VI Capitulo

Confesiones A Medias

El día en si no había sido malo- a excluir del retraso de su compromiso- pero aun así las cosas no estaban saliendo como él lo deseaba.

Había permanecido encerrado dos horas completas poniendo al tanto, de la peligrosa situación que se les venia encima, a su primo y soportando sus preguntas infortunadas, su poco interés y sus estúpidos comentarios- que al parecer de él eran "graciosos".

Pero después de esas horribles horas venia la parte fea, que era soportar las quejas y frases histéricas de su querida prometida. Quien- en su misma oficina- iba y venia gritando lo estúpido que era esperar y que todo lo hacían para probarla para ver si era legitima del Clan y bla, bla, bla…

Por un momento- cuando el bla, bla, bla termino- comenzó a pensar en lo que seria pasar el resto de su vida con esa hermosa chica que tenia frente a él. Y lo que imago de primero, había sido un futuro cercano en donde su entonces "esposa" se la pasaba quejándose todo el tiempo de cosas tan simples como: el color de las cortinas, el servicio en la casa, etc.…

Y sinceramente ese pensamiento no le daba muchos ánimos, pero luego se recordó lo mucho que amaba a su prometida, y que era obvio que no siempre iban a ser buenos tiempos, también iban a tener que haber malos.

Luego de todos esos acontecimientos, se dedico a investigar cosas relacionadas con las que Wei le había dicho. Pero no hayo mayor cosa, lo que si pudo encontrar en un libro de magia antigua, era un conjuro que posiblemente le serviría cuando le tocara luchar contra el clan Long.

Todo su día había sido un aburrimiento total, a acepción de la cena- en la que por cierto Sakura participo- en la que su abuela no dejaba de humillarlo con historias embarazosas en honor a la invitada.

Sakura no se había reído por respeto a Shaoran y se había limitado a sonreírle a la abuela. Pero disimulaba muy mal las ganas de reír que tenia, cosa que hiso que el joven muchacho pasara de rojo a azul en la cena.

Pero en realidad las sonrisas de compasión que le enviaba Sakura, le habían ayudado a quedarse sentado en su silla y no salir con irritación de la cena.

Durante la comida Shaoran no había sido el único avergonzado, sino que la muchacha Japonesa también formo parte del blanco de preguntas vergonzosas de su abuela.

-Y dime jovencita, tu eres la card captor que venció a mi querido nieto, en la recolección de las cartas Clow ¿no es así?- pregunto tranquilamente la Señora Ayame.

-Ah… si, se podría decir que si- contesto algo cautelosa la joven.

-Y eres la jovencita que mantuvo a mi nieto todo ese tiempo en Japón ¿no?- le volvió a preguntar la anciana, esta vez logrando un sonrojo de ambos jóvenes- Ya veo porque. Shaoran jamás había dicho lo hermosa que eres, no me sorprende que lo dejaras tan enamorado desde pequeño.

Un carraspeo de parte de Mey Ling se hiso escuchar en el silencio incomodo de la sala. Pero la joven china estaba disfrutando del especulo, puesto que ambos jóvenes estaban tan rojos que se podría confundir con morado y ella no había podido evitar ahogarse de la risa con el agua.

-Digo, Shaoran cariño, pudiste haberme dicho que era por una chica por lo que te quedaste en Japón, por mi hubiera estado bien.- le siguió la anciana.

-Abuela… creo que es suficiente- Logro decir el joven Li, con voz algo ahogada.

-Y dime querida- dirigió la vista a Sakura, ignorando a su nieto- ¿te gustaba mucho mi nieto?

Ahora la que medio se ahogaba con el agua que esta tomando, era Sakura.

-Abuela hablo enserio- amenazo Shaoran.

-Oh vamos querido, sabes que solo estoy bromeando, pero eso no me quita la curiosidad de saber que es lo que pensaba esta hermosa muchacha acerca de ti…

-Abuela…

-¿No te da curiosidad saber lo que ella pensaba de ti cuando niño, mi pequeño?- le conto la anciana.

-Vamos Shaoran no seas grosero y deja que Sakura responda- participo Mey Ling, con la curiosidad de saber que es lo que la muchacha de orbes verdes respondería ante las indiscretas preguntas de su abuela.

Sakura volteo a ver sorprendida a su "amiga" que se confundió ahora con una "traidora".

En realidad la abuela había hecho un punto, era cierto que a Shaoran le hubiera gustado saber esa respuesta cuando niño, pero eso ya había sido hacia mucho tiempo, tanto que en realidad a él no le importaba lo que al final la joven Japonesa le contestara a su infortunada abuela.

-¿Y bien jovencita? ¿Qué es lo que pensabas de mi nieto?- volvió a preguntar la anciana, para tormento de la joven Kinomoto.

-Yo… mhm… Yo- tartamudeaba la chica, temblando del miedo.

-Con permiso- interrumpió una mujer de cabellos largos y cafés oscuros, seguida de otras tres jóvenes.

Un suspiro de alivio se le escapo a la antigua card captor, quien al instante fue el blanco de varias miradas, y un carraspeo de incomodidad la disimulo un poco.

-Lo siento si interrumpimos algo- dijo otra de las mujeres, esta con el mismo color de cabello pero con un estilo de pelo más corto.

-No queridas, no interrumpen nada. Es mas, apenas estábamos empezando nuestra comida ¿quisieran acompañarnos?- pregunto la anciana.

-Seria un honor abuela, pero Fanren tiene que regresar a su casa con su esposo, al igual que Fuutie- le contesto la que había entrado primero.

-Pero gracias por la invitación- agrego la que correspondía al nombre de Fanren

-Si, se lo agradezco mucho, abuela- esta vez agrego la mujer de nombre Fuutie.

-Entonces acompáñennos ustedes Shiefa y Feimei- agrego la anciana.

-Gracias, será un gusto- contestaron ambas mujeres al mismo tiempo, sentándose una enfrente y la otra a la par de Sakura.

Luego de esto las otras dos se despidieron con una inclinación de cabeza y abandonaron la habitación.

-Sakura, estas son las dos hermanas mayores de Shaoran, Shiefa y Feimei- presento la abuela- hijas mías, esta es la invitada de su madre, Sakura Kinomoto.

-Hola mucho gusto, soy Shiefa la mayor- se presento la mujer de cabellos largos, con una gran sonrisa.

-Hola, yo soy Feimei, la menor de las hermanas- sonrió la otra.

-Mucho gusto- la joven Kinomoto les dirigió una sonrisa muy cálida a cada una de las hermanas, quienes ampliaron su sonrisa.

-Y dime Sakura ¿de donde eres?- pregunto Shiefa.

-Vengo de Japón- contesto la joven.

-Y ¿Por qué estas aquí?- pregunto esta ves la otra hermana.

-Solo vine a visitar a una amiga, ya que estoy en vacaciones- respondió la chica.

-Y ¿ya habías venido antes a Hong Kong, cariño?- pregunto esta ves la abuela.

-Ah… Bueno de hecho la última vez que estuve aquí, vine a esta casa y ya las había conocido pero no nos habían presentado correctamente.- sonrió.

-¡Oh! Tú eras la linda niña que vino cuando Shaoran seguía en la recolección de las cartas Clow. La niña que a él le gustaba ¿no es así?- recordó la mayor.

-Jajajajajaja ja…- esta ves Mey Ling no pudo evitar la risa que salió a toda voz.

-¿Acaso todos sabían eso? – se pregunto, el joven heredero de los Li, con la cara escondida en la seguridad de su vista en el plato de comida.

-¿Por qué a mi?...- pensaba la chica de orbes verdes- ¿Acaso era tan obvio?

-Si ya lo recuerdo, la niña que venció a Shaoran en la captura de cartas- re soluciono la menor de las hermanas.

Esta vez a ambos castaños les salió una gruesa gota en la nuca.

Aparentemente toda la casa Li estaba enterada de los acontecimientos "Privados" que ocurrían en Tomoeda. Cuando Sakura abandonara la casa, era seguro que Shaoran se pondría a buscar la respuesta del como llegaron a saber todos acerca de eso.

-Así que estuviste aquí- siguió la anciana Li- Quiere decir que Shaoran estaba pensando en que tu serias su futura, entonces, esposa y por ello te mostro la casa, pues él nunca trae chicas a conocer a su familia. Tuviste que ser muy especial para él, tal vez lo sigas…

-¡Abuela!- le corto el joven con el rostro verde- Ella en eso entonces fue invitada de mi madre también.

-Es cierto abuela- secundo Mey Ling, ya algo molesta por las aseguraciones de su abuela- además Tomoyo, la mejor amiga de Sakura, también estuvo aquí y se quedo a acompañar la.

-Mhm… Así que as traído chicas antes aparte de Kasumi- resumió la Señora Ayame.

-Abuela, creo que es suficiente- la paro seria Mey Ling

-Oh vamos mi niña, sabes que solo me divierto con tu primo. A mi edad hay pocas diversiones y hay que aprovechar cualquier oportunidad.

-Si claro, le encanta divertirse de mí-pensaba el joven jefe de clan.

-¿Qué le pasara con Mey Ling?- Se preguntaba la joven Kinomoto algo preocupada por el repentino cambio de ánimo de su amiga.

Y lo que pasaba por la mente de la joven, muchacha del Clan Li, era la molestia de saber que Sakura había muy especial para Shaoran en su infancia. Ya era suficiente el saber que se lo habían quitado para siempre ahora, para recordar que ya se lo habían quitado antes- quien fuera la joven castaña de ojos esmeralda- estaba bien reírse un poco acerca del tema, pero su abuela solo le había recordado el sentimiento especial que había habido entre ellos dos. Y en eso entonces no se había metido, porque Sakura era muy especial para ella tanto como lo era Shaoran, pero ahora era distinto e iba a hacer todo lo posible para separarlo de la tonta de Kasumi, puesto que ella no le agradaba y de segura nunca lo aria.

-Creo que será mejor que valla a mi habitación, me siento algo mal- se excuso la joven de ojos rubí.

-Mi niña ¿quieres que te acompañe?- le pregunto la abuela, temiendo haber dicho algo que la enojara

-No está bien, solo iré a acostarme. Gracias- y con esto la joven se retiro a su habitación.


Luego de eso la joven Asaka había llegado con las pertenecías de Sakura, por lo cual ambas se retiraron y la abuela también había ido con ellas, por lo cual él se había excusado y se fue a encerrar a su habitación.

Al entrar en el oscuro cuarto, de alguna manera se sintió vacio. El silencio de la habitación era sepulcral, bajo la luz de la inmensa luna, el vacio se hacia cada vez mas grande, sintiendo la necesidad de compañía.

Pero todos esos sentimientos de soledad eran normales para él, por lo tanto no le aria caso a ese instinto que le ordenaba buscar compañía.

Iba a ser un alivio casarse al fin con Kasumi, pues esa habitación- o la habitación matrimonial que de seguro ocuparían- ese vacio desaparecería por completo. Ella llenaba el vacio de alguna forma. Pero por alguna extraña razón no podía imaginar el resto de su vida junto a ella- a excepción de los momentos en los que se imagina lo malo- y eso lo preocupaba un poco, pues si la amaba tanto como el creía hacerlo, debía de ser capaz de imaginar su vejez junto a ella.

-Sabes Shaoran…- una voz infantil, dulce y decidida le decía- a decir verdad no me importa lo que pienses ahora de mi, tu me gustas mucho Shaoran… siempre serás la persona mas valiosa para mi.

-¿Por qué pienso esto ahora?-Se preguntaba el joven Li.- Ni siquiera entiendo porque recuerdo sus palabras.

Cerró los ojos tratando de olvidar esa voz, pero envés de eso, imágenes de esa escena que eran de más de 8 años, se incrementaron.

****** *****

-Hola ¿Eres tu Li?- pregunto una voz dulce al otro lado del auricular, de su celular

-Ah. Si.

-Muchas gracias por lo de hoy.

-No hice nada en especial.

-¿Sabes? Esta mañana cuando estábamos atrapados en el ascensor, y me llamaste "Sakura" me puse muy contenta… Me dio la impresión de que nos volvimos muy buenos amigos. Yo te quería preguntar si te puedo llamar Shaoran ¿Está bien?

-Ah. Si, está bien.

-¡Está bien! Shaoran, nos vemos mañana en la escuela.

-Si, hasta pronto.

****** ******

-¿Por qué pienso en eso ahora?- se revolvía la cabeza el joven chino.

Su teoría era que podía ser que las bromas de su abuela- hacia su pasado con Sakura- lo había hecho reaccionar, recordando lo que hacia mucho que no recordaba o más bien no quería recordar.

Recordaba esas escenas tan bien- demasiado para su gusto- como si no hubiera pasado todos ese tiempo y siguiera siendo el chico extranjero, enamorado de la chica japonesa, sin preocupaciones ni pesares… Pero si había pasado todo ese tiempo y ya no era un niño enamorado sin tantas responsabilidades, ahora era el adulto con millones de responsabilidades y una prometida, a la que sentía que engañaba recordando esos episodios.

La verdad no podía negar, que los momentos más felices y relajados de su vida habían sido junto a la joven Kinomoto.

Una sonrisa espontanea se le escapo al recuerdo de aquella llamada telefónica en donde por primera vez la había llamado por su nombre y donde ella le pidió su permiso para llamarlo de la misma manera. Esa tarde realmente lo había hecho feliz el saber que él, aparte del joven Tsukishiro, también podía hacerla sentirla bien con un simple gesto.

Tal vez, todo había cambiado, pero al ver a la joven japonesa- consiente- de nuevo, lo había hecho sentir como cuando niño, como si nada hubiera cambiado. Y la verdad suponía que eso constituía a que en si Sakura no había cambiado en lo absoluto, a deferir de el cambio físico y el que ahora fuera mucho mas firme y decidida en si, acerca de temas constituyentes a importancia de su parte.

Un escalofrió, que movilizo todo su cuerpo, interrumpió sus profundos pensamiento y lo puso alerte de inmediato, poniéndose de pie- estaba acostado en su cama- al instante.

Todo ser con magia sabia que un escalofrió era una señal de que algo malo sucede o sucederá.

Cerro sus ojos y concentro su energía en un cuarto, un cuarto en especificó, en el cual descansaba la invitada de su madre.

Puso todo su empeño en sentir algo producente de ese cuarto.


-Ayer recibí una llamada de parte de mi madre y yo le conté que todas las cartas Clow habían sido cambiadas y que no sucederán cosas extrañas por estos alrededores.

Porque recordaba eso en un momento como ese, en donde aun consiente, había cerrado los ojos porque estaba apunto de desmayarse.

-¿Sabes? Me siento muy feliz de a verte conocido. Cuando vine por primera vez a este país, lo único que hacia era pensar en mi, solo quería reunir las cartas Clow e incrementar mi nivel de magia, yo solo quería hacer eso… En cambio tú luchabas con todas tus fuerzas por alguien, siempre tomabas en cuenta los sentimientos de los demás. Tienes muchas cualidades de las cuales yo carezco.

Ese recuerdo era… era… era de aquella tarde, después de que Shaoran le había confesado lo que sentía. La ultima tarde en la que lo vería, esa era la despedida que él le había dado, y que ella había escuchado sin saber que seria la última vez que hablaría con él.

-Gracias, eso era lo único que quería decirte.

Lo recordaba, lo recordaba con tanta claridad que sentía que podía hablar en el recuerdo.

Y de alguna forma las palabras que ese niño le había dedicado hacia mucho tiempo, le había dado fuerzas renovadas, porque quería ser la persona que ese chico describió. Quería creer que era esa persona tan especial que entonces era.

No quería rendirse, no había superado las innumerables pruebas que el mundo le había puesto, solo para rendirse cuando mas le convendría. No había logrado ser la card master sin esfuerzo, al igual que no había superado las pruebas de Eriol con facilidad.

En ese momento, fue cuando se dio cuenta que estaba en un percance del tamaño de una pasa, si lo comparaba con las demás pruebas que la vida le había impuesto.

-No me rendiré… No después de todo lo que paso, no, no me rendiré- se dio ánimos mentalmente.

Pero como despertar a Kero de otra forma.

-Es el hechizo de levitación- recordó la una tarde en la que Amaya le había estado enseñando hechizos nuevos- Es uno de los mas simples hechizos que existes, solo trata de concentrarte en el objeto que quieras elevar, y pon todo tu esfuerzo en imaginarlo flotando en el aire.

-¡Eso es!- Se apremio mentalmente.

Cerró sus ojos y trato de relajarse en la postura en la que se encontraba. Se olvido de todo lo que estaba ocurriendo y se concentro en la lámpara que se encontraba junto a la cama.

Todo estaba blanco, y lo único que se encontraba en lo blanco era una lámpara de diseños dorados y negros.

Trato de ser sensitiva en todo lo que estaba a su alrededor, las paredes, la cama, las mesas, las sabanas y… y… y algo mas… algo que daba una presencia absterna.

Al descubrimiento de lo que parecía, su agresor, no pudo evitar abrir los ojos botando el objeto en su proceso.

¡¡¡¡¡GGGRRRRR!!!!!!

El grito de transformación de Kero se hiso escuchar en todo el lugar.

Al abrir los ojos el guardián, lo primero que cruzo su mente fue la sensación de peligro que llenaba la habitación. Al ponerse consiente de la situación- Una Sakura flotando en medio del cuarto, moviendo sus piernas con desesperación- al principio no entendió lo que la joven Kinomoto hacia en esa posición, pero luego de cerrar los ojos y sentir una presencia a la par de ella, rugió una vez mas poniéndose nuevamente en posición de ataque.

Cuando el guardián de las Sakura cards se propuso a saltar sobre lo que quiera que fuera esa presencia, lo detuvo el sonido de la puerta abriéndose con gran estruendo.

Por un segundo el recién llegado y la bestia del sello, se miraron uno con el otro, esperando algo. Pero la bestia volteo hacia su dueña y amiga para- por tercera vez- rugir, pero esta vez solo para poner al tanto al joven Li.

Sakura no miraba que hacer, pues en pocos minutos no le quedaría nada de oxigeno y se desmayaría y si eso pasaba seria nuevamente la carga y no podría ayudar en nada. Así que se concentro de nuevo tratando de hacer un escudo alrededor de ella- algo que todavía no se le daba bien, pero tenia que intentarlo- y con éxito observo como el escudo- con el color de la energía mágica de Sakura (rosado)- se extendía cada vez mas y mas asta que cubrió toda la habitación.

Al verse libre, la joven maestra de cartas, callo al suelo de espaldas, ganándose un golpe en todo su parte posterior. Una exclamación de dolor se le hiso escuchar.

Shaoran aun sin entender lo que había pasado, se acerco a la chica y la trato de ayudar, pero ella no acepto su ayuda y se sentó en el piso con la respiración toda agitada, con los ojos abierto de par en par viendo hacia la nada.

-¿Te encuentras bien?- le pregunto Shaoran.

Pero la chica no respondió y su respiración se hiso mas acelerada y mas notoria.

Al ver que ella no parecía estar consiente del todo en el momento, se preocupo, pensado que le pudieron a verle hecho algo mientras él no estaba. Si ese era el caso no se lo perdonaría, no podía haberle pasado algo.

-¡Sakura!- le grito desesperado.

Y con éxito, obtuvo la atención de la joven.

-Sakura, ¿te encuentras bien?- pregunto una vez mas algo mas calmado.

-Si… Estoy bien- contesto algo distante.

Una mano de la joven Kinomoto se dirigió automáticamente hacia su cuello, en el que todavía sentía la sensación de opresión.

-Déjame ver- le pidió el joven quitando delicadamente la mano de la chica para poder observar.

La toco con suavidad examinando con detenimiento las marcas rojas que se imprimieron en su piel. Tal vez él no se había dado cuenta de lo que hacia, pero Sakura estaba demasiado consiente, jamás había dejado que alguien la tocara de esa forma- o al menos no un hombre- por lo tanto sentía que su tacto quemaba en su piel, no sabia si era por la herida o por la sensación que el le provocaba.

-¿Te duele si hago esto?- y presiono un poco en la herida.

El dolor era intenso y no pudo evitar agarra con su mano la de Shaoran, alejándola de su cuello haciendo una mueca de dolor.

-Si. Si me duele- respondió todavía sintiendo el dolor.

Al darse cuenta de que estaban tomados de la mano, Shaoran soltó con incomodidad la mano de Sakura.

-Posiblemente tengamos que ponerte algo en esa herida, tienes marcas en todo el cuello y aparentemente son profundas- le informo el chico.- Iré por algún ungüento que pueda ayudarte.

-¿Qué pasara si regresa?- pregunto Kero desconfiado.

-Creo que serás capas de protegerla, amenos que seas tan inútil como para…

-¿Cómo te atreves? Soy la gran bestia del sello…

-Y bla, bla, bla. No será por mucho tiempo regresare lo mas pronto que pueda, creo que te las podrás arreglar sin mi- le corto fastidiado el joven.

Trato de parecer tranquilo a la hora de salir, pero al verse libre de la vista de la chica, salió corriendo hacia el cuarto de medicaciones. No quería dejarla sola, y menos después de lo que paso. Pero era necesario que saliera por esa medicina, le dolía con solo un pequeño rose, quería decir que quien quiera que fuera el maldito que le había hecho eso probablemente la quería muerta, había sido un milagro que siguiera consiente después de lo que le habían hecho, que consiente ni nada, era un milagro que estuviera viva después de lo que había pasado.

Lo hacia sentir inquieto saber que podría volver a pasar y que peor todavía que esta vez no sobreviviera. Se sentiría muy culpable, ya que después de todo la querían matar solo por venganza a su Clan, era casi injusto que la estuvieran atacando a ella, porque después de todo ella era solo otra victima inocente que no entendía lo que pasaba en realidad, dentro de todas esas peleas.


-Creo que mi regreso es inevitable- comento en voz alta el joven de lentes.

-¿Qué es tan importante para regresar joven Eriol?- pregunto el pequeño ser.

-Todavía no estoy seguro de lo que es Spy. Pero se que es necesario que regrese.- le contesto tranquilamente el chico.

-Uff… que fastidio.- se molesto una joven de cabellos cortos y cafés- Aunque viéndolo bien, ya me aburrí de los chicos ingleses, todos son tan estúpidos y aun así se creen lo máximo… Tal vez me hace falta un cambio.

-Nakuru no estas obligada a ir si no quieres- le recordó el chico de lentes.

-No seas tonto. Yo estaré en cualquier parte en la que tú estés. Además será bueno, porque podre usar la ropa nueva que acabo de comprar.

-¿Qué acaso no estabas con el hombre que te acompaño ayer?- pregunto neutral el pequeño Guardián.

-¿Hablas de Frederick?- pregunto algo aburrida la joven- Me pidió matrimonio. Pero ¿A quién le importa? De todas formas iba ha acabar con él. Así que estoy libre…

-¿A caso nunca te piensas casar Nakuru?- pregunto con una sonrisa el joven de ojos azules.

-¡Estas loco!.... soy felizmente soltera, no necesito coo-depender de Alguien para ser feliz.- se burlo la mujer- ¿Por qué? ¿Acaso tú te vas a casar?

-Sabes que no creo en nupcias si viene referido a mí.- le contesto el chico.

-Lo ves, es más probable que tú te cases antes que yo. Y eso espero, porque tú eres el que tiene dos vidas como soltero… Eso a de verse mal asta para mi.- se burlo Nakuru.


Sus ojos se abrieron ante la luz de un nuevo día.

Se sentía cansada, después de lo que había pasado la noche anterior, no era para más.

-Buenos días... veo que ya despertaste- una voz lleno todos sus sentidos e izo que se sobresaltara.

-¿Amaya?- se sorprendió la joven.

-Si ¿A quién esperabas?-le sonrió la joven Asaka- Oh. Ya entiendo, tu esperabas ver al Chico Li aquí ¿no es así?

-¿Cómo es que…?

-¿lo se?- completo la mujer- Bueno vine temprano y decidí pasar a ver como estabas en tu habitación y me lo encontré sentado observándote. Así que le pregunte lo que sucedía, pues pensé que habías vuelto a gritar dormida- al recuerdo la joven de orbes verdes se sonrojo- así que cambiamos de turno, y me quede a cargo de vigilarte… Después de todo parecía cansado.

-¿Vigilarme?- pregunte perezosamente la chica.

-Si. Con eso de los ataques no es bueno que te quedes sola.

La joven Kinomoto no pudo evitar dirigir su vista hacia abajo, avergonzada de causar los problemas referentes a un tema tan delicado.

-No es tu culpa. Y lo sabes, así que no trates de ponerte responsabilidades que no son tuyas.- las palabras no destinaban a salir tan firmes y duras, como emitiendo una orden, y efectivamente la joven Asaka, le estaba dando una orden, en la cual ella no se podría culpar de nada de lo que sucediera.

-He estado pensado- le comenzó a relatar la ojiverde, con una postura pensativa- y creo que será conveniente que regrese a casa antes de lo previsto.

-Sakura pero son tus vacaciones, deberías estarlas disfrutando- le renegó la de pelo grisáceos.

-Pero si me quedo, le seguiré dando problemas a los demás…

-Sakura, tu no tienes la culpa, solo tienes que relajarte y dejar de pensar en eso- le alego algo enfadada la mujer.

-Además de que- Sabía que si sacaba ese argumento Amaya no podría renegar- podría salir lastimada si sigo aquí- El ceño fruncido de la mujer se hiso mas tenue. Solo debía darle mas fundamentos al argumento para convencerla- Ayer casi me matan, estuve apunto de morir sino fuera porque tuve suerte… Si me quedo me podrían matar. Y peor aun, podrían matar a otros.

Ahora si que la joven Asaka quedo sin palabra alguna. Si Sakura se estaba quejando de algo, era porque ese algo debía de ser muy fuerte para ella. No se había detenido a pensar en el peligro en el que la joven Kinomoto podía estar metida. Y tenia toda la razón, si ella decía la verdad y la noche anterior casi muere, lo podrían intentar otra vez y si esta vez tenían suerte y si algo malo le pasa…

No. NO, NO, NO… se lo prohibía solo pensarlo, era demasiado horrible como para pensarlo.

-De acuerdo, me convenciste ¿Cuándo quieres irte?- le pregunto con escalofríos la mujer.

-En dos días- respondió decidida.

-¿Tan pronto?- se sorprendió Amaya.

-Es lo mejor para todos. De todos modos podría empezar mis clases en la Universidad antes de lo previsto y eso seria muy bueno.- la animo.

-Tienes razón, seria mejor que empezaras antes y sacarte de este peligro lo mas rápido posible, seria lo ideal- cedió la joven mujer.

Una sonrisa cruzo por el rostro de la joven maestra de cartas.

Le había gustado encontrarse con su pasado, pero por mas que le agradaba recordar viejos tiempos, debía de quitarle la responsabilidad de cuidarla a los que la rodeaban. Su decisión estaba hecha y tendría que irse antes de lo previsto, y eso seria bueno. Después de todo si se iba antes, no le seria tan difícil despedirse y también podría recobrar sus clases antes.

Si eso seria lo mejor para todos.

-Y ahora- la voz de la joven Asaka, interrumpió el hilo de pensamiento de la chica- cuando te encontrabas durmiendo, me di el tiempo para escoger un vestido precioso que te quedara de maravilla para salir hoy de compras.

-¿Vamos a salir de compras?- pregunto algo espantada.

-Por supuesto, ningún viaje esta completo sin un viaje de compras ¿no crees?

-Ah. Si, su pondo- respondió con una gotita en la frente.

-Vamos, vístete. Creo que Mey Ling ya nos esta esperando- le apresuro.

-¿Mey Ling también ira?

-Si, claro. Me pregunto si podía ir y yo le dije que si ¿no es ningún problema no es así?

-No. Claro que no- respondió la joven de ojos verdes.

Se levanto de la cama, con el vestido que Amaya le había dado y se dirigió hacia el baño. Pero entonces…

¡¡¡¡AAAYYYY!!!!!

Callo de frente, al toparse con la pata de un enorme león acostado en medio de la habitación, durmiendo profundamente.

Cuando se recompuso de la caída, recogió sus piernas y vio como Kero se enroscaba para acomodarse mejor.

Su rostro fue de sorpresa a expectación. Era lo menos que se esperaba del glotón de Kero.


No había palabras para describir el cansancio que sentía. Dos noches en vela no eran precisamente su descripción para relajación.

Pero no había podido regresar a su cuarto a descansar, sabiendo que algo le podía pasar a la chica si él se descuidaba.

En realidad no podía decir que se había aburrido mientras la observaba descansar en paz. Su rostro se miraba tan relajado y lejano, sus cabellos castaños se enroscaban alrededor de su rostro y brillaban en la oscuridad de la habitación con la luz de la luna, lastimosamente los hermosos pares de ojos esmeraldas se encontraban cerrado tras las espesas pestañas, su piel blanca nívea se miraba exquisita en la tenue luz, y sus labios –por todos lo dioses sus labios- se miraban tan rojos y suaves, tan perfectos que parecía que lo llamaran. Juraba que casi se acercaba a besarla sin poner otro remedio, pero lo que lo freno fue la mirada ceñuda de la imponente bestia que se hallaba en vigilancia al igual que su persona.

Podría haber descansado si el se lo hubiera propuesto, pero tenia tantas cosas que hacer y preparar, que no le daba tiempo para descansar.

Ahora atrás de su escritorio, en su oficina, se encontraba ingresando a los archivos secretos del concejal, atravez de su computadora personal.

NOC, NOC, NOC.

Se escucharon tres golpes atravez de la puerta.

-Adelante- afirmo la entrada, la voz fuerte y ausente del joven Li.

Se escucho como la puerta se habría ante la entrada de alguien, unos pasos se hicieron escuchar cerca del chico.

Se detuvo a unos metros lejos de él.

-Lo siento ¿interrumpo algo?- una voz dulce y algo tímida, hiso que el heredero Li subiera su mirada hacia la interlocutora.

Se quedo sin habla.

Sus ojos no daban crédito a lo que veía frente así. Una joven de facciones dulces y angelicales, con un hermoso vestido azul de tela suave y brillosa, y lo que cubría sus hombros era un chalín blanco con unas zapatillas que completaban el atuendo. El vestido hacia que el cuerpo de la chica se luciera dándole una visión esbelta y curveada.

-Ah…- un carraspeo de incomodidad se hiso escuchar de parte del joven- No, no era nada importante.

Su vista no podía dejar de ver aquellos hermosos ojos verdes, que parecían dos grandes lagunas de interpretaciones. La joven Kinomoto, no pudo más que desviar la vista, ante la mirada intensa que Shaoran le proporcionaba.

Otro carraspeo, esta vez de parte de Sakura.

-¿Quisieras tomar ha ciento?- le pidió aun algo rojo por ser atrapado observándola por mucho tiempo.

Se sentó frente a él.

-Solo quería venir a darte las gracias.

-No hice mayor cosa.

-¿Cómo dices eso? Sino fuera porque llegaste a tiempo, probablemente estaría muerta.

-Te recuerdo que fuiste tu quien ahuyento a lo que fuera que te estuviera ahorcando.

-Pero la idea no se me habría ocurrido sino hubieras llegado- Le recrimino.

-Como digas- se rindió el chico.

Silencio.

Ninguno de los dos jóvenes dejo su semblante pensativo.

-Ciento mucho que todo esto este pasando por mi culpa- al fin se disculpo la chica.

-No es tu culpa. Si no fueras tú podría haber sido otra persona la que fuera atacada por los, Long.- le contesto el chico.

-Pero fui yo- siguió la joven- de las millones de personas que hay, fui yo a la que ellos eligieron para atacar.

Para eso, Shaoran no tenía argumentos.

-Si no hubiera regresado a este lugar, nada de esto estaría pasando… Tal vez tuve que haber tomado mas enserio la advertencia que me dio tu madre la última vez. Me atacan, por ser quien soy y es por eso que lo siento. Porque soy una carga para ti y para tu familia.

-No eres una carga para nadie- era una mentira muy grande, pero no quería que ella se sintiera en lo absoluto de esa forma.

-Eso no es cierto y tu lo sabes- le recrimino- mírate, estas cansado porque te he estado dando problemas estos dos últimos días. Es por mi que no has dormido bien.- Había dolor y tristeza en su voz.

-No he dormido, porque no quiero hacerlo. No tienes nada que ver con eso- esta vez le decía la verdad.

-Pero aun así, sabes que no puedes negar, que no has descansado estas dos ultimas noches- le comento- por mi causa- agrego con tristeza.

-Cree lo que quieras, pero la verdad es otra- le dijo con firmeza.

Los ojos reprochadores del chico fueron a dar a la figura triste de la joven Kinomoto.

-¿Te encuentras bien?- le preguntó Li.

-¿A que te refieres?

-¿Tu cuello?- desvió la vista para restarle importancia al tema- ¿Esta mejor la marca?

La verdad no se había preocupado por el dolor de la noche anterior en su cuello.

-Si, gracias. Esta mucho mejor, ya no me duele- le sonrió- todo gracias a ti.

-No fue nada. No me estarías agradeciendo si no fuera porque tu misma te protegiste, sin mi ayuda- le dijo con amargura.

Sakura no pudo evitar sentirse mal por lo que el joven Li le decía. Era cierto si no fuera por algo de suerte ahora estarían velándola.

-En realidad, ayudaste mucho- le volvió a sonreír la chica- Ayer, sino hubieras estado, todavía tendría ese dolor en mi cuello… ¿Sabes? Lo cierto es que me ayudaste más de lo que crees. No hubiera podido haber dormir tranquila, sino hubiera sido porque te quedaste a cuidarme- le comento alegremente- Puedes decir que es tonto, pero cuando me llamaste por mi nombre, me hiciste recordar una hermosa época de mi vida y eso me dio mas seguridad, como la que solía tener cuando era niña y éramos amigos- le sonrió mas ampliamente todavía- Y aunque se que eso fue hace mucho tiempo, y que probablemente ya no tengamos esa misma confianza ¿quería preguntarte, si yo podría volver a llamarte Shaoran? Claro, solo si quieres.

En su interior todo era extraño. Había sido la misma pregunta que ella le había hecho cuando niño, la misma pregunta en la que él había estado pensando justamente antes de ir a su habitación.

-Ah. Si, supongo- le contesto algo inseguro.

-¿Estás seguro?- le pregunto Sakura, extrañada de la expresión que se veía en el apuesto rostro del joven.

-Si, estoy seguro- afirmo el joven líder.

-Es solo que, nunca he sido buena con esto, pero parecía que te horrorizaba la idea que te volviera a llamar Shaoran.

-Oh. Eso- pensó en una respuesta- Es solo que me recordaba a…

-¿A qué te recordaba?- lo incitó.

-No, no es nada- se negó a contarle lo de anoche.

-No, está bien. Dime ¿A qué es lo que te recuerda?- siguió diciéndole.

Carraspeo un poco avergonzado, por haber sacado eso a luz en una conversación así de casual.

-Bueno… Me recuerda a…- No tienes porque decírselo- es solo que ayer por la noche, antes de ir a tu habitación, por alguna razón recordé cuando era niño, y me pediste lo mismo que me pides ahora- termino algo decepcionado de si mismo, por haberle dicho a la joven de ojos verdes, lo que pensaba.

-¡Oh! Si, aquella tarde cuando te había llamado por teléfono después de que nos quedamos encerrados en el elevador y cambie la carta "El Flote"- ante el recuerdo una sonrisa ligeramente melancólica, cruzo el hermoso rostro de la antigua Card Captor.

El chico no pudo evitar quedar prendido de la hermosa sonrisa de la bella chica. Su sonrisa era muy genuina, cosa a la que él no estaba acostumbrado- pues todas las personas a su alrededor eran muy falsos.

-¿Sabes?- dijo al fin la castaña- yo también estuve recordando ayer- volvió a sonreírle- es otra cosa por la que te tengo que agradecer… Cuando estaba apunto de desmayarte, recordé todo lo que dijiste de mi aquella tarde en la que te estabas despidiendo de mi ¿lo recuerdas?

-¿Despedir me de ti?- se pregunto a si mismo el chico.

-Si. La vez en la que le contaste a tu madre que ya había cambiado todas las cartas Clow y al día siguiente tenias que volver a Hong Kong- le recordó la joven Kinomoto.

-Si, ya lo recuerdo.

-La tarde en la que hablamos en el puente- se recordó así misma- de alguna manera, eso me dio las fuerzas suficientes como para seguir consiente y poder encontrar alguna forma de salir de esa situación- le comento- Me recordó a todos los problemas que tuve cuando niña y me hiso pensar que podía salir de ese problema sin percance alguno… Eso es algo que te tuve que haber agradecido esa misma tarde… Te tuve que haber agradecido por haber sido parte de mi vida y por haberme ayudado en todos lo problemas que tuve en ese entonces y también te tuve que haber agradecido por tener fe en mi, cuando yo misma no la tenia.

-Eso fue hace mucho, ahora ya no es tan importante- su sonrojo era ligero, pero aun así hacia que le ardiera toda la cara.

-Claro que es importante- le dijo firme- por eso es que te lo digo ahora. Y es por ello que te lo agradezco hoy, sino hubieras sido parte de mi vida entonces, supongo que me hubiera rendido muchas veces ante los percances que me perseguían siempre. Incluso ayer, aunque fue hace mucho, me ayudaste a recordar lo que había pasado y lo que tendría que seguir pasando… Ese recuerdo, de alguna manera: me pedía que no me rindiera.

-Tómalo como quieras- fingió escribir en su computadora, para disimular lo avergonzado que le hacia sentir la confesión de la joven Kinomoto.

El sonido de la silla cuando Sakura se levanto, fue ligero casi imperceptible, pero se escucho claro a los oídos del joven líder de los Li y futuro jefe del consejo de lideres mágicos en oriente.

-Lo siento, supongo que te he quitado mucho tiempo- se disculpo ligeramente la castaña.

-Está bien

-No, no lo esta. Pero de cualquier manera, tengo que irme. Supongo que Mey Ling y Amaya me han de estar esperando para ir de compras.

-¿Compras?- se atormento el joven Li, al recordar lo impulsiva que era su prima al ir de compras.

-Si con Amaya- el rostro de tormento de Sakura era igual al de Shaoran, sabiendo lo alocada que se ponía Amaya a la hora de ir de compras con ella.

-Y con Mey Ling- suspiro resignado.

-Si, creo que no regresare con vida de esta. Supongo que ir con ellas dos de compras, a de ser peor que enfrentar otro ataque de los Long- bromeo Sakura- Así que si no vuelvo, este es un Adiós definitivo.

La broma de Sakura, había sacado del joven Li una sonrisa fugaz que parecía divertida, al saber que lo que decía la antigua card captor era más que cierto.

Pero esta broma lo llevo a una preocupación nueva.

-¿Van a ir solas?- pregunto.

-Si, supongo. Pero si lo preguntas por la seguridad, Mey Ling se encargo de eso… No quería que algo pasara en nuestro último viaje fuera.- Le contesto algo ausente pensando en el poco tiempo que le quedaba para irse de ese lugar.

-¿Ultimo viaje? ¿No es el primero?- El joven Li, desafortunadamente se dio cuenta de lo que la joven japonesa acaba dejar escapar sin intención.

-¿Ah? Si. Si, es el primero. Pero creo que será el último.

-¿Por qué?- No era su intención sonar tan interesado en el tema, pero realmente lo estaba.

-Creo que regresare mas pronto de lo previsto a Japón- le dijo ligeramente triste.

-¿Cuándo específicamente?

-Solo me quedare dos días mas- termino de decir.

-Pero pensé que se quedarían una semana mas- dijo sinceramente sorprendido- Oh al menos eso fue lo que dijo…

-¿Amaya?- completo Sakura- si de hecho si ese era el plan inicial. Pero hemos preferido regresar antes, pues tengo que empezar lo más pronto posible la universidad.

-Ya veo- se extraño el chico.

-Bueno me tengo que ir- sonrió despidiéndose- te veré luego… Shaoran- agrego alegre.

-Asta luego… Sakura- lo ultimo lo dijo cuando la joven, Japonesa, se vio fuera de su oficina.

Un suspiro de satisfacción se le escapo.

Probablemente la amistad que hubo entre ellos, seguía siendo tan grande como si los años nunca hubieran pasado. Era posible que el cariño de ambos hacia su pasado, los uniera en una forma especial. O al menos eso era lo que el creía, y lo que era mas probable, ya que no había otra explicación razonable para lo que sentía cada vez que la veía sonreír o escuchaba su voz.


-No puedo creer que planearas todo esto- la voz suave de Soley le decía sorprendida

-¿Planear?- se rio la chica- yo nunca planeo. Cuando planeas subsiste el fallo, yo no planeo, yo ago.

-Bueno como sea esta muy bien… Hecho- siguió diciendo.

-¿Y te sorprende?- dijo esta ves una voz masculina.

-Viéndolo bien, no, no me sorprende- contesto la mujer- pero lo que si me sorprende, es que será muy pronto.

-No nos dejaron otra opción… Las cosas se han complicado- dijo seriamente una voz femenina pero más dulce que el de la mujer.

-¿Encontró otro?- pregunto el hombre.

-Si- contesto la chica.

-Mi señora, que es lo que aremos si ella no…- comenzó a preguntar una voz profunda y madura.

-No. Tengo confianza de que todo saldrá como yo quiero… Y si es así, no habrá mas duda de lo que hay que hacer- contesto segura la joven.

-Pero mi creadora. Es bueno tener segundas opciones- le renegó suavemente otra voz femenina.

-No hay segundas oportunidades en esto… Es algo que ustedes tienen que entender. Lo delicado de esta situación es tanta que todos los acontecimientos se tuvieron que adelantar.

-Pero, estamos arriesgando demasiado… Con todo respeto princesa, pero hay una primera vez para confundirse y eso me hace cuestionarme ¿Qué pasa si esta es la primera vez que se equivoca?... Lo que arriesga es demasiado y si las cosas no salen como usted piensa, la situación seria mas delicada que de costumbre.- alego la mujer.

-Ella tiene razón. Esta arriesgando demasiado… Debería dejarnos ir nosotros mismos a arreglar las cosas para…- secundo el hombre.

El silencio de la habitación se hiso mas intenso.

La joven princesa no lo miraba de frente. Pero eso no evitaba que su postura fuera llena de liderazgo y su presencia estaba envuelta en autoridad. Después de unos minutos de silencio, ella al fin se volteo a ver a sus queridos amigos.

-¿Crees que tengan razón?- pregunto ligeramente, volteando la vista hacia un joven atractivo que se encontraba a su lado y que no había participado en la conversación.

-Lo que yo crea no es importante. Es tu decisión, ya que nadie conoce la situación mejor de lo que tú lo haces- respondió el joven, con una sonrisa.

-Gracias por la ayuda- le alego la mujer.

-No puedo negarle la verdad a mi suprema- le contesto el joven.

-Uff…- resoplo frustrada la mujer.

-Yo si te lo agradezco- le dirigió una sonrisa la princesa, al joven.

-Esa es la opinión solo de él, somos cuatro contra uno, quien debe de ganar- trato de convencerla la mujer.

-Le pregunte, porque ustedes no son capaces de dar un juicio justo en esta situación- le callo frágilmente- Ustedes no temen el que algo me dañe, ustedes temen que yo cambie en la misión que se me a ordenado cumplir.

-¿Temer? Nosotros no tememos que cambies, sabemos que lo aras. Comprendemos que esta es una misión que el gran rey supremo te ordeno cumplir y también es una misión que tu misma te has confiado- le dijo el hombre con serenidad y exasperación juntados en su interior.

-Saben que pase lo que pase, jamás dejare de quererlos tanto como lo hago ahora… Son lo más cercano que tengo. No importa si cambio o no, eso no viene al caso, pues lo que se pone en peligro al dudar de mi, es su propia integridad y confianza- le contesto la princesa- Además ella esta dispuesta a regresar con ellos y se que ara un buen trabajo al hacerlo.

-Lo sabemos, ella es la que a cambiado y no tu- le dijo la mujer- pero que pasaría si ella te traiciona al final… O si ella llegara a traicionar a todos al no poder completar lo que se le pidió. Ella no sabe lo que pasara haya y ella no es la que soporta tu situación.

-La oscuridad no llegara a ella, lo se, y su juicio no se nublara en ningún momento, y a demás de todo, estará muy bien acompañada como para que pierda de vista su objetivo.

-Ella no sabe muy bien su objetivo, ni siquiera tu sabes bien en lo que consiste la misión, solo sabes lo que debes hacer ¿Cómo es que ella no puede desviarse de su objetivo si no sabe cual es?- siguió preocupada la mujer.

-Ella lo descubrirá con el tiempo y yo lo are con ella… Además ella no puede exponernos, ya que en realidad no tiene nada que ver con nosotros- le tranquilizo la joven princesa.

-¿Acaso hablas de lo relacionado con la magia?- le pregunto esta vez el hombre.

-Aparentemente no sabe nada, aunque quien sabe, tal vez al final ella y yo seamos la…

-No ella no se compara a ti- renegó la voz madura.

-Sabes que no es cierto, aunque ustedes hablen de ella, no la conocen tan bien como yo- completo- En realidad nadie nos conoce, no saben lo iguales que somos, y lo impredecibles que podemos llegar a ser.


-Si, es solo que prefiero comenzar lo antes posible.

-No te entiendo sinceramente. Estas en otro país, as trabajado mucho este año, deberías de disfrutarlo- Le regaño la chica del otro lado de la línea.

-Lo se- suspiro la joven de ojos verdes- Pero créeme, es mejor que regrese.

-Confió en tu buen juicio, Sakura, pero me preocupa que tengas tantas cosas que hacer con tan poco tiempo… Cuando regreses, sabes que no te dejaran descansar ni un solo segundo.

-También lo se. Pero si me quedo, temo que mas días como este se repitan- bromeo.

-¿Qué quieres decir?-Pregunto curiosa la joven Shirai.

-Salimos de compras- dijo Sakura, con pesar.

-¡Ah!- Comprendió la otra joven- Y ¿Cómo fue?

-Fue…- no habían palabras para lo que había sido salir con Amaya y Mey Ling, de compras todo el día- … Muy interesante.-completo con una gotita en la nuca.

-Ya veo… Y dime ¿saldrán otra vez, esta noche?

-No, no lo creo ¿Por qué?

-Bueno, es que pensé que Amaya te llevaría al concierto de "la dama enmascarada"- Respondió

-¿"La dama enmascarada"? ¿Quién es?

-¿No sabes quién es?

-No, no lo se.- respondió extrañada del curioso nombre- ¿Quién es?

-Es solo la mejor cantante del mundo… De veras Sakura ¿acaso no vives en este planeta?... "La dama enmascarada" es una famosa cantante en este lado del mundo y posiblemente en todo el mundo.

-No, no la conocía

-Te preguntaba, porque pensé que Amaya había mencionado que te llevaría a uno de sus conciertos y precisamente hoy en la noche, ella estará dando un espectáculo en Hong Kong/ China… Y bueno… Quería pedirte un autógrafo de ella… Pero ya que no saldrán, entonces no importa.

-No estoy segura si saldremos. Pero le preguntare a Amaya y prometo que si vamos, te traeré un autógrafo de ella.

-¡Oh! Gracias Sakura, te lo agradezco tanto- Grito en el teléfono agradeciéndole.

-No hay problema Akira. Después de todo es justo que les lleve un recuerdo de mi viaje- Sonrió por el auricular la joven Kinomoto- Pero, por ahora tengo que irme. Asta luego.

-Te estaré esperando en dos días ¿de acuerdo?- Se despidió la joven de ojos cafés.

-Está bien. Adiós- colgó el teléfono.

Un resoplido de cansancio de parte de la joven Kinomoto.

El día había sido un va y ven de lugares, de tienda en tienda, y de todas sacaban una cantidad de cosas, que no sabia como llevaría en las maletas. Amaya era una cosa, pero Mey Ling era todavía peor, y las dos juntas, eran un tormento a la hora de ir a comprar.

No había descansado en ningún momento, asta que se terminaron las tiendas para comprar.

Ya llegada la tarde, regresaron a la casa Li, en donde su padre había llamado personalmente al teléfono de la joven Asaka, para hablar con Sakura.

Cuando le conto al señor Kinomoto, que había decidido regresar antes de lo prevista, lo tomo muy bien diciendo que confiaba en lo que hacia. Por supuesto su padre no sabía todo lo que estaba pasando- Como que estaban tratando de matar a su hija y todo eso- y prefirieron mentirle de su estadía para que no se preocupara ni él, ni Touya.

-¿Qué es lo que hablaban de "La dama enmascarada"?- pregunto Amaya, entrando a la habitación en la que se encontraba Sakura.

-Ah. Akira pensó que iríamos al concierto hoy, y me pidió que le llevara un autógrafo- le informo la joven Kinomoto.

-Podemos ir si quieres. Es solo que pensé que no querrías ir después del día de hoy.

-¿Qué cosa?- Mey Ling entro detrás de Amaya.

-Estábamos pensando en ir al concierto de "la dama enmascarada" que hay esta noche- le contesto Amaya.

-¡Oh, eso seria grandioso!...- salto la joven Li.

-¿Acaso la conoces?- pregunto Sakura, algo sorprendida.

-Por supuesto ¿Tu no?- pregunto la pelinegra.

-La verdad, nunca había escuchado hablar de ella- se sincero la castaña.

-Entonces seria fantástico que fuéramos, para que la conocieras. Es muy buena, es la mejor cantante que he escuchado en todo el mundo- Le informo Mey Ling emocionada- Ahora que lo pienso, ella es también japonesa, es raro que no hayas escuchado hablar de ella.

-Sakura, no esta en esas cosas en realidad- contesto Amaya- Pero creo que tienes razón Mey Ling. Tal vez deberíamos llevar a Sakura y es seguro que le gustara ¿estas de acuerdo Sakura?

-Sip. Si ustedes quieren ir, este bien por mi- contesto con una sonrisa.

-Entonces esta hecho. Are los arreglos- y con esto la joven de cabellos grisáceos, salió de habitación, hablando por teléfono.


-Ummm…- se preguntaba- disculpe ¿venden aquí libros universitarios?

-Si, claro- le contesto una joven con lentes- ¿Tiene la lista de los libros requeridos?

-Si, aquí esta- la chica de pelo suelto le paso la lista que le habían dado hacia una hora, cuando había ido a arreglar el papeleo de su inicio en la Universidad.

La otra joven tomo en sus manos la lista.

-Lo siento. Pero ¿te he visto alguna vez?- pregunto la chica de pelo suelto.

La verdad desde que había visto a la chica de la librería, había tenido como una sensación de Deja' u. La joven de ojos grandes y marrones- al igual que ella- escondidos detrás de lo lentes que poseía. Su cabello, que lo llevaba recogido en una cola, le llegaba asta la cintura. Su figura, la cual se tapaba por un delantal que usaba, era muy contextuada.

-No lo creo… Jamás la he visto en mi vida- respondió la joven.

-Oh. Lo siento, es que me dio la sensación de haberla conocido- le comento la joven- Por cierto, soy Chijaru Minara, mucho gusto.

-¿Chijaru?- pregunto la otra joven, dejando de buscar en la lista.

-Si. ¿Por qué?... Bueno se que es un nombre horrible pero mi madre lo eligió y ya sabes con eso de las madres y los nombre…

-No, no es eso. Es solo que… Chijaru, soy yo Naoko- le dijo la joven de lentes.

-¿Naoko?- pregunto todavía sin creerlo- ¿Naoko eres tu?

-Si, soy yo. Naoko Yanagizawa- se alegro- no puedo creer que seas tu Chijaru. Ha pasado tanto tiempo.

-Naoko, que alegría me da verte- se acerco a ella y la abrazo- es por eso que me parecías familiar.

La otra chica solo sonrió.

-¿Cómo has estado?- pregunto Chijaru- ¿Qué es lo que haces aquí?

-Bueno, después de mudarnos nos fuimos demasiado lejos de Tokio y mi abuela murió, dejándome en herencia esta tienda. Ya que ella sabia que me encantan los libros. Entonces tuve que mudarme otra vez, para poder hacerme cargo de la tienda de mi abuela y ahora soy la dueña.

-Fabuloso, quiere decir que podemos seguir viéndonos- se alegro la joven Minara.

-¿Y que hay de ti?

-¿A qué te refieres?

-Digo ¿Qué ha pasado en tu vida desde que nos mudamos?- pregunto mas correctamente la joven Yanagizawa.

-Ah… no mucho, ya sabes mudanza, escuela nueva, casa mas grande, nuevos vecinos y bueno lo único que paso en todos estos años, es que mis padres hicieron un trato muy importante y por ello ahora tenemos mas dinero que antes, pero en realidad no es tan emocionante.

-¿De qué hablas? Suena genial.

-No lo es, créeme. Mis padres se volvieron demasiado… mhm… ¿Cómo decirlo? Se volvieron más "avaros" en cierto punto y un poco más ambiciosos, mis hermanas mayores disfrutan de su libertad ya que se casaron y no tiene que soportar los caprichos de mis padres.

-¿En cerio?... – pregunto sin creerlo- pero tus padres eran tan generosos y agradables.

-Bueno, eso cambio desde que comenzaron a tener más. Como dice el dicho: al que le dan más, siempre quiere más después… ¡Oye! Pero- se alegro nuevamente- ¿Por qué no vamos a comer algo y seguimos hablando?

-Te lo agradezco, pero hoy todo el día estoy ocupada, pues mis ayudantes no vinieron hoy y tengo que hacerme cargo de todo yo sola- se disculpo.

-Mhm…- estaba pensando Chijaru- ¿Qué tal en la noche, cuando sales? y tendremos tiempo suficiente

-Eso estaría bien.

-Está bien, así que ¿Cuándo es que sales?

En la mente de la joven Minara, existía alegría- por encontrar a Naoko- y emoción aparte que estaba comenzando a hacer planes para pasarla con su reencontrada amiga.


-Tenían razón, es magnifica.

-Lo ves, te lo dijimos- se alegro Mey Ling.

-No puedo creer que no la haigas escuchado antes- le recrimino Amaya.

-Creo que yo tampoco- secundo Sakura.

-¿Quieres ir por tu autógrafo ahora?- le pregunto Mey Ling, viendo la fila que ya se había formado para los autógrafos.

-Si no les molesta…

-Claro que no nos molesta, además no es como si nos fuéramos a quedar aquí toda la vida- se animo Mey Ling.

*********** Dos horas después***********

-Muy bien, retiro lo dicho antes… Creo que nos quedaremos aquí para el próximo milenio- sentencio la joven Li.

-No hace falta mucho Mey Ling- le tranquilizo Amaya.

-¿Saben? Necesito ir al baño, antes de quedarme aquí otra hora. Regresare después- siguió diciendo la joven de cabellos largos y negros.

-Te esperamos, si salimos antes que tú, estaremos en la puerta esperándote- le dijo la joven Asaka.

-Si claro, como si fueran a salir de aquí antes, pero está bien- se burlo.

La figura de Mey Ling, fue desapareciendo poco a poco. Dejando atrás a las dos jóvenes en la fila que pronto se acabaría.

-Amaya, si ya no quieres esperar, no te preocupes yo puedo quedarme a esperar- le dijo una muy cansada Sakura.

-No te preocupes, además ¿recuerdas lo que dijo Li?.... que no puedes quedarte sola ni un solo segundo, por nada del mundo me apartare de tu lado.

Sakura solo sonrió en agradecimiento, por el cuidado que Amaya le proporcionaba.

******Media hora después******

-¿Siguiente?

Por fin!- Se alegro Amaya al escuchar que ellas seguían.

-¿Nombre?- pregunto un hombre de no más de 25 años.

-Sakura Kinomoto y Amaya Asaka- contesto la joven Asaka.

-La "dama enmascarada" fue por un receso pero regresara a firmar lo que tengan… Gracias por su paciencia- se marcho el chico.

-Uff… lo que faltaba- Se disgusto la joven de cabellos grisáceos.

Sakura solamente se volteo hacia el lado de la salida, viendo lo muy avanzada que estaba la noche. No es que le tuviera miedo a la oscuridad, no nada de eso, pero ciertamente le daba miedo que al Clan Long le diera por atacarla esa noche y con Amaya y Mey Ling con ella no podrían salvarlas a las tres…

-¡Sakura!- Llamo Amaya.

-¿Si?

-Ya nos toca- le contesto la joven Asaka.

Esta ves cuando volvió a ver hacia la mesa en donde se firmaban autógrafos, hayo a una joven de cabellos azuleados y largos, con sus ojos tapados por un antifaz, examinándola muy detenidamente.

-¿Cuál es tu nombre?- pregunto la joven con voz dulce y pacifica.

-Ah…Akira Shirai- contesto la joven Kinomoto, pensando que el autógrafo era para su amiga.

-¿Creí que su nombre era Sakura?- le pregunto la joven enmascarada.

-¿Ah?... lo siento, si mi nombre es Sakura Kinomoto, pero el autógrafo es para mi amiga.

-¿Sakura?... ¿Sakura Kinomoto?- volvió a preguntar la joven.

-Sip…- contesto con una sonrisa la joven- ¿Sabe? Supongo que le han de decir esto con frecuencia. Pero su voz se me hace familiar, supongo que es porque mi mejor amiga, Tomoyo Daidoji, cantaba igual de dulce que usted- le dijo la joven con una sonrisa aun más amplia por el recuerdo.

Al terminar su relato, la joven Kinomoto, se gano la atención completa del hombre que hacia un rato las había atendido, y de la joven enmascarada.

-¿Disculpe, dije algo inapropiado? Lo siento mucho- se disculpo la joven de ojos verdes.

-No… De hecho- comenzó a decir la joven del antifaz- ¿podrías venir con migo? Solo será un segundo.

-¿Acaso hice algo malo?- pregunto expectante Sakura.

-No, sol quisiera hablar con tigo, pero a solas- le contesto amablemente la otra.

-Lo siento, pero Sakura no puede estar por ningún motivo sola, por ello es que la acompaño- intervino seriamente, Asaka.

-Bien, entonces usted la puede acompañarla- le contesto la enmascarada.

Pasaron unos minutos en los que Amaya pensaba en lo que hacer. Mientras Tomoyo no hallaba palabras para demostrar su emoción, y quería tanto decirle a Sakura quien era realmente, pero no podría en un lugar tan publico.

Desde que la joven Kinomoto se había volteado a ver a Tomoyo, la joven Daidoji no pudo evitar tener curiosidad al ver el gran parecido entre la joven enfrente de ella y la niña que hacia mucho había conocido tan bien. Y cuando escucho el nombre de la chica y también el relato en el que la mencionaba, su emoción había sido explosiva por dentro, solo quería abrazar a Sakura y decirle lo mucho que la había extrañado.

-¡Oigan! Por fin nos toca- se hiso presente Mey Ling- ¿Qué pasa?- pregunto algo confusa entre la expresión pensativa de Amaya, la sonrisa de la joven enmascarada y la confusión de Sakura.

-No pasa nada Mey Ling- le tranquilizo la suave voz de la joven Asaka- que bueno que llegaste.

-Si, es que había una gran fila en el baño, ciento la tardanza- se disculpo la de ojos de rubí- Vas a tener tu autógrafo al fin- se dirigió hacia Sakura y luego volteo hacia la joven enmascarada y se presento- Hola, mi nombre es Mey Ling…

-¿Li?- completo la joven Daidoji- ¿no es así? Mey Ling Li.

-Si, así es… ¿Cómo es que…?- dirigió su vista hacia la joven Kinomoto que estaba tan sorprendida como ella.

-No fue Sakura la que me lo dijo- le contesto evasiva Tomoyo- simplemente lo se.

-Disculpe pero lo mejor es que nos vayamos ya- les comento Amaya.

-Pero, necesito hablar con ustedes- le contesto rápidamente la joven de cabellos azuleados.

-¿Por qué?- se pregunto Mey Ling.

-No es mucho lo que hablare con ustedes, lo prometo- siguió suplicando.

-Es que, no creo que seria…

-Creo que podemos hablar con ella tan solo unos minutos- le corto Sakura, a Amaya.

-Pero, Sakura…

-Amaya, ella no nos hará daño- sonrió conciliadoramente.

-Uff- Sabia que no podía negarle eso a Sakura, después de sus vacaciones, tenia que hacer todo lo posible para complacerla- Desacuerdo.

-¿Sera posible que ella sea del Clan Long?- Se preguntaba algo preocupada la joven Li- Si es así, es mejor que me prepare, ellas no se podrán proteger a ellas mismas… Aunque ambas poseen magia… Pero no la suficiente como para vencer a un miembro del Clan Long… solo los Li tiene ese poder.

Mey Ling siguió a las otras chicas, asta un camerino justo atrás de donde se había sentado antes la dama enmascarada. Si algo pasaba, tenia que estar alerta para poder advertir a las otras dos jóvenes. Pero no tenía tanto optimismo al pensar que podrían salir ilesas de una batalla como esa, y era posible que hasta perdieran a la joven Kinomoto, dándoles a ellos lo que querían. Aunque tal vez los miembros de su propio Clan, serian lo suficiente perceptivos para saber que las atacaban, ya que después de todo, ellos se hallaban afuera- en el estacionamiento.

-Por aquí por favor- les indico la joven enmascarada.

Las tres chicas entraron a donde la otra joven les indicaba.

Al final entro la dama enmascarada y a su paso cerro la puerta y se volteo a ella para verla. Las otras no entendían su reacción, pero aun así la joven Li, se preparaba para cualquier cosa que pudiera pasar.

-¿Qué es lo que quieres que veamos?- por fin se desconfió Amaya.

Todas esperaban cualquier cosa, menos lo que la joven enmascarada estaba haciendo- que era quitarse el antifaz- pensando el porque revelaría su rostro ante ellas.

-He esperado años para poder volver a verte Sakura- dijo volteándose hacia las jóvenes por primera vez, dejando al descubierto por completo su rostro.

-¿Quién eres?- pregunto poniéndose en guardia Amaya- ¿Qué es lo que quieres?

Sakura, no hallaba en que pensar. Atrás de ese antifaz, el rostro de la joven era hermoso, su piel era tersa y blanca, sus labios eran de un rojo delirio, no muy llamativo pero tampoco pasaba desapercibido- le daba un toque muy encantador cuando mostraba todo su rostro, sus cabellos le llegaban asta los hombros- muy pequeño comparando hacia unos años, pero estaban mas largos de lo que habían estado hace unas semanas- perfectamente lisos y azulados, y sus ojos, sus ojos eren de un ambarino brillante, siendo como lagunas de sombras en sus grandes ojos.

Su cuerpo frágil- en apariencia- y curveado, se acerco a la joven Kinomoto con paso lento pero seguro.

-Sakura ¿me recuerdas?- le pregunto suavemente.

-No te acerques más o te arrepentirás- le advirtió la joven Asaka.

Los ojos ambarinos de la joven parecían algo tristes, sin ponerle atención en lo absoluto a la joven de pelo grisáceo, y viendo como Sakura parecía algo perdida ante sus palabras.

-Sus ojos, el color de sus ojos me parecen conocidos-Los pensamientos pasaban rápido en la mente de la joven Kinomoto, tratando de hallar la solución- Dijo que la conocía… Pero no conozco a nadie que tenga… No si conozco, Tomoyo tenía ese mismo color de ojos… Y cuando la mencione ella y ese tipo me miraron algo raro… Pero entonces ella es… Ella es… ¡Ella es Tomoyo!

La vista de la joven maestra de cartas, fue a dar ahora, directamente a los ojos de la joven. Jamás había sido buena con los acertijos, pero esta vez estaba segura, la respuesta era tan clara que no había dudas.

-¡¡¡¡Tomoyo!!!- sonrió gritando, y fue directamente corriendo hacia ella abrazándola.

-¡¡¡¡Sakura!!! Que gusto me da que me reconocieras- lloraba la joven amiga de Sakura.

-Tomoyo, que feliz me hace verte- igualmente lloro la antigua card captor- Te he extrañado tanto.

-Yo también te he extrañado, Sakura- sonrió la joven de cabellos azulados.

Amaya estaba totalmente sorprendida ante la escena que miraba. Mientras Mey Ling se regaño mentalmente por no haber reconocido a su antigua amiga.


Había sido un día agotador pero muy reconfortante. Ya era muy tarde, pero tenia que cerrar su tienda a esa hora.

Traía puesto su abrigo, pues aunque fuese verano, el frio en al anochecer era casi insoportable sin un abrigo. El viento comenzó a soplar, las calles estaban desiertas y obscuridad invadía todas las calles, de alguna forma esto la hiso querer terminar de cerrar la puerta de su tienda y salir corriendo de ese lugar lo antes posible.

La verdad es que después de uno años, se convenció que las verdaderas historias de terror eran las que incluían un asesino y no un monstro. Estaba segura que si supiera que un monstro se podía aparecer en la ciudad, estaría buscando uno por ahí, pero era obvio que a los fantasmas y monstros reales, les gusta aparecer en lugares más tranquilos y pequeños.

CRIP.

Un leve y carraspeado sonido se escucho en toda la cuadra. Esto hiso que el temor de Naoko creciera notoriamente, haciendo que comenzara a acelerarse su corazón.

Una puerta mas y podría irse de ese lugar tranquilamente.

-"Una puerta mas, una puerta mas"- Se convencía mentalmente la joven- "Vamos Naoko, no hay nadie ahí".

Había terminado con éxito su última tarea del día.

Se volteo para irse caminado a su muy seguro dormitorio en la universidad. Pero cuando lo hiso vio algo que la perturbó…

- "¡¡¡HAAAAAAAAAAAA!!!"-Su grito aterrorizado, se escucho por todos lados.


-"¡Guau!... quien lo diría, Daidoji, una cantante internacional. Aunque no es difícil de creer, pues desde que éramos niñas siempre fuiste muy talentosa en el canto- comento Mey Ling.

-"No es para tanto realmente"- la dulce voz de Tomoyo se escuchaba mas que feliz.

-"Uff… ¿Qué se supone que es esto un reencuentro de primaria o algo por el estilo?- les pregunto burlonamente la joven Li- "Primero Sakura, luego esta Shaoran, Daidoji y yo… ¿Quién mas hace falta?

-"Ahora que lo dices, si suena raro que nos encontráramos así de fácil"- reflexiono Sakura.

-"Tal vez el destino quiso que fuera así, o simplemente es una coincidencia"- también reflexiono la joven Daidoji.

-"No lo creo, bien dicen que las coincidencias no existen solo…"- comenzó Amaya.

-"Las casualidades…"- se burlo Mey Ling- Jajajajajaja….

-"No... Solo lo inevitable"- corrigió Amaya.-"¡Oh! Lo siento, soy Amaya Asaka, amiga de Sakura y bueno… novia de su hermano"- se presento ante la sonriente Tomoyo.

-"Mucho gusto, soy…"

-"La mejor amiga de Sakura, Tomoyo Daidoji."- completo sonriendo. La verdad Amaya estaba muy feliz de que Sakura volviera a ver a una persona tan importante para ella como Tomoyo.- "Siento mucho haber sido así de ruda al principio, pero la situación lo requería"- se disculpó.

-"¿Qué situación?"- pregunto la joven de ojos ambarinos.

Por unos segundos las vistas se dirigieron a Sakura, una con preguntas en ellos, y las otras dos con autorización.

-"Veras Tomoyo, lo que pasa es que…"- comenzó a relatar la joven Kinomoto.

Sakura, no tuvo reservas al relatar las cosas extrañas que le habían pasado desde que introdujo su rostro en aquella "Vasija".


-No puedo creer que me hayas asustado de esa forma- le reprocho.

-Lo siento, pero no creí que te asustarías de esa forma- se disculpo aun riéndose.- realmente el tiempo no pasa por nada. "Tu" la chica "no le temo a nada" ahora te asustas, muchas cosas han cambiado.

-Nunca dije que no le temía ha nada. Es solo que si hubieras sido un fantasma no me habrías asustado tanto como lo hiciste- Naoko le contesto algo melancólicamente.

-¿Por qué te asustan tanto los vivos? Yo estaría aterrada si me encontrara con un fantasma- Chijaru no dio cuenta de que de repente el rostro de Naoko era mas pensativo.

-Al menos los muertos no te pueden unir a su pandilla- comento entristecida.

-¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué lo dices?- Minara por fin se dio cuenta lo que pasaba con su amiga.- Dime Naoko ¿Qué es lo que sucede?

Después de mucho tiempo sin repuesta, Chijaru detuvo el auto móvil en una esquina. Los ojos de la joven Minara se dirigen interrogatorios hacia su amiga de la infancia.

La preocupación sube, cuando ve que Naoko no parecía consiente de lo que pasaba a su alrededor, así que se acerco a ella y lentamente la agito para que reaccionara.

-¿Naoko? ¿Naoko te encuentras bien?- pregunta con preocupación.

-Si, lo siento, es solo que… estaba recordando- la joven Yanagizawa sigue en el pasado pero con los sentidos en el presente.

-¿Y? ¿Qué recordabas?- le pregunto aun con preocupación en su mirada.

-Yo… Yo… Es que yo- pero antes de decir algo coherente un sollozo destrozo todas las palabras que quería sacar de su pecho.

-Lo siento tanto no tuve que haber preguntado- se lamento Chijaru, acercándose a su amiga y abrazándola ofreciéndose para ser su pañuelo de consuelo.


-Señor, las cosas van en marcha, justo como pidió que fuera.

-Tráeme al viejo ante mi- le dio por respuesta.

-Si, señor

La oscuridad era absoluta, justo como a él le gustaba. El viento soplaba atravez de la ventana que había dejado abierta por gusto propio y las cortinas bailaban arremolinadas en una danza atormentadora.

Las cosas saldrían como él deseaba, así tendría que ser, porque sino él tendría que hacer las cosas por el solo.

La puerta se abrió lentamente con un crujido lento pero existente que denotaba el nerviosismo de su invitado.

-¿Me querías ver?- le pregunto una voz cansada y carraspeada, que arrastraba las palabras como pesas de toneladas.

-Acaso no es por eso que estas aquí- contesto molesto.

-Y ¿Cuál es el motivo?

-Acaso no es obvio ¿Parezco alguien a quien puedan engañas?- en ves de una pegunta se dio como una amenaza- si tienes la repuesta entonces responde.

-No se a que viene esto, hemos hecho todo lo que has pedido que hagamos- le respondió evasivamente.

-Ah. No sabes porque estas aquí… Bueno te diré porque estas aquí- se levanto y con un movimiento tan rápido que no pareció real, se acerco al anciano y lo azoto a la pared- Estas aquí, porque ayer por la noche: tu y tu estúpido clan…. Acaso son tan inútil que no puede seguir una pequeña orden…

-No se de que hablas- le respondió ahogadamente el anciano.

-Entonces has de ser mas idiota de lo que pensé… ¿Acaso no recuerdas que pedí específicamente que quería a la chica viva?... Y no me negaras que tu estúpido hijo la trato de matar, ayer, ahogándola- le contesto molesto.

-Pido disculpas por el infortunio de mi hijo- se disculpo el anciano, cada vez sin menos aire- pero no entiendo aun ¿Por qué quieres a la chica viva? Si de cualquier forma la mataras.

-Acaso eres tan imbécil para no ver lo importante que es tener la sangre fresca- le reprocho ahora impaciente- no me importa lo que ustedes crean, solo sigan las ordenes que yo les dio… o pagaran las consecuencias.

-Y ¿Qué te hace pensar que no te traicionaremos?... Sabiendo lo que sabemos de la chica, podemos hacer con ella lo que se nos plazca- dijo un joven entrando por detrás- ¡Deja a mi padre!- le dijo viendo al fin lo que ambos adultos hacían.

-Taisei, no te acerques, es una orden.- le ordeno severamente su padre.

-Si Taisei, no querrás meterte con migo- se burlo el otro.

-¡Maldito! ¡Esto no te lo perdono!- le contesto enfadado el joven, atacándolo frontalmente.

Cuando estaba a una distancia considerable el joven Long se lanzo por los aires dando una patada voladora. Su rostro- como casi siempre- de notaba furia y su grito de guerra se hiso escuchar a todo pulmón.

Pero al estar lo suficientemente cerca una fuerza lo lanzo hacia atrás chocándolo contra uno de los libreros.

-¡Grrrr!- el dolor era tanto que no pudo evitar emitir un grito.

-Jajajajajaja…- el hombre de las sombras se burlaba de su poca firmeza- pensé que representarías un reto mas grande para mi, muchacho, pero la verdad fue fácil… Eres mucho más débil que tu anciano y estúpido padre…. Y eres más idiota todavía, más de lo que pensaba

-¡Maldito!- musito en un susurro débil, el joven.

-¡Basta! El no a hecho nada, mátame, déjalo y castígame a mi- le replico el anciano que aun se encontraba contra la pared.

-Viejo amigo Long, jamás pensé que fueres el tipo de padre protector- se burlo con una amplia carcajada- seria mejor que dejaras que tu querido hijo aprenda de sus errores él solo.

-Juro que no volveremos a cometer otro error, de ahora en adelante, consultaremos con tigo lo que aremos- le suplico el viejo.

-Mhm… suena tentador- el hombre de sombras fingió estar considerándolo- pero como lo dijo tu propio hijo ¿Cómo sabré si confiar en ustedes?

-Doy mi palabra- juro con un suspiro el anciano Long.

-¿Y si a tu mocoso se le ocurre traicionarme? ¿Qué me darás?

-Juro que él te será fiel a ti… El jamás me desobedecería- su voz era ligeramente seria pero con matiz de cansancio.

-Pero ¿Y si lo hace? ¿Qué me garantiza lo contrario?- volvió a preguntar el hombre.

-Te daré lo que quieras, pero déjalo, por favor- cedió al fin el viejo.

-Lo que quiera ¿he?- se sonrió sombríamente- de acuerdo- y con esto soltó de su opresión al joven Long con un movimiento de su mano- Recuérdalo. Les he salvado varias veces sus vidas.

-Juro no olvidarlo.

-Si supieras lo que tengo preparado para ustedes… Jajajajajaja…- Se rio mentalmente- Jamás hubieras aceptado… Viejo estúpido, tu destino será cobrado primero.


Hola, hola, hola….

Siento mucho haberme tardado con todo esto, pero es que en mis vacaciones estuve algo bloqueada, pero antes de entrar a clases todo surgió. Bueno espero que les haya gustado, porque sinceramente de todos lo Cap. Que he hecho este me parece el mejor, pero esperen, porque el próximo va a ser el mejor, créanlo, porque en el próximo es en donde empiezan las verdaderas preguntas, dudas y peleas…

Esto no ha sido tanto como lo será después, y aunque no me guste, habrá mucha mas sangre de lo que creen- pero lo de la sangre viene asta mucho después- y habrá mucho llanto… Y bueno les diré que a partir del próximo Cap. Todo va a ser más confuso y nuestros amigos estarán indecisos.

Pero bueno, gracias por los Reviews que algunos de ustedes me han dejado y gracias por alentarme atravez de ellos.

Próximos Capítulos:

Bueno la relación entre amigos se ha fortalecido con el tiempo en vez de haberse desplegado- Próximos no próximo- las cosas se ponen mejor en la vida de todos. Descubrimientos nuevos dejan que todos se queden con la boca abierta y en el próximo Cap. Las cosas se ponen interesantes cuando la llegada de alguien desordena todo lo real en la vida de nuestros compañeros... Kero esta más alerta que antes y Yue tiene que aparecer por seguridad.

Agradecimientos:

-A todos por los ánimos.

-A Sakurita por no dejar mi imaginación nunca.

-A mis hermanos por ser tan molesto y alentadores al mismo tiempo.

-A mi Fanfic amiga, Gladis, quien ya empezó su Fanfic; por cierto lo leí y esta súper, su titulo es "La ultima estrella del anochecer"…. Se que suena un poco similar al titulo de esta historia, pero solo es porque compartimos varias cosas y una de esas es la imaginación, aunque su fic no es igual al mío, pero varias ideas si…….. Pero aun así es muy buena la historia deberían de leerla.

-A todos los escritores de fic ´s, porque realmente leer lo que escriben me da un poco de inspiración y me ayuda a seguir a delante.

-Y (no se me olvido) por ultimo pero muy importante… mi muy grande y desbordada imaginación que no ha descansado de emocionarse por pensar en lo que vendrá después del próximo Cap.

Bueno… Adiós a todos… y gracias.

P.D: Gracias por su paciencia. Sigan así, llegaran muy lejos.