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Capitulo 21

-Lágrimas y miedo-

-X-

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Despertó con el mas que conocido dolor de cabeza que te deja una noche de alcohol en exceso y maldijo, como cada vez que ocurría, a su maldita falta de autocontrol cuando había bebidas de por medio, se maldijo mil veces por estupida.

Maldijo al sol por salir esa mañana. Maldijo a las cortinas por estar abiertas. Maldijo a las dolorosas punzadas en su cabeza que se intensificaban por esos malditos rayos de sol que daban directamente en su rostro.

Pero lo que mas le molestaba era lo que no había pasado la noche anterior.

Ella quería a toda costa acostarse con Spencer y ese día no podría poner ninguna excusa. Ella lo quería. Lo quería desnudo en su cama besándola como la había besado la noche anterior. Quería y tendría a ese chico antes de que el día se terminara.

Pero antes tenia que adecentarse. Salio de la cama tambaleante y se dio una ducha que relajo sus músculos tensos y calmo en parte el brutal dolor de cabeza, tomo un par de analgésicos y cepillo sus dientes. Aun enredada en una pequeña toalla color lavanda salio del baño y camino directo a su armario.

Sonrío al ver el nuevo conjunto de lencería de encaje color turquesa y decidió que ese seria el que usaría para seducirlo. Recordaba el brillo en los ojos de Spence cuando la vio modelarle ese conjunto en particular y no dudaba que esta vez ella tendría lo que quería.

Ese día necesitaba lucir hermosa pero también quería estar cómoda y miro fijamente su armario, tomo unos jeans, una playera negra con un estampado metálico color plata y unas botas de tacón bajo. Dejo su cabello suelto y se maquillo, estaba usando mas maquillaje de lo normal para ocultar el color amarillento que estaba tomando su piel gracias al hematoma que adornaba su rostro, ese maldito bastardo terminaría como eunuco si la dejaban ponerle las manos encima un solo minuto.

No solo la había golpeado, en el rostro por si fuera poco, también había tenido a su amiga aterrorizada. Gracias al cielo que había tenido a Kai con ella para cuidarla. Aun que desde antes le agradaba Kai, no solo por que fuera tremendamente sexy, eso era solo un bono, un extra interesante para la vista, le agradaba por que sabia que el era amable a su manera con su amiga.

Sabia que así era por que en más de una ocasión había estado presente cuando él demostraba si fría amabilidad, cuando Takao usaba sus comentarios hirientes y desagradables en su amiga Kai era quien calmaba los ánimos y discretamente defendía a la castaña.

No podía negar que cuando lo vio había querido seducirlo, era imposible no querer hacerlo cuando el chico era un autentico manjar para la vista. Un cuerpo perfecto, cabello desordenadamente sensual y unos ojos violetas fríos pero atrayentes.

Había deseado usar todos encantos, que eran muchos, en el para seducirlo pero al ver como lo miraba Hiromi se había resignado. Era una ley tacita entre amigas, Hiromi lo había visto primero y por lo tanto sin importar que tan sexy e interesante fuera el chico estaba prohibido.

Pero no le importaba mucho realmente. Y se alegro de su decisión cuando vio lo feliz que era su amiga.

Veía el brillo de la felicidad en sus ojos castaños. Veía como caminaba confiada y segura de si misma de nuevo. Cada vez que se veían la sonrisa de Hiromi era brillante y genuina, de esas sonrisas que no se quedan en los labios sino de esas que iluminan los ojos también.

Su amiga era feliz.

Y estaba Spencer, pensó con una sonrisa al recordar al chico.

Tal vez su atractivo no era como el de Kai pero tenía algo que le gustaba aun más. Tenía un toque primitivo, algo que decía claramente que era un amante salvaje. Quizá sonara como una pervertida adicta al sexo pero a esas alturas de su vida era plenamente conciente de lo que quería y necesitaba.

Quería a un hombre inteligente con quien pudiera discutir amistosamente y después besar con pasión. Quería a un hombre atractivo, díganle superficial pero el atractivo era importante, prefería a un hombre atractivo que atrajera las miradas de envidia de otras mujeres a un esperpento que provocara miradas pero de lastima.

Y su, por que desde que decidió seducirlo era suyo, Spencer era inteligente, educado a su manera, tenia un acento ligero al hablar que solo aumentaba su atractivo y además de todo era francamente atractivo. Músculos magníficos, un rostro masculino y unos preciosos ojos que le encantaban.

Hasta ahora no había encontrado a un hombre así, sonrío mientras terminaba de maquillarse y decidió que encontraría la manera de atraparlo.

Spencer tendría la suerte de no solo caer en sus garras si no también de disfrútalo.

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Estaba en la ducha, por segunda vez en esa mañana estaba tomando una ducha fría. Tenia que calmar sus lujuriosos deseos como le llamo Hiromi cuando le pidió acompañarlo en la ducha, pero ella se había negado.

Habían echo el amor magníficamente sobre la mesa de la cocina, había sido algo apasionado, intenso y muy placentero… de solo recordar su cuerpo comenzaba a reaccionar de tal manera que necesaria algo mas que agua fría para calmarse.

Alejo las imágenes de su mente pero algunas se negaban a irse.

Hiromi mirándolo con ojos nublados de pasión y los labios, hinchados y enrojecidos por sus besos, entre abiertos dejando escapar jadeos entrecortados…

El sonido de sus gemidos ahogados de placer cuando la tocaba, cuando las envestidas se transformaron de suaves y placenteras a salvajes y extaciantes. Sus jadeos, el latido desbocado de su corazón y su voz ronca llamándolo…

Maldijo en voz baja y abrió aun mas la llave de agua fría.

Tenia que calmarse, después de todo no tenían tiempo de una segunda sesión de sexo salvaje esa mañana, tenían un torneo de exhibición al que asistir y era el ultimo donde participaría en su antiguo equipo.

Termino su ducha y se dispuso a vestirse. En su cabeza ahora nuevos y menos indecentes pensamientos vagaban libremente.

¿Seria complicado despedirse de ellos? ¿Qué sentiría al dejar de una vez por todas el equipo y anunciar al mundo que no solo se uniría a otro equipo, sino que además eran los principales rivales de los BBA Revolution's?

Suspiro y se miro al espejo. Miro sus ojos violetas y noto algo diferente en ellos, tal vez era nerviosismo por lo que pasaría ese día… o tal vez era insatisfacción por lo que no ocurrió en la ducha con su hermosa novia. Una ligera sonrisa cruzo por su rostro unos segundos para después ser remplazada por una mueca.

Cambie, pensó mientras miraba su reflejo atentamente. No eran solo sus ojos los que Lucian diferentes, menos fríos, las ojeras habían desaparecido por completo y su rostro parecía menos indiferente.

Las marcas azules que usaba hacia años para revelarse contra el mundo estaban en el olvido… ahora usaba su actitud, sus actos y palabras para demostrar ese mismo mensaje.

Ya no era un niño, había crecido y dejado de pensar que el mundo entero estaba contra él. Había aprendido que no era el único con un pasado devastador y tampoco seria el único sin una recompensa.

Tala, Bryan e Ian tenían a sus chicas y estaban enamorados como unos completos idiotas.

Spencer era otro asunto…

Spencer estaba por caer en las garras de una rubia hermosa y astuta si se descuidaba un solo segundo, cosa que ocurriría pronto. Si es que no había ocurrido ya la noche anterior.

Las miradas que ella le lanzaba a su amigo durante la cena eran de todo menos indiferentes. Se notaba a kilómetros que esa chica estaba planeando tener algo íntimo con Spencer.

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El publico esperaba ese resultado, esperaban ver esa batalla que estaba seguros era un adelanto de lo que seria el campeonato mundial. Una lucha esperada entre los dos mejores equipos del mundo cuya rivalidad era más que bien sabida.

BBA Revolutios's contra los Demolition Boy's

Pero la sorpresa de la noche fue ver el orden de las batallas.

Spencer VS Ray

Bryan VS Max

Tala Vs Takao

Kai Hiwatari no había participado, el capitán del equipo se había quedado en la banca mirando fijamente las batallas sentado junto a la chica castaña que siempre los acompañaba a todas partes.

La primera batalla fue buena… pero acabo demasiado rápido.

Spencer parecía estar demasiado molesto por algo y sacaba su ira golpeando el Blade de su contrincante brutalmente logrando vencerlo de una manera espectacular, ganando los gritos emocionados del publico que miraba incrédulo el Blade de Ray estrellarse en la pared opuesta del estadio.

La segunda batalla fue mas larga, Max demostraba que en defensa el era el mejor y le daba problemas a Bryan que sonreía de manera entusiasta y sádica, mirando y buscando una grieta en las defensas que aprovechar… desafortunadamente eso no paso.

Max lo tomo por sorpresa y luego de un segundo de incredulidad el público vio a Bryan tomar su Blade del suelo y caminar con la cabeza en alto de vuelta con sus compañeros aun sonriendo, como si no hubiera perdido.

La tercera, y la última batalla fue sin duda un espectáculo digno de admirarse.

Una sucesión de ataques espectaculares y defensas increíbles, junto a las miradas fijas y llenas de rencor entre los chicos lograban que los gritos y aplausos resonaran por todo el lugar.

Desde su asiento el capitán de los BBA Revolution's miraba atentamente a uno y a otro de los jugadores aun con una expresión inmutable, la castaña junto a el sonreía ligeramente mirando de reojo a Kai.

Todos esperaban impacientes por ver quien seria el ganador de esa batalla. Con una victoria para cada uno de los equipos esa batalla definiría el resultado.

Ambos jugadores cansados de no lograr nada decidieron usar sus mejores ataques y el sonido de ambos Blades chocando dejo mudo al público, miraban la enorme cortina de humo y chispas que se había provocado cuando ambos Blades chocaron.

Conteniendo el aliento esperaron hasta que el humo se despejo lentamente dejando ver la silueta de un Blade girando precariamente junto al otro detenido por completo.

-En una batalla impresionante el ganador es… ¡Takao Kinomiya! ¡De nuevo los campeones mundiales demostraron de que están hechos!

El grito del narrador provoco que los gritos y aplausos resonaran exaltados celebrando así una de las mejores luchas que habían podido ver en ese torneo de exhibición.

Tala y Takao tomaron sus Blades y se miraron con rencor unos segundos hasta que los todos se reunieron en el centro, la castaña miro fijamente a ambos jugadores exigiéndoles en silencio su mejor comportamiento.

Takao cabizbajo y resignado a obedecer por primera vez sin discutir las ordenes de la chica castaña que lo miraba expectante como si de su acción dependiera su perdón, y no tenia sentido negar que si con eso lo perdonaba y no volvía a mirarlo como ese día en que le grito a Kai esa sarta de estupideces entonces estaba dispuesto a pisotear su orgullo si era necesario por lo que extendió su mano hasta el pelirrojo.

Tala miro la mano frente a él con algo de desconfianza intentando negarse y dejar a su idiota contrincante con la mano en el aire y marcharse del lugar, pero los ojos castaños de la novia de su mejor amigo mirándolo con una expresión decidida y a la vez dulce resultaba una velada amenaza.

Por un segundo logro que olvidara sus rencores, podía hacer lo que ella quería y evitar el enojo que seguiría por el bien de Kai y el suyo propio. Porque seguramente el afectado directo seria Kai pero conociendo a su amigo como lo hacia mientras la castaña estuviera furiosa su vida seria un infierno también.

Lo medito un segundo más antes de extender su mano con un bufido entre molesto y resignado para responder con un apretón fuerte a la débil ofrenda de paz.

Hiromi los miro satisfecha y miro a Kai con una sonrisa radiante orgullosa de que los chicos por lo menos intentaran llevarse bien, el ex capitán de los BBA Revolution's sonreía aliviado de que no estallara una batalla campal entre sus idiotas amigos.

Después de algunos minutos de charla forzada y de mirar a Hiromi como si acabara de decir que era un alienígena en lugar de proponer que fueran todos juntos a festejar se encaminaron a reunirse con Hikari quien de inmediato se acerco a Spencer mientras todos intentaban decidir donde festejar en medio de gritos y discusiones menores entre ellos.

Decidieron, no sin antes discutir unos minutos lanzándose miradas letales, ir a un restaurante Buffett a favor de Takao y su apetito desmedido por lo que se encaminaron a la salida, desafortunadamente los fanáticos inundaban el lugar aun que manteniendo una distancia prudente de los Demolition Boy's, Tala y Kai caminaban muy cerca de Hiromi mientras Hikari había tomado del brazo a Spencer.

La prensa tomaba fotos a diestra y siniestra al ver a los equipos rivales, cuyo odio mutuo era un hecho declarado salir juntos del estadio sin insultos ni intentos de pelea entre ellos.

Esa seria sin duda alguna noticia de primera plana…

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Solo tendría una oportunidad, pensaba mientras caminaba entre la multitud, se acomodo mejor las enormes gafas de sol que ocultaban sus ojos y la bajo la visera de su gorra ocultando su ahora negro cabello e intentando caminar despreocupado con las manos en su chaqueta negra hasta acercarse lo suficiente.

No podía desperdiciar su tiempo si quería acabar de una vez por todas con ese crío y poder tener a su chica de una vez por todas, necesitaba ser rápido y acercarse lo suficiente para dispararle al mocoso Hiwatari.

Si se deshacía de él todo seria más fácil.

Hiromi seria libre al fin de correr a sus brazos, podría alejarse de esos chicos amenazantes y de los idiotas de sus amigos. Podrían escapar juntos una vez que eliminara del camino ese estorbo.

Camino con cuidado de que nadie notara nada raro, ocultando el arma que sostenía firmemente en su bolsillo, si tenia suerte podía seguirlos hasta que se separaran, por que seguramente no viajarían todos juntos. Hacia días que habían bajado la guardia y esta era su oportunidad.

Un disparo y ese crío estaría fuera del camino de una vez por todas.

Un disparo y Hiromi seria suya.

Solo un disparo lo separaba de su "felices por siempre" junto a su chica.

Estaba cerca, había logrado caminar hasta que solo un par de metros lo separaban de Hiromi, pero ella se había aferrado al brazo de ese estorbo y el pelirrojo caminaba junto a ellos mirando con esos ojos azules y aterradores en todas direcciones, probablemente buscándolo.

La suerte estaba de su lado, con cuidado se metió al estacionamiento y se oculto muy bien tras un coche a tres metros del auto negro del crío Hiwatari. Los vio decidir como subirían a los autos y justo cuando estaba planeando como llegar a Hiromi vio como ella caminaba hasta ese mocoso y lo besaba.

Ella lo había besado.

No un beso en la mejilla, un beso en los labios… estaba besándolo como debería besarlo a él.

Las manos que se adueñaban de su estrecha cintura deberían ser las suyas y no las de ese bastardo.

Era su cuello el que tenía que ser rodeado por los delicados brazos de su chica.

La rabia, la ira y los celos llenaron su cabeza y al ver como ella se separaba de el deseo intensamente verlo muerto.

Tirado en ese sucio estacionamiento en un charco de sangre…

Quería verla sufrir, quería que sufriera como lo estaba obligando a sufrir a él. Quería destrozar su corazón de la misma manera en que ella estaba desgarrando el suyo.

Sin detenerse a pensar… sin medir las consecuencias de sus actos se levanto de un salto y disparo.

El estruendo del disparo paralizo a todos en el lugar y el grito de miedo que dio la castaña al ver el cuerpo de Kai caer al suelo mientras una mancha húmeda y oscura empapaba su playera negra de… sangre.

Sangre…

Le había disparado a Kai Hiwatari.

Cuando la ira que lo cegaba desapareció todo sucedió ante sus ojos tan aprisa que su primer instinto fue escapar soltó la pistola e intento correr…

Hiromi cayendo de rodillas junto a Kai al igual que Hikari y Spencer intentando encontrar la herida y calmar la hemorragia. Ian con un teléfono móvil gritando algo.

Los ojos azules del pelirrojo estaban fijos en los suyos a pesar de sus gafas… vio la amenaza que le trasmitió en ese segundo de contacto visual.

Lo mataría.

Lo matarían…

Era hombre muerto…

Corrió.

Corrió tan rápido como pudo sin mirar atrás intentando dejar atrás a su perseguidor.

Había cumplido su cometido y eso le alegraba.

Había destrozado a Hiromi Tachibana.

Le había arrancado el corazón de la misma manera en que ella había echo con el.

Escuchaba el sonido de pasos tras de él pero obligo a sus piernas a correr aun mas rápido, ignoro el ardor en sus pulmones y el mareo que sentía en esos momentos por respirar agitado… si lo atrapaban moriría.

Un estremecimiento de miedo recorrió su columna vertebral al pensar en que su muerte no seria rápida… esos salvajes serian capases de descuartizarlo vivo…

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La llamada de Bryan lo sorprendió. Ese chico nunca era el encargado de comunicarse con él. Siempre era su nieto o en su defecto Tala quien lo contactaba, respondió fríamente ocultando su inquietud.

-Hiwatari

-Kai está en el hospital

Sintió un nudo en la garganta cuando escucho la voz alterada del chico al otro lado de la línea, no era algo sin importancia si lograba alterar a uno de esos témpanos de hielo.

-¿Qué pasó?

Su voz resulto más inestable de lo que esperaba. Ya antes había pasado por algo así, pero nunca antes le habían llamado ellos para avisarle y mucho menos había escuchado ese tono colérico y asustado por igual.

-Le disparo, el acosador. ¡Carajo fue culpa nuestra!

Escucho los gritos y maldiciones del chico en silencio dejándolo desahogarse y respondió intentando sonar tranquilo… pero fallando miserablemente.

-Salgo para Japón ahora mismo.

Colgó y marco el número de Kuroki. Por fortuna el día anterior lo había mandado a Japón a visitar a su familia y ahora le seria jodidamente útil.

-Escucha atento, Jiro Katsuma encuéntralo.

-¿Jiro Katsuma?

-Encuéntralo

-Como ordene.

Ese carbón pagaría caro su error, una cosa era acosar a una jovencita, el no estaba interesado en ser el caballero de brillante armadura de ninguna doncella, mucho menos de la chica de su nieto, pero otra era dispararle a Kai, al heredero de la familia Hiwatari.

Si antes no se había involucrado totalmente en el asunto era por que suponía que esos chicos podían manejarlo sin ayuda y por que realmente no le importaba, pero al parecer estaban distraídos con tonterías, y su nieto había sido el que había pagado el precio por semejante estupidez.

Sonrío con sadismo al imaginar la cara de felicidad que pondrían esos chicos al ver el regalo que les daría en cuanto Kuroki encontrara a ese idiota. Tal vez dejaría que jugaran con el cuanto quisieran pero matarlo seria algo que aria esta vez con sus propias manos.

Hacia años que no mataba a nadie, al menos con sus propias manos, recordó al ver su vieja navaja, esa que usaba cuando adolescente para intimidar a los idiotas, pero ahora tenia quien se encargara de esas cosas, era la bendición de tener el dinero para comprar quien se ensuciara las manos por él.

Kuroki era el mejor ejemplo de ello. Por unos miles de dólares estaba dispuesto a eliminar a cualquier rata sin preguntas y sin quejas. Lo mejor del caso era que los cadáveres jamás aparecían. Sin evidencia no hay culpa era así de simple. Al menos en el lado oscuro de sus negocios.

La empresa de su hijo continuaba siendo tan transparente y tan legal como cuando Susumo vivía, jamás ensuciaría la memoria de su único hijo usando su empresa para negocios a los que él estaba acostumbrado, y era esa empresa, la de su hijo lo que dejaría en manos de su nieto.

Desde luego se quedaría manejando lo más divertido él mismo y cuando muriera su imperio criminal probablemente quedaría en manos de alguno de sus subordinados por que dudaba seriamente que su nieto quisiera ensuciar aun más sus manos.

Miro su navaja de nuevo y sonrío al ver como la hoja aun destellaba ansiosa por perforar la carne de ese carbón, esa ocasión disfrutaría matando esa rata… pero si su nieto moría entonces esa rata viviría… viviría para ser atormentado cada miserable segundo que durara su patética existencia.

La piedad era algo que no acostumbraba tener y ese bastardo acosador había arruinado sus planes de redención. Pero él se encargaría de que pagara caro herir a su nieto, su exoneración de las culpas que cargaba sobre su espalda y lo único que podría calmar sus pesadillas era ayudarle a Kai a ser lo que su hijo y Kumiko habían querido.

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Se sentía como un jodido estupido, no podía parar de maldecirse y odiarse por que había permitido que pasara eso, se habían descuidado y como consecuencia estaban en la sala de emergencias del hospital.

Pero esta vez no era uno de los idiotas, esta vez era uno de ellos. Esta vez quien estaba entre la vida y la muerte era su mejor amigo y el nudo en su estomago le recordaba que no era el Cyborg que todos pensaban.

Claro que sentía y en esos momentos el pelirrojo maldecía mil veces ser capaz de hacerlo.

"Maldito idiota, Hiwatari mas te vale salir de esta también…"

Pensaba mientras recordaba las ocasiones en las que resultaron heridos en un encargo del viejo, pero entonces las heridas nunca habían sido tan graves. Nunca alguno de ellos había dejado de maldecir y gritar furioso por la herida, esta era la primera vez que uno de ellos quedaba inconciente. Era la primera vez que temían realmente por la vida de uno de sus compañeros…

Miro a las chicas sentadas en una de las bancas blancas de la sala de espera, de nueva cuenta Hiromi estaba manchada de sangre conmocionada y llorando en los brazos de alguien pero esta vez no era la sangre de Max ni estaba Kai para abrazarla y consolar su llanto.

Lagrimas desgarradoras que lo obligaban a sentir en su propio pecho un dolor que no sentía desde hacia años.

Resultaba doloroso verla llorar, Hikari en vano intentaba calmarla pero el llanto no se detenía y solo lograba que la rubia llorara también de impotencia al ver a su mejor amiga destrozada.

Tala miraba sus manos manchadas de sangre y sentía ganas de matar a ese bastardo… de hacer lo mismo que le hicieron a Boris, de torturarlo lentamente, de ver como gota a gota la vida escapaba de su patético ser. De escucharlo suplicar, rogar que el dolor se detuvieran, implorar que lo mataran y acabaran su infierno.

Pero estaba seguro de que ese miserable estaría en sus manos muy pronto. Bryan le había llamado al viejo y estaba seguro de que no se quedaría de brazos cruzados en su oficina mientras su nieto estaba herido.

Al menos, no lo haría ahora, no cuando la culpa por la infancia que pasaron lo atormentaba día a día, no cuando estaban seguros de que los fantasmas de su hijo y su nuera jamás abandonaban sus pesadillas, culpándolo por el infierno que vivió su hijo, reclamándole no cumplir con su deber.

Saber que su mejor amigo estaba al borde de la muerte lo hacia sentir inútil pero aun tenia la certeza de que ese jodido acosador pagaría con creses por herirlo, por burlarse de ellos y hacerlos sentir como unos jodidos idiotas.

Una mirada fría como el hielo estaba instalada en sus ojos, la misma que veía en los ojos miel de Spencer, Ian por otro lado mantenía una expresión seria aun que sus ojos no mentían, estaba colérico y la mueca amarga en los labios de Bryan solo lograba que sus ojos grises lucieran calmados pero peligrosos.

Esa era la mirada que todo el que lo conocía temía, esos ojos eran como el cielo gris que precede a la tormenta.

El mismo pensamiento estaba presente en la mente de todos ellos con brutal nitidez y sádica satisfacción por que sabían que muy pronto se cumpliría

"ese jodido acosador es hombre muerto"

Takao no podía dejar de mirar a Hiromi, era como si sus ojos estuvieran clavados en la castaña que se aferraba desesperada a los brazos de su amiga, la veía llorar y sentía como se le estrujaba el corazón.

No era la primera vez que la vea así, con la ropa empapada de sangre y llorando desconsolada, se sentía inútil al no poder abrazarla pero algo dentro de su pecho le decía que si lo hiciera seria inútil, el no podría lograr que se calmara como había hecho Kai la vez anterior, el no tendría palabras para brindarle consuelo por que el mismo se sentía desesperanzado.

Ray miraba todo sentado junto a un cabizbajo Max y a un lloroso Manabu sin entender del todo lo ocurrido.

Todo había pasado tan rápido que no pudo reaccionar, un segundo miraba sonriente como Ian y Max discutían en broma donde se sentaría cada quien y al siguiente se escucho el fuerte sonido de un disparo y el grito aterrado de Hiromi llamando al capitán.

Si cerraba los ojos aun escuchaba el eco que dejaron el disparo y la voz de su amiga en su cabeza.

Aun podía ver con pasmosa y brutal claridad como los ojos de Kai se abrieron sorprendidos y se desplomo al suelo.

Recordaba como el miedo lo paralizo, como Hikari abrazaba a su amiga y Tala junto con Spencer hacían presión en la herida, recordaba los gritos coléricos de Ian junto a el exigiendo que una ambulancia llegara de inmediato, estaba en shock ante la escena frente a el pero creía haber escuchado al ruso amenazar a quien fuera del otro lado de la línea para que llegaran cuanto antes.

La actividad frenética que ocurrió después y la aparente calma de los rusos mientras ellos permanecían inmóviles, sin saber que hacer y como ayudar permanecía borrosa y confusa en su mente.

Justo cuando la ambulancia llegaba un agitado y despeinado Bryan llego también, miro a los demás y negó con la cabeza antes de hablar aun jadeante y con un tono de sádica satisfacción en la voz.

-Viene para acá…

Recordaba las miradas que intercambiaron los otros y sus expresiones de alivio ante las palabras del chico. En ese momento no lo pensó pero ahora se preguntaba

¿A quien había llamado Bryan?

El camino al hospital fue silencioso y tortuoso, ellos en la camioneta negra que conducía Spencer mientras que Hiromi, Hikari e Ian viajaban en el auto negro de Kai que conducía Bryan.

Tala había subido para sorpresa de todos en la ambulancia después de tomar la mano de Hiromi y jurarle que todo estaría bien. Miro la puerta del quirofano de nuevo y se pregunto

"Cuanto tiempo mas tardaran en darnos noticias"

Las palabras del pelirrojo aun resonaban frescas en su mente pero aun así no podía dejar de llorar y preguntarse por que los médicos tardaban tanto en darles noticias.

"Él estará bien, ya antes salio de cosas peores… te lo juro saldrá de esta y cuando suceda pateare su trasero por ser un idiota descuidado"

Quería creer en las palabras de Tala, pero estaba asustada, enojada y se sentía culpable.

Ella lo metió en ese asunto del psicópata acosador, era a ella a quien perseguía, era a ella a quien buscaba y era ella por quien Kai estaba herido.

Sabia que Kai era fuerte pero recordaba como se desplomo en el suelo, la sangre que fluía sin control en el suelo, su rostro palidecer y el tacto calido de sus manos tornándose frío…

Sabia que llorando no lograría nada pero no podía dejar de hacerlo, Hikari había intentado que bebiera un té pero sentía el estomago revuelto y la garganta cerrada, no podía hablar y mucho menos beber algo. Sus ojos se sentían pesados e hinchados, su cuerpo estaba frío y temblaba entre los brazos de Hikari.

Necesitaba verlo, saber que estaba bien… necesitaba alguna noticia o se volvería loca.

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Horas después mientras todos esperaban ansiosos y angustiados una enfermera se acerco a ellos, vio los ojos castaños de una bonita chica con la ropa manchada de sangre mirarla con una expresión asustada y esperanzada que la conmovieron.

Esa chica debía ser la novia del paciente Hiwatari.

Un joven afortunado a juzgar por la cantidad de personas reunidas en la sala de espera esperando noticias suyas.

Llevaban allí desde que el paciente ingreso por una herida de bala en el tórax, aparentemente había sido un asalto, al menos esa fue la información dada a las autoridades, después de horas de espera estaban pálidos, nerviosos y cansados pero todos permanecían allí.

Algunos dormitando sin poderlo evitar en las incomodas sillas de la sala de espera, otros sentados en el piso con expresión ausente y la mirada perdida en la puerta del quirófano. Pero el llanto de esa chica se había reducido a suaves sollozos, aun lloraba pero el agotamiento sin duda la estaba afectando.

Una pequeña sonrisa apareció en su cansado rostro, después de todo tenia mas de dieciséis horas en el hospital y aun le faltaban algunas horas mas para acabar su turno, sonrío sinceramente al pensar en que ese chico era afortunado, tenía una bonita novia esperándolo y muchos amigos orando por que se salvara no todos los pacientes tenían esa bendición ni tantos motivos para aferrarse a la vida.

-El paciente se encuentra estable, por el momento aun se encuentra en el quirófano, el medico saldrá en algunos minutos para darles mas información, con su permiso.

Se alejo cuando el chico pelirrojo que había estado llenando las formas medicas cuando ingreso el paciente asintió con la cabeza y volvió al quirófano rezando por que el jovencito superara la operación…

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Mis queridos y queridas lectoras siento mucho el tiempo tan largo que me tome para el capitulo pero entenderán que una parte de mi quería escribirlo y publicarlo cuanto antes pero la otra se negaba rotundamente a herir a Kai por lo que escribir resulto un dilema.

Al final después de semanas en que todos los días tomaba mi notebook y comenzaba a describir el momento del disparo sin lograr escribir mas de dos oraciones seguidas hoy mientras estaba acostada con un dolor de cabeza terrible mi mente comenzó a imaginar la escena.

Se que no fue perfecta y que pude hacerlo mejor pero a estas alturas de la madrugada me encuentro cansada, decidí publicarlo antes de que me arrepienta y tarde dos meses mas borrando y rescribiendo para que al final, insatisfecha y desesperada termine subiendo este capitulo así como esta.

Se que muchas cosas son diferentes, por ejemplo el abuelo de Kai no es tan malo como en la serie o en el manga, Kai y los demolition boy's tienen una amistad muy fuerte y todos ellos encontraron el amor, pero esta historia es un "universo alterno" por lo que cada personaje será como yo lo necesito en la trama.

Al final de cuentas estoy encantada con mis chicos y quiero un final feliz para ellos, por que los demolition boy's están inspirados en mis amigos y eso me obliga a favorecerlos demasiado.

Se que discrimino a los demás personajes al prestar mas atención a mis favoritos pero… ¡Soy una chica egoísta!

Ahora aclarado lo anterior solo me queda informar que…

¡Se acerca el final!

¿El abuelo de Kai se presentara en el hospital? ¿Encontraran al acosador? ¿Vivirá Kai? Las respuestas en el próximo capitulo…

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