VII. Capitulo.

Punto de Partida

El día era tranquilo con matices en el cielo que demostraban la paz del momento, el viento soplaba ligeramente y rosaba su piel como un dulce toque lleno de delicadeza.

Las sensaciones iban de abajo a arriba y viceversa, la paz que le brindaba el día no podía llegar a su persona, pues por dentro se sentía triste y a abandonar. ¿Cómo evitarlo? Había llegado el día, el día que no pensó que le afectaría tanto como lo estaba haciendo ahora…

Se suponía que las cosas no saldrían de esa manera, es decir, no se suponía que le gustara tanto estar en ese lugar… Los últimos días habían sido más que fantásticos, no solo había encontrado a su mejor amiga y a sus ex-compañeros de primaria, sino que había re encontrado esa felicidad que hacía mucho no experimentaba.

Era cierto, en realidad no todo era perfecto, ya que el Clan Long no había terminado de tratar de atraparla en esos días. Pero estas veces no mostraban señales de quererla muerta; y eso la reconfortaba mucho… Aunque ahora que lo pensaba, Shaoran no había dejado de tenerla bajo "señal roja" por esos días.

No es como si le molestara el que él la estuviera acompañando a todos lados esos últimos días, es mas hallaba su presencia bastante agradable, re confortable y algo silenciosa- buena la verdad es que la hallaba muy, pero muy silenciosa-. Pero sentía, dentro de ella, que no debía pasar demasiado tiempo junto al joven Li. Es decir, sabia que era estúpido pensar que algo podría pasar si el estuviera cerca, pero lo sentía, sentía que estar junto a él mostraba un riesgo leve pero existente.

No es que ella se estuviera enamorando de nuevo de él, pero era algo que ella no podía explicar, siempre que él estaba cerca se sentía extraña y usualmente solía tratar de ser lo más amable posible con Shaoran y tratar de hacer que participara en las diferentes actividades que Mey Ling había planeado para esos últimos días.

Había tenido la dicha de hablar un par de veces, con el joven heredero de los Li, pero sus conversaciones se trataban, la mayoría de veces, del Clan Long. Sabia que no debía sentirse así, decepcionada de no poder hacer que él hablara más de la cuenta, o tal vez de alguna otra cosa que no fuera de los ataques continuos, que recibía. Era posible que solo se sintiera así porque Shaoran era un viejo amigo y perder su amistad le dolió en lo más profundo de si misma.

-"¿Por qué todo tiene que ser tan complicado?"- se preguntaba la joven Kinomoto, sentada en una de las banquetas del jardín de la amplia casa Li.

Después de un par de días se había memorizado toda la casa al derecho y al revés- aunque había veces en que se perdía por falta de atención en su camino-, pero lo cierto es que había recibido mucha ayuda de parte… de parte… de la prometida de Shaoran (pero no le digan nada a Mey Ling) es mucho agregar que ambas se volvieron muy amigas- por obvias razones, a escondidas de Mey Ling- y era divertido tener a Kasumi cerca, ya que ella estaba al tanto de su situación y la hacia sentir mas calmada con sus palabras de aliento.

El viento dio una ráfaga, como tratando de llamar su atención.

Se levanto de su asiento y comenzó a girar en si misma, como tratando de mezclarse con el aire y volar libre a donde sea, sin poder ser atrapada.


-¿La extrañaras?- le pregunto una voz suave interrumpiendo lo que estaba haciendo.

El joven delante de ella lo miro con una interrogante en sus ojos castaños. La chica solo sonrió en cualquier respuesta de su acción.

-Digo ¿Qué si extrañaras a Sakura?- pregunto mas específicamente esta vez.

-¿he?- pregunto aun mas confuso de lo que antes estaba.

-Oh. Vamos no me dirás que no notaras cuando se valla.

-No se como responderte en realidad- contesto el joven Li, para hacer que su promedia no preguntara nada mas.

-Inténtalo- insisto ella

Shaoran soltó un gran suspiro- como quien no quería la cosa- seguido por una mirada de pocos amigos… Pero la joven Hariu no se daría por vencida, no sabia porque pero quería saber la opinión de su prometido acerca de la despedida de la joven Kinomoto.

-Vamos, no seas testarudo, solo quiero saber lo…- su seño se frunció para demostrar su decisión- Jamás me habías negado saber algo de ti en esta manera tan terca- le recrimino.

-No. Ahí tienes tu respuesta, no la extrañare- le contesto algo enfadado- ahora si me permites necesito tomar aire.

Y con esto azoto la puerta de su despacho con furia y salió en camino hacia el jardín.

Sabia que Kasumi estaba en lo cierto y en realidad el nunca le había negado saber nada acerca de él, pero esta vez sentía que no podía decirle lo que pasaba.

Acelero su paso con forme se acercaba al jardín principal (el mas grande), no sabia porque pero necesitaba estar afuera con mucha prisa. Quien sabe que es lo que pasaba con él en esos últimos días, pero de alguna forma le gustaba de esa manera.

El viento azoto ligeramente su rostro en cuanto se vio en el jardín. El día era perfecto se podría decir, aunque muy melancólico para su gusto.

Se coló por los rosales y sin pensarlo mucho se dispuso sentarse en el área del jardín que poseía banquetas para descansar. Pero cuando llego, la imagen que contemplo lo dejo algo perplejo.


-"¿Esta todo preparado?"- pregunto una mujer de un porte impecable.

-"Lo esta"- le contesto una joven que salió de la casa minutos después que la mujer-"yo misma los supervise".

-"Si usted lo cree, yo también"- contesto la mujer con respeto hacia la joven enfrente de ella.

-"Espero que tengas un buen viaje"- le dijo un joven a la chica que había salido de la casa anteriormente-"espero que todo lo que buscas lo encuentres".

-"Creo que no es necesario una despedida, regresare cuando menos lo esperen y espero que siga igual de armonioso de siempre"- le contesto la chica, con una sonrisa en su rostro.

-"Creo que ya terminamos aquí"- comento un hombre que salía del automóvil en ese momento- "estamos preparados".- agrego dirigiéndose únicamente a la joven ahí presente.

-"Bien, entonces no creo que tenga que hacer nada mas aquí"- arribo en hacia el viaje que emprendería y se despidió de todos a quienes dejaba a tras, con la esperanza de regresar hacia ellos con buenas noticias.


-"Estos libros están muy pesados Naoko"- comento la joven Minara-"Estas segura que necesitas que los lleve todos".

-"Si lo deseas podría ayudarte con algunos"- respondió Naoko con una Cortez sonrisa.

-"No, está bien, yo lo are. De cualquier manera tendré que hacerlo, tú quédate aquí"- y con esto último, Chijaru salió hacia la calle con una pila de libros en sus manos- "Sabia que no tuve que haberle pedido a Naoko un empleo aquí… Uff… pero ahora ya esta hecho".

Podía jurar que no veía nada por la gran cantidad de libros apilados hacia arriba, Naoko le había pedido que llevara esas ediciones al auto. Para poder hacer algo que, sinceramente, no recordaba.

No lo había sentido y tampoco lo había visto venir. Podría prometerle al cielo y las estrellas que no se hubiera dado cuenta de lo que pasaba, de no ser porque, vio, – prácticamente en cámara lenta- como los libros se desprendieron de sus manos y cayeron sobre ella.

Lo siguiente que la joven Minara escucho fuer un grito de desesperación de otra mujer, probablemente la mujer con la que había tropezado.

-"Lo lamento tanto"- se disculpo Chijaru tratando de recoger los libros que se habían desparramado.

-"Pues deberías, chiquilla estúpida"- le contesto con furia la otra joven.

Al escuchar lo dicho por la otra, Chijaru la volteo a ver automáticamente.

-"¿Disculpe?"-pregunto con una entonación de enfado.

-"Como oyes, o acaso aparte de ciega eres muda. Valla combinación"- le contesto- "¿Qué acaso no ves que tu torpeza, me ha hecho derramar mi café en mi carísima cash mire?"- agrego.

-Oh, si ya lo puedo ver- fingió interés la joven Minara- que horror, que gran crimen he cometido… Especialmente con la persona mas estúpida que nunca he conocido.

-¿Cómo te atreves estúpida chiquilla?- dijo indignada la otra- acaso ¿sabes quien soy yo?

-No, y la verdad no me interesa. Supongo que de todas las personas en el mundo a las cuales les pude derramar el café en su "preciada" cash mire, me alegra que fuera en ti.

Ambas jóvenes se vieron con fuego en sus ojos, si las miradas mataran…

-¡Chijaru!- grito corriendo Naoko- ¡Chijaru! ¿Te encuentras bien?

-¡Naoko!- respondió la joven Minara, su bisando su gesto- no te preocupes, estoy bien, solo me tropecé con está…- enmudeció por un momento, tratando de buscar en su mente una palabra correcta para expresar lo que pensaba-… con esta señorita.

Cuando Chijaru menciono a la joven que también había caído, Naoko instantáneamente voltio el rostro para ofrecer su ayuda a la joven que había olvidado. Pero ella ya estaba parada junto a sus bolsas, lista para irse.

-Lamento mucho que todo esto haya pasado, fue mi culpa por haber dejado que mi amiga se fuera con todas esas bolsas- se disculpo Naoko ante la otra joven. No escuchando respuesta a su disculpa, siguió hablando- Mucho gusto, Naoko Yanagizawa.

-Naoko no deberías de hablar con gente extraña, y menos tan groseras como esta "señorita"- le regaño Chijaru.

-No creo que lo que digas este en lo correcto- defendió la joven de lentes- no la conoces probablemente si te dieras el tiempo de conocer a…- pero cuando volteo a ver a la otra joven, no encontró nada mas que el vacio.

-¡Lo vez!.... no es mas que una rata- se molesto Chijaru, por la poca cortesía de la mujer al irse así de rápido.

-Que extraño, porque se habrá ido repentinamente- Pensaba la joven Yanagizawa- ¿La abramos espantado?

-Niña, rica y tonta… como se atreve a irse de esa manera - se arrebolaba la joven minara mientras se levantaba.


-Lamento haberte asustado de esa manera ¿estás segura que te encuentras bien?- le pregunto el joven algo avergonzado y preocupado.

-No te preocupes- le tranquilizo la joven, frotando su herida ligeramente- además, debería de ser yo la que te debe una disculpa, supongo que debí de haberme asegurado de que nadie estuviera a mi alrededor antes de… de lo que paso- termino la frase algo apenada.

La joven le sonrió con calidez- en realidad estaba sonriendo para disimular su incomodidad y es que lo que había pasado minutos antes había sido muy embarazoso.

FLASH BACK:

No sabia porque estaba girando solo era lo que sentía que debía de hacer, probablemente era una forma de sacudir todo lo que llevaba dentro para poder irse más tranquilamente, sin preocupaciones, ni ningún altercado.

Se sentía bien como el viento la acompañaba en aquella danza tan improvisada, su cabello se arremolinaba y le acariciaba el rostro, podía escuchar el sonido del aire al cortarse contra los arboles y podía escuchar la maravillosa melodía que alzaban las hojas a su alrededor.

No podía haber algo mejor en algún otro lugar.

Quería vivir ese momento al máximo, porque seguramente seria el último que viviría en ese lugar. Así que paro de dar vueltas en si y decidió que aria algo que hiciera recordar aquella despedida algo inolvidable.

Miro todo a su alrededor, y no pudo encontrar una manera mas… interesante de terminar de complementarse a si misma con ese armonioso día.

Había escuchado hablar de la sima de las montañas en China, pero era obvio que jamás llegaría ahí, o al menos no por el momento. Así que lo único que se le asemejaría en- muy poco- mas o menos la altura, seria un… un…. Veamos…. ¡O si! Un árbol.

No seria la gran cosa escalarlo, después de todo lo hacia cuando era una niña, y bueno de vez en cuando lo hacia actualmente, cuando un gatito se quedaba estancado en un árbol.

Traía jeans para el viaje, así que no seria tan difícil escalar, pero lo que si le preocupaba, es que si se ensuciaba a Amaya le daría un ataque. Pero de cualquier manera lo intentaría.

Busco con la mirada el árbol más grande y frondoso. Y sin mucho esfuerzo lo encontró, en realidad no era tan difícil encontrarlo, pues de todos los arboles ese era el mejor, el mas grande, el mas hermoso- sin desprestigiar a los hermosos arbolitos- y probablemente el que mas atraía. Y lo gracioso era que ese árbol era un árbol de cerezos/Sakura. (Perfecto no creen )

Lo gracioso es que el árbol estaba ahí, solo ahí, con su magnificencia presente. Parecía como si supiera que ella lo necesitaba.

Comenzó a escalar, su estomago le provocaba cosquilleos- como cuando estas nervioso por algo, pero no sabia porque las sentía-. La verdad el árbol era mucho más grande de lo que ella había creído al principio- pero, vamos, eso no la desanimaría.

Un paso por aquí, viendo que rama es más fuerte que la otra. Se sentía bien la brisa llegar desde por ahí arriba, le faltaba por llegar tan solo un poco.

Las cosas se veían realmente bien desde donde estaba. Probablemente llegaría sin ninguna sola mancha y lista para irse.

Las cosas iban bien, hasta que…

-¡Hey ¿que haces ahí arriba?!- una voz clara y grave la sorprendió, dejándola sin equilibrio y haciéndola soltar su resistencia.

¡POP!

Su caída fue rápida y al mismo tiempo tan lenta.

Al voltear a ver quien la había llamado y deprendido su parte frontal se veía calendo hacia el suelo con todo y ramas débiles que la raspaban.

-¡…!- su grito era de desesperación ya que no encontraba manera de tratar de sostenerse de algo.

FLASH BACK END

-Realmente lamento haberme caído sobre ti- se disculpo una vez mas la joven e ojos verdes.

-Supongo que fue mi culpa, al asustarte de esa manera- se disculpo el también- Pero de cualquier manera ¿Qué es lo que hacías ahí?- pregunto sin verla realmente a la cara- es peligroso que hagas eso- la regaño

-"Supongo que tuve que haber pensado dos veces antes de hacerlo"- contesto ella, sin verlo a los ojos tampoco- "Si me preguntas porque lo hice, no tendría una explicación"- con esto se gano una mirada confundida de su compañero-"es decir"- sonrió la joven al ver su expresión- "solo fue un impulso… solo sentí que lo debía de hacer"-su mente estaba tan serenamente pensando aquello- "¿Alguna vez te ha pasado?"- pregunto regresando al mundo.

-"¿Qué cosa?"- pregunto algo perdido, por la mirada que le enviaba la joven Kinomoto.

Ella rio, causando una reacción algo extraña en el interior de Shaoran.

-"¿Si alguna vez has sentido el impulso de hacer algo sin poder evitarlo?"- le contesto la joven.

-"Si tan solo supiera"- Lo cierto es que recientemente, él tenia impulsos que a veces no podía evitar; como quedar observándola por mucho tiempo o no poder evitar sentirse preocupado cuando ella no estaba cerca. Pero claro todo esto solo era porque ella era su amiga, y tantos años le habían hecho madurar en ciertos aspectos que a él le fascinaban.

-"¿Shaoran?"- pregunto Sakura algo preocupada- "¿te encuentras bien?"

-"¿Ah?"- pregunto confundido.

-"¿te encuentras bien? Te has quedado sin hablar por largo rato, y me comienzas a asustar"- le informo ella.

-"Lo lamento"- contesto él algo avergonzado.

-"Y ¿Qué es lo que pensabas?"- pregunto ella.

-"Estaba pensando en…"- estaba loco o simplemente estaba demente. Estaba apunto de revelarle a Sakura algo que no podía saber, es decir, no debía saberlo. No quería decírselo.- "Piensa en algo rápido para decirle"- Se reprocho- Yo pensaba que…

-"Lo siento"- le corto ella, ganándose una mirada inquisitiva del joven Li-"Lamento si fui entrometida, no creo ser la persona correcta para que me lo digas, lo siento mucho".


-"Esto no puede estar pasando"- Se repetía la joven en su mente, corriendo por las calles de Tokio- "Es estúpido, no puede estarme pasando…. Tal vez… Tal vez solo este soñando ¡Si! Eso es, solo estoy soñando, un horripilante sueño- repetía, para convencerse a si misma".

Sus pasos eran rápidos, ruidosos y poco elegantes, algo muy poco común de ella. Estaba nerviosa, y era de ver en su cara una expresión de sorpresa.

En esos momentos era cuando deseaba poder tener a alguien a quien aferrarse para poder sostenerse y no caer en la sorpresa que le habían dado hacia unos minutos.

El viento le golpeaba el rostro fuertemente, luego de su pequeño incidente, decidió ir por su convertible, para llegar ¿llegar a dónde? Ni siquiera ella lo sabia, pues necesitaba escapar, escapar del mundo para poder pensar.

El sol brillaba en sus cabellos que se revolvían por el aire que entraba por el hermoso auto.


-"¿Touya?"- pregunto el hombre con voz estañada.-"¿Touya?"

Lo agito un poco para poder captar su atención, y fue cuando solo, Touya Kinomoto voltio a ver.

-"¿Qué es lo que quiere?"- pregunto con mal humor el interpelado- "Y suéltame ¿quieres?"

-"Oye, Touya ¿Qué es lo que te pasa? Pareces muy pensativo últimamente"- le reprocho Yukito- "¿no será porque hoy vuelve Sakura?"

Kinomoto solo se limito a verlo de mala gana, como si tocara un tema que él no quisiera abordar.

-"¿acaso le ocurrió algo a Sakura? ¿O a la joven Asaka?"- pregunto algo mas alerta.

-"No, todo está bien"- respondió a regañadientes.

-"Entonces ¿Qué sucede?"- la expresión en el rostro de Tsukishiro cambio una mas serena, cuando entendió de lo que se trataba-"¿No crees que si algo les hubiera pasado la joven Asaka ya te lo habría dicho?"- Touya parecía reaccionar a la pregunta que su amigo le lanzaba.

-"No estoy tan seguro de eso"- le contesto él inseguramente.

-"Se que no conozco bien a la joven Asaka, pero por lo que Sakura me ha contado, no parece ser una persona que podría a Sakura en un riesgo innecesario"- le trato de disuadir- "Tal vez solo estés imaginándolo todo… Te conozco desde hace tiempo Touya, y se que puedes ser algo paranoico cuando se trata de Sakura".

-"No se porque sigues siendo mi amigo"- contesto enfadado Touya- "Pero no confió en lo que dijeron esas dos. Algo me dice que algo paso mientras estaban de viaje… Es sospechoso que regresen antes de lo que habíamos planeado, y no me como el cuento que la monstro se invento"

-"Puede que tengas razón con respecto a que oculten algo, también lo note cuando hable con Sakura, y también me parece extraño que regresen antes de lo que ustedes habían dicho"- analizo Yukito- "Pero aun así ¿no confías en el juicio de ambas? Sakura ya esta lo suficientemente grande como para poder cuidarse a si misma y aun así la joven Asaka la cuida, casi como tu lo haces. Y si las cosas estuvieran tan mal como supones, ellas te habrían pedido ayuda… Además por lo que se, la familia Asaka tienen un alto rango en magia, supongo que puedes cuidarlas de haber pasado".

-"Aun así, algo no esta bien. Y cuando Amaya llegue, no podrá ocultarme la verdad por mucho tiempo"- dijo decidido


Los arboles se movían en compas de alguna melodía que solo ellos podían escuchar, y el viento parecía secundar.

Estaba solo en aquella oficina, pensando, esperando a que algo pasara. Probablemente tendría millones de cosas que hacer, pero no se sentía la necesidad de acabar el trabajo.

No sabia como se sentía en esos momentos, es decir, jamás se había sentido tan vacio, como si no tuviera nada por dentro que pudiera llenar para poder hacer las actividades que debía realizar. Y eso apestaba de verdad.

-"Señor"- lo interrumpió la voz afable del anciano Wei.

-"Pasa Wei"- le ordeno el joven Li- "¿Qué es lo que sucede?".

-"Señorito Shaoran, el consejo de magia lo a contactado para invitarle la coronación"- le informo el leal sirviente- "Aparentemente este año la joven princesa no podrá asistir para coronar al siguiente jefe, por ello lo adelantaron".

-"¿no mencionaron nada mas?"- pregunto Shaoran con esperanza.

-"No señor"- respondió Wei- "Pero aun así, estoy seguro que usted será el elegido".- lo animo el anciano.

-"Gracias Wei"- le agradeció el gesto.

Luego de las palabras de su joven amo, Wei salió por donde había entrado.


-"Señoras y señores, me complace anunciarles que acabamos de pisar suelos japoneses. Si siguen las instrucciones que la aeromoza les dará en unos minutos no tendremos ningún problema y podremos hacer que este vuelo termine placenteramente".- anuncio el piloto a trabes de las alta voces

-"Sakura ya llegamos"- le informo Amaya.

-"Si"- contesto ella con una media sonrisa.

El viaje había terminado, era cierto, y las aventuras se habían terminado también. Lo cierto era que le decepcionaba un poco la despedida de todas aquellas extrañas cosas. Es decir, antes de aquel viaje, ni siquiera se había imaginado lo mucho que extrañaba tener una vida dominada por la magia.

Era divertido, cuando niña, el tener una especia de vida secreta en la cual lo paranormal era parte de su vida cotidiana. Aquellos tiempos eran divertidos y llenos de alegría. Pero sabía que si la magia volvía a ser parte de su vida de ahora, seria horrible; pues tendría que cuidarse mucho más.

Extrañaba ese mundo, esa vida. Pero no lo suficiente como para decir que quisiera poner su vida y la de sus seres queridos en riesgo… Y eso le recordaba mucho al sueño extraño e inexplicable que había tenido al llegar a Hong Kong, al ver dentro de esa especie de recipiente mágico. Pero lo que más le perturbaba de ese sueño era que recordaba muy bien que la señora, madre de Amaya, le había dicho que atravez de ese recipiente muchas personas habían predicado su futuro… y que pasaría… ¿Qué pasaría, si su sueño se hacía realidad?.... ¿Qué pasaría si su padre, Touya y… y Shaoran terminaban muertos?....

-"¡¡NO!! No debo de pensar de esa manera"- Se reprocho mentalmente la joven castaña- "Solamente fue un sueño; no era nada mas que un sueño, no… no era mas que una horrenda pesadilla".

-"Sakura ¿te encuentras bien?"- la voz preocupada de Amaya la saco de sus lejanos pensamientos.

-"Si, solo estoy algo cansada por el viaje"- le contesto certeramente la castaña-"Lamento preocuparte"- sonrió apenada al final.

Era cierto que Amaya ya sabia acerca de su horripilante pesadilla. Pero lo cierto era que en realidad Sakura no le había contado detalles a la joven Asaka. No quería abrumarla con sus preocupaciones, especialmente sabiendo que tuvo que dejar a su madre al cuidado de otra persona de su clan, para poder ir a dejar sana y salva a la joven Kinomoto, a su hogar.

Y la verdad, en su fuero interno Amaya había abandonado- porque prácticamente la dejo desprotegida- a su mamá, no era solo para dejar a Sakura sana y salva junto con su familia- porque para ello, bien pudo haberle pagado a alguien- Pero algo en ella le decía, que las cosas extrañas no se iban a acabar ahí, sino que solo era el comienzo.

Algo en el interior de la joven Asaka, se removía y le decía una y otra vez que las cosas ya no serian normales, sino lo contrario. Y ahora más que nunca la familia Kinomoto la necesitaría para afrontar algo peor.

Si, era cierto. Las cosas apartar de ese punto de partida, se pondrían…. Se pondrían…. "Interesantes.

Esos mismos pensamientos pasaban por el elegante joven Hirawizagua, quien pensaba que su punto de partida se había convertido ese preciso momento.

Hacia ya una semana que había visto aquella luz alumbrar el cielo; y al verla algo en su interior le hiso pensar que todo era parte de lo que le vendría después, y presentía que seria muy entretenido todo eso.

¿Quién diría que la encarnación, del mago de todos los tiempos, se interesaría tanto en regresar a Japón?

Se podría decir, que lo impredecible en realidad es lo más predecible. Todos los acontecimientos que estaban ocurriendo eran solo parte de algo que de cierta manera lo atraía; dándole una curiosidad que pocas veces experimentaba.

Definitivamente debía de descubrir lo que pasaba. Tenia que estar preparado para su "regresar".

-"Y ¿Ahora que ocurre?"- le pregunto un mujer de largo cabello de un café rojizo, entrando a la salita en la cual el joven de lentes se encontraba, con una gran sonrisa.

- "También me place verte de nuevo"- le respondió él, con una sonrisa igual que ella- "Kaho"

-"Con los años he aprendido, que verte resulta ser solamente para casos especial, mi querido Eriol"

Aun con los años pasados, Kaho no parecía haber cambiado en ningún aspecto más que en su sabiduría. Su compostura y su serenidad seguían siendo algo que la identificado mucho. Desde sus años de maestra de primaria hacia muchos años atrás, había decidido dedicarse en la educación hacia los más jóvenes, ganándose así un puesto como directora en un instituto privado para jóvenes adolecentes.

Y ello le dejaba el suficiente tiempo como para compartir con su preciada criatura, su hijo Kouta, a quien adoraba eternamente, ya que le recordaba vivamente su esposo Kosuke Sato.

Si así es, la señorita Mitzuki la antigua maestra de primaria de Sakura, ahora se encontraba felizmente casada con un hombre que al igual que ella, poseía una vida fuera de lo ordinario, ya que él como heredero de uno de los templos mas antiguos conocidos en la historia, debía de saber varias cosas acerca de lo sobre natural.

-"Pues por nada pasa el tiempo"- le respondió el joven.

-"¿Qué es lo que sucede ahora?"- le pregunto nuevamente la mujer.

-"Todavía no estoy seguro"- le contesto el de cabellos azuleado, con desagrado- "Solo se que algo esta apunto de pasar. Algo muy importante".

-"Es seguro que lo es. No es usual que algo te llame la atención, lo que me preocupa es que no sepas todavía lo que supones".

-"Lo se… No deberías de preocuparte por tu seguridad o la de tu familia, aun no estoy tan seguro, pero si no has sentido algo raro a tu alrededor hasta ahora, supongo que no tienes que ver con nada de lo que se aproxima"- le respondió el joven, para tranquilizar un poco a su amiga.

-"Es mejor estar alerta, de cualquier manera… Hasta que no sepas nada, será mejor no bajar la guardia"- le contesto seriamente la mujer. Pero luego su sonrisa regreso a su rostro sereno y le dijo- "¿Ya tienes en donde quedarte? Tu, Spinel y Nakuru, son bienvenidos en mi hogar".

-"De hecho ya alquilamos un departamento"- le respondió- "Pero gracias por tu ofrecimiento, es bueno saber que tenemos un hogar al cual ir en cualquier caso…. Por cierto ¿Cómo sigue el pequeño Kouta?


-"¿Qué es la verdad?"- le pregunto un profesor de cabello blanco, a un alumno de primer año de preparatoria-"Dime, para ti ¿Qué es la verdad?"

-"Algo que… ¿si paso?"-contesto el chico, con una cara de decepción por su propia respuesta.

-"En parte"- contesto con una tranquila y pacifica sonrisa el hombre- "Escucha Zhuo, me han comentado que has tenido problemas para adaptarte al sistema de este lugar, y me gustaría mucho ayudarte a encontrar la manera de integrarte mejor."- le dijo pasiblemente.

-"Lamento que crea que soy un inadaptado. Pero no necesito de su "ayuda" para "integrarme" ya que no pretendo hacerlo, no es mi deseo cambiar mi forma de ser, para complacerlos ustedes"- le contesto el adolecente, con un tono rebelde y de superioridad.

-"Se lo difícil que es tener que aceptar, cambiar todo tu estilo de vida por algo tan insignificante"- la paciencia del hombre que le hablaba parecía inacabable- "Pero debes comprender que al no querer recibir ayuda, no solo te perjudicas a ti, sino a todos a tu alrededor… Me han comentado, de igual manera, que a pesar de todo eres un chico bastante popular en esta academia… Aun con el poco tiempo que llevas aquí"- se sonrió el hombre, como le recordaba este chico a su mejor amigo, y esto lo llevaba a sus recuerdos de adolescencia- "Y tal vez eso no te importa, pero si te adaptas mas rápido, podría ser que llegaras a hacer mas amigos de los que esperes".- sabia que tratar de razonar con ese chico era algo imposible, pues el mismo vivió la mayor parte de su vida, con una persona con un carácter igual al de ese joven.

RIND, RING, RING….

El sonido de la campana se hiso escuchar por todo el campus y no tuvo otra que dejar al chico irse. No es como si, obligarlo a quedarse, cambiara su opinión acerca del tema.

Se había tomado su tiempo en su oficina, ordenando algunos archivos, y uno que otro reporte de su progreso en su trabajo.

Había pasado casi toda la parte de su carrera, en las montañas de cercanas a Singapur. Según su investigación, uno de los lugres más sagrados y pacíficos para visitar. La verdad, era que aunque, si había estado estudiando en la universidad de ahí; por su beca en la central de Singapur, también había estado visitando a los monjes ancianos de esa zona.

No es que tuviera que ver con su carrera, pero algo dentro de él sentía que debía de obtener respuestas de lo que en realidad era… Es decir, no sabia como explicarlo; pero se sentía incompleto, porque por mas que él fuera la identidad que podía "vivir", sentía que le estaba robando una parte importante a su otro yo- Yue- Antes de poder seguir adelante tenia que descubrir quien era en realidad, o descubrir que es lo que era, o en tal caso "es".

No le había dicho nada a Sakura, no porque no lo quisiera, sino porque pensó que debía seguir ese viaje él solo. Si se lo decía era probable que se preocupara y lo tratar de ayudar de alguna forma; y ya ella tenia muchos problemas como para darle la responsabilidad de los de él….

Sakura no quería decirlo, pero llevaba los suficientes años junto a ella, como para poder decir que no estaba realmente bien. Después de la mudanza de todos sus amigos más cercanos, a la joven Kinomoto se le notaba una chispa de tristeza en sus ojos, un atisbo de melancolía en esos orbes verdosos que eran como lagunas en las cuales podías sumergirte a salvo.

Y cuando la semana pasada la habían ido a traer al aeropuerto, la había sentido tan lejos de ese lugar, tan triste como cuando la vio el día en el cual él mismo la había dejado- para su pesar- al irse de viaje.

-"Uff…."- su resoplo denoto lo complicado que era tratar de entender a su "dueña" sin saber que es lo que había pasado en ese pequeño viaje de vacaciones que tuvo con la joven Asaka.

Ahora que lo pensaba también había percibido algo de melancolía en la actitud de la actual novia de su mejor amigo.

En su opinión la joven Amaya Asaka parecía una mujer fácil de agradar, pero no vio nada de energía por regresar por ninguna de las dos chicas…

Algo extraño pasaba. Tal vez Touya estaba en lo cierto y algo pasaba ahí, solo esperaba a que no fuera nada que pudiera dañar a Sakura en ningún aspecto; aunque en el sentimental era probable que ya le abría afectado.

Algo le decía que cosas sorprendentes pasaría, de nuevo, apartar de ese día.


-"¿QUEEEEEEEEEE?"-El grito se escucho en todos los lugares de la mansión. Incluso la servidumbre había dejado de hacer, lo que estaban destinados, por ese grito

-"Madre, por favor, te pido que no hagas un gran escándalo por algo tan pequeño como esto"- le pidió Tomoyo.

-"¡¿Cómo me pides eso, cuando estas a punto de arruinar todo por lo que has trabajado?!"- le respondió estérica la señora Sonomi.

- "Mamá, yo no pretendo arruinar nada. Es solo que necesito tiempo…"-continuo l joven, antes de ser interrumpida por su madre.

-"¿tiempo? ¿Tiempo para qué?"- le pregunto aun molesta la señora Sonomi.

-"Tiempo para pensar, hay muchas cosas que siento que no hago bien en mi vida…. Y antes de seguir con esto quisiera estar segura de que no hay nada mas para mi"- le respondió la de ojos violeta, con una mirada decidida, referente a su decisión de su vida como cantante.

-"Tomoyo, no dudo que sepas lo que haces… Pero me preocupa, hija, que haigas tomado esta decisión en base a lo sucedido en los días pasado. Me seria difícil no creer que hayas tomado en cuenta a ese chico al cual has estado viendo en estos últimos días…. ¿acaso no es cierto?- le pregunto la madre con las cejas fruncidas".

-"Mamá…. ¿Acaso creíste que yo estaba visitando a un hombre?"- le pregunto la amatista con una sonrisa que contenía la risa.

-"Si"- respondió firme la mujer.-"¿No es así?"- le pregunto menos segura.

-"No"- le contesto dulcemente la chica- "Estaba visitando a Sakura ¿la recuerdas?".

-"¿La hija de Nadeshico?"- pregunto con ilusión-"¿Acaso se mudaron a este lugar?".

-"No, solo estaba de visita. Y nos encontramos por un pequeño "tropiezo".- le dijo, la joven Daidoji, con una gota resbalándole por la nuca. Como diciendo, a quien no le gusta la cosa-."Y se estaba hospedando en esa casa…"

-"¿Y ella tiene que ver con tu decisión?"- la verdad, Sonomi, estaba esperando a que así fuer. Le parecía estupendo el saber que su hija y la hija de su querida Nadeshico se volvieran de nuevo mejores amigas, como en tiempos pasados.

-"La verdad es que, si. A pesar de todo este tiempo, quisiera volver a…."

-"Entonces no digas más, tienes mi total apoyo en tu decisión. Yo me encargo de lo demás"- parecía como si Sakura fuera una palabra mágica para obtener un si de parte de su madre.-"Solo prométeme que la cuidaras, y también te cuidaras a ti misma".

-"Si, no te preocupes mamá. Todo esta bien"- le respondió con una dulce sonrisa en su rostro-"Te estaré esperan en Tokio".

-"Por supuesto"- le respondió la madre.


-"Buenos días Tokio, mi nombre es Hoshiro Kawuamura, y el día de hoy yo seré su locutor acompañándolos en esta hermosa y brillante mañana"-El sonido del radio despertador la hiso exaltarse un poco antes de apagarlo.

El pronóstico del chico en la radio le había dicho que seria un día maravilloso, pero la verdad no le miraba nada de impresionante. Se sentía mal al saber que no podía ayarle algo de positivo al día que se le presentaba en ese momento….

Y siendo honesto ella no había encontrado nada de positivo a toda esa semana. Simplemente no se sentía ella misma, no desde que había regresado de Hong Kong. Es como si hubiera dejado una parte de ella, cuando se fue.

No era como si la mudanza a la ciudad de Tokio le hubiese sido de mucha ayuda que digamos. Claro era necesario ese cambio, en nuevo trabajo de su padre como conferencista y catedrático en la Universidad a la que ella asistiría, la universidad de Tokio (una de los universidades más importantes del mundo y la institución japonesa mejor posicionada en el ranking mundial Shangai Jiao Tong, elaborado por esta universidad china.)

Y no es como si pudiera quejarse del lugar. La verdad estaba bien ubicada, como para quedarle cerca de todo, pues se encontraba en Wasade, Shinjuku una de las aéreas mas extensas en la ciudad de Tokio. Además de que el espacio del departamento, que la universidad de Tokio le había, amablemente, presidido a su padre, era increíblemente grande; y la vista era bellísima- todavía no sabia el porque de esa grande donación de la universidad, pues ellos no solían hacer eso- bueno la verdad era que el gran espacio era porque su hermano, Touya, había decidido vivir en otra parte, a la hora en que (su padre y ella misma) se mudaron.

Ahora que lo pensaba, no había nada de lo que se pudiera quejar de ese lugar… Pero de alguna forma, el estar sola en ese lugar- porque la mayoría del tiempo su padre estaba trabajando- la hacia sentir sola, y no tenia esa agradable sensación de calidez, que su antigua casa propagaba.

Tal vez era solo ella, si eso debía ser, ella no se sentía bien desde que había regresado de su viaje y no importaba el lugar en donde se encontrara, eso no iba a cambiar…. Pero también se sentía mal por Amaya; entendía lo mucho que le tuvo que haber dolido tener que irse de Hong Kong y dejar sola a su madre. Bueno la verdad era, que si había muchas personas cuidando a la anciana Asaka, pero aun así no era lo mismo que el cuidado de su propia hija.

-"¿llegaras tarde de nuevo?"- le pregunto un ser diminuto, sacándola de sus profundos pensamientos.

-"No. De hecho me desperté mas temprano, para llegar a tiempo"- le contesto, sin animo alguno.

-"¿Qué es lo que pasa, Sakurita?"- le pregunto el guardia, notando el estado de animo de su ama.

-"No me sucede nada, solo es la mudanza. No te preocupes por mi Kero"- no quería que Kero se preocupara por ella. Suficiente tenía con todas las cosas que ya conllevaban como para preocuparlo por sus tonterías.

El rostro del guardián de las Sakura Card, no cambio su expresión de preocupación… Se sentía muy impotente a la hora de tratar de adivinar los sentimientos humanos. Sakura usualmente no le ocultaba las cosas, y si lo hacia era porque le preocupaba algo y no se lo quería manifestar para que él mismo no se sintiera de la misma forma.

-"¿Adonde iras?"- le pregunto viendo, como la ojiverde, metía algunas cosas en una mochila de hombro.

-"Iré a las clases de Calculo y administración económica… El abuelo me pidió que fuera para mejorar mi rendimiento"- le contesto la joven, con una expresión de desanimo.

-"Todavía no entiendo para que iras a esas clases, solo porque ese señor ter lo pide".

-"Kero, es mi abuelo y se preocupa por mi… No puedo simplemente rechazarlo, temo que le duela"- le contesto.

Desde que Sakura había visto al abuelo de su madre, Masaki Amamiyama, no había podido rechazarle nada de lo que le ofrecía. Y a pesar de saber lo mucho que él rechazo a su padre, no podía evitar querer su felicidad al máximo, asta tal punto de seguir una carrera que no le gustaba para hacerlo sentir orgulloso.

-"Ya me tengo que ir… deséame suerte"- la sonrisa, que le regalo al pequeño muñeco, fue genuina. Como solo ella podía ser.

-"Suerte en tu primer día"- le dijo sonriéndole de vuelta.- "Solo, cuídate mucho Sakura, hay mucho peligro a tu alrededor, en este momento"- agrego cuando la joven Kinomoto, ya se había ido.


-"Felicitaciones por su asenso, señor Li".

-"No tenia duda alguna, que al final lo lograría".

-"Me alegro por usted, señor".

-"Sera una honor, trabajar con usted."

-"Me impresiona, espero que siga así, señor Li."

-"Sera mi placer servirle, señor Li".

Más, y más frases de felicitaciones por su nuevo puesto en el consejo de lideres mágicos en oriente…. Y todas esas frases, no eran mas que pura mentiras de las personas a su alrededor.

Ya hacia una hora atrás, el consejo se reunió para tomar la decisión final de los votos que eligieran al nuevo jefe Mágico. Los minutos pasaban lentamente, mientas que los ancianos líderes, se reunían para la decisión… Nunca en su vida había vivido un momento tan dramático, lleno de intriga.

Al salir, lo habían anunciado como: 'El nuevo Jefe de los Lideres mágicos de Oriente'. Cabe decir, un gran honor para él y su familia.

Lastimosamente, algo en él no parecía dejarlo ser feliz por completo… Había creído que era posible que deseara que la autoridad más poderosa, le otorgara ese gran Honor- pero no había podido estar ahí, por razones desconocidas a su personas-. Pero pronto se dio cuenta que era por otra cosa, algo mas grande que se manifestaba dentro de él.

-"Querido, me alegro tanto por ti"- la voz de su prometida lo saco de si mismo, abrazándolo con cariño- "Es justo lo que querías… Justo lo que queríamos".

La sonrisa de Kasumi, le hiso recordar la sonrisa de alguien mas. Ahora lo entendía, no podía ser totalmente feliz, hasta saber que la joven Kinomoto ya no corría riesgo alguno por sus enemigos…. No podría descansar en paz asta saberla a salvo.

-"Xao ¿Qué es lo que te ocurre?"- pregunto preocupada la joven Hariu.

-"¿Qué?"- no había entendido su pregunta. No había hecho nada como para que le preguntara algo así.

-"Te veo muy distraído el día de hoy"- apunto Kasumi- "Pensé que estarías feliz".

-"Y ¿Qué te dice que no es así?"- le respondió un joven traspasando la puerta del despacho de Shaoran, con una amplia sonrisa- "Digo, mi querido primito, están inexpresivo, que de seguro la emoción que siente en este momento lo hiso paralizarse…"

-"Muy gracioso Saske, pero no creo que sea la razón"- le respondió sin emoción alguna, la joven prometida.- "¿Qué haces aquí?

-"También me alegro de verte, Kasumi"- le contesto sarcástico el chico.

-"Sabes a que me refiero"

-"Solo vengo a felicitar a mi primo y venir a presentar mis condolencias"- se burlo

-"¿Cómo?- pregunto la voz dulce de la joven

-"Después de esto es seguro que lo perdimos para siempre, si no lo miro ni cuando esta en casa, ya me imagino cuando se mantenga encerrado en su oficina de ratas…."

La risa de Sake, fue corta y burlona. Pero fue lo suficiente como para despertar a Shaoran de su trance interno- el cual lo hiso quedarse estático en toda la conversación entre los otros dos jóvenes- y de pronto su cerebro proceso la información, haciéndolo recordar algo muy importante.

-"¿Encontraste lo que te pedí?"- pregunto por fin el, recién nombrado, jefe del consejo.

-"Por fin reaccionas… ¿En dónde te encontrabas? ¿Marte?"

-"Te agradecería que no hicieras bromas en este momento"- contesto fríamente Shaoran.

-"Bien, bien, ya te entendí… Kasumi, serias tan amable de dejarnos solos"- le pregunto cortésmente.

La verdad Shaoran estaba tan ensimismado, que no recordaba la presencia de su joven prometida. La chica asintió, sabiendo que de lo que tenían que hablar esos dos, era bastante serio, como para que le pidieran que saliera de la habitación.

Cundo se escucho el sonido de la puerta cerrándose tras la joven Hariu, Shaoran volvió su atención a Saske.

-"¿Y bien?"- pregunto impaciente.

-"Tenias razón"- contesto el joven, con una expresión que iba perfectamente con su tono serio (utilizado en él, muy pocas veces, solo en casos extremos).- "Y llevaban varios años planeándolo".

-"Rayos"- contesto molesto- "!¿Cómo no pudimos habernos dado cuenta de esto antes?!"

-"Cálmate, no lograras nada poniéndote de esta manera"- le dijo su primo- "Seguramente lo tenían muy bien ocultado, sabiendo que el consejo estaba de su lado hasta hace unos meses".

-"Aun así, esto cambia todo"- se irrito el joven.

-"¿Qué quieres decir?"- pregunto intrigado, Saske.

-"¿Qué no lo entiendes?... tengo que destruirlos antes de que logren su cometido"

-"Ni siquiera sabes en donde se encuentran. Hace algunos días que desaparecieron del mapa"- le recordó.

-"Lo se. Pero ellos estarán pendientes de lo que desean".

-"Hablas de que…."- antes de terminar la frase el otro le corto.

-"Dile a Wei que me prepare mis cosas y comunícale a Ren que necesito boletos con destinatario a Tokio"- le ordeno Shaoran.

-"Shaoran, eso no es lo mas correcto en este momento, y lo sabes. Te acaban de nombrar Jefe del consejo y no seria bien visto que te fueras en este momento"- le hiso pensar el otro joven miembro del Clan.

-"¿Desde cuando te importa tanto lo que los demás piensen?"- pregunto sorprendido.

-"No me importa, pero me preocupa tu actitud ante la situación. Además, si no te cuidas ¿Quién mas que yo lo hará?"-se sonrió.-"Aun con Kasumi, sabes bien que yo soy el que te impedirá de hacer tonterías, para eso estoy yo, no dejaría que te robaras la atención de mi, nada mas."

Shaoran sabía que lo que su primo le decía era cierto. Aun con su actitud playboy, podía contar con él en todo momento, aun cuando diga que no lo necesita, siempre tendría su espalda.

-"Bien, esto es lo que harás. En primer lugar, no empacaras nada, esperaras tres días antes de irte. En segundo lugar, prepararas un permiso para ausentarte y dirás tus motivos para irte (y espero a que sean muy convincentes). En tercer lugar, buscaras a un reemplazante mientras te vas (y sugiero que sea la tía Ieran). En cuarto lugar, llevaras a Mey Ling en tu viaje….

-"¿Por qué ella?"- pregunto confundido Shaoran.

-"Porque, si te apareces frente a Sakura, solo, ella pensara que algo mala esta pasando y comenzara a preocuparse por los demás; poniéndose en un riesgo innecesario"- contesto acertadamente

-"De cualquier manera se dará cuenta".

-"Es cierto, pero si manejamos con cautela, probablemente, encuentres una debilidad en los Long, dándonos ventajas y esto dejara a Sakura mas tranquila".

-"¿Por qué pareciera que todos la conocen de maravilla?"- se irrito, haciendo que la sonrisa de Saske se alargara.

-"¿Acaso te molesta?"- el rostro, de Shaoran, palideció de repente- "Volviendo a lo nuestro, lo mejor en este caso es llevar a Mey Ling, alegando que ella te obligo a pasar unas vacaciones involuntarias. Y, además, ya que nuestra querida prima es tan buena amiga de Sakura, puede ser que quisiera pasar sus vacaciones con ella…. ¿No lo crees así, Mey Ling?"

Shaoran vio como su primo se acerco al armario y lo abrió votando a Mey Ling en el suelo, con su rostro lleno de sorpresa y calendo gotas de sudor por todos lados.

La joven Li se reincorporo de inmediato, re componiendo su vestuario, y tratando de tener una expresión serena- sin éxito alguno.

-"¿Mey Ling?"- la sorpresa de Shaoran era inmensa… ¿Cómo es que no se había dado cuenta? ¿Qué es lo que le sucedía ese día?

-"Puedo explicarlo…"- contesto Mey Ling.

-"No hace falta… De cualquiera manera, ya que estas enterada de la situación, no hará falta que te la expliquemos."- le corto su primo-"Comienza a empacar y espero que ya estés preparando en donde se alojaran en Japón y también la mentira que le dirás a Sakura a la hora de llegar".

-"Y ¿Qué pasa si me niego?"- le reto la joven, con el seño fruncido.

-"Y ¿Crees que te creeré eso?... Te mueres por ir en este viaje, además, no te estoy preguntando solo te estoy avisando…."- Su rostro tenia una sonrisa, pero el tono que Saske estaba usando era algo frívolo para provenir de él- "Comenzare con los preparativos para su partida, por ahora quiero que se enfoquen en lo que le he dicho…. Especialmente tu Shaoran"- luego de dejar sus cartas sobre la mesa, Saske salió por la puerta dejando a unos atónitos Shaoran y Mey Ling.

Lo cierto era, que cuando su primo lo intentaba, podía ser bastante razonable en sus órdenes… Saske podría ser el líder del Clan si así lo deseara. Pero él siempre lo había creído demasiado frívolo para el, aunque debía de admitir, que por algo era el segundo al mando.

Que irónica era la vida algunas veces.


El frio de aquel lugar era extremo, lo hacia sentir sin vida, pero esa era la intensión de su propietario.

-"Perfecto. La dejaron como un blanco fácil, que estúpidos son los Li, me sorprende que todavía no los ahogan vencidos"- comento un hombre, con una sonrisa sombreada- "Lo mejor es que han elegido al joven Li, el joven Xao Lang Li, como jefe del consejo de Lideres mágicos de oriente. Cosa que hace difícil que vaya ayudar a su amiguita…. Dejándonos el camino libre".

El representante de los Long, se encontraba contemplando el regocijo del hombre delante de él.

-"Espero que esta vez no arruinen todo con su incompetencia"- le recrimino el hombre, ocultando su rostro en las sombras- "Hay demasiado en juego, como para que cometan mas errores".

-"Le prometemos que esta vez no habrá ninguna equivocación".- le prometió

-"¿estas seguro de poder mantener esa promesa? …Porque si no es así, esta vez no tendré ningún reparo en matarlos a todos."- le dijo el hombre, burlándose- "Dile eso al anciano, y también al heredero".

Y con esto el mensajero se fue del lugar, dirigiéndose a la salida. Le temía, bueno en realidad, todos le temían… sabían que era capaz de matarlos sin reparos, lo sabían.

Como le gustaba que la gente le temiera, eso le daba el poder. Le daba lo que el necesitaba. Nada ni nadie se entrometería en sus asuntos, esta vez, todo saldría perfecto. Y de no ser así, ya sabía con quien desquitarse.


El edificio era enorme. Acaba de salir de una reunión de negocios, con sus acompañantes, y todo había salido como ella lo quería…. En realidad siempre era así, las cosas siempre salían como ella quería, no sabia si era un dos una pesadilla.

Probablemente un poco de ambas. Pero siendo princesa, que es lo que esperaban. Las cosas le debían salir tan impecablemente perfectas.

Lo único que le preocupaba era el equivocarse con la misión referente a la chica que había enviado…. Si ella fallaba, ella misma también lo haría.

Lo peor de todo es que no estaba dispuesta a eso mismo, fallar, era una palabra que nos se encontraba en su vocabulario… De cualquier manera la tendía vigilada hasta por lo más mínimo, no dejaría que sus propósitos- fueran malos o buenos, según como lo mirara la gente- se arruinara.

-"Por aquí, mi señora"- le dijo un hombre con alto porte.

-"Si" – contesto con una sonrisa en su rostro.


-"Uff…"- resoplo una chica a un lado de ella-"que aburrid fue esa clase de calculo, y aparte de todo no entendí nada de lo que el profesor dijo…"- por un momento no se percato de la presencia de la joven de ojos verdes, a su lado. Pero cuando lo hiso la volteo a ver y le sonrió- "Lamento mucho mis malos modales. Mi nombre es Tarasí Kamimura."

-"Mucho gusto, Sakura Kinomoto"- contesto la joven.

-"Nunca había oír hablar de ti ¿eres nueva aquí?"- l pregunto la joven Kamimura.

-"No, de hecho es mi primer clase"- contesto la joven.

-"Oh. Y ¿Cómo te fue? ¿Te costo entenderlo?"- le pregunto amablemente la joven.

-"En realidad, es difícil de entender para mi"- le contesto algo apenada la joven.

-"Eso es normal, después de todo no estuviste en las primeras clases"- le dijo consoladoramente la otra-"Escucha. ¿Te puedo llamar Sakura?"

-"Claro".

-"Bueno, pero entonces tu me llamaras Tarasí".

-"Si"-contesto la chica con una sonrisa.

-"Bien, Sakura, me encantaría ayudarte a adaptarte mejor a estas clases… Porque no te presto mis notas y veré si te ayudo con algo ¿de acuerdo?

-"Eso seria increíble, gracias- le dijo emocionada la ojiverde.

-"Bien, entonces es un trato"- el sonido de la bocina de un auto hiso que la joven Kamimura, volteara rápidamente su rostro- "Oh. Ya me tengo que ir…. Mucho gusto en conocerte"- y con esto se fue rápidamente.

-"Asta luego"- le dijo la chica.

Había sido muy agradable haber conocido a alguien tan amable, como Tarasí. Lo cierto, era que necesitaba ayuda en abundancia…. Pues aunque había entendido la mayoría de cosas que había dicho el profesor, estaba casi segura de que reprobaría si no ponía todo de ella.

Estaba agotada, en todos lo sentidos de la palabra, pero mas que todo estaba agotada mentalmente. Ir de aquí para haya, ir de ahí por ahí…. Era exhausto tener que correr para llegar a tiempo a cada clase- y no me malinterpreten- llego tarde a varias de esas clases. Incluso, no entro a una de ellas.

Sabía que debía de adaptarse, y sabía que lo haría. Pero no de esperar tanto de su desempeño, porque es casi obvio, que de tanto desvelarse por estudiar, su cerebro no servirá del todo bien.

Y no es que se quejara y nada de eso…. Pero en realidad, no estaba tan convencida de poder mantener el ritmo por el resto del año o más bien dicho años. Pero es decir, como seguir con eso, si ni la carrera le gustaba. Se había convertido en esas personas que no seguían sus sueños; sino los de alguien más.

Cuando le había contado la situación, a Tomoyo, lo que le había aconsejado era: "Dile la verdad al abuelo, dile que no es lo que quieres hacer, es cierto que probablemente le duela. Pero te entenderá al final"…. Y probablemente su mejor amiga tenía razón; pero de cualquier manera, no tenía decidido la carrera que quería seguir…. Estaba perdido, en ese punto, y tal vez era por eso que seguía las órdenes de su tatarabuelo.

-"Uff…"- resoplo mentalmente.

Su vida parecía un lio en ese momento, analizando todo con cuidado. Pero sabia que las cosas mejorarían, estaba tan agradecida de encontrarse con personas tan especiales para ella.

Y algo en ella, le decía que las sorpresas no se acaban. Y suponía que tenia que ver en su repentino recuerdo por esa persona que no se desidia a recordar desde hacia ya muchos años atrás. Incluso antes de convertirse en Card Captor… Pero eso solo eran tonterías, esa persona no existía, todo había sido producto de su imaginación… Solo fue eso.

Ring, Ring, Ring…

Su teléfono comenzó a sonar.

-"Hola"-contesto la joven.

-"Sakura… es importante que me escuches"- le dijo la voz del otro lado de la línea

-"¿Kero? ¿Qué es lo que pasa?- le pregunto la joven con un extraño presentimiento.

-"Sakura, ten cuidado… Las cartas dicen que lago te pasara en este momento ¿en donde que encuentras?"- Le pregunto nervioso el guardián.

-"En la Universidad ¿Por qué? ¿Qué es lo que te dijeron?"- se puso de pronto nerviosa, la ojiverde.

-"Señorita Sakura Kinomoto, se requiere su presencia en las oficinas de registros, por favor"- la llamaron en el alta voz.

-"Kero me tengo que ir, me están llamando.- le corto Sakura.

-"Espera, no lo…"- pero fue demasiado tarde.

Tu, tu, tu…

Lo único que escuchaba, era el sonido de la línea cortada.

-"Ten mucho cuidado Sakura, las cartas no mienten"- la preocupación de Kero era cada vez mayor.


-"Señor Kinomoto, tiene una llamada en la línea 4"- le informo su secretaria.

-"Gracias"- contesto cortamente.

Era abrumador el estar contestando, la mayoría del día, el teléfono…. Que creían que era, recepcionista o algo como eso. El no había firma un contrato para eso.

El era un serio abogado, trabajando en una bufete muy respetado. Lastimosamente, el trabajo venia con un teléfono… le hubiera hecho caso a Yukito, cuando le dijo que hubiera sido mejor que siguiera la carrera de veterinario, así no tendría que relacionarse con la gente.

Pero y el daño estaba hecho.

-"Touya Kinomoto ¿Quién habla?"- algo que la otra persona había dicho en la otra línea, le había hecho levantarse en un santiamén- "En seguida estaré ahí. Gracias por avisarme".

Tomo su abrigo y sus llaves de su automóvil y se dispuso a marcharse de su oficina.

-"estaré fuera por varias horas, Katane. Toma las llamadas y me las das cuando regrese".

-"Si, señor Kinomoto"- contesto la secretaria, amablemente.

Nunca entendería a su ermitaño jefe. Pero admitía que trabajar junto a él, era realmente interesante. Y no podía dejar de admira que era increíblemente guapísimo.

Uff… Si tan solo fuera soltero.


-"¿Qué es lo que pasa?"- le pregunto la mujer con su rostro lleno de intriga.

-"Algo sorprendente pasara en este momento"- le contesto el joven, con una sonrisa misteriosa, en su rostro.

-"¿Qué es lo que pasara?"- se aventuro a preguntar Kaho.

-"Todavía no se que es… Pero, este es el punto de partida"- filosofo el joven Hirawizagua.

-"Así, que apartar de este momento, las cosas se pondrán difíciles"- completo la mujer.

-"al parecer, si"- le contesto retóricamente el joven- "Solo espero descubrir, antes, de que se trata".}


Se sentí nerviosa, es decir, no había pasado ni un solo día y ya la estaban llamando a la oficina del rector.

Suponía que la recepcionista había visto el miedo en su rostro, porque le dio una sonrisa de compasión. Su estomago daba vuelcos en su interior, había algo emocionante en todo eso- no el tener que ir a la oficina del rector, sino algo mas- en su interior las ansias no esperaban a hacerse presentes.

¿Qué es lo que pasaría?

La verdadera pregunta ahí, era ¿Qué es lo que había hecho como para que la llamaran?

-"¿Sakura? ¿Te encuentras bien?- la voz afable de su padre la hiso regresar a la gravedad de la situación.-"Hija que es lo que paso".

-"No lo se ¿Por qué estas aquí?- si habían llamado a su padre, había sido porque algo grave había pasado.

-"Me llamaron, dijeron que era importante y no podía esperar porque era acerca de ti".- le contesto su padre.

-"Señorita, vengo a buscar a Sakura Kinomoto, dijeron que era urgente- la voz de Touya se dirigió a la recepcionista, la cual señalo a los otros dos Kinomotos.

-"¿Hermano? ¿Qué haces aquí?"- pregunto cada vez mas extrañada.

-"Me llamaron, dijeron que era urgente… ¿Qué es lo que hiciste Monstro? Mas vale que lo digas ahora y no luego"- le dijo Touya con un tono entre enfadado y preocupado, en su voz.

-"Hijo, estoy seguro de que Sakura no hiso nada, tal vez es solamente algo de chequeo… Suele pasar"- lo tranquilizo Fujitaka.

La preocupación de Sakura, ahora si que era extrema. Tal vez tuvo que haberle hecho caso a Kero y hubiera terminado de escucharle.

-"La familia Kinomoto, por favor, pasen a la oficina. El decano los espera"- les informo la señorita.

Los tres Kinomoto, pasaron a la oficina, como la recepcionista les había informado.

-"Buenas tarde, señor Kinomoto, es un honor volverlo a ver"- les saludo el decano, un hombre ya grande, con canas es todo su cabello y una sonrisa muy amplia, dándole unos buñuelos adorables. Si no fuera imposible, era casi seguro que el decano, era un doble perfecto de Santa Claus.

-"Señor, no pretendo ser descortés. Pero quisiera saber de inmediato, el motivo de su llamada"- le corto irritado Touya.

-"Veo que interrumpí algo importante; pero lo que debo decirles es urgente, y han de saber que tiene que ver con su familia"- les informo el señor.

-"¿ha habido algún problema?"- pregunto Fujitaka.

-"En absoluto, es solo un asunto que les concierne a ustedes…. Pero no soy yo quien debe informarles esto, en realidad solo soy un mensajero"- presiono el botón de su teléfono fijo- "Señorita, me podría enviar aquí a nuestra invitad especial, por favor".

-"Si señor, un placer"- le contesto la recepcionista del otro lado de la línea.

En ese momento, Touya, pensaba en lo absurdo que había sido que lo interrumpieran para ir a ver a un "invitado especial"- no es como si tuviera muchas cosas que hacer, pero le irritaba el hecho.

La puerta se abrió haciendo ruido dándole un sentido de presencia a la persona que acababa de entrar.

El decano se para a su presencia y la señalo diciendo:

-"Les presento…"- pero la voz de la joven corto su comunicado.

-"Puedo presentarme sola, muchas gracias por sus servicios decano. Pero me pregunto si nos dejaría por un momento a solas."

-"Por supuesto"- le contesto el decano, marchándose de inmediato.

Los Kinomoto se encontraban de pie aun, así que giraron en si para ver a la chica de frente. Y lo que vieron los dejo en completo shock.

¿Que significaba eso? ¿Qué es lo que sucedía?

Los ojos de Touya se salían de su orbita y Sakura no pudo mas que atinar respirar cortadamente. Se escucho el sonido de algo caer y romperse en el segundo.

-"Sa… Sa…. Sakary"- El nombre salió de los labios de alguien y no sabían de quien.

Se encontraban tan ocupados viendo a la joven, que ni siquiera se preocuparon en verse los unos a los otros.

-"Hola familia… Cuanto tiempo de no verlos"- la sonrisa de la joven parecía irreal. Eso era seguramente simplemente algo irreal, un sueño, o una broma, lo mas seguro. Porque fuera lo que estuviera pasando, no era real, no podía serlo.

No podía esta sucediendo otra vez, no nuevamente. Tantos años junto ella, su calidez, su cariño, su compañerismo, y luego el dolor de su partida, el desgarrador momento de su desaparición…. Pensaron que jamás la volverían a ver después de eso. Pero se equivocaron, estaba pasando, ella estaba ahí…. Y después de tanto esperar, no sabían que hacer, no sabían como sentirse.

¿Qué sucedía? ¿Por qué estaba ahí? ¿Por qué ahora?


¡¡Wola!! Chicos.

Lamento tanto mi tardanza, pero al fin termine, luego de tanta espera, aquí esta el cap. Donde todas las emociones comenzaran; y se que fue demasiada espera, como para que los dejara justo así como los deje, con muchas preguntas.

Las verdaderas preguntas aquí son

¿Quién es la tal Sakary? ¿Qué significa su llegada? ¿Qué es lo que, esta loca y desenfrenada escritora, nos esta ocultando, después de dejarnos a medias?

Y no los culpo por remarcar la última. Pero solo para ser claros no les diré nada en relación a Sakary….

Y solo si preguntan, les responderé como lo hacen mis profesores en los exámenes: "Yo, en este momento, no se nada"…. Deberán de averiguar acerca de ella, ustedes mismo. Ahora la pregunta que se harán en los próximos capítulos, Sera: ¿Es Sakary, de los buenos o de los malos?

Descúbranlo ustedes mismos, y veremos quien es mejor espía.

Adiós: Fer-Kim Cambio y fuera.