Capitulo 19
-Amistad-
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Las compras habían sido terribles, definitivamente no entendía por qué a las mujeres les gustaba tanto pasearse tienda tras tienda llena de ropa y zapatos probándose miles de prendas para terminar comprando solo una.
"Spence… ¿Me hace lucir gorda esta falda?"
"Spence… ¿Podrías pasarme esa linda blusa violeta de allá?
"Spence… Muero de sed sé un caballero y tráeme un poco de agua ¿Si?"
"Spence…"
Después de toda una infernal mañana con esa rubia compradora compulsiva odiaba su nombre… o al menos ese diminutivo.
Le dolían los pies y la cabeza después de lidiar con sus caprichos, con los malditos reporteros y después de caminar de una tienda a otra por todo el jodido centro comercial.
¿Era tan difícil entrar a una tienda y tomar una prenda de su talla pagarla y volver a casa?
Las mujeres son complicadas e imposibles de entender, pensó Spencer dando un suspiro de resignación y agotamiento.
Porque ni siquiera los entrenamientos brutales con Tala lo dejaban tan cansado como recorrer más de diez veces el centro comercial cargando las bolsas de compras de la rubia que ahora lo miraba sonriente mientras se dejaba caer pesadamente en el sofá junto a ella.
-¿Vendrán a cenar esta noche?
Estaba disfrutando mucho tener compañía y Spencer resulto ser un chico amable y caballeroso. La clase de chico que si bien no tienes modales caballerosos como los que pudo ver en Kai, es lo suficientemente amable como para llevar todas las bolsas de sus compras sin quejarse… al menos no demasiado.
La noche anterior mientras habían estado cenando en su restaurante favorito había sido muy divertido, desde las caras asustadas de los comensales al verlo entrar, vestido de negro de pies a cabeza y con una cara seria hasta las miradas de las mujeres cuando notaron los músculos del chico.
No podía negar que el chico era atractivo, no como Kai y Tala que tenían facciones delicadas pero masculinas, el encanto de Spencer era distinto.
Su rostro era más anguloso, su nariz un poco más grande de lo normal y sus labios muy finos, pero sus ojos color miel eran magníficos. Su atractivo era más crudo, era en definitiva un hombre masculino, las pequeñas imperfecciones del chico creaban un atractivo interesante y sumamente atrayente, y al parecer no solo para ella.
Las miradas de más de una mujer estaban fijas en el mientras caminaban a su mesa y eso le molesto, después de todo esa noche ese chico era su acompañante y tener a un montón de zorras desvistiéndolo con la mirada no era agradable.
Sin pensar mucho en el tema lo sujeto firmemente del brazo dejando en claro que no estaba disponible. Esa noche por lo menos, ese grandulón de ojos color caramelo era suyo y estaba dispuesta a dejarlo claro de una vez.
Compartir no era algo que le gustara.
Spencer por supuesto no se quejo cuando ella se colgó de su brazo, después de todo era una chica hermosa, divertida e intrigante, cualquier hombre se sentiría alagado y orgulloso de que lo vieran con ella.
La cena resulto ser muy agradable, la charla tranquila pero amena y la comida muy buena. Charlaron todo el tiempo, ella hablaba y el escuchaba en realidad, pero respondía a las preguntas de la rubia suavemente o reía un poco cuando le contaba alguna anécdota divertida.
El sonido de un suspiro lo obligo a apartar de su mente los recuerdos de la cena y volver a enfocar su atención en ella, la chica tenia la mirada en las muchas bolsas desperdigadas por el suelo de la sala y antes de responder cerró los ojos, dejó caer la cabeza suavemente hacia atrás relajándose un poco y entonces hablo.
-Si… ¿Qué planeas cocinar?
La pregunta la tomo por sorpresa. No había pensado en eso. Ella no cocinaría… no porque no quisiera más bien porque no podía.
-¿Cocinar yo?
Ella era una chica lista, bonita y rica, por que negar los hechos, tal vez sonara vanidoso o arrogante pero ella sabía que era verdad, había crecido rodeada de lujos y mimos sin la necesidad de hacer ninguna labor domestica en absoluto.
Ahora que vivía sola una persona se encargaba de limpiar su departamento una vez a la semana y de hacer la lavandería. En cuanto a la cocina solía comer fuera muy seguido o comer comida instantánea.
Si bien no era buena en las labores domesticas la cocina era lo que peor se le daba.
Cualquier cosa que intentaba cocinar terminaba quemada por fuera y cruda por dentro, insípida o demasiado salada.
-Claro. ¿Quién más?
Respondió Spencer mirándola, estaba claro que él no cocinaría, una cosa era que fuera su "guardaespaldas", que se viera obligado a ser su chofer con el fin de mantener su dignidad y no volver a subir en el escarabajo rojo de nuevo y que como si no fuera suficiente ella apelando a su caballerosidad lo obligara a llevar las bolsas de sus compras y seguirla por todas partes, pero no era su esclavo.
Aun que siendo honesto con él mismo la principal razón no era esa, tenía el presentimiento de que si pudiera hacerlo lo aria, terminaría cocinando un banquete si ese manipuladora rubia se lo proponía, hacia unas horas se había dado cuenta de que no era capaz de negarle nada a esa chica cuando lo miraba de esa manera.
Con sus grandes ojos verdes suplicantes y un gracioso y atrayente mohín en sus labios, aparto la mirada y se estremeció al escucharla decir lo que esos ojos le habían insinuado antes.
-Tu
Lo miro apartar la vista y negar con la cabeza, intento imprimir en su mirada aun más emoción para convencerlo, jamás le había fallado esa táctica, con nadie.
Esa mirada suplicante era suficiente para derretir a sus padres y conseguir lo que deseara al menos en cuanto a dinero se tratara porque en cuanto a pasar tiempo con ella era diferente… se dio una bofetada mental aparto el molesto pensamiento sobre sus padres y miro al impasible chico frente a ella responder irritado.
-Olvídalo.
Ni siquiera esa mirada engatusadora lograría que él se acercara a una cocina. La última vez que intento cocinar el más perjudicado fue Ian. Pasó un largo tiempo en urgencias por una intoxicación alimenticia y todos lo obligaron a jurar jamás intentar cocinar de nuevo.
Obviamente acepto gustoso, no era un chico sociable y no podía darse el lujo de matar envenenados a sus idiotas amigos pues sería casi imposible encontrar sustitutos.
-Vamos Spence… Por favor ¡soy terrible cocinando!
Podía escuchar la suplica en la voz de ella pero no cedería esta vez, tal vez fuera un asunto tonto y una discusión patética pero ya estaba ligeramente irritado de tener que ceder ante los caprichos de la chica…
-No.
Sabia que el no cedería, y también sabia que ella no cocinaría tampoco. Quería una cena agradable que no terminara en el hospital por culpa de su horrible comida… además Spence parecía la clase de chico que al menos podría cocinar algo simple…
-Spence…
-No.
La interrumpió antes de que continuara irritándolo aun más…
¿Era tan difícil entender que el NO cocinaría?
-¿Por qué?
Pregunto frustrada intentando no gritar y en el mismo tono intento responder Spencer aun que dejando entrever la clara molestia que sentía.
-Yo no cocino. Nunca.
-Vamos no puedes ser peor que yo…
Comento con un intento de sonrisa intentando calmarse y convencerlo.
-Lo soy.
Respondió con voz firme y mirándola a los ojos, por un segundo Hikari sintió un agradable cosquilleo en el estomago al ver que en verdad él tenía unos ojos muy bonitos
-Entonces ¿Qué hacemos?
Vio la mirada derrotada de ella y sonrió un poco sintiendo que algo de su orgullo masculino volvía a el, por primera vez desde que ese huracán rubio entro en su vida había logrado ganar una discusión.
-Tú idea, tu problema.
-Spence! No seas grosero.
Escucho el tono burlón del chico y le grito con fingida molestia mirándolo a los ojos incapaz de apartar la vista y luchando por desaparecer esa cosquilleante sensación en su estomago.
-Bien, ordenemos algo.
¿Ordenar comida? Pero la idea de invitar a las personas a cenar a tu casa es cocinar algo casero y delicioso.
Como Hiromi cuando la invitaba a comer en su casa…
Paso su mano distraídamente por su estomago y deseo desaparecer la maldita sensación de… ¿De qué?
¿Qué era esa sensación de cosquillas en su estomago? Nervios quizá, ansiedad o tal vez… ¿Era irritación por no salirse con la suya como siempre?
Miro los ojos de Spence y la sensación aumento. Una voz en su mente le grito que dejara de ser tan obtusa y aceptara que el chico le atraía.
¿Atracción?
¿Esas sensaciones eran atracción?
-Pero cuando invitas a cenar a alguien lo más común es que cocines para tus invitados…
-Ordenaremos algo.
Replico intentando aclarar sus ideas pero él la interrumpió bruscamente mirándola con clara irritación y autoridad en sus ojos color caramelo… su estomago dio un vuelco repentino pero extrañamente agradable y sonrió.
Atracción…
Se dio otra bofetada mental por idiota y lo acepto.
El chico era atractivo, la cena en el restaurante había sido reveladora para ella, aun que hasta ese momento no se había tomado ni un segundo para detenerse a pensar, esa noche se dio cuenta de que era un chico guapo y varonil pero no le presto mayor importancia a los celos que sintió al ver a otras chicas mirarlo.
Ahora lo veía claro.
Hikari sabía que era una niña rica, una jovencita mimada y caprichosa que siempre tenía lo que quería. Lo sabia y se aceptaba a si misma de esa manera.
Su sonrisa se ensancho al aceptar que esa noche su inconciente había decidido que quería a ese chico para ella y ahora mirando sus ojos y escuchando esa voz mandona y masculina decidió que fiel a sus costumbres ella tendría lo que quería.
-Vaya… esa actitud masculina te queda bien Spence…
Y lo que quería era a Spencer Petrov.
Su sonrisa aumento y una mirada coqueta y decidida brillo en sus ojos verdes viendo a Spence mirar a otro lado intentando disimular sus nervios y el casi imperceptible sonrojo en su blanca piel al escuchar su descarado comentario…
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Había salido a caminar a un parque cercano cuando sintió que no soportaría un segundo mas encerrado mirando las paredes y con la culpa y la rabia contra si mismo retorciéndose dolorosamente en su estomago.
Se sentía asfixiando en su casa y aun tenía en la garganta el sabor amargo que dejaron sus palabras llenas de veneno a su paso. Sentía las miradas de todos fijas en él.
Sentía como lo miraban con algo parecido a la pena y a la desaprobación. Había elegido el peor momento posible y las peores palabras para desahogar su rabia y lo sabia con total certeza.
Y esa certeza era dolorosa.
Se dejo caer agotado, agotado emocionalmente al menos, en el césped mirando el inmenso cielo nocturno.
Le gustaba mirar el cielo.
Desde muy niño le había gustado mirar al cielo. Le gustaba porque sabía que si bien su padre estaba en algún lugar del mundo muy lejos de él aun estaba bajo ese mismo cielo.
Solía pasar horas admirando el color azul que adquiría en los días despejados, el color gris de un día tormentoso o el azul profundo de la noche.
Pero en esos momentos miraba desesperado el cielo nocturno y las estrellas que titilaban desperdigadas por doquier. Esa noche no logro sentir el sutil consuelo de siempre. Esa noche cada estrella era un ojo mirándolo acusador.
Se había equivocado terriblemente.
Había dejado que la rabia, que los celos y el dolor que llevaba dentro se desbordaran y había lastimado a un amigo…
¿Desde cuándo era tan estúpido?
No estaba seguro de que era lo que le dolía tanto realmente. No sabía si era que Kai dejara el equipo y volviera con los psicópatas rusos o la manera en la que Hiromi lo miraba.
La mirada cálida y amorosa en los ojos castaños de ella fijos en él.
La sonrisa soñadora que adornaba sus labios cuando estaba con él.
La manera dulce en que le hablaba a él.
No podía evitar estar enamorado de ella pero también era imposible que ella dejara de amar a Kai.
Estaba celoso.
Toda su rabia, su enojo y su deseo de lastimarlo era a causa de sus celos.
Sabía que era una estupidez dejarse llevar por sus sentimientos de esa manera pero deseaba con toda su alma ser él quien estuviera a lado de Hiromi en esos momentos.
Deseaba que lo mirara a él con ternura, que le sonriera a él con esa expresión soñadora y dulce y que su voz se tiñera de amor cuando hablara con él…
Pero no era así.
Hiromi lo miraba con decepción desde que le había gritado a Kai, su voz sonaba fría y desdeñosa y sus labios permanecían torcidos en una mueca de desprecio.
La había perdido.
No solo había perdido a la mujer que amaba y que nunca lo amaría, había perdido a su amiga.
Porque lo sabía para ella siempre había sido un amigo.
Ella siempre lo había mirado con cariño… pero un cariño fraternal.
Sus ojos siempre habían sido tremendamente expresivos, por eso era fácil saber lo que pensaba o sentía. Como hacia unas horas cuando lo miro antes de marcharse junto a Kai, pudo ver en esos ojos castaños que estaba decepcionada y lastimada por que había herido con sus palabras a Kai.
Otra imagen se coló en su mente en ese instante, el recuerdo de otros ojos mirándolo fijamente.
Unos ojos violetas.
Se estremeció al recordar los ojos de Kai mirarlo con un destello de dolor para después tornarse inexpresivos.
Más fríos de lo que jamás los había visto.
Siempre había querido ser amigo de Kai, después de ser parte del mismo equipo y lo ocurrido en aquella ocasión en el lago pensó que lo había logrado.
A simple vista pareciera que solo eran compañeros de equipo o como máximo conocidos pero el siempre había querido creer que en fondo eran amigos aun cuando sus actitudes no lo demostraran.
Sabía que Kai no era como Max, Ray o Manabu, el no compartiría bromas, no pasaría horas charlando y dándole sabios consejos o ayudándole con los deberes de la escuela.
Kai sin dudad era la clase de chico arisco y reservado, definitivamente no era precisamente el rey de la amabilidad y la simpatía.
Los trataba con frialdad y solo hablaba cuando era absolutamente necesario pero eso era algo muy bueno, un gran avance, tratándose de Kai. Si lo comparaba con la época cuando lo conoció la diferencia era abismal.
El hecho de que la mayor parte del tiempo permaneciera silencioso pero aun así con ellos dejaba claro que los apreciaba aun cuando fuera solo un poco.
Sabia que el chico tenia su manera de ser y a pesar de todo lo admiraba y respetaba por ello. Había logrado salir delante después de tener un pasado brutal. Un chico huérfano abandonado en las manos de un hombre sin escrúpulos.
Nadie mejor que el mismo sabía lo doloroso que resultaba estar lejos de su padre y de su madre. Su madre en su caso había muerto hacía demasiado tiempo por lo que no tenia recuerdos de ella, pero su padre estaba vivo todavía.
En algún lugar del mundo pero vivo.
Se sentía solo en muchas ocasiones al saberse lejos de su padre que viajaba constantemente y de saber que tampoco contaba exactamente con su hermano pues el chico había heredado las ansias de aventura de su padre por lo que rara vez lo veía. Eso lo hacía sentirse abandonado y solitario pero en el fondo sabia que no era así, que solo estaba dramatizando.
No estaba solo.
Tenia a su abuelo cuidándolo y preocupándose por el. Incluso con sus extravagancias y locuras cuidaba lo mejor posible de él. Siempre apoyándolo y ayudándolo cuando fuera necesario.
Era afortunado y lo sabía. Tenía a su padre vivo, a su abuelo para cuidarlo, a su hermano y además buenos amigos.
Pero sabía que Kai no tenía la misma suerte.
Kai estaba solo.
Los padres de Kai estaban muertos, no sabia los detalles, solo que murieron cuando era apenas un niño pequeño. Su abuelo estaba vivo pero era un hombre manipulador y malvado, tenia amigos pero no confiaba de todo en ellos, pero no podía culparlo. El mismo se decía su amigo y había actuando como un bastardo con él, le había gritado venenosas palabras cuando debió haberlo apoyado.
Miro fijamente el cielo una vez mas pero no encontró consuelo alguno en esos momentos, la culpa aun oprimía su pecho impidiéndole respirar.
Debía disculparse por su arrebato de rabia.
Tenía que explicarle a Kai que estaba arrepentido de sus palabras, que si bien las había querido decir ahora sabia que era una estupidez.
Por que no era culpa de Kai que la chica que amaba lo amara a él.
Por que el amor es imposible de controlar y por que quería que continuaran siendo amigos a pesar de todo. Por que no quería arruinar la amistad que tanto tiempo les había tomado construir.
Se levanto con desgana y sonrío con tristeza. Había cometido un terrible error pero tenia que intentar arreglar las cosas con Kai.
Quería disculparse con el lo mas rápido posible. Necesitaba disculparse y volver a ser amigos. Deseaba que Hiromi lo perdonara también, después de todo era mejor ser su amigo a perderla para siempre.
Tomo su teléfono antes de arrepentirse y marco el numero de Kai, escucho pacientemente cada timbrazo esperando que le respondiera, cuando lo hizo no le dio tiempo de decir nada o de colgar
- Por favor no me cuelgues, necesito hablar contigo...
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La hora de la cena había llegado y estaban frente a la puerta del departamento de Hikari.
Toco el timbre y escucho claramente a su querida y rubia amiga gritando con toda su capacidad pulmonar "Spence… ¡abre la puerta!" y soltó una risita divertida cuando el chico los dejo pasar con una clara mueca de fastidio pero con sus ojos brillando por alguna emoción que no atino a reconocer.
No tuvo tiempo de detenerse a pensar en lo que significaba esa mirada en el chico pues se vio envuelta en un gran abrazo, que casi la dejo sin respirar y rio con ganas al darse cuenta de que era la rubia quien la apretaba emocionada.
En medio de un montón de risas de la rubia y la castaña llegaron a la sala donde una gran variedad de comida llenaba la mesa de café, toda era obviamente comprada para alegría de los invitados.
Ian miro con aprobación la comida y a Spencer diciéndole claramente con la mirada algo parecido a "Gracias por no intentar envenenarnos esta noche grandulón" y después con su usual desparpajo y actitud desenfadada de sentó cómodamente en el piso tomando un plato y llenándolo de comida, seguido de Bryan que se sentó con movimientos lentos y perezosos para tomar un trozo de pizza y la misma Hikari se sentó en el suelo justo entre ambos chicos tomando un plato de ensalada ante la mirada interrogante de Hiromi.
-¿Qué?
Pregunto la rubia mientras tomaba un tenedor y pinchaba unas hojas de lechuga y unas setas con delicadeza para después sonreírles un poco y empezar a comer.
-¿Ensalada?
Hiromi veía a la rubia comer con entusiasmo la ensalada pero mirando de reojo la humeante pizza frente a ella.
-Si ensalada, una chica debe cuidar su figura.
Respondió Hikari mientras miraba con anhelo la pizza y la tarta de chocolate frente a ella pero continuaba comiendo bocados de ensalada en su lugar.
-Hikari… ¡No seas tonta, estas guapísima! ¡No necesitas ninguna dieta!
La rubia solo miro a su amiga y le sonrió antes de reír ligeramente y continúo comiendo alegremente antes de comentar entre risas
-Gracias Hiromi… ahora me sentiré menos culpable cuando coma algo de esa tarta de chocolate doble.
En ese momento la sala se lleno de la risa de ambas chicas mientras los chicos solo las miraban con disimuladas sonrisas, Tala miro el suelo un segundo dudando si sentar allí o no, pero opto por sentarse en el sillón de una plaza color negro que estaba junto a él mientras tomaba algo de comida en un plato.
Hiromi, Kai y Spencer se sentaron en el amplio sofá de cuero negro cada uno con sus respectivos platos de comida mientras que la sala se llenaba del sonido de risas, voces y el sonido de cubiertos chocando contra los platos. Una escena llena de alegría que para ojos de la mayoría pudiera resultar inverosímil al ver quienes participaban en ella y sin embargo completamente real.
Tala veía disimuladamente a los demás en la sala, después de todo le gustaba observar a las personas a su alrededor, siempre era bueno estar informado de lo que ocurría a su alrededor en todo momento, nunca sabia cuando podía ser útil algún pequeño detalle.
Miro aburrido y asqueado por igual a Bryan e Ian comiendo mientras discutían casi a gritos con la boca llena de comida a medio masticar sobre alguna estrategia de juego. Hiromi hablaba con Hikari alegremente mientras Kai comía silencioso pero con una pequeña sonrisa al ver a la castaña tan feliz.
Spencer miraba a la rubia con la mirada llena de curiosidad, molestia y alegría mientras ella les contaba de su viaje al centro comercial esa mañana.
Vio como Spencer fruncía el seño al escucharla reír sonoramente después de contarles como había palidecido al ver a un reportero cámara en mano tomándole fotos mientras cargaba un montón de bolsas de compras rosa chillón, naranja y violeta.
Vio como Spencer se sonrojaba ligeramente cuando la rubia les contó que habían echo una escala en una nueva tienda de lencería que tenia prendas maravillosas y que incluso había comprado unas cuantas.
Sonrío un poco al comprender el por que de ese sonrojo, era bastante cómico imaginar a Spencer con toda su estatura y pinta de delincuente, vestido con pesadas botas de combate, jeans negros y playera color grafito, de pie en medio de una tienda llena de pantaletas y sujetadores siguiendo a una chica rubia y escandalosa chillando cada vez que veía algo que le gustara.
Aun que el sonrojo también podía ser a causa de imaginar a la rubia en tan intimas y escasas prendas modelando para él.
Sonrío al ver a la rubia mirar a Spencer cuando se levanto junto con Kai y ambos salieron de la sala rumbo a la cocina.
Reconocía esa mirada.
Era la manera en que un cazador mira a su presa.
Podía ver claramente que esa chica quería al grandullón y que seguramente lo tendría mas temprano que tarde.
Lo único que le molestaba era que perdería la apuesta. Kai ganaría sin lugar a dudas.
Sonrío un poco mas y camino hasta la cocina para hablar con Spencer y Kai. Había notado una extraña mirada en los ojos violetas de Kai cuando se encontraron hacia unos minutos pero supuso que era mejor hablar con el después, cuando no se encontrara la castaña y pudiera hablar con honestidad sin miedo a preocuparla.
Seguramente el grandullón había pensado en lo mismo. Al entrar en la cocina los vio sentados bebiendo una cerveza y se sentó mientras Spencer se levantaba y le entregaba otra botella a él con tanta naturalidad que pareciera que era su departamento y no el de la rubia escandalosa.
-¿Qué paso con los idiotas?
Pregunto con una sonrisa torcida el pelirrojo bebiendo un trago largo de la botella y mirando de hito en hito a los dos jóvenes pensativos frente a él.
-No lo tomaron bien.
Spencer y Tala pudieron ver bajo esa escueta respuesta la rabia y la decepción que sentía el chico tan claramente como si fueran sus propias emociones.
-¿Tan malo fue?
Spence intento sonar tranquilo y calmar los ánimos caldeados de Kai pero la respuesta brusca dejo claro que eso era imposible.
-Dejemos el tema Spencer.
Sabía que el grandulón solo intentaba ayudarle pero estaba molesto. Más que molesto estaba colérico y no pudo evitar responder más brusco de lo que pretendía en primer lugar.
A pesar del tono Spencer no se sintió ofendido, conocía bien a Kai. Estaba intentando no decir nada y evitar mostrar sus debilidades, no podía culparlo. Todos, él mismo incluido, odiaban demostrar emociones.
Claro el rencor, la rabia y el deseo homicida de venganza eran la excepción. La alegría era permitida si era después de destrozar a un oponente. Los otros sentimientos como la tristeza, la decepción y el amor estaban prohibidos para ellos, al menos frente al mundo. Pues a esas alturas Katia, Lya, Sveta y Hiromi conocían perfectamente cada una de las emociones de sus novios.
Pero todos eran tan buenos ocultando emociones que lo eran también detectándolas entre ellos, y la mirada cansada de su amigo era bastante… informativa. Podían ver claramente la decepción y la rabia, pero también veían el dolor que hacia tiempo no estaba.
Ese dolor que la castaña había logrado alejar ahora volvía a brillar en el fondo de los ojos de Kai Hiwatari. No eran estúpidos, era la misma expresión que solía tener después de visitar la tumba de sus padres por lo que solo les tomo unos segundos atar cabos y descubrir que había pasado.
-Déjame adivinar, entre otras cosas te grito que eras un traidor, que nosotros solo somos unos delincuentes, que todo es un plan para acabar con el… pero por tu cara, eso no fue todo, menciono al viejo. No creo que fuera tan estupido como para mencionar algo sobre tus padres…
Tala fue el primero en hablar mientras Spencer miraba fijamente a Kai esperando su confirmación pero intuyendo su respuesta de antemano.
-No subestimes la estupidez de Takao…
Fue la agria respuesta del chico mientras miraba un punto indefinido en la pared del fondo seguramente perdido en sus recuerdos dolorosos.
-Ese chico es un idiota.
Murmuro Tala pero lo suficientemente alto para que sus acompañantes escucharan a lo que Spencer solo asintió con la cabeza en señal de acuerdo y una respuesta demasiado simple y monótona de Kai se escucho también
-Si.
-Olvídalo, tenemos problemas más grandes que eso.
Esbozo una media sonrisa y bebió un gran trago de su cerveza, ese par tenían razón y lo sabia, tenían mayores problemas entre manos en esos momentos que requerían de soluciones inmediatas, el problema con Takao era algo que podía arreglar en otro momento.
Dejaría que Takao pensara sobre lo ocurrido y el aria lo mismo, después cuando se calmaran lo suficiente hablaría con el y se disculparía por dejar el equipo. Después de todo en eso Takao tenía razón en parte sobre lo que dijo, los estaba traicionando al unirse nuevamente con sus principales rivales.
Fijo la vista en Spencer y noto que estaba diferente, había algo nuevo en el grandulón. Se veía más relajado y su mirada estaba pérdida constantemente, como en ese momento que bebía distraído mirando hacia la sala con los ojos clavados en la rubia que en ese momento reía estrepitosamente de algo que Bryan había comentado.
Estaba a punto de preguntarle a Spencer sobre Hikari cuando su teléfono sonó, miro el identificador de llamadas y pensó en no responder. Continúo en silencio mirando su teléfono móvil dudando si sería bueno responder o no en esos momentos, al final lo hizo mientras Spencer y Tala abandonaban la cocina para darle algo de privacidad al chico.
-Por favor no me cuelgues, necesito hablar contigo...
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Había llamado a Kai y a pesar de todo acepto hablar con él. Habían quedado de encontrarse en un bar en el centro de la ciudad, lo que le dio tiempo de poner en orden sus ideas y llegar más tranquilo al lugar mientras caminaba.
Se sentó en la barra cabizbajo y ordeno una cerveza mientras esperaba a que el capitán… no. Ya no sería el capitán del equipo, ahora era solo Kai.
Su rival dentro y fuera de la arena de juego y aun así era su amigo.
Mientras caminaba había decidido decirle la verdad. Contarle lo que sentía por Hiromi y ser honesto con el y consigo mismo. Pero no quería decirle nada a Hiromi, seria más fácil que ella no lo supiera y que continuara tratándolo de la misma manera.
Seria más simple olvidarla si lo trataba con normalidad. O al menos eso creía.
Se tenso de inmediato cuando vio como una chica junto a el miraba fijamente la entrada del local y se arreglaba apresurada el cabello, de seguro ya había llegado, Kai siempre provocaba esa clase de reacciones en las mujeres y muchas veces lo odiaba por ser tan popular sin siquiera intentarlo.
Se dio la vuelta y lo vio caminar con el mismo aplomo y seguridad de siempre hasta donde estaba. Suspiro cancinamente al ver como cada mujer en el bar lo miraba y por un segundo se pregunto si Hiromi podría soportar que su novio fuera tan… popular con las mujeres.
Pero Kai no la engañaría, el ignoraba a la mayoría de las mujeres a su alrededor tal como en ese momento, mientras pensaba en eso Kai llego y se sentó en el banco junto al suyo, el barman se acerco apresurado y escucho como pedía vodka.
Permanecieron unos minutos silenciosos mirando sus bebidas fijamente y sin saber que decir, sin saber quien debía romper el silencio tenso. Al final fue Takao quien hablo con voz queda incapaz de resistir el ambiente tenso e incomodo que los rodeaba.
-Tengo que disculparme capi… Kai. No debí decir lo que dije, estaba muy molesto, no debí decirlo fue una estupidez...
Al chico no le paso desapercibido que Takao estuvo por llamarle capitán pero que cambio de opinión. Al menos pereciera que intentaba acostumbrarse a la idea de que dejaría el equipo y de que en el próximo torneo serian rivales y no compañeros.
-Debí decirles sobre dejar el equipo…
-Kai, no me molestaba eso, o al menos no tanto. Claro que me molesto que nos cambiaras por esos pero en el fondo se que pasaría tarde o temprano y seria bueno enfrentarme contigo en las finales… seria un buen reto. Me molestaba más otra cosa…
Conforme las palabras de Takao salieron de sus labios el volumen de su voz fue disminuyendo hasta el punto en que le era muy difícil entender sus palabras, aun así escucho la ultima parte. Miro al chico que evitaba mirarlo en todo momento con la mirada perdida en su botella.
-¿Qué es?
Sentía como sus manos temblaban de los nervios y aferro con más fuerza la botella intentando calamar sus nervios, tenía algo de miedo de la reacción de Kai. No podía decirle "Oye Kai, me paso algo muy raro… ayer me di cuenta de que estoy enamorado de Hiromi… pero no preocupes no pienso intentar nada por que ella me odia".
Ni siquiera el tenia tan poco tacto… ¿o si? ¿Era mejor decírselo directamente o intentar explicarle con calma lo que pasaba? Al final sus labios se movieron sin que pudiera detenerlos y escucho como una única palabra escapaba de ellos.
-Hiromi
Solo fue capaz de decir su nombre, lo dijo con el mismo tono que un condenado pronuncia sus últimas palabras, con el deseo de que no fuera el final pero con la convicción de que esa sería la última vez que su voz seria escuchada.
-¿Hiromi?
Kai lo miro con confusión por un segundo antes de tomar de golpe lo que quedaba en su vaso y esperar a que el cantinero lo rellenara de nuevo esperando que Takao aclarara las cosas.
-Se que no debería hacerlo pero me molestaba ver como ella te miraba en todo momento, como parecía tan feliz contigo, la manera en la que te sonríe… estaba tan enojado y celoso de ver como ella…
-Te enamoraste de ella.
Kai lo miro sorprendido y lo interrumpió antes de que continuara hablando. Estaba enamorado de Hiromi, en ese momento entendió la actitud del chico que miraba la barra del bar con los hombros encorvados avergonzado de sus sentimientos, estaba enamorado y no sabía cómo demostrarlo.
Por eso se había comportado diferente con ella, intentaba llamar su atención, tal vez de una manera equivocada, pero lo intento. La insultaba y le gritaba para que ella lo mirara, para que notara su existencia.
Por eso reacciono violentamente cuando Hiromi tomo su mano, cuando fue obvio que estaban juntos. Porque estaba celoso y herido de ver a la mujer que amaba en los brazos de otro hombre, y no un hombre cualquiera, era uno de sus amigos.
-Si, y ella se enamoro de ti.
Cuando pronuncio esas palabras dejaron un amargo sabor en su boca, el de la decepción y la derrota. Por que aceptaba ante su rival que había perdido. Pero no en una batalla de Blade, había perdido algo más que un campeonato mundial o su fama de invicto.
En esa ocasión había perdido algo más valioso. Estaba admitiendo la derrota, ella, la única chica que amaba no lo quería de vuelta. La mujer de sus sueños le pertenecía a su rival. La chica que deseaba estaba enamorada de su rival y amigo Kai Hiwatari.
-No sé que debería decir…
Era sincero, no tenia palabras para consolar al chico, no podía decirle que renunciaría a ella porque no estaba dispuesto a hacerlo, por primera vez seria egoísta. Por primera vez quería tener a alguien que lo amara y no renunciaría a ella.
Pero otra parte de él entendía el dolor de Takao. Una parte de si mismo quería decir que si la situación fuera a la inversa tal vez no habría sucedido lo mismo, que él estaría dispuesto a luchar por el amor de ella a pesar de que eso arruinaría su amistad.
-Nada, no espero que digas nada o que hagas nada, se que ella te quiere y tu a ella también. Se que ella será muy feliz contigo, más feliz de lo que alguna vez seria a mi lado y aun que me molesta que seas tu y no yo el hombre de su vida se que así debe ser. Solo necesito tiempo para acostumbrarme a verlos juntos.
Las palabras de su amigo lo sorprendieron. No esperaba que Takao fuera tan… ¿Maduro? ¿Era esa la palabra correcta? No esperaba que reaccionara anteponiendo su amistad y los sentimientos de la mujer que amaba a su propia felicidad.
-¿Por qué no dijiste algo antes?
Tomo otro trago vaciando de golpe el vaso y le indico al cantinero con una seña que le sirviera uno más. Esa noche necesitaba el alcohol para digerir la noticia y permanecer calmado, o al menos intentarlo.
-No lo sabía. Se que es estupido pero… me di cuenta de que estaba enamorado cuando vi que la había perdido. No tienes que decir nada sobre esto, solo quería decírtelo y dejar de sentirme como un traidor. Solo quiero que seamos amigos y poder ser amigo de ella también… se que fui un completo bastardo hace un rato y que no me lo merezco pero…
-Sobre lo que dijiste olvídalo… ya no importa.
De nuevo Kai no lo dejo terminar. No era necesaria una disculpa. Al menos ya no.
-¿Amigos?
Pregunto Takao esperanzado mirándolo por primera vez a la cara y extendiendo su mano derecha como ofrenda de paz.
-Si.
En un impulso Kai tomo su mano en una apretón firme y respondió aun con una expresión solemne pero sincera.
-Hazla feliz… ella se lo merece y tu también.
-¿Nada de amenazarme con una golpiza si la lastimo?
-No, si lo intentara el que terminaría en el hospital seria yo… además tú no la lastimarías… no serias tan idiota como yo.
Continuaron sentados en ese bar unas horas más, por primera vez hablando tranquilamente, sobre todo Kai le pidió que fuera él el capitán cuando se marchara, mientras que Takao le dejo claro que esperaba enfrentarlo en las finales y vencerlo. Después de todo en algo tenía que ganarle comento con una media sonrisa sincera en los labios.
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-X-
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Antes que otra cosa espero disculpen el tiempo que me toma escribir cada capítulo pero en realidad cada vez me cuesta más trabajo escribir. Mi musa es caprichosa y voluble en demasía por lo que se niega a cooperar cuando yo se lo demando, al parecer tiene vida y conciencia propias. Cada capitulo estoy mas cerca de llegar al final y eso me deprime un poco por lo que me cuesta aun mas escribir.
La conversación de Kai con Tala y Spencer sucede al mismo tiempo que la escena de Takao en el parque reflexionando como pudieron notar. Sé que piensan que fui muy cruel con Takao pero creo que su amistad con Kai necesitaba definirse. Hasta ese momento eran compañeros, no amigos y pese a lo que pudiera parecer, ahora lo son.
Espero no decepcionarlas chicas pero hago mi máximo esfuerzo con cada capítulo, este en especial fue difícil pues soy una chica y escribir una "charla masculina" me dio más de un dolor de cabeza. Al final ese fue el resultado de más de dos semanas de escribir y reescribir la misma escena una y otra vez.
Espero también que comprendan que esta historia es más bien un universo alterno y con personajes fuera de sus personalidades originales puesto que hace años que vi la serie y no recuerdo todo claramente, wikipedia ayuda pero no hace milagros.
Por hoy me despido pues estoy intentando escribir algunas historias más para publicar antes de que el mes termine y así celebrar mi cumpleaños que es el domingo.
Bien chicas y chicos espero que les gustara, ideas, peticiones, comentarios y saludos son bien recibidos!
