Capitulo V

Problemas de sueño.

Todo dentro de ella se había vuelto un remolino de sentimientos, interminables. Tantas ilusiones se vinieron abajo y muchos sueños se habían desmoronado, dejando atrás un sentimiento de dolor y furia.

¿Cómo es que no le había mencionado antes algo tan importante?, es decir si lo hubiera sabido posiblemente ni siquiera se habría molestado en bajar del avión.

Maldita sea las estúpidas ilusiones que se había hecho. Porque si no se hubiera empeñado en mantenerse en una nube en lo más alto del cielo, la caída no dolería tanto como ahora.

Lo único que se le ocurrió en ese momento, fue esconderse. Esconderse para que él no la viera tal y como estaba, con un torbellino de dolor reflejado en su cara.

Así que salió corriendo hacia el baño más cercano que encontró. Entro lo más rápido posible y se miro al enorme espejo.

Sus ojos cafés estaban rojos e hinchados de tanto llorar y aun así seguía llorando.

A sus 18 años, Chijaru Minara, era una chica muy hermosa, con sus ojos grandes y marrones, y sus pestañas largas, adornándolos alrededor. Desde hacia algunos años había dado un grande estirón, y por supuesto como era de esperarse, sus curvas estaban muy bien delineadas, pues era una chica bastante esbelta y refinada a la vez. Su pelo, que cuando era pequeña se arreglaba en dos trenzas, ahora lo llevaba siempre suelto -le llegaba asta la mitad de la espalda- siempre recogido en una diadema y dejando los mechones, de su tradicional fleco, lo único suelto. Su cara tenia finas contexturas estirándola un poco, para quitar todo rastro de niñez, y dejar ver a una mujer.

Pero su peculiar belleza- porque si era muy bella- no había servido para que la única persona que realmente quería que la viera, lo hiciera. Sus ojos se seguían llenado de más lágrimas de pura rabia. Rabia de crear una ilusión falsa en su interior, pero ¿Quién la culpaba? Yamazaki se le había olvidado mencionado el pequeño pero importante detalle, de que tenía una novia, y peor aun, que la había llevado para recibirla ¡a Ella! ¡A ella!

Y sabía que había millones de posibilidades de que pudiera ser cualquier persona- no muy importante para él- pero todo eso se había ido a la basura cuando lo vio besándose, enfrente de todo el maldito mundo.

-Juro que lo matare, por haber hecho eso- pensó enfurecida enjugándose las lagrimas- aunque no tenga culpa alguna, pudo haberme dicho algo como "Chijaru tengo novia y quisiera que la cocineras" o algo por el estilo… Pero el muy estúpido solo la trajo… … Cálmate Chijaru, no vale la pena llorar por algo que ya paso.- se trataba de tranquilizar.

Ring, Ring, Ring.

Cuando saco su celular, se dio cuanta que en el identificador de llamadas llevaba el número identificado con el nombre de "Takashi".

No le iba a contestar, por ningún motivo. Sabía que si contestaba y hablaba, seria solo para escupir veneno gritándole lo muy idiota que era por no haberle dicho nada y que ella todavía pensaba que él la quería y bla, bla, bla.

No le convendría decirle tal cosa.

No, definitivamente, no. Era mejo esperar a que se calmara y después hablarle para decirle alguna mentira del porque no iba a llegar, o algo parecido.

No quería asustarlo reclamándole cosas que no estaban en su derecho de reclamar.

Definitivamente nunca se había imaginado que Yamazaki no le contara algo así, porque se consideraba su amiga- tal vez no su novia- solo su amiga. Y siempre que hablaban, él le decía lo muy emocionado que estaba porque fueran a la misma universidad y más aun porque ya no iba a estar tan solo como últimamente estaba.

-Mentiroso de pacotilla… "muy solitario" si eso es estar solitario no me imagino lo que es estar en compañía- se envenenaba a si misma, Chijaru.

Las cosas no habían sido como lo había imaginado. Tal y como dice el refrán "Nada es lo que parece", Yamazaki no era lo que aparentaba definitivamente que no, pero ella se encargaría de darle su merecido por no haberle dicho nada.


-¿Ahora vives aquí?

-Si. Después de tantos años, el Clan me comenzó a tener algo de consideración y me permitieron vivir aquí- contesto Mey Ling.

Después de la conversación con Shaoran, acerca de su estadía en ese lugar, había seguido a Mey Ling a su habitación- actualmente en la casa Li.

-Sakura. Voy a mi casa para traer tus cosas ¿no te molesta quedarte sola?- pregunto Amaya, que venia algo más atrás.

-No, no te preocupes por mi. Además no estaré sola, tengo a Mey Ling con migo- contesto tranquilamente y con una sonrisa, la joven de ojos verdes.

-Si, no te preocupes, yo la cuidare muy bien- contesto algo emocionada la chica de ojos carmesí.

-Bien, entonces regresare más tarde.- se alegro la mujer- Y por cierto, me llevare a Kero.- agrego antes de irse.

-Muy bien- contesto la joven Kinomoto.

-Al menos no tendremos la interrupción del muñequito parlanchín- susurro Mey Ling para si.

-¡Te escuche mocosa!- alego el guardián.

-Kero, no seas grosero- le reprocharon Sakura y Amaya al mismo tiempo.

Al peluchito amarillo, solo le salió una gota en la cabeza.

Era injusto ¿Por qué no le alegaban a la chiquilla esa por haberlo provocado?, eran muy injustas esas dos.

Con esto, el pequeño guardián se escondió, de los regaños de ambas chicas, dentro del bolso de la joven Asaka.

-Bien, las veo más tarde- se despidió la de pelo grisáceo.

-Adiós- se despidieron ambas jóvenes.

Cuando Amaya de hubo ido, Mey Ling comenzó a buscar las llaves de su habitación. Cuando se escucharon unas risitas no muy lejos, Mey solo los ignoro, pero Sakura siguió el sonido con la vista.

-No le hagas caso. Solo es mi primo.- le informo la de ojos rojos- siempre hace lo mismo. A beses ni siquiera puedo dormir por el.

-¿Hablas de Li?- pregunto algo extrañada la joven.

-¿Shaoran? ¿Hacer ese sonido? ¡Ja! No, ni pensarlo. Es otro de mis primos, su nombre es…- pero antes de que terminara la oración, la puerta de la habitación en donde se oían las risitas se abrió, dejando ver a dos jóvenes.

La chica salió de primero. De seguro había salido de una fiesta o algo así, porque la ropa que usaba era bastante llamativa, con varios brillantes y muy escotados y pequeñas. También se le notaba que había estado tomando mucho la noche anterior- a pesar de las risas y el maquillaje- se diluía desde lejos que estaba teniendo una resaca.

Y tras de ella salió un chico con el dorso destapado. Llevaba unos jeans- lo único que llevaba realmente- y lucia una sonrisa picara, su pecho tenia las claras señales de una ardua ejercitación. Sus ojos eran grandes y grises- de lo que se podía ver de lejos- y tenía una sonrisa blanca como los de la TV. Su piel era de un tono bronceado / moreno.

Ambos jóvenes habían salido entre risas y no se habían percatado de la presencia de las dos chicas en el mismo corredor, una con la mirada de desaprobación pintada en su rostro, y la otra con un matiz entre sorprendida y avergonzada- de a ver visto el dorso desnudo del joven y habérsele quedado viendo por varios minutos.

Él chico apago sus carcajadas- pero no quito su sonrisa- al darse cuenta de la presencia de las otras, y simplemente se le acerco a la joven que tenia sostenida con uno de sus brazos y le susurro algo en el oído, que la hiso enmudecer y simplemente asintió y se retiro, no sin antes dar una ojeada a las otras jóvenes.

-¡Primita! -la llamo él chico- que gusto verte, y ¿Quién es esta hermosa rosa que a deslumbrado mis ojos?- se les acerco a las dos jóvenes y planto un beso en la mano de la muy apenada Sakura.

-Guárdate tus truquitos- le advirtió la de ojos rojos como fuego- Sakura, este es desafortunadamente, mi primo Saske Li- se dirigió a Sakura- Saske ella es Sakura Kinomoto. Es invitada de la tía Ieran, y no creo que le guste que la cortejes.

-Un placer conocerte Sakura ¿puedo llamarte así, no es así?- ignoro a su prima.

-S…Si- contesto la otra algo nerviosa por el contacto- mu… mucho gusto.

Ahora que lo veía de frente, los ojos del chico eran irresistiblemente increíbles, con sus tonos grisáceos mezclados con otros tonos como verdes azuleados. Su sonrisa era muy linda, aunque algo falsa y costeada. Pero lo que más le dio pena a la joven Kinomoto, fue que el se había acercado con el pecho completamente destapado.

-No, el gusto es todo mío- le sonrió el joven- Así que invitada de mi querida tía ¿no?

-Algo así- contesto la de ojos verdes.

Lo que Sakura no sabía, es que aparentemente Saske le había dado el visto bueno, y eso no era algo muy bueno en realidad. Cuando la había visto desde lejos, se había quedado prendido de sus hermosos ojos esmeraldas, con su cabello castaño, su piel nívea con tonos rosados en las mejillas que le daban un hermoso toque a su rostro.

Había creído que ese tono rosado en su rostro, había sido provocado por el maquillaje, pero cuando se atrevió ha acercarse- para descontento de su prima- se había dado cuanta que no había rastro de maquillaje alguno. Su belleza era natural, cosa a la que no estaba acostumbrado, pues todas las mujeres a su alrededor- que no eran pocas- usaban maquillaje, una que usaba exceso de él era nada más que Mey Ling, su muy querida prima.

Y ese hermoso vestido le resaltaba su tono de piel y sus ojos. Muy hermosa chica, muy hermosa. Ya vería como la conquistaría después.

Un carraspeo de parte de Mey, lo hiso regresar a la tierra, para darse cuenta que se había quedado viendo directamente a la muy sonrojada Sakura.

-No tienes nada mejor que hacer, primito- pregunto irritada la joven de cabellos largos y laceos.

-¡Huy! Estamos de mal humor hoy…- se burlo- ¿Qué paso ahora con mi primo?

-Se puso furioso, porque atrasaron su bodecita- le contesto algo frustrada y feliz- Y hiso una de sus estúpidas rabietas.

-Y ¿estás enojada por eso? Pensé que para ahora estarías saltando de felicidad- sonrió sarcástico el joven de cabellos cafés chocolate (como los de Shaoran)- Jajajajajaja.

-¡Ja! muy gracioso, ahora puedes irte, tenemos cosas más importantes que hacer, al igual que tú- le contesto algo más irritada.

-Bien, bien, pero no te enojes… Jajajajajaja…- siguió riendo- Te veré luego Sakura- la volvió a besar en la mano y podía sentir como temblaba y se sonrojaba. Cosa que le dio mucho gusto al saber que la podía hacer sentir nerviosa- Sera fácil conquistarla. Nadie se resiste a mí.

Al ver como Saske se alejaba de ellas, regresando a su habitación, Sakura pudo respirar más tranquila y Mey abrió al fin la puerta de su propio cuarto.

-Yo que tu me alejaba de el- le recomendó la joven de cabellos negros al ingreso de Sakura, a la habitación- chicos como Saske, solo representan problemas.

-¿Por qué lo dices?- pregunto la otra algo distraída, recorriendo la habitación con la vista.

La otra joven la vio con cara de ¿Acaso no es obvio?, cosa que le llevo a pensar dos posibilidades; Uno: Sakura seguía siendo igual de ingenua y despistada que cuando era niña, ó Dos: que simplemente se hacia la desentendida.

-¿Acaso no es obvio?- le pregunto al fin.

-¿Hablas de la chica que salió de su habitación?- pregunto ya más concentrada la antigua Card Captor.

-Bueno, si- contesto Mey.

-Jajaja…-rio un poco- Mey Ling, seré distraída en extremo, pero no soy tonta. Se muy bien a que te refieres, y no te preocupes no estoy interesada.

-Veo que ya no sigue siendo tan ingenua como siempre- confeso la joven Li.

-Creo que sigo siéndolo, pero ya no tanto- sonrió la maestra de cartas.- aunque confieso, que tu primo no se ve tan malo como dices.

-¡Si Claro! Hable demasiado rápido… Por favor Sakura, tiene cara de angelito, pero es un demonio con cuerno y todo. No confíes tanto, porque a veces las cosas no son como parecen… Perdí muchas amigas por su culpa… Hazme caso, es mejor que te alejes de él - le advirtió seriamente Mey.


-¿Cuánto tiempo queda?

-No mucho. Pero son tan lentos aquí que estoy segura que no terminaran para el plazo que les di- le contesto fastidiada la chica.

-¡Oh! Vamos no puedes culparlos por no poder cumplir todas tus expectativas, cariño- le contesto algo agraciado el hombre.

Ciertamente su amiga era muy cómica, pues su carácter era muy explosivo y su paciencia muy poca. Su perfeccionismo alcanzaba expectativas demasiado altas.

-Ya te dije que no me gusta que me digas "cariño"- renegó la joven de pelo largo- no soy tu "cariño".

-De acuerdo, pero hazme caso y déjalos que hagan su trabajo.- le recomendó el hombre.

-Escucha, seré joven y todo lo que quieras. Pero se que si le dejas el trabajo a los demás solo ganaras tu propia desaprobación- le contesto ya enfadada Rika- si vas a estar aquí solo cállate y observa, haber que aprendes.

La joven Sasaki aparto su ahora largo pelo, porque su antiguo corte- aunque le gustaba- le recordaba a su infancia- la cual quería dejar atrás- y eso la llevaba a los recuerdo, del tiempo que había compartido con todas esas personas especiales y agradables.

Ring, Ring, Ring

El sonido irritante del teléfono la hiso salir de su ensoñación

-¿Quién habla?- contesto algo cortante.

-Rika, hija mía ¿Cómo esta América?- le pregunto una mujer del otro lado de la línea.

-Muy bien, gracias por preguntar- contesto algo más suavemente pero sin dejar lo cortante atrás.

-¡Oh! Que bueno, espero que siga así

-Estoy segura que todo seguirá así.

-Muy bien. Recuerda que confiamos en ti… Pero realmente llamaba porque al parecer no podrás quedarte mucho tiempo más en América. Pues necesitamos que nos representes en la inauguración de un nuevo restaurante por haya en Japón.

-¿En Japón?- pregunto algo pesimista la joven.

-Si, así es. Lo que pasa es que como sabes tu tío y yo estaremos en la inauguración de la tienda aquí en Londres y no tendremos tiempo para regresar… ¿Por qué? ¿Hay algún problema? -le pregunto algo extrañada la mujer, pues la chica casi nunca se quejaba de ir a alguna parte.

-No, no lo hay. ¿En Qué parte de Japón?

-Tokio ¿Dónde más? Jajajajajaja- Se rio la otra.

-Sera un placer para mi representarlos en Japón- contesto cortésmente la chica.

-Gracias. Nos veremos otro día. Adiós- se despidió la mujer.

Cuando el sonido de la línea se escucho, la joven Sasaki cerró rápidamente su celular, dejando un suspiro de resignación en el aire. Se levanto del asiento en donde se había mantenido sentada y se dirigió a la puerta.

-¡Huy! Creo que a la jovencita no le dieron buenas noticias- le provoco el otro chico- Uff… que hasta ni a adiós dice.

-Cállate y no me molestes ¿quieres?- le contesto enfadada la otra- suficiente me da con no tener voto de nada en ningún lugar, para que vengas a fastidiarme.

-Por si no te había dado cuenta, niña fría, es que vine a América solo para acompañarte. Pero si lo prefieres me puedo…

-No, lo siento- wuou eso si que lo había impresionado mucho que casi lo hace caer de espaldas, la joven más fría y despectiva que jamás había conocido, pidiendo disculpas- solo estoy fuera de mis casias.

-Y ¿Qué te pidieron?- pregunto el chico con algo de cautela.

-Tengo que regresar a Japón… Mañana salgo de viaje- le contesto con pesar la chica.

-Iré con tigo si lo deseas- le ofreció el joven.

-Si vas con migo solo para hacer tonterías seria mejor que no- le dijo recuperando su frialdad.

-Uff… y yo que creí que se quedara así- Pensó con pesar el chico- lo prometo, da igual. De todas maneras tenia que ir para cerrar algunos negociosos. No me veras muy seguido. Así que no te preocupes por eso.

La chica levanto la mirada para verlo de frente, y por unos segundos al joven- quien se hacia llamar su amigo- pensó observar un atisbo de tristeza y arrepentimiento, como si lo que hubiera dicho fuera algo que la hiciera reaccionar de alguna forma diferente.

Pero luego el rostro de frialdad y aparente odio por todo, se levanto otra vez como algo automático. Se voltio hacia la puerta.

-Has lo que quieras; me tiene sin cuidado- le dijo antes de irse.

-Con tigo no se puede…- pensó resignado el chico.

…………………………

-No me importa… No me importa si me veo sola otra vez o no, me da por sentado.- pensaba Rika, con amargura- Después de todo siempre he estado sola. Siempre


-¿Hola?-contesto al fin otra voz en el teléfono.

-Chijaru ¿Dónde estas? He estado esperándote aquí por más de una hora ¿Qué paso?- preguntaba Takashi Yamazaki, muy preocupado.

-O Takashi… Veras… Yo, mi… Perdí el vuelo y el próximo no saldrá hasta entre algunas horas mas… Entonces será mejor que no me esperen- Contesto algo confusamente la joven.

-Pero ¿Por qué no lograste…?- fue cuando el chico, reparo en las palabras de su amiga sembrando una nueva duda en si-¿Cómo sabes que somos dos?

-¿Son dos?... Yo… Yo no lo sabia, en realidad estaba hablado de…de… Bueno, es que supuse que irías con algún chofer o algo por el estilo… ¿Quién es la persona que es con tigo Takashi?- Pregunto con falso interés.

-Bueno… Veras… Bien en realidad no te lo había contado porque quería que fuera un sorpresa pero ya que lo adivinaste no me queda otra opción. Mi novia me acompaño porque ella también quería conocerte y bueno ya que…

-¡Oh! Tu novia, que lastima que no voy a poderla conocer- se lamento falsamente la joven- Pero bueno, tendremos mucho tiempo para eso, entonces será mejor que se vallan… Adiós- colgó rápidamente la chica cuando hubo dicho lo último.

-Pero…- comenzó el chico, asta que escucho el Tu, tu, tu, del otro lado de la línea- Me colgó.

-Cariño ¿sabe ella acerca de lo nuestro?- le pregunto la rubia a su lado.

-Bueno… Ahora si- le contesto algo confuso el chico.

-Y ¿Cómo lo tomo?

-Lo tomo maravillosamente. Estaba saltando de felicidad por la otra línea y asta te mando saludos, diciendo que seria muy bueno conocerte- le contesto el chico.

Los años no le había quitado a Yamazaki lo mentiroso, en realidad sus mentiras eran más complejas y precisas- cosa que las hacia más difíciles de adivinar si eran verdad o no- por eso había tomado la carrera perfecta en la que te daban un diploma por ser mentiroso. O sea "abogado", cosa que no le llamaba mucho la atención, pero era la única carrera en el que podría ser llamado: mentiroso y con orgullo.

Desde hacia los 7 años que se había mudado de Tomoeda, su vida había sido un vaivén de idas y venidas.

Lo primero que noto en su nueva vida, era que todos los chicos- por lo menos de la ciudad de Tokio- tenían novias y ya habían hecho cosas un poco más emocionantes con ellas. Y dada la situación bueno, había decidido tomar el mismo camino y de paso tener y una que otra novia- pero todas se terminaban hiendo cuando descubrían que lo que les decía eran mentiras- pero eso solo constituía a una vida vacía y llena de necesidad de cariño de parte del sexo opuesto.

Había sido un alivio cuando encontró hacia poco a su "amiga" en las calles de Kyoto, y hasta había creído que había sido el destino el que los reencontró cuando se la había encontrado cuando más la necesitaba.

Pero los pasos de felicidad, que había dado al ver el rostro de Chijaru, tuvieron que ser desechos al saber que está tenia un novio, y no solo un novio, sino un prometido- era más adecuado- y toda esa felicidad se fue- ¿adonde?- al basurero, en donde siempre tuvieron que haber estado.

Condenada suerte la que tenía ese tipo. Pero, bueno, las cosas pasan por alguna razón. No te puedes guiar por una apariencia, como la del "destino"- especialmente esa.

Y resignado a sus pensamientos de la definición de lo que era el destino; se giro hacia su "novia"- que realmente era solo una "amiga" con derechos- y le sonrió lo más ampliamente que se le ocurrió en ese momento.

-¿Acaso no te he contado de la vez en la que mi amiga, y yo, nos encontramos en una cena de sociedad para la coronación de la actual reina en Inglaterra?- le pregunto Yamazaki a la joven rubia.

-No. Cariño, de hecho no me lo habías contado – le contesto con un fuerte acento holandés- Sabes a beses me da la impresión que nada de lo que dices es cierto…

-¡Oh! Como puedes creer eso de mí. Yo no te mentiría por más que lo quisiera- le contesto aparentemente "inocente" el joven de pelo negro- déjame contarte como la reina me nombro caballero de su orden de caballeros imperiales…

Y mientras este le contaba las historias falsas a la holandesa rubia, caminaron asta la salida para poder irse de aquel lugar, ya que aparentemente Chijaru no aparecería.


-Mentiras… Mentiras… Y más mentiras- se repetía una chica en su mente- La verdad del mundo esta fundada en una mentira.- comento en voz alta.

-¿Cómo puede ser eso posible?- le pregunto un hombre enfrente de ella.

-Es fácil suponerlo. Pues la realidad de la vida de todos esta basada en mentiras.- le contesto simplemente la chica.

-No comprendo- se rindió el hombre aun más rendido.

-Escucha, hay un momento en tu vida o un espacio de está, que simplemente esta basada en una mentira quieras o no. Puede ser cualquier cosa, pero la verdad que no se podría alterar no por mucho que quieras, es que tu vida esta basada en un engaño, en una mentira creada por alguien o solo por ti mimo… ¿mejor?- pregunto al final la chica.

-Supongo, pero sigo sin entender del todo- contesto no muy convencido el hombre.

-No es para tanto. Tal vez solo tienes que tener una perspectiva diferente a la que le estas dando- comento pasiblemente la recién llegada.

Al ver que la mujer había entrado a la oficina, el hombre se puso algo rojo- aunque lo disimulo poniendo una cara de fastidio e irritación- Pues el casi nunca se daba abiertamente por vencido, a menos claro, con aquella chica a la que conocía desde que tenia conciencia, a la que tanto amaba y protegía. Solo en ella podía confiar, y bueno en realidad no veía el caso de mentirle pues de todas formas ella podría leer la verdad en su rostro.

-Tranquilo, no es como si te considerar ridículo, por no entender algo tan sencillo como eso- le aguardo la mujer- además tú te das cuanta de las cosas que yo no, es por ello que también se da al revés- le aseguro.

-Eso no quiere decir que lo haga menos…- comento el hombre pero se interrumpió después de un rato de pensar bien lo que diría, y darse cuanta de que estaba a punto de confesar algo que no quería decir.

-Incomodo- completo la chica, que hasta entonces solo los había observado- No es la primera ni la última vez que te has sentido así. Y no soy la única que lo ha notado…

-Podríamos hablar de otra cosa- recomendó el hombre, con voz fría y distante (como acostumbraba a ser).

-¿Ya sabes cuando?- pregunto, cambiando olímpicamente la conversación, la mujer, algo más seria que antes.

-Sera en pocos días; por supuesto, solo si todo sale de acuerdo a lo que planeo- puntualizo la joven.

-Todo siempre te sale como quieres- le alentó el hombre.

-Gracias, es muy lindo de tu parte- le agradeció la chica.

El hombre solo carraspeo nerviosa, y avergonzadamente.

-Eso no es justo. Con tigo se porta como todo un "caballero" azul, y con migo se porta como un cubo de hielo- le recrimino la mujer.

-Tal vez no me agradas lo suficiente- le contesto despectivamente el hombre.

-No te he hecho nada- contesto algo dolida la mujer.- Te quiero como tal vez nunca querré a nadie- añadió a punto de sollozos.

El hombre suspiro, y se acerco a la mujer. La tomo por los hombros y dejo que esta recostara su cabeza sobre su pecho- ya que ella se había encogido cubriéndose el rostro- y comenzó a acariciar su cabello.

La verdad, de la boca de él, no saldría ni pio. Pero con aquel simple gesto, la chica lo comprendió como un: "lo siento, no quise sonar así".

-Supongo que ya debería de estar acostumbrada a tu frialdad, yo también lo siento: por ser tan débil…

-Eres una mujer, no lo puedes evitar- recalco algo menos serio el hombre.

-Aun así… Su pongo que ella va a ser la única que te robe una sonrisa o alguna debilidad- le contesto algo triste la mujer.

-Sabes que eso no es cierto- de repente intervino la joven.- Al igual que tu, él hallarla a alguien lo suficientemente especial, como para poder sacarle más que una sonrisa.

-No creo que eso sea posible y menos concebible- la voz fría y cortante del hombre, de mostraba su negación ante esa idea.

-Sinceramente, yo también dudo que eso llegue a pasar- coincidió la mujer- está demasiado apegado a ti que dudaría que alguna otra lograse quitarle su atención de ti.

-Las cosas de la vida son así… Cada uno de ustedes tendrá que encontrar su camino, quieran o no.- le contesto simplemente la joven- al igual que me tocara a mí alguna vez.


-Y ¿Cómo la pasaste ayer?- pregunto entrando el joven de ojos grisáceos- Escuche, que no fue una de tus noches más placenteras.

-Pues escuchaste bien, posiblemente esta fue la peor noche de mi vida- le contesto mal humorado el joven de cabellos castaños.

-Mey, me conto que atrasaron tu boda- le siguió Saske con una sonrisa de diversión.

-Si… Mi madre lo considero "más apropiado"- le dijo cortante y frio

-Bueno. Pero esa no es razón suficiente para que te pongas de ese humor- le advirtió el otro.

-Es que no lo entiendes. Jamás lo aras- lo miro al fin a los ojos- Tu nunca entenderás lo que es, por que jamás te has enamorado.

-Uff…- farfullo el chico- Amor, amor, amor ¿para qué quieres amor, cuando puedes tener todo en la vida?

-Como dije, jamás lo entenderás- le contesto simplemente el joven

-Eres deprimente y aburrido. No se como le haces para vivir con tigo mismo- se burlo el otro.

-Porque mantengo mi conciencia limpia, a diferencia de ti- le dijo sin inmutarse Shaoran.

-Hablando de conciencias… La mía no deja de pensar en el bombacito de chica que es esa amiga de mi prima- se recordó.

-¿Otra amiga de Mey Ling? Sabes que te va a matar si vuelves a hacer que otra de sus tantas amigas la odie por tu culpa- le advirtió el de ojos de otoño.

-Vamos. Una más no será una diferencia… Además no la podre sacar de mi cabeza asta que la tenga en mis manos- le comento el de cabellos igual al de su interlocutor.

-No me digas- contesto con sarcasmo el joven jefe del clan Li.

-Si… Es que tuviste que haber visto esos ojos esmeraldas y ese brillo tan hermoso que tenían…- siguió el joven.

-Espera- le freno el chico- ¿ojos esmeraldas? ¿Hablas de Sakura?

La mirada de sorpresa de Saske, no se hizo esperar. Usualmente Shaoran no solía importarle quien fuera amigo o no, de Mey Ling.

-um… Si, se llama Sakura ¿Cómo lo sabes?- pregunto con desconfianza.

Shaoran solo atino a exhalar el aire tan fuerte como pudo, y rodar los ojos, ante la falta de atención de su primo- para esa hora ya toda la familia sabia acerca de Sakura.

-Porque ella no es amiga de Mey Ling- replico pacientemente.

-¿A no?- pregunto el otro algo desconcertado.

-Bueno, técnicamente ya no. La conocimos cuando me fui una temporada a Japón ¿lo recuerdas?

-Si. Fue cuando fuiste por las cartas Clow ¿no es así?

-Si. Ella es la card captor que las consiguió.

-¡Ah! Ella es la niña que te gano- replico algo cómico el joven.

La verdad Shaoran estaba respirando despacio y profundo, para no zamparle un golpe en la cara a su primo, por comentar eso en un momento no muy oportuno.

-Si- respondió conteniéndose.

-Esta visitándolos, entonces- supuso.

-No realmente- renegó el otro.

-¿Por qué esta aquí, entonces?


-Lo siento, no quería hacerte recordar cosas que no querías- se disculpo apenada Mey Ling

-No te preocupes. No puedo seguir huyendo de esos pensamientos, por más tiempo- le tranquilizo con una sonrisa que no llego a sus ojos esmeraldas.

-La verdad, es una pena. Tenia la esperanza de saber como iba todo después de que nos fuimos- se lamento Mey.

-Bueno, cuando se fueron no hubo mucho cambio… En realidad todo volvió a la normalidad. Porque ya no hubieron problemas con magia. Las cosas comenzaron a cambiar, cuando Tomoyo se fue…- recordó melancólica la joven- Y de alguna manera, todos comenzaron a irse también.

-Ya veo- afirmo Mey Ling- Es raro que todos se fuesen así.

-Recuerda que hubo un temblor…

-¡Oh! Si, aquel en el que murieron varias personas- recordó la de ojos carmesí.

-Si, ese.

-Y ¿Por qué tu no te viste afectada?... Digo, porque no lo pareciese en realidad.

-Porque yo estaba de campamento, y mi papa y mi hermano, se hallaban fuera del país. Así que no nos vimos muy afectados- le contesto calmadamente.

-Bueno supongo que…

-Mey Ling- la interrumpió la voz algo apacible de una joven a la puerta- ¿has visto en donde esta Xao Lang?

-¿Qué acaso no tocas antes de entrar?- ignoro la de ojos carmesí, enojada- Y no, no se en donde esta tu queridísimo Xao Lang. Así que vete a molestar a otra parte, estoy ocupada.

Por primera vez, desde que había entrado a la habitación, la joven de ojos violetas dirigió su mirada a la chica de ojos esmeraldas, que observaba un poco incomoda la escena.

-Oh. Lo siento ¿acaso interrumpo algo?- pregunto algo avergonzada por interrumpir.

-De hecho…- comenzó nuevamente Mey.

-No- contesto con una sonrisa Sakura

Al escuchar la respuesta de su amiga, Mey Ling la vio con cara de pocos amigos- cosa que hiso que a Sakura le saliera una pequeña gotita de nerviosismo en le nuca- e hiso sonreír a la recién llegada.

-Mucho gusto, mi nombre es Kasumi Hariu.

-Sakura Kinomoto, encantada.

-Y yo soy la dueña de esta habitación, así que si no es mucho pedir, agradecería que la princesita de ojos violetas, se valla y me deje sola con mi "supuesta" amiga- enfatizo mucho la palabra supuesta, e hiso que su "amiga" riera de incomodidad.

-Muy bien, creo que el ogro esta de malas hoy… Y no tengo el tiempo para pequeñeces, así que me voy a buscar a mi prometido- contesto el sarcasmo de la joven de ojos carmesí, con mucho más sarcasmo.

-Bien, entonces ¡Vete!- le cerro la puerta en la cara- Uff…- resoplo con ira.

En su ataque de histeria Mey Ling se había puesto roja- ante la mención de Shaoran y su actual compromiso- y con ello, había puesto a Sakura muy asustada- cosa que le recordó a las primeras veces que había tratado con la niña china.

-Mey… Mey Ling- llamo Sakura tímidamente.

-¡¿Qué?!- grito la otra, con la piel de igual color que sus ojos.

Al darse cuenta del tono de voz que estaba utilizando y como temblaba su ex-compañera de primaria. Recompuso su postura y trato de suavizar sus músculos y relajarse un poco más.

-Lo siento, es solo que ella es… es… es tan- se estrujo las manos como aplastando algo (que bien ella habría deseado que fuera la cabeza de la de la otra joven) y se volvió a poner algo roja de nuevo- Están irritante- soltó, recuperándose nuevamente- Lo siento de nuevo.

-E… Está bien- contesto aun temblando la otra.

-Es solo, que ella me pone de muy mal humor- confeso aun disculpándose.

-No, no te preocupes- se tranquilizo por fin Sakura- Pero ¿Por qué no te agrada?

-¿Qué por qué no me agrada? ¿Acaso no le viste la cara de codiciosa que tiene?- la de orbes verdes negó con la cabeza- Uff… creo que ya no se trata de que seas distraída, si no de problemas de la vista ¿ya te fuiste a revisar los ojos?- Sonrió la china.

-No hay nada de malo en mis ojos.- renegó- Esa chica parecía bastante agradable.

-¿Agradable?- se rio con amargura la otra (como las risas escalofriantes que daba cuando era niña)- definitivo, si hubiese sido serpiente seguro y te muerde… Sakura, esa "chica" no es nada, pero nada, agradable, es todo lo contrario.

-Pues no lo parecía.

-Esa es la cosa, un ladrón no te ira mostrando lo que roba por ahí, tiene que esconderlo- filosofía Mey Ling- ella guarda todas sus malas intensiones.

-Y ¿Cuáles son sus malas intensiones?

-Se quiere casar con mi primo solo por su dinero- contesto Mey airada.

-¿Se va a casar con tu primo? ¿El que vimos en el pasillo?- pregunto algo sorprendida la joven Kinomoto.

-¡Ojala! No tengo tanta suerte… No ella se casara con S-h-a-o-r-a-n -le costo decir.

Después de algunos pucheros de Mey Ling, diciendo lo mucho que le desagradaba la idea. Enfoco su atención en a la joven maestra de cartas.

-¿Qué acaso no pusiste atención cuando mencionamos su nombre?

-¿Lo hicieron?- pregunto desconcertada la antigua carda captor- Lo siento, tal vez fue porque lo mencionaron en chino y no me lo imaginaba.

-mhm… Esta bien- la verdad le repuesta que le había dado la joven Kinomoto, no le había comben sido del todo, pero no le quería preguntar acerca de ello- Oye ¿puedo preguntarte algo?

-Si, claro

A la sola afirmación de la castaña, la de pelo negro puso cara de reportera apunto de descubrir una jugosa declaración.

-¿Ya no sientes nada por Shaoran?- al escuchar la pregunta la joven de orbes verdes se puso roja asta el tope.

No es que la hubiera pillado en algo. Por supuesto que ya no sentía nada por Shaoran, es decir eso había sido hacia muchos años atrás. Ese "amor" solo era el de unos niños, descubriendo cosas nuevas, pero ahora eran adultos responsables que ya habían experimentado cosas y ya sabían que ese amorío solo fue uno muy pero muy inocente.

No definitivamente no seguía "enamorada" de Shaoran- eso si era algo que pudo olvidar con el tiempo- pero no podía evitar pensar en lo bien que los años le habían caído bien al joven y tampoco pudo evitar recordar cuando él la había atrapado- mas temprano, en su oficina- pasando la vista de arriba abajo, y la intensidad de su inspección (=: no piensen nada malo :=) y por supuesto el chico se había puesto rojo como un tomate, y para no parar como su compañero, ella había voltio a ver hacia otro lado, incomoda, sintiendo un pequeño sonrojo.

-Tomare eso como un si- la voz incomoda de Mey Ling, la, saco repentinamente de sus recuerdos. Cosa que la hiso sonrojar aun más

-No, yo no…

-No tienes que negarlo, está bien si todavía te gusta.

-No, es que no lo entiendes. Él y yo, ya no… Bueno nosotros- le costo mucho encontrar las palabras indicadas para lo que quería decir- Eso fue hace mucho Mey Ling. Nosotros ya no tenemos nada, se podría decir. Además si él se va a casar y yo voy a regresar a Japón entonces…

-Se casara con esa tonta sobre mi cadáver- renegó Mey Ling interrumpiendo a la joven Kinomoto.

-Está bien. Pero aun así yo regresare a Japón y no nos volveremos a ver...... Jajajajajaja…- Se escucho la dulce risa de la joven de ojos verdes.

-¿Qué es tan gracioso?- pregunto Mey Ling entre un mohín.

-Es que no puedo creer que haigas vuelto a creer que yo podría tener algo con Shaoran- siguió riendo.

-No es que lo haiga vuelto a creer, eso solo que… Espera… le llamaste Shaoran- le pregunto algo sorprendida Mey.

La verdad desde que se habían "reencontrado", Shaoran no se había sentido en el derecho de llamarla como lo solía hacer de niño, y ciertamente ella tampoco tenia la confianza suficiente como para llamarlo por su nombre. Pero la acusación de Mey (que a Sakura todavía le gustaba Shaoran) la hiso recordar viejos tiempos y no lo había podido evitar.

-¿Lo hice?- se pregunto mas así misma que a la joven Li- supongo que me confundí, lo siento.

-¿Por qué desde que te conozco, siempre te disculpas por todo?... No tienes que disculparte no cometiste un robo o un homicidio, y tampoco salgo lastimada yo. Así que no te disculpes ¿quieres?

-Si- respondió monosílaba la joven.

-Y dime ¿segura que no te da ni un poquito de celos el saber que se va a casar?- pregunto la joven de ojos carmesí, tratando de cambiar de tema- ¿ni siquiera una milésima parte?

-Jajajajajaja… Mey Ling, me daría celos si tal vez tuviera algún sentimiento hacia él, pero eso fue hace mucho. Y ni siquiera somos amigos, no podría estar celosa ni aunque quisiera.

-Oh, vamos Sakura, no me salgas con eso. Por nada dicen, que del fuego cenizas quedan, y bueno, digo mi primo y tú tuvieron mucho fuego. Además de…

-¡Mey Ling!- se sonrojo Sakura- no, eso fue algo de niños. ¡No puedes tener fuego cuando eres un niño!- se alarmo la chica ante la idea- y me temo que solamente confundimos, lo agradable de la compañía del otro, con algo más. Cuando tienes esa edad no piensas en esas cosas, y nos confundimos simplemente.

Dijo todo su discurso tan rápido, que parecía un trabalenguas, aunque no muy difícil de entender, por las palabras tan claras y bien pronunciadas.

-¿Desde cuando eres psicóloga? ¿Cómo sabes que no fue fuego? Digo por nada dicen que no hay edad para el amor- arqueo una ceja Mey.

No hubo respuesta de parte de la joven Kinomoto, y para la sorpresa, de la joven Li, tampoco sonrojos.

-No te has sonrojado- dijo sorprendida Mey Ling- Has cambiado mucho ¿no es así?

Seguido un resoplo de desilusión de Sakura.

-Más de lo que me gustaría- se lamento ella.

Mey Ling se había acercado uno centímetros para poder disculparse o consolarla, cualquier cosa que viniera primero. Pero luego de unos segundos Sakura volvió a alzar su rostro y mostraba una sonrisa muy tranquila, que hiso que el corazón, de la joven Li, volviera a funcionarle con algo de alegría al no haberle ofendido.

-La verdad estoy estudiando economía colectiva- La menor de los Kinomoto evadió el tema de antes para responder lo que Mey Ling le había preguntado primero.

-¡Ah!... Y ¿Qué es eso?- pregunto algo perdida.

Sakura sonrió con paciencia. Por la cara de Mey Ling, se notaba que no sabía nada acerca del tema.

-En realidad, es el estudio del uso económico en las áreas o administraciones donde se utiliza las bases económicas.

-¡Ah!- contesto Mey, con la cara llena de signos de interrogación.

-Estudiare el como se administra la economía empresarial.

-¡Ya! Eso es mas fácil, por ahí pudiste empezar- sonrió la joven Li- ¿Y por qué estudias eso? Digo no es por decir que no puedas… Es solo que no parece una carrera para ti.

-Ah… Bueno… Es que algunos años atrás- inhalo profundamente, al recuerdo- conocí al abuelo de mi madre… Y bueno él… él es un gran empresario y… Y me quiere heredar todo lo que tiene a… a mi… Y por ello tengo que estudiar esa carrera, para poder administrar correctamente todo.

La verdad el recuerdo no era muy bueno para ella, ya que aunque le había gustado conocer al hombre al que todos los años le había mandado regalos- atreves de su padre- por su cumpleaños según el diario de su mamá. No le había gustado cuando él le ofreció ser su heredera universal, pero había aceptado, porque él se lo había rogado y además no podía negarse al saber que le quedaban pocos años de vida. Todos esos años viéndolo en los veranos y al final lo conoció.

-Wuou… a de ser increíble que te entregara todo eso ¿no?- pregunto algo impresionada por la confesión de la joven castaña.

-Lo es, pero solo en cierta perspectiva.

-Y ¿Cómo es que se llama tu abuelo?

-Masaki Amamiya, es el director de la corporación…

-Amamiya- le corto la joven de cabellos largo y negros- ¿Amamiya?... tu… tu familia es… es Amamiya.

-En realidad es la familia de mi madre. ¿Por qué?

-Es que… Es que todos conocen la corporación Amamiya, es la más grande de, no se, todo el mundo… Los Amamiya son la familia más prestigiosa, aparte de los, Li… Y ¿tú serás la nueva dueña de todo eso?

-Su pongo que tuve que haber imaginado lo grande que era el significado del apellido.- contesto Sakura más triste que emocionada.

-¿acaso no quieres hacerte cargo de la empresa?

-No, la verdad, me da miedo meterme en esas cosas y no se que are cuando tenga que hacerme cargo de todo.


-La vida de todos con los que te involucras, es un drama increíble… Creo que has de tener una maldición o algo así.

-Yo también lo creo- secundo el joven de cabellos chocolates.

-Uff…- resoplo Saske- quiere decir que no me puedo acercar a la linda chica de ojos verdes… Bueno ella se lo pierde… aunque- comenzó maquinar su plan mentalmente- podría…

-Ni lo pienses. Mi madre te matara si llega a saber que le hiciste algo- le recomendó Shaoran.

-¿Es una advertencia o una sugerencia? Porque la verdad pareció…

-Es una orden- lo corto el otro.

-Es la primera vez que sacas tu lado "Mandón"… Es solo una chica, no arruinare nada- cuando vio que Shaoran no le creí ni la mitad, levanto la mano y dijo- palabra de Li

-Agradezco que lo entiendas.

-Si, claro, lo que digas- contesto de mala gana- Pero no dije que la dejaría irse así.


-Jajajajajaja…- la risa siniestra y sombría del hombre de capa negra, se escuchaba por todo el castillo en ruinas.

-No lo creo gracioso; si nos descubren, terminaremos en la orca…

-Te preocupas demasiado mi querido amigo… Tú encárgate de conseguir a la chica y yo me encargo de que nadie sepa nada…

-No veo el afán de atrapar a esa chiquilla… podríamos conseguir otro sacrificios para lograr nuestro cometido… Creo que deberíamos…

-Ese es tu problema "crees", yo "se"; así que no me vengas a enseñar nada, querías mi ayuda y te la estoy brindando. Pero para destruir a tus enemigos, debes de seguir este plan, la joven que quiero que atrapen es muy especial… Y me llevara a la sima- Agrego mentalmente.

-Si lo crees así, entonces…

-No lo "creo" así, yo se que es así. Y entre mas rápido la atrapen, mas rápido conseguirán su recompensa.

-Como digas; hoy al anochecer, tendremos a la chiquilla.

Las sonrisas macabras de complicidad se hicieron ver en el reflejo del viento helado que pasaba a su alrededor, susurrando y repitiendo la traición en el cielo.


-Lo se- contesto una voz pacifica, pero seria- pero no puedo hacer mucho, no asta que los descubra yo misma.

Y fue cuando el viento siguió soplando más y más fuerte, haciendo que sus cabellos- que no estaban agarrados en su capa- saltaran en el espacio, en una danza furtiva.

-A mi tampoco me gusta; pero sin pruebas, no puedo actuar… Pero muy pronto lo descubriré y no dejare que haga más daño.

El viento respondió con un movimiento suave, que traspaso su piel como una caricia.


-No creo que sea posible, Sakura. Lo siento mucho.

-No te preocupes, todo está bien.

-No, no lo esta. Me gustaría quedarme con tigo, dado que es la primera vez que te quedaras sola en esta casa de noche… Pero mi mamá no puede…

-Quedarse sola en el hospital. No te preocupes lo entinando… Y ¿Cómo esta? Siento haberles causado tantos problemas.

-Sabes que no fue del todo tu culpa. Y de cualquier forma esta muy bien, no es fácil desacerté de las mujeres Asaka…Especialmente si es mi madre. Créeme lo he estado intentando toda mi vida y no funciona… Así que no tienes porque sentirte culpable de nada ¿De acuerdo?

-Dile que realmente espero que se recupere.

-No te preocupes por nada… Que duermas bien, adiós- se despidió la joven de cabellos grises.

-No se preocupen por ella, la trataremos como si fuera una mas de la familia- le tranquilizo la anciana Li.

La anciana había entrado por la puerta que ahora pertenecía a la habitación temporal de la joven Kinomoto.

-Muchas gracias Señora Li.

-Oh por favor dígame Ayame. Los formalismos son para los ancianos del consejo.

-Esta bien Ah… Ayame- la joven Asaka se sentía muy incomoda al llamar a la anciana por su nombre. Pues su educación decía lo contrario.

-Está bien puedes seguir con los formalismos, veo que a ustedes los jóvenes les gusta creer que la gente de mi edad, son todos ancianos formalistas…- se enfado la anciana.

Ante el discurso, de lo mucho que le molestaba la juventud de hoy, de la anciana Li; a las jóvenes, de la habitación, les salió una pequeña gotita en la nuca.

-Bien, pero que esperas para irte. Jovencita su madre la necesita y yo misma me encargare que esta señorita sea tratada por bien en esta casa.

-Gracias… con permiso y adiós- se despidió la joven de pelo grisáceo.

-Adiós- se despidieron la anciana y la joven.

-Adiós, no te olvides de mis dulces- salió diciendo Kero.

-Solo a ti se te ocurre pensar en golosinas en este momento Kero- lo regaño Sakura- Amaya debe de estar con su mamá en el hospital y tu piensas en dulces…

-No te preocupes, de todas maneras se los traeré- Al término de estas palabras, Amaya, salió de la habitación para irse


Después de haberse quedado hablando asta tarde, con la anciana abuela de Shaoran, la señora se había ido al fin.

Kero se había quedado dormido desde la mitad de la conversación, la joven había acomodado al pequeño guardián en una de las grandes almohadas que se veían en la inmensa cama. No se quejaba, lo cierto era que la cama era bastante cómoda y acogedora, era solo que le costaba dormir.

Mas que nunca, en esa inmensa casa llena de personas- que no conocía-, se sentía sola y desolada. Todos esos años tratando de evitar el pensarlo, ahora se veía tan inevitable. Sabia que tarde o temprano tendría que afrontar el hecho de que se sentía sola por dentro, por tanto no podía sentirse así superficialmente.

No sabia porque, pero últimamente ese sentimiento era mas grande y mas perceptible, siendo difícil de evitar. Desde ese sueño que había tenido al inicio de la semana pasada, todo su ser se había vuelto un revoltijo, el mundo en el que vivía, conocía y se sentía tan segura, se había desmoronado.

Y algo la hacia esperar, esperar a que algo malo pasara. Posiblemente lo que iba a pasar era que alguien más la volvería a abandonar. Y no es como si no lo supiera, pues todo el mundo tenía que irse tarde o temprano y eso la incluía a ella en esa lista.

Solo esperaba a que nadie se fuera permanentemente. Y eso la llevaba a pensar en la Señora Asaka, la madre de Amaya, sino se sentiría muy culpable por ello.

Las cosas se comenzaron a poner extrañas desde que había iniciado ese viaje. En vez de relajarse- como supuestamente debería estar haciendo- para poder regresar a su hogar y comenzar la universidad.

No quería ser pesimista, pero sentía que algo estaba apunto de pasar y eso no incluía el problema del Clan Long. Era algo, algo que parecía traer viejos recuerdos, que pronto iban a invadir su mente y traspasar el escudo que se había colocado para que todos esos pensamientos de dolor y soledad no llegaran a su conciencia y la volviera a hacer pasar por toda esa etapa de depresión que había tenido que superar después de sentirse abandonada.

¡Crack!

Un sonido se hiso escuchar en la inmensa habitación. Su primera impresión fue que había dejado algo en el suelo, algo que hubiera podido hacer el ruido.

Pero cuando se levanto para ver que era lo que había hecho el sonido, no vio nada, la luna iluminaba todo el cuarto atravez de la venta. Siguió buscando algo que pudiera haber hecho algún sonido.

Un escalofrió le recorrió el cuerpo, el frio era mas perceptible aceda segundo y no se imaginaba el porque.

Cuando se estiro, cansada de buscar, sus pies se elevaron y quedaron colgando, su cuerpo se miraba rígido y sus manos fueron automáticamente a su cuello.

Comenzó a mover frenéticamente sus pies tratando de hallar algún lugar en donde caer, su respiración se vio cada vez mas costosa y sentía como su cuerpo iba perdiendo oxigeno a cada instante. Trato de ver alguna persona en la oscuridad de la habitación, pero sus esfuerzos fueron en bano, pues no había nadie en la habitación aparte de ella y kero.

-¡Kero!… Tengo que tratar de avisarle- Solucionaba forzosamente la joven en su mente- MHM… mhm…

Trato de gritar pero lo que la apretaba del cuello también le impedía siquiera decir algo. Lo único que salió de su boca fueron puros murmullos que no se escuchaban lo suficiente como para poder despertar al guardián de las Sakura Cards.

Su desesperación fue cada vez mas grande, su respiración se veía impedida y estaba empezando a perder el conocimiento, pesándole mas el tener fuerzas para poner resistencia.

¿Así era? ¿Así era como terminaría todo?

Todos sus sueños y esperanzas, ahora se venían para abajo, con el conocimiento de que esa iba a ser la ultima vez que respiraría.

Ese era el final y lo podía apostar. De nada serviría seguir oponiéndose porque al final ya no lograría salvarse así misma.


¡¡¡¡Wola a todos!!!!!!!

Siento mucho dejar tanto tiempo sin escribir, pero tuve lo que se llama "Bloqueo de escritor" y aunque lo seguía teniendo en este Cap. Su apoyo y compromiso hacia la historia de mi persona, me dio imaginación suficiente como para terminar este Cap.…

Se que este Cap. Al igual que el anterior, no parecen muy interesante y mucho menos importante, pero créanme todo lo que escribo tiene que ver con lo que pasara después… Y prometo que serán mucho más interesantes. Si parece como que lo que escribo ahora no esta muy "condimentado" es porque todavía me estoy acostumbrando a pensar por otras personas o personajes- mejor dicho- además con todo esto de la presión de escribir para ustedes y que aparte les guste, es algo difícil, créanme. Después de terminar esto estoy segura que no volveré a pensar en lo mucho que se tardan los demás para actualizar.

Bueno suficiente de mi, ahora hablemos de las cosas que pasaron aquí;

Como se dieron cuenta, ya comencé a agregar mas personajes como Saske (que por cierto es un idiota total) se que por lo que he escrito de él, se darán cuenta de cómo es y lo que ara mas adelante. Pero no se preocupen el es inofensivo si pensamos en otros personajes que faltan por llegar- que son peores-. Al menos sabemos que no se acercara a Sakurita- por el momento- después verán lo importante que es él en todo esto.

Por cierto la abue de Shaoran, como que es totalmente Cool como para pensar que es familiar de Shaorancito, pero bueno yo tampoco la puedo juzgar por lo que he dicho de ella, pero créanme, todos lo personajes que he puesto asta ahora, tendrán su propia historia interesante para contar. Y las ancianas Asaka y Li, son muy importantes para esta historia.

Bueno prometo poner el otro Cap. Lo antes posible,

Adiós por ahora. XoxO Fer.

En los próximos Capítulos;

Reencuentros con el pasado de nuestra querida Sakura, Shaoran descubre nuevas cosas y confirma viejas sospechas. Tomoyo por fin sonríe, Chijaru comienza con su plan Macabro (jijiji), los últimos días de Saku en la casa Li son algo dramáticos- departe de todo- la aventura sigue y sigue y nuevos personajes comienzan a aparecer.

La frialdad de Rika la lleva a muchas cosas que puede lamentar. Eriol sigue en su búsqueda por la verdad mientras Nakuru nos cuenta lo que a pasado con ella en estos años y alguien los observa a todos desde lejos, asegurándose que todo sea como debe de ser.

Bye