IV. Capitulo
La Dama Enmascarada
-Un magnifico concierto, permítame decir, mi querida dama enmascarada- le alabo uno de los chicos que la esperaban con flores.
-Gracias- le contesto con voz dulce y elegante, la ya llamada dama enmascarada.
-¿Querrás ir a cenar con migo después de esto?- le pregunto algo temeroso el chico.
-Ryo, tu sabes que…
-No puedes tener ninguna relación seria por ahora- completo algo decepcionado el chico.
-Si, lo lamento tanto, has sido muy compresivo. Pero no te puedo engañar… No estoy preparada para una relación… Más formal que una amistad.
-Bueno… Uff… Seguiré esperando- dijo resignado el chico de ojos azulados verdosos.
-No seria justo que esperaras por mí… ¿Por qué no sales con otras? Seria lo mejor para los dos y no me harías sentir culpable por no decidirme.
-Vale la pena esperar… después de todo el que paciente espera lo mejor le queda.
-Uff- resoplo la chica.
La verdad es que jamás podría amar a Ryo, pero no quería herir sus sentimientos. Ryo había sido su amigo desde mucho tiempo atrás y aunque sabia que el estaba con ella solo porque ella le atraía, no quería desencantarlo de cualquier forma.
La verdad hacia mucho tiempo que no salía con algún chico, no es que no quisiera, no podía. Por una parte esta la doble vida que llevaba- el de la mujer enmascarada y todo eso- y aparte el tener que irse de gira todo el tiempo, más la escuela, el tiempo en familia, y dejando todo eso a un lado, la verdadera razón era el que no se sentía preparada para dejar que alguien se le acercara de esa manera.
Era cierto, tenía 18 años, ya hacia 8 años que había dejado la mejor época de su vida atrás, y había dejado a una persona en especifico a la que amaba con todo su ser, y al perder la conexión la había decepcionado y dejado sola en un hoyo negro del cual no sabia como salir.
No podía quejarse de la vida que llevaba, eso era cierto. Porque algo que si es que materialmente hablando, nunca le falto nada. Pero alejarse de aquella persona había sido destrozador y resquebrajarte. No iba a poder estar con nadie a menos que sanara aquellas heridas, y para eso habría que abrirlas otra vez y eso era algo que ni quería hacer.
Tal vez se vería estúpido que amaras tanto a una amiga, que eso te impidiera poder querer a alguien a tu lado. Podrían llamarla estúpida entonces, porque eso es lo que había pasado.
Que le dijeran cobarde por no querer ver a esa persona- pudiendo hacerlo- solo por miedo de que esa persona hubiera cambiado tanto que no la quisiera ver. Seria devastador saber que esa persona tan especial ya no la quisiera volver a ver.
Si, sonaba estúpido y auto doloroso- porque ella misma se lo provocaba- pero así es como eran las cosas después de 8 años.
-Dama enmascarada, ya es hora- la voz ronca de uno de los técnicos, contratados para el concierto, la despertó.
-Ahora voy- contesto algo cansada la chica.
Saco de su bolso, en el camerino, un portarretratos con marco de madera extrañamente de color rosado. En donde se podía observar dos niñas, una con colitas y pelo castaño con una sonrisa deslumbrante y los ojos verdes claros abiertos de júbilo; la segunda niña tenía ambas manos en ambos hombros de la otra niña, tenía el pelo largo y lustroso, sus ojos estaban ligeramente cerrados, con una sonrisa de felicidad.
-Ojala estuvieras aquí Sakura-dijo mentalmente la chica- te extraño tanto…cuanto pueden cambiar las personas en 8 años- lo ultimo lo dijo en voz alta, con tono melancólico y triste.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
-¿Qué es lo que te pasa?- le pregunto la chica de cabellos cafés oscuros.
-No es nada- contesto cortes y suavemente el chico
-Amo usted sabe que estamos aquí para ayudarle.- le dijo el pequeño ser que se encontraba en su sillón favorito, descifrando escritos antiguos
-No es realmente algo importante… Es solo, que he estado sintiendo presentimientos extraños. Y solo me da curiosidad de saber que es lo que me provoca esto.
-Uff- resoplo la mujer- Eriol, no te entiendo, lo tienes todo, puedes divertirte con lo que quieras. Y prefieres enfrascarte en tus investigaciones misteriosas que haces últimamente siempre.
-Es porque tengo todo lo que cualquiera querría, que me aburro con facilidad. Es muy extraño que algo llame mi atención. Es por ello que he estado investigando, porque este presentimiento es algo que nunca he sentido.
-Definitivamente, jamás te entenderé. Tu y el aburrido de Spi, se pasan de sábelo todos… En vez de ir a fiestas, conquistar chicas o mejor aun viajando a todas partes para divertirse. Pero no, prefieres mil veces tener un libro en la mano que a una chica. Me pregunto si a ti…
-No Nakuru. Si me gustan las mujeres, pero no he encontrado ninguna que despierte suficientemente mi atención como para querer conquistarla… Todas son demasiado fáciles.
-O por favor Eriol. Estamos en el siglo 21, que esperabas… En este tiempo, todas las chicas se ofrecen en bandeja de plata… a este paso te quedaras solterón.
-Tal vez ese es mi destino.
-Uff… con tigo no se razona, siempre sacas eso de "tal vez es mi destino". Mejor me voy antes que me peguen lo antisocial.
-¿Adonde iras ahora?- pregunto Spy, que no había participado en la conversación.
-Iré al centro comercial. Hoy hay rebajas del 20% en las tiendas de alta costura, iré con mis "amigas" a ver.
-Lo dices como si no lo fueran- ironizo el joven Hirawizagua- O, espera lo acabo de recordar, tu no tienes amigas, solo conocidas.
-Es mejor así. Porque después de robarles sus novios no te sientes tan culpable.
-No se en que estaba pensando cuando te cree, créeme que no.- se rio el muchacho de ojos azules.
-De seguro as de a ver pensado en algo menos que una lagartija- participo Spinel
-Jajaja… muy gracioso ratoncito. Pero estoy segur que a de ver pensado en algo espectacularmente especial y hermoso… Ahora me voy, no quiero llegar tarde.
Y con esto la mujer de largos cabellos y ojos cafés, salió por la puerta de la enorme biblioteca.
Desde su posición Eriol Hirawizagua, sonreía con auto suficiencia, viendo a su creación salir por la perta con un matiz algo inmaduro. No sabia que había pensado cuando la creo, pero ciertamente le daba algo de diversión a su muy aburrida vida.
Ser un multimillonario y súper-inteligente chico, era aburrido hasta cierto punto. Pues era cansado el tener que ser parte de la sociedad y dar su pequeño granito de hipocresía a la humanidad. Ya había hacho todo incluyendo las cosas de su antigua vida, y lo único que lo mantenía ocupado era la investigación que esta haciendo acerca de ese extraño presentimiento que había tenido desde hacia algún tiempo.
Bueno en realidad no esta investigando solo porque no tenia nada que hacer, eso solo era parte. Realmente lo hacia porque ese presentimiento había despertado algo muy dentro de él, y aunque no sabia que era ese algo en realidad, sabia que era algo grande y necesario, que cambiaria el rumbo de su vida a grandes calibres.
Todas sus investigaciones, lo enviaron al lugar en donde se podría decir que empezó todo, Japón. Las cosas se estaban poniendo extrañas, porque mientras había hacho un viaje de
"reconocimiento"- solo para saber si las sensaciones que sentía se parecían a las que a sentía- y cuando estuvo ahí apenas una semana antes, había podido sentir un poder grande y puro, que se extendió como una manta que solo podía ser vista por ojos de seres mágicos. Posiblemente el poder había sido detectado por los humanos solo que como un escalofrió débil y hasta cierto punto acogedor.
-Amo ¿esta seguro de que se en cuenta bien?- le pregunto el pequeño guardián a su amo.
-Si, Spy, pero creo que tendré que hacer un viaje un tanto prolongado muy pronto.- le contesto el joven- Más pronto de lo que creo.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
Abrió la puerta de su habitación agotado, en la oscuridad, con el atisbo del amanecer en el cielo. La noche había sido tan agotadora, más que el día anterior en si.
La chica no había parado de gritar asta que él- ¿Por qué precisamente él?- se había sentado a la par a cuidar sus sueños. Y para variar tenia que tomarla de la mano como si la estuviera sosteniendo para que no se fuera.
Flash Back:
Los gritos habían sido destrozadores, en cierto punto desgarrador. Se había tenido que levantarse a chequear que todo estuviera bien, pues los gritos lo habían despertado de pronto.
Cuando se levanto vio que todo estaba a oscuras, y como sus ojos no se habían acostumbrado a la poca luz, entonces tuvo un par de tropezones hasta llegar a la habitación de donde provenía el ruido ensordecedor.
Cuando llego sus ojos no daban crédito a lo que observaba. Prácticamente todo el personal medico estaba en el piso desmayados o sin fuerzas para poder volver a levantarse.
-Sakura soy yo Amaya. No tienes porque preocuparte, solo somos nosotros tus amigo- le decía Amaya tratando de acercase a la joven que aun con lo ojos nublados, se había levantado de la cama y se había desconectado a los aparatos de un jalón.
-Sakura soy yo Kero. No te haremos daño.
-Me quieren matar… déjenme no me toquen… no quiero morir todavía, por ellos- murmuraba la joven Kinomoto, con lagrimas resbalándoseles por la mejía.
-Sakura no sabemos de lo que hablas, pero nosotros no queremos ni te aremos daño – Pero cuando la joven Asaka se acerco para consolarla, Sakura con sus palmas al frente, lanzo una especie de rayo de luz e hiso que Amaya y Kero se golpearan contra la pared.
-¡ALEJENSE! ¡Me quieren matara! ... ¡Me quieren matar!- gritaba moviéndose convulsivamente por el piso y adoptando una pose, poniendo sus piernas sobre su pecho y apretándolas. Mientras más llanto salía de ella.
-Espera, tranquila, nadie te quiere hacer daño- dijo suavemente Shaoran, con ademan de acercarse.
Shaoran había salido en busca de algún ayudante, que pudiera hacer que Sakura reaccionara, pero cuando regreso la joven Kinomoto lo había noqueado a todo con magia, y no le quedo de otra que ser él el quien ayudara al final.
-Ellos quieren matarme- dijo Sakura con suavidad en su tono.
-¿Quiénes?- pregunto el de ojos de color miel
-Tiene ojos rojos como la sangre… usan ropa negra como la noche… Y viene tras de mi para matarme.
-No se de quien hablas, pero prometo que mientras estés aquí nada pasara- Y con esto dicho, el castaño se acerco a la de ojos opacados.
Milagrosamente Shaoran pudo con éxito acercarse a la joven Kinomoto, sin percance alguno. Cuando llego lo más cerca que pudo de ella, la tomo por los hombros- sin saber que hacer después- y ella comenzó a cerrar sus ojos y a inclinarse, tanto que después ella se vio hincada frente al joven y se dejo ir, cerrando los ojos al fin.
-¿Qué hiciste?
-¿Qué hechizo usaste? Vendría bien algo de ayuda si se vuelve a despertar así- pregunto Kero, muy sorprendido.
-No hice nada- les contesto el joven Li, dejando levemente a la muchacha en brazos, en su cama.
-¿Qué quieres decir con que no hiciste nada? Es decir, nosotros te vimos. Tuviste que haber hecho algo, parecía una loca- le siguió alegando el guardián de las cards.
-Escucha, ella es tu dueña, no deberías de hablar así de ella. Y no, no hice nada, solo se desmallo, supongo que tuvo que haber sido por el cansancio de gritar tanto…- comento.
Flash back terminado:
Y después de eso, había intentado irse de aquella habitación pero no había podido pues cada vez que se hallaba a una distancia prudente, la chica volvía a gritar.
Pero después de unos intentos de alejarse fallidos- lo más raro de la noche- su madre había acudido y le había dicho que se quedara con la joven en la habitación cuidando de que no volviera a gritar.
Se había preguntado varias veces el porque tenia que ser el. Y fue su madre quien le contesto.
-Xao Lang, tendrás que quedarte con ella.
-Pero ¿Por qué?- le había preguntado entonces el chico.
-Si no te quedas, posiblemente ella morirá.
-¿Morirá?
-El trance que en el que esta es provocado. Alguien la intenta matar atreves de su sueño, tu aura es poderosa y eso le ayuda al aura de ella a poder eliminar eso que la quiera matar.
Y después de eso todo es historia; la verdad no es que no se haiga desvelado antes, pero es que estaba realmente cansado después de un combate. Pero no había tenido opción o era eso, o dejar que toda la casa se despertara a ver como la chica derribaba al personal medico y gritaba cosas incoherente y raras.
Suspiro. Nunca iba a poder ser una persona normal con problemas normales en el mundo.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
Un bostezo, y después de ese vinieron más y más.
Estaba muy cansada, a pesar de saber que había dormido demasiado. Lo único que podía recordar de su estado consiente, era haber visto dentro de aquel recipiente y después de eso todo eran puros sueños vividos,- y sabia que eran sueños, solo porque no podían ser reales- ya que había despertado un lugar desconocido.
Sabía que estaba en Hong Kong, con Amaya. Pero ese cuarto no era igual al que le habían dado antes de sumirse en una inconsciencia total.
-Veo… que ya te… despertaste- los voz tesos de Amaya entrecortaban las palabras.
-Si… Pero no recuerdo nada de lo que paso.
-¿No recuerdas cómo es que llegamos aquí?- pregunto la mujer con algo de pereza.
-No. No recuerdo como es que me dormí. Solo recuerdo que estábamos en el templo mayor y también que vi dentro de aquel recipiente de extraña forma… luego de eso todo es borroso.
-Que raro.
Ronquidos ensordecedores se dejaron oír entonces.
-Veo que ustedes también están cansados- sonrió la castaña
-Si, es que fue algo difícil que te durmieras.
-¿Qué me durmiera?
-Si… Ahora que lo recuerdo ¿Quién te quería matar?- pregunto la joven mujer recordando los gritos de la chica la noche anterior.
-¿Matarme?- pregunto algo desconcertada la ojiverde- ¿Qué quieres decir?
-Ayer por la noche, gritabas que alguien te quería matar.
-¡Ha! Bueno en realidad, tiene sentido con lo que estaba soñando- confeso la joven.
-Y ¿Qué soñaste?
-Bueno, la verdad fueron varias cosas y no todas las logre descifrar.
-Cuéntamelo, tal vez te pueda ayudar.- le animo la joven Asaka.
-Bien, comenzó con que; yo estaba en una ciudad y todo a mí alrededor estaba destruido, y se escuchaban gritos y llantos, pero realmente los únicos seres que podía ver, eran dos, y ellos estaba combatiendo entre si. Pero yo apenas podía ver sus siluetas y después… después…- Se quedo a medias en su explicación, pues la imagen era realmente aterradora y tener que volver a recordarlo y decirlo era algo difícil.
-¿Después qué?- le incito a continuar Amaya.
Pero entonces se escucho como la manecilla de la puerta iba girando asta que la puerta quedo abierta.
-Buenos días chicas. ¡Ay! Que adorable jovencita veo aquí… Eres mucho más hermosa consiente que inconsciente- le piropeo una anciana que había entrado con una bandeja de bocadillos.
-Muchas gracias- respondió Sakura con algo de vergüenza.
-Pero no te pongas roja. Es normal que una chica tan joven como tú sea tan hermosa.- le siguió comentando la anciana.
-Verdad que si… Yo siempre se lo he dicho y aun así no me cree- le siguió Amaya.
-Y usted no se queda nada atrás jovencita.- anoto.
-Bien, pero para mí la belleza de Sakura es inigualable.
-¡Ho! Con que ese es el nombre de esta bella joven… Sakura no me sorprende, es el nombre de una flor- se alegro la anciana mujer- Por cierto mi nombre es: Li Áyame.
Sakura casi escupe lo que la anciana le había dado para beber.
Por todos los cielos ¡Li! Acaso había oído mal ¡Li! Co… como era eso posible, solo se había quedado dormido, ahora resulta que esta frente a una ¡Li!
No eso debía de ser un error, un gran y terrible error ó tal vez era una mala broma, eso era imposible… ¿Qué paso con eso de una ciudad tan grande que no se encontrarían ni por casualidad?
O cierto, la persona que había dicho que las casualidades no existían solo lo inevitable, era un pobre tonto que no tenia nada que hacer, definitivo.
-¿Por qué esto solo me pasa a mi? ¿Por qué no le pasa a alguien, no se, que no sea yo?- Se preguntaba mentalmente Sakura- No debí de haber oído mal ¿Qué tanto puede ocurrir en una noche como para amanecer en la casa Li?, es casi imposible ¿No es así?
-Querida ¿te encuentras bien? Pareciera como si te atragantaste con el te- le pregunto algo preocupada la "Señora" Li- acaso ¿Eres alérgica al te? O ¿te hace falta descanso?... Después de anoche me sorprendería que me dijeras que no amaneciste adolorida o con dolor de garganta por lo menos.
-Disculpe acaso dijo ¿dolor de garganta?- pregunto desconcertada la joven Kinomoto.
-O si después de esos gritos tan fuertes que diste la noche anterior, Uff. Todavía puedo oírlos, fue toda una experiencia.
Sakura no entendía nada de lo que la anciana le estaba diciendo, así que con una interrogante en la cara giro a ver a la joven Asaka por respuestas y una gran explicación.
Amaya al ver el rostro totalmente desconcertado de Sakura rio levemente. De seguro después de contarle lo de la noche anterior y los gritos y todo eso, Sakura iba estar pidiendo disculpas todo el día y toda avergonzada.
-Veras Sakura, anoche después de haber visto dentro de la fuente del misterio…- hiso una pequeña pausa para analizar muy bien lo que diría- Bien se podría decir que te desmayaste…
-¡Desmayarse! ¡JA!... podría apostar a que jamás estuvo más despierta- interrumpió la señora.
-Bueno si… pero eso viene después. La cosa es que para hacerlo corto, entraste en trance y expandiste una cantidad impresionante de magia…
-¡Y que cantidad! Jamás había sentido tal fuerza- volvió a interrumpir la señora.
-Bueno, entonces la cosa es que al entrar en trance y expandir tu poder, se podría decir que llamaste la atención de un Clan no muy bueno… Entonces enviaron a un chico para atraparte y como tu no podías defenderte te atrapo y, no estoy tan segura, pero creo que te hirió y bueno te trajimos aquí para ver que estuvieras bien… Y bueno ¿recuerdas cuando te dije que había sido difícil que te durmieras?- la ojiverde asintió una vez- bien pues, en medio de la noche te pusiste a gritar cosas como: que te querían matar, que te perseguían. Y se podría decir que nos confundiste con esas personas que te querían matar y no parabas de gritar y llorar hasta que… hasta…- ¿Era buena idea o no decirle que un chico tuvo que pasar la noche sentada con ella para que se volviera a dormir?, no- hasta que te volviste a dormir hoy de madrugada.
Si se le hubiera podido caer la cara de vergüenza, posiblemente ya estaría en el suelo. Por Dios había estado gritando, era a eso que se refería la anciana. Y era casi seguro que no había dejado a nadie dormir.
-Si, pero bueno… Eso ya paso y lo importante es que estés bien- recalco la anciana después de un silencio profundo, ya que había adivinado, que a juzgar por la cara de la joven, estaba muy apenada por lo ocurrido- Ahora come algo y por cierto- le paso una bolsa a la joven Asaka- esto lo vinieron a entregar hoy.
-Muchas gracias- respondió la joven mujer- lo estaba esperando.
-Bueno, ahora que terminen las dos sus desayunos podrán bajar.
-Muchas gracias por todo, y lamento lo de la noche anterior.- se disculpo la antigua card captor.
-¡Ho! No te preocupes por eso. Me alegro que estés bien- le contesto la anciana antes de irse.
Al oír el sonido de la puerta al cerrarse. Amaya se voltio hacia Sakura.
-Bien, sígueme contando acerca de tu sueño- le incito la mujer.
No era un tema que quisiera abordar en ese momento, pero no le quedaba de otra.
-Bueno ¿En dónde me quede?...- se pregunto la joven, posando un dedo en su mentón.
-En donde los dos seres se encontraban combatiendo.- le dijo la mujer
-Bueno, estos dos seres se diferenciaban porque uno llevaba ropajes blancos y el otro negros. Y al final el blanco cayo, y… y el otro lo mato, cortándolo en pedacito…- había parado, recordando aquellas imágenes tan tramontes.
-En pedacitos ¿entonces Qué?- le incito la otra, con algo de extrañeza.
-Bueno… Se voltio hacia mi… y me… me comenzó a perseguir…- sintió ganas de llorar sabiendo lo que venia después de la persecución- y me tropecé… y cuando quise ver con que me había tropezado… encontré… encontré los cuerpos… de mi papá… y mi hermano tirados en el suelo… muertos…
-¡¿Qué?!- se sobresalto la mujer.
-¿Qué pasa? ¿De qué me perdí?- se despertó Kero
--¡mu… muertos!- volvió a decir la otra
-¡Muertos! ¿Quiénes?- se sobresalto el otro.
-¿Estas segura?- le pregunto la de cabellos grises.
-Si… Ellos estaban muertos. Pero lo que no entendí del sueño, es que había otro cuerpo a la par de ellos… Y no lo reconocí… Estoy casi segura que jamás lo he visto.
-¿No sabes quien es? Y ¿Cómo era esta persona?
-Era un hombre; era como:…
Se había quedado en el aire sus palabras, ya que alguien estaba justo a la puerta.
-Buenos días, siento haber interrumpido- dijo el chico con cabellos castaños, junto a la puerta.
-¡Tú!- se sobresalto Sakura.
Los otros solo se le quedaron viendo, como esperando a que algo malo pasara- después de la noche anterior tenían miedo de que entrara en trance otra vez- viéndola fijamente con los ojos bien abiertos y en una posición de cautela.
-No interrumpiste nada, en realidad- al fin le respondió la peli-gris, sin quitar los ojos de la otra.
-Tú, lo conoces.- le pregunto sorprendida la de ojos verdes.
-Si. De hecho tú también lo conoces- le respondió la otra.
-¿De Qué hablas? Nunca en mi vida lo había visto antes- le dijo la de cabellos castaños.
-Sakurita- la llamo Kero- él es el mocoso.
-¿El qué?
-Kero, no seas tan grosero. El joven Li solo nos ha ayudado y debemos de estar agradecidos- le reprocho la joven Asaka.
-Esperen un segundo… ¿Co… como es eso de…de?- dejo la pregunta sin terminar, ya que el shock era demasiado grande- ¿joven Li? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Por qué a mí?
-Saku ¿Te encuentras bien?- le pregunto algo preocupada la mujer.
-Shaoran ¿no es así?... Li Shaoran- reconoció al final Sakura.
-Un gusto volverte a ver Kinomoto.
¿Por qué el destino es tan cruel? ¿Qué había hecho para merecer tal castigo?, para variar él era el otro cuerpo de su sueño.
¡¿Por qué?!
-Eres tú- repitió pensativamente la joven Kinomoto.
-¿Ha? Si soy yo- contesto algo perdido el otro joven.
-No. Eras tú. Tú eras el otro cuerpo en mi sueño.- confeso la ojiverde.
-¿Qué?- se sorprendió el castaño.
-¿Él era el de tu sueño? Por todos los cielos. Sakura estas segura.
-Si. Él era el cuerpo que no reconocí, el que estaba a la par de los cuerpos de mi papá y mi hermano- confirmo la maestra de cartas.
Muy bien. La cosa estaba cada vez más extraña; primero: entra a la habitación para chequear que todo estuviera bien con la chica y cuando entra ella se encuentra consiente y grita "tú" al entrar- como si hubiera hecho algo horrible- Segundo: al parecer la chica se sorprende cuando sabe quien es él. Y tercero: la chica comienza a decir algo de que el era el tercer cuerpo y otras cosas que no entiende… Por como había empezado el día, era obvio que seria todo, menos "normal"- como si su vida necesitara más de eso.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
-Sabes que te amo- le recrimino la joven algo cansada de las estupideces de su novio.
-No. No lo se, es por eso que te pregunto… Pero ya que me lo dijiste, entonces no veo el problema de casarnos.- le contesto el otro algo fastidiado- ya te lo he propuesto como 5 veces, pronto me volveré un experto en la materia- ironizo.
-Escucha, para ti se hace más fácil, ya que terminaste tu carrera y todo eso… Pero yo apenas voy a empezar este año. Y quiero terminar mi carrera entes de casarme, sino lo entiendes entonces no creo poder casarme con tigo nunca- respondió enojada la chica de ojos cafés.
-Amorcito, entiendo que quieres lograr algo por tu cuenta. Pero tan solo escucha, si nos casamos no tienes que dejar la universidad puedes seguir estudiando, y estaríamos juntos.
-Uff… Solo déjame pensarlo- le pidió
RING, RING, RING.
-Maldito el que invento el teléfono. Ahora tendrá una estúpida excusa para escaparse, después de que la tenía en mis manos- maldijo el hombre.
-¿Halo?- y cuando escucho la voz del otro lado se le ilumino automáticamente el rostro- Si… si, por supuesto… claro me encantaría… ¿mañana?… no por mi esta bien… si de todos modos tenia que viajar para ir a examinarme… seria increíble… Si Adiós.
-De seguro era ese tipo de nuevo- alego mentalmente el tipo.
-Koki, mi vuelo se adelanto, me iré a Tokio hoy en la noche.
-¡¿Hoy?!- se exalto el hombre- Pero ¿Por qué?- aunque hiso la pregunta, ya tenia la respuesta bien marcada en la mente.
-Me llamo Takashi…- comenzó la chica
-Lo sabia, solo se pone así cuando él la llama. Maldito bastardo.
-Y dijo que al parecer los exámenes de admisión se adelantaron, por ciertos motivos que no me dijo. Y será mejor que me valla esta misma noche, para mañana ordenar mí papeleo.
-Pensé que Yamazaki se encargaría de eso.
-Bueno, es que… es que… bueno es que el estará muy ocupado con su propio papeleo y es por eso que me llamo… si es por eso que me llamo, porque el no se puede encargar
-Si como no- no se tragaba ni pio de lo que su novia le decía- De acuerdo me parece bien. Y ¿Cuándo regresas?
-En vacaciones- le contesto sin inmutarse, aunque la cara desencajada de su novio la había enfurecido un poco- Sera mejor que me valla a mi casa a preparar todo para mi viaje. Adiós, tal vez te veo luego.
Y terminado su despedida se voltio y le dio la espalda a su novio, dejándolo con las palabras en la boca. Y salió corriendo para que el tal Koki no saliera tras de ella.
La verdad le emocionaba mucho el volver a ver a Takashi Yamazaki, después de cinco años de no tener contacto se lo había encontrado por casualidad en las calles de Kioto. Se había alegrado tanto, porque desde que se había mudado no había sabido nada de sus antiguos amigos. Y le dolía mucho recordar a Yamazaki y sus mentiras, porque fue al mas difícil de dejar atrás. Lo quería y lo quería enserio, aunque el no sintiera lo mismo.
Sabia que se engañaba al estar con Koki, ni siquiera le agradaba. Pero se había trabado al tratar de utilizarlo para olvidarse de Takashi, sabia que era muy malo de su parte utilizar a una persona de esa forma. Pero Koki no se podía quejar ya que ella sabia que él estaba habiendo lo mismo con ella, utilizándola, como su puerto seguro en donde podría posarse cuando no quedara ningún otro.
Estaba segura que ninguna mujer con sentido común le gustaría estar con Koki. Lo había conocido porque sus padres se conocían, solo por eso. Jamás hubiera salido con alguien 7 años mayor que ella, sino fuera porque sus padres le aconsejaron eso.
Resoplo.
-No loca regreso en vacaciones. Me quedare en Tokio le guste a quien le guste.- pensaba la joven, camino a su casa- Además romperé mi compromiso con Koki, hoy cuando lo llame, como que me llamo Chijaru Minara.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
-La piensas arriesgar de esta forma- le recrimino el joven sentado frente a ella.
-¿Arriesgarla? Por favor, estas bromeando. No estuvo en peligro en ningún momento. Si lo hubiera estado yo hubiera intervenido y no lo hice porque no fue necesario.- le contesto neutralmente la joven.
-Pero ¡se lastimo!
-Eso fue porque estaba en trance y tú sabes la razón. Todos pasamos por algo parecido. Y no me grites… Es como si de repente todos pensaran que no se que es lo que hago- le recrimino la chica- Y no es así. Se que es algo personal, pero acaso no tengo derecho a ser humana ó por lo menos normal, siquiera unos días.
-Es que nos preocupa lo que te pueda afectar esto.
-Me conoces un poco mejor que eso. Sabes que no juego con fuego y si lo hago uso protección… Yo soy la que debería de estar preocupada de su cordura. Porque no creo que ustedes tenga el suficiente control para esto.
-De acuerdo, tú ganas. Siempre tienes que ganar.
-No siempre. Pero casi la mayoría del tiempo. Y sabes ¿Por qué?- espero uno segundos- porque yo si me controlo, yo si puedo.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
-Estas segura de no haberlo visto antes- le volvió a preguntar.
-No, estoy cien porciento segura de que no lo había vito hasta ahora- le comprobó la otra chica desde el baño.
Ya había pasado media hora desde que le había contado a Shaoran de su sueño. Y después de la gran explicación era casi obvio que se había ido perturbado.
Había tomado la bolsa que le había entregado Amaya, y contenía ropa limpia para que se cambiara.
Un vestido blanco con encaje azul- según Amaya era lo único que había hallado para ella, pero ella sabía muy bien, que Amaya lo había hecho porque le encantaba ver a Sakura con vestidos- y sandalias de imitación de alfalfa de color blancos.
Se había acomodado el pelo del lado izquierdo y se lo había compuesto con dos ganchitos, y su flequillo había quedado de fuera.
Antes de cambiarse, cuando había entrado al baño se había quedado horrorizada de su imagen. Tenía todo el pelo revuelto, su cara y sus brazos tenían rasguños y tierra, y su ropa estaba toda rota y sucia.
Abrió la puerta lista para salir.
-¡Ho! Sakura te vez tan bonita con ese vestido- se alegro Amaya.
-Gracias- respondió la joven.
Posiblemente si hubiera sido otra persona la que le diera ese piropo estaría algo apenada ya. Pero con Amaya, ya estaba acostumbrada.
-Sera mejor bajar.- interrumpió Kero.
-Si- respondió Sakura.
La verdad ellas había dado mil y un vueltas por toda la parte superior sin encontrar las escaleras, a ninguna de las dos se les había ocurrido preguntarles a sus visitantes mañaneros, como bajar.
-Ya estoy cansada. Juraría que llevamos 3 horas dando vueltas- se quejo Amaya.
-Solo llevan 2 horas y media. Exactamente- contesto Kero.
-Es fácil para ti decirlo. Tienes la suerte de que de cargue y no cargar, Kero. Estoy segura que ha Amaya le duele el brozo de llevarte a ti en la bolsa.
-¿Qué quieres decir con eso?- pregunto el muñequito con cautela.
-Que estas gordo, si dejaras de comer dulces…- comenzó ha alegar la ojiverde.
-¡Gordo ¿Yo?! ¡No me insultes! Soy la poderosísima bestia del sello.- se defendió el otro
-Siempre sales con esa excusa y ya estoy comenzando a dudar de ella
-Oigan chicos, creo que deberíamos preguntarle a la chica que esta ahí por la mesa componiendo el florero. Tal vez ella sepa como sacarnos de aquí.
Sakura y Kero asintieron y callaron, mientras se acercaban a la joven frente a ellos.
-Disculpa, jovencita. De casualidad ¿sabes como bajar de este piso?- pregunto tímidamente Amaya.
-¿He?- pregunto la joven algo desconcertada ¿Cómo alguien subiría sin darse cuenta de cómo bajar?
-¿Qué si sabes como bajar de este piso?- volvió a preguntar Amaya.
-¿Quiénes son ustedes?- pregunto esta ves la joven.
-Somos…- Ups ¿Qué se supone que eran ellos en esa casa?- Somos se podría decir que invitados, solo que fue una emergencia y no nos dimos cuenta de cómo bajar.
-Ustedes son las que acompañaron a la chica que estaba ayer gritando por toda la casa- ante aquellas palabras a Sakura le salió una gotita en la nuca.
Amaya iba a responder algo, pero Sakura se le adelanto y respondió:
-De hecho yo soy la chica que estaba gritando- confeso algo avergonzada- mi nombre es Kinomoto Sakura.
-¿Sakura?- se sorprendió- ¿Kinomoto?
-Si- contesto la otra.
Con razón se le había hecho familiar aquel par de ojos. Por supuesto, había sido tan tonta al no preguntarle a su primo cual era el nombre se la chica que había llegado la noche anterior.
-¿Acaso ya no me recuerdas Sakura?- pregunto
-Yo… Yo no- Un minuto, ese color de ojos y ese largo y lacio pelo- ¡Mey Ling!... ¡Mey Ling!
Reconoció con jubilo la castaña, y la abraso- emoción contraria a cuando descubrió a Shaoran- con emoción.
-Tranquila Sakura, no es como si me hubieras creído muerta y me vieras renacer dentro de los muertos.- sonrió la pelinegra.
-Créeme que fue peor que creerte muerta- le dijo la maestra de cartas.
-Perfecto, ahora es la mocosa- se enojo el guardián.
-Veo que trajiste a tu esponja parlanchina con tigo ¿Por qué no me sorprendo?- contraataco con una mirada asesina a Kero.
-¿Cómo te atreves mocosa? Confieso mi alivio al saber que tu ex-mocoso primo sea más maduro que tú- redijo el peluchito parlanchín.
-¿Cómo dices rata peluda?- contesto la otra.
A Sakura y Amaya les salió una gruesa gota por la nuca, y ambas sonrieron.
-Creo que esta es una especie de reunión de primaria o algo parecido.- comento Amaya para deshacer la tensión en el aire.
-Si, creo que eso parece, aunque hacen falta mas ex-alumnos- secundo Sakura.
-Cierto ¿Cómo están todos por haya?- pregunto la de ojos rojizos.
-He… Bueno la verdad es que no he tenido contacto con ellos desde hace tal vez 7 años- confesos con algo de melancolía Sakura.
-¡Ho! Supongo que después de ese temblor en Tomoeda, mucho tuvieron que haberse mudado- adivino Mey Ling.
-Si, casi todos- secundo la castaña.
-Y ¿Cómo has estado?- pregunto al fin la pelinegra.
-Bien gracias. Y tú.
-Muy, pero muy bien. Todo ha sido fantástico ya que me dan algo más de responsabilidad desde que cumplí 18- comento la risueña Mey.
-Eso es algo fantástico.
-Oye ¿Por qué no vamos a mi habitación? después de todo no tengo nada que hacer por ahora- le ofreció la joven Li
En ese momento se escucharon unos pasos lentos y seguros, por el pasillo.
-Veo que tienes compañía Mey- dijo una voz neutra, que no denotaba sentimiento ó emoción alguna.
-¡Ha! Si, tía ella es…- comenzó la joven de pelo largo.
-La joven Kinomoto ¿no es así?- pregunto mirando directamente hacia Sakura.
La joven se había quedado sin palabras al ver la silenciosa y eminente presencia de la mujer, que era precisamente muy joven. Sabía que la conocía, de su primer viaje a ese lugar, en donde esa mujer la había ayudado mucho.
-Si, muchas gracias por dejarme quedarme aquí. No había tenido la oportunidad…
Pero antes de que pudiera terminar el agradecimiento, la mujer tomo en sus manos su rostro- como la primera vez- dejándola sin habla
-Has crecido mucho. Y te has fortalecido impresionantemente.- comento la Dama.
-Gracias- respondió la ojiverde, con algo de incomodidad por el acercamiento.
Las otras personas en la habitación solo contemplaban la escena, sin valentía para decir algo que interrumpiera el pequeño silencio que se había formado en la habitación.
-Quédate- le pidió, casi ordenadle, la dama a Sakura. Soltándola al fin de su suave agarre.
-¿Disculpe?- pregunto, la maestra de cartas, algo extrañada por la petición de la mujer.
-Es preciso que te quedes… Le combe dría a todos- contesto sin inmutarse.
-Disculpe Dama Ieran- intervino Amaya- pero creo que ya hemos causado suficientes problemas al quedarnos la noche anterior, y agradecemos plenamente de su hospitalidad. Pero seria mejor que dejáramos de tomar tantas molestias e irnos.
-Señorita Asaka- comenzó la dama- déjeme de decir que no hubo problema alguno con su estancia en esta casa. Y dadas las situaciones no creo que seria conveniente que se llevara a esta jovencita fuera de esta casa…
-Mey Ling ¿Tienes el documento que te pedí?- el chico se freno en seco al ver la imagen de su honorable madre.- Lo siento si interrumpo, madre.
-No, en lo absoluto, Xao Lang. Le estaba informando a la joven Asaka, el motivo de la prolongación de su estancia en esta casa… Pero creo que seria más prudente que tú les explicaras.
-Si, madre.- contesto el chico totalmente neutro, sin mostrar sentimiento alguno.
-Y por cierto, creo que seria lo mejor que tu matrimonio se prolongue lo más posible- menciono la mujer.
-¿Cuánto?- pregunto el otro aun en su estado neutro.
-Dos años.
-¡¿Dos años?! Pero ¿Por qué?
-Es preciso, lo mejor para todos. Y ese es el veredicto final- sentencio la dama.
-Si, madre- contesto Shaoran.
Después de esto la dama se dirigió a Sakura, que había quedado en silencio al igual que todos los demás.
-¿Recuerdas lo que te dije la primera vez que te conocí?- le pregunto la dama con un tono más suave del que uso con su hijo.
-Si- asintió la joven- Las fuerzas poderosas, suelen causar problemas, especialmente en Hong Kong.
-Así es. Y me temo que otra vez, tu impresionante nivel de magia, te dará problemas en este lugar.
Y con esto dicho la imponente presencia de Ieran, se perdió en la lejanía de los pasillos.
¡PAM!
Ese golpe sobresalto a todos, después del silencio que había en la sala, el fuerte golpe que Shaoran le había dado a la mesita de estar- y tan fuerte fue la rompió- había hecho brincar los corazones de los otros en la habitación.
-Uff… Ordenare que arreglen la mesa- por fin rompió el silesio Mey Ling.
La verdad Mey Ling no se veía afectada por el estado de enojo de su primo. Se podría decir que ya lo esperaba, y envés de estar por lo menos algo nerviosa por la actitud de Shaoran, parecía más bien feliz, que otra cosa.
-Síganme- ordeno Shaoran con voz monótona, pero con un tono de dureza.
Sabiendo que se dirigía a ellas, ambas mujeres lo siguieron.
Se sentaron en los dos asientos- requeridos en una oficina- frente al gran escritorio de caoba frente a ellas.
-Lo siento por mi comportamiento- se disculpo el joven Li.
-No hay cuidado, veo propio tu reacción. Después de todo, han cancelado tu boda- contento Amaya, con tono monótono en su voz.
Posiblemente el repentino tono de voz de Amaya se debía a que ella estaba acostumbrada a conllevar una actitud más severa con personas de rangos mayores.
-Eso no es excusa mi mal comportamiento. – respondió el joven.
-Bueno, en realidad eso no viene al caso, pues solo queremos saber el porque debemos quedarnos más tiempo aquí- prosigue la mujer.
-Si, lo lamente. La razón por la que deben quedarse, es que si el Clan Long trato de atrapar a Kinomoto, nada asegura que no lo vuelvan a intentarlo.
-Pero eso no es un problema. Mi Clan puede cuidar perfectamente de Sakura y vigilar que los Long no vuelvan a cercársele.
-El problema es que no queremos involucrar a ningún otro Clan en este asunto- prosiguió el otro- Ya que, aunque quisieron llevarse a Kinomoto, la razón por la que la quieren es la ambición por ver a nuestro clan destruido… Y también seria más seguro para ella, el estar a nuestro cuidado. No es por ofender a su clan, pero el nivel de magia de los Long es muy poderosa y solo se asimila al poder que nuestro clan posee, y tenemos más posibilidades de brindarle una seguridad mejor…
-¿Por qué?- hablo al fin Sakura, después de no participar en ningún aspecto de la conversación a pesar de ser de ella de quien hablaban, parecía que hablaran como si no estuviera allí, o como si fuese una niña que necesitase que tomaran las decisiones por ella. No ya no era una niña.
-¿Disculpa?- pregunto desconcertado el joven de pelo castaño.
-Digo ¿Por qué me quieren a mí? ¿Qué es lo que quieren, que no pueden pedir?- volvió a preguntar la ojiverde.
-Bueno, no conocemos exactamente lo que quieren de ti. Y eso no hace más impotentes en miles de formas- contesto el joven.
-Bien, y ¿Por qué no hablan con ellos y les preguntan que es lo que quieren de mi? Tal vez yo les pueda dar lo que quieren y me dejen en paz.
-Es más difícil que eso Sakura- intervino Amaya- veras, sea lo que sea que ellos quieran de ti, no es algo que te dejara con vida, dedujo ¿no es así?- y al voltear a ver al castaño el asintió- Porque si lo que querían hubiera sido algo que simplemente pudieran preguntarte para dárselos, te hubieran convencido de que lo hicieras…
-Además- prosiguió el castaño- el clan Long, no es cualquier Clan. Lo que quieren de ti será utilizado solo para destrucción de otros clanes.
-Entiendo. Significa que lo que quiera que sea que quieren de mí, es algo que me matara y podría ser que matara a otras personas también. Pero lo que me pregunto ¿Por qué yo? ¿Qué es lo que hay en mí, que no haya en otras miles de personas?
-Sakura, no eres igual a todas las personas, y después de anoche, demostraste tener un nivel impresionante de magia- le siguió Amaya- puede que sea eso lo que los atrae.
-"Las fuerzas poderosas, suelen causar problemas, especialmente en Hong Kong"… Supongo que esas palabras se repetirán siempre que venga a este lugar.
-Hay una teoría del porque ellos te quieren, pero no a sido confirma y aceptada por el consejo de mi familia y es algo más a una leyenda que otra cosa- dijo el castaño una vez más.
-Déjame adivinar. Me necesitan para despertar algo que es prohibido en la magia, y por eso me quieren muerta, porque sea lo que sea que quieren despertar es algo que necesita mi vitalidad ¿no es así?- supuso la antigua card captor.
Había dejado a Shaoran sin habla, y ha Amaya con una sonrisa de auto suficiencia-su pupila- Definitivo, 8 años no pasaban por nada. Sakura demostró ser mucho menos ignorante a asuntos mágicos, de lo que era cuando niña.
-¿Cómo…? … ¿Cómo…?- tartamudeo el chico.
-Bien, según los estudios mágicos que Amaya y Kero me dieron. La vida de una persona que posee cualidades especiales puede ayudar a resucitar o liberar seres prohibidos por la magia.- el chico asintió- y dijiste que tu familia y la familia de ellos estaba en disputa. Y estoy segura que ustedes son lo bueno y ellos los malos, entonces si ellos son los malos, necesitan la ayuda de algo poderosos para vencerlos. Ya que me supongo que si les prepararan una emboscada a ustedes, ustedes tendría ayuda de su para ¿no es así?- el castaño volvió a asentir- Entonces todo llega a la conclusión, de que me quieren para algo malo, para lo cual me deben matar para revivir algo maléfico y, se podría decir, declararles la guerra a ustedes.
-¡Sakura! Veo que pusiste atención en tu clase de las artes oscuras- se alegro, por fin saliendo del bolso de Amaya, Kero.
-Y también, en su clase de conflictos internos de familias mágicas y guerras mágicas de Oriente.- Secundo Amaya- te felicito Sakura, todo este tiempo creí que no pondrías atención por tu aberración a no practicar tu magia.
-Bueno, haya cosas interesantes en esas clases. Y en realidad este problema es algo que no solo se ve en la magia, también en las guerras normales y en las películas de acción- contesto Sakura.
-¿llevas clases mágicas?- pregunto todavía sorprendido Shaoran. Ella dedujo correctamente, lo que a el le tomo horas y ayuda departe de su mayordomo.
-No por mi gusto. Pero, si, Amaya y Kero me dan lección acerca de la magia, su historia y como utilizarla.- respondió tranquilamente la joven.
No miraba el caso, suponía que Shaoran ya habría de haber averiguado eso para entonces. No porque no fuera proveniente de algún clan mágico, poderoso y reconocido, quería decir que tuviera que ser ignorante, como al parecer creía el joven Li, por la expresión de su rostro.
El castaño carraspeo para luego continuar hablando.
-Bueno. Lo que dijiste es todo correcto, o al menos, pensamos que si, porque solo es una teoría… Por ello es que votamos y decidimos que te quedaras en nuestra protección- finalizo el joven.
-Pero…- comenzó a argumentar Amaya.
-Lo hare.- intervino tapidamente la joven Kinomoto.
-Pero Sakura…- alego la joven de cabello grisáceo.
-Amaya. No quiero llevar este problema a tu familia, y si es posible no quiero que te involucres en el también. Todo saldrá bien, y esto se acabara más rápido de lo que piensas ¿No es así, Li?
-¿Ha?, he, si- contesto algo atontado el chico.
La verdad era que ahora que la observaba de cerca, Sakura, se había vuelto una mujer muy hermosa y segura de si misma- los años no habían pasado en vano- y esa seguridad, fue algo que hiso a Shaoran sorprender más. Ella acaba de despertar- de lo que parecía una pesada horrorosa- para descubrir que la quieren muerta y tendrá que pasar los siguientes días- asta nuevo aviso- en la casa de un extraño. Y aun con todo eso parecía que tenia más confianza en que eso acabaría bien, de lo que el estaba seguro.
Sakura, le propino a ambas personas una amplia y deslumbrante sonrisa, tranquilizadora- que hiso a Shaoran, sonrojarse- e hiso que Amaya, se acabara comben siendo que lo que Sakura le decía era algo de lo que no podía dudar.
-De acuerdo, al fin y al cabo, terminaras convenciéndome quiera o no- se rio la joven Asaka.
-Bien, entonces queda decidido. Me quedare aquí hasta que sea necesario- sentencio Sakura.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
-Le petit écolier
La pequeña colegiala. Ese era el apodo que le daban las personas pertenecientes a la alta sociedad y de una avanzada edad, le decían, a la "Dama Enmascarada".
Todos los presentes, se sentaron al ver que las luces del salón se apagaban, a excepción- por supuesto- del escenario. La música comenzó a llenar todo el lugar, con notas suaves y delicadas de parte de la orquesta. Pero el sonido que más lleno el ambiente, fue el cando acariciante, dulce y pacifico de la joven de cabellos largo, laceos y de cabellos azulados, con un antifaz cubriéndole la cara.
La tierna y suave melodía, tenía el poder de hacer que la gente se reconforta y se relajara ahí mismo: en un teatro- o concierto en tal caso- en asiento no tan cómodos como parecían, y a la par de extraños que ni en cuenta. Pero nada importaba cuando aquella hermosa voz llagaba a los oídos y deleitaba la audición. Perecía como una droga- sin ofender- que hacia que te olvidaras de todo y te relajaba, invitándote a tranquilízate y relajarte, nada existía en esos momentos más que aquella bella melodía.
El costoso ticket que te hacían pagar, valía toda la pena, no por nada era; como la catalogaban -en las revistas y Reviews de su actuación- la dama de las artes melodiosas. No se sabía a ciencia cierta, quien era la dama enmascarada- y ganas no les faltaban a los reporteros para quitar el antifaz- pero lo que se podía confirmar de ella, era que era demasiado buena para cantar baladas melancólicas, como las que usualmente le daba por cantar.
Podría ser que su voz solo se podría comparar con la de una serena: hipnotizarte y algo peligroso. Nunca se le había escuchado hablar pero era un hacho que si lo hacia, podría conseguir lo que quisiera con tan solo pedirlo.
Se habían hecho miles de falsas acusaciones hacia ella, que fueron negadas y afirmadas otra vez, y rechazadas una vez más.
La voz de esa mujer, era el de su representante, Sonomi Daidoji, quien la defendía y amonestaba como si tuviera todo el derecho sobre ella. Y en cierto punto lo tenia, pues se sabia que por más que quisieran manchar la reputación de la tal Dama Enmascarada, ella no saldría a defenderse por ella misma.
No desmentía, ni afirmaba nada de nada. Ni siquiera los que trabajaban con ella, o los que hacían tratos con ella sabían como era, o como era su voz en verdad, porque jamás se les daba la oportunidad de verla.
Eso de mantener tu identidad escondida, tenía sus cosas buenas. Pues podía vivir una vida normal sin que nadie la molestara o extorsionara de por medio. Pero lo que muchos no sabían, es que la dama enmascarad, alias Tomoyo Daidoji, era que la persona que cantaba arriba del escenario se había convertido en la verdadera personalidad dela otra. Porque ser la dama enmascarada no dolía tanto como ser Tomoyo Daidoji, a quien la vida la trato muy bien, pero el mundo la destrozo totalmente.
A ojos de cualquiera la vida de la joven Daidoji era fácil y sencilla. Pero lo que mucho no sabían es que por dentro esa vida en vez de tener comodidades tenía altibajos, no tenia un amigo sincero desde que se vio fuera de Japón, no tenia la misma calidez familiar que tenia en Japón, no tenia alegrías tan fugases y duraderas desde que ya no se vio en Tomoeda y sobre todo las personas que estaba cerca de ella, era solo porque querían sacarle algo.
La dama enmascarada se había convertido en la única personalidad reluciente en ese cuerpo tan delicado y maduro a la vez. Y la dama enmascarada no era una santa como todos pensaban que era, en ocasiones asta solía ser molesta. Su frialdad hacia todo y todos, sus desplantes, su indiferencia y su altanería a todo, actuaba como si lo supiera todo y todo tenía que ser como ella lo pedía- una diva en pocas palabras- pero era así como tenia que actuar, porque no quería que nadie se aprovechara de ella, en el mundo en el que había vivido desde hacia 7 años, era demasiado sádico y sínico para ser la dulce y apacible persona que en el fondo era. Esa actitud de verdadera Tomoyo, solo la utilizaba con su madre y con Ryo, quienes le habían brindado apoyo incondicional y sincero aprecio, sin esperar a nada de ella- bueno exceptuado al último claro esta.
-Te salió sensacional- le alabo el chico a la hora en que ella entro en el camerino, entregándole una botella de agua y una toalla- no se como lo haces, has estado cantando desde hoy muy temprano ¿Acaso no te duele la garganta o algo así?
-No. La verdad me siento mejor, me ayuda a mantenerme ocupada y ad escarbar algo de energías- respondió tranquilamente la amatista.
-Últimamente has estado muy extraña. Creo que esto de la doble identidad te esta afectando- bromeo el chico.
Pero a la de cabellos azulados no le dio gracias, esa era la verdad, la doble identidad que llevaba le estaba afectando demasiado. Porque últimamente no había podido evitar regresar al pasado tan hermoso que había tenido y no había podido evitar tragar amargo después de recordar y saber que las cosas ya no eran así actualmente.
Usaba a la dama enmascarada, como su protección, como su escape para evitar que la propia Tomoyo pensara esas cosas y se sintiera más sola y desamparada de lo que estaba.
La dama enmascarada era como una droga o el alcohol en dado caso, porque hacia que olvidara muestras cantaba, aunque en realidad todas las canciones fueran melancólicas y le recordaran cosas que a veces prefería enterrar y no volver a pensar, era como si con esas canciones se estuviera desasiendo de esos recuerdos solo por un tiempo.
-Supongo que tienes razón- contesto Tomoyo después de un intenso silencio- ya no soy una, ahora soy dos.
-¿Qué quiere decir eso exactamente?
-Que si no decido pronto quien ser, me volveré loca sin saber quien soy en realidad- se analizaba la joven Daidoji- no es nada, solo estaba pensado,. No te preocupes por mí, estoy bien.
Tal vez ni ella misma se lo creía, pero podía hacer que los demás lo creyeran así.
Ella sentía y casi sabia, que algo pasaría en los siguientes días. Algo que cambiaria las cosas, pero no sabia "que" exactamente, y eso no era bonito. La indiferencia no era algo que se le diera bien a la joven Daidoji y la ignorancia de cosas importantes no le hacía gracias, quería saber que era ese presentimiento tan grande que tenia, que podía apostar que cambiaria su forma de vida o cambiaria al menos un aspecto de su vida.
La ignorancia no le hacia nada bien a su bienestar mental, digámoslo así.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
-Digamos que no estoy tan convencido como debería- acepto el chico.
-¿Por qué no?- le pregunto el pequeño ser.
-Bien. Este presentimiento es algo que jamás había tenido. Y me da la impresión de que estoy siendo manipulado por alguien que no conozco- confeso Eriol al final.
La verdad, Eriol no era tan ignorante en el tema de su presentimiento, como lo era Tomoyo. Pues el sabia en donde buscar y como hacerlo- experiencia supongo- Pero a pesar de todo eso, el no sabia lo suficiente como para calmar sus dudas
Él lo sabia, sabia que alguien o en tal caso algo, estaba controlando lo que pasaba a su alrededor. La teoría que fuera el destino, era como que no muy convincente al saber que se sentía atraído y casi obligado a la idea de regresar a Japón, aquel lugar en que en su infancia había retado- disimuladamente claro esta- a la ahora dueña de las cartas que alguna vez les perteneció a su antigua reencarnación- Clow Lead.
Era insólito, quiera que fuera esa cosa o persona que lo atraía asta haya, era algo o al quien poderoso. Y era obvio que algo interesante e importante iba a suceder cuando el decidiera regresar a ese país.
Parecía como si las cartas que leía su destino hubieran sido leídas y por alguna extraña razón algo se encargaría de hacer que ese destino se cumpliera, quisiera o no quisiera. Pero a quien le importaba, caería en la trampa predispuesta por alguien- o algo- para saber que es lo que escondía ese misterioso futuro, además que realmente no tenia nada en que entretenerse y no se disponía a quedarse sentado en su casa leyendo un libro o conquistando alguna pobre chica para distraerse.
Seria divertido ver de que se trata y saber que ese algo- o alguien- que lo quería con tanta insistencia. Aunque para desagrado de el, no supiera nada acerca de lo que se le vendría después, y una vez adentro sabia que seria difícil salir, una vez que los azares del destino fueran lanzados nada podría revertiros.
-¿Qué quiere decir Eriol?- pregunto al fin Spy, después de rendirse en buscar significado a lo que su amo re decía.
-No es nada. Solo estoy pensado cosas- le contesto cortamente Eriol- Pronto todo cambiara para todos.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
-Lo decidió ¿no es así?- pregunto la sombra de un chico en la habitación iluminada solo por una vela.
-Sabes bien, que no se me da esto de ver más haya de lo que mi destino me prepara. Ya que solo e descubierto que lo puedo hacer hace poco, pero según la posición, si, lo ha decidido- respondió la otra sombra, cubierta por una capa- Cree que lo están obligando a hacerlo, aunque no sabe que es el mismo el que se esta obligando a tomar ese tipo de decisiones.
-¿Qué lo están obligando? Seria ridículo, tomando que nadie obliga a nadie a hacer algo que no quieran realizar.
-Solo lo piensa, porque en realidad es su curiosidad lo que lo atrae, si lo estuvieran obligando ya sabría de que se trata todo ¿no lo cree?
-Supongo que si
Y después todo se quedo en silencio, solo llenaba el espacio de pensamientos, la vela que se agitaba al compas de una danza que solo ella sabia. La danza de las llamas.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
-pronto estará ahí, pronto todo volverá a ser como era cuando lo vea, cuando regrese y cierre los ojos y vuela ver el paisaje
Los pensamientos optimistas llenaron su mente para apoyar a esa idea. La idea de que todo volvería a la normalidad cuando tan solo pisara esa gran ciudad.
La sabia, porque él estaría con ella, y porque él no la dejaría y ella no lo dejaría nunca más. Todo seria grandioso cuando regresara tan solo cuando regresara.
§ ξ § ξ § ξ § ξ
Bueno, estaba esperando hacer este capitulo más grandes, pero la verdad el poco tiempo que me propuse para hacer este capitulo, me frustro y me opaco para solo terminar lo necesario, pero bueno.
Espero que les guste, porque en cierto modo, todo este capitulo a sido algo así como lo prometido en el segundo capitulo ya que el tercero no me dejo mucho para dar… Y solo para que lo sepan o entiendan Eriol estaba algunas semanas adelantado, solo para que sepan.
Posiblemente los próximos dos capítulos serán algo así como solo dudas y reencuentro y el tercero será un poco más como respuestas y algunas otras teorías y dudas planteadas. Los azares del destino son raros y a nuestros aventureros- por decirlo así, porque no hay adjetivo mejor para calificarlos- los atrapara en un remolino de situaciones muy complejas, tanto que me llevo un año descifrar lo que mi mente les tenia preparado.
POR FAVOR ¡¡¡POR FAVOR!!! Lo ruego, déjenme Reviews aunque sea solo para entretenerme con sus comentarios y saber que lo que hago esta bien o no. Lo suplico, me volveré algo acomplejada si nadie me llega a escribir aunque sea para decirme que no les gusto.
Bueno por ahora no tengo nada más que agregar ni saludos que enviar… Y saben porque, PORQUE NADIE ME QUIERE ESCRIBIR (lagrimas se derraman en la pobre escritora)
Solo me resta decir que le mando saludos y mis mejores deseos a mi BF Gladis, espero que te haya ido bien en el examen, tkmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
Bye: Love Fer.
