¡No más tequila!

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Resumen: Sasuke perdió la virginidad y no recuerda con quién por efecto del alcohol. Sakura siempre ríe cuando se habla del tema. Él lo interpreta como burla; ella, en cambio, sabe que es por nerviosismo.

Autora: risita.

Notas: Soy una floja, lo acepto. La escuela resultó ser más ajetreada de lo que alguna vez pude pensar y me han llenado de tarea como si el mundo se fuese a acabar. Pero me he dado tiempo para la inspiración y espero, realmente, que acepten mi nuevo proyecto. Prometo actualizar las otras historias que están pendientes. No las dejaré a medias. Si leen esto, y han leído mis otros escritos, podrán darse cuenta de que me encanta que los personajes hagan cosas que en un momento dado no concuerdan con su personalidad, o que simplemente no tienen conciencia de haberlas hecho. Pero cada una de las tramas es diferente y si llegan a parecerse es sólo porque me apasionan demasiado esas escenas. Ninguna historia es igual. ¡Comenten!

Naruto®es propiedad de Kishi. Este Fic es sólo mío.

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Se embriagó en tus brazos.


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Abrió los ojos en cuanto sintió que algo le faltaba. Se sentó en la cabecera y trató de identificar dónde demonios estaba; no conocía ni el más mínimo rincón de ese lugar. Un escalofrío recorrió su espalda y, al destaparse, se percató de que sólo vestía un bóxer. Se puso de pie instantáneamente y, al ver su ropa regada por toda la habitación, la incertidumbre lo llenó. Él no era una de esas personas que se alocan.

Tratando de asimilar la situación, recogió cada una de las prendas. Primero los pantalones —que estaban arriba del buró—, después su camisola —que se encontraba tirada a un lado del tocador—, luego sus calcetines —que estaban sobre una lámpara—, y, por último, sus zapatos —que se escondían debajo de la cama—. Quiso recordar qué pudo haber pasado para que hubiera tal desorden en aquel lugar desconocido. De lo único que tenía conciencia era de la hora: 12:32 p.m. Él, usualmente, se levantaba temprano.

Dejó sus cosas sobre la cama y se dirigió al baño, puesto que en la habitación no había ni una pista que le explicara dónde se encontraba. De un momento a otro, mientras se veía en el espejo que estaba sobre el lavabo, se percató de una marca rojiza que tenía en el cuello y la palpó delicadamente. Alguien marcó su territorio anoche, baby.

Decidió poner sus recuerdos en orden, pues muchas imágenes confusas le venían a la mente. Ayer fue 28 de marzo, obviamente hoy es 29. Ayer su mejor amiga, Sakura, cumplió años y decidieron hacerle una fiesta sorpresa en el hotel del padre de Karin. Ayer —después de unos cuantos tragos de tequila—, el comenzó a comportarse como un desquiciado: bañó con cerveza a Naruto (su mejor amigo), aceptó los coqueteos de unas cuantas chicas y las besó apasionadamente, bailó hasta que las piernas ya no le funcionaron y...

¡Se acostó con una persona que su estúpida cabeza no recuerda!

Trató de hacer memoria, pero su conciencia le estaba jugando chueco. Como consecuencia quedó una terrible jaqueca, que trató de suavizar masajeándose las sienes con ambas manos. Cuando todo parecía calmarse, su estómago se unió al juego turbio de su mente y, sin poder contenerse, se sentó frente al retrete y vomitó sin pudor. Todo daba vueltas y sentía que en cualquier momento se derrumbaría. Maldita la hora en la que decidiste tomar, ¿no?

Si no recordaba el por qué de su nueva amistad con el alcohol, mucho menos recordaba su nueva faceta como conquistador. A él casi no le gustaba la bebida y las muchachas con pinta de zorras le disgustaban completamente, pues, como se mencionó antes, él no era fanático de las locuras; Naruto sí. En el pasado, prometió que por nada en el mundo las extrañas costumbres de su amigo se le pegarían. ¡Que bien cumples las promesas!

Sonrió para sus adentros cuando la imagen de Sakura apareció de pronto; se veía tan linda con el diminuto vestido negro que Ino le regaló. Sacudió la cabeza cuando se percató de sus pensamientos. Se acostó con una desconocida y de un momento a otro cree que su mejor amiga está como quiere. Salió del baño y tomó el teléfono dispuesto a llamar a Naruto Uzumaki.

—Hombre, parecías un tigre anoche —dijo su amigo cuando entró a la habitación del hotel.

—Cierra la boca y llévame a casa—gruñó.

Definitivamente no tenía ganas de discutir. En la entrada de su casa lo esperaba Sakura Haruno, que vestía unos pantalones de mezclilla holgados, una blusa roja muy poco femenina y su corto cabello rosa recogido en una cola de caballo que dejaba a unos cuantos mechones sueltos; ella siempre era así. Al verlo, corrió hasta él y lo abrazó fuertemente. Sasuke sintió una enorme paz con el contacto y también una sensación extraña en la boca del estómago. Se separó de ella esperando, fastidiosamente, el vómito, pero éste nunca apareció. ¿Qué carajo le pasaba a su cuerpo?

Miró detenidamente a su amiga. Unas grandes ojeras adornaban sus ojos verdes (que estaban rojizos), su boca estaba hinchada y sus mejillas levemente sonrojadas. Ella casi nunca se sonrojaba y menos con él. ¿Sería tal vez por qué él no quitaba sus ojos de ella? De nuevo su estómago comenzó a comportarse extraño y decidió entrar al baño inmediatamente, no podía pasar una vergüenza así delante de nadie.

Tomó una ducha rápida esperando encontrar consuelo en el agua tibia que salía del grifo, pero sólo había agua fría, nada más. Cuando salió, el dolor de cabeza había disminuido, en la sala lo esperaban sus fieles amigos. Sakura se acercó a él y le ofreció un café, él lo aceptó sin objetar. Sabía que a ella no le gustaba ser rechazada. Se sentaron en el sillón, acompañando a Naruto —que veía la televisión—. Su mejor amigo poseía unos hermosos ojos azules y sus cabellos eran desordenados y rubios; en su cara se distinguían tres marcas en cada mejilla y siempre estaban acompañadas de una radiante sonrisa.

—¿Qué pasó, Sasuke? —interrogó ella.

—Nada —pronunció él.

—Tuvo una noche salvaje con una chica a la que no recuerda —sentenció Naruto.

Sakura abrió totalmente los ojos, sorprendida. Ella conocía perfectamente a Sasuke, pues se había encargado de cuidarlo desde que ambos eran apenas unos niños. Sabía que no era irracional. Lo observó fijamente y él se incomodó. Había algo en el comportamiento de él que no cuadraba. Respiró profundamente tratando de hallar una respuesta, pero las soluciones siempre eran negativas.

—Ayúdenme a encontrar a la chica —demandó.

—Déjalo así, idiota. Tú sólo te metiste en un lío gordo. Nosotros no tenemos la culpa de que te convirtieras en un salvaje. Además, esto le pasa a muchas personas, no eres el único —pronunció Naruto mientras cambiaba de canal a la televisión.

—Tenemos que encontrarla —recalcó.

—¿Por qué? No me digas que te quitó lo virgen —rió el rubio.

Hubo un silencio sepulcral. Naruto miró a Sakura, Sakura a Sasuke y Sasuke a la televisión. Todos en la universidad —donde estudiaban administración de empresas—, creían que él era un chico experimentado, puesto que era muy asediado por las chicas. Nadie lo culpaba por eso; sus hipnotizantes ojos oscuros combinaban con su cabello negro rebelde y con su perfecto cuerpo. Sasuke Uchiha era uno de esos chicos que toda la gente miraba.

Sakura rió disimuladamente y después estalló en carcajadas. Naruto también la acompañó y juntos crearon un coro de risas. Sasuke interpretó este gesto como completa burla. Del rubio siempre lo esperó, pero de ella no. Los miró asesinamente, no necesitaba burlas en estos momentos. Ambos tomaron una postura seria y respiraban pausadamente, tratando de controlarse.

—Se quedó con el reloj que mi padre me obsequió —trató de desviar el tema.

—Te ayudaremos —dijo Sakura, mostrando una enorme sonrisa que le reconfortó.

—Espera a ver la reacción de todos cuando se enteren que a tus 22 años todavía eras virgen —se mofó el rubio.

—Cierra la boca, Naruto. Es mejor que dejemos a Sasuke solo para que trate de poner sus ideas en orden.

Después de eso, atravesaron la puerta y tomaron sus respectivos caminos, mientras el Uchiha veía a la nada. La había cagado descomunalmente y tenía que componer su error. Necesitaba saber quién demonios había sido tan cobarde como para abandonarlo después de haber tenido contacto sexual. Fue a la cocina y encontró una olla repleta de arroz blanco; estaba cien por ciento seguro de que Sakura era la única persona que se tomaba la molestia de cocinarle. También estaba muy seguro de que ella no podía ser la chica con la que se acostó.

Sakura llegó a su casa y analizó la situación de su amigo. Todo parecía una gran broma sacada de una película filmada en Las Vegas. Apenas ayer cumplió los 23 años y hoy tenía que encontrar a la chica con la que él había tenido sexo. Sabía perfectamente que el alcohol no era nada bueno. Y, aunque bebió unas cuantas copas en su cumpleaños, recordaba a la perfección cada detalle.

Volvió a reír cuando recordó que Sasuke era virgen antes de lo sucedido. Tuvo conciencia de que, cuando Naruto y ella rieron, él lo tomó como una vil burla. Pero ella, en el fondo, sabía que todo fue por nerviosismo, pues siempre reía de esa manera cuando algo le inquietaba. ¿Qué te puso nerviosa, cariño?