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Capitulo 23

-Atrapado-

-X-

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Era un bonito restaurante. Tenia que admitir que hacia bastante tiempo que no visitaba un buen lugar para comer, desde que esos inútiles mocosos lo perseguían como perros de presa no tenía un segundo de paz.

Tenía que vivir escondiéndose todo el tiempo y manteniendo un perfil bajo para evitar que lo atraparan. Viviendo en asquerosos cuchitriles llenos de cucarachas y sabanas viejas y sucias. Comiendo en cualquier puesto callejero y para colmo de todo, el dinero se le estaba acabando.

Miro fijamente a una pareja sentada a solo unas mesas de él, la chica era muy hermosa, le recordaba un poco a Hiromi, sobretodo el cabello, castaño y largo, pero los ojos de esa chica eran negros y color chocolate como los de ella.

Al ver la sonrisa en los rostros de la pareja se pregunto si Hiromi valía la pena, si valía todo lo que estaba sufriendo por ella. Antes ni siquiera se lo habría preguntado y diría que obviamente valía la pena, pero en esos momentos después de todo lo que estaba pasando y la manera tan estupida como ella estaba reaccionando lo obligan a replantearse las cosas…

Él no la había lastimado nunca.

Jamás había intentado dañarla pero ella no parecía entenderlo.

La vigilaba por que era la única manera de saber como conquistarla, la mejor manera de conocer lo que le gustaba y lo que no debía hacer frente a ella.

Gracias a eso pudo mandarle todos esos regalos. Así supo que su libro favorito era Romeo y Julieta. Que le gustaba leer por las noches un viejo y amarillento libro, que debido al usarlo una y otra vez se rompió, recordaba su cara de tristeza al ver su amado libro roto.

Mirándola através de las ventanas llego a conocerla, a apreciar cada detalle de su personalidad. La costumbre de comer helado directo del pote al ver películas románticas, acurrucada entre mantas y almohadones en su cómodo sofá.

Su expresión dolorida cuando llegaba a casa después de que ese mocoso Kinomiya le gritaba, en esos momentos solo había deseado abrazarla y reconfortarla pero sabia que no debía asustarla, que debía tomarse el tiempo de conquistarla con regalos.

Apretó los puños con fuerza al recordar la sonrisa soñadora que tenia en la cara después de llegar de los entrenamientos cuando ese mocoso Hiwatari la defendía del otro, desde ese momento debió haber comprendido que ese chico era un obstáculo que debía eliminar antes de conquistarla.

Suspiro aliviado al ver entrar a su viejo amigo, estaba aun más musculoso y alto que la última vez que se vieron, lo miro con atención le sonreía ampliamente pero la sonrisa no le llegaba a los ojos, se pregunto por que pero lo dejo pasar. Necesitaba su ayuda.

-Jiro… ¡Cuánto tiempo sin verte amigo!

-Mucho.

-Pero cuéntame ¿Cuál es ese problema?

-Vamos a sentarnos por que es muy complicado de explicar

Ambos se sentaron y ordenaron algo de comer, Jiro hablaba apresurado en voz baja explicándole todo, desde el momento en que la vio en televisión, cuando se enamoro de esa bonita chica de ojos color chocolate y cabello castaño.

Le hablo de todas esas noches cuando la miraba desde fuera através de los cristales de la ventana, de cómo descubrió un día una ventana que no cerraba bien y había podido entrar y observarla dormir.

Le contó con una sonrisa de todas las fotos que tenia de ella, de los regalos que le mando y de cómo reacciono ella.

Cuando bebían el café le contó lo ocurrido con el chico Hiwatari, le contó de cómo la rabia lo domino al verlo besarla y apretó el gatillo, con una sonrisa de satisfacción recordó como cayo al suelo, la sangre y los gritos de dolor de la chica…

-Sabes que te metiste en un lío gordo amigo, no es cualquier chico, es Kai Hiwatari…

-Eso lo se no soy idiota, por eso necesito que me ayudes, no puedo ir a mi casa, ni la de mi familia, ya no tengo dinero y además no puedo ir a la policía…

-Estas muy jodido amigo.

-¿Me vas a ayudar o no?

-Claro que te voy a ayudar, por lo pronto vamos a buscar un lugar donde ocultarte y esperar a que se calme un poco el asunto.

-Bien.

Jiro miro a su amigo pagar la cuenta y ambos salieron del restaurante con paso tranquilo hasta subir a un auto color vino estacionado a apenas una calle de distancia. Subió y suspiro aliviado por fin podría dormir en un lugar sin cucarachas y comer algo decente.

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¿Alguna vez han sentido el cuerpo pesado, dolorido y entumecido? Como si cada músculo punzara dolorosamente pero aun así permaneciera estático. Esa era la sensación que lo recorría de pies a cabeza.

Intento abrir los ojos pero le era imposible.

Sentía con claridad el frío provocado por el aire acondicionado del hospital, estaba plenamente conciente de que aun estaba en esa maldita cama de hospital, seguramente usando una de esas jodidas batas verdes y conectado a un montón de maquinas ruidosas.

Lo sabia por que las escuchaba. El rítmico sonido de su propio corazón transmitido por la maquina ruidosa llenaba la habitación. Se pregunto cuanto tiempo habría dormido e intento de nuevo moverse. Consiguió separar un poco los parpados.

Lentamente fue abriendo los ojos y mirando el techo blanco de la habitación. Su mano derecha se sentía entumecida por lo que con esfuerzo movió su brazo izquierdo y se quito la fastidiosa mascara de oxigeno del rostro.

Respiro lentamente al principio, cuando logro respirar un poco mejor y el dolor era tolerable fue conciente del aroma del lugar. Aun miraba el techo fijamente intentando reconocer la amplia gama de aromas que asaltaban su nariz.

Reconocía el jodido aroma a cloro y desinfectante del hospital claramente, pero también había otros aromas más sutiles, manzanilla por ejemplo, café y curiosamente olía a rosas.

¿Rosas?

Respiro un poco mas profundamente ignorando la ligera punzada que sintió en los pulmones y sonrío. Rosas. El perfume de Hiromi olía a rosas.

Bajo la mirada hasta su brazo derecho y descubrió por que lo sentía entumecido. Hiromi dormía sobre su brazo con sus manos rodeando la suya. La miro fijamente por un largo rato, incapaz de moverse por miedo a que no fuera real, a que estuviera muerto y en un infierno dantesco donde en cuanto intentara tocar aun que fuera un mechón de su cabello castaño ella desaparecería.

Tenia el cabello húmedo cubriendo parcialmente su rostro, solo podía ver sus labios entreabiertos y una de sus mejillas, estaba pálida y podía jurar que bajos sus ojos tendría unas profundas ojeras. Aun así era hermosa.

Con toda delicadeza apretó un poco su mano, ella se removió pero no despertó, rió un poco al escucharla murmurar algo muy bajito, con una sonrisa en los labios extendió su mano izquierda y aparto el cabello de su rostro, al sentir el contacto de su mano fría ella parpadeo confundida.

Levanto la vista y lo miro impactada. Estática y sorprendida, sin saber si era solo un sueño o era real…

-Estas despierto… ¡Gracias al cielo estas bien!

Grito emocionada al verlo sonreír. Esa sonrisa que solo Kai Hiwatari es capaz de esbozar, seductora, burlona y mordaz. Esa sonrisa que adornaba su cara cuando le tomaba el pelo con alguna frase pervertida, claro que en el fondo amaba cuando el hacia eso, pero jamás lo admitiría, no cuando era mas divertido fingirse enojada para que el le sonriera así de nuevo y la besara hasta hacerla olvidarse hasta de que respirar es necesario.

Lo abrazo con fuerza, de pronto se descubrió a si misma llorando de alegría al sentirlo allí con ella, su cuerpo firme contra el suyo, su respiración en su cuello, sus brazos correspondiendo torpemente su abrazo y sonrío, aun con el rostro empapado en llanto por que el estaba bien, estaba vivo, estaba despierto y estaba con ella.

-No tan fuerte Hiromi…

-¡Lo siento!

Se parto de golpe cuando lo escucho gemir de dolor mientras ella lo abrazaba como una loca desesperada, se alejo un poco pero no soltó sus manos en ningún momento y permaneció sentada en la orilla de la cama de hospital disculpándose con una sonrisa de felicidad en los labios.

-Tranquila estoy bien.

Mirando a Kai así, sentado frente a ella sonriendo ligeramente y sintiendo como sus manos frías se tornaban mas calidas a cada segundo que pasaba no podía evitar recordar. El miedo que le atormento mientras el estaba inconciente, el dolor que la atormentaba a cada segundo viéndolo tan débil, tan indefenso… y recordó la culpa.

Ese sentimiento amargo que le llenaba la garganta de un sabor amargo y le retorcía dolorosamente el estomago al pensar en que ese hombre, ese acosador estaba persiguiéndola a ella, que era ella quien debió haber recibido esa bala y no Kai.

-Estaba tan asustada… creí que tu…

Sujeto sus manos con mas fuerza un segundo cuando la vio llorar, vio sus ojos aguarse en segundo y sus hombros temblar al intentar contener sus sollozos, le dolía tremendamente la herida de bala pero no resultaba equiparable con lo que verla así, asustada y llorando. Sin importar la punzada dolorosa que sintió la abrazo murmurando en su oído intentando calmarla

-Hiromi no llores…

Los sollozos se incrementaron al sentirlo abrazarla, no era un abrazo fuerte, apenas la rodeaba con sus brazos y acariciaba su cabello con dulzura, era un abrazo lleno de afecto, suspiro intentando calmarse para poder hablar y él beso su frente con afecto tranquilizándola con ese minúsculo contacto.

-Pero Kai fue horrible, creí que estabas muerto… por un segundo pensé que te perdería para siempre...

La aparto de él despacio pero sujetándola por los hombros, la soltó y la obligo a mirarlo sujetando sus mejillas, Hiromi suspiro agitada al volver a ver esos ojos, profundos y hermosos que la dejaban sin aliento. Su aliento irregular se quedo atascado en su garganta al ver como la sonrisa se borraba de los labios de Kai y su rostro y mirada se tornaban solemnes.

-Hiromi, mírame, estoy aquí, contigo hoy, no te puedo prometer que estaré siempre contigo por que estaría mintiendo, soy humano, pero te juro que mientras viva estaré a tu lado.

Seco las lagrimas que corrían por las mejillas de Hiromi con sus manos y besos sus mejillas, sus parpados y por ultimo sus labios. Hiromi se estremeció en el momento en que sus labios tocaron los suyos correspondió al beso lentamente, siguiendo el ritmo dulce que el imponía y acariciando distraídamente el cuello del chico.

-Kai…

El momento era perfecto, saber que él estaba bien la hacia sentirse eufórica, feliz y su cuerpo por primera vez desde que le dispararan a Kai se relajo, sabia que en esos momentos no estaba en el suelo gracias a estar sentada, sus huesos se habían licuado y se negaban a sostener su propio peso, estaba mareada también sin embargo estaba tan satisfecha en esos momentos, todo era tan perfecto, mágico…

-Vaya Kai pensé que no despertarías nunca

Hasta que la voz de Tala rompió la magia, ese perfecto momento fue interrumpido bruscamente y ella se separo de Kai sonrojada mientras él miraba al pelirrojo con evidente irritación por "matar el momento".

-Eso quisieras Tala

El pelirrojo soltó una carcajada al verlo responder con toda la dignidad que la horrenda bata verde del hospital, los cables conectados a su cuerpo, las vendas y el cabello revuelto le permitían. Intento hablar pero la voz de Spencer lo interrumpió cuando todos los demás entraron en tropel a la diminuta habitación.

-Basta ya Tala déjalo tranquilo por ahora cuando salga de aquí todos podremos turnarnos y patear su culo por ser un jodido descuidado.

Hiromi miro fijamente a Spencer y estuvo a punto de hablar pero un chillido les taladro a todos los oídos cuando su rubia y escandalosa amiga se acerco al alto chico mirándolo con el seño fruncido y las manos en las caderas.

-¡Spence! Atrévete a patear al novio de mi amiga y te obligare a comer algo cocinado por mí.

Spencer borro la sonrisa de su rostro y miro con una abrumadora seriedad a Kai provocando que todos guardaran un tenso silencio esperando que el grandullón hablara.

-Tienes suerte Kai… no me arriesgaría a comer esa basura por nada del mundo

Los presentes que abarrotaban la diminuta habitación soltaron el aire retenido y estallaron en carcajadas mientras que la rubia se sonrojaba de furia, por que aun que sabia que era verdad, le disgustaba mucho que dejaran tan claro que era un asco en la cocina.

-¡Spencer! Hiromi no cocina tan mal… solo necesita práctica…

Hiromi estaba intentando defender a su amiga cuando una sonriente enfermera, la misma que saliera a darles noticias la última vez, entraba sonriente al cuarto y los echaba educadamente.

-Lo siento jovencitos pero ya son muchos en la habitación por favor dejen al paciente descansar, salgan y mañana podrán visitarlo pero de uno en uno así que vamos fuera, fuera…

Aun en medio de risas se despidieron uno a uno de Kai, Tala le dijo que el se quedaría en el hospital y que los demás se llevarían a Hiromi y Hikari a descansar antes de salir del cuarto y dejarlo despedirse de la castaña.

Ella le sonrío ampliamente antes de besarlo suavemente y Kai sonrío ligeramente en medio del beso y le correspondió con calma. Ese era un beso diferente a los demás, podía saborear en los labios de su novia no solo el amor que ella obviamente sentía, el agradecimiento por que el estaba vivo estaba claro, pero en cada roce de sus labios había algo mas…

Una emoción indescriptible, no era cariño, ni siquiera amor… era algo más, algo más grande que eso. Un sentimiento profundo e indescriptible que los mantenía unidos, juntos a niveles insospechados. No era un vínculo físico o emocional, era una combinación de ambos.

Cerro los ojos y se dedico a sentir el calor, la emoción y felicidad que sentía al besarlo así… por un segundo deseo detener el tiempo, quedarse así con él. Seguros y protegidos de cualquier mal, pero por fortuna era imposible, el tiempo jamás detiene su marcha.

Suspiro contra sus labios al pensar en que en el futuro habría más momentos como esos, mas recuerdos que atesorar y mas instantes perfectos para estar juntos.

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-¿Dónde estamos?

Jiro miraba confundido la horrible y decadente construcción frente a él. Habían viajado varias horas y por el paisaje que los rodeaba estaban en alguna zona rural, una vieja cabaña semi ruinosa estaba frente a ellos.

Tenía casi todas las ventanas rotas, la madera lucia vieja y el techo tenia varia agujeros por lo que pudo apreciar. Miro confundido como Takeru caminaba con pasos ligeros hasta la ruinosa casucha y entro dedicándole un gesto de que lo siguiera.

¿Espera ese idiota que se quedara en semejante lugar?

Molesto y confundido siguió a Takeru hasta el interior de la cabaña, era aun mas asquerosa por dentro que por fuera. El suelo estaba cubierto de manchas oscuras de lo que parecía ser fango, las paredes estaban manchadas y el papel tapiz colgaba en varios lugares. Las cortinas raídas y los muebles desvencijados no ayudaban en nada a mejorar el aspecto del lugar.

-¿Por qué estamos aquí?

Takeru lo miro y le sonrío pero no dijo ni una sola palabra. Un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza al ver esa sonrisa. La amabilidad que había sentido hace unas horas en esa sonrisa había desaparecido dejando una mueca que lo hacia ver peligroso.

-Bienvenido Jiro Katsuma.

Se sorprendió al escuchar una tercera voz hablando. Una voz masculina desconocida, se estremeció al notar el acento extranjero y un mal presentimiento lo invadió en ese instante. Giro la cabeza lentamente hasta que lo vio.

Un hombre alto, vestido con un obviamente caro traje color negro y una corbata gris. Tenia el cabello canoso y largo atado en una elegante coleta baja… quiso correr cuando lo reconoció, quiso huir de ese lugar pero sus piernas se negaban a moverse y de reojo vio como Kuroki se movía hasta colocarse frente a la puerta.

-Pero por favor disculpe mis malos modales mi nombre es Hiwatari Soichirou.

El abuelo de ese bastardo de Kai Hiwatari lo miraba con una sonrisa amable que logro hacerle estremecer de miedo, sabia que después de lo que había pasado esa amabilidad era un engaño, ese hombre no podía tener buenas intenciones.

-Kuroki ¿Serias tan amable de poner cómodo a nuestro invitado de honor?

¿Takeru Kuroki?

-Claro jefe.

El aire se escapo de golpe de sus pulmones al escuchar esas dos palabras que fueron peores que un golpe en el estomago.

Si jefe

Jefe

Se sintió como un estupido en ese instante, su viejo amigo Takeru Kuroki trabajaba para ese hombre, su viejo amigo lo había entregado como si fuera un cordero de sacrificio. Intento correr pero sintió un impacto brutal en la cabeza y el mundo se desdibujo tornándose cada vez más oscuro hasta que las tinieblas lo envolvieron.

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Spencer miro por el espejo retrovisor a sus compañeros y a los antiguos compañeros de equipo de Kai durmiendo profundamente, todos estaban agotados después de estar casi 36 horas en el hospital. Milagrosa y sorprendentemente ninguno había querido marcharse a pesar de estar agotados.

Pero ahora cuando sabían que Kai estaba bien y habían logrado verlo unos segundos todos se habían rendido al cansancio, su amigo estaba pálido, cubierto de vendas y conectado a varias maquinas monitoreando sus signos vitales pero estaba conciente y lucido.

Se sentía muy aliviado en esos momentos pero también agotado. Se estaciono frente a la casa del chico Kinomiya y bajo del auto, despertó a Rei y el chico aun adormilado y confundido comenzó a despertar a los demás que dormían amontonados en los asientos de la H y bajaron despidiéndose con balbuceos que aparentemente eran agradecimientos por haberles servido de taxi.

Acomodo mejor a Hiromi en el asiento ahora y a la rubia echa un ovillo en el asiento delantero antes de subir y miro con envidia a Bryan e Ian profundamente dormidos, anhelaba incluso es horrible sofá de la sala de Hikari, pero decidió que era mejor y mas seguro que todos se quedaran en el departamento de Kai esa noche.

Ian y Bryan podrían irse al departamento que ellos ocupaban mientras que el dormitaría unas horas en el sofá del departamento de Kai antes de volver al hospital y relevar a Tala. Ese pelirrojo idiota no había dormido nada pero insistió en quedarse, seguramente a esas alturas estaría dormido en el diminuto sofá del cuarto de Kai.

Recordó que también debía ir a recoger a Lya, Sveta y Katia al aeropuerto al día siguiente y que el viejo había ordenado que se encontraran en la habitación de Kai por la tarde. Seguramente tendría noticias sobre el acosador.

El día siguiente seria agotador, mas aun cuando la revoltosa rubia despertara por la mañana tan abrumadoramente llena de energía como siempre y volviera a discutir con el o a tener esas actitudes extrañas como sentarse sobre él a dormir… no es que le molestara y si además lo besaba como esa noche que se embriago entonces al diablo la caballerosidad.

Estaba más que dispuesto a tomar el riesgo, todo ese asunto con Kai en cama y herido le demostró que la vida es impredecible, que en cualquier momento podría morir y carajo no quería hacerlo con el arrepentimiento de no haber dormido con esa belleza rubia de preciosos ojos verdes.

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Cuando despertó unas horas después todo estaba oscuro a su alrededor, estaba atado de pies y manos a una silla de metal. La cuerda raspaba su piel y temblaba de frío. Se pregunto donde estaba por un segundo antes de recordar.

Si jefe…

Takeru lo había traicionado, estaba jodido. Lo habían atrapado.

-Veo que ha despertado señor Katsuma.

Escucho la voz de Soichirou Hiwatari y supo que estaba perdido, esa misma noche seria hombre muerto.

-¿Me matara?

Se estremeció de miedo al escucharlo reír, una risa fría, despótica y sarcástica.

-La verdadera pregunta que deberías hacer es: ¿Moriré lenta y dolorosamente o mi muerte será rápida e indolora?

Estaba aterrado, no quería morir, no así. Pero estaba atado, atrapado con un viejo psicópata y un traidor que estaría dispuesto a matarlo como un animal si ese viejo se lo ordenaba.

-¿Por qué…?

No pudo evitar preguntarlo… necesitaba saber por que quería matarlo, podría llevarlo con la policía, podría dejar que fuera a prisión… no era necesario matarlo ¿Verdad?

-Te atreves a preguntarlo bastardo… ¿Sabes a quien le disparaste, no? ¿Sabes que es mi nieto? ¿Sabes que lo necesito vivo o me jodes mis planes?

-Yo… por favor… no…

-No es necesario Katsuma, su muerte es un hecho. Usted morirá pero antes de eso es muy probable que juguemos un poco.

En medio del miedo y la desesperación ese bastardo intento hablar… no sabia ni que intentaba decir, tal vez intentaba suplicar, disculparse o maldecirlo pero no necesitaba ni quería escucharlo.

Lo quería ver retorcerse de dolor. Quería verlo llorar amargamente de rabia, impotencia y dolor. Quería que pagara por meterse en sus planes. Por estar a nada de arruinarlo todo, de quitarle a su nieto, el único recuerdo de su hijo, tal vez fuera hipócrita de su parte preocuparse hasta ahora de él pero era mejor tarde que nunca.

-Pensaba dejar que los amigos de mi nieto jugaran contigo pero prefiero que los nuevos y respetables directivos de Hiwatari Corp. no manchen sus manos con tu inmunda sangre.

Disfrutó enormemente ver el miedo en los ojos del bastardo, verlo temblar incontrolablemente esperando las torturas que llegarían pronto y que jamás podría evitar.

-¡Oh! Pero tranquilo Kuroki jugara contigo esta noche y si sobrevives para mañana seré piadoso y te matare yo mismo. Buenas noches Katsuma que te diviertas…

Salio de la vieja casucha con una sonría en los labios y sus fríos ojos grises brillando de sádica satisfacción al escuchar un grito desgarrador romper la paz de la noche. Sin duda Kuroki era un magnifico empleado, le había entregado al bastardo a pesar de que fue su amigo de la infancia.

Subió a su auto y se dispuso a ir a descansar a su suite, descansaría para reunirse con su nieto y esos jovencitos al siguiente día por la tarde… se pregunto si debía llevarles algunas fotografías del cadáver como disculpa por no dejarlos torturarlo, al final decidió que no era buena idea, usualmente cuando Kuroki terminaba no había mucho que reconocer del bastardo que caía en sus manos.

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Bueno chicos y chicas este estaba destinado a ser el ultimo capitulo de esta historia, obviamente no lo es.

Verán al escribirlo me di cuenta de que si colocaba todo lo que quería escribir aquí quedaría inmenso. Por lo que decidí que en lugar de un capitulo extremadamente largo era mejor escribir dos o tres capítulos un poco mas cortos que hablaran sobre Kai en el hospital, el acosador y un poco de lo que pasaría después con los rusos (Que como ven es este)

Y otro mas donde desarrollara mejor el romance entre Spencer y Hikari por que mi querido Spence merece su propio final feliz y tal vez un poco de convivencia de todos juntos cuando Kai deje el hospital. Díganme cursi pero quiero ver a mis personajes felices al final cada uno como debe ser.

Y Por ultimo tal vez exista un epilogo que acontecerá años después… uno de esos epílogos dulces y llenos de amor familiar. Pero repito, Tal vez lo escriba aun no decido.

Por ahora me despido y espero les guste, la parte del abuelo y el acosador… bueno ago lo que puedo, no quería narrar como el acosador era despellejado o mutilado, me encuentro de un humor excelente pues mi mano esta casi recuperada y estoy en investigaciones y tramites engorrosos (Debido a un accidente mi certificado de preparatoria fue destruido y tengo que tramitar una reposición) para ingresar a la universidad nuevamente el próximo año, esta vez a cursar "Filosofía y letras" como yo quería desde el principio y no una carrera impuesta por mis padres de nuevo.

Chicas y chicos un consejo estudien lo que quieran, no lo que sus padres les digan por que si no te apasiona solo estas perdiendo el tiempo, aquí les habla la voz de la experiencia.

Pero en fin me marcho y dejo de aburrirlos con mi día y día y mis desvaríos… tratare de tener el próximo capitulo a fin de mes y espero sus comentarios...

Atte:

Patzy.