró. Solo un chico mas vagando por las calles heladas de Moscú sin familia. Sin padres que lo apoyaran o se preocuparan por él termino siendo el conejillo de indias predilecto de Boris. Experimentos terriblemente dolorosos y brutales golpizas son todo lo que puede recordar de su infancia.
Ahora por algún capricho del destino tiene a Kai, Bryan, Ian y Spencer que son lo más cercano a una familia que ah tenido, algo parecido a sus hermanos, sarcásticos y en ocasiones idiotas pero puede confiar en ellos para cuidar su espalda en cualquier situación.
También tiene a Lya.
Una hermosa chica que lo ama a pesar de sus defectos. Sonrió un poco al pensar que a pesar de todo lo malo en su pasado su vida no era tan mala justo ahora.
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La ira que sentía cuando salieron de la casa de Takao se desvaneció lentamente mientras conducía silencioso de vuelta al departamento perdido en sus pensamientos. Suspiro para calmarse intentando olvidar las palabras de Takao, intentando que no le afectaran.
Pero los recuerdos volvían por si mismos a su mente. Recordaba la abadía y los castigos. Los experimentos. Recordaba los gritos desgarradores de Tala, Spencer, Ian y Bryan cuando trabajaban en ellos. Recordaba el dolor punzante cuando era él quien estaba recostado en esa camilla blanca rodeado de personas en inmaculadas batas blancas mirándolo como si no fuera humano. Observándolo como si fuera solo un mueble más en la sala.
Pero también recordaba a sus padres vagamente. Sus rostros sonrientes y el sonido de sus voces y risas. Recordaba esa vida llena de felicidad que le arrebataron de golpe y ese horrible sentimiento de soledad que sentía…
-¿Estás bien?
Miro un segundo a la castaña sentada junto a él preguntándose qué harían después de lo ocurrido. Por el momento lo único que sabía era que no quería ver a Takao. Necesitaba algo de espacio para pensar en cómo resolver el asunto sin arruinar por completo la ya inestable amistad que tenían.
-Si
-Kai, por favor te conozco, dime en qué piensas.
Podía escuchar la preocupación en su voz, ella sabia que no estaba del todo bien. Ella lo conocía demasiado bien por lo tanto no tenia sentido ocultarle algo que ella ya sospechaba.
-Estaba pensando sobre Takao y lo que dijo…
-Takao estaba siendo un idiota egoísta. Cuando se calme hablaremos de nuevo con él…
Recordar al idiota logro enfurecerla nuevamente estaba a punto de decirle a su novio que tal vez era mejor alejarse un poco de los chicos y darles espacio y tiempo para digerir las noticias cuando el sonido del teléfono móvil de Kai interrumpió la conversación, sin apartar la vista del camino contesto con voz inexpresiva
-Hiwatari
-Soy Spencer
Podía escuchar la voz cansada e irritada de Spencer y bastante ruido en el fondo.
-¿Paso algo?
-Nada nuevo. Ella quiere que vengan todos a cenar
Casi sonrió al escuchar en el fondo a la rubia diciendo a gritos "Spence pórtate como un caballero y carga estas bolsas por mi".
-Está bien nos vemos allá
-¿Estás bien Kai? Suenas molesto
Esperaba aun que fuera algún comentario sarcástico de su amigo al escuchar como esa rubia lo había rebajado a ser su esclavo personal pero cuando solo había respondido con voz cansada supo con certeza que el idiota había hecho algo malo.
-Lo estoy
-El idiota ¿No?
-Si
-Bien hablaremos mas tarde. No lleguen tarde o ella me destrozara los tímpanos con su drama histérico
Lo sabia ese chico solo podía causar problemas. Le habría gustado estar allí y jugar un poco con él pero estaba atrapado con esa escandalosa pero linda rubia cargando bolsas y caminando tras ella en lugar de estar usando a ese idiota como un saco de boxeo.
Click
Click
¡Demonios un maldito reportero!
¡Perfecto! ¡Todo era… tan jodidamente perfecto!
Imaginaba la clase de basura que publicarían sobre eso "¿Epidemia de amor?… Ahora vimos a Spencer miembro de los Demolition Boy´s actuando como un novio de ensueño mientras paseaba con una chica aparentemente su novia"
-¡Spence ven aquí necesito que me ayudes!
¡Carajo!
Podía ver claramente la sonrisa satisfecha de ese sujeto… seguramente correría a publicar algún artículo dejándolo en ridículo. No necesitaba ser adivino para saber que el jodido reportero explicaría a detalle como uno de los más temidos jugadores de Blade del mundo era completamente dominado por una chica.
No es que fuera una mentira exactamente pero le hubiera gustado que no se enterara todo el mundo y menos aun que semejante ridículo quedara documentado con fotografías.
-Casi siento pena por ti…
Y esa voz aparentemente comprensiva y amable pero aun así burlona fue lo último que soporto antes de romperse y gritar mas para desahogarse que en realidad para ofenderlo, ambos lo sabían.
-¡Jodete Hiwatari!
Spencer grita cuando esta frustrado y dadas las circunstancias empezaba a parecer buena idea incluso para Kai pero en lugar de hacerlo rió ligeramente cuando colgó el teléfono y miro a Hiromi un poco más relajado. Después de todo imaginar la cara de Spencer era algo entretenido, al menos lo suficiente como para alejar momentáneamente su mal humor.
-¿Paso algo?
Kai lucia menos rígido en ese momento, lo que fuera que Spencer le hubiera dicho había logrado calmarlo un poco y ella estaba decidida a agradecerle al chico por eso.
-Era Spencer para invitarnos a cenar.
-Podría jurar que la cena será comprada. Hikari odia cocinar porque es muy mala en eso.
Comento con una sonrisa Hiromi mientras miraba a Kai esbozar una sonrisita torcida que hacía que su corazón saltara acelerado y que su pulso se volviera frenético. Amaba esa sonrisa casi tanto como sus ojos violetas que ahora era capaz de leer como un libro abierto.
-Dudo que sea peor que Spencer, él es el peor cocinero del mundo.
En esos momentos un brillo de diversión estaba presente en los ojos de su novio y eso la obligo a sonreír mientras preguntaba
-¿De verdad?
-Su último intento mando a Ian al hospital por intoxicación alimenticia.
-Sera una cena interesante entonces si ellos intentan cocinar.
El silencio se lleno de risitas de Hiromi al imaginar a Spencer en la cocina, frente a la estufa en llamas como una espátula en una mano y usando un delantal rosa… sabia que el delantal era algo imposible que sucediera pero… era muy divertido imaginarlo.
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Cada revista o periódico tenía al menos una nota sobre el supuesto romance de Hiromi con ese maldito mocoso.
¡Maldito mocoso!
¡Eran solo mentiras!
No había forma de que eso fuera verdad, no podía estar pasando. Su Hiromi no podía estar saliendo con ese chico. Ella lo tenía que amar a él no al idiota de Hiwatari.
No podía permitir que su chica permaneciera a lado de ese mocoso más tiempo. No podía dejar que pasara más tiempo con él y darle la oportunidad de envenenar su mente con ideas extrañas.
Aun recordaba como lo había mirado asustada cuando supo que él era su admirador secreto… el miedo en sus ojos lo había hecho sentir terrible hasta que recordó que la culpa no era suya.
La culpa de que Hiromi le temiera era de ese mocoso. El la había convencido de que era peligroso. Pero podía arreglarlo. Hablar con ella y explicarle lo que ocurría, aun que eso sería muy difícil.
Su intento de sacar información de la rubia había salido muy mal. La había subestimado por que le fue muy fácil acorralarla en ese callejón pero en lugar de actuar como otra chica normal y decirle lo que necesitaba saber ella lo había rociado con gas lacrimógeno y lo había pateado.
Tirado en el sucio callejón la había visto salir corriendo, pensó en seguirla pero dolía demasiado para siquiera intentar levantarse. Esa maldita perra rubia era fuerte. Había estado vigilando su casa después de eso pero cuando la chica volvió no estaba sola.
Uno de esos chicos que estaban con él mocoso Hiwatari estaba con ella, el más alto y amenazador de todos. Una parte de si mismo le decía que era solo uno y que tal vez podría deshacerse de él pero la otra le gritaba que era una locura intentarlo y la imagen de ese chico y los otros golpeando a los pandilleros volvió a su mente de golpe. Se estremeció involuntariamente al recordar el sonido de los huesos rotos y la sangre en el suelo.
Esos idiotas lo estaban acorralando y dejando sin salida. Tenía que pensar, tenía que hacer algo y rápido. Para empezar había teñido su pelo, después de todo el cabello rubio era llamativo, ahora su cabello era negro y los incómodos lentes de contacto castaños ayudaban un poco también para pasar desapercibido por las calles.
Ahora, si no podía burlar al chico y sacar la información que necesitaba de la rubia entonces solo tenía que seguirlos y tarde o temprano irían con Hiromi. Entonces podría llegar por fin a su chica.
Si el idiota de Hiwatari se interponía en su camino con mucho gusto le dispararía… después de todo se moría por probar esa nueva pistola que había comprado esa mañana… estaba deseando que ese chico intentara detenerlo.
Si lo mataba entonces no habría más problemas y Hiromi seria suya, completamente suya para siempre…
Juntos siempre… eso sonaba tan romántico que seguramente le encantaría a Hiromi cuando se lo dijera al oído en medio de una cena romántica cuando le pidiera matrimonio y ella aceptara.
Pero claro antes de que eso pasara tenía que deshacerse de ese chico, pensó mientras acariciaba ligeramente el arma en su bolsillo y sonreía imaginándose a si mismo junto a Hiromi viviendo felices para siempre.
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¡Hola chicas y chicos!
Sé que no es el mejor capitulo que eh escrito pero es lo mejor que puedo hacer ahora mismo. Algunos estarán algo inconformes por la manera en que trato a Takao pero es necesario y el por qué de eso lo verán más adelante.
En cuanto a las personalidades de los Demolition Boy´s tengo que decir que están inspirados en personas reales, todos ellos y Max son parecidos a mis amigos. Ya saben chicos rudos con perforaciones y tatuajes que conducen motos y maldicen en cada oración pero que son maravillosos en el fondo y jamás me eh arrepentido de todas las locuras que hicimos... ¡Ah los viejos tiempos!
Cuando comencé a escribir la historia no tenía planeado incluir a los DB´s pero conforme avanzaron las cosas eran necesarios para mantener el romance que es lo que todas aquí están esperando leer y pues al escribir me divierto mucho mas con los DB´s que con los BBA R´s y ya que hago esto para divertirme pues espero que no les moleste que mis DB´s sean demasiado perfectos jajajaja.
Por ahora me despido y espero disculpen la tardanza en actualizar pero estoy buscando empleo y tengo muy poco tiempo libre aun que les prometo que no abandonare la historia. Me esforzare por actualizar al menos una vez al mes que es lo más rápido que puedo hacerlo.
Ah! Casi lo olvido la clasificación a partir de aquí será M por mi lenguaje vulgar jajaja
