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Capitulo 25

-Epilogo-

-X-

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Hacia algunos años pensó que jamás llegaría a estar en esa situación. Pensó que después de perder a Hiromi, bueno, realmente jamás fue suya. Habían sido amigos y a pesar del tiempo y la distancia continuó siendo su amiga al igual que Kai.

Aun recordaba claramente el día en que ella se marcho con Kai y los demás a Rusia, ella se había despedido con los ojos húmedos pero con una sonrisa de felicidad imposible de ocultar. Ella había sido feliz al estar junto a su amigo y el la dejo ir. La dejo ser feliz aun que el muriera en agonía al saberla perdida.

Ese día la despidió con una sonrisa falsa y una triste mirada, la abrazo y se gravo en la memoria el aroma a rosas de su pelo, la calidez de su cuerpo y la sensación de tenerla entre sus brazos. Esos recuerdos fueron su tesoro por mucho tiempo.

Guardados en el fondo de su mente y en su corazón pero no dejo que eso detuviera su vida, él entendía que ella era feliz y que nunca seria algo mas que su amiga. Con el tiempo incluso sus amigos comenzaron a madurar.

Cuando todos se retiraron del Blade habían tomado caminos separados pero aun así unidos por la amistad sincera que sentían. Aun recordaba la aplastante derrota que sufrieron contra los Demolition Boy's un año antes de retirarse. Ese fue el ultimo año que los rusos participaron y ganaron a lo grande.

Al año siguiente fue el turno de los BBA Revolution's de ser campeones, esa también fue una victoria espectacular. Habían ganado sin problemas completamente satisfechos de despedirse del deporte que amaban como campeones y de saber que entre el publico Hiromi, Kai y los rusos estaban apoyándolos.

Fue por esas fechas que conoció a una mujer que le cambio la vida. Después de que dejara el Blade y comenzara a atender el viejo Dojo de su familia la conoció cuando se inscribió para recibir lecciones. Al principio llamo su atención por su carácter, siempre amable y dispuesta a ayudarlo.

Con el tiempo se convirtió en su mejor amiga, su confidente y llego a hablarle de Hiromi. Ella lo escucho y lo ayudo a superar el dolor con cada sonrisa que le dedicaba. Ella le hablaba con una voz calida y dulce, lo miraba como si fuera importante para ella. Con el paso de los meses noto los detalles que después lo enamoraron.

La manera en la que sus ojos negros brillaban de emoción cuando el le contaba sus aventuras como jugador de Blade. Su manía de morder su labio inferior cuando se concentraba en algo. Lo bonita que resultaba aun que jamás usaba maquillaje. El aroma a vainilla que percibía su cabello cuando lo abrazaba emocionada por lograr ganar algún combate de Kendo.

Poco a poco Tamiko* (Niña Extraordinaria) se había convertido en su mejor amiga, en su confidente y en el amor de su vida. Si bien Hiromi fue su primer amor con el tiempo descubrió que ansiaba pasar su vida junto a Tamiko. Por eso se dedico a conquistarla hasta lograrlo.

Se miro en el espejo y se sorprendió de estar allí, de estar así. Vestido con un terriblemente incomodo traje negro y corbata y fajilla azules. De pie frente a un espejo de cuerpo entero luchando con su corbata en una pequeña habitación de la iglesia a unos minutos de iniciar la ceremonia mas importante de su vida.

Su boda.

-¡Takao mírate eres un desastre!

Salto un poco al escuchar como la puerta se abría de golpe y vio con sorpresa a la hermosa chica castaña que entraba apresurada a la habitación. Su vestido verde botella le sentaba espectacular y su cabello castaño peinado en un delicado recogido dejando unos cuantos mechones sueltos enmarcando su rostro.

La vio mirarlo con sus ojos color chocolate y sonrío al no sentir esa sensación de cosquilleo en su estomago, ni el deseo de abrazarla que sentía antaño. Agradeció al cielo por que en ese momento era capaz de ver a la chica y solo sentir un cariño inmenso por ella, una amistad inquebrantable pero ya no sentía ese amor que tanto dolor le causo una vez.

-Hiromi… todo es culpa de esta corbata ¡Esta defectuosa!

Ella rió alegre mientras se acercaba a él y ataba la corbata con movimientos seguros producto de la práctica hasta lograr un nudo impecable.

-Listo

Miro su reflejo y sonrío. En unos minutos se casaría con el amor de su vida y por fin tendría su propio final feliz.

-Eres buena con las corbatas.

Ella sonrío soñadora y feliz mirándolo en el espejo antes de acomodar ella también un poco su cabello y responder alegre.

-La practica, me gusta anudar la corbata de Kai cada mañana. Ahora en dos minutos debes estar en el altar… ¿Todo en orden?

Se giro y la miro directamente a los ojos con una amplia sonrisa, claro que estaba listo, en esos momentos no deseaba nada mas en el mundo que casarse con esa bella mujer que llegaría en cualquier momento al altar.

-Claro.

Ella sonrío aun más y se alejo hasta la puerta, antes de salir lo miro de nuevo y hablo con voz calmada y tranquilizadora antes de salir prácticamente corriendo para ir con su familia.

-Tu padrino estará aquí en cuanto lleve a Nanami a su asiento, yo tengo que volver con Kai antes de que Susumu* (Progreso) y Kumiko*(Niña de eterna belleza) despierten.

Suspiro mas calmado volviendo a mirarse al espejo mientras através del reflejo veía entrar a su padrino agitado y sonrojado seguramente debido al esfuerzo por no llegar aun mas tarde a sus obligaciones como padrino de bodas.

-Hasta que te dignas a llegar Max… de saber que serias tan mal padrino le habría pedido al psicótico de Bryan que lo hiciera él.

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Después de la ceremonia todos se encontraban en la casa Kinomiya, el dojo había sido transformado en un salón de fiestas con pista de baile incluida donde en esos momentos la feliz pareja bailaba su primera pieza como marido y mujer. Ella radiante en un precioso vestido blanco en corte sirena y su cabello negro delicadamente peinado y el muy elegante con su traje oscuro. Ambos sonrientes y felices. Ambos enamorados y satisfechos de la vida.

En las mesas cercanas se podían apreciar a muchos invitados, algunos llamaban la atención más que los demás, por ejemplo el rubio padrino, Max, estaba acompañado de su esposa una bella joven de cabello rubio y ojos color miel con un evidente acento estadounidense. Tenían apenas unos meses casados pero resultaba evidente que aun estaban en la fase de luna de miel.

En la misma mesa un joven pelirrojo con gafas estaba acompañado de su novia, una chica de cabello corto y negro con unos enigmáticos ojos azules escondidos tras unas delicadas gafas, ambos se conocieron en su empleo en una gran compañía donde trabajaban en el área de informática.

Las sillas restantes eran ocupadas por Ray y Mariah junto a sus dos hijos, ambos varones Hiroshi*(Generosidad) el mayor, era un jovencito encantador de tres años de edad mientras que Raito* (Luz) de apenas año y medio descansaba profundamente dormido en brazos de su padre.

En la mesa siguiente se encontraban Tala y Lya, ella sostenía en sus brazos a Nicolai* (Triunfo) un precioso niño de cabello negro como la noche y unos intensos ojos color turquesa de apenas unos meses de edad. Ambos miraban a la pareja en el centro de la pista, ella sonriente y el burlón al ver tropezar a la pareja más de una vez.

Bryan abrazaba a su pelirroja esposa, realmente jamás se habían casado pero entre ellos un papel no era necesario, la amaba como un idiota y ella lo amaba también y con eso era suficiente. La miro con una sonrisa de satisfacción en los labios al verla vestida con un precioso vestido negro que dejaba apreciar el maravilloso cuerpo que tenia a pesar de que ya era madre de Larisa* (Alegre), su pequeña hija de dos años de edad que en esos momentos jugaba con su oso de felpa predilecto. Fijo sus ojos en su hija, era bellísima. Haba heredado los ojos y el cabello de su madre pero sin duda alguna tenia su carácter.

Sveta e Ian habían sido los primeros en casarse y en tener hijos, también eran los que tenían la familia mas extensa con tres bebes y uno mas en camino del que aun no conocían el sexo. Dos niños y una niña Valerik*(Valiente) el mayor con seis años de edad, Fedor*(Regalo de dios) el menor de los tres de apenas dos años y Milena*(Gloria) de cuatro años, la única niña y la princesa consentida de su padre, todos rubios como su madre, ambos niños tenían los ojos azules pero la pequeña Milena había heredado los ojos rojizos de su padre.

Y por ultimo en la misma mesa que Kai y Hiromi se encontraban Spencer y Hikari, ambos ligeramente bronceados después de haber pasado su luna de miel en el caribe y aun disfrutando de su reciente matrimonio, el cual había sido apenas seis meses atrás. Los dos estaban felices, ninguno había realmente aprendido a cocinar por lo que decidieron que en cuanto se casaran contratarían personal para limpiar y cocinar en casa pues Hikari se negaba rotundamente a ser una ama de casa común y corriente.

A Spencer no le molestaba en absoluto y después de la boda habían comprado una casa pequeña pero elegante a solo unos minutos de la residencia Hiwatari, ya contaban con un chef que se dedicaba a cumplir los caprichos gastronomitos de la rubia.

En cuanto a Hiromi y Kai, ellos ya tenían mas de cinco años casados, sus pequeños hijos de un año y medio de edad, gemelos a decir verdad, Susumu y Kumiko, llevaban los nombres de sus abuelos paternos.

Ambos bebes eran copias en miniatura de su padre, cabello azulado quizá un poco mas oscuro que el de su padre, y los ojos violetas característicos de los Hiwatari. Su piel era blanca y sus mejillas sonrojadas, simplemente perfectos a ojos de sus orgullosos padres.

Y allí estaba él mirando a su nieto bailar con su esposa sonriendo feliz al ver como todos esos chicos habían encontrado una gran y calida familia a la cual pertenecer. Tal vez vivían lejos en cuanto a distancia pero todos estaban en contacto constante.

Sonrío satisfecho al ver como su nieto miraba a Hiromi y Kai bailar cerca de él, noto la mirada en los ojos de Takao al ver a la castaña. Podía ver claramente que estaba feliz al verla como una mujer satisfecha y radiante por que tenía la certeza de que él también seria así de feliz, incluso podría serlo un poco más.

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Antes que nada, ya había advertido que el epilogo era muy corto así que aquí esta, lo prometido es deuda. Aun que aun así no puedo evitar sentirme afligida por publicarlo.

Me siento tan melancólica por cerrar este capitulo de mi vida, extrañare pasar horas escribiendo esta historia, investigando esos detalles como autos o nombres de bebes, extrañare también muchísimo sus maravillosos comentarios.

Pero era el momento de acabar. De cerrar este capitulo y comenzar cosas nuevas.

Desde el principio pensé en hacer una historia más fuerte, menos romántica y mas relacionada al misterio pero conforme los capítulos pasaron fue tomando forma por si sola. Al final el amor y el romanticismo se apoderaron de la trama y deje al acosador como un simple detonante de los acontecimientos.

Espero que disfrutaran leyendo tanto como yo disfrute al escribirlo. Fue un placer leer sus comentarios y espero no haberlos decepcionado.

Muchísimas gracias a todos y todas por preocuparse por mi salud y por apoyarme, sus palabras me ayudan mucho a elevar mi espíritu en momentos difíciles.

Muchas gracias a todos por leer, comentar, por las alertas de historia, de autor y los favoritos.

Pero este no es un adiós, si bien esta historia termina hoy aquí, dentro de mi cabeza una nueva a estado revoloteando desde hace tiempo y muy pronto comenzare a escribirla.

Por ahora me despido agradeciendo de nuevo, por que vale la pena repetirlo, muchas, muchas gracias a todos y todas.

Pero en especial a una gran amiga que me ayudo dándome ideas y charlando conmigo por msn largas horas para darle la forma a esta historia:

Sweetcarmeen muchas gracias por tu apoyo todo este tiempo, te quiero mucho amiga y espero que todo este muy bien.

Se despide de ustedes por última vez en este fanfic esta autora loca y melancólica.

Atte.

Patzy