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Capitulo 22

-Despertar-

-X-

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Tenia una horrible sensación de entumecimiento en el cuerpo después de permanecer sentada en esas sillas incomodas llorando sin poder detenerse pero era aun peor ese hueco en el corazón después de largas y angustiantes horas esperando noticias sobre Kai.

Se sentía tan irreal como si todo fuera una pesadilla. Uno de esos sueños vividos que son fácilmente confundibles con la realidad por que resultan crueles y nítidos pero sabia con certeza que no era un sueño.

El dolor que sentía en el pecho como un cuchillo al rojo vivo siendo retorcido con saña en su pecho al verlo así, con su rostro perfecto tan pálido, cubierto de vendas y sobretodo inconciente era tan fuerte, tan desgarrador y aterrador que no podía ser producto de su imaginación.

Tomo su mano con toda la delicadeza que sus nervios le permitieron y le alivio que al menos su piel ya no estaba helada, aun estaba muy pálido, mortalmente pálido, pero el rítmico pitido que llenaba el aire le decía que su corazón latía… afortunadamente estaba vivo.

Estaba vivo

Lloro de nuevo al pensar en lo cerca que había estado de perderlo, de perder a Kai. De no volver a ver sus ojos violetas brillar al verla, no volver a escucharlo murmurar en su oído que la amaba, no verlo por las mañanas con el pelo revuelto y esa sonrisita satisfecha en los labios.

No quería imaginar una vida sin él. A esas alturas ya estaba acostumbrándose incluso a los demolition boy's, las constantes discusiones amistosas de Kai y Tala, las comidas sorprendentemente ricas de Ian, los comentarios subidos de tono pero sin verdadera mala intención de Bryan y la infinita paciencia que mostraba Spencer. Ellos eran parte de la vida de Kai, y él, su novio era parte de su vida.

No mentiría, no se mentiría a si misma con esas frases ridículas como sin me voy a morir o tal vez el es mi vida entera, no ella no diría eso por que seria una mentira. Sin él podría vivir pero no quería hacerlo, por que su vida seria gris, monótona, aburrida y dolorosa.

Sin él su vida seria un infierno.

El no era toda su vida pero si era una parte muy importante de ella. Él era su mejor amigo, su confidente, su apoyo incondicional, su protector y su amante. Él no era toda su vida y no moriría sin él pero aun así no quería perderlo.

Una vida sin él seria un infierno lleno de angustia y dolor, se sentiría incompleta, perdida, vacía y sola.

No dejaba de pensar en que habría pasado si la ambulancia hubiera tardado unos minutos mas, si la bala hubiera impactado mas a la izquierda… miles de preguntas como ¿Qué hubiera pasado si…? llenaban su cabeza atormentándola.

Miles de posibles desenlaces cada uno mas angustiante y terrible que el anterior revoloteaban en su cabeza pero se obligaba a si misma a no pensar en ello y ser positiva.

Gracias a Dios, el destino, el universo o lo que fuera el hubiera no existía y Kai estaba estable.

La ambulancia había llegado a tiempo, la bala había perforado su pulmón derecho y eso era grave, según lo que les dijo el medico no había sido fácil pues habían tenido varias complicaciones pero habían logrado salvarlo y controlar las hemorragias internas.

Cada hora que habían pasado esperando fuera del quirófano sentados inmóviles y desesperados había sido una tortura para ella, había llorado intentando descargar todo el dolor, la desesperación, la impotencia y la rabia que sentía contra ese acosador y contra ella misma por meter a Kai en toda esa situación.

Había deseado que cada lagrima dejara su cuerpo llena de esos horribles sentimientos que la atormentaban y la dejaran vacía, que se llevaran esa sensaciones que la estaban consumiendo y le brindaran alivio, el alivio que se siente al no sentir, no temer y no preocuparte por nada.

Pero eso era imposible, sus lágrimas no la hacían sentir mejor sino todo lo contrario, y ese momento agradecía que Hikari hubiera permanecido a su lado abrazándola, diciéndole que todo estaría bien y que Kai no era la clase de chico que se rendiría sin luchar.

También recordaba las palabras de Tala animándola y brindándole consuelo antes de subir a la ambulancia con Kai, ella quería subir y permanecer con él pero la mirada del pelirrojo era algo que nunca olvidaría, miedo, rabia, impotencia y dolor brillaban en esos ojos azules como témpanos de hielo, esos ojos usualmente fríos e inexpresivos mostraban tantas emociones que lo comprendió de inmediato.

Comprendió que para Tala el que estaba en esa camilla era su mejor amigo, lo más parecido a un hermano que tenia. Eran familia y Tala necesitaba ir con Kai en la ambulancia para no salir corriendo a matar con sus propias manos al acosador.

Por que ella sabia, Kai se lo contó una vez, que ninguno de ellos había matado realmente a nadie, si bien habían hecho cosas malas, ilegales y terribles no eran asesinos. Pero también sabía que en esos momentos lo único que el pelirrojo quería era matar al maldito acosador.

Por un segundo deseo decirle búscalo y mátalo… que pague por esto.

Pero no podría hacerlo, si Kai despertaba, no cuando Kai despertara no le perdonaría que hubiera permitido que Tala vendiera su alma de ese modo, manchándose las manos con la sangre de esa inmunda alimaña. De ese ser que no merecía ser calificado de persona.

Recordaba también el abrazo reconfortante que le dio Ray, su aroma a maderas y sándalo, ese aroma conocido y relajante la calmo un poco, su voz confiada al decirle al oído "Él estará bien, ya veras como pronto saldrá de aquí volverá a ser el mismo gruñón y sarcástico de siempre" la habían incitado a sonreír y ella había sonreído, había sido una sonrisa pequeña, triste y vacía, pero al menos lo había intentado.

Miro a Kai en esos momentos, pálido, vendado y conectado a maquinas ruidosas, se veía tan indefenso, tan débil y angelical que era casi imposible que fuera el mismo chico serio, rudo, fuerte y malhumorado que cuando estaba despierto.

Era curioso cuanto había idealizado a Kai y a los demás chicos todo ese tiempo, mientras estaba con ellos se había olvidado del acosador por que estaba convencida de que todo estaría bien. Que ellos no permitirían que se acercara, que ellos eran demasiado fuertes, valientes y astutos como para mantenerlo a raya, estaba equivocada.

Ellos no eran perfectos.

Kai no era perfecto.

Lo miro con ternura, él era solo un hombre después de todo. Un ser humano. Tenía virtudes maravillosas y encantadoras pero venia también con su buena dosis de defectos y pasado a cuestas.

Obviamente era atento y caballeroso, pero también era frío y distante. Era guapo pero también malhumorado, tenía una voz masculina y seductora pero era tremendamente sarcástico y burlón en ocasiones.

Y ella lo amaba, así tal y como era, con sus virtudes, defectos, manías y malos recuerdos de la infancia.

Ella lo amaba por el ser humano que todo eso había formado.

Ella lo amaba así, lo amaba tanto que no quería perderlo… dejo caer la cabeza en la cama y lloro.

Lloro en silencio, sin sollozos descontrolados ni espasmos por el llanto, solo unas amargas lágrimas que resultaban aun más dolorosas mientras una plegaria rondaba su mente…

Que despierte… por favor que despierte.

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Estaba completamente agotado después del viaje, sus músculos estaban entumecidos y su mandíbula dolía, producto de apretar las quijadas con fuerza intentando parecer normal.

Se sorprendió al percatarse de que sentía miedo de lo que pudiera encontrar en el hospital pero su imagen de desalmado y su orgullo lo obligaban a permanecer inalterable, con un gesto severo y neutral.

Claro que eso no evitaba que muy dentro de un corazón que no recordaba tener sintiera claramente esa misma sensación que tuvo la noche que su hijo y su nuera habían muerto.

Los recuerdos y remordimientos lo obligaron a ir directo al hospital aun en el estado tan impropio de él en el que se encontraba.

Apenas había bajado del avión se subió a un coche con chofer alquilado en el mismo aeropuerto y se dirigió al hospital intentando mantener la fachada en su lugar pero pensando en un rincón de su mente una y otra vez las mismas tres palabras

Que este vivo…

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Estaba tan cansada, sentía los ojos arderle por el sueño, su cuello estaba adolorido por estar sentada en la misma posición demasiado tiempo y que decir de su espalda. Pero aun así podría soportarlo sin quejarse, lo aria por que era su mejor amiga la que estaba sufriendo en esos momentos.

Era ella la que estaba destrozada mirando a su novio inconciente en una cama con una herida de bala. Era ella la que lloraba en silencio rogando al cielo que el amor de su vida despertara.

Era Hiromi la que más estaba sufriendo y ella estaría a su lado, no podía hacer otra cosa más que prestarle su hombro para llorar y abrazarla.

Era terrible toda esa situación. Horas esperando y angustiándose más y más a cada aparentemente infinito minuto que pasaba. Era agotador tanto física como emocionalmente y no solo para Hiromi, era muy difícil para todos los que estaban allí.

Lo notaba, lo sabía con solo verlos, todos estaban cansados y casi a punto de caer dormidos en el suelo o las sillas pero ninguno se alejaría. Ninguno se iría hasta saber que Kai Hiwatari había despertado.

Se sentó junto a Spencer que miraba fijamente un punto indefinido de la pared frente a el sumido en sus pensamientos, estaba segura de que dichos pensamientos incluían armas, cuchillos y demás cosas que infringieran daño físico o mental junto con un acosador idiota en quien usarlas.

Se recargo contra su amplio pecho, suspiro y trato de relajarse un poco.

Estaba tan cansado, odiaba el jodido olor a hospital, el maldito olor a desinfectante y enfermedad flotando en el aire y los nervios junto con la rabia lo mantenían tan quieto como podía, tenia que mantenerse calmado y controlarse.

Moria de ganas por salir corriendo a despellejar al maldito idiota que le disparo a Kai pero no podía, no debía hacerlo. Tenia que esperar.

Lo más importante era que el maldito inconciente descuidado de su amigo despertara, con el imbécil del acosador ya ajustaría cuentas después.

Quería ver su sangre en el suelo, quería escuchar los gritos de agonía del bastardo, quería arrancarle la piel a tiras o cortarle los dedos uno a uno y obligarlo a tragárselos, en esos momentos solo quería hacerle pagar al bastardo por cada uno de los minutos sentado en esa horrible e incomoda silla rodeado del asqueroso olor a desinfectante y enfermedad.

Pero sabía que el viejo estaba en camino y seguramente ese bastardo acosador no podría ocultarse del viejo. Se había escapado de ellos pero Soichirou Hiwatari era algo diferente. Ese hombre era implacable, desalmado y tenía miles de empleados esperando una orden de ese viejo para matar.

Kuroki era el mejor de todos ellos. Cuando el viejo lo contrato era un hombre estupido hasta el cuello de deudas y se vio obligado a trabajar para él para pagarle. Con el tiempo ese sádico carbón había empezado a disfrutar sus trabajos y a realizarlos con métodos cada vez más brutales y creativos.

En los círculos donde se movía era respetado y temido a partes iguales. Todos sabían que si una victima llegaba a sus manos jamás seria encontrada. Sin cadáver no hay crimen solía decir Kuroki con una sonrisa sicótica.

Parpadeo confuso al sentir como algo se acomodaba contra él, un cuerpo menudo y calido, bajo la vista y su campo visual fue invadido por mechones de cabello rubio que solo dejaban parte del rostro de ella a la vista, una bonita nariz, una tersa mejilla y unos delicados labios entreabiertos.

Hikari estaba dormida sobre él.

Una pequeña sonrisa se le escapo al verla dormir contra su pecho, la abrazo y acomodo un poco más para lograr que estuviera un poco más cómoda, ya que él no se sentía capaz de dormir por lo menos intentaría que ella descansara lo mejor posible.

Suspiro un poco y por primera vez desde que llegaran al hospital su cuerpo perdió un poco de la tensión que acumulaba y se relajo, fue solo un poco pero le sorprendió sentir que poco a poco la ira se calmaba y comenzaba a pensar con claridad y frialdad.

Cuando Kai despertara entonces ese acosador seria hombre muerto, pero no a manos de ellos. Ninguno mancharía sus manos con la sangre de esa basura inmunda. Dejarían que el viejo se encargara.

Cerró los ojos y se dedico a contar la Suave respiración del Hikari intentando alejar los pensamientos de su mente y descansar un poco, después de todo seria un largo, muy largo día.

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Ian estaba sentado en el suelo junto a Bryan que mostraba una mueca inusitadamente seria en su rostro, sus ojos grises brillaban como el cielo en un día de tormenta. Sus ojos lucían amenazantes, peligrosos e implacables.

Sabía sin necesidad de poder leer su mente que imaginaba como torturar al acosador. Después de todo se le había escapado por muy poco y aun estaba molesto. Quería atraparlo y jugar con él y conociendo al sádico de su amigo estaba disfrutando de las imágenes mentales.

A decir verdad a él mismo no le gustaba mancharse de sangre, tampoco le gustaba torturar personas, su especialidad era la investigación. Era lo que se conocía como un genio cibernético, no había imposibles para él si se concentraba en encontrar a alguien. Daba igual si era un rastreo virtual o perseguir a una rata por las calles, seguir rastros era lo suyo.

Pero Bryan, él era diferente, era un enfermo mental pero aun así era su amigo. Disfrutaba los gritos de sus victimas, le gustaba ver sus expresiones de horror, dolor y desesperación. Reía como un niño encantado con un nuevo y fascinante juguete mientras torturaba a sus victimas.

Pero no estaba demente del todo, al menos no desde que Katia entro en su vida. Ella logro que Bryan se comportara un poco más normal.

-¿Crees que seria mejor algo chino, algo medieval o simplemente improvisar?

La voz seria y dubitativa de Bryan atrajo su atención, usualmente solía bromear sobre torturas espeluznantes que leía en viejos libros pero ahora su tono de voz indicaba que era un asunto serio. De verdad planeaba llevar a cabo algunas de esas torturas en el acosador.

Un escalofrío lo recorrió al ver de reojo a Tala sentado a un metro de ellos, estaba sentado con una apariencia tensa en una de esas incomodas sillas mirando fijamente al reloj que colgaba torcido en la pared frente a él, eran los ojos de su amigo lo que lo hacia estremecer de ansiedad.

Los ojos azules de Tala eran aterradores. Era como ver la expresión del mismo diablo, no quería estar en el lugar del jodido bastardo en quien aplacaría su ira homicida.

-Bryan… cuando Tala ponga sus manos en ese jodido acosador no quedara nada además de una masa informe de viseras y sangre.

Vio la sonrisa torcida de Bryan luego de ver a Tala unos segundos, borro la sonrisa y hablo de nueva cuenta con esa seriedad tan impropia de Bryan, en ese tono peligroso que incluso a él lo estaba poniendo nervioso.

-Lo dudo.

Vio como echo un vistazo a su teléfono móvil y de nuevo sus ojos grises brillaron, de sádica emoción y perversa satisfacción.

-¿Lo dudas? ¿Crees que Tala no lo mataría?

Sin duda alguna Tala mataría al acosador en cuanto lo tuviera frente a él. Y si eso pasaba entonces ese carbón habría deseado ser el juguete de Bryan antes que caer en las garras del diablo. Por que Tala era despiadado, después de tantos experimentos genéticos que practicaron en todos, había sido el pelirrojo quien había resultado más afectado. Era completamente capaz de no sentir absolutamente nada si así lo deseaba. Sin compasión, sin miedo ni otras emociones que le impidieran cumplir con su trabajo.

-No lo ara

Le extrañaba tanta insistencia y seguridad contra algo que era totalmente posible y probable.

-¿Cómo puedes asegurarlo?

Entre cerro los ojos y lo miro fijamente, estiro por completo las piernas y acomodo la espalda contra la pared, dolía como el infierno después de tanto tiempo en una mala posición pero había sentido dolores mil veces peores.

-Fácil, el viejo lo encontrara primero y el acosador conocerá a Kuroki de cerca.

Sonrío ligeramente al ver la amplia sonrisa de triunfo en los labios de Bryan, después de todo si el acosador caía en manos de Kuroki estaba jodido. Nunca, jamás nadie había sido visto de nuevo después de caer en manos de ese saco de músculos.

-Preferiría que lo matáramos nosotros mismos pero pensar en lo que la bolsa de músculos ara cuando lo tenga en sus manos casi me deja satisfecho.

-Muy cierto, ese bastardo seguramente sufrirá tanto que suplicara la muerte, aun que me encantaría que el viejo nos dejara al menos arrancarle los dedos…

Ian no pudo evitar sonreír un poco al imaginar los gritos, le encantaría estar presente cuando ese bastardo fuera castigado…

-Claro, cuando Kuroki lo encuentre dejare que ajusten cuentas con el… y Bryan usa todos tus talentos…

Ian y Bryan miraron fijamente al viejo caminar frente a ellos y alejarse después de pronunciar esas palabras. Su rostro permanecía neutral y frío pero sus ojos eran otra historia, veían claramente la ira que bullía bajo la superficie.

Además de eso su ropa estaba arrugada, la corbata torcida y el cabello gris no estaba cuidadosamente peinado como siempre. El imponente hombre parecia haber envejecido de golpe frente a ellos y eso los sorprendió, claro que ninguno mencionaría que era obvio que él viejo estaba preocupado por Kai. Eso seria demasiado para el orgullo de Soichirou Hiwatari.

-Es la primera vez que algo de lo que dice el viejo me interesa.

Comentó burlón Bryan mirando a Ian con una pequeña sonrisa de cruel anticipación.

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-Explícate Ivanov

Se quito la corbata y se dejo caer pesadamente en la silla libre junto al pelirrojo, lo vio mirar sin ver realmente el reloj, fugazmente se pregunto como es que había logrado calmar su temperamento y permanecer allí sentado cuando era obvio que solo deseaba salir a moler a golpes al acosador hasta dejarlo convertido en un montón de carne sanguinolenta en el suelo.

-Esta estable pero aun esta inconciente.

Tala respondió con voz cansada, ronca y monótona. No tenía el ánimo ni las ganas de hablar a detalles, no quería contarle al viejo cuantas unidades de sangre habían tenido que transfundirle a Kai, no quería decirle que la bala había perforado su pulmón derecho y casi había logrado que su sistema respiratoria colapsara, no quería hablar de las hemorragias internas o de las largas horas en que los médicos se dedicaron a intentar salvarlo.

Esos detalles eran lo que el viejo quería, pero lo que el no deseaba explicar. Si tanto le importaba entonces que hablara con el medico, que soportara el mismo el peso que estaba sobre los hombros de todos en ese lugar. Que sintiera la misma desesperación e incertidumbre que ellos sentían.

-Kuroki esta buscándolo.

-¿Por qué viniste?

Sabía que el pelirrojo no diría más y no le exigiría a hacerlo. No tenia derecho a exigir nada, no podía imponer su voluntad como acostumbraba, no con ellos, no con su nieto.

Hablaría con el medico después de terminar de hablar con el chico. no podía culparlo por ese tono de resentimiento en su voz al hablarle, ese chico, no, no solo él, todos esos chicos tenían mas derecho a estar allí que el mismo.

Ellos eran la familia de Kai, ellos habían estado a su lado cuando el, su único familiar consanguíneo le dio la espalda y lo uso como un peón mas en sus planes. Sabia que fue, y siempre seria un bastarlo ególatra y con ansias de poder pero el tiempo y las pesadillas que lo atormentaron lo obligaron a darse cuenta de que su nieto no era un juguete, no era una marioneta que usar en sus planes.

Eso no era lo que Susumu y Kumiko habían querido, eso no era lo que le prometió frente a la tumba de su único hijo. Ese día juro cuidar de su nieto pero la ambición y la rabia lo habían segado y rompió su promesa.

-Es mi nieto, ajustare cuentas con ese bastardo yo mismo.

Sabia que era uy tarde, el daño estaba echo, pero también sabia que Kai era un buen chico y desde luego no gracias a él si no a todos esos mocosos que estaban adormilados y cansados en la sala de espera.

-¿Desde cuando te encargas tu mismo de los trabajos sucios?

Le sorprendió, sabia que cuando era mucho mas joven Soichirou Hiwatari comenzó como un simple mercenario, pero era astuto y con el tiempo logro escalar en la jerarquía hasta situarse en la cima. De ser un mercenario pasó a ser uno de los delincuentes mas temidos del bajo mundo, el jefe despiadado y desalmado que todos temían.

-Desde que ese bastardo estuvo a punto de arruinar mis planes.

¿Planes? Claro, pensó Tala con sarcasmo. Lo que le preocupaba al viejo era que si su nieto moría no podría expiar sus pecados y librarse de los remordimientos.

-Hiromi esta con él.

Comento al ver como el viejo paseaba su mirada por el lugar buscando algo, seguramente a la castaña.

-Lo quiere realmente ¿verdad?

Bajo la vista y hablo en un murmullo bajo, tanto que si Tala no fuera tan observado como era no podría haberlo escuchado.

-Si, lo hace.

No esperaba respuesta, por lo que la voz tranquila del pelirrojo lo sorprendió, carraspeo un poco aclarando su garganta y se incorporo, apoyo su peso en el pie izquierdo y hablo intentando sonar tranquilo.

-Cuando lo tenga les avisare.

-Lo esperare ansioso.

Tala sonrío al verlo alejarse, seguramente a buscar al medico. Tal vez incluso un perro viejo puede aprender trucos nuevos pensó al verlo sacudir su arrugado traje, era obvio que si estaba en ese estado desalineado era por que su preocupación era suficiente como para que ni siquiera se le ocurriera usar el baño del jet privado para darse una ducha y cambiarse de traje.

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Estaba arto de contar cucarachas encerrado en ese motel barato. Su única satisfacción era que ese chico seguramente estaría muerto.

Pero había perdido a Hiromi, seguramente no podría ganarse su amor, tampoco es que la quisiera aun, la deseaba a su lado pero ya no la amaba. En cuanto lograra tenerla la castigaría por estupida.

Por amar a ese mocoso en lugar de amarlo a él.

La usaría como la zorra en la que ese maldito mocoso la convirtió, una mujer decente jamás se atrevería a exhibirse en plena calle besando a su pareja.

Escucho el sonido de su nuevo teléfono celular y miro el número, era el teléfono de los padres de Takeru, por fin ese saco de músculos sin cerebro lo llamaba, o al menos eso esperaba.

-¿Eres tu? ¿Takeru donde demonios estabas?

-Trabajando obviamente. Fui a visitar a mis padres hoy y me contaron que me buscabas, me dieron la nota que dejaste, ¿estas en problemas?

Estaba tan feliz de hablar con su viejo amigo que no noto que su voz no sonaba risueña y agradable como antes, sonaba mas serio.

-uno grave amigo

Suspiro y pensó si debía decirle por teléfono o encontrarse con él, tal vez seria bueno verse, quizá en ese restaurante cerca de la casa de sus padres…

-Bien, dime donde nos vemos y buscamos como arreglarlo, no puede ser tan grave.

Podía escuchar como sonreía, probablemente ese idiota aun seguía siendo el mismo chico tonto y con ansias de ser aceptado que él conoció en la universidad. Aun deseando ayudar y agradar a todo el mundo, aun que claro eso le era tremendamente útil en esos momentos.

-Bien nos vemos en un par de horas en el restaurante italiano a dos calles de la casa de tus padres.

-Bien.

Colgó y se recostó de nuevo. Miro las sabanas raídas y las asquerosas cucarachas corriendo por el suelo y la pared. Con suerte ese tonto podría ayudarle a salir del país un tiempo y cuando las cosas se calmaran y ella se confiara podría volver y entonces vengarse.

Hacerle pagar a esa maldita zorra por no amarlo.

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¡Joder!

Le dolía absolutamente todo el cuerpo. Le dolía respirar y estaba seguro de que estaba en el hospital. Escuchaba el sonido distintivo de un electrocardiógrafo y sentía en su brazo izquierdo el catéter en su arteria, probablemente estaba conectado a una intravenosa.

Sentía en su rostro la mascara de oxigeno, lo sabia por que ya antes había estado en una situación similar, una herida de bala.

Una herida de bala.

Estaba en el hospital por que el acosador le disparo. Recordaba la expresión enloquecida del hombre antes de dispararle, el grito de Hiromi, el rostro furioso de Tala y después todo estaba borroso.

Seguramente se había desmayado por la perdida de sangre. Si el punzante dolor en su pecho era confiable como punto central de la herida seguramente tenia un pulmón lastimado, por eso el jodido dolor cada vez que el aire llegaba a sus pulmones.

Intento abrir los ojos pero estaba aun demasiado anestesiado. Intento concentrarse en escuchar, no odia abrir los ojos y la mascara le impedía usar el sentido del olfato, tendría que confiar en sus oídos.

El rítmico sonido del electrocardiógrafo, el sonido de los altavoces llamando a algún medico, creyó escuchar pasos pero no podía determinar si era fuera o dentro de su habitación.

-Hiromi… despierta…

¿Hiromi?

Ella estaba bien, seguramente esa calida sensación que tenía en el lado derecho de su cuerpo era por que ella estaba allí, no sabía cuanto tiempo había estado completamente inconciente pero seguramente era bastante.

Estaba seguro de que su necia castaña había permanecido allí todo ese tiempo negándose a descansar, comer o irse. Quiso abrir los ojos y decirle que estaría bien y que fuera a casa a descansar un poco pero los malditos sedantes no se lo permitían.

-Hiromi

Estaba seguro de que esa era la voz de Tala. Por un segundo pensó en el pelirrojo, seguramente había intentado lo humanamente posible para convencerla de comer incluso, pero Hiromi era la chica mas dulce pero necia que conocía y si su cerebro comenzaba a funcionar correctamente podía saber que ella se sentía culpable.

Ella se estaba echando la culpa del incidente.

Suspiro mentalmente pensando en que él era el único culpable. Había estado tan feliz con ella que no había tomado las cosas con la seriedad que debía. Subestimo a ese demente y estaba dispuesto a pagar el precio si era él mismo quien recibía el disparo.

Pero si ella estaba herida… entonces por primera vez mataría a una persona.

Aun que si era ese bastardo seria lo mismo que aplastar una cucaracha. Ni siquiera contaba como matar a un ser humano. También podía entregarlo a la policía pero seguramente terminaría unos pocos años en prisión o en un hospital psiquiátrico.

La idea de desaparecerlo le parecía mas tentadora.

-¿Tala…? ¿Qué pasa?

Hiromi

Esa era su voz, ronca, cansada y adormilada pero esa era la voz de su novia.

-El abuelo de Kai esta afuera.

¿El viejo?

¿Su abuelo estaba allí?

Escucho el sonido de la silla contra el suelo y sintió un suave rose en su frente. Pronto dejo de escuchar el sonido de pasos y la habitación volvió a estar tranquila.

-Si Susumu te viera en este momento yo seria hombre muerto, lo siento Kai.

Quería moverse, necesitaba ver si era realmente su abuelo quien hablaba, era su voz pero esas palabras no concordaban con el viejo que él conocía.

Lo siento Kai…

Lo siento…

¡Joder! Tenia que ser una broma.

Su abuelo era un sádico desalmado, un hombre ambicioso que con tal de conseguir sus planes no dudaría en matarlo él mismo.

-No se si me estas escuchando, pero tienes que despertar. Esa chica… te necesita.

Lo sabia, sabia que ella lo necesitaba sin que su abuelo lo dijera, él mismo la necesitaba con desesperación. Ella era la única capaz de salvarlo de si mismo. Ella lo aceptaba aun con su pasado y no lo juzgaba por sus acciones.

Intento de nuevo abrir los ojos y para su sorpresa logro mover sus parpados un poco, de inmediato la luz blanca e intensa se coló y volvió a cerrarlos. Lo intento unos segundos después y comenzó a distinguir sombras difusas.

Permaneció quieto intentando enfocar la vista y busco la silueta de su abuelo junto a la cama. Estaba diferente. Se veía cansado como si el peso del mundo estuviera sobre sus hombros.

Estaba ojeroso, despeinado y con la ropa arrugada. Casi daba la apariencia de estar realmente preocupado por él. Tal vez y así fuera, aun que no apostaría por ello. Ese viejo debía tener sus propios motivos como siempre.

-Vaya despertaste rápido… parece que si eres digno del apellido Hiwatari. Llamare al medico.

Cerró los ojos de nuevo mientras veía a su abuelo alejarse con una sonrisa torcida en los labios y pensó en dormir un poco más, aun estaba cansado y dolorido, ahora sabía que Hiromi estaba a salvo, Tala la cuidaría. Respiro con cuidado y se dispuso a dormir un poco mas ignorando el escandaloso sonido de las voces de los médicos y enfermeras.

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Kai había despertado, por fin había despertado y ella podía respirar tranquila. Veía el alivio en los rostros de todos.

Takao y Manabu sonreían aun sentados en el suelo mientras que Ray y Max permanecían de pie cerca de la habitación a donde habían trasladado a Kai.

El abuelo de Kai estaba sentado charlando con un medico un poco alejado de ellos. Tala, Ian y Bryan charlaban con expresiones cansadas pero satisfechas mientras que la imagen más dulce de todas era protagonizada por Spencer y Hikari.

Ambos estaban en el suelo a medio metro de donde ella estaba sentada, Spencer estaba recargado en la pared, despierto pero con los ojos cerrados y su amiga estaba sentada en las piernas del grandullón.

Sonrío al recordar las mejillas sonrojadas de Spencer cuando su amiga le informo que tenía mucho sueño y que quería dormir cómoda un rato. Claro que eso fue después de haberse sentado con todo el cinismo del que su loca amiga era capaz sobre el confundido chico.

Los había observado de reojo algunos minutos, al principio Spencer lucia tenso e incomodo pero conforme los minutos transcurrieron lo vio relajarse y abrazarla. Lucían realmente lindos en esos momentos. Ahora que sabia que Kai estaba mejor, y que solo dormía debido al los analgésicos estaba mas tranquila.

Siguió a la enfermera cuando le indico que podía pasar y lo vio. Sonrío y se sentó en la silla junto a la cama, tomo con cuidado su mano. La próxima vez que despertara ella estaría a su lado.

Sonrío y con su mano libre acaricio su rostro relajado por el sueño.

Estaba vivo.

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¡Hola!

En esta ocasión solo tarde como 15 días en actualizar… ¡Es un record para mi!

Bien, a mi me gusto el capitulo, es uno de transición. Necesario para acomodar todo en su lugar. Claro espero sus opiniones en forma de comentarios.

Muchas gracias a los que se preocuparon por mi salud. Ya me encuentro mucho mejor. Pero debido a que no me encontraba bien hasta el sábado pasado no tenia mas que el titulo del capitulo escrito.

La inspiración para escribir este capitulo me llego el domingo como un golpe de suerte, verán ese fue mi día familiar y fui a comer con mi familia a Brownsville Texas porque sin ser malinchista aquí en mi ciudad natal son pocos los buenos restaurantes con buena comida internacional, en fin mientras estaba comiendo un magnifico sushi comencé a pensar en la historia.

De pronto estaba armada en mi mente y no podía esperar para escribirla así que apenas salimos del restaurante y mientras estábamos camino al centro comercial escribí un borrador a grandes rasgos en mi notebook.

Después fue solo cuestión de agregar detalles, al final me tomo solo tres días completar la historia y aquí estoy actualizando en tiempo record.

Si quieren agradecer podrían hacerlo al pescado muerto que me inspiro jajaja.

Lo mas probable es que solo queden un par de capítulos mas, la muerte de acosador es un hecho, se que podría dejar que la policía se encargara pero ese no es el estilo del abuelo de Kai. El viejo quiere su cabeza y la tendrá.

No estoy de acuerdo con hacer justicia en propia mano pero como victima y observadora de la terrible violencia que se vive hoy día por obra de unos cuantos si creo que existen personas sin las que este seria un mundo mejor.

En mi historia ese acosador psicópata es uno de ellos.

Vamos chicas y chicos listos ¿Como será atrapado el acosador y por quien? ¡Las pistas son obvias!

Espero sus comentarios, por el momento me retiro y tratare de responder sus comentarios como mensajes privados de ser posible y a los anónimos dedicare un espacio a responderlos.

Gracias a todos los que leer esta historia que ya es una parte importante de mi vida aun si no comentan… las alertas de historia, las de autor favorito y las de historia favorita también me hacen feliz.