.
.
.
Capitulo 24
-Finales y Rencuentros-
-X-
.
.
.
Kai miraba fijamente al su abuelo, estaba impaciente esperando que comenzara a hablar y les dijera de una vez por todas que había pasado con ese idiota psicótico, los demás permanecían igualmente expectantes, sabían que el hombre estaba furioso por todo ese asunto del disparo y que sin duda alguna a esas alturas el asunto estaba en sus manos, pero el hombre solo se limitaba a verlos uno a uno con una desconcertante sonrisa como si intentara disculparse con ellos.
-Habla ya…
Soichirou sonrío y se sentó en la única silla de la habitación, el gesto resulto curioso, nada de los movimientos elegantes a los que estaban acostumbrados, él hombre se limito a dejar caer pesadamente su cuerpo en la silla y con un suspiro cansado se acomodo antes de hablar.
-Lo siento, Kuroki se encargo de entretener al joven Jiro la noche anterior y mucho me temo que se divirtieron demasiado.
Aun cuando en el fondo sabían que esa rata era un ser humano por un segundo cada uno de ellos sintió compasión de ese bastardo. Todos sabían que Kuroki era despiadado y brutal, un asesino sin alma o remordimientos, era la clase de ser, por que a esas alturas dudaban que fuera un ser humano, que no temía manchar sus manos de sangre o vender su alma al arrebatar la vida de otro ser humano de las maneras mas brutales jamás imaginadas antes.
Pero Kai estaba demasiado aliviado como para que ese sentimiento durara más de un segundo, sin ese bastardo Hiromi estaba segura y podrían tener una vida normal. Ella podría tener una vida normal, salir si así lo deseaba o pasear tranquilamente sin miedo de que en una esquina ese lunático estuviera acechando entre las sombras.
-Eso es lo mejor… les habría traído fotografías pero Kuroki se divirtió demasiado.
Por primera vez desde que tenía memoria sintió agradecimiento hacia ese hombre frente a él, sabia que si Tala o alguno de los chicos hubieran encontrado al acosador no habría bastado con golpearlo o torturarlo.
Sin duda lo habrían matado.
Lo sabia con total certeza por que de estar en el lugar de ellos lo habría matado sin dudar.
Tal vez muchos no comprendieran los lazos que los unían, pero esos años amargos que compartieron crearon vínculos mas fuertes que la simple amistad. Tal vez fuera tonto, ridículo y cursi pero cada uno confiaría su vida sin dudar a los demás.
Eran hermanos, no de sangre pero unidos por las mismas viejas heridas, juntos sobrevivieron los que algunos viejos amigos no, habían salido con vida y además habían tenido el placer de vengarse de aquel bastardo que los marco de por vida.
-Gracias.
Miro a su nieto con los ojos abiertos por un segundo antes de volver a aparentar indiferencia. Era la primera vez que esa palabra salía de los labios de ese chico dirigida a él con verdadero agradecimiento, sin una gota de sarcasmo.
Algo que pensó imposible sucedió, su viejo y marchito corazón se agito un poco, se sintió ridículamente conmocionado al ver esa expresión de Kai dirigida a él, vio en ese momento los ojos violetas de su hijo y las bellas y aristocráticas facciones de su nuera en el rostro del chico.
En ese segundo una epifanía lo sacudió. Había pasado años muriendo de rabia y culpa por la muerte de su único hijo sin entender que aun había una parte de él viva. Kai Hiwatari era parte de su hijo, a pesar de tener los rasgos finos de su madre tenia ojos violetas como los de Susumu.
-No es importante, muerto el bastardo dejaras de pensar tonterías y manejaras la empresa como debe ser.
Contrariado por lo que estaba sintiendo se apresuro a mantener su fachada perfecta. Él era Soichiro Hiwatari y no podía demostrar debilidad. No ahora ni nunca. Era suficiente torturarse a él mismo con los recuerdos, saber que su hijo murió por su culpa. Recordar la terrible discusión en la que su hijo decidió abandonar los negocios familiares para crear desde cero la empresa que pronto estaría en manos de su nieto.
Sabia que era su culpa, herido en su orgullo dejo a su hijo solo, desprotegido y como el blanco principal de muchos de sus enemigos. Su maldito orgullo lo mantenía en pie luego de tantos años pero también fue su maldito orgullo lo que lo hundió en ese abismo en que vivía.
Pudo detener la mano que le arrebato la vida a su hijo pero no lo hizo. Pudo evitar que su nuera fuera asesinada pero no lo hizo. Pudo ser un buen hombre y cuidar de su nieto pero cegado de rabia y deseos de venganza lo uso como un peón más en sus planes. Lo dejo en manos de un vil y sádico carbón.
Cuando se dio cuenta de su error, cuando la venda cayo de sus ojos se dio cuenta de que había jodido irreparablemente la vida de su nieto, fue en ese momento cuando las pesadillas comenzaron.
El hermoso rostro de su nuera lo acosaba en sueños, con el mismo aspecto del día en que encontraron su cuerpo junto al de su hijo, la piel antes blanca y ligeramente sonrosada era entonces de un color cetrino y cadavérico, la escuchaba llorar desconsolada llamando a su bebe… la podía ver intentando alcanzar a su pequeño hijo intentando salvarlo.
También veía a Susumu mirarlo con una expresión dolida y asqueada, veía los ojos de su hijo dejar de mirarlo con el orgullo y amor que tenia cuando era solo un niño y verlo como lo que realmente era. Basura. La pero clase de escoria, la que abandona a si familia y deja a un pequeño niño en manos de un demente.
Asqueado consigo mismo fue incapaz de soportar esa mirada agradecida, por que lo que hizo no compensaba haberle arrebatado la oportunidad de ser feliz, de tener a su padre a su lado, de ser mimado por su madre y de tener un abuelo que lo protegiera. Suspiro internamente tranquilizándose e intentando ocultar a toda costa sus emociones. Sobre todo cuando estaba ese chico Spencer clavando sus ojos en él y con una expresión de comprensión que le decía que ese chiquillo lo había leído como su fuera un maldito libro abierto.
Todos permanecieron en silencio viendo como el hombre tras ponerse de pie se sacudía ligeramente motas de polvo imaginarias de su traje azul oscuro y salía sin decir una palabra más.
Pero Spencer sabia, por que lo había visto en los ojos grises del hombre que dentro, en lo que quedaba de su alma, había una tormenta de emociones y confusiones provocada por una simple palabra.
Kai vio a su abuelo partir intentando aparentar que nada pasaba, pero la mascara Hiwatari de Soichiro podría engañar a otros pero no a él, no a alguien que había usado una igual la mayor parte de su vida.
Sabía que su abuelo estaba conmocionado, sabía que provocaría esa reacción en el hombre al pronunciar esa palabra. Estaba enterado de todo, de cómo su padre y su abuelo pelearon y de cómo sus padres fueron asesinados. Sabia también que él mismo había sido herido, cuando lo encontraron estaba al borde la muerte pero por alguna razón desconocida aun vivía.
Siempre había querido pensar que de alguna manera sus padres habían cuidado de él, pensar eso lo había ayudado a recordar que antes de esa abadía tenia a alguien que lo amo, le ayudaba a recordar que no era basura. Sabia que su abuelo se culpaba de todo, sabia que los remordimientos lo estaban consumiendo y enloqueciendo.
Antes lo culpaba de todo lo que paso en su infancia, lo culpo por arrebatarle su vida y la oportunidad de una familia pero en esos momentos se dio cuenta de algo, aun si pudiera hacerlo no cambiaria nada en su vida.
Fue en ese lugar donde encontró amigos, hermanos que eran su familia. Era lo que era por que cada golpe de su vida lo marco y transformo. Pero eso no era todo, ahora tenia a una maravillosa mujer a su lado, todo lo vivido lo llevo directamente a los brazos de esa mandona pero hermosa castaña de la que estaba enamorado.
Su vida fue difícil pero era su vida, no tenia sentido desear cambiar algo, en esos momentos tenia una familia y a la mujer de su vida a su lado… en esos momentos su vida era perfecta.
Sonrío al recordar la sorpresa en los ojos de su abuelo cuando pronuncio gracias con total sinceridad. Era muy entretenido desconcertar al viejo y sin dudas lo aria mas seguido.
.
.
.
.
.
.
.
.
Hacia un rato que las chicas habían llegado al hospital y luego de que las tres visitaran a Kai llevaron a Hiromi y a Hikari a la cafetería del hospital y se sentaron cómodamente a beber un café mientras la castaña comenzaba con las presentaciones.
-Hikari ellas son Lya, Katia y Sveta… chicas ella es Hikari mi mejor amiga.
-Mucho gusto…
Hikari sonrío ampliamente al escuchar de la misma Hiromi que ella era su mejor amiga y respondió con amabilidad mientras miraba a las tres chicas frente a ella.
-¿Qué esta pasando entre tu y Spencer?
Hikari se sorprendió un poco y la sonrisa se borro de sus labios cuando la chica pelirroja clavo sus ojos verdes en ella con una expresión de seriedad total.
-¡Katia! ¿Podría ser más maleducada acaso?
En esa ocasión fue la chica de ojos y cabello negro la que hablo con tono escandalizado mirando a la pelirroja.
-Claro que podría Lya, pero no la retes o la pobre Hikari no querrá ser nuestra amiga después de que Katia la interrogue…
La rubia de ojos azules hablaba con tranquilidad mientras bebía un poco de su taza de café con una sonrisa amable en su rostro de muñeca y Hikari se calmo un poco al ver que al menos Lya y Sveta eran amables.
-Bueno ya, mis modales no son asunto suyo… Ahora dime Hikari ¿Cuáles son tus intenciones con nuestro Spencer?
Katia fijo sus ojos verdes en sus amigas y después miro de nuevo a Hikari con aplastante seriedad y una expresión entre interrogante y homicida que logro sorprender a Hiromi y que Hikari se estremeciera un poco.
-¿Su Spencer?
¿Desde cuando su Spencer era de esas chicas? Ella había decidido que ese chico era para ella y sin duda no pensaba dejar que se le escapara.
-Si nuestro Spencer, mira Hiromi es la novia de Kai, Lya por alguna razón sale con el cubo de hielo…
Comenzó a explicar Katia olvidándose de mantener la expresión seria mientras señalaba distraídamente a las otras chicas al hablar.
-¿Cubo de hielo?
Pregunto confundida Hikari mirando fijamente a Lya quien era señalada por Katia.
-Tala
Acoto Hiromi mientras bebía un poco de su taza de chocolate caliente, relajándose al ver la mirada divertida y curiosa en los ojos de Katia, además ella ya había pasado por un interrogatorio con Katia y era el turno de Hikari.
-Si, Tala es el cubo de hielo, Sveta esta prácticamente casada con Ian y Bryan es mío. Así que el último de ellos soltero es Spencer y obviamente no pensamos dejar que cualquier mujer se lo robe, primero debe pasar la prueba de sus cuñadas.
Explico Katia volviendo a mostrar un rostro serio mientras miraba a la rubia de ojos verdes frente a ella.
-Entonces… ¿Si quiero algo con Spencer primero tengo que tener su permiso?
Pregunto Hikari con una amplia sonrisa divertida mientras miraba los ojos de Katia, quizá un tono más oscuro de verde que los suyos propios.
-Entiendes rápido guapa.
Respondió Katia con una sonrisa sarcástica mientras las otras tres se mantenían al margen de la charla entre ellas y se dedicaban a beber calmadamente de sus tazas y comer un poco de pastel.
-Bien. Si, me gusta Spence, eso es obvio y no lo negare. No se si podríamos tener algo serio pero en todo caso eso seria un asunto solo entre él y yo. Claro que no niego que planeo intentarlo.
Las respuesta de Hikari llego en medio de una radiante sonrisa mientras miraba fijamente a la pelirroja.
-Eso no me sonó como una petición…
-No lo era. Mas bien les informo que quiero a Spence para mi y poco me importa si te agrado o no.
Comento Katia con voz suave pero fue interrumpida por Hikari que le sonrío con amabilidad y su mejor tono altanero que había usado toda su vida cuando alguien le negaba algo que ella quería.
-Bueno viendo tu terrible desfachatez y altanería no me queda mas que decir que… bienvenida a la familia cuñada.
Katia sonrío complacida mientras hablaba y le extendía la mano izquierda a Hikari, le agradaba la chica, sin duda alguna Spencer necesitaba a una chica que no se dejara intimidar fácilmente, una linda chica valiente y decidida que no lo dejara tratar de alejarse como había sucedido en el pasado con otras chicas.
-Eres lo peor Katia… donde aprendiste a poner esa cara de "responde mal y te arranco la cabeza"
Pregunto sonriente Hiromi mientras miraba a Katia reír alegre antes de responder.
-Bryan es una mala influencia para mí… y me encanta.
Hiromi sonrío mientras veía como Hikari y las demás conversaban alegres, de pronto entendió que ahora tenía amigas. Amigas que la apreciaban y no la juzgaban por su carácter o que solo la buscaban por ser amiga de los campeones mundiales de beyblade. Se sintió feliz, tenia a Kai, su novio, aun conservaba a sus viejos amigos Takao, Max, Ray y Manabu, y ahora no solo tenia a Hikari como amiga, ahora ambas, tenían a Lya, Sveta y Katia con quien charlar.
En esos momentos se dio cuenta de que no solo serian amigas, desde ese día ella eran su familia. Sus cuñadas, como Katia habían mencionado antes.
.
.
.
.
.
.
.
.
Desde lo alto de la Torre de Tokio se podía apreciar una vista espectacular, desde las ajetreadas calles llenas de personas hasta el monte Fuji a lo lejos. Lya había estado emocionada al verla, una imponente torre en rojo y negro con gran parecido a la torre Eiffel de París.
En esos momentos contemplaba extasiada el atardecer, la luz naranja bañando la hermosa ciudad, estaba feliz en esos momentos. Nunca había estado en Japón antes y ahora entendía por que a los chicos les gustaba pasar algunas semanas allí.
Aun así, a pesar del encanto innegable de la ciudad amaba Moscu. Le gustaba más el clima frío reinante en su país, le encantaba ese estudio único de arquitectura más clásica que llenaba el país.
-Es realmente un bonito país… aun que creo que prefiero Moscu.
Comento con una sonrisa Lya y la emoción brillando en sus ojos negros.
-Prefiero el vodca que el sake
-Me alegro tanto de que Kai este bien.
-Ese idiota…
Comento Tala en un gruñido molesto mirando también hacia la ciudad, Lya lo miro un segundo, estaba bastante más pálido que la última vez que se vieron y notaba las ojeras bajo sus hermosos ojos. Sin duda alguna había estado muy preocupado por Kai.
-Lo siento mucho…
-¿De que diablos te disculpas?
-Por no estar contigo, se que estabas preocupado por Kai y me hubiera gustado que no enfrentaras todo eso tu solo…
Ambos hablaban sin mirarse, con la mirada fija en la cuidad que comenzaba a llenarse de luces ante la llegada de la noche.
Le habría gustado estar con Tala mientras que Kai estaba en el quirófano, sostener su mano y decirle que todo saldría bien. Ser su apoyo y ayudarlo. Quería estar a su lado no solo en los momentos buenos, quería que supiera que ella estaría con el siempre. En las buenas, en las malas y en las peores situaciones.
-Estas aquí.
Aun mirando la ciudad frente a ellos Tala paso un brazo por los hombros de Lya y le hablo en voz baja.
-Tala… Te amo.
Amaba a ese chico, lo amaba aun que las palabras de amor no salieran de sus labios por que era el único capaz de lograr que un abrazo expresara tanto, era el único que con dos palabras tan simples como "estas aquí" la hacia sentir que ella era importante para él y que con solo estar allí en ese momento era suficiente.
-Siempre supe que estabas loca… mira que enamorarte de alguien como yo…
Comento con tono burlón el pelirrojo mientras la miraba a los ojos y deslizaba su brazo hasta la cintura de su novia.
-Tienes razón… tal vez será mejor ingresar en un psiquiátrico esto es grave.
Comento divertida Lya mientras colocaba sus brazos en el cuello de Tala y enredaba sus dedos en el rojizo cabello de él.
-Ni te molestes, seguramente a estas alturas ya es incurable…
Respondió con una media sonrisa Tala antes de colocar ambas manos en la cintura de Lya e inclinarse hasta besarla suavemente en los labios.
.
.
.
.
.
.
.
.
-Es muy agradable estar así.
Sveta e Ian estaban recostados en el sofá del departamento que compartían los chicos junto al de Kai mirando una vieja película por televisión.
-Lo es.
-¿Sabes algo Ian? Estoy feliz ahora. Estamos juntos, se que me amas aunque no lo digas y yo te amo también. Katia es feliz con Bryan, Lya no deja de sonreír como tonta desde que esta con Tala… mis amigas son felices.
La sonrisa de Sveta era amplia y feliz, Ian la miro un segundo y río un poco al recordar que Kai y Spencer también estaban jodidos, se habían enamorado.
-Kai y Spencer cayeron también.
-Hiromi es una chica maravillosa, es dulce y quiere a Kai sinceramente y Hikari no parecer ser mala persona, un poco extrovertida y caprichosa pero seguro Spencer podrá con el reto.
Acomodo mejor su cabeza en el hombro de Ian y sonrío cuando lo sintió abrazarla un poco más fuerte.
-Esta loca pero el grandullón lo esta aun mas al involucrarse con ella.
A pesar de las palabras de Ian, Sveta notaba un toque de diversión y satisfacción en el fondo.
-Son dulces, además seria bueno que alguien cocinara para Spencer y lo cuidara…
Opino la rubia mientas se imaginaba la feliz vida de Spencer, con su linda novia que lo cuidara, que cocinara deliciosas comidas solo para él y cenas románticas como las que ella misma preparaba para su Ian.
-Entonces esa rubia no es la mejor opción para el grandullón
Comento con sorna Ian recordando la cena obviamente comprada que tomaron hacia unos días en el departamento de Hikari y como ella se había sonrojado al decirles que era una pésima cocinera pero que tenía un gusto inmejorable para elegir restaurantes con servicio a domicilio.
-¿Es mala cocinera?
Pregunto incrédula Sveta sin poder imaginar que el destino fuera tan cruel como para juntar a dos malos cocineros así sin pensar en el futuro de sus hijos, por que si llegaban a tenerlos heredarían la incapacidad de cocinar algo sin envenenar a los demás y a ellos mismos.
-Tanto como Spencer
La rubia se estremeció al recordar el horrible aroma a la comida que preparo una vez Spencer para castigar a los chicos por destrozar la sala de su antiguo departamento con una improvisada batalla de blade aun que les había dicho claramente que no lo hicieran.
-Bueno no es tan malo, siempre pueden ordenar comida o salir a cenar fuera.
Comento Sveta mientras recordaba que al menos existían muy buenos restaurantes y también comidas para solo descongelar en el microondas.
-¿Dónde prefieres ir a cenar?
-Pensaba cocinar algo…
-No tenemos nada aquí, Hiromi suele cocinar para todos. Salgamos a cenar.
-¿Hiromi cocina mejor que yo?
Pregunto Sveta mirando a Ian fijamente.
-Nadie cocina como tu Sveta…
Respondió con calma, claro que Hiromi cocinaba mejor que ella si era comida japonesa pero en cuanto a platillos Rusos se tratara la comida de su Sveta no tenia comparación.
-Oh mira… Ilsa va a entrar al café de Rick con su esposo…
Continuaron viendo la película en silencio, abrazados en el mullido sofá mirando despreocupados Casablanca una de las películas favoritas de Sveta.
.
.
.
.
.
.
.
.
Ambos estaban completamente desnudos y jadeantes entre las sabanas revueltas de una habitación en el Park Hyatt. Tokio, un espectacular hotel en la prefectura de Shinjuku, claro que ellos no habían apreciado los magníficos detalles como la decoración pues habían estado demasiado felices con su rencuentro.
Claro que si habían notado la suavidad de las sabanas, lo espacioso de la bañera y la ducha, en esos momentos ambos lucían en el rostro idénticas sonrisas satisfechas, el cabello pelirrojo de Katia estaba salvajemente revuelto y Bryan tenía unos grandes arañazos en la espalda.
-Es la última vez que te permito viajar tanto tiempo…
Comento sonriente Katia mientras besaba a su novio en los labios, completamente feliz de por fin poder pasar toda una noche sin interrupciones con Bryan.
-En cuanto volvamos a Moscu dejaremos de viajar, incluso el próximo torneo será allí.
Murmuro entre besos Bryan mientras con sus manos acariciaba lentamente la espalda de Katia, en caricias lentas que arrancaban suaves suspiros de los labios de ella.
-¿No abra mas trabajos para ese hombre verdad?
Se aparto de los labios de Bryan y lo miro a los ojos. Necesitaba estar segura de que no volvería a verlo herido, no quería pasar por lo mismo que Hiromi, no quería perder a Bryan, lo amaba. Tal vez no lo dijeran pero entre ellos las palabras sobraban.
-No.
-¿Nada de llegar a casa bañado en sangre y manchar mis alfombras?
-Tus alfombras están a salvo… aun que echare de menos jugar con las ratas… era entretenido.
Aun sentada sobre las caderas de Bryan comenzó a inclinar su cabeza y le murmuro al oído, el al escucharla invirtió las posiciones dejándola atrapada bajo su cuerpo y le respondió antes de besarla. Un beso rudo y apasionado como solía besarla siempre pero sus manos acariciaban suavemente su cintura.
-Eres un sádico Bryan…
-Pero te encanta que lo sea
Las manos de Bryan en sus muslos acariciaban de manera lenta pero excusita provocando que jadeara sonoramente mientras los calidos labios de él se posaban en su cuello, Katia amaba la manera en la que él la tocaba, la forma en que la besaba y el excitante sonido que escapaba de la garganta de él cuando ella lo tocaba.
-Si… supongo que ya encontraremos algo con que entretenerte a falta de ratas para jugar…
Dejo escapar un gemido ahogado cuando los besos en su cuello se tornaron más lentos, demorándose unos segundos más en algunos lugares succionando levemente y provocándole un placentero estremecimiento.
-Eso no es problema. Tú y yo vamos a divertirnos mucho…
Un nuevo beso en los labios mucho mas intenso que los anteriores la obligo a aferrar sus uñas de nueva cuenta en la espalda de él y cerrar con fuerza los ojos… disfrutaría de esa noche y de todas las que la vida les deparara en el futuro, por que obviamente no estaba dispuesta a dejarlo ir nunca de su lado, no estaba dispuesta a renunciar al placer que le provocaba ese hombre con su sola presencia.
.
.
.
.
.
.
.
.
Era un hermoso restaurante, uno de los favoritos de Hikari, no era extremadamente elegante pero resultaba encantador. Luces doradas que le daban mucha calidez, grandes ventanales y mesas redondas ligeramente pequeñas pero engalanadas con manteles de delicado encaje blanco.
Las flores en el centro de la mesa le daban ese toque de clásico romanticismo que Hikari amaba del lugar, estando allí en esos momentos no podía evitar sonreír feliz al saber que su mejor amiga estaba bien, que Kai estaba fuera de peligro y que pronto estaría fuera del hospital.
-¿Ese hombre de traje que estaba con Kai hace un rato era su abuelo?
Miro fijamente a Spencer, el chico estaba vestido con su ropa oscura de siempre, jeans negros y una camisa también negra con las mangas remangadas hasta los codos. Tenia que admitir que el negro le quedaba muy bien, su piel blanca contrastaba con el color de la ropa y su cabello castaño muy claro.
-Si, era Soichiro Hiwatari
Respondió mirándola de reojo, le gustaba verla sonreír así, una sonrisa brillante y amplia que dejaba ver claramente que estaba feliz, seguramente parte de esa felicidad era provocada por el plato de pasta que comía en ese momento, la miro a los ojos, esos chispeantes ojos verdes que lo fascinaban de una extraña manera y dejo que una media sonrisa escapara de sus labios.
-No se parecen en nada…
-Se parece a su madre pero los ojos son como los de su padre.
-¿Murieron?
-Si
Continuaron comiendo mientras charlaban, ella curiosa por naturaleza y el intentando satisfacer dicha curiosidad sin revelar los detalles escabrosos sobre la vida de su amigo.
-¿Y tu familia?
Mastico lentamente el bocado de carne que se había llevado a la boca y pensó un segundo como responder, él no tenia familia, casi ninguno la tenia. Tala recordaba vagamente a su padrastro, un bastardo que lo golpeaba a la menor oportunidad, eso lo había llevado a vivir en la calle. En cuanto a Bryan e Ian ambos habían sido sacados de un orfanato, pero él mismo no recordaba nada de su vida antes de la abadía.
-Ninguno de nosotros tiene familia, excepto Kai.
-Lo siento mucho Spence no quería incomodarte…
Miro los ojos de Spencer un segundo y noto el deje de dolor en ellos, al parecer ese asunto era demasiado triste para él, era algo que obviamente no quería hablar esa noche y en ese lugar.
-No lo haces… yo no los recuerdo.
Respondió sin mirarla, con la vista fija en su plato mientras arrastraba un trocito de carne distraídamente. No entendía por que sentía la extraña necesidad de contarle la verdad.
Tal vez se debía a tanto tiempo sin siquiera pensar en ello, él no solía hablar de esa época ni siquiera con sus idiotas amigos, ellos no necesitaban hablar por que todos habían vivido lo mismo. Habían padecido las mismas torturas y sufrido las mismas humillaciones. Pero en ese momento las palabras brotaban de sus labios sin poderlas detener.
-La mayoría de los que estábamos en ese lugar éramos huérfanos o chicos de la calle. Chicos que nadie extrañaría o buscaría por los que nadie reclamaría a pesar de lo que pudieran hacer con nosotros.
Veía esa tristeza en los ojos de Spencer y algo en su propio pecho se retorció dolorosamente. Odiaba ver a ese chico así, atado por un pasado del que no era culpable pero que no podía olvidar.
-Fue un infierno ese lugar ¿no?
-Lo fue.
No tenía más palabras para explicarlo. Ella tenía razón, había sido un infierno vivir en ese lugar, ser parte de esos experimentos dolorosos, recibir un sinnúmero de castigos, de golpes y de palabras que estaban dirigidas a coaccionarlos y hacerlos olvidar que eran seres humanos.
-Pero en ese lugar encontraste a tu familia Spence, tienes hermanos. Por que aun que ninguno de ustedes chicos rudos lo diga, es algo que se nota. Se preocupan por sus compañeros y se cuidan la espalda uno al otro.
La miro a los ojos mientras ella sostenía su mano, vio los ojos verdes de ella llenos de un calidez profunda, de un cariño inexplicable y una sonrisa melancólica mientras pronunciaba esas palabras.
-Patético… esos idiotas son lo más cercano a una familia que tengo.
Rió ligeramente al pensarlo, si tenia una familia llena de idiotas pero la tenia. ¡Al diablo eran unos imbéciles pero eran sus hermanos!
-No veo lo patético en eso… yo siempre quise tener hermanos pero soy hija única
Comento con tristeza al recordar lo solitaria que fue su infancia, rodeada de todo cuanto quiso en el plano material pero anhelando lo mas importante. Ella soñaba con tener una gran familia, con hermanos mayores que la cuidaran, con hermanas con quien compartir ropa y consejos de belleza y amor.
-Pronto tenemos que regresar a casa…
Aun dudaba de si realmente debía marcharse, le gustaba esa chica y no podía evitar desear conocerla mejor.
-Lo se. Tienes una vida allá y Hiromi se marcha con Kai.
Su querida amiga se marcharía y ella se quedaría igual de sola que siempre. Incluso peor por que ya no tendría a su amiga ayudándole en los estudios y cocinando para ella. Quería ser egoísta y no dejar marcharse a Hiromi pero no seria justo, ella amaba a Kai y no seria su amiga si le impedía ser feliz.
-Siempre puedes visitarnos…
¿Visitarlos? No era mala idea pero no podía evitar preguntarse que pasaría, que seria de su vida si ella también se mudara a Rusia. Sus padres vivían en estados unidos y no tenia mas amigas cercanas. Tampoco tenía un novio y el único chico que le interesaba era ese lindo grandullón que la miraba a los ojos aun sin soltar su mano.
-Spence, me gustas. No espera no me interrumpas por favor y escucha.
Apretó un poco mas la mano de él mientras hablaba impidiéndole interrumpirla. Ya era bastante difícil abrir su corazón y dejarlo sobre la mesa como para ser interrumpida y olvidar las palabras que cuidadosamente había elegido para hablarle.
-Me gustas mucho, no te puedo decir que estoy enamorada de ti por que apenas te conozco y me gustaría conocerte más, mucho mas. No eres de la clase de hombres con los que salí antes pero me gusta estar contigo. Eres listo y agradable, además para que negar que desde que nos besamos esa noche no dejo de desear repetirlo.
Negó con la cabeza al verlo intentar hablar, no aun no decía todo lo que quería decir y continúo hablando sin dejar de mirarlo a los ojos.
-No soy una buena cocinera, soy mimada y malcriada todo el tiempo. Es muy probable que te arme escenas por cualquier ridiculez y que intente someterte a mis caprichos… se que no soy una chica de ensueño como Hiromi pero me gustaría que intentáramos conocernos… y si no funciona, si lo arruino al menos sabre que lo intente…
Spencer estaba incrédulo. Esa chica se le estaba declarando, antes algunas mujeres lo sedujeron pero siempre con algún propósito oculto, dinero, fama o sexo. pero ninguna lo había mirado así, con ese atisbo de cariño en los ojos, con el temor real de no volverlo a ver.
Sonrío.
Una sonrisa real al descubrir que esa pregunta que se hizo meses atrás encontraba respuesta.
¿Encontrare a alguien a quien amar algún día?
Su respuesta estaba allí, sentada frente a él, una bella mujer rubia de hechizantes ojos verdes y una alegría explosiva.
Su respuesta tenia rostro y nombre, Saito Hikari.
-Soy peor cocinero que tu. No suelo hablar mucho, jamás recuerdo fechas importantes, no regalo flores ni esas porquerías y sobre todo no soy de muestras de afecto en público. Como yo lo veo el que arruinaría lo que sea que pudiéramos tener seria yo…
Le advirtió sin borrar su sonrisa, aun sosteniendo su mano con una delicadeza de la que no se creía capaz sin apartar ni un segundo su mirada de esos maravillosos ojos.
-Si tú logras soportar mi personalidad narcisista entonces lo mínimo que puedo hacer es perdonarte por olvidar nuestros aniversarios, claro gritare un poco y tal vez te llame insensible un par de veces pero al final te perdonare.
Acaricio con su mano libre los pétalos de una de las delicadas y bellas flores color naranja del centro de mesa unos segundos antes de hablar de nuevo.
-¿Flores? No las necesito, en cuanto al afecto en público claro que me gustaría que me abrazaras de vez en cuando o que me dejaras repetir lo del hospital, tu regazo es cómodo… pero no me mataría que te negaras si cuando estemos solos me recompensas como es debido.
Elevo una ceja al escucharla hablar con un tono coqueto pero sutil y decidió que valía la pena intentarlo. Aun cuando solo le quedaran unas semanas más en Japón valía la pena intentarlo por que estaba seguro de que nunca encontraría a una chica como ella.
-Solo estaré unas semanas más en Japón.
-Suficiente para comprobar si vale la pena mudarme a Moscu y cambiar todo el contenido de mi guardarropa por prendas más abrigadoras.
Comento Hikari con una sonrisa radiante volviendo a tomar un bocado de su plato de pasta.
-Asegúrate de comprar bufandas y guantes, el frío allá es brutal.
Respondió el con la misma despreocupación comenzando a comer nuevamente y soltando muy despacio la mano de ella para beber un poco de su copa de vino blanco.
-Claro y también comprare botas nuevas, gorros y abrigos… pero para que esto funcione ambos nos comprometeremos a una cosa.
Paso de la emoción al imaginarse todo un día de compras eligiendo preciosos conjuntos abrigadores pero sexys a hablar con absoluta seriedad.
-¿Qué?
-Clases de cocina. No podemos vivir eternamente cenando en restaurantes, comer comida congelada o instantánea, le diré a Hiromi que nos ayude, no conozco mejor cocinera que ella.
Aun hablaba seriamente y eso obligo a Spencer a sonreír y asentir con la cabeza, ella sonrío aceptando el gesto y continuo hablando esta vez con una amplia sonrisa insinuante.
-Te quedaras en mi departamento ¿Verdad?
-El acosador esta muerto…
Comento él con simpleza fingiendo que no captaba la sutil insinuación de la chica. Pero desde luego que la recordaba, el estaba ansioso de repetir la experiencia y besarla.
-Me debes una noche Spence. Hoy estoy completamente sobria y no tendrás que actuar como un caballero.
Ella no era la clase de chica inocente que se sonroja al hablar de sexo así que con el mayor desparpajo le informo de esa noche esperaba que saldaran esa deuda.
-Eres una mujer extraña. Primero te declaras y ahora esto…
Comento él con una risa sarcástica, quien lo diría él que era conocido por ser un hombre de pocas, poquísimas palabras estaba siendo conquistado por esa chica ruidosa y alegre.
-Soy maravillosa lo se…
Le sonrío radiante de nuevo antes de continuar comiendo tranquilamente como si no le hubiese dicho que esperaba que durmiera con ella esa noche. Claro que él en el fondo era un caballero, tal vez no convencional pero como tal no podía dejar a una dama en apuros. Al pensar en las cosas que le haría en cuanto estuvieran a solas sonrío, seria una noche interesante.
.
.
.
.
.
.
.
.
A pesar de que odiaba los hospitales y su horrendo aroma a desinfectante mezclado con enfermedades en ese momento se encontraba bastante cómodo. Tala le había llevado algo de ropa cómoda para que dejara de usar esa ridícula bata color vomito y con un poco del encanto de Bryan como el solía llamar a su mirada de contradíceme y eres hombre muerto el medico accedió a dejarlo usar lo que quisiera.
En momentos como ese agradecía tener amigos. Idiotas. Pero aun así sus amigos. Además de la ayuda de Tala y Bryan estaba la comida que Ian le llevaba para que no comiera esa basura que intentaban hacer pasar por comida en ese hospital y a los libros que Spencer le había llevado para matar el tiempo.
No todo era malo, Hiromi pasaba todo el tiempo que podía con él, justo como en ese momento en el que estaban recostados en la cama de su habitación privada en el hospital, leían juntos uno de los libros que le llevo Spencer en completo pero confortable silencio.
Él estaba aliviado de que por fin todo se acabara, sin ese loco acosador tras ella podrían tener una vida tranquila por fin, la miro de reojo, estaba un poco mas delgada y aun mostraba signos de cansancio pero una preciosa sonrisa de felicidad sincera adornaba su bonito rostro.
Dio la vuelta a la pagina y sonrío al verla bostezar disimuladamente, cerro el libro y ella se acomodo mejor contra su cuerpo pero muy cuidadosamente para evitar lastimarlo. Hacia tiempo que no se sentía tan feliz, claro que aun le dolía un poco al respirar y le molestaban los constantes exámenes que le hacían los médicos y enfermeras, pero en ese preciso instante con Hiromi a su lado se sentía completamente a gusto.
Sabia que tarde o temprano tendría que contarle sobre el acosador pero la idea de contarle a detalle la suerte, o mala suerte dependiendo del punto de vista, que había tenido ese infeliz no le parecía la mejor del mundo.
-Hiromi
Él la abrazo lo más fuerte que pudo mientras buscaba las palabras correctas, la sintió suspirar mientras ella tomaba una de sus manos, nunca lo había notado antes pero eran pequeñas y delicadas.
-¿Si?
Respondió Hiromi distraídamente mientras acariciaba dibujando inconcientemente círculos con su mano libre en el brazo de Kai.
-Se acabo…
Por un segundo Hiromi permaneció quieta, sin respirar y mirando fijamente por la ventana de la habitación hacia el cielo despejado, tan tranquila y serena que si no fuera por que veía sus ojos castaños fijos en el cielo podría pensar que estaba dormida.
-Esta muerto
La voz de Hiromi fue baja, un murmullo ahogado por el sonido de su propia respiración, aun así noto como al decirlo su cuerpo se relajo, sintió como la tensión se esfumaba y ella respiraba aliviada.
-Si
Permanecieron así, uno junto al otro en silencio, ella con la mirada perdida en el cielo y él mirándola a ella intensamente. Algunas horas después cuando Soichirou entro a despedirse de su nieto para volver a Rusia los encontró completamente dormidos, aun en la misma posición y con los dedos entrelazados.
Soichirou al ver a su nieto vivo y feliz sintió que la culpa que cargaba desde hacia muchos años se aligeraba solo un poco, tal vez aun podría redimirse y ayudar a su nieto como no fue capaz de hacer con su hijo.
Con Kai no cometería los mismos errores de nuevo, esta vez lo dejaría tranquilo, no se metería en sus decisiones y nunca le daría la espalda si hacia algo que no fuera de su agrado, no perdería a la única familia que le quedaba por su ambición y su orgullo.
Salio de la habitación sin hacer ruido y dejó a su nieto dormir tranquilo junto a esa linda chica castaña que estaba seguro seria la nueva señora Hiwatari. Después de todo si su nieto había heredado algo de su padre no tardaría mucho en proponerle matrimonio a la chica.
.
.
.
.
.
.
.
.
Este fue el final.
Me siento nostálgica al pensarlo, pero si, este es el último capitulo de esta historia que comencé a publicar el 07-11-2009, como ven ya paso bastante tiempo.
Claro que aun falta el Epilogo.
Pero será solo un vistazo al futuro de todos, aun no se exactamente como pues no esta escrito todavía.
Espero que les gustara, desgraciadamente no pude dedicarle mucho tiempo, al menos no tanto como me hubiera gustado pero entre tramites, mi mala salud y varias entrevistas de trabajo eh estado bastante atareada, pero hice cuanto pude para concluir esta historia, desde el principio solo tenia contemplado abarcar el periodo de tiempo en el que el acosador fuera el detonante de los acontecimientos, al final termine incluyendo a los DB's mas activamente en la trama.
Se que se están preguntando por los BBA's pues ellos serán parte del epilogo. Si los hubiera incluido aquí el capitulo seria inmenso y mi pobre mano no soportaría escribir tanto. Aunque muy lentamente me estoy recuperando hoy día estoy bastante lastimada y teclear es bastante incomodo.
Quiero agradecerles de antemano a todos aquellos que continuaron leyendo a pesar de mis terribles retrasos para actualizar, sin duda tengo los mejores lectores del mundo. Los quiero chicos y chicas! Los extrañare, aun que claro volveré algún día con una nueva locura eso ténganlo por seguro.
Estaré esperando sus comentarios y nos leemos pronto (Eso espero) en el epilogo y para los que leen El beso del diablo nos leemos allí muy pronto.
Con cariño y agradecimiento de esta loca y melancólica autora…
Atte.
Patzy
